Mostrando entradas con la etiqueta Pa'l Tata Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pa'l Tata Dios. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de julio de 2011

Desde adentro


Para vivir el amor
quiero volverme semilla,
mesmo que el cardo Castilla
cuando le soplan la flor.
Porque en la Cruz el Señor
me da su sabiduría,
yo creo que la agonía
del lucero matutino
le va dejando camino
a la luz del nuevo día.

No ha de ser por el sufrir
que deje yo de cantar:
los que no saben llorar
tampoco saben reír.
Tengo por meta, vivir
tal como Dios me pensó.
El mesmo que me creó
me hace esperar lo que espero,
y si el lucero es lucero
también yo quiero ser yo.

No me acobarda la suerte
de vivir para el dolor;
voy a campearlo al amor
en los pagos de la muerte.
Y no es que me sienta fuerte,
me dobla el pecado en dos,
pero se ensancha mi voz
cuando proclamo creer
que en las venas de mi ser
corre la sangre de Dios.

miércoles, 20 de julio de 2011

Mi tropilla



Sobre las lomas floridas
que el sol de enero engalana,
se ve pasar, soberana,
una tropilla elegida.
Y es todo un canto a la vida
ver correr esos potrillos,
contra el viento los flequillos,
sudorosos los pescuezos;
y en cada potro hay un beso
que le da el sol, con su brillo.

Yo los miraba de a pie,
con el alma acobardada,
por la bruta bellaqueada
de un bagual que no domé.
¡Quién me volviera la fe
que ya en mi pecho no brilla!
¡Quién le diera a mis rodillas
toda su fuerza y valor!
¡Quién fuera ese domador
que amansara mi tropilla!

Algo adentro me decía
mientras los potros miraba,
que si no los ensillaba
naides los amansaría.
Y mi corazón sufría
sin coraje y derrotado,
al ver mi gaucho recado
con amargo desconcierto,
lo mesmo que un niño muerto,
sobre el piso, abandonado.

Entonces fue, que Él llegó,
puso un bozal en mis manos
-"Muente -me dijo- paisano,
que he de apadrinarlo yo. "
A los ojos me miró,
y yo a sus ojos miré;
y volví a tenerme fe
porque con Fe le creí.
Entonces le dije: "sí"
y las espuelas calcé.

¡Bendito apadrinador,
conocedor del oficio!
Decir que "no", fuera vicio,
decir que "sí", fue mejor.
¡Toda la pampa está en flor.
Todo el campo está de fiesta!
Tengo las espuelas puestas,
y mi potro en el palenque,
ya levanto mi rebenque:
... todo lo que vale... cuesta.

Ese oscurito tapao
será el último bagual.
Cuando muente ese animal
todo se habrá consumao.
Pondré en su lomo el recao
de más linda platería
y al morir la luz del día,
la tropilla por delante
-con mis dos manos sangrantes-
partiré en su compañía.

Cuando divise el galpón
-capaz de ser un domingo-
voy a hacer rayar el pingo
pa'saludar al Patrón.
Desmontaré el redomón
y le diré de rodillas.
-Aquí tiene la tropilla
que Usted me había encomendao.
Estando su Hijo a mi lao,
la doma se hizo sencilla.
(Pintura: Castells Capurro)

domingo, 3 de julio de 2011

El resero

(Dibujo: Castells Capurro)
Vea, patrón: yo soy un pobre
criollo triste y cimarrón
que no ha tenido más crianza
ni más besos recibió
que el frío de los inviernos
y del verano el calor.
Juí de cachorro, boyero,
pión de estancia y domador,
y al dir gustando en las yerras
las pilchas y el corazón,
la vida me hizo resero.

Y en esa faena, señor,
arriaba una tarde cruda
por esos campos de Dios
la tropa, cuando un novillo
rezagao y chucarón,
pa este lao de los cuadriles
sin saber cómo me hirió.
Y ya me iba desangrando
cuando me vido otro poeón
y a la pulpería de un gringo
me llevaron entre dos.

Allí jué donde unas manos
sobadas por el amor,
me curaron de la herida;
pero otra herida mayor
me jueron con el cuidao
abriendo en el corazón.

Era la hija del pulpero
avariento y trapalón...
Nunca se vido en la tierra
mujer de estampa mejor.
Sus ojos eran más hondos
que los del güey cuando el sol
mira envainarse en el monte.
Y su voz... tenía en la voz
lo que tienen las guitarras
cuando las templa el amor.

Volvió tropa. Y como ya
me juí sintiendo mejor,
ensillé y tartamudeando
le dije: "Prienda, me voy.
Pa la vuelta de este viaje
vendré a verla y quiera Dios
que naide se nos oponga
a este sueño de los dos".

"Adios- me dijo- Lo espero"...
Y al saltar al redomón
otra vez allá salimos
por esos campos de Dios,
él corcoveándome abajo
y aquí arriba el corazón.
¡Qué suave soplaba el viento,
qué lindo brillaba el sol
y qué cortos los caminos!
Pero la fortuna, don,
no es baraja pa los pobres.
Cuando borracho de amor
volví a buscarla, encontré
que en la pulpería, señor,
ya no estaba la paloma.
El pulpero trapalón,
camandulero y ladino,
cobarde y calculador,
a otro gringo chacarero,
entonao y ricachón,
le había agenciao mi prienda
como cosa'e mostrador.

