Mostrando entradas con la etiqueta Amando Villador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amando Villador. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2011

Dispués di una reuníón


Cuanti mi hube bajao del "zaino negro" *(1)
que me trujo hasta el pago é mis hasañas,
un solsito tibión mostraba el fleco
all'ande tata Dios tiene las casas.

Me lo puse de poncho, y el trompeta,
querendón y dispacio se adentraba,
y dispués de maniarme l'osamenta
en un descuido se ganó pa l'alma.

Y güeno, dije yo, ya qui ha venido
al lao del sol de una amistá machasa,
quedesé por ahisito, que hase tiempo
qui ando medio entumido por l'escarcha.

Y ansí, con un peludo de alegría,
acorralao de lus y d'esperanza,
relinché como potro que lo sueltan
a riunirse otra güelta a la manada.

Cuando quise acordar, llegué a mi rancho
y encontré a la patrona levantada
mirando como pato al arriador
y con la jeta como mango'e chaira.

Me acequé dispasito como sorro
que ya sabe muy bien lo que son guascas,
a la tabl'el cogote estiré el pico
y con la surda le palmié las ancas.

Se me golvió como por sobr'el laso
hech'un lión, con las uñas priparadas:
-"Salga de áhi, calavera sonso'e porra,
miren qué lindo, ¿no?... ¡venirse a l'alba!

Vayasé con la... ¡yegua que la acuna!
vay'a que otra le saque las cascarrias, *(2)
desalmao, se ha vendio oliendo a potro,
reventao'e pitar, jediendo a caña!".

-"Sofrená -retruqué- y pará la oreja
(y comensé el trabajo'e palenquiarla).
-Vengo, china, mesmito di un paráiso
ande entre ciollos conversé con ganas.

"Vieras, prienda, qui mosos más pintores,
qué modo de floriarse con palabras,
¡Si te digo que hast'uno contó un cuento
acompañao con movimiento'e patas!

"Y otro mosito flor, un tal Ochoa,
goloso pa la miel como l'iguana,
abri'el pico y, Jesús, bendito sea,
qué manera e puertiarle las calandrias!

"Y dispués, un Chapela muy mentao,
armao de una acordiona, por la trasa,
se apió con unas polcas y sielitos
que m'hisieron llorar y cair la baba.

"Y ansí las horas en tropilla juían
y las penas también, como en bandadas,
y yo no sé por qué tanta dicha,
sentí qui hasta los ojos me garuaban...

"Y hura desí, mi santa, si tu gaucho
que jué tan aporriao por tanto maula,
no merese un poquito'e macachines
pa endulsar el dolor que le acorrala".

La china cabrestió, bajó los ojos,
la punt'el delantal secó unas lágrimas,
y al ratito no más trajo el amargo
bien aperao, con la bombill'e plata.
.........................................
Pd: *(1) "zaino negro" se refiere al tren.
*(2) lavarle la ropa.

Pa pasar el tiempo


Un domingo de tardesita,
d'esto ya hace un tiempo,
me juí de visita
a lo'el vasco Pedro.
Procuré peinarme
como los puebleros,
y en forma de hachaso
m'hise raya al medio
y gasté en la clina
un caracú entero
con mis botas nuevas
y el mejor pañuelo,
un relós que no anda
por más qu'es nuevo,
sólo por florearme,
me lo puse al pecho.

Porque soy redondo
como nido'e tero
y ni me hase falta
ser dotor y leído:
pa saber las horas
me sirvo del cielo,
qu'es relós que no erra
ni un menuto e medio...
¡Ah!... ya me olvidaba
decir que jediendo
a Pachulí estaba
todito mi cuero.
Pachulí machazo
que compré en dos pesos
a un turco ladino
que dijo ser bueno.
Y a é ser, porque jiede
como a flor de trébol.
Ah, cuanti lo tope
a aquél cajonero,
como veinte frascos
compré por lo menos;
y, cuando é visita
vaya a lo é ño Pedro,
perfumo mi chuso,
perfumo mi apero,
y hasta el panza'e burro,
l'echo un frasco lleno;
perfumo mis patas,
perfumo mis tientos,
l'echo a cuanta guasca
ande por el suelo,
y hasta a las que cuelgan
contrito del techo,
que no ha d'escaparse
ni mi cuzco overo,
que ha crer que lo baño
porqui anda pulguiento.
¡Ah! ¿si por mi juese?
L'echo al mundo entero
pa que jieda lindo
ya que jiede a muerto,
y después de todo...
pa pasar el tiempo...

Pa seguir cotando,
pues me voy del cuento,
me juí de visita
a lo'el vasco Pedro,
que tiene tres hijas
que son un portento.
Son de anca partida
y abundante pecho,
y la clina larga
que les llega al suelo,
porqui ellas no quieren
el tuse del pelo,
porque asigún dicen,
el vasco ño Pedro
si las ve serdiadas
las peina a talero...

