miércoles, 22 de julio de 2009

Don Oscar el Molinero


Su renombre es duradero
a juerza de sacrificio,
por yevar su crioyo oficio
con orguyo verdadero.
Don Oscar es molinero
y l'enseñó la esperencia
que's cada caso una urgencia
cuando reclaman su ayuda...
es por eso que no duda
pa'dir a prestar su cencia.

Gauchazo, muy entendido
y al trabajar muy honesto
demuestra con cada gesto
todo el saber que ha riunido;
pudiendo haber elegido
cualquir otra ocupación
afirma que's su pasión
y por nada cambiará
la vida de libertá
que le da esta profesión.

Con añoranza asegura
que no ha perdido la cuenta
y ya son más de cuarenta
los años que anda en l'altura.
Sin temores ni mesura
mas, sin perderle el respeto
al remachao esqueleto
cientos de veces trepó
y en la cola se sentó
sólo a su baquía sujeto.

Se patea leguas completas
por molinos descompuestos
con su caja de repuestos
cual dotor con sus recetas;
yeva unos cueros, chavetas,
variyaje del roscao...
al amianto grafitao
n'olvida ni por asomo,
ni algunos aros de plomo
p'algún cilindro averiao.

Máquinas Cima, Huracán,
también Hércules o Fiasa...
Lucero (en baño e grasa)
sus manos arreglarán.
De abajo l'oservarán
andar por la plataforma
tomando como una norma
que ande saca el capuchón
al gran problema en cuestión
en solución lo transforma.

La evolución va cercando
l'antigüedá con su púa
y el molino continúa
al campo su mando dando...
Don Oscar sigue arreglando
las grises torres de acero,
pues mientras que algún pampero
le cause a la rueda un giro
no habrá un último suspiro
pa'l arte del molinero.

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