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miércoles, 4 de marzo de 2009

Gordita y de minifalda


En el sulky fui al pobalu
a buscar los comestibles
vide cosas increibles
que me han dejau atontau.
Hombres sacos coloraus
que parecían mascaritas
mujeres con poyeritas
que no atajaban ni el viento
y hasta los viejos contentos
andar en la calesita.

Una muchacha sin mangas
media gordita y siyona
apretaba su persona
con la corta minifalda.
No hay hombre fuerte que valga
vestirse así ya es antojo
se me salían los ojos
más derecho que una flecha
"si es parte e' la cosecha
¡cómo serán los rastrojos!"

Se agachó junto a mi paso
volió una pata a una moto
si yo no salí en la foto
porque le erró el fogonazo.
-"Yo me anoto por mi acaso
despacha usted su encomienda,
le pido que no se ofenda
si se da cuanta cualquiera
lo que ahorra en la poyera
se lo gasta en otras prendas".

-"Retírese no sea otario,
esas son cosas muy mías"
-"Si usted las alquilaría
yo sería el arrendatario!".
Esto pa' mi es un calvario
quién resiste la ocasión
yo que soy un gaucho chambón
con mirar me convencía
"por la forma de las vías,
está muy cerca la estación".

¡Qué güeya pa' una cuadrera
pal que tiene buen cabayo
y en menos que canta un gayo
apuntarlo a la bandera.
Le dije pa' que entendiera
con mi tono bien campero:
-"yo consigo parejero,
lo amanzamos si es arisco,
si usted pone raya y disco
yo podría ser el rayero".

Un viejo se apareció
iba vendiendo gurriones
y con malas intenciones
su pajarito soltó.
Sobre el pucho se agachó
dándoselas de afligido:
-" Por acá se habrá metido",
le decía el viejo a la piba,
pa' qué miraba pa' arriba
si el pájaro se ha dormido.

Éramos tres en función
mirando aquél monumento
yo estaba en primer momento
después el viejo, con su gurrión
pa' cortar esa reunión
como regalo 'e peludo
sin permiso, ni saludo
yegó un pituco apurau
era un "saco colorau"
con melena y patiyudo.

Y ayí quedamos los tres,
yo como ante: otra vez solo;
y el viejo que a su chingolo
lo echó a la jaula otra vez.
Pobre pájaro, tal vez,
se había hecho la ilusión
que había ayáu en la ocasión
el alpiste amontonau
culpa el "saco colorau"
se quedón sin la ración.

martes, 3 de marzo de 2009

Viajando en un gran vapor



En un gran puerto señor
fue donde el susto empezó
cuando en el agua se vio
un gran pescau a motor
mirando a mi alrededor
los ojos se me salían
derecho se me venía
pa' tracar bien a la oriya
de susto hasta una cosquiya
entre la panza sentía.

Dijeron hay que subir
primero me persigné
mi alma a Dios encomendé
y por fin me decidí
al tranco largo salí
dandomelas de pesau
pa' entonces había observau
que una piola lo amarraba
por mis adentros pensaba
por manso te habrán maniau.

Pensé de cualquier manera
hoy no tengo salvación
es mi patria en la ocasión
que me yama a la frontera
requintando la visera
mi frente limpia lucí
al tranco chueco seguí
sin contemplar más pa'atrás
si a los gringos no bajas
de ande me bajas a mí.

Entre suspiros de viejas
y yanto de las muchachas
pa'arrancar medio se agacha
y de la costa se aleja
no sé de ande lo maneja
pero pal medio rumbiaba
de un aujero yo lo espiaba
gritándole "hasta la güelta"
mientras que ya mi usamenta
pal costau se zarandiaba.

Como a las dos horas de viaje
cuando yo iba tranquilito
aquel animal maldito
me dentro a tener de raje
se mandaba unos virajes
que quedaba atravezau
yo diba como trenzau
a unos fierros que tenía
y el loco que sacudía
igual que cusco mojau.

Pensaba pa' mis adentros
si este se yega a encajar
de ande lo vamo a sacar
semejante monumento
sentía por momentos
el de la izquierda paraba
las patitas se me arquiaban
se me movía hasta el piso
hasta sentí de improviso
la ropa interior mojada.

Fue pa' mi como un tesoro
cuando dijo un compañero
mirá si no es el lucero
es la luz de Comodoro
pegué un grito bien sonoro
impulsau por mi alegría
después cuando aclaró el día
vi las torres petrolíferas
entonces si era una fija
que este gaucho viviría.

Se detuvo el armazón
y bufaba como un toro
yo me bajé en Comodoro
dándomelas de Colón
pero de aqueya ocasión
pal agua no valgo nada
y hoy a mi lengua anudada
la verdad sola desata
no me lavé las patas
de miedo a la correntada.

viernes, 25 de julio de 2008

La visita del marciano


Matiando yo en mi cocina
abrigau junto al fogón,
mi china en un rincón
desplumaba una gayina.
Derrepente se ilumina
todo el rancho alrededor;
yo que soy buen tirador
me calzé y atropeyaba,
cuando vi que aterrizaba
un gran plato volador.

