(Pintura: Molina Campos)¿Te acordás, china adorada,
de aquella noche tan grata,
que siendo el santo‘e tu tata
se reunió la paisanada?
Noche de baile y payada
pa’ mi la de más fortuna,
noche linda cual ninguna
pa’ despertar las pasiones,
y que brillaron facones
al resplandor de la luna.
Vos te habías abajerao
un traje color limón,
con una cinta punzó
hecha moño en el painao;
un pañuelo colorao
te cáiba hasta el cinturón,
y había tanto almidón
debajo de tu vestido
que las naguas hacían ruido
lo mesmo que un ventarrón.
¿Te acordás que te saqué
pa’ un gato con macachines,
y te polvié los botines
en cuanto lo escobiyé…?
Me miraste, te miré,
y al decir la relación,
vos miraste pa’ un rincón
pa’ver si óiba tu mama,
y ansí mostraste la rama
florida, de tu pasión.
Cuando te encaraste a mí
te pusiste como guinda,
y al verte tímida y linda
con más hambre me sentí;
creo que te dije ansí
después del escobiyao:
“Cuando me sirven asao
soy más glotón que un muchacho,
quisiera comerte un cacho
aunque me muera empachao”.
Al óirme la relación
te vino como de intento
un juerte estremecimiento
desde la nuca al garrón,
y con un tono burlón
y la miradita gacha
me dijiste: “Aunque muchacha
le contesto su endilgada,
cuando no es carne cansada
ni el más chapetón se empacha”.
En eso un mamao gritó
que salga el que sea varón,
y al candil de un sacudón
con el poncho lo voltió;
y en cuanto oscuro quedó
te saqué rumbo al poniente,
te apliqué un beso en la frente
que tu jagüel fue testigo,
y lo demás… no lo digo…
porque me oye mucha gente.
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domingo, 14 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
Desde tu ausencia
Mi dueña, desde tu ausencia
vivo huérfano de amores;
no hay alegría en la querencia,
hasta te extrañan las flores.
Vieras, mi dueña, el rosal,
mustias sus flores declina;
se está secando el parral,
deshojando la glicina.
Dueña mía en el jardín
ya no ha quedado un clavel;
marchitado está el jazmín,
sin sombras se halla el vergel.
Y ya no se oye el jilguero
que en la preciosa mañana
trinó alegre en el alero
sobre tu linda ventana.
Prenda, te vengo a decir,
volvé pronto, te lo ruego,
que si tardás en venir
tendrás que llorarme luego.
Si no volvés, mi viejita,
no va a quedar un capullo;
la ramada se marchita,
se muere el paisano tuyo.
Desde el alero
(Foto: Eduardo Amorim)
Un ranchito y un sauzal,
dos bellezas argentinas:
es un agreste zarzal
tejido por un rosal,
madreselvas y glicinas.
Sobre de ese criollo alero
guarnecido de colores,
trinó en las tardes de enero
la calandria y el jilguero,
zorzales y ruiseñores.
Allí vivía la hermosa
paisana de mis amores,
tierna cual la mariposa
en un pimpollo de rosa
descollando entre sus flores.
Pero mi paisana un día
dejó el rancho y el vergel;
marchitó su lozanía.
Dejando en el alma mía
amargo trago de hiel.
Ya no ha quedado una flor
en el agreste zarzal
ni trinos de ruiseñor.
Parece que era su amor
la vida de aquél rosal.

Un ranchito y un sauzal,
dos bellezas argentinas:
es un agreste zarzal
tejido por un rosal,
madreselvas y glicinas.
Sobre de ese criollo alero
guarnecido de colores,
trinó en las tardes de enero
la calandria y el jilguero,
zorzales y ruiseñores.
Allí vivía la hermosa
paisana de mis amores,
tierna cual la mariposa
en un pimpollo de rosa
descollando entre sus flores.
Pero mi paisana un día
dejó el rancho y el vergel;
marchitó su lozanía.
Dejando en el alma mía
amargo trago de hiel.
Ya no ha quedado una flor
en el agreste zarzal
ni trinos de ruiseñor.
Parece que era su amor
la vida de aquél rosal.
viernes, 29 de julio de 2011
Flor del monte
Yo soy la dulce trigueña
la de los ardientes ojos,
la que nacida entre abrojos
quiere soñar y no sueña.
La que en el llano y la breña
posa atrevida su planta;
la palomita que canta
cuando ninguno la mira,
la que se queja y suspira
desde que el sol se levanta.
Yo soy la que el payador
canta en endechas sonoras,
la que al rayo de la aurora,
roba su luz y color.
La que en la lid del dolor
les gana a todas la palma,
la que no encuentra su calma
desde que sueña en amores,
la que en la sien lleva flores
y espinas dentro del alma.
Yo soy la de alma de fuego
que para amar ha nacido,
la que jamás ha tenido
horas de paz y sosiego.