Se me cayó el alma al suelo
y ciego de indignación,
quise achurarlo al hereje
por la ruindad de su acción,
pero alguien me salió al cruce
pa'decirme con su voz
que al hombre no hay que matarlo
porque la vida es de Dios.

Y ansina ando desde entonces
perdido en la cerrazón,
sin saber de dónde vengo
ni pa'l destino que voy.

Ya no suepla el viento suave,
ni brilla en mi cielo el sol.
Y aunque lucho y forcejeo
por hallar resignación
a tanto mal, cada vez
que en ancas de mi dolor
entrengo a la pulpería,
miro la puerta, patrón,
y sin quererlo, mi mano
se va a la cruz del facón.

¿Si no hay que matar al hombre
porque la vida es de Dios,
por qué Dios deja que ansina
nos maten el corazón?

domingo, 19 de junio de 2011

El hijo pródigo

¡Felz día del Tata...!
Tenía un padre dos hijos;
un día, el más joven de ellos
le pidió con atropello
la herencia que le tocaba,
porque el mundo lo embrujaba
con sus mágicos destellos.

Y aquel padre entristecido
entonces le dió la herencia;
pero el hijo sin concencia
se le jué con toda calma,
dejando hincadas en su alma
las espinas de la ausencia.

Anduvo rodando tierra
sin recordar a su tata,
y derrochando la plata
en vicios y entretenciones,
cuerpiando las afliciones
que tiene la vida ingrata.

Y se le jueron los pesos,
porque al fin todo se acaba;
llegó una penuria brava
por razón de carestía,
hasta el punto que faltaba
la menor proveduría.

Esa epidemia de males
lo agarró sin ningún cobre;
y pa aguantar el zozobre
se conchabó de boyero,
chiqueriando cerdos fieros
como el mendigo más pobre.

En tan triste situación
ni un poco de pan tenía;
y ni siquiera podía
comer en esa amargura
las algarrobas maduras
que aquellos cerdos comían.

Vestido de hilacha y mugre,
como un pobre pordiosero,
cavilaba el día entero:
"¡Cúantos piones de mi tata
tienen pan y tienen plata,
mientras de hambre yo me muero".

Y entonces se dicidió
en medio de sus desvelos:
"Me levantaré del suelo,
iré al padre y le diré:
He pecado contra el cielo
y he pecado contra usté".

"Soy indino de ser su hijo;
tratemé como si juera
un mensual suyo cualquiera,
o como mejor le cuadre";
y hablando de esta manera
volvió a casa de su padre.

Lejos estaba entuavía
cuando aquel padre lo vió;
pronto lo reconoció
y, acortando el largo trecho,
apretó al hijo en su pecho
y llorando lo besó.

"¡Padre mío yo he pecado
no soy dino de ser su hijo!";
pero el tata lo bendijo,
y mandó que le trajieran
las pilchas más domingueras
pa aumentar su regocijo.

"Faenen un gen novillo
pa hacer la carne con cuero;
haiga paz y guitarreros,
porque mi hijo descarriado
está de guelta a mi lado,
después que tanto lo espero".

Y empezaron los festejos,
en eso, el hijo mayor
que andaba de campiador
por los cercos de la estancia,
cayó justo en lo mejor
de esa alegre circunstancia.

Cuando supo que su hermano,
que al final llegaba vivo,
era la causa y motivo
de esa fiesta familiar
perdió tanto los estribos
que no quería pasar.

Le urgió el tata que dentrara;
pero él dijo con reproche:
"Siempre vivo día y noche
trabajando sin flojera,
y ni un cabrito siquiera
me permite que derroche".

"Pero al hijo perdulario
que le vació los bolsillos,
usté le carnió un novillo
pa festejar su llegada,
como si no jueran nada
los perjuicios de ese pillo".

"¡Hijo mío! -dijo el tata-,
son suyas las cosas mías;
pero el baile convenía
pa festejar a su hermano,
que volvió a darme la mano
al cabo de ingratos días".
......................
Tata Dios es este padre
y aquel hijo, el pecador;
¡cuántas veces el Señor
espera a sus hijos malos,
y en lugar de darles palos
los recibe con amor!

¡Tata Dios! ando perdido
pero buscando su encuentro;
yo me hallo como en mi centro
solo en su amistá divina;
que naides siente la espina
como el que la tiene dentro.

¡Ay Tata Dios, Tata Dios!
que al hombre que se convierte,
en cambio de darle juerte,
le da su mano resuelta,
yo también estoy de gelta,
dolorido hasta la muerte.

Vuelvo a sus brazos abiertos
cubierto de fieras llagas;
y le doy mi vida aciaga
como en pago de su amor,
porque yo creo, Señor,
que amor con amor se paga.

El mundo es un Hijo Pródigo
que dejó su hogar paterno;
pero, aunque va pa el infierno,
sin embargo el corazón
siempre le hace comezón
pa volver al Dios Eterno.

Viaje imaginario

(Pintura: "Cura Brochero"de Paula Sarría Allende)
He galopiao muchas leguas
pa'poder yegar a "El Cielo",
la gran estancia que Usté
Señor, es único dueño.
Me recibió en la tranquera
su mayordomo, Don Pedro,
le pedí que me anunciara
y me contestó sonriendo:
"Dentre nomás, amigazo,
Él sabe que viene a verlo".

Y aquí estoy, Don Jesucristo,
a molestarlo me atrevo
por cosas que andan pasando
ayá, en los pagos terrenos.
Quisiera que con la cencia
de su sagrao inteleto
pare por siempre las guerras
que nos están destruyendo,
también le pido Señor
un güen trato pa'los viejos,
que no haigan pestes malditas
ni drogas, ni nada d'eso,
que haiga trabajo y amor,
que no esistan ventajeros,
que'l odio sea desterrao
pa'siempre d'entre los nuestros,
que sin distinción de razas
-con la paz como precto-
vivamos todos felices
rodiaos de chicos risueños.

Yo lo sé muy ocupao
pero, comprienda Maestro,
que mucha gente en la tierra
de hambre se está muriendo
y hay poblaciones enteras
carecientes de colegios
ande seres desalmaos
capacitan a "rateros"
que con el tiempo, Señor,
yegan hasta ser gubierno.

Por rigor de la injusticia
a veces, el hombre güeno,
pierde su fe y su pacencia
y se convierte en matrero.
Si me he yegao a su casa
jue Don -pa'serle sincero-
buscando su santa ayuda
y si es preciso le ofrezco
mi vida, que poco vale
pero es l'único que tengo.

Aura que ya he terminao
he d'emprender el regreso.
Entréguele de mi parte
a su Mama mis rispetos
y quedo a disposición
si quiere verme de nuevo.
Contento de haberlo visto,
dispacito me voy yendo
canturriando a media voz
en su honor, el Padre Nuestro.
.........................................

Pd: Recordando al Gran Tata de todos, y pa' todos los tatas...¡Feliz Día!

jueves, 26 de mayo de 2011

Mal cristiano

(Pintura: Pablo Uriburu)
¿Que no soy güen cristiano -usté me dice-,
porque no rezo pa Semana Santa
y en lugar de pasarla a bacalao
me como un churrasquito como nada?
Es la juerza'e la costumbre, solamente.
Los criollos de mi laya
si no tienen asao lindo y jugoso
pa darle rienda suelta a las quijadas
se sienten enfermos, apocaos
y hasta les dentran a temblar las tabas.
¿Que es pecao no rezar? No es culpa mía.
Yo no he tenido quien me lo enseñara,
y pa aprenderlo solo no he podido
ya que de ler no entiendo una palabra.
Además -a mi ver- debe rezarse
cuando una voz se enanca sobre el alma;
cuando una voz de adentro nos reprocha
y alguna mala acción nos echa en cara.
Y yo -gracias a Dios-, llegué hasta viejo
sin manchar mi facón de sangre hermana;
no he robao, ni lo pienso.
Mi palabra de gaucho es más sagrada
que mucho documento que se escribe
y que al final... no sirve ni... pa nada.
Mi rancho, pal cansao, no tiene puertas.
A naides le he negao ni pan, ni agua,
ni el pedazo'e churrasco que hoy me dicen
que comerlo es pecao esta semana.
Tampoco he codiciao la prenda ajena
ni la fortuna que el vecino gana,
ya que parece estar de Dios escrito
que los gauchos de ley no tengan nada.
Por eso no maldigo contra naides
ni me arrodillo pa pedirle gracia:
¡No es pecao no rezar, pa quien no sabe,
ni es pecao no rezar si no hace falta!
¿Que yo lo niego a Dios? Eso es mentira.
Y además que no es tanta mi ignorancia,
siendo que Dios se muestra en todas partes:
en el valle, en la selva, en la montaña,
en el calor que dora los trigales,
en la lluvia, en el viento y en la helada.
Dios está en la luz, está en la sombra,
en el pico ganchudo de las águilas,
en la guampa puntuda de los toros
y en la dureza que le dio a la garra.
Pero también está en la mariposa,
en el gusano lerdo que se arrastra
y en la sencilla flor que nace a campo
y perfuma el aleinto'e la mañana.
¿Que yo lo niego a Dios? ¡Qué ia negarlo!
¡Si en las horas oscuras de la Patria,
dispués de darle luz al pensamiento
de los hombres nacidos pa'librarla,
Dios estuvo en el filo'e los machetes,
en la chuza puntuda de las lanzas,
en el clarín que manda a la pelea
y en el coraje de la raza gaucha!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Patria


Patria es la tierra donde la existencia
se ha bañado de luz por vez primera,
donde hay la grandeza de un escudo
y la sublimidad de una bandera.

Patria es lo grande, lo que dignifica,
es oratorio sacro, es un altar,
son los libertadores bello ejemplo
pues buscando su tumba se halla el templo
que han merecido para descansar.

Patria es la voz que está en la misma Patria,
Patria es la tumba donde está Belgrano,
es lo inmenso del Ande, es Maipú, el llano;
y voz de Patria o himno americano
son esas dianas que vocea el clarín.

Patria es la tierra que hombres valerosos
nos supieron legar a los presentes,
no ganada con bombas tan potentes
ni tanques impetuosos;
cuando no había medios poderosos
como el ave mecánica que vuela,
ganada horociamente y con cautela
por esos héroes del mejor linaje,
empuñando la lanza con coraje
y animando el caballo con la espuela.

