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viernes, 1 de julio de 2011

Mi perro


Maniando... maniando
tropiya de sueños,
troteando las horas
como tungos lerdos;
los juertes silbidos
que dan los boyeros
m'encuentran al alba
cortando estos tientos.

Y vos como siempre,
mi buen compañero,
fiel a la consigna
de velar tu dueño;
las orejas tiesas,
espiando el silencio,
la pampa dormida,
hogar del matrero...

Los dos 'tamos caídos:
yo, de pobre y viejo,
sin tener un catre
p'estirar los huesos;
vos, de puro flaco,
sos un esqueleto...
¡Pero siempre en yunta
guapiándolo al tiempo!

Los días felices
pa siempre se jueron,
pa vos no hay achuras,
pa mí no hay consuelo.
El viento'e la suerte
se ha dao contra nuestro.
¡Pa mí, que soy gaucho;
pa vos que sos perro!...

Hoy sólo nos quedan
los tristes recuerdos
que han dejao dos ojos
esquivos y beyos,
y a pesar del daño
mortal que me han hecho
los yevo en el alma,
los yevo en el cuero...

Por eso es que a veces
no te acariceo
pero estoy siguro
que cuando a tu dueño
lo piale l'autera
manando sus güesos...
¡vos con tus ahuyidos
yorarás al viejo!

domingo, 20 de febrero de 2011

Los perros


Salí a recorrer el campo
y los perros que me vieron
enseguida me siguieron,
¿quién los hacía quedar?
y ande empecé a galopiar
por detrás mío salieron.

Y ya sobre el campo abierto
su alegría se desata,
y ande vían una mata,
en el momento oportuno,
iban pasando de a uno
para levantar la pata.

Y ande osaron los peludos
pa'comer una raíz,
hasta la cueva de cuis
la escarbaban y olían
y en todas partes metían
de curiosos la nariz.

Por allá salió una liebre,
y pa'qué, en cuanto la vieron,
por detrás de ella salieron
como potros desbocaos,
y ya toditos cortaos
a correrla se tendieron.

Como a los doscientos metros
se entraron a distanciar;
el cuzco empezó a quedar
por la loma'el diablo atrás
y al poquito andar nomás
la liebre entró a gambetiar.

Les volvió a sacar ventaja
al vandiar el cañadón
después tomó en dirección,
la liebre que las pelaba,
para el cuadro donde estaba
la majada en parición.

Cruzó el alambrao sin vista
y les buscó el cuestarriba,
y por donde quiera que iba
los perros iban dejando
ovejas cáidas balando,
corderos patas pa'arriba.

Cuando le dieron alcance
los tarascones le erraron,
y cuando al fin la rodiaron
se ganó una vizcachera,
y los perros en carrera
casi de largo pasaron.

Meterse adentro a sacarla
el perro grande quería,
pero qué, si no podía
meterse adentro'e la cueva;
y todos hacían la prueba
pero ninguno cabía.

Hasta que al fin llegó el cuzco
y hasta el fondo se metió.
Allá adentro le gruño
y la trajo a los tirones
y afirmao en los garrones
hasta ajuera la sacó.

Se la tuve que quitar,
no sin trabajo primero,
y el más grande y el overo
por matarla se peliaban
porque si la manotiaban
le iban a estropear el cuero.

Como el cuzco de mi cuento
también la liebre he corrido,
y aunque lejos la he tenido
nunca he perdido la fe,
y si aún no la alcancé,
entuavía no se me ha ido.

sábado, 30 de octubre de 2010

El perro lobo

Me contó un caso un anciano,
que allá en la selva africana,
de una historia inhumana
que le sucedió a un paisano.
Era un hachero baqueano
que entre los montes vivía
y un perro-lobo tenía
pa aliviar su soledad;
era tan fiel su amistad,
que como hermano quería.

Le decían sus compañeros
que el perro-lobo es traidor,
que es fiera y no siente amor,
y de carácter ligero...
Pero se casó el hachero
con una mujer preciosa,
y la llevó hasta su choza
donde allí formó su hogar;
y el perro la entró a cuidar
como si fuera una diosa.

Un día le entró la duda,
por su hijo, de algunos meses;
cuando un lobo se enfurece
no hay quien se salva y se escuda.
Y con esa pena muda
hasta su rancho llegó,
cuando la mujer no salió
como él'taba acostumbrao:
viendo al perro ensangrentao
un pensamiento lo ahogó.