La flor que muere sin riego
porque el dueño la abandona,
la que su nívea corona
muestra siempre inmaculada,
la que se ve desdeñada
y en vez de matar, perdona.
la de los ardientes ojos,
la que nacida entre abrojos
quiere soñar y no sueña.
La que en el llano y la breña
posa atrevida su planta;
la palomita que canta
cuando ninguno la mira,
la que se queja y suspira
desde que el sol se levanta.
Yo soy la que el payador
canta en endechas sonoras,
la que al rayo de la aurora,
roba su luz y color.
La que en la lid del dolor
les gana a todas la palma,
la que no encuentra su calma
desde que sueña en amores,
la que en la sien lleva flores
y espinas dentro del alma.
Yo soy la de alma de fuego
que para amar ha nacido,
la que jamás ha tenido
horas de paz y sosiego.
La flor que muere sin riego
porque el dueño la abandona,
la que su nívea corona
muestra siempre inmaculada,
la que se ve desdeñada
y en vez de matar, perdona.
jueves, 28 de julio de 2011
Milonga para mi china
(Foto tomada a Pedro Tocci)
Yo soy Juan Cuello, paisana,
mezcla de aire y de cielo,
chingolo para el cariño
¡y pa defenderte, fierro!
Yo soy Juan Cuello, mi china,
mezcla de cardo y de trébol.
Las cuerdas de mi guitarra
son viriles como acero,
si defienden a los héroes,
y se ablandan como rezos
cuando cantan este amor
que malambea en mi pecho.
Yo soy Juan Cuello, mi prenda,
un peón de tus sentimientos,
pero¡patrón! si defiende
este suelo que es tu suelo
y que ganamos luchando
en veinte mil entreveros.
Yo soy Juan Cuello, paisana,
mezcla de cielo y de viento...
un sol en tu firmamento,
una canción en tu alma
que se ha llenado de luz
y está anhelosa de versos...
Yo soy Juan Cuello, mi china,
medio paisano y porteño,
pero ¡gaucho! hasta el delirio
pa defender tus ensueños
y esa cinta azul y blanca
que está flameando en tu pelo.

Yo soy Juan Cuello, paisana,
mezcla de aire y de cielo,
chingolo para el cariño
¡y pa defenderte, fierro!
Yo soy Juan Cuello, mi china,
mezcla de cardo y de trébol.
Las cuerdas de mi guitarra
son viriles como acero,
si defienden a los héroes,
y se ablandan como rezos
cuando cantan este amor
que malambea en mi pecho.
Yo soy Juan Cuello, mi prenda,
un peón de tus sentimientos,
pero¡patrón! si defiende
este suelo que es tu suelo
y que ganamos luchando
en veinte mil entreveros.
Yo soy Juan Cuello, paisana,
mezcla de cielo y de viento...
un sol en tu firmamento,
una canción en tu alma
que se ha llenado de luz
y está anhelosa de versos...
Yo soy Juan Cuello, mi china,
medio paisano y porteño,
pero ¡gaucho! hasta el delirio
pa defender tus ensueños
y esa cinta azul y blanca
que está flameando en tu pelo.
martes, 19 de julio de 2011
La forastera

Ha tráido de la ciudá
pa la estancia, la patrona
una mucama, Ramona,
qu'es una temeridá.
Y anda la pionada acá
alborotada y mañera,
ispiando siempre de ajuera
pa donde andan las mujeres,
apotraos pa los quihaceres
por causa de la estranjera.
Los más viejos son los piores
y corsarios como perros;
están cerquita'el entierro
y pensando en los amores.
Ahí anda un viejo dolores
que con mentiras y engaños,
cuentos, bolazos tamaños,
medio la sabe cortar,
queriéndola repuntar...
¡Y tiene como cien años!
La estranjera desconféa
y los oserva callada,
anque Cruz Galván, d'entrada
ya le puso la manéa.
Con ese no corcobéa
porque con él no es capáz,
en cambio con los demás
es como vaca parida,
se alza como leche hervida
y se les güelve p'atrás.
En la cocina'e los piones
dicen qu'es linda la prienda
y qu'esa clase de hacienda
trái grasa hasta los garrones.
Que son de güenos jamones
dice otro de los que están
y cuando dentra Galván
se oye entre risas y bromas,
¡Si te escaparás paloma
entre tanto gavilán!
lunes, 18 de julio de 2011
Tranquieando sobre la güeya
(Pintura: Rodolfo Ramos)
Ha llovido el día entero
y la lluvia castigando,
jué poco a poco pasando
el poncho de aquél resero.
No le hace asco al aguacero
porqu'el pensamiento d'ella,
es pa su vida una estrella
que lo tiene encandiláo
y que lo lleva almariáo
tranquiando sobre la güeya.
El lo que quiere es llegar
a destino con la hacienda,
porque de güelta a la prienda
la ha pensáo apalabrar.
