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domingo, 19 de junio de 2011

El hijo pródigo

¡Felz día del Tata...!
Tenía un padre dos hijos;
un día, el más joven de ellos
le pidió con atropello
la herencia que le tocaba,
porque el mundo lo embrujaba
con sus mágicos destellos.

Y aquel padre entristecido
entonces le dió la herencia;
pero el hijo sin concencia
se le jué con toda calma,
dejando hincadas en su alma
las espinas de la ausencia.

Anduvo rodando tierra
sin recordar a su tata,
y derrochando la plata
en vicios y entretenciones,
cuerpiando las afliciones
que tiene la vida ingrata.

Y se le jueron los pesos,
porque al fin todo se acaba;
llegó una penuria brava
por razón de carestía,
hasta el punto que faltaba
la menor proveduría.

Esa epidemia de males
lo agarró sin ningún cobre;
y pa aguantar el zozobre
se conchabó de boyero,
chiqueriando cerdos fieros
como el mendigo más pobre.

En tan triste situación
ni un poco de pan tenía;
y ni siquiera podía
comer en esa amargura
las algarrobas maduras
que aquellos cerdos comían.

Vestido de hilacha y mugre,
como un pobre pordiosero,
cavilaba el día entero:
"¡Cúantos piones de mi tata
tienen pan y tienen plata,
mientras de hambre yo me muero".

Y entonces se dicidió
en medio de sus desvelos:
"Me levantaré del suelo,
iré al padre y le diré:
He pecado contra el cielo
y he pecado contra usté".

"Soy indino de ser su hijo;
tratemé como si juera
un mensual suyo cualquiera,
o como mejor le cuadre";
y hablando de esta manera
volvió a casa de su padre.

Lejos estaba entuavía
cuando aquel padre lo vió;
pronto lo reconoció
y, acortando el largo trecho,
apretó al hijo en su pecho
y llorando lo besó.

"¡Padre mío yo he pecado
no soy dino de ser su hijo!";
pero el tata lo bendijo,
y mandó que le trajieran
las pilchas más domingueras
pa aumentar su regocijo.

"Faenen un gen novillo
pa hacer la carne con cuero;
haiga paz y guitarreros,
porque mi hijo descarriado
está de guelta a mi lado,
después que tanto lo espero".

Y empezaron los festejos,
en eso, el hijo mayor
que andaba de campiador
por los cercos de la estancia,
cayó justo en lo mejor
de esa alegre circunstancia.

Cuando supo que su hermano,
que al final llegaba vivo,
era la causa y motivo
de esa fiesta familiar
perdió tanto los estribos
que no quería pasar.

Le urgió el tata que dentrara;
pero él dijo con reproche:
"Siempre vivo día y noche
trabajando sin flojera,
y ni un cabrito siquiera
me permite que derroche".

"Pero al hijo perdulario
que le vació los bolsillos,
usté le carnió un novillo
pa festejar su llegada,
como si no jueran nada
los perjuicios de ese pillo".

"¡Hijo mío! -dijo el tata-,
son suyas las cosas mías;
pero el baile convenía
pa festejar a su hermano,
que volvió a darme la mano
al cabo de ingratos días".
......................
Tata Dios es este padre
y aquel hijo, el pecador;
¡cuántas veces el Señor
espera a sus hijos malos,
y en lugar de darles palos
los recibe con amor!

¡Tata Dios! ando perdido
pero buscando su encuentro;
yo me hallo como en mi centro
solo en su amistá divina;
que naides siente la espina
como el que la tiene dentro.

¡Ay Tata Dios, Tata Dios!
que al hombre que se convierte,
en cambio de darle juerte,
le da su mano resuelta,
yo también estoy de gelta,
dolorido hasta la muerte.

Vuelvo a sus brazos abiertos
cubierto de fieras llagas;
y le doy mi vida aciaga
como en pago de su amor,
porque yo creo, Señor,
que amor con amor se paga.

El mundo es un Hijo Pródigo
que dejó su hogar paterno;
pero, aunque va pa el infierno,
sin embargo el corazón
siempre le hace comezón
pa volver al Dios Eterno.

sábado, 2 de enero de 2010

Evangelio Criollo (¡Feliz Navidad pa tuita la paisanada!)


Vida Oculta

Pa que el hombre juera Dios
el mesmito Dios se hizo hombre,
y pa subir con renombre
hasta el cielo nuestro ser,
bajó al mundo pa tener
nuestra carne y nuestro nombre.

Por aquél tiempo de Dios,
viendo al hombre tan bagual,
le envió el Patrón Celestial
a Jesús nuestro Señor,
pa atarlo con ese pial
al palenque de su amor.

1. La Anunciación

Al pago de Palestina
con un mensaje de amor,
se apió el chasqui del Señor
pa preguntarle a María,
si en nombre de Dios quería
ser Madre del Redentor.

Y "Dios te salve, María!
- le dijo el ángel Gabriel-,
pa salvar al hombre infiel
serás Madre de Jesús,
que brillará como luz
en la noche de Israel".

"Vendrá el Espíritu Santo,
su sombra te cubrirá,
y en adelante serás
la Madre de Dios visible,
porque nada es imposible
a su Eterna Majestá."

"Hágase su voluntá",
le dijo entonces María;
y dende aquél santo día
tuvo el hombre la esperanza
que en la divina balanza
siempre el amor ganaría.

2. Visita a Isabel

Y mientras corría el tiempo
conforme al divino plan,
jué la Virgen con afán
a visitar a Isabel,
que según dijo Gabriel
sería la madre de Juan.

Al saludarla su prima
le dijo: "Bendita Tú eres
entre todas las mujeres!"
Y ella dijo en alta voz:
"Bendito más bien mi Dios
que amó nuestros padeceres!".

3. Nacimiento de Jesús

LLegó así el tiempo sagrado
en que Dios debía venir;
el rey pa saber su influir
mandó empadronarse a todos,
y ansí a Belén, de este modo,
José y María se han dir.

LLegaron a la ciudá
con los últimos destellos;
pa tomar algún resuello
golpiaron puertas y hogares,
pero en todos los lugares
no tenían lugar pa ellos.

Y sus hermanos, los hombres,
le negaron sus umbrales;
Él vino a curar sus males
y tuvo, como un mendigo,
que limosniar un abrigo
a una cueva de animales.

Y llegó el tiempo de Dios
pa salú de los mortales;
como un pimpollo que sale
floreció el Divino Niño,
y la Virgen con cariño
lo envolvió con los pañales.

Era una noche de invierno,
todo el mundo estaba en paz;
y amando Dios por demás
al hombre triste y siniestro,
tomó un cuerpo como el nuestro
pa no dejarnos jamás.

Y ansí nomás Jesucristo,
dende su Padre Estanciero,
agarró nuestro sendero
y jué un hombre como todos,
sin dejar por este modo
de ser el Dios verdadero.

Nació en un hueco de olvido
pudiendo nacer con fama;
jué recostado en la grama
porque ni apero tenía;
pudo ser reina su mama,
pero jué Mama María.
.....................

He venido Dios Eterno
seducido por su luz;
pa armar su cuna, Jesús,
en estos pagos hermanos,
con mi poncho de paisano
y unas plumas de avestruz.

Yo le dejo mi guitarra
rebalsando de sonidos;
y mientras queda dormido
con las notas de su canto,
deje que me acerque un tanto
pa escucharle los latidos.