Se bajó un flaco elegante
me dijo: "no quiero guerra,
vengo a conocer la tierra
y sus gauchos habitantes".
Lo hice pasar pa'adelante
por hay se me hizo entender:
"Tu señora quiero ver...
quiero tener relaciones",
¡Fíjense las intenciones:
meterse con mi mujer!.

Su melena era ondulada
y su cuero cascarudo
yo creo que andaba desnudo,
sus coyunturas sonaban.
Las aspitas bien arquiadas
y era medio jorobau,
siempre lo tenía a mi lau
queriéndome conquistar:
"a mí me vas agarrar,
por más que sea adelantau".

Lo invitamos a cenar
y se quedó complacido;
de tan lejos había venido,
no lo podíamos yenar.
Lo hubieran visto mascar
con esos dientes grandotes,
se chupaba los bigotes
con la grase que chorriaba,
las gayetas que pasaba
enteras por el gañote.

Después se quiso acostar
le estaba atacando el sueño
muy contento y muy risueño
a mi cama se fue a echar.
De un salto lo hice parar
manotiando mi cuchilla,
se la puse en las costiyas
y le grité al poderoso>:
-"no te la des de gracioso
y acostate en tu casiya".

Hay se me puso a yorar
y se empezó a retorcer.
Me dijo: -"No puedo creer
que me vayas a despreciar,
igual me voy a arreglar
tengo muy buena intención.
Siempre habrá un buen corazón
que me sepa comprender.
Yo duermo con mi mujer
y vos te vas al galpón"...

-"Mirá marciano avivau!",
le grité con voz bien fuerte
"jugarte la vida o muerte
de acá salís achurao".
Casi me caigo sentau
en el medio de la cocina
cuando una voz suave y fina
me dijo como a un hermano:
-"Yo no soy ningún marciano,
soy 'marciana femenina'.

Hay mi vida campechana
me vengo avivar recién...
¡Qué lindo en luna de miel
disparar con la marciana!.
Pero se hace la macana...
yo no dejo a mi mujer,
primero tengo que ver
la marciana en su planeta
si me cuelga la gayeta
¿cómo se hace pa'volver?

lunes, 30 de junio de 2008

Por culpa de las gauchadas.


Estaba bastante en ruina,
sin plata en el tirador
y calzé de domador
en una estancia vecina.
Cuando pisé la cocina
a una sirvienta que había,
los ojos se le salían
del aujero 'e la cabeza;
yo pensé de mi pobreza
la moza se asustaría.

Al otro día bien temprano
mi recau acomodé,
si hasta un mandil le saqué
pa' que quede más liviano.
Vino la moza, en la mano
un mate amargo traía;
al tiempo que me pedía
que le ayudara a ordeñar
"si es baquiano pa' apoyar
yo tironeo todo el día"...

Ordeñamos la lechera.
Me fuí a buscar la manada,
al volver la vi afirmada
en el palo e' la tranquera.
Me dijo: "yo aura quisiera
me ayudara uste a juntar,
unas leñas que hay pa' echar
en aquél monte tupido;
pa' que no se haga el perdido
yo lo voy a acompañar"...

Llevé leña a la cocina,
apurao me fui a ensiyar;
me habían dau pa'galopiar
el potrillo e' la madrina.
Pero esa moza ladina
se me volvió a aparecer.
Dijo: "usté no va a creer,
ayúdeme a cortar chala
los chanchos están sin comer"...

Puse a los chanchos panzones
medio atoraus por los choclos.
Eya decía: "otro poco
que estos son muy comilones"...
Se empacharon los glotones
ya había yegau medio día,
entonces ya no podía
al potrillo galopiar
y tuve que desensiyar
con la bronca que tenía.

Así después de almorzar
me tiré un rato a la siesta
¡pero que china molesta!
me tuvo que despertar.
Me dijo: "Va a perdonar,
están todos descansando,
pero de acá estoy mirando
unos patos entre los juncos;
vamos nosotros dos juntos
no sea que se estén augando"...

Era un pato cimarrón
y dos o tres gallaretas
y en esas tantas gambetas
me topé con el patrón.
Me preguntó: "El redomón,
¿ya pronto podré ensiyar?"...
Hoy se la pude chantar
y arreglarle bien las cuentas:
"Si acá manda la sirvienta,
yo no puedo jinetiar".

Conté todo lo pasau
aquél atento señor.
Me dijo: "Hágame el favor,
váyase por ande ha entrau".
Otra vez ando tirau
culpa esa china malvada,
lástima tan reservada
que nunca me dió un lugar;
sino ya le iba a enseñar
tanto pedirme gauchadas.