Y pensando en su cachorro
que el perro le había matado,
lo insultó: -"¡Lobo malvado,
así pagás mi cariño!
No sabías que era mi niño,
todo mi amor y mi suerte;
¿Porqué tuve que quererte
y me matás la ilusión?
¡También con tu corazón
voy a cobrarme su muerte!"

Y el perro viendo quien era,
se quedó hechado, tranquilo,
y él manotió de dos filos,
el hacha de la cumbrera.
Y se la hundió en la sesera,
llorando a su niño hermoso;
y no pensó de furioso
que dormía el niño aquél;
y cerca del catre de él
se encontraba muerto un oso.

La mujer volvió del río,
de recoger el lavado,
y vió al hombre arrodillado
que entre sollozos decía,
-"Perro, perdón, no sabía
de que peleaste por m'hijo";
y entre los dientes maldijo
quien a esa duda lo ató:
y así llorando enterró
al perro que le salvó el hijo.

miércoles, 9 de junio de 2010

Mi perro

(Pintura: Carlos Montefusco)
Calló a mi rancho hace muncho,
tanto, que a penas me acuerdo;
de entrada nomás quedamos
de vos y ché con mi perro.

No nos sacamos la oreja
pa cuidarnos y querernos
del fondo de la amistá
nos salen salamereos.

Me ganó una tarde de esas
que en verano son de invierno;
lo vide llorar a solas
mirando pal cementerio.

Aquel camposanto estaba
mesmo en la falda de un cerro;
yo truje del la dureza
de sus piedras y el silencio.

Dios puso el llanto en los hombres
pa aliviarles sufrimiento
y regar flores del olvido
que crecen en el misterio.

Más que yo no sé de lágrimas,
hace, quien sabe qué tiempo,
me han resecao los mormasos
los caminos y el pampero.

Y que venga un perro criollo
-muncho mas criollo que perro-
a llorar mas que el que quiso;
da bien pa remordimiento.

Cuando desensillo el moro
pa medirlo en un cotejo,
el se echa sobre el recao
y, cuidao que esto es ajeno.

Y ande me mame y no alcance
a estribar ni sobre un cerco,
mientras yo duermo, el me tiene
el caballo del cabresto.

Una noche, -aunque Dios sabe-
que yo ni mamao peleo,
cuasi mato un mal hablao
si no lo salva mi perro.

Quemaba la pulpería
ardiendo el alcohol y juego,
y las rodajas bordaban
signos trágicos al suelo.

Cuando eché mano al facón
pa parar al pendenciero
me asujetaron el brazo
cuatro colmillos de fierro.

Valiente el otro paisano
cuando me vió prisionero
dio un paso atras esperando
que me largara mi perro.

No sabe el pobre animal
por más que nos entendemos
lo que valió su gauchada
y cuanto se lo agradezco.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Milonga a mi amigo fiel.


En mi largo andar y andar
un perro supe tener,
tan humano que a mi ver
solo le faltaba hablar.
Además en mi rodar
un cariño tuve yo,
pero pronto se cansó
de mi sentida pobreza
y se fue con su belleza
pero mi perro quedó.

Tuve un amigo, a quien dí
lo mejor de mi amistad,
le entregué sin falsedad
lo mejor que vive en mi.
Pero pronto comprendí
la crueldad conque pagó,
pues cobarde se llevó
mi perro en su cobardía;
él no ha vuelto todavía,
pero mi perro volvió.

Muchos amigos vinieron
otros amores también,
y por mi mal o mi bien
como vinieron se fueron.
Muchas penas me trajeron
y mi ser ensombreció,
mas la suerte tuve yo
de ver que todos pasaron
y solito me dejaron
pero mi perro quedó.

jueves, 29 de octubre de 2009

El perro


Como el sueño intranquilo y fatigoso,
como la noche que se pasa en vela,
como el golpear de un pensamiento en lo hondo,
como el arder la brasa de una pena,
todo lo que nos toca un poco fuerte
nos pinta en la expresión alguna seña.

Hasta la misma duda, que no es nada,
en lo perdido del mirar se muestra.
Se engañarán los hombres con los hombres
cuando en silencio la verdad se encierra,
cuando las vistas el encuentro esquivan,
cuando el semblante el sentimiento niega.

Pero el buen perro..., el buen perro no confunde
nunca por más que el hombre su sentir escuenda,
y parece que sabe hasta los sueños
que un rastro de sombras en ocasiones deja.