Patria es el ejemplo que nos dieron
esos hombres bien hombres del pasado,
que vive cada uno eternizado
en el bronce o el mármol que esculpieron.
Aquellos que sus vidas expusieron
por salvar de la Patria algún derecho,
sin pensar en sacarle ni un provecho
puesto que el ser patriota era vehemencia,
que apoderándose de la existencia
hacía explosión de amor dentro del pecho.

Patria es amar, saber sentir la Patria,
Patria el agua que corre por sus ríos
que es sangre cristalina de la tierra
donde se bañan estos versos míos.

Patria es mantener las tradiciones,
cultivarlas lo hombres, las mujeres,
en la escuela, los centros, los hogares,
en los ratos que cesan los quehaceres.

Patria es el deber de toda madre
de inculcarle amor patrio a cada niño,
viendo que el modernismo y lo de afuera
van cambiando la patria toda entera
y matando el patriótico cariño.

Y en América es Patria todo aquello
que puso un marco de oro a nuestra historia,
cuando flamearon ponchos y golillas
y al tañer del cencerro,
los héroes, con sus armas y tropillas
asombraron los cóndores del Ande
y, al rechinar allí los cascos,
estremeciéndose hasta los peñascos,
nuevas grietas se abrieron en la cumbre,
mientras realzaba el magistral pasaje
el sol de una bandera
que bañando de luz la Cordillera
anunciaba que en trance soberano,
acababa de unir la cumbre al llano
el soldado ¡más grande de la esfera!

Y eso es la Patria: Templo a cielo abierto,
siendo el Ande solemne altar mayor
y ante la Cruz del Sur, desde la altura,
¡bendígala el Señor!

Y sean mis versos oración de ruego
que elevo a Dios con todos mis anhelos,
¡haz que sus hijos quieran más la Patria,
Padre nuestro que estás en los cielos!

martes, 10 de mayo de 2011

Oración del jinete


"Ahora que voy a montar,
¡buen Jesús!, recurro a vos;
pa pedirle a Tata Dios
que no me deje golpear.
No se si voy a ganar
mas me prendo de tu mano,
consolame si no gano,
que no pierda la alegría;
y que la Virgen María
me lleve a mi casa sano".

Un relincho al cielo

(Pinturas: Pablo Uriburu)

¡Tata Dios, Señor del Cielo,
de montañas, de valles y praderas,
de la pampa interminable
donde siempre galopó mi raza vieja
en manadas cimarronas que crecían
como crece el pastizal sobre la tierra;
sin más corral que la cinta'e los arroyos,
ni más palenque que el ombú de sombra buena...
¡escuchá por favor este relincho
que más que relincho es una queja!

¿Porqué el hombre, el rey de la creación,
el ser más perfecto que Tú hicieras,
el que tiene el don de la palabra
y puede razonar, cuando se acuerda,
el que a gusto y semejanza de tu imagen
puebla por millones el planeta;
se olvida del amor que el inculcaste
cuando enviaste a Jesús a orar la tierra.
Se olvida que la vida es solo Tuya,
sin distinción de raza ni de época,
se olvida de nosotros que por siglos
estuvimos a su lao pa lo que fuera,
sin fijarnos ni en su raza, ni en su causa,
ni en su edad, su religión o en su bandera.

Con el indio, en la pampa interminable,
maloneando por amor a su querencia...
Con los hombres de mayo, sin descanso,
llevando la ilusión a media rienda
cuando hervía en las venas de la patria,
las ansias de ser libre toda América...
Con el gaucho, entre ponchos colorados
haciendo con Güemes la proeza,
meyando las charrascas con el pecho
cuando enrejamos de lanza la frontera...
Con el soldao, nadando en sangre,
en los campos de Maipo en cruentas guerras,
o ateridos de frío entre las cumbres,
al cruzar San Martín la cordillera...
Con el hombre de trabajo sudoroso,
destripando terrones con la reja,
pa sembrarles en el vientre una esperanza,
que se haría realidad en cada mesa...
Con el mensual humilde en las estancias,
entre lazos, pechadas y tranqueras,
repuntando guampudos capitales
que le dan al patrón mayor riqueza;
esa que saca a relucir sobre nosotros
cuando ensilla su chapeao y su soberbia...
Con el niño hasta de a tres en cada escuela,
ni más sombra que la ondeante sombra
que nos presta el poncho azul de la bandera...
Con los enfermos, acortando distancias pantanosas,
llevando los remedios con urgencia
o cuartereando parturientas ilusiones
con apuros de llanto en la sotera.

Y hoy, ¡já! y hoy no sirve nuestro lomo pa su causa
porque tiene el poder que da la ciencia,
ya no sirven nuestras fuerzas pa'l trabajo
porque tiene su ganancia sobre rueda
y precisa de la luz de nuestra pata
pa trerle un dotor a media rienda,
solo sirve nuestra sangre pa su causa,
nuestro hueso, nuestro cuero, nuestra cerda,
diezmándonos sin asco, cada día,
cegao por la ambición de la moneda.

Por eso... ¡Tata Dios, este relincho,
por eso... pa ver si tu poder que todo enmienda,
le toca el corazón a nuestro amigo,
le torna la razón y la conciencia
y le muestra que al galope que llevamos,
cerquita nomás, sobre esta tierra,
como el indio, nuestro hermano, por su culpa:
seremos nada más que una leyenda!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Romance del llamado


"El Señor me llamó mientras yo iba por detrás del ganado.
Y me dijo el Señor: Ve y profetiza a mi pueblo" (Amós, 7,15)
..............................................................
Señor que te acompañaste
con hombres rudos de pescas
y eternizaste caminos
en campos de Galilea,
un hijo de tierras criollas,
porque es tuyo, se te acerca.