El hombre la va'encarar
como pavo rastrojero,
porque el gaucho verdadero
sabe con justa razón,
qu'en ganándole el tirón
no hay animal pezcuecero.
¡Ah, Liberata Rosales!
Mi compañera en la tropa,
ando por vos hecho sopa
y sos la causa'e mis males;
no me arisquiés los percales
qu'el día menos pensáo
me van a encontrar fináo
como pa lonjas el cuero,
abierto el degolladero
¡y por chimangos rodeáo!

Ha llovido el día entero
y la lluvia castigando,
jué poco a poco pasando
el poncho de aquél resero.
No le hace asco al aguacero
porqu'el pensamiento d'ella,
es pa su vida una estrella
que lo tiene encandiláo
y que lo lleva almariáo
tranquiando sobre la güeya.
El lo que quiere es llegar
a destino con la hacienda,
porque de güelta a la prienda
la ha pensáo apalabrar.
El hombre la va'encarar
como pavo rastrojero,
porque el gaucho verdadero
sabe con justa razón,
qu'en ganándole el tirón
no hay animal pezcuecero.
¡Ah, Liberata Rosales!
Mi compañera en la tropa,
ando por vos hecho sopa
y sos la causa'e mis males;
no me arisquiés los percales
qu'el día menos pensáo
me van a encontrar fináo
como pa lonjas el cuero,
abierto el degolladero
¡y por chimangos rodeáo!
De tal palo
(Pintura: Gustavo Solari)
¡¡Ah malaya, quien pudiera
enderiezarle a la moza!!
Si es un pimpollo de rosa
qu'en la mañana se abriera.
Yo con mi taba culera
diande echar una clavada,
pa pior en la atropellada
soy como sapo maniao,
pobre ternero entecao...
laya de laucha escarchada.
Bagualón pa los quereres
y a los quereres porfeo
y en ocasiones rabeo
contra las mesmas mujeres.
Algunas sus menesteres
facilitan al varón,
pero otras, al redomón
qu'en el amor se entrevera,
lo hacen rodar ante quiera
pa ráirse a satifación.
La viá lidiar con pacencia
como al mancarrón deshecho,
anque se me pele el pecho
porfiando pa su querencia;
se amadrina con la ausencia
el cristiano más rocín,
hasta qu'el amor al fin
lo deja como al finao,
con el pescuezo enterrao
como botella'e jardín.
Y si cuadra la ocasión
de hallar la potranca suelta,
me le viá dir esta güelta
como chancho a la ración.
Y aura veo la razón
por la que en forma sencilla,
mama, bichoca y tordilla
cuántas veces me decía:
no podés negar la cría
de tal palo, tal astilla.
¡¡Ah malaya, quien pudieraenderiezarle a la moza!!
Si es un pimpollo de rosa
qu'en la mañana se abriera.
Yo con mi taba culera
diande echar una clavada,
pa pior en la atropellada
soy como sapo maniao,
pobre ternero entecao...
laya de laucha escarchada.
Bagualón pa los quereres
y a los quereres porfeo
y en ocasiones rabeo
contra las mesmas mujeres.
Algunas sus menesteres
facilitan al varón,
pero otras, al redomón
qu'en el amor se entrevera,
lo hacen rodar ante quiera
pa ráirse a satifación.
La viá lidiar con pacencia
como al mancarrón deshecho,
anque se me pele el pecho
porfiando pa su querencia;
se amadrina con la ausencia
el cristiano más rocín,
hasta qu'el amor al fin
lo deja como al finao,
con el pescuezo enterrao
como botella'e jardín.
Y si cuadra la ocasión
de hallar la potranca suelta,
me le viá dir esta güelta
como chancho a la ración.
Y aura veo la razón
por la que en forma sencilla,
mama, bichoca y tordilla
cuántas veces me decía:
no podés negar la cría
de tal palo, tal astilla.
viernes, 1 de julio de 2011
Ansina son ellas...
(Pintura: Enrique Castro)
Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que, redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.
¡Ansina son ellas!... ¡Malhaya las mozas!
si saben que el macho las llega a querer!...
Son chúcaras, ¡tercas! y se hacen las locas,
y a todo lo noble salpican con hiel...
¡Pregunta la tuya!... ¿Pa qué la he querío
con tanto entusiasmo y tanta lealtad?...
No creiba que juese lo mesmo que un lirio
que en tan corto tiempo se me iba a secar!...
¡Salió con su antojo!... Mi gloria deshizo
cortando mi dicha pa hacerme sufrir,
y en esos ojazos ¡tan negros y lindos!
dende esa mañana ya nunca me vi...
y afirmo la causa que tuvo el varón:
¡Pa qué me ha besao volcando el veneno
de esos, sus labios que creiba de miel!
Dispués de mentirme me echó como a perro
dejando en mi pecho mis ansias arder...
Por eso, ché, Pancha, por fin me convenzo,
el gran Viejo Trelles de Numán de fuego,
que dijo cantando lo malas que son...
