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jueves, 28 de julio de 2011

¡Volvete, Juan!

(Foto de Pulpería vieja)
A Juan Quiroz... en pueblo... Los Horcones,
pulpería... "La Cola de la Iguana".
Juan: es la última carta que te escribo
rogándote que vuelvas a las casas.

Yo sé que es grande el odio que te lleva
buscando al hombre que mató a tu tata
y hace tres años que morimos todos
al saber que vivís pa esa venganza.

Vieras el rancho cómo está de cáido,
del jardín ya no queda ni una planta,
el horno, sueltas las ovejas,
abandonaos los toros y las vacas.

Y todos padeciendo este tormento,
porque te ha enceguecido la venganza;
Isabel, nuestra hija, me habló anoche:
anda noviando con el hijo'e Gauna.

Me dijo que el muchacho está nervioso,
conoce tu carácter y tu fama,
y no quiere arrimarse a esta tranquera
pa no tener con vos una topada.

Pa mejor en el pueblo se comenta
que lo pasás en bailes y tabiadas,
empujando borrachos y mirones
por el gusto nomás de hacer pata ancha.

¡Volvé, mi Juan!... Hacelo por nosotros,
los que nada ganamos con tu fama;
por tus hijos, que tanto te precisan
pa sacar enseñanzas de su tata.

Queremos que volvás a ser el de antes,
el más guapo pa cualquier hazaña
empuñando el arao, sembrando trigo,
pialando de volcao o de payanca.

Yo te ofrezco volver a ser la novia
y esperarte otra vez a la ventana.
¡Volvete, Juan!... Salvando el nido
cumplirás a lo gaucho tu venganza:

no manchando el facón en un cobarde,
que ésa no es ley del hombre de las pampas,
y verás en la noche, en una estrella,
el alma agradecida... de tu tata.

viernes, 4 de marzo de 2011

La pulpería en día festivo

(Pinturas: PablosoloDiaz)

Está por reventar de tanta gente:
sirve el pulpero y lava la pulpera
el desfile de vasos, imponente,
desnudo el brazo y alta la pollera.

Zambullido en un casco de sandía,
boga el bolicherito en la trastienda.
"¡Guarda!¡No estorbe! ¡Sucio e porquería!
"¡Vaya a limpiarse y ¡tome! pa que aprienda!"

Como un tirabuzón el llanto agudo
perfora el patio y entra en la cocina.
Cunde el idioma usual del sordomudo;
una seña, de un jeme, y se la empina.

El ruso analfabeto y socialista
y el vasco ordeñador, ultramontano,
han hecho de un rincón, su propia pista;
Marx y Jesús, discuten mano a mano.

Desde el fondo, a caballo de las eses
regresa un "almariao", verde aceituna.
Le habla a cualquiera: "Yo, ya juí tres veces...
"Si será que me he güelto una laguna".

Hace rato demanda un aflijido
que el hambre empuja y el bullicio ataja:
"¡L'oiga, patrón...! Me abaja un embutido...
Haga el favor... si puede, me lo abaja."

Un viejo de pulgar en camafeo
oval y chato, como pico e pato,
lubrica con saliva el orejeo
mientras cincha la flor, en el relato.

"El río Guayquiraró
"trai en su seno escondido...
"¡La pu...cha, se me cortó!...
"Peru es igual: ¡rial envido!"

Un chiquilín desde la puerta, llama,
a quien ni Dios ni nada reconcilia:
"¡Tataaaa...! Me manda pa decirle, mama,
"si ha olvidao la vergüenza y la familia."

Masca, un bigote en u, como jineta,
líquido y vidrio, y la evasión copiosa
le baña por la "u", la camiseta,
con la obispal tintura de Mendoza.

Sus piernas, en barril, para el resero,
mira indeciso y en verdad, no sabe,
en qué pared se apoyará primero:
lo invade un dulce movimiento suave.

"¡L'óiga, patrón...! La ristra e salchichoes...
"¡L'óigame...! Afloje un momentito, viejo...
"¡Vaya al ca...rancho... cuántas discusiones,
viá tener que pastiar, a lo conejo."

Busca el guapo habitual, su contrincante,
arrastra el poncho, ríe, lo recoje:
"¿No hay naide que lo pise... y que se aguante?
"Ande haberá un güen alma, que se enoje."

El chinazo, sargento, se acomoda,
se le arrima un mensual: "No le haga caso".
"¡Hum! ¿Conmigo?... Ya saben, poca joda,
"o los hago sestiar de un talerazo."

Al puestero soltero y patizambo
se le va el ojo al mostrador, medita:
"¡Linda tarquina!... pa poner un tambo:
"tan gorda, la pulpera y tan mansita."

Indaga el enviciao: "Tengo un overo
"que agata puede con sus pobres güesos;
"soy capaz de correrle al más ligero...
"¡A ver quién se arma de un montón de pesos!".

-Un carcomido de viruela, infiere:
-"¡Si anda loca, por mí! ¡Pura mentira!
-"Me disprecia, entendés, porque me quiere.
-"¡Con decirle, que paso, y ni me mira...!"