Las chacras de Gualeyán
también sintieron tus huellas.
En una tarde de abril
yo deschalé en tu presencia.
Sentí pasar algo enorme
por entre las chalas trémulas
y en una espiga vi abrirse
mi porvenir: alma, Iglesia.

-"¡Sígueme!" Lo dejé todo
crucificado en tu idea.
Me llevé sólo el milagro
de tu súbita presencia.

El mismo que ayer araba,
hoy te desangra un poema...
Hasta el cardo da una flor,
que es la oración de mi tierra.

Estas manos campesinas
que alzarán la blanca ofrenda
tienen callos de guadañas,
tienen unción de manceras,
tienen rasguños de talas,
tienen viento, tienen selva.
Por eso tienden al Cielo:
ya están cansadas de tierra.

Aquella frente mendiga,
que siempre pescaba estrellas
en los ríos de la noche
hoy es una enredadera
que en el tronco del pasado
pone un tajo de flor nueva.

Aquél diálogo sublime
del charco y la luna llena.
El niño que hablaba a Dios,
sin palabras en la lengua,
con terrones por preguntas
y con flores por respuestas.

Mañanas, pájaros, nubes:
un horizonte, una huella.

Yo era un eco de esa vida
y un diapasón de mi tierra.
Un sacerdote de todas
las distancias y presencias.

Dios bajaba un sol al mundo.
Yo le subía una idea:
compraba su Eternidad
con un canje de monedas.

Aquellos días de niño
parece que hoy renacieran
y me aromaran el alma
de carcajadas traviesas
que eran criollez de espinillos
y eran candor de azucenas.

Vienen a desenredarme
del ñapindá de tristezas,
como yo hice tantas veces
con descarriadas ovejas.
(El recuerdo es un pastor
que, al fin, siempre nos encuentra).

Señor de ayer y de siempre,
mi pasado se te acerca
para decirte: el futuro
¿será temblor de manceras?
¿será carpida de surcos?,
será pastoreo de ovejas?,
¿será buscarte en el sol?,
¿será encontrarte en la melga?

Señor: no pido un milagro;
pero lo hiciste en la Cena.
Transubstancia mi pasado
en redención de mi tierra.
Señor que salvaste al mundo
con hombres rudos de pescas.

(Gualeguaychú, en el cincuentenario de mi llamado al Sacerdocio: 11 de abril de 1931).

viernes, 15 de octubre de 2010

La creación de la mujer (cf.Génesis 2)

(Pintura: Carlos Montefusco)
Entre los seres creados
de todo el reino animal,
le faltaba a cada cual
ponerle su propio nombre,
tarea que Dios al hombre
le encargó en forma especial.

Y entre tanto bicho hermoso
que Adán se cansó de ver,
'naides' vaya a suponer
que se quedó satisfecho;
es que el hombre ha sido hecho
pa' encontrar a quien querer.

Y entonces dijo el Señor
después de un tiempo de espera
en que Adán se entristeciera:
"No debe el hombre estar solo",
y abreviando el protocolo
le puso una compañera.

Al primer hombre imagino
que dormido de verdad
soñaba con la beldad
de un ser que no conocía,
y al despertar aquel día
¡El sueño fue realidad!

Pues de cierto sucedió
que el hombre cayó dormido,
y sin que se haya 'alvertido'
del plan del Supremo Artista,
Dios hizo de anestesista
pa' darle lo prometido.

Y abriendo por un costado
de la masa muscolosa
que se daba generosa,
tomó de allí una costilla
haciendo la maravilla
de crear la primera esposa.

Y obró Dios con mucha 'cencia'
a 'sigun veo y colijo',
pues tenganló 'por de fijo':
"Alegra más el encuentro
con lo que sale de adentro,
como a la madre y su hijo".

Y aquí si que viene 'al pelo'
la cita de un escritor,
que al hablarnos del amor
se descolgó con acierto
diciendo que allá en el huerto
Dios no pudo obrar mejor.

Porque no 'jue' por los pies
'a sigun' se nos comenta,
que la mujer 'emparenta'
con el que 'jue' su marido
que de haberla así tenido
la habría 'usao' de sirvienta.

Ni tampoco el sabio 'tata' Dios
la sacó de la cabeza;
y aunque en punto de viveza
se llevan igual ventaja,
mal queda al hombre si así encaja
en un rincón de la mesa.

No sucedió así la cosa
sino que 'jue' del costado,
que la sacó y la puso al lado
para que 'juera' su igual
y pudiera cada cual
Amar y sentirse Amado.

Y 'jue' debajo del brazo
que aquella recién nacida,
hermosa y bien parecida,
llegó a 'esistir' pal' varón
que así le da protección
porque es parte de su vida.

Y tomando el costillar
que está cerca 'el corazón'
nos dejó 'tata' Dios la 'lición'
de que el hombre a su mujer
la debe siempre querer
en 'güena' o mala ocasión.
------------------------------------
¡Ah, si el mundo recordara
esta Divina enseñanza!
Pero anda mal la balanza,
y el matrimonio moderno
es a veces un infierno
ya casi sin esperanza...

