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lunes, 17 de mayo de 2010

Del mesmo palo (Fotos: Eduardo Amorim)


De las costas del Tuyú
truje un moro pampa viejo
gordo, lustroso el pellejo,
lo llamaba "El Tacurú".
Guapazo para el ñandú
conocido en las boliadas
era pa’ las gambeteadas
como soplido de viento
había que hacerse tiento
pa’ no cáerse en las cuerpeadas.

Cuando había asao con cuero
pa’ demostrar su destreza
saltaba sobre la mesa
sin redamar ni un salero.
No había zaino, no había overo
con que igualarlo pudieran
ni en toda mi vida entera
hallaré otro mancarrón
que tenga su corazón
y su mirada altanera.

Hoy han pasado los años
vos estás viejo y vencido
yo estoy triste y abatido
charqueao por los desengaños.
Vos te acordarás de antaño
en que eras guapo y ligero
mientras que yo, compañero,
añoro mis alegrías
que se me fueron un día
volando tras un lucero.

Te acordás mi moro viejo
del lindo tiempo pasado
cuando estabas pelechao
y lustroso como espejo.
Hoy en un box desparejo
te desprecian la ración
vos que fuiste un redomón
que costó un triunfo domarte
has tenido que entregarte
lo mismo que tu patrón.

miércoles, 16 de julio de 2008

Los de lanza y guitarra.



Cuando las yeguas ya no den más potros,
ni crezca más la hierba en la sabana;
Cuando no se levante más el polvo,
de la Caballería en una carga.
Cuando nadie comprenda de atalajes,
de regatones, fustas ni moharras.
Cuando ningún talón sepa de espuelas,
ni de lujos, de aperos ni rodajas.
Cuando se hayan marchado para siempre
los que fueran centauros de mi raza.
Los que a la luz del sol daban la vida
y a la luz de la luna Serenatas.

Los que por emoción hacían la guerra,
los que por ideal forjaban patria.
Los de historias de amores y de muertes,
los de la lanza y los de la guitarra.
Cuando se haya esfumado tras el viento,
el bronco galopar de las brigadas.
Y el último jinete se haya muerto,
delirando entre laureles y guirnaldas.
Yo solo se donde podré encontrarlos,
con sus cargas sus potros y sus lanzas,
Yo solo se donde estarán entonces,
los de la lanza y los de la guitarra.

Los hallaré en el cielo de la gloria,
en el mundo infinito de las almas.
Por que esta tierra les quedo pequeña,
para el ancho galope de sus cargas.
Allá estarán jinetes en el viento,
llevando relámpagos por lanzas.
Pinchando nubarrones y luceros
y usando las estrellas por rodajas.
Haciendo estremecer el mismo cielo,
Cargando eternamente hacia la nada.
Allá estarán cerca de Dios muy cerca...
los de la lanza y la guitarra.