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lunes, 20 de junio de 2011

A Ramón Ayala

(Foto de don Ramón)
Ramón, pintor y poeta
En cada color que canta
Quien pinta con la garganta
Y canta con la paleta
Halla una canción secreta
Que en lo hondo del alma empuja.
Silencio que nos embruja
Porque nuestro arte se entabla
Cuando la pintura habla
Y la palabra dibuja.

Me embruja tu melodía
De música silenciosa
Y la magia luminosa
Que enciende tu poesía.
Tu canto convierte en día
Montes de sombra y de fiera
Laberinto de madera
Que hace que “ El Mensú” llore
Para que no lo devore
La gran selva misionera.

Por cuantas viejas bajadas
Hoy cruzan los grandes sueños
De los amores pequeños
Que le duelen a Posadas
Viejas páginas ajadas
De un nocturno poema ciego.
Existe un antiguo juego
Que hace que el hombre se quiebre
El que desvela la fiebre
De aquellas siestas de fuego.

La zafra cazando al peón
Le quebró al invierno un gajo
Que gritó con el trabajo
Qué duro es el algodón.
Pueblo; Cantor sin canción.
Cantor; la voz del obrero.
En tu esperanza primero
Floreció la fruta blanca
Del algodón que le arranca
Las manos al “Cosechero”.

Pescador; Un aparejo
Tiembla esperando la suerte,
Le toma el pulso a la muerte
Que nada bajo ese espejo.
Que en su cementerio viejo
El río nunca te guarde
De muerte herida la tarde
Tira sus llamas al agua
Donde se apaga la fragua
Del horizonte que arde.


Si se apura mi imprudencia,
En lo maduro de tu alma
Encontraré un cause en calma
De profunda transparencia.
Abrevar en tu experiencia
Hará mi canto crecer.
Y tu agua al florecer
Su claridad me dará
Igual que un río que va
Cruzando mi amanecer.

lunes, 19 de abril de 2010

Al montador estropeao (Foto: Eduardo Amorim)

No olvidaré la voleada
del reservao aquél día,
cuando la gente decía:
"¡Ojalá que no sea nada!"
Tenía una pierna quebrada
pero me pude parar,
el saber que voy a sanar
no logra que me consuele,
porque lo que más me duele
es que no puedo montar.

En Las Chilcas soy puestero,
menos mal que está mi hermano,
que vino a darme una mano
mientras yo me recupero.
¿Qué sabe el que es estanciero
lo que es montar por pasión?
Por esa misma razón,
antes de que suelde el hueso,
tuve que sacarme el yeso
porque venía el patrón.

El error fue el engancharlo,
porque cuando se las puse,
se las bajé desde el tuse
como para degollarlo;
al sentarse sobre el marlo
cuando uno se las arrima,
capaz que no se lastima
si cae pegao al mañero;
pero yo caí primero
y el pingo me cayó encima.

¡Claro que el golpe es distinto
cuando se cae separao!,
porque hay que caer pegao
como moneda en el cinto.
Este yeso ya es el quinto
con algún clavo también,
van diez días y recién
seis que aguanto y no me muevo,
pa cuando muente de nuevo
¡ahí si, me via sentir bien!