No vale la pena fielmente entregarse
a esas chiruzas sin fe ni piedad,
porque es muy lindo y al ñudo cariño jugarles...
¡La hembra es traviesa y paga con mal!...
..............................................
Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.

Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que, redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.
¡Ansina son ellas!... ¡Malhaya las mozas!
si saben que el macho las llega a querer!...
Son chúcaras, ¡tercas! y se hacen las locas,
y a todo lo noble salpican con hiel...
¡Pregunta la tuya!... ¿Pa qué la he querío
con tanto entusiasmo y tanta lealtad?...
No creiba que juese lo mesmo que un lirio
que en tan corto tiempo se me iba a secar!...
¡Salió con su antojo!... Mi gloria deshizo
cortando mi dicha pa hacerme sufrir,
y en esos ojazos ¡tan negros y lindos!
dende esa mañana ya nunca me vi...
y afirmo la causa que tuvo el varón:
¡Pa qué me ha besao volcando el veneno
de esos, sus labios que creiba de miel!
Dispués de mentirme me echó como a perro
dejando en mi pecho mis ansias arder...
Por eso, ché, Pancha, por fin me convenzo,
el gran Viejo Trelles de Numán de fuego,
que dijo cantando lo malas que son...
No vale la pena fielmente entregarse
a esas chiruzas sin fe ni piedad,
porque es muy lindo y al ñudo cariño jugarles...
¡La hembra es traviesa y paga con mal!...
..............................................
Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.
viernes, 24 de junio de 2011
Suavecito pa'las chinas
(Pintura: Carlos Montefusco)
Como he tenido la suerte
de haber nacido varón,
vivo con la pretensión
de ir siempre pisando juerte,
quizá siga hasta la muerte
luciendo bien mi retrato,
y hasta por pasar el rato
dejé frases cristalinas,
siendo suave pa'las chinas
como "lambida de gato".
Si habré atropellado mozas
cuando dentraba en un baile,
encarador como fraile
pa'las chinitas golosas.
Algunas de caprichosas
se me iban apartando,
algunas juí enamorando,
y algunas se me iban yendo,
unas quedaban riyendo
y otras quedaban llorando.
Con una de tan contento
de tanto irle a cantar,
me llegó hasta embozalar
pa'llevarme al casamiento.
Ahí entró mi sufrimiento
y empezó mi perorata,
la pude sacar barata
pues me le pude zafar
"y me le alcancé a escapar
con la manea en una pata".
Una vez a una morena
en menos que canta un gallo,
llegué a atracarle el caballo
en una noche serena.
Ahí se me hizo una cadena,
yo me dije a la que cuadre,
y pa'hablar me citó el padre
pero yo no comprendía
si me hablaba de María,
de Zulema o la que cuadre.
Podría seguirles contando
de las que en ancas me alcé,
pues de tantas que cargué
creerán que estoy bolaceando,
siempre alguna voy marcando
le tiro el lazo a cualquiera,
la que suelto puerta ajuera
es la que está preparada,
y la que queda pialada
es carne pa'la ganchera.

Como he tenido la suerte
de haber nacido varón,
vivo con la pretensión
de ir siempre pisando juerte,
quizá siga hasta la muerte
luciendo bien mi retrato,
y hasta por pasar el rato
dejé frases cristalinas,
siendo suave pa'las chinas
como "lambida de gato".
Si habré atropellado mozas
cuando dentraba en un baile,
encarador como fraile
pa'las chinitas golosas.
Algunas de caprichosas
se me iban apartando,
algunas juí enamorando,
y algunas se me iban yendo,
unas quedaban riyendo
y otras quedaban llorando.
Con una de tan contento
de tanto irle a cantar,
me llegó hasta embozalar
pa'llevarme al casamiento.
Ahí entró mi sufrimiento
y empezó mi perorata,
la pude sacar barata
pues me le pude zafar
"y me le alcancé a escapar
con la manea en una pata".
Una vez a una morena
en menos que canta un gallo,
llegué a atracarle el caballo
en una noche serena.
Ahí se me hizo una cadena,
yo me dije a la que cuadre,
y pa'hablar me citó el padre
pero yo no comprendía
si me hablaba de María,
de Zulema o la que cuadre.
Podría seguirles contando
de las que en ancas me alcé,
pues de tantas que cargué
creerán que estoy bolaceando,
siempre alguna voy marcando
le tiro el lazo a cualquiera,
la que suelto puerta ajuera
es la que está preparada,
y la que queda pialada
es carne pa'la ganchera.
jueves, 23 de junio de 2011
Se la regalo compadre
Mi amigo Juan Ballester
es un mentao domador,
sin vicios, trabajador
y dispuesto pa un quehacer.
Nada tiene que aprender
de ningún hombre campero,
porque piala, es buen resero,
sabe esquilar sin revés,
y a mostrao más de una vez
que es un prolijo soguero.