Uno sale alunao y ni lo mira;
él no le hace ni fiestas y lo deja pasar como sin verlo,
pero muy fijo desde atrás lo observa
y sigue despacito, a la distancia,
porqué nos ha visto arrugas en las cejas
o la neblina del mirar confuso
que hay en las vistas del que sufre o piensa,
y desde lejos siembre nos mira,
nos compriende y no se acerca,
enfrenando sus propias alegrías
pa no venirnos a estorbar con ellas,
y mientras el hombre va calmoso,
representando que el pensar le pesa,
él mantiene sus ímpetus y marchan
como llevando entre los dos la idea.

Cuando la voluntad, como guapeándole el alma,
el último chirlo al corazón le pega
y la tristeza se arrincona o huye
y al hombre vuelve la expresión serena,
el perro sin miramientos corre, pecha,
pasa rozándole las piernas y ladrando,
que es riéndose a su modo,
ni caso le hace aunque le griten ¡fuera!.
Porque la voz y el ademán se ablanda
le descubren que el hombre no lo echa,
y finge peleando y le acomete,
y lo abraza, y le gruñe, y forcejea,
y compriende que el hombre también finge
cuando castiga con la mano suelta;
y él le muerde y le acaricea,
y aquella boca que mordía, tiembla.

Uno vuelve a gritarle y le amenaza,
él hace que nos teme y nos cuerpea.
De pronto se nos viene con furia pero ahí,
nomás, se nos clava y asujeta.
En ademán de provocar
se agacha con las manos abiertas,
con la mirada llena de picardía
haciendo amagos un instante queda,
como buscando un claro pa d'entrarnos,
hasta que salta y llega. Y representa
que le hicieron gracia las señas que deja,
y la pelea sigue hasta que
el hombre vencido se le entrega,
se deja abrazar sin resistirse
mientras los costillares le palmea.

Cuando el perro se larga,
en el sosiego con que va,
demuestra ese descanso del que quiere,
y logra con mucho esfuerzo, alguna cosa buena.
Después siguen los dos, él se adelanta y se para,
y espera. A cada rato nos observa
un poco como temiendo que las sombras vuelvan.
Por ahí se aburre el hombre
y en un tronco al descuido se sienta,
echa la mano al tabaco y sin buscarla,
con las vistas del perro se tropieza
y el animal, con su miraza fija
y buenaza y serena, nos ve sacar
la chupa, las hojillas, liar,
encender y guardar la yesca.

A las primeras bocanadas de humo,
sobre un muslo nos pone la cabeza
y su ademán parece que nos dice:
'Ya lo sé compañero, no se escuenda',
y nuestra mano se nos va solita
y al perro acaricean
y el cigarro, olvidao, se nos apaga
y el brazo, quieto, sobre el perro queda.

domingo, 25 de octubre de 2009

Perros cimarrones



Huraño y receloso, ¡perro gaucho!
y que por gaucho llevas en los ojos
cerrazón de nostalgias;
y filos de facón en los colmillos;
mil leguas arrolladas a las patas;
sobre el cuero los tajos del camino
y en la pelambre del frontal barcino
la vincha real de los ocasos pampas.

¡Matrerazo de ley!; por puro guapo,
te sorprendió la noche en los pajales
lacradas de coraje las pupilas
cuadrado ante el peligro y sin ayudas,
peleando a la partida de los pumas
en defensa de la hembra y la guarida.

Y si la mala te tocó en la zarpa
uñosa y traicionera,
sin gemir una vez, ¡cara de los astros!
sucumbiste a lo macho,
al igual que los gauchos de mi tierra.

Donjuanesco trovero; la llanura
te vio pintar edenes de ternura
propiciando placeres,
y al vislumbrar romántica aventura,
en prolongado aullar diste a la luna
la vidalita azul de tus quereres.

Pero hoy, de nuevas razas se ha poblado
la planicie que fue de tu albedrío
y queda de tu ayer sólo un ladrido
doloroso y profundo,
que en este amanecer de un nuevo mundo,
por ser muy criollo, ¡vos también te fuiste!
¡oh, perro cimarrón, murió tu estirpe,
como murió la estirpe de Facundo!

domingo, 28 de diciembre de 2008

El trance fiero.



Yo andaba en un redomón
bastante bruto y macaco
cuando lo escuche al "mataco"
que toriaba en un zanjón.
Sali medio al galopón
pa ver lo q habia encontrao
pero me quedé pasmao
cuando distinguí de paso
q era un jabalí machazo
y de cormillo cruzao.

