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martes, 2 de marzo de 2010
Milonga del cuatriciclo
Ese Aniceto Perales,
hijo y nieto de jinetes,
una vida entre los fletes
y el patrón donde el trabaja
dijo:-"Ajústese la faja
y hay que apretarse la gorra,
le traigo pa´ que recorra
un cuatriciclo Yamaha"...
Lo saltó dentro ´el galpón
cosa que nadie lo viera
pero arrancó las maderas
del portón al arrancar.
Cuando le quiso apretar
las piernas en un derrape
Se quemó con el escape
y le tuvo que aflojar.
Cuando agarraba el manubrio
se ve que lo aceleraba,
y claro se avalanzaba
y el decía entre avalanzos
-"¡Me trajo uno que no es manso!"
Y copando la parada
lo llevó a la tierra arada,
"seguro que allá lo canso".
Adonde entró a cruzar terrones
entre saltos y corcovos,
aunque no era ningún bobo
lo desacomodo igual
y lo saco pero mal,
donde lo quitó, te encargo
quedó tendido a lo largo
en el medio del tierral.
Siguió solo y se paró,
después de haber ido al mango,
confundidos los chimangos
en círculo lo volaban;
al verlo quieto que estaba
aquel cuatriciclo rojo
como buscándole el ojo
pa´ ver si se lo picaban.
Pero se habituó y recorre,
orgulloso y satisfecho.
Motoquero hecho y derecho
ya no luce aquel apero,
no suele encerrar nochero
ni hecha tropilla al corral
Y luce un casco integral
en lugar de usar sombrero.
La mano que antes llevaba
el rebenque o arreador
Sobre el acelerador
y ha puesto sobre el asiento
la encimera y a los tientos,
atada del lao´ del lazo
Llave bujía por si acaso
tuviera algún contratiempo.
Ya no lo ensucia el sudor,
ahora huele a lubricante
Ya no cruza como antes
chiflando que era un primor.
Y esta bien a lo mejor
total pa´ que iba a chiflar
Si igual no se iba a escuchar
con el ruido del motor.
Suele ponerle la doble
si se encaja pa´ sacarlo
y hay que verlo acelerarlo
yendo al pueblo , legua y cuarto:
mató al perro de un infarto
tratando de alcanzarlo.
Ya no tiene un encargao´
que llorar caballos muertos.
Eso ah cambiado por cierto,
se cerró aquel periplo.
Hoy se recorre otro ciclo
y cambian los encargao´
Y en ese campo el montao´,
sigue siendo el cuatriciclo.
viernes, 29 de mayo de 2009
Cristobal nos descubrió.

Homenaje a España, la madre patria: desde las épocas de la conquista cuando en España estaban seguros de que la tierra era cuadrada... y hasta los últimos cuentos de gallegos, hay toda una serie de anécdotas que hablan a las claras, exageradamente del intelecto que han desarrollado los hijos de la península.
El conquistador Alvar Nuñez Cabeza de Vaca (llamado así porque aunque llevaba cuernos, no decía ni "mu"), llega al pie de la cordillera de los Andes y da origen a una copla:
"Por que al pie de esas sierras,
qué digo "sierras", montañas,
que aquél noble hijo de España
conquistador que les nombro;
apeóse y no sin asombro
dijo en su tono de Hidalgo:
"coño! aquí han demolido algo
¡qué bruta pila de escombros!
Desde esa época de los conquistadores viene precisamente ésta alcahuetería colombina:
Un marinero de España
que se llamaba Colón,
pertizo y retacón,
gordito y cara de traga
que trabajaba en la draga
y quería ser almirante.
Era medio navegante
y ustedes se acordarán
haberlo visto de gabán,
en las fotos de la escuela;
el pelo como mi abuela,
pantalón tipo "can-can".
Él quería descubrir algo
aunque sea un mundo nuevo,
y anduvo rompiendo huevos
probando que podía hacer,
hasta que un día fue a ver
a una tal Doña Isabel.
Tuvo suerte que el día aquél,
justo no estaba Fernando;
que si lo sacan cagando,
la historia no podía ser.
Le dijo: -"Su Majestad,
por favor, preciso plata,
debo viajar y ando a pata:
¿podría usted ayudarme un poco?"
-"Pero Cristóbal sos loco
lo que me vas a pedir,
Fernando está por venir
huye a ver si nos descubre...!"
-"Señora es 12 de octubre,
algo debo descubrir!".
Acá la historia es confusa,
unos a Isabel la apollan
diciendo que era una joya;
en cambio otros la rebajan
dicen que era ¡flor de alhaja!
La cosa es que en este encaje
Cristóbla se toma el raje,
con las joyas y la tela;
se compró tres carabelas
y puso agencia de viajes.
Invitó a un tal Magallanes
pero se le hizo el estrecho,
a Solís ya lo habían hecho
moco, los indios acá.
Por eso es que así nomás
Colón se montó a la Niña,
mientras Pinzón a la Pinta
y salieron para acá.
Cuando estaban repodridos
de mares y mares ver,
ya se estaban por volver...
un tal Rodriogo de Triana
pega el grito una mañana,
al ver volar tres gaviotas.
Y un marinero empeñado
en tener limpia la cubierta
donde oyó el grito de "¡Tierra!",
atropelló con la escoba...