Tomado de LA BIBLIA EN EL ESTILO MARTÍN FIERRO.

jueves, 14 de octubre de 2010

La milonga de David y Goliat

(Pintura: Carlos Montefusco)
El Valle de Terebinto
parecía un hormiguero,
agitación de guerreros
que contagiaba a las moscas,
y comentó un teruteru:
-"Se está por armar la rosca".

En medio del batifondo
se levanta un filisteo
parecido a un benteveo
por el yelmo y la coraza,
Goliat por nombre, y muy feo,
grandote como una casa.

-"¡Israelitas pollerudos,
mucho incienso y poca guerra!
¡Que salga alguno, jué perra,
para medirse conmigo!
Lo dejaré en esa sierra,
mirando al cielo el ombligo".

Mordiendo el polvo'e vergüenza
está tuito el campamento,
nadie se anima y, contento,
fanfarronea el fulano,
mientras cae a tranco lento,
con una honda, un paisano.

David se llamaba el mozo,
noble, gaucho y muy pintón,
coraje en el corazón
y puntería en el ojo.
Claro que solo era un piojo
al lado del grandulón.

Ahí nomás se le encaró
al gigante prepotente,
tres piedritas del torrente
apretaba en el bolsillo,
fijó la vista en el pillo
que le gritó redepente:

-"¿No tienen nada mejor
pa'mandarme los de enfrente?
¡Pucha, que es floja tu gente,
te olvidaste el biberón!
Pondremos, por precaución,
tus pañales en solvente...

Ya que insiste el señorito,
que se encomiende al Dios suyo,
pues colgaré de los yuyos
sus tripas frescas de chango;
habrá festín pa'chimangos
y postre pa'los coyuyos".

-"Vos te sentís muy seguro
con tanta ferretería!
Sabrá el mundo en este día
quién es el Dios de'endeveras:
El que hizo cielos y tierras
afine mi puntería".

Boleó el nervio de su honda,
se oyó en el valle un chasquido,
se derrumbó el montruo herido,
bien enterrada en su frente,
la piedrita del torrente
que Dios mismo había elegido.
............................
Es muy difícil prever
cuándo el Señor mete el guante,
mejor no andar con desplantes,
mejor no hacer conjeturas:
un pueblo con fe madura
puede voltear los gigantes.

domingo, 10 de octubre de 2010

Plegaria a la Virgen de Luján


Arriando tropiyas y acarriando haciendas,
tropero incansable, mis años se van;
y hoy vengo a rezarte por tuitas las gracias
que me concediste, Virgen de Luján!

Apilando antojos por venir a verte
galopié caminos que vos bien sabés;
Virgen milagrosa que estás en las almas
de los que te imploran y alaban dispués.

Tropas cimarronas de sueños paisanos,
viejas ilusiones y ansias de cantar,
tuito me cuidabas vos con tus ternuras
por las güeyas largas del eterno andar.

Más de cien nevadas blanquiaron mi poncho
y en medio'e la pampa me diste calor,
ladiándome el rumbo de los aguaraces
que pá'algo a la vida los echó el Señor.

Marcaron mi rostro vientos peliadores
de plano y de punta, de revés y en cruz,
cuando en zafarrancho de truenos, guiñaba
loco el rejucilo, su ademán de luz.

Aguaceros mácuas mis güesos calaron;
y yo el gaucho firme a tu devoción,
iba atracadito junto a tu ricuerdo
oyendo la buya de mi corazón.

Aplané colchones de tierra, tropiando,
chamusquiao por soles en mi arriero afán;
y en las cerrazones de las madrugadas
en más de una güelta topé el huracán.

Con ajuar bien blanco te véian mis ojos,
con mano celeste rogando por mí;
y tus bendiciones santísimas fueron
las que me aclararon la senda y seguí.

Y al amparo suave de distintas lunas,
bajo las estreyas blanquitas de Dios,
recé vidalitas dulces a tu nombre
pá que me ayudaras, como siempre, vos!

Virgencita gaucha: por eso te ofrezco
la humilde plegaria que crió mi sentir;
¡Virgencita gaucha del pobre y del rico!
¡Consuelo machazo pa'l rudo sufrir!

Mi chúcara vida se priende a tu manto
de rodiyas, Virgen, como el saguaipé.
De tu altar me alejo pá tropear de nuevo
y pongo a tus plantas el cardo'e mi fe!

Arriando tropiyas y acarriando haciendas,
tropero risuelto, mis años se van;
y hoy vine a rezarte por tuitas las gracias
que me concediste, ¡¡Virgen de Luján!!

jueves, 29 de abril de 2010

Señor, una gauchada

(Foto: Pedro Luis Raota)
Señor, te viá pedir de güeno a güeno
confiao en tu bondá bien demostrada,
un poco de élla, pa un hermano mío...
Ñués nomás que pedirte una gauchada.

Yo no tengo derecho pa invocarte,
ende muy chico no te rezo nada;
no me acuerdo de vos, si ando en la güena,
suelo acordarme sí, si ando en la mala.

A veces, pa ofenderte, no te ñego:
Si me chamusca el lazo en las pialadas,
si me quita el cabestro algún clinudo
y busca el campo repartiendo garras.

O, agarro en un fogón, sin darme cuenta
de la caldera muy caliente el asa;
nos hiciste flojones pa lo malo...
Nos hiciste más víbora que garza.