Güeno, la más chica,
me da el mate hirviendo;
me quemo la jeta,
me quemo por dentro;
las manos me quedan
que parece juego;
me lloran los ojos,
todito me quemo
y hasta me dan ganas
de salir corriendo;
pero ella me mira
y todo compriendo;
de dise, en el mate:
"Mirá si te quiero,
que pa que lo sepas
te lo sirvo hiviendo".
Yo siento en el alma
todito un consuelo,
y, dispués, ¡qué diablos!
voy pasando el tiempo...

La mayor, sí, si ceba,
me dise riyendo:
"Sírvase, mosito,
que le haga provecho;
no sé si mi verde
lo ha e hallar muy bueno.
Porque... ¿sabe?, moso,
cuasi nunca cebo..."
Y la muy... ladina
me le ha echado adrento
del ombú unas hojas
qu'es purgante fiero.
Y a los tres menutos
yo cuasi reviento.
Me despido al punto.
Hinchao como escuerzo
con dolor de tripas;
y hago un gran esfuerso
por no... ¿me comprenden?
Ca...erme allí mismo,
y, dispués de todo,
pa... pasar el tiempo...

La del medio, pone,
debajo e mi apero,
una piedra; el chuso,
cuanti siente el peso
en su lomo herido,
de tuito mi cuerpo,
s'encoje el trompeta,
no obedece al freno,
y pega un corcovo
machaso. No quiero
decir que me tira,
pero le confieso
que el asunto'el pingo
se me pone feo
delante'e las mosas
que s'están riyendo,
no porque sean malas...
por pasar el tiempo...

Cuento esta judiada
allá en lo'el pulpero
y me disen tuitos
que no güelva al puesto
porque cualquier día,
me dejan por muerto;
pero yo, ¡qué diablos!
Güelvo a lo'e ño Pedro,
porque sí... por nada...
por pasar el tiempo...

Ya va pa cinco años
que pasó tuito esto,
y, como Dios manda,
con tuito rispeto,
vivo acollarao
con l'hija'e ño Pedro,
aquella más chica
la del mate hirviendo.
Me ha dao tres chancletas
lindas como el cielo,
y cuando las miro
preñao de contento
me apronto pa ráirme,
que ha de llegar momento
en que alguno caiga
pa pasar el tiempo.

Llegará un paisano
de Pachulí lleno,
peinao con hachaso
como los puebleros;
se sentará orondo
en la silla'e cuero,
mientras la más chica
le cebe un infierno...
En el ombú grande
a la mayor veo,
con un puñao'e hojas
pa... pasar el tiempo...
La del medio, acaso,
se gane el apero
y palmiando al pingo
me l'encaje un güeso
contrito del lomo,
pa que se hinche feo,
y , acaso el jinete,
puede quedar muerto,
mas todo ha de hacerse
pa... pasar el tiempo

miércoles, 29 de junio de 2011

Fierro a fierro

(Dibujo: Jorge Campos)
Por que sí por probarse dos peleadores
porque uno dudó de otro que fuese fuerte
como hacen en el publo los "bosiadores",
se han retado a cuchillo, pero no a muerte.

Les hacen corralito, se hace una apuesta,
ebrio contempla el caudro un chino sargento;
los cuchillos filosos, buscando cresta,
tienen que conformarse cortando viento.

Aprétanse las clinas con el pañuelo;
se arrollan las vicuñas al fuerte brazo;
los facones reflejan la luz del cielo
cabrillando de golpe al primer hachazo.

-Te as chingao- dice Heredia, que, por ligero,
Lagartija le llaman, y su mal nombre,
va peleando a saltitos, como los teros
y a la vista se nota que es el más hombre.

Corvalán no recula. Ya su cuchillo
está como serrucho con melladuras.
Se ladea, se agacha, se hace un ovillo,
mezquinando la cueva de las achuras.

El contrario fintea, y hasta por lujo
amaga dos reveses, tiende su tajo
y grita: -Sacate ésta si es que sos brujo-
rasgándole la blusa de arriba abajo.

Se estrechan las distancias cual si buscasen
ponerse como gallos, pico con pico.
Menudean los cortes, a un lado se hacen
moviendo los traseros como abanico.

Corvalán, apotrado, con mirar fijo
lo tiene preocupado su mano lerda,
no evita un corte de hacha, salva un barbijo.
Y un mirón pega el grito: -¡Caiste, cerda!

Sonrientes se saludan los dos paisanos;
la herida se ha curado con buena caña
y aquellos enemigos ya son hermanos
que chupando festejan la linda hazaña.