Como el paisano es casao
a una hora en que lo hallara,
fui pa verle un malacara
que él mismo me había ofertao.
-"¡Pero abajesé, cuñao!",
me dijo en tono afectuoso,
y aunque yo soy respetuoso
ni bien pasé a la cocina,
dentró a mirarme la china
como a sapo de otro pozo.
-"Pepa"... -le dijo el paisano
con sus mejores moditos-
"cebate unos amarguitos
vos que tenés buena mano".
La moza, de pelo ruano,
en vez de mostrarse atenta
le contestó por su cuenta
con ganas de que se arme:
-"¡No entrés a capataciarme
que yo no soy tu sirvienta!".
El hombre de avergonzao,
queriendo arreglar las cosas
me dijo que de mimosa
ansina le había contestao.
Yo en silencio y él callao,
yerbiamos al lao del fuego,
y ella quebrando el sosiego
le dijo: -"¡Juan apurate,
largá enseguida ese mate
y andá a carniar un borrego!"
Y Juan, pa disimular,
o quedar mejor conmigo,
le dijo: -"Pepa, a este amigo
quiero invitarlo a cenar".
Pero ella sabía trotar
hasta con manea redonda,
y ansí fue, que muy oronda
y con el ceño fruncido,
le dijo fuerte al marido:
-"¡Aquí en mi casa no hay fonda!".
Casi ni quiero decirlo,
la rabia que me agarré,
que hasta el rebenque tantié
con ganas de darle un chirlo.
Ella, que pudo alvertirlo
se acarició la melena,
salió pa afuera serena
y con su genio de fierro,
le dio una patada al perro
que estaba atao a cadena.
Por el bagual, Ballester,
ciento diez pesos pidió
-después que lo ponderó-
y yo cien llegué a ofrecer.
Y al no quererme mover
de los cien que había ofertao,
la moza que había escuchao,
gritó con su tono bravo:
-"No le bajés ni un centavo
y que lo pague al contao!".
Le negocié el malacara...
y ni bien cerramos trato,
le di la plata en el acto
pa que la "ruana" no hablara.
Y como quien no repara
si era oportuno el momento,
al dirme, cordial y atento
lo saludé a Ballester,
y le dije a su mujer:
-"¡Que le vaya bien Sargento!".
Quisiera echarte al olvido
Quisiera ser quien te olvida
como una cosa cualquiera,
sintiendo de esa manera
de que deshago una vida.
En mi garganta se anida
el perfume de tu pelo,
veo agitar tu pañuelo
en forma de desengaño,
con el viento de mis años
se irá esfumando tu anhelo.
Quisiera echarte al olvido
pero es cuestión espinosa,
sos como pilcha lujosa
de mi corazón querido.
Corazón, que ha recorrido
como una estrella encendida,
iluminando la vida,
del cielo de tu vivir
y te tengo que decir
que mi alma nunca te olvida.
Quisiera echarte al olvido
y estar el día de mañana,
en la milonga pampeana
que está temblando de frío.
Mi recuerdo, en un silbido,
irá junto a tu vivir;
compartiré tu sufrir
cuando ¡jué pucha! pudiera
recostao en la tranquera...
cuando tengas que partir.
Quisiera echarte al olvido
aunque me sienta penar;
tengo tanto para amar,
que es más fuerte que el olvido.
Nuestras almas que han perdido
el sueño grande de ayer,
dos sueñazos que a mi ver
como último trono han sido,
quisiera echarte al olvido
y no te quiero perder.
Romance para tu beso
(Las fotos del video son del gaucho amigo fotógrafo: don Eduardo Amorim)Me está quemando las venas,
la brasa azul de tu beso,
en tiempos de cualquier hora,
de felicidad te encuentro.
Fresca flor de la esperanza
con transparencia de cielo.
Se me hace jardín el campo,
donde hacia el alba te veo,
andar con pasos de aurora,
nativa, entre el trigo nuevo.
La espiga que se estremece,
y yo viéndote de lejos,
y tu pollera floreada,
la nube de tu pañuelo,
y esa amapola temprana,
que está sangrando en tu pelo,
y ese fuego que olvidaron,
tus labios en aquel beso,
que me diste como en broma,
y que me ha puesto en serio.
Corazón enamorado,
que me estás quemando el pecho.
Es que ignoras que me quiere
menos de lo que la quiero,
y por quererla de un modo,
que ya dominar no puedo
le cuelga luto a mi amor
las sombras de tu silencio,
mientras llamea en mi sueño
su boca como un lucero.
Me va quemando la vida,
la brasa azul de su beso,
fresca flor de la esperanza,
con transparencia de cielo.
Se me hace jardín el campo,
donde hacia el alba te veo,
andar con pasos de aurora,
nativa, entre el trigo nuevo,
la espiga que se estremece,
y yo viéndote de lejos.
la brasa azul de tu beso,
en tiempos de cualquier hora,
de felicidad te encuentro.
Fresca flor de la esperanza
con transparencia de cielo.