Pero sé que sos güeno. ¿Quién no ha visto
al pájaro que surca las distancias
pa trair un gusanito al pico abierto
de una espera sin plumas en las alas.

Y quien no ha visto a la tigresa madre
con qué amor sus cachorros amamanta
todo lo has hecho vos, de güeno y grande.
Como vas a negarme una gauchada.

No via pedirte por mi pobre hermano
lo que no hacés por otro; que esperanza,
él es aguantador pa las bicheras
y viene, como yo, de güena raza.

Lo templaron los soles y los fríos,
lo caroñó la vida despiadada,
y él pelió la pobreza sin doblarse
pa no ensuciar con barro su alma blanca.

Defectos tiene sí, pero a lo pobre:
se arrima a un mostrador a colar cañas,
se sienta a una carpeta a probar suerte...
y suele entretenerlo una guitarra.

Mas, vos que sos tan güeno y perdonaste
a tanto redotao por la desgracia,
echale una manito: que se cure.
Yo te voy a rezar por la gauchada.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Alpargatas con bigotes


Alpargatas con bigotes,
bombachitas remendadas
y una voz dulce y sagrada
me llama a ser sacerdote.
Yo estaba entre los mogotes,
perdido entre los montes;
con sus pequeños aprontes
mi infantil vida pasaba;
y Tata Dios me llamaba
para grandes horizontes.

Fue muy pobre mi niñez
crecí en un rancho pobre
donde nunca abundó el cobre
pero sí la honradez.
Dueña de casa: "la escasez"
porque era visita a diario;
desde ese paisaje agrario
donde era muy dulce, digo,
con trece años cumplidos
Dios me llevó al seminario.

Con mis padres y mis hermanos,
mi niñez fue muy sufrida
y por eso bendecida
en los montes entrerrianos.
Dios siempre nos diò una mano
pues mis padres con nobleza
trabajaron con pureza,
siempre nos dieron socorro,
y hasta un cuerito de zorro
puso el padre en la mesa.

Así llegué al seminario
con dos muditas de ropa,
y una ilusión viento en popa
que alumbró mi vivir diario,
se hizo mi vida un rosario
por las cuentas del amor.
Dios me fue dando fervor
convertido en alegría,
pensando que un día sería
sacerdote del Señor.

Con trazos llenos de amor
Mami una carta me hacía,
y cuando la recibía
yo agradecía al Señor,
porque además del calor
que me traían sus besos,
me contaba de sus rezos
y mi padre ponía en el sobre,
algún billetito pobre
de dos o de cinco pesos.

"Tus hermanos andan bien
el Tequi anda por la escuela
la Lily está con la abuela,
y la Marita también
y vos sabés que recién
la nena empezó a caminar...
Jorge se fue a trabajar,
creo que anda sembrando;
el chiquito está ordeñando
y el nene lo fue a ayudar.

Muchas veces extrañé
de mi rancho me acordaba,
como en sueños regresaba...
algunas noches lloré.
Así mis ojos lavé,
entonces veía mejor,
y comprobaba el amor
que confirmaba mi certeza;
que a pesar de mi pobreza
me había elegido el Señor.

Y llegó al noventa y dos,
el jueves tres de diciembre,
pa'que en mi alma se siembre:
"Sos sacerdotes de Dios",
Él me hizo su portavos
y es bueno que ahora anote
que por su amor tan grandote,
y a pesar de mis reveses
si vuelvo a nacer mil veces
yo quiero ser sacerdote.

Alpargatas con bigotes,
bombachitas remendadas
en mi alma están grabadas
¡y ahora soy sacerdote!
Él hizo de este cascote
un instrumento de calma
no soy feliz por las palmas
ni porque escuchen mi voz,
sino porque a Tata Dios
puedo meterlo en las almas.

La verdad soy tan feliz
porque Dios me ha llamado,
y a pesar de mi pecado
un día le dije: "Sí".
Sentí su voz, lo seguí
y es bueno que ahora anote
que por su amor tan grandote
que me regala con creces,
si vuelvo a nacer mil veces
¡que Dios me haga sacerdote!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Guitarra de Dios


Yo soy guitarra de Dios;
guitarra de carne viva,
para que el hombre reciba
la música de su Amor.
Aprieta mi diapasón
su mano que duele a veces,
y mi sangre se estremece
cuando El me pulsa las venas;
por eso mi canto suena
más alto que los cipreses.

No soy de madera fina
ni de cuerdas delicadas,
igual que esas encordadas
que lucen en la vitrina.
Si mi canto desafina
por Él me dejo templar,
y así, viviendo al compás
del divino Guitarrero,
hago bajar los luceros
hasta mi pecho bagual.

Ni envidia tengo al zorzal
por su música sonora,
o a la calandria cantora
que se posa en el sauzal.
Y el más fuerte temporal
no me hace envidiar su voz,
que estando juntos los dos
mi canto nunca se calla
y adonde quiera que vaya
yo soy guitarra de Dios.

Habrá de llegar el día
- cuando se rompan mis cuerdas-
en que mi nombre se pierda
como botella vacía.
Y el Señor que es mi alegría,
lleno de inmensa pasión,
me traerá a su corazón
-eterna LLama de Vida-
¡y seré brasa encendida
para siempre en su Fogón!

miércoles, 19 de agosto de 2009

Oración


Tata Dios: yo no dudo que seas juerte;
que gobernés vos solo tierra y cielo;
que a tu mandao se apague'l rejucio
y se amanse'l más potro de los vientos.