Como nunca fui chambón,
pa voltiar cualquier padrillo
pensé que sería sencillo
partirle en dos el melon
pero me tembló el garrón
cuando se me vino airoso
quise pelar el bufoso
pero el matungo macaco..
se enredó en un alpataco
y al suelo fui tembloroso.

En tremenda mezcolansa
cuando medio me paraba
vi que el caballo sangraba
desde el encuentro y la panza
y al perder las esperanzas
de voltiarlo de un balazo
disparé unos cuantos pasos
pero al mirarme de a pie
volvió a encararme otra vez
como pa hacerme pedazos.

El perro tuito sangrao
desde el ocico al cogote
no le aflojaba al grandote
y parecia duplicao
y si no he sido achurao
por aquel chancho fierazo
fue por el perro amigazo
porque cuando se venía
al cruce se le prendia
sin miedo a los cormillazos..

...

Entre tantas reculadas
y apurones sin ventaja
me había hecho perder la faja
y una alpargata gastada
y fue en una corajiada
mezcla de miedo y cosquilla
que al saltar una jarilla
alcance a pelar el fierro..
y haciéndole honor al perro
se lo prendí en las costillas.

Como quien siente el amargo
dolor en cuerpo desnudo,
pegó un bufido el cerdudo
y se alejó al trote largo,
pero el perro sin embargo
lo siguio firme y parejo
y cuando lo hallé allá lejos
en una playa estirao
se había muerto desangrao
por defenderme el pellejo.

Allí quedó pobrecito
entre tomillos y sampa
por serle fiel y sin trampas
a quien lo crio de chiquito
en cambio el chancho maldito
herido pero se fue
y tristemente pensé
que julepe compañero..
donde casi dejo el cuero
de puro tonto esa vez!

miércoles, 30 de julio de 2008

Tiento sobao


¿Que quién jue el curioso
Que me dio este perro?
Naides; estos bichos, como el hombre zonzo
Cuando los halagan se dan ellos mesmos.

Jue en un mes de agosto de no se que invierno,
Muy pocos dias antes de morir el flaco
Mi cabayo overo.

Que cayo a mi rancho
Maltratado y rengo
Y clavo en las mías sus pupilas tristes
Sus pupilas yenas de sombra y misterio

¿Que de donde vendría?
¡Vaya uno a saberlo!...
¡Puede que viniese como yo del pago
De los desengaños y de los recuerdos!...

Le tire una achura
Y, aunque estaba hambriento
Sin hacerle caso me miro de un modo
Casi si dijera “ no vengo por eso”

Aunque sea zonzera,
Pensé yo por dentro:
¡Quien sabe estos bichos no sufren de amores,
Y como al cristiano, los matan los celos!...

Y viendo en tropiya
Venir mis recuerdos,
Le hice unas caricias, y, dende esa tarde,
Pa los dos alcanza mi pan y mi techo

Mientras tomo mate
S´echa cerca´el juego,
Y cuando al dormirse siento que soyoza
Como si al pasado lo volviese el sueño

Se enciende en la trenza
De mis pensamientos
Este tiento suave de tanto sobarlo:
“Mujeres y perras… tuitas son lo mesmo…”

domingo, 20 de julio de 2008

Consejos pa' los galgueros.


Dicen que el mejor amigo
del hombre ha sido el perro,
si a la verdad no le erro
puedo salir con un fijo
y si la rima consigo
trataré de homenajear
al galgo: un ejemplar
de una raza de Inglaterra,
que es muy útil en mi tierra
pues se lo usa pa' cazar.

Hay quien lo usa pa correr
es un mensual o un puestero,
con galgo y un ovejero
pa' temprano ir a recorrer,
yo andando pude aprender
a quererlo y respetarlo,
y si usted quiere dotarlo
pa' que le corra, hasta viejo,
aquí le dejo un consejo
pa' que empice a prepararlo.

Para que la parición
sea tranquila pa la perra
mejor es el piso e tierra
porque ella en esa ocasión,
busca bien la ubicación
en un sitio placentero
y pa' elegir compañero
si lo dejan mucho vale,
hay dos que sanitos salen:
el último y el primero.

Algo le quiero advertir
que usted cuenta se va a dar:
hay que desparasitar
antes de hacerla servir.
Y tiene que prevenir
que el perro no sea cualquiera.
Está el que se desespera
de echarle un puro afamao,
¡ojo! si corrió pichicateao
la cría se degenera.

