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domingo, 14 de agosto de 2011
Consejos del Viejo Irala
La gente me llama “El Zorro”
y no te ofendás, cachorro,
si te alvierto en la dentrada
que al hablar, poco me agrada
que naide me corte el chorro.
Dejame , pues, redamar
la tinaja de mi cencia,
y escuchame con pacencia
pa' madurar mi razón;
a cambio de tu atención
yo te daré mi esperencia.
Nací como todo bicho
en sus cuevas o pajales:
las diferencias formales
sólo están en el vivir.
Al nacer como al morir
los hombres semos iguales
Trabajar jué mi destino
dende que aprendi a ensillar
me mandaron boyeriar
y boyeriando mis güeyes,
no pude aprender más leyes
que la ley de trabajar.
Pero aunque el trabajo es duro,
pior trabajo es no hacer nada;
por eso en la repechada
nunca afluejo aunque me enferme
Al camarón que se duerme
lo lleva la correntada.
Pensá en Dios pero no creas
en brujos y charlatanes
que viven como haraganes
emponchaos en la penumbra...
No hay más candil que el que alumbra
ni trigo que el que hace panes.
Cuando una pena traidora
te engüelva en su cerrazón
sacá en limpio la razón
que motivó tu tristeza.
Se atajan con la cabeza
los golpes del corazón
No te aflijas por tener
ni envidiés bienes ajenos,
la suerte lleva a los güenos,
pa el rumbo que les conviene.
No es más rico el que más tiene,
sinó el que vive con menos.
Cuando de puro atorao
pensés mejorar de puesto,
acordaté siempre de esto
pa sofrenar tu ambición:
al caballo comilón
hay que acortarle el cabresto.
Al que te quiere alegar
no le pongas mala cara;
y al que porfiao, te toriara,
debés contrariarlo poco:
Siempre hay que correrlo al loco
Pal mismo lao que dispara...
Y no te hagas malos juicios
del hombre que ha rifalao,
que muchos se han desbocao
contra el pobre que cayó
y al tiempo los vide yo
rengueando del mismo lao.
La amistad es trigo maduro
que es necesario emparvar,
y lo que digo al pasar
nunca lo echés en olvido:
amigo que se ha perdido
ya no se vuelve a encontrar.
Mas no te abrás demasiado
al que el lomo te palmea
y rigalarte desea
sin que nada se lo mande
Cuando la limosna es grande
hasta el santo disconfea.
No te pasés de hablador
que hablar mucho es imprudencia;
ande no alcance tu cencia
pegale a la lengua un ñudo...
no hay juez que condene a un mudo
por falta de conocencia.
El que es pícaro de vicio
y en la bondá no se fía,
si supiera la alegría
del hombre manso y sereno,
tendría que hacerse güeno
tan sólo por picardía.
No le recordés a nadie
los defetos que tuviera;
yo te hablo de esta manera
por las probanzas que tengo...
Nunca hay que pasarle al rengo
por el lado de la cojera.
Cuando una ocasión sigura
con sus ventajas te tiente,
áhi nomás clavale el diente
y acomodoate a lo perro;
a la ocasión como al fierro
hay que golpiarla caliente.
Si te quisieran llevar
como ciego a la capilla,
no desatés la presilla
y hacéte prudenciador...
La chala se ve mejor
cuando se acaba la trilla.
Buscale la comba ala palo
de esta verdá que te explico
y no estirés el hocico
al revoliar de los cobres.
En la salú de los pobres
está la plata del rico.
Ricordá que aquel que sube
a cualquier punto que sea
ha de hacer que la marea
no le socave la estiba...
El que pica más arriba
es el que más se golpea.
No andés cambiándo de oficios
ni salgás de tus encierros;
el que vive de los fierros
no debe olvidar la fragua.
¡Carpincho que deja el agua,
contramiar lo hacen los perros!
Jugá si querés jugar
al juego que te divierta,
mas nunca se te haga cierta
parada que se embarulla;
donde te muestran la tuya
está la contraria en puerta.
Y si querés carreriar
no andés buscando revancha;
yo también hice pata ancha
y me he convencido luego
que plata ganada al juego
güelve otra vez a la cancha.
Y es al ñudo arrimpujar
si la suerte anda matrera;
el que acierta una carrera
y en otra se desbarranca,
nunca se va sobre el anca
sin esperar la tercera.
Jamás peliés por peliar
sin motivo valedor,
pero al que ataque tu honor
parale el pasmo enseguida;
toda ofensa consentida
trái otra ofensa mayor.
No le hagás caso al que amague
y al amagarte se altere,
ni al que rigalarte quiere
pensando en lo que recibe...
De rigalos no se vive
ni de amenazas se muere.
Acostumbrate a bailar
al compás del estrumento,
y pa'risollar contento
hasta ponerte rechoncho,
aprendé a terciarte el poncho
del lao que te ataje el viento.
En las trenzadas a fierro
afirmate en los garrones,
y no perdás ocasiones
de ventajearlo al más pillo,
con un ojo en el cuchillo
y el otro en las intenciones.
Naide se debe acostar
sin aprender cosa nueva,
y si querés una prueba
es esta que aquí tenés:
Ricordá a quien le debes
mucho más que a quien te deba.
Al que sabe andar derecho
no se le tuerce el arao
y ñandú que uno ha boliao,
otro lo despluma luego...
Al zonzo cambiale el juego
y al vivo hacelo a un costao.
Todas las mañas están
en esconder los reveses;
por cuidar tus intereses
no descuidés la manija...
Al que estira la cubija
se le destapan los pieses
No pidás a quien vivió
en la complacencia ajena,
ni te amilane la pena
de andar apurao de chala.
Cuando más se anda en la mala,
más se acerca uno a la güena.
miércoles, 27 de julio de 2011
Sanos consejos
(Pintura: Carlos Montefusco)
Güeno, amigo, arrimesé
si es que se cree pal amargo
criollazo y de tiro largo
como para una de a pie;
yo también lo seguiré
hocio a hocico ¡canejo!
volcándole algún reflejo
de mi experiencia oportuna,
como hace el sol con la luna
al contemplarla de lejos.
Veo que es muy cachorrito,
ladra fuerte y sin gobierno,
que vive en su hogar paterno
con sus padres y hermanitos.
Si algún día ¡Dios bendito!
los llegara a abandonar
y se lanzara a rodar
los caminos desparejos,
recuerde de estos consejos
humildes que le viá dar.
Nunca se haga el pendenciero
ni se achique demasiado;
cuando se vea mal parado,
no dispare, compañero,
nunca se haga de un ladero
para sostener su nombre,
de los guapos no se asombre
ellos saben lo que hacen:
ande hay yeguas potros nacen,
no hay distancia de hombre a hombre.
No se envicie en ningún juego
porque él labrará su ruina.
Y si pretende una china,
no se aboque ni sea ciego,
no se chamusque en el fuego
devorador del querer,
trátela de conocer
bien a fondo, compañero,
que suele ser embustero
el amor de la mujer.
Júyale a los adulones,
tienen ponzoña en el alma,
estime con fe y con calma
sólo a los sanos varones.
Si llega a ser padre un día,
haga de su hogra un templo,
legando el más rico ejemplo
a sus hijos como guía.
Deles paz, sabiduría
de la que ofrece la escuela,
como la madre lo anhela
para bien de su futuro,
la instrucción es pan seguro
que sustenta y no desvela.
Deles carrera y oficios,
que no se hagan haraganes,
si se convierten en truhanes
darán malos beneficios;
júyale a los artificios
de la gran vida moderna,
adore la sempiterna
y fértil Naturaleza,
que en ella está la grandeza
que da vida y nos gobierna.
Tenga por fe la doctrina
de Cristo y su religión,
templo sea su corazón
y altar su alma argentina,
porque el cielo la ilumina
a vuestra alma sincera
que en perpetua primavera
sigue su existencia en pos;
no hay más amigo que Dios
y un canario en la cartera.

Güeno, amigo, arrimesé
si es que se cree pal amargo
criollazo y de tiro largo
como para una de a pie;
yo también lo seguiré
hocio a hocico ¡canejo!
volcándole algún reflejo
de mi experiencia oportuna,
como hace el sol con la luna
al contemplarla de lejos.
Veo que es muy cachorrito,
ladra fuerte y sin gobierno,
que vive en su hogar paterno
con sus padres y hermanitos.
Si algún día ¡Dios bendito!
los llegara a abandonar
y se lanzara a rodar
los caminos desparejos,
recuerde de estos consejos
humildes que le viá dar.
Nunca se haga el pendenciero
ni se achique demasiado;
cuando se vea mal parado,
no dispare, compañero,
nunca se haga de un ladero
para sostener su nombre,
de los guapos no se asombre
ellos saben lo que hacen:
ande hay yeguas potros nacen,
no hay distancia de hombre a hombre.
No se envicie en ningún juego
porque él labrará su ruina.
Y si pretende una china,
no se aboque ni sea ciego,
no se chamusque en el fuego
devorador del querer,
trátela de conocer
bien a fondo, compañero,
que suele ser embustero
el amor de la mujer.
Júyale a los adulones,
tienen ponzoña en el alma,
estime con fe y con calma
sólo a los sanos varones.
Si llega a ser padre un día,
haga de su hogra un templo,
legando el más rico ejemplo
a sus hijos como guía.
Deles paz, sabiduría
de la que ofrece la escuela,
como la madre lo anhela
para bien de su futuro,
la instrucción es pan seguro
que sustenta y no desvela.
Deles carrera y oficios,
que no se hagan haraganes,
si se convierten en truhanes
darán malos beneficios;
júyale a los artificios
de la gran vida moderna,
adore la sempiterna
y fértil Naturaleza,
que en ella está la grandeza
que da vida y nos gobierna.
Tenga por fe la doctrina
de Cristo y su religión,
templo sea su corazón
y altar su alma argentina,
porque el cielo la ilumina
a vuestra alma sincera
que en perpetua primavera
sigue su existencia en pos;
no hay más amigo que Dios
y un canario en la cartera.
domingo, 24 de julio de 2011
En el partidero
(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Yo ensillo con mi recáo,
pilchas sin plata y sin oro,
y como que ando en mi moro
ando siempre bien montáo.
Ni poncho pido emprestáo
aunque me muera de frío.
Mi listáo, hasta en estío,
lo está pasando el sereno,
más prefiero, a poncho ajeno,
andrajos del poncho mío.
Nunca debería faltar,
al hombre trabajador,
ni un peso en el tirador
ni un güen pingo qu'ensillar.
Y, si lo llega a tratar
mal la suerte una ocasión,
con güena reputación
qu'es fortuna inigualada
se apéa en cualquier ramada
o acampa en cualquier fogón.
Como en mis brazos confío,
suelo hablar con arrogancia;
que se agranden las estancias
que a mí me alcanza lo mío.
A la suerte desafío
porque no le sé temer,
hago lo que puedo hacer,
voy a'nde pueda llegar:
si hay escollos, a saltar!
si hay que luchar, a vencer!
Yo he dáo el último cobre
y el poncho de invierno he dáo
y qué contento he quedáo,
pudiendo dar, siendo pobre.
La vida se hace salobre
cuando hay mucho que cuidar;
el que de alma sabe dar
endulza el propio vivir,
porqu'es triste ver sufrir
pudiéndolo remediar.
El pobre duerme tranquilo
si sabe cargar la vida;
en maleta repartida
siempre es más liviano el quilo.
De lo que en verano apilo,
llegando el invierno, pico.
Ni me agrando ni me achico,
sé ganar y sé perder.
Sólo es rico, pa'mi ver,
aquél que sabe ser rico.
Yo, con mi moro ensilláo,
maniadores y bozales
pa'redomoniar baguales,
mi güen nombre me he ganáo;
nunca vergüenza he pasáo
como hombre trabajador,
y además tengo el honor
que -p'hablar suele ser güeno-
no bebo sudor ajeno,
bebo mi propio sudor.
-o0o-
Es lindo ser pión tropero
porque cambia con frecuencia
de patrón y de querencia,
de pago y de compañero;
tiende a'nde quiera el apero,
el cielo es ancha guarida,
un bailongo... una querida...
y en cien pagos diferentes
conoce distintas gentes
que hacen conocer la vida.
De los caminos se ven
naturales maravillas:
bosques, llanos y cuchillas
y cosas tristes también.
Pero las ve sólo quien
lleva en el alma un lucero,
rara vez el estanciero
en su fría indiferencia
porque tiene la conciencia
castrada por el dinero.
Yo nunca serví pa'pión.
Por hacerme respetar,
jamás me dejé retar
con razón o sin razón.
Aunque entiendo qu'el patrón
debe hacerse obedecer,
todo el que sepa poner
las cosas en su lugar
no se deja manosiar,
ni siquiera reprender.
Entre borracho y patrón
(yo prefiero al bebedor)
cuanto más lejos, mejor,
y poca conversación.
Siempre he sido remolón
pa'que me ensille cualquiera;
si me tocan las basteras
ni las espuelas me pinchan.
A'nde me apretan la cincha
desparramo las bajeras.

Yo ensillo con mi recáo,
pilchas sin plata y sin oro,
y como que ando en mi moro
ando siempre bien montáo.
Ni poncho pido emprestáo
aunque me muera de frío.
Mi listáo, hasta en estío,
lo está pasando el sereno,
más prefiero, a poncho ajeno,
andrajos del poncho mío.
Nunca debería faltar,
al hombre trabajador,
ni un peso en el tirador
ni un güen pingo qu'ensillar.
Y, si lo llega a tratar
mal la suerte una ocasión,
con güena reputación
qu'es fortuna inigualada
se apéa en cualquier ramada
o acampa en cualquier fogón.
Como en mis brazos confío,
suelo hablar con arrogancia;
que se agranden las estancias
que a mí me alcanza lo mío.
A la suerte desafío
porque no le sé temer,
hago lo que puedo hacer,
voy a'nde pueda llegar:
si hay escollos, a saltar!
si hay que luchar, a vencer!
Yo he dáo el último cobre
y el poncho de invierno he dáo
y qué contento he quedáo,
pudiendo dar, siendo pobre.
La vida se hace salobre
cuando hay mucho que cuidar;
el que de alma sabe dar
endulza el propio vivir,
porqu'es triste ver sufrir
pudiéndolo remediar.
El pobre duerme tranquilo
si sabe cargar la vida;
en maleta repartida
siempre es más liviano el quilo.
De lo que en verano apilo,
llegando el invierno, pico.
Ni me agrando ni me achico,
sé ganar y sé perder.
Sólo es rico, pa'mi ver,
aquél que sabe ser rico.
Yo, con mi moro ensilláo,
maniadores y bozales
pa'redomoniar baguales,
mi güen nombre me he ganáo;
nunca vergüenza he pasáo
como hombre trabajador,
y además tengo el honor
que -p'hablar suele ser güeno-
no bebo sudor ajeno,
bebo mi propio sudor.
-o0o-
Es lindo ser pión tropero
porque cambia con frecuencia
de patrón y de querencia,
de pago y de compañero;
tiende a'nde quiera el apero,
el cielo es ancha guarida,
un bailongo... una querida...
y en cien pagos diferentes
conoce distintas gentes
que hacen conocer la vida.
De los caminos se ven
naturales maravillas:
bosques, llanos y cuchillas
y cosas tristes también.
Pero las ve sólo quien
lleva en el alma un lucero,
rara vez el estanciero
en su fría indiferencia
porque tiene la conciencia
castrada por el dinero.
Yo nunca serví pa'pión.
Por hacerme respetar,
jamás me dejé retar
con razón o sin razón.
Aunque entiendo qu'el patrón
debe hacerse obedecer,
todo el que sepa poner
las cosas en su lugar
no se deja manosiar,
ni siquiera reprender.
Entre borracho y patrón
(yo prefiero al bebedor)
cuanto más lejos, mejor,
y poca conversación.
Siempre he sido remolón
pa'que me ensille cualquiera;
si me tocan las basteras
ni las espuelas me pinchan.
A'nde me apretan la cincha
desparramo las bajeras.
lunes, 4 de julio de 2011
Consejos
(Foto del paisano "Donato Paz Navarrete")
La yerra había terminado
y la peonada aquél día
bajo el ombú se reunía
a descansar con agrado.
El patrón entusiasmado
les dijo con suave acento
-"Muchachos, este instrumento
alguno debe pulsar
y lindamente cantar
algún sentido lamento".
-"¡Que la pulse ño Cipriano!",
todos a la vez dijeron,
y la guitarra le dieron
a un hombre ya muy anciano.
Extendió el viejo la mano
y el instrumento tomó
con sus dedos oprimió
el silencioso encordado
y bajo el ombú callado
un preludio se sintió.
Los acordes melodiosos
de un estilo resonaron
que atentamente escucharon
los paisanos silenciosos;
todos pidieron ansiosos
que cantara ño Cipriano,
y el respetuoso anciano
para acceder al pedido
entonó un canto sentido
que resonó por el llano.
"Con mis manos temblorosas
voy a preludiar un momento
al compás del instrumento,
a ver si con armonía
espanto del alma mía
las penas y el sufrimiento.
Los que me están escuchando
tendrán que tener paciencia
si ven que es poca la ciencia
de este pobre aficionao
que sufriendo ha juntao
lo que enseña la experiencia.
Cada cual canta lo suyo
y, señores, por lo tanto,
como otros cantan yo canto
donde derramar mi llanto,
porque sólo ese consuelo
me ha quedao en este suelo.
Yo desde que vine al mundo
he traído el fiero destino
de andar como peregrino
por el mundo abandonado.
Parece que el condenado
me acompaña en el camino.
Por eso debo decirles
a los que me están escuchando
que el hombre q'anda rodando
debe guardar en su mente
lo que el mundo le presente
ansina se va educando.
Siempre debe ser el hombre
con los demás respetuoso,
ni mordaz ni vanidoso,
le conviene al hombre ser
y jamás debe perder
lo cierto por lo dudoso.
Todo aquél que quiera ser
por los demás respetado
debe de ser moderado
porque el hombre fanfarrón
se labra su perdición
y es por todos mal mirado.
Nunca debe ser el hombre
ni alusivo ni altanero,
siempre como caballero
debe a los demás tratar,
mucho tiene que pensar
el hombre que es pendenciero.
Hablar mucho siempre es malo,
es bueno siempre aguardar
a que hablen y contestar
lo que necesario sea;
el que mucho palabrea
fácilmente suele errar.
Siempre es bueno ser prudente
lo aconseja la experiencia.
El que no tenga prudencia
saldrá siempre mal parado,
muchos se hacen desgraciados
por cualquier impertinencia.
Los amigos en el mundo
siempre deben respetarse
porque es muy bueno tratarse
con respeto y seriedad.
De este modo la amistad
se conserva sin enfriarse.
Todo el que tenga mujer
debe saber manejarla,
nunca es bueno castigarla
porque el que es castigador
consigue con su rigor
a la mujer enconarla.
No por eso debes darle
mucha libertad en sus cosas.
Las mujeres son curiosas
y por la curiosidad
pierden la felicidad
y se hacen malas esposas.
En el quehacer de la casa
la mujer debe ocuparse
y el hombre debe entregarse
al trabajo con afán.
Para que no falte el pan
ni un rancho donde ganarse.
Si llegan a tener hijos
deben criarlos con ternura.
Y desde muy criatura
los ha de ir educando
para que así se vayan criando
con la mayor compostura.
Y cuando sean algo grandes
aunque hagan un sacrificio,
enséñeles un oficio
porque la haraganería
dice la sabiduría
es madre de cualquier vicio.
El hombre que es calavera
nunca debe ser casado,
una mujer a su lado
muy bien le puede servir
para aumentar su sufrir
cuando se vea desgraciado.
Al vicio de la bebida
nadie se debe entregar,
se puede un trago tomar
pero sin emborracharse,
aquel que suele embriagarse
nada bueno ha de lograr.
Todos los vicios son malos
pero el de la borrachera
es más peor que cualquiera
y por lo tanto a mi ver
en el hombre y la mujer
es una cosa muy fea.
El hombre que se emborracha
pierde hasta el conocimiento.
Le abandona el sentimiento
y a veces por la bebida
puede estar toda la vida
agobiado en el tormento.
Todo el que quiera vivir
del juego y no trabajar,
debe aprender a florear
un naipe con perfección,
la plata por arfición
nunca se debe jugar.
Al hombre mal pagador
nunca hay que facilitarle,
siempre el bulto hay que sacarle
porque si uno se descuida
va expuesto a perder la vida
si confianza llega a darle.
Las armas deben llevarse
por si llega la ocasión.
Primero está la razón,
para aclarar y entenderse
y sólo por defenderse
se ha de sacar el facón.
Por el gusto de florarse
nunca se debe sacar
y jamás se ha de cortar
al ñudo ningún varón,
si no llega la ocasión
sangre no hay que derramar.
También debo decirles
ya que el caso ha llegao
que aquél que marcha agobiao
ni nieguen su protección,
hay que tener compasión
del ser que es desgraciao.
Nunca desprecien al hombre
porque lo vean desgraciao
que aquél que marcha agobiao
por algún dolor profundo
debe ser en este mundo
por los demás respetao.
Siempre el sufrimiento ajeno
debe el hombre respetar
y jamás se ha de burlar
teniendo por experiencia
que es el valle de le existencia
para sufrir y llorar.
Ser, debe el hombre decente,
y en todo caso querido
nunca debe andar metido
en enriedos ni en cuestiones
evitando alegaciones
no hay que se entrometido.
Y todo aquél que no tenga
una mujer a su lao
y se siente apasionao
y determina casarse
muy bien debe de fijarse
en la prenda que ha buscao.
Llena de espinas y abrojos
es la huella del querer.
El que quiera recoger
de ese camino una flor
antes de entregar su amor
estudie bien la mujer.
De golpe no hay que entregarle
el amor a la mujer,
primeramente hay que ver
si nos quiere con ternura
y si su pasión es pura
o es fingido su querer.
Nunca hay que creer en promesas,
muchos prometen en vano
y al hombre que es baquiano
cualquiera le forma el cuento,
la paja la lleva el viento:
hay que irse derecho al grano.
El que recibe en la vida
de otro ser un beneficio,
agradézcale el servicio
y en cualquier otra ocasión
pa servir a otro varón
haga cualquier sacrificio.
Nunca debe andar el hombre
ni en pandilla ni juntao
porque andar amontonao
puede en cualquier descuido
hallarse comprometido
tal vez sin haber faltao.
Y cuando de la justicia
sientan los fuertes rigores,
jamás sean delatores
de ningún otro varón;
es muy fea condición
buscar pa'otros sinsabores.
Por juerte que sea el tormento
no debe el hombre aflojar.
Debe sufrir y callar
los rigores y castigo
y ni al mayor enemigo
se le debe delatar.
Que observen estos consejos
porque con seguridad
son ellos de la verdad
los purísimos reflejos.
Por último, les prevengo
a chicos, grandes y viejos
aunque son de un ignorante
no deben ser despreciaos
apréndalos con cuidao
y si no tienen gran ciencia
demuestran que hay experiencia
en el que los ha cantao.

La yerra había terminado
y la peonada aquél día
bajo el ombú se reunía
a descansar con agrado.
El patrón entusiasmado
les dijo con suave acento
-"Muchachos, este instrumento
alguno debe pulsar
y lindamente cantar
algún sentido lamento".
-"¡Que la pulse ño Cipriano!",
todos a la vez dijeron,
y la guitarra le dieron
a un hombre ya muy anciano.
Extendió el viejo la mano
y el instrumento tomó
con sus dedos oprimió
el silencioso encordado
y bajo el ombú callado
un preludio se sintió.
Los acordes melodiosos
de un estilo resonaron
que atentamente escucharon
los paisanos silenciosos;
todos pidieron ansiosos
que cantara ño Cipriano,
y el respetuoso anciano
para acceder al pedido
entonó un canto sentido
que resonó por el llano.
"Con mis manos temblorosas
voy a preludiar un momento
al compás del instrumento,
a ver si con armonía
espanto del alma mía
las penas y el sufrimiento.
Los que me están escuchando
tendrán que tener paciencia
si ven que es poca la ciencia
de este pobre aficionao
que sufriendo ha juntao
lo que enseña la experiencia.
Cada cual canta lo suyo
y, señores, por lo tanto,
como otros cantan yo canto
donde derramar mi llanto,
porque sólo ese consuelo
me ha quedao en este suelo.
Yo desde que vine al mundo
he traído el fiero destino
de andar como peregrino
por el mundo abandonado.
Parece que el condenado
me acompaña en el camino.
Por eso debo decirles
a los que me están escuchando
que el hombre q'anda rodando
debe guardar en su mente
lo que el mundo le presente
ansina se va educando.
Siempre debe ser el hombre
con los demás respetuoso,
ni mordaz ni vanidoso,
le conviene al hombre ser
y jamás debe perder
lo cierto por lo dudoso.
Todo aquél que quiera ser
por los demás respetado
debe de ser moderado
porque el hombre fanfarrón
se labra su perdición
y es por todos mal mirado.
Nunca debe ser el hombre
ni alusivo ni altanero,
siempre como caballero
debe a los demás tratar,
mucho tiene que pensar
el hombre que es pendenciero.
Hablar mucho siempre es malo,
es bueno siempre aguardar
a que hablen y contestar
lo que necesario sea;
el que mucho palabrea
fácilmente suele errar.
Siempre es bueno ser prudente
lo aconseja la experiencia.
El que no tenga prudencia
saldrá siempre mal parado,
muchos se hacen desgraciados
por cualquier impertinencia.
Los amigos en el mundo
siempre deben respetarse
porque es muy bueno tratarse
con respeto y seriedad.
De este modo la amistad
se conserva sin enfriarse.
Todo el que tenga mujer
debe saber manejarla,
nunca es bueno castigarla
porque el que es castigador
consigue con su rigor
a la mujer enconarla.
No por eso debes darle
mucha libertad en sus cosas.
Las mujeres son curiosas
y por la curiosidad
pierden la felicidad
y se hacen malas esposas.
En el quehacer de la casa
la mujer debe ocuparse
y el hombre debe entregarse
al trabajo con afán.
Para que no falte el pan
ni un rancho donde ganarse.
Si llegan a tener hijos
deben criarlos con ternura.
Y desde muy criatura
los ha de ir educando
para que así se vayan criando
con la mayor compostura.
Y cuando sean algo grandes
aunque hagan un sacrificio,
enséñeles un oficio
porque la haraganería
dice la sabiduría
es madre de cualquier vicio.
El hