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viernes, 1 de julio de 2011

Mi perro


Maniando... maniando
tropiya de sueños,
troteando las horas
como tungos lerdos;
los juertes silbidos
que dan los boyeros
m'encuentran al alba
cortando estos tientos.

Y vos como siempre,
mi buen compañero,
fiel a la consigna
de velar tu dueño;
las orejas tiesas,
espiando el silencio,
la pampa dormida,
hogar del matrero...

Los dos 'tamos caídos:
yo, de pobre y viejo,
sin tener un catre
p'estirar los huesos;
vos, de puro flaco,
sos un esqueleto...
¡Pero siempre en yunta
guapiándolo al tiempo!

Los días felices
pa siempre se jueron,
pa vos no hay achuras,
pa mí no hay consuelo.
El viento'e la suerte
se ha dao contra nuestro.
¡Pa mí, que soy gaucho;
pa vos que sos perro!...

Hoy sólo nos quedan
los tristes recuerdos
que han dejao dos ojos
esquivos y beyos,
y a pesar del daño
mortal que me han hecho
los yevo en el alma,
los yevo en el cuero...

Por eso es que a veces
no te acariceo
pero estoy siguro
que cuando a tu dueño
lo piale l'autera
manando sus güesos...
¡vos con tus ahuyidos
yorarás al viejo!

Güeyas


Reventao po'el trabajo
rigresaba a las casas
en esa madrugada'e invierno crudo
ande la china mía me aguaitaba
con el juego encendido...
y no sé qué d'extraño en la mirada...
Cuando me dió aquel beso,
no sé por qué en el alma
la duda me pinchó como una espina
y rispondiendo el tero en las barrancas
me gritó su alvertencia
tajiando la quietú como una daga.
Como quien nada quiere
me acerqué hasta la cama...
Di güelta las cubijas, dispacito,
y con mi mano acaricié las sábanas;
¡Las sentí calentitas!
pero algo me gritaba al oído: ¡Guardia!
Miré... Cerré los ojos
pensando m'engañaban...
Pero, ¿adónde? las güeyas de su culpa
estaban tan patentes en l'almuhada
señalaos por los güecos,
que comprendí, aunque tarde mi desgracia...
Mi mano se jué yendo
p'al costao de la daga;
¡diba cobrar el precio como gaucho
con un tajo certero en la garganta!...
Pero, al verla'e rodiyas,
asujetó mi corazón el arma...

martes, 11 de mayo de 2010

Apadrinando


Déjese'e pavadas... ¡Dele puerta libre
que yeguas como ésa no son pal palenque!
Bien sabe qu'el bruto que nace con mañas
no lo duebla el fiero rigor del rebenque.

¡No se diga, un gaucho!... Parece mentira
qu'el primer chirlazo se me ande quejando:
¡y eso qu'es apenas carretiya lisa
y recién el bozo le viene asomando!...

¡Perderse p'una hembra que no vale un pucho!
¡Podrirse entre rejas p'un bicho dañino!...
asujete el pingo, se lo dice un viejo
que ha echao muchas malas por causa'el destino.

Yo también de joven quise, como quieren
los gauchos senciyos que cráin muchas cosas...
el amor, muchacho, m'encajó antiojeras
pa que conjundiese los cardos con rosas...

¡Cuando abrí los ojos, quise hacerme el gusto
y un cuatro machazo l'escribí en la cara!
dispués, a lo yegua le corté las crines
y le abrí la puerta pa que disparara.

Luego, la justicia me encajó diez años,
porqu'el comesario m'encontró culpable;
¡ahí recién comienza l'arrepentimiento
al verse uno solo, triste y miserable!

Nueve años estuve purgando esa pena...
Cuando me largaron, sólo era un espetro;
ayí dejé tuito... ¡pero en cambio truje
esta tos maldita que me ruempe adentro!

Por esto le digo que asujete el pingo,
que yeguas mañeras no son pal palenque,
qu'el bruto que nace con malos istintos
no lo duebla el fiero rigor del rebenque.