Si es negro, bayo, overo,
corbata, blanco tiznao
lo ha de elegir sin cuidao,
no se aflija compañero;
que el que va a salir ligero
no lo para ni la peste
ahora crea, aunque le cueste,
al menos, lo que yo opino
nunca elija un barcino
si tiene ojitos celestes.

En una caña ate un cuero
y a vueltas trabajeló
y un rato, déjeseló,
que lo muerda con esmero.
si lo cuelga en el alero
y el vareo está bien hecho
usted estará satisfecho
de ver que saldrá blandito,
y el cachorro sentadito,
quedará mirando el techo.

Si es hembra con ocho meses
ya está como pa sacarlo,
al menos como pa entreverarlo
en los cruces y reveses,
no se apure porque a veces
le conviene no soltar
entonces, ha de comprobar:
que los otros van corriendo
ella sola va aprendiendo
y ya empieza a tironear.

Al perro prepareló
para que salga buenazo
son veinte meses escazos
así que... prepareló!.
Eso si, entrevérelo
para que aprenda a morder
porque aunque cueste creer
a mi entender por lo menos
que el macho que sale bueno
es más lento pa aprender.

Si le sale agarrador
y le gusta hacer la punta
hágalo correr en yunta
que se acomoda mejor
y si el otro es volvedor
este se va acomodando
en cambio, se van chocando
si cinco o seis perros suelta,
la liebre pega la vuelta
y quedan todos pagando.

Hay un tema delicao:
si en el alambre se para
tal vez no sea cosa rara
que se sienta acobardao
con un descanso obligao
se recupera seguro
no importa si es cruza o puro
pero guay con quien lo emparde
porque si el otro es cobarde
el suyo está sin futuro.

Tiene que tener cuidao
entre junio y primavera
con una liebre ligera
se puede quedar varao
son de quedarse sentaos
sin poderse levantar
frotelé en el costillar,
y si ve que se levanta
orinelé en la garganta
así podrá respirar.

Porque el orín, compañero,
es ácido y al pasar
la baba empieza a limpiar
que se atrancó en el garguero
esto me enseñó un galguero
Quico Gomez, un paisano,
puso en mi hombro su mano
por ser un poco más viejo
y me dejó estos consejos
que yo en versos hilvano.

Eso sí, amigo galguero
se lo dice el Pampa Cruz;
si lo quiere pa'l ñandú
no es lo mismo que el liebrero.
Yo que he sido ñanducero
a este amigo le juré
que a nadie le contaré
cosas que pocos la saben
si me preguntan de esta ave:
yo les contesto: "NO SÉ".

jueves, 17 de julio de 2008

Alma de perro.


Yo tenía un perro cariñoso y bueno
que era en mi bohemia compañero fiel...
¡Cómo me quería! Sabe Dios el alma
de qué novia muerta estaría en él!

Si había un mendrugo, era para ambos,
si un abrigo había era para dos...
¡Cuántas cosas tristes presenció mi perro,
fue el mejor testigo que hubo en mi dolor!

Cuando una alegría quizá equivocada
hasta mi pocilga acaso llegó,
ahí estuvo siempre, feliz y contento
para compartirla junto a su patrón.

Pero un día aciago, más triste que otros,
mi único amigo enfermo cayó
y alguien, entendido en cosas de perros
dijo: "No hay remedio, envenénelo"...

¿Cómo envenenarlo? Si aun es posible
que se sane el pobre...¿Me lo va a curar?
-No hay nada que hacerle, es caso perdido,
no ve que se muere, que ya no da más...

Lo miré un instante con honda tristeza,
empuñé el revolver, lleno de emoción,
certera la bala llegó a su cabeza
y una pena enorme a mi corazón.

Dobló las rodillas y sin una queja
con ojos vidriosos el can me miró,
se vino arrastrando en supremo esfuerzo
llegó hasta mi mano y me la besó!

¡Qué remordimientos para mi conciencia
quedó desde entonces por el acto aquél!...
Jamás he olvidado el gesto del perro
compañero mío, tan bueno y tan fiel!
......................................
...................................
Tú has sido lo mismo, yo también fui el perro
que heriste a mansalva con una traición
y ahora, humildemente, te busco y te beso,
porque te has metido en mi corazón!

martes, 1 de julio de 2008

Un perro muerto nomás.