Se me hace jardín el campo,
donde hacia el alba te veo,
andar con pasos de aurora,
nativa, entre el trigo nuevo.
La espiga que se estremece,
y yo viéndote de lejos,
y tu pollera floreada,
la nube de tu pañuelo,
y esa amapola temprana,
que está sangrando en tu pelo,
y ese fuego que olvidaron,
tus labios en aquel beso,
que me diste como en broma,
y que me ha puesto en serio.
Corazón enamorado,
que me estás quemando el pecho.
Es que ignoras que me quiere
menos de lo que la quiero,
y por quererla de un modo,
que ya dominar no puedo
le cuelga luto a mi amor
las sombras de tu silencio,
mientras llamea en mi sueño
su boca como un lucero.
Me va quemando la vida,
la brasa azul de su beso,
fresca flor de la esperanza,
con transparencia de cielo.
Se me hace jardín el campo,
donde hacia el alba te veo,
andar con pasos de aurora,
nativa, entre el trigo nuevo,
la espiga que se estremece,
y yo viéndote de lejos.
sábado, 18 de junio de 2011
Ortiga crespa
viernes, 17 de junio de 2011
Boyero cantor

Desparramando el aroma
de las florcitas camperas,
van las brisas mañaneras
apenas el sol asoma,
y ya, bordenado la loma,
hacia una estancia vecina,
en busca'e carga encamina
un boyero su carreta,
que, crioyo, sensible y pueta,
ansí recuerda a su china:
"Manejando mi picana,
de la yunta al tranco lerdo,
como un pájaro el recuerdo
al nido'e mi alma se gana.
Tempranito de mañana
le doy cancha a dos bostezos,
pongo de punta los güesos
y en cuantito m'espabilo
mi china está en un estilo
qu'es dulzón como sus besos.
"Me ilumina tu mirada
y me tenés en la ausencia,
con el alma en la querencia
a tu cariño maniada;
pronto, bajo la ramada,
hayarme a tu lao confío,
pa entreabrir al beso mío
tu boca roja y golosa
como un capuyo de rosa
cuando lo besa el rocío".
Ya la carreta chirrea
en un lejano sendero
y apenas se oye al boyero
que de cantor alardea.
Cuando el sol el pasto orea,
porque alto se ha remontao,
piensa: -Si no se ha pegao
mi chinita a la cubija
me ha de aguardar, a la fija,
con un verde bien cebao.
jueves, 16 de junio de 2011
Para quererte nací (Estilo)

Sos la tibia resolana
que calienta mi existir
la que no me hace sentir
el frío de la mañana.
Sos grueso poncho de lana
que cobija mi osamenta
contra la ruda tormenta
de la vida borrascosa,
la que en noche tenebrosa
la paz de mi alma sustenta.
Quisiera desparramar
florcitas por tu camino,
para que tu pie divino
no se fuera a lastimar.
Yo te quisiera explicar,
pero explicarme no acierto,
porque sos el cielo abierto
donde quisiera subir
pa’ allí quedarme a vivir
como paria en el desierto.
Yo pa’ quererte he nacido
paloma del alma mía.
Soy matrero y quién diría
que vos sola me has vencido.
Un amor desconocido
siento que mi amor provoca
y con una juerza loca
siento que me rompe el alma
y sólo encuentro la calma
cuando te beso en la boca.
Amor criollo
En un pingo pangarécon un freno coscojero,
buen herraje y buen apero
en dirección a Cufré
va el paisano Juan José
orillando una cañada,
con camisa bien planchada
un clavel rojo retinto,
puñal de plata en el cinto
y bota fuerte lustrada.
Va en procura del lucero
a quien le ha tendido el ala,
y lleva clavel por gala
en la cinta del sombrero,
que si el gaucho es altanero
cuando del honor se trata,
su valor se desbarata
ante los mismos antojos
del puñal de aquellos ojos
con que la china lo mata.
Ella es linda y querendona,
él es buen mozo, y por eso
estendieron sin tropiezo
de su dicha la carona
donde cada cual entona
la canción de sus anhelos,
ella mirando a los cielos
y esperando su llegada;
y él buscando la picada
para calmar sus desvelos.
Va tarareando un estilo
en que el nombre de su amada
se entrevera en la entonada
como luz de refucilo,
vaga rodando el acento
que con hondo sentimiento
como quien cantando sueña,
hasta el rancho de su dueña
le manda en alas del viento.
Juan José por fin divisa
sobre el verde de una loma,
el nido de la paloma
donde sus penas suaviza;
y como quien muy a prisa
llegar al nido desea,
al pangaré lo espolea
como diciéndole: ¡vuela!,
que esatará de centinela
y es hora de que la vea.
Después de un largo tirón
al final de la carrera
se apeó el gaucho en la tranquera
donde estaba su ilusión.
"¡Dios te guarde, corazón!"