No dudo que haigas hecho esas estreyas
que sirven de candiles a los sueños,
y p'aliviar el luto de la noche
priendas la luna en su reboso negro

No dudo que seas vos el que le puso
al colmiyo'e la víbora el veneno;
el que afiló las uñas de los tigres
y le dió juersa'l pico de los cuervos...

Pero dudo'e tu amor y tu justicia,
puta si juera verdá que sos tan güeno
no te habrias yevao aqueya vida
qu'era pa mi más grande que tu cielo.

Vos sabés, Tata Dios, cómo la quise.
Eya ju'el sol que amaneció en mi pecho.
Por eya tuvo primavera mi alma
y echaron alas mis mejores sueños.

Eya era linda como las mañanas
cuando dispiertan yenas de boyeros:
alegre como el ruido'e las colmenas;
graciosa como el'unco'e los esteros.

¡Y era tan güena, Tata Dios!... ¡Tan güena!...
Nunca un rencor se cubijó en su pecho.
Pa tuitos tuvo un corasón sin trancas,
rebosao de ternuras y de afetos.

Y creyó siempre'n vos. Tuitas las noches
s´endulsaba en su boca el Padre Nuestro,
mientras su almita'e pájaro aletiab'a
ofertándose entera en cada reso.

¡Y tuviste coraje pa matarla!
¡No pensaste que yo tamién jui güeno,
que no meresco este dolor que sangra
la herida siempre viva'e su ricuerdo!

¿Cómo no viá dudar de tu justicia?
¿Cómo viá crér que tengas sentimiento,
si vos, provalecido de tu juersa,
nos quitás siempre lo que más queremos?

¿Pa qué nos diste corazón, entonce'?
¿Pa qué nos esigis que siamos güenos,
ni nos encariñás con esté mundo
y en él ponés nomás que sufrimientos?

¿Crés que consuela tu promesa'e gloria?
Si aquí ande hemos nacido, ande queremos,
nos negás el derecho'e ser dichosos,
¡no sé pa qué nos va'servir tu cielo!

jueves, 6 de agosto de 2009

A la Virgen de Luján


Aquí me pongo a cantar
con cualquiera que se ponga,
la mejor, la gran milonga
que se habrá de perpetuar
entre La Pampa y el mar
y el que es mayor de los dos,
cielo estrellado de Dios
donde sus plantas están:
canto a la flor de Luján,
canto a la Madre de Dios.

Dios hizo el cielo y el rayo,
hizo el sol, hizo la estreya,
hizo la Pampa sin güeya,
hizo al toro y al caballo,
hizo a1 hombre y aquí callo
porque fue su obra mejor,
pero mandinga traidor
conoció que era de barro,
pecó el hombre, rompió un carro
y se le enojó el Creador.

Y lo echaron de la estancia
pa' 1a tierra del infiel,
a tragar miseria y hiel
él que nació en la abundancia.
Pero su misma ignorancia
le dio compasión al juez,
pensó un momento y después
exclamó lleno de cencia:
se ha de cumplir mi sentencia
pero vuelta al revés.

La muerte que al hombre aterra
yo a mi mesmo me la aplico,
yo soy grande y me hago chico,
y siendo Dios me hago tierra,
yo he de vencer esta guerra
con las armas que me dan,
porque vencer de rufián
a Dios no es cosa que cuadre.
Y eligió para madre
a la Virgen de Luján.

Aquí hay misterios muy fieros,
aquí hay un pozo muy hondo;
yo m' inorancia no escondo
ni me meto en agujeros
aquí hasta los más matreros
boleados se quedarán
y jamás entenderán
porque es de cencia infinita:
Él eligió pa' mamita
a la Virgen de Luján.

Miren qué humildá, que empeño
el del Hijo de Dios Padre;
ir a elegir para madre
en un pago tan pequeño.
Él que es de este mundo el dueño
no se guía por las ropas.
Podía ir a las Uropas
a elegir las potentadas
pudo sacar as de espadas
y robó cuatro de copas.

Y de que Dios la encontró
buena madre y cariñosa,
guapa, limpia, habilidosa
y su corazón probó;
al tiempo que la dejó
quiso hacer algo que asombre
y le dijo: "Por mi nombre
y estando en esta cruz triste
Madre de Dios buena fuiste
yo te hago madre del hombre".

Gaucho pampa, ¿donde irías
cuando no tuvieras madre?
Vos que sos duro de encuadre
y de pocas teologías;
vos que te hallás estos días
guacho en la tierra que hiciste
te han quitao hasta el alpiste
para darte la istrución,
te han quitao el corazón
y te dan un libro triste.

Madre de Dios, madre mía
y no quiero saber más.
Haceme morir en paz
con Dios y con vos María,
al filo de mi agonía
no recordés mis reveses
recordá, en vez, cuantas veces
y ya desde muy gauchito
yo te he rezado el bendito
la Salve y los cinco dieses.

Reina del Plata, ¡Señora!
del pobre criollo olvidado,
techo que nos ha quedado
contra esta lluvia invasora.
Estrellita pa' la hora
de la tormenta feroz
mira que te vuelve a vos
mi alma que no desconfía
porque si sos madre mía,
sos también Madre de Dios.