Como era 12 de octubre
hallaron todo cerrado
y aprovechando el feriado,
un indio tomando sol,
al ver llegar a Colón
con sus ansias soñadoras,
vió las tres naves cantoras,
vió las "cancan", la melena,
se arrimó y le dice: -"Buenas,
¿Qué precisaba Señora?"...
Cristóbal se hizo el idiota
y cruzó como Dios manda
de la nave la baranda
y en la tierra puso un pié,
y puso el otro después
que si no, se viene en banda...
-"Vengo de la Madre Patria",
les dijo en tono rotundo
-"y llego a este nuevo mundo
en el nombre de Jesús,
traigo una divina luz,
y si os vengo a descubrir,
es mi deber decir:
vengo en nombre de la Cruz"...
-"¿Un viajante de gaseosas?",
los indios se entusiasmaron
y a coro le contestaron:
-"Indios no tener envase...
a ver don, este hombre, pase",
medio lo invitó un cacique.
-"Don Cristóbal, no se achique!"
lo alentaban desde el bote.
Un indio en medio de un lote,
lo vió gordo melenudo,
le gritó: -"gordo boludo!!
y casi arma un despelote.
- "Vengo de la Madre Patria,
la tierra de Julio Iglesias,
tan solo a buscar especias
y algo de oro si es que puedo..."
- "¿Pero este gordo está en pedo
o nos quiere caminar...
Especias puede llevar,
darle pimienta, ají
pero oro, tomá pa mí;
el lunes le vamo a dar".
- "Es que os vengo a descubrir..."
-"Sacá número gordito!"
- " Os descubrí, lo repito,
como quieren que os explique..."
- "Andá a contarle al cacique
que descubriste ¡alcahuete!".
Y allá se volvió el gordete
al país de Julio Iglesias
con su paquete de especias
y su afán de conquistar
y en el medio de la mar
suspiraba una gaviota
y en el suspiro decía:
- "Cristóbal, contate otra!".
lunes, 14 de julio de 2008
Carlos Alberto

¿Quién no ha tenido en la vida
algún día un animal?
Si a mí me preguntan: ¿cuál
ha sido mi preferido?,
quizás me vean confundido
tal vez me traicione un grito:
¡Carlos Alberto! un mosquito,
animalito querido.
Llegó a mí en su juventud
en una noche de enero,
se me acercó el traicionero,
me hizo roncha en el cogote,
lo alcancé con un cazote,
lo toqué y cayó de espalda
y cayó casi sin ruido
como un papel en el suelo.
Se arrastró, lamió mis pies,
movió la cola una vez,
dos veces y quedó frito.
Al rato se levantó
medio alunado alzó el vuelo
y a medio metro del suelo
voló por toda la casa.
Se sumergió en una taza
por ducharse o qué se yo
y ahí nomás atropelló
como a cobrarme revancha.
Yo por cederle la cancha
me le ladié del camino,
con un zumbido asesino
giró se vino de atrás,
le pregunté: -¿querés más?
y efervecente el zumbido
me chicoteó en el oído
y no lo pude ver más.
Movedizo cambió el frente
se ubicó en el cielo raso;
le apliqué un zapatillazo...
si lo agarro lo clausuro.
Le entró así como un apuro
me vio cara de infeliz,
se me vino en un desliz
animal de mala entraña,
se me enredó en las pestañas:
¿pueden creer que me hizo pis?
- "Me gusta porque es rebelde,
tiene personalidad",
comenté como al pasar
y así nos hicimos amigos.
Ahí nomás buscando abrigo
aterrizó en un rincón,
yo, mudo por la emoción,
era el único testigo.
Aunque estaba muy mal criado
no era de estirpe tan mala;
yo le recorté las alas
y lo empecé a alimentar.
Anduvo en libre accionar
sin que a nadie molestara.
Lo castré pa que engordara
con una hojita de afeitar.
Lo hacía comer plasticola,
se puso gordo y pesado.
Obediente y bien mandao
pesaba trescientos gramos.
Le gritaba: - "¡Beto, vamos!".
y trotiaba alegremente.
Sin molestar a la gente
porque volar no podía
y el recuerdo de esos días
la nostalgia me lo arrima;
no era que el Beto te exprima
la sangre porque picara
sino que te atropellara
te empuje o te pise ensima.
Echaba afuera las moscas,
comía del suelo las migas,
perforaba las hormigas
que invadían los edificios.
Un día se nos dio a los vicios
y ahí empezaron los males:
fumaba los espirales,
se remamaba con Raid,
y un día casi se nos cae
de arriba d'el aparador.
Él fue perdiendo el honor
yo fui juntando coraje,
estaba por darle el raje
tal vez lo haya adivinao
porque un día muy enojao
él al candil me lo roba
y rociándolo lo saco
previniendo un atentado.
Pero en fin, cual todo pasa,
yo también lo perdoné.
Y aunque él no me tuvo fe,
siguió siendo un desgraciao.
Después que hubo adelgazao,
volvió a volar libremente
y un día en que tranquilamente
planeaba sobre una silla:
oscuro trapo e rejilla
lo pialó junto a un barranco...
¿Cómo fue que no lo viste?
Carlitos... te estoy nombrando.
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