-dijo maneando el corcel,
y con palabras de miel
al apretarle la mano-:
"para vos este hortelano
ha cuidado este clavel".
"Lo guardaré, si tan bueno,
-le dijo ella al jardinero-,
entre mis trenzas primero
y después entre mi seno", -
y el gaucho de gozo lleno
le arrancó al punto: "mi encanto,
¡si eso no merece tanto!
basta con que alguna vez,
con cariño me mirés
y nunca te cause llanto".
Se sonrió la china, y luego
dijo con tono campechano:
-"Para un mate de mi mano
ya tengo el agua en el fuego".
-"¡Si a eso vengo! Y no lo niego
porque nunca sé mentir".
-"¿Entonces se va a servir?
aunque la yerba no es buena..."
-"Eso no me causa pena,
¡la pena es tenerme que ir!"
Y sin hacer más descargo
fue Juan José con su china
a tomar en la cocina
el sabroso mate amargo;
y lo que allí se juraron
mientras que lo saborearon,
lo que a solas se dijeron,
lo que allí se prometieron,
eso a naides lo contaron.
Lo cierto es que Juan José
que era paisano jinete,
montó de un salto en su flete
y muy risueño se fue,
y cuando ya el pangaré
al galope se tendía,
de cuando en cuando volvía
el rostro para mirar,
si alcanzaba a divisar
a su prenda todavía.
viernes, 10 de junio de 2011
A buscarla
(Pintura: Jorge Campos)
Temprano me levanté,
mucho antes del aclarar,
y al acabar de yerbiar
apuradón, charrusquié,
por áhi medio me atoré
de lo nervioso qu’estaba,
y mientras güeltas yo daba
lo mesmito que’l carancho
parecía ahumarse el rancho
por lo tanto que pitaba.
Dispués manotié’l bozal
y apurao, al trotecito,
salí chiflando bajito
en direción al corral,
ayí agarré el animal
un colorao malacara,
que’n la noche yo encerrara
pa’ que se’sté alivianao
y hoy al ponerle el recao
ni por broma se aplastara.
Prolijo lo cepiyé
(me gusta ser cuidadoso),
y al dejarlo bien briyoso
más prolijo lo ensiyé,
en una planta lo até
pa’ tenerlo más a mano,
quedó escarbando el julano
mientras yo me jui a vestir,
como queriendo decir:
“-¡metele, apurate hermano!”
Ya pa’l rancho me gané
sudando, casi sin vista,
y al estar el agua lista
en un Cristo me afeité,
ni bien las botas lustré
las puse al lao de la cama,
dispués cepiyé con gana’
el de la retranca ‘e plata
porque le gusta a mi ñata
y no visto a la macana.
Me lavé reapuradazo
hasta el cogote y las patas,
me cambié las alpargatas
y jui a vestirme, amigazo,
lo hice apurao y despacio,
me puse mi tirador,
un colorao volador
de’sos que valen la pena…
me gustan las cosas güenas
cuanto más güenas, mejor.
Me terminé d’empilchar
y me miré’n el espejo
pues soy muy diablo y no dejo
nunca nada ‘e revisar,
al acabarme ‘e mirar
jui a la cocina a apagarla,
salí, pa’ dispués cerrarla,
una última ojiada eché
y muy contento monté
porque me voy… a buscarla.

Temprano me levanté,
mucho antes del aclarar,
y al acabar de yerbiar
apuradón, charrusquié,
por áhi medio me atoré
de lo nervioso qu’estaba,
y mientras güeltas yo daba
lo mesmito que’l carancho
parecía ahumarse el rancho
por lo tanto que pitaba.
Dispués manotié’l bozal
y apurao, al trotecito,
salí chiflando bajito
en direción al corral,
ayí agarré el animal
un colorao malacara,
que’n la noche yo encerrara
pa’ que se’sté alivianao
y hoy al ponerle el recao
ni por broma se aplastara.
Prolijo lo cepiyé
(me gusta ser cuidadoso),
y al dejarlo bien briyoso
más prolijo lo ensiyé,
en una planta lo até
pa’ tenerlo más a mano,
quedó escarbando el julano
mientras yo me jui a vestir,
como queriendo decir:
“-¡metele, apurate hermano!”
Ya pa’l rancho me gané
sudando, casi sin vista,
y al estar el agua lista
en un Cristo me afeité,
ni bien las botas lustré
las puse al lao de la cama,
dispués cepiyé con gana’
el de la retranca ‘e plata
porque le gusta a mi ñata
y no visto a la macana.
Me lavé reapuradazo
hasta el cogote y las patas,
me cambié las alpargatas
y jui a vestirme, amigazo,
lo hice apurao y despacio,
me puse mi tirador,
un colorao volador
de’sos que valen la pena…
me gustan las cosas güenas
cuanto más güenas, mejor.