Lo vi tirao, de pasada en un costado de la huella.
Un perro muerto nomás que al final poco interesa
Seguro toreó a un auto y cayó bajo una rueda
o tal vez de puro sonso ni vio el peligro siquiera
y por ser manso y confiao encaro sin darse cuenta
que también pueden los perros ser distraídos una gueltas
y andar como los cristianos cabresteando algunas penas

Y porque yo en esa tarde diba de cabeza fresca
seguí pensando en su muerte en un costao de la huella
Y lo empecé a acomodar adentro de mis ideas,
lo hice mío o de otra gente pa´l caso sea como sea
pero se me hizo que el pobre tenia dueño y alguien era
Lo imagine seguidor de un caballo campo ajuera,
ayudando a su patrón a lidiar con las ovejas
O convertido en guardián de alguna casa campera
y me pareció escucharlo ladrando a una comadreja
O esperando a algún ratón junto a una pila de leña,
que los perros, compañero, mas de un servicio nos prestan

Por ahí me dio por pensar siguiendo con mi zoncera
que pudo ser de un gurí que lo acompaño a la escuela
y mientras el estudiaba salió a campear una presa
y solo encontró la muerte en un costao de la huella
y ahí si, ahí la idea se me puso mas triste que la otra idea
porque un perro pa´ un muchacho
es por el campo aunque no crea
amigo, hermano y juguete pa´ pasar horas enteras.

Se llamaría Guardián, Barbucho, Pinta, Sorpresa,
Bravo, Guacho, Capitán, el nombre que le pusieran
si ahura total esta muerto y eso tampoco interesa
Solamente hay que pensar que en algún rancho lo esperan
y no faltara quien, el que diga que se jue tras de una perra,
pensando que el muy ladino ni extrañara la querencia.

Ya nunca saldrá por el campo bajo el estribo del que muenta
ni seguirá a un muchachito que hoy lo entristece su ausencia
ni cuidara de las casas en un costao de la puerta
Por eso pa´ que pensar si esto nada rimedéa
y estas cosa al final se olvidan como cualquiera
Lo vi tirao de pasada en un costado de la huella
un perro muerto nomás que al final poco interesa.

Barbucho


¿Te acordás, Barbucho?
Si no jue un domingo, le pasa raspando...
Yo estaba en mi rancho, masticando un pucho
d'esos qu'en la boca dejan gusto amargo,
cuando vos llegaste, ¡yo ni sé de dónde!
y a partir d'entonces comenzó el milagro.
¿Te acordás, Barbucho?
Ahí no hicieron falta las presentaciones
como en tantos casos
necesita el hombre pa dentrar en tratos,
ni las referencias o el pedir de informes,
que al final de cuentas sirven pa clavarnos.
Me jue suficiente saber qu'en las patas
tráibas la flojera de un trotiar muy largo
y leer en el arco de tus costillares
lo qu'escribe el hambre cuando s'es honrado.
¿A qué más informes?
¿Y acaso vos mesmo no llegaste al rancho
sin más referencia que la de tu istinto,
que te iba diciendo que el dueño era un gaucho?
Y ya ve, mi perro: dende aquél entonces
llevamos cumplido cerquita del año
sin qu'entre nosotros haiga "un más" o "un menos"
pa echarnos en cara, como los crestianos.
¿Dice que me debe? ¡No piense zonceras!
¿Qué vale ese güeso que le habré alcanzado
o esa matra vieja que tiré en el suelo
pa que su osamenta descanse en lo blando?
¡Conteste, Barbucho! ¿Qué vale esa sobra?
¿Qué vale esa nada si yo la comparo
con ese desvelo que pone en las noches
pa cuidar lo poco que queda en mi rancho,
con esa confianza que tiene en su dueño,
con esa pacencia que sigue mis pasos
y ese gusto sonso de ir tragando tierra
cada vez que salgo montao a caballo?
No me mire ansina, ni mueva esa cola
como quien no quiere seguir escuchando;
que ya ando con ganas, amigo Barbucho,
de soltar los rollos que tiene mi lazo.
Esa tardecita, cuando usté llegaba,
yo tenía una cuenta pa cobrar, de "algo"...
de algo que se cobra solamente en sangre
y a la vez se paga con encierro de años.
Y usté se me vino como un viejo amigo;
me miró a los ojos tal vez barruntando
la soncera grande que cometería
si me doy el gusto de ir a buscarlos,
y meneó la cola como pa decirme:
"No se pierda, amigo, por tan poca cosa;
si nada se gana con dir y matarlos".
¡Me valió el consejo! Aura ya soy otro.
Soy capaz de verlos y seguir de largo.
¡Y eso porque pienso, mi amigo Barbucho,
que ha de ser muy fiero tener que separarnos!