El boyerito, que se sueña mozo,
invita a lo hombre:"Sirva cuatro cañas".
Ruge el sargento: "¡Salga de áhi, mocoso,
"y váyase a sacar, mugre y lagañas".

¡Por fin! encuentra complemento el día...
Sopla el fuelle cordial la "verdulera"
y el bullicio es silencio y es poesía
en la humildad de la emoción campera.
..........................................
Se ha hecho ya noche, la dispersa aldea
emerge en negros bultos y perfiles,
alto cielo de estrellas, parpadea,
le contestan fogones y candiles.

Sale el gato al yuyal y el perro aguza
su oído delator, cruza arañando
un maligno chistido de lechuza:
¡quién estaré en su rancho, agonizando!

Se persignan dos criollos contra el cerco:
"¿Escuchó la coruja? "O el corujo...
"¿Será pájaro o gente? "Bicho puerco
"grita en vez de silbar. Pa mí... es un brujo."

Un insulto brutal, retando a duelo,
lanza el provocador junto a la puerta,
salta el sargento, caen un cuerpo al suelo:
"Mañana, el que madrugue, lo despierta".

Entre el ruido de cascos y coscojas
se conmueven palenques y enramadas,
se oyen tintines de estriberas flojas
y un remezón de cinchas apretadas.

Se eleva de sembrados y rasrojos
por húmedo calor, el penetrante
almizcle cimarrón de los hinojos,
vaho, de tierra y trebolar, fragante.

Cierra el boliche: grupos rumorosos
se hunden en sendas, sombra y arboleda;
cantan, lejanos, grillos perezosos
en el eje sin grasa de una rueda.

viernes, 18 de febrero de 2011

Un boliche de antes

(Fotos en blanco y negro: Ignacio Balmaceda)
(Fotos color: Martín Lucesole)Cerca del paso nivel
de aquella vieja estación,
que tuvo la pretensión
de ser pueblo en un papel,
está el caserón aquel
y, con blancuzco reflejo,
crece el pasto desparejo
en cornisas y ventanas,
como si fueran las canas
de aquel edificio viejo.

Vos fuiste un boliche de antes,
y hoy en tus horas de calma,
por ahí no pasa ni un alma,
reseros y caminantes.
Tus polvorientos estantes,
duemen un sueño profundo,
mientras yo, meditabundo,
pienso que fueron testigos
de mil reuniones de amigos
que ya no andan por el mundo.

Aún mi mente conserva
tu despacho al menudeo,
las barricas de fideos
y los cilindros de yerba,
y aún al evocarte observa
mi memoria en sus visiones,
tus maltratados cajones
con su cuchara violenta,
con harina, con pulenta
o el azúcar en terrones.

Vos llegaste a ser un centro
donde había, a más de las cartas,
dos trenzas que eran dos cuartas
que tiraban para adentro;
produciéndose el encuentro
de carruajes y de pingos,
de paisanos y de gringos
que venían por el camino,
como hacienda pa'l molino,
sobre todo los domingos.

Pero hoy ya no entra el mocito
de alpargatas y de blusa
ni llega en la chata rusa
don Jacobo al trotecito.
No está la "falta" en un grito
del truco de cuatro en cruz,
ni está de noche la luz
a kerosén y apocada,
ni está el órdago "sin nada"
en los finales del mus.

Ya no entra el caballerizo
con su sombrero de trapo,
y ya nadie juega al sapo,
que era de bronce macizo.
Ya no se habla de granizo
de la isoca o de la seca;
y el domador pierna chueca
con su inconfundible facha,
ya no dentra con la guacha
colgando de la muñeca.

La mortadela y el queso
en la fiambrera grandota
ya no está ni la chacota
de aquel muchacho travieso.
No se llena el cartón grueso
con fariña en la balanza,
ya el comedido no alcanza
la bolsa con cascarilla,
ni en el tiempo de la trilla
dentra el pión lleno de granza.

Ya no está más el barril
ni el jarro bajo el espiche,
ni está el olor a boliche,
ni el "despachemé un brasil";
ni el "tome algo", ni el mandil
entre ollas y cacerolas.
Ya no están palas y piolas,
sogas y aperos colgando,
ni el gallego comentando
las romerías españolas.

Ya no entra el poncho de ajuera
arrastrándole los flecos
ni se ve botas y zuecos
con la suela de madera.
La entrada de esa tapera
ya la espuela no la raya,
y cuando el día desmaya,
ya no entra el estibador
pa'reemplazar el sudor
que dejó sobre la playa.

Ya no entra el vasco tambero
luciendo su faja negra,
ni aquel paisanaje alegra
el paso de un guitarrero.
A las bochas y a potrero
ya nadie suele, al jugar,
con el rebenque tirar,
ni está el que sacó ventajas
con el chico entre las pajas
si era maula pa bochar.

Ya nadie pide una grapa,
ni con vino se chorrea
tu piso de pinotea
ni tu mostrador de chapa,
y ya no pide la yapa
el chico que venía en pelo
en su matungo chicuelo
por un mandao de la madre;
y con saludos pa'l padre
se llevaba un caramelo.