Me terminé d’empilchar
y me miré’n el espejo
pues soy muy diablo y no dejo
nunca nada ‘e revisar,
al acabarme ‘e mirar
jui a la cocina a apagarla,
salí, pa’ dispués cerrarla,
una última ojiada eché
y muy contento monté
porque me voy… a buscarla.
martes, 7 de junio de 2011
Boliao
(Foto: Eduardo Amorim)
Prenda: dende que la hi visto
mi ha dejau el alma loca,
y vivo "abriendo la boca".
Yo me pasaba 'e listo
y es cosa juerte, ¡por Cristo!
que ande un hombre a los antojos
que pidan sus labios rojos.
Como yo vivo "maniao",
¡dende que usted me ha boliao
con los "plomos" de sus ojos!
¡Qué quiere... Ansina mi vida,
es tuito lo que rifiero,
porque yo soy muy sincero
cuando juego una partida.
No sé sondiarle la herida
al cáustico del amor...
Y le juro por mi honor,
mi viola y mi parejero;
que pa ser su compañero,
¡Me hizo de encargo, el Criador!...
Si no le asusta mi estampa
y llego a ser su marido
himos de tejer el nido
bajo el cielo de la pampa.
Por qué... dnde quiera acampa
el criollo, si güeno es...
y pienso con interés
contemplando su hermosura:
¡"Ni aunque nazca en la llanura
el hijo de un montañés"!
Si es "hembra será... La Historia
desplegando su oriflama
con parecerse a su mama
¿Pa qué quiere mayor gloria?...
Y...oiga; mi requisitoria:
Si "nuestro encargo" es varón
pa que sea "de corazón"
y no un pueblero sotreta
en vez de darle la teta
¡Me lo cría con "cimarrón"!...

Prenda: dende que la hi visto
mi ha dejau el alma loca,
y vivo "abriendo la boca".
Yo me pasaba 'e listo
y es cosa juerte, ¡por Cristo!
que ande un hombre a los antojos
que pidan sus labios rojos.
Como yo vivo "maniao",
¡dende que usted me ha boliao
con los "plomos" de sus ojos!
¡Qué quiere... Ansina mi vida,
es tuito lo que rifiero,
porque yo soy muy sincero
cuando juego una partida.
No sé sondiarle la herida
al cáustico del amor...
Y le juro por mi honor,
mi viola y mi parejero;
que pa ser su compañero,
¡Me hizo de encargo, el Criador!...
Si no le asusta mi estampa
y llego a ser su marido
himos de tejer el nido
bajo el cielo de la pampa.
Por qué... dnde quiera acampa
el criollo, si güeno es...
y pienso con interés
contemplando su hermosura:
¡"Ni aunque nazca en la llanura
el hijo de un montañés"!
Si es "hembra será... La Historia
desplegando su oriflama
con parecerse a su mama
¿Pa qué quiere mayor gloria?...
Y...oiga; mi requisitoria:
Si "nuestro encargo" es varón
pa que sea "de corazón"
y no un pueblero sotreta
en vez de darle la teta
¡Me lo cría con "cimarrón"!...
lunes, 6 de junio de 2011
Reflexionando

Muchas tardes largas se fueron al trote,
cuando yo, mendigo, tu amor imploraba;
mientras que mi moro se aburría escarbando,
atao'en el tronco de espinoso tala.
Y el día que pude vencer tus desdenes;
llegar a tu almita de torcaz baguala;
te arrimé a mi cuerpo y tomé en tu boca,
la caña más linda que más emborracha.
Te ceñí en el torax mis brazos potentes...
Te alcé tuita en peso y enarquié tu espalda...
Y beso más largo no ha dao'una boca,
ni emoción más grande ha sentido un alma.
Dispués... una noche te truje a mi rancho...
¿Te acordás que noche más linda y más clara?...
Sentada en las ancas de mi pingo moro,
cubriendo tu cuerpo con mi poncho'e patria.
Y juiste pa'l nido de totora y barro;
pal rancho del gaucho que el pago envidiaba...
Una torcacita que emplumando amores,
entre las espinas encogió sus alas.
Muchas veces pienso que no te merezco,
al verte tan joven y llena de gracia...
Al calor de un gaucho tan rudo y tan triste,
con una melena tan negra y tan larga.
Amigo'el silencio, preñao' de misterios...
Si por no auyentarlo guardé mi guitarra...
Vos, inquieta y linda, como mariposa,
alegre y cantora como una calandria.
Si me tráis un mate, lo tomo al galope;
si me tráis un beso, te pongo la cara...
Me duelen las piernas del peso'e tu cuerpo,
si estás un ratito sentada en mi falda.
Las noches de invierno, borroneando versos,
te dejo las horas solita en la cama...
Cambié tus caricias por la pulpería;
y el beso'e tu boca, por el vaso'e caña.
Y hoy veo que, a veces, nosotros, los hombres,
hacemos por fuerza, las mujeres malas...
Marcando en la vida, con ingratitudes,
un rumbo cualquiera, pa'hacer que se vayan.
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