Ya ninguno pide un jarro
de café ni lleva grasa
envuelto en papel de estraza
ni aquel pimentón en tarro.
Ya no para más el carro
ni el manejante desata,
ni dentra a gastar su plata
saludando en su ademán,
y dejando de guardián
al perro junto a la chata.

Ya no llegan las mujeres
en sulki, de antemano,
ordeñaban más temprano
y apuraban los quehaceres.
Y adquirían sus alfileres
o alguna otra prenda fina
de intimidá'femenina,
y si había algún curioso
que miraba malicioso
pasaban pa'la cocina.

Y como en aquella vía
ya no pasa el tren de carga,
ya el linyera no se larga
como en un tiempo solía;
y pa'l negocio venía
transportando su maleta,
y aunque trayendo secreta
su condición de idealista,
llegaba el croto anarquista
a pedir yerba y galleta.

Se podía llevar de allí
pa'aquellas carniadas viejas,
desde tripas en madeja
hasta pimienta y ají.
"Hoy no fío, mañana sí",
decía un cartel sin sentido
que siempre era desmentido
por la libreta deshecha,
en la que pa'la derecha
las comas se habían corrido.

Si había remate en la zona,
al rato de terminarse,
no tardaba en asomarse
la bombacha de cambrona
con dureza de carona
y con manchas de corral;
o transponían el umbral,
bajándose del fortacho
el estancieron ricacho
que volvía del "especial".

En esa calle de enfrente
hubo cuadreras famosas,
y en esas tardes hermosas
se juntaba mucha gente.
Y después era frecuente
que se jugase a la taba,
o al monte, si se cuadraba,
como a los dados o al fico,
donde hasta el propio milico
algunas veces copaba.

Cuando se jugaba fuerte
se ponía el clima violento,
y no extrañen si les cuento
que una vez hubo una muerte:
calló un mozo que a la suerte
la ayudaba con sus mañas.
El efecto de unos cañas
se hizo furia en dos cuchillos;
y el que vació los bolsillos
pagó cara sus hazañas.

Aunque esa puerta hoy no se abra,
dejo a las almas que acudan,
y oigo a dos que se saludan
con una mala palabra.
Y como todo se labra
adentro de la cabeza
cuando uno a vivir empieza,
reuerdo la boca oscura
del sótano y su frescura
con cajones de cerveza.

Tu desgastada paré',
tu palenque y tu vereda,
es de lo poco que queda
de aquel pueblo que no fué.
Desde lejos se te vé
boliche viejo, callao,
porque en silencio has quedao
desde que se te cerrara
como a un pantión que guardara
el cadáver de un pasao.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La pulpería

Lunancos descansando en una pata,
soñando con cencerros y madrinas;
hay caballos atados al palenque
de la antigua y campera pulpería...

Está ansioso esperando en la botella,
el vino prisionero tras la reja;
que un borracho carcelero lo libere
a cambio del alivio de una pena...

Por una rubia flor, cabellos de oro,
en un rincón al lao de una ventana;
se han topao en la cancha de la mesa
el as de bastos con el as de espadas...

Como lágrima que cae de la cumbrera,
está triste esperando la guitarra,
que un resero soñador se fije en ella
y le deje unas caricias de pasada...
...................................
Yo no se qué tendrá la pulpería
si de noche parece que me llama;
después de trajinar a campo abierto
me gusta un trago'e vino y la baraja,
y como soy soñador y soy resero
acariciar a veces, la guitarra.

jueves, 25 de febrero de 2010

Recordando el boliche

Pa'entrar a un boliche en la web, no tiene más que golpear las dedos y pasar p'al bolicho virtual de don Daniel di Leo: http://viejoboliche.blogspot.com

Viejo Boliche Pavón
Hoy yo quiero recordarte
Por que sos el estandarte
De la vieja tradición
Te llevo en el corazón
Y nunca podré olvidarte
Volveré para cantarte
En tu modesto salón
Y pondré mi inspiración
En cada verso que cante
-o-
Pueblas Luquez y Pavón
Fueron los antecesores
De aquellos viejos albores
De noches y amanecidas
Hoy vuela mi fantasía
Sólo quiero regresar
Viejo boliche a cantar
Mis coplas y serenatas
Y sentir que se desata
El potro del alma mía
-o-
Cuando caiga la oración
Llegaré hasta ese lugar
Dispuesto para cantar
Milonga y chamarritas
El corazón me palpita
Lo digo con emoción
El canto es la intención
Y mi verso así lo explica
Por que el criollo nesecita
De la vieja tradición
-o-
Viejo boliche de campo
Nunca te echaré al olvido
Por que este criollo ha vivido
En tus noches guitarreras
Hoy saco de mi asidera
Este verso para nombrarte
Nunca podrán olvidarte
Es mi canto el que te halaga
Viejo Boliche Pavón
Del camino a Madariaga
-o-
Y ya me voy despidiendo
Yo seguiré mi camino
Con mi guitarra y mis trinos
Con rumbo hacia el horizonte
Como el zorzal de tu monte
Así te voy a cantar
Cuando pueda regresar
A ese bonito paraje
Viejo Boliche Pavón
Del partido de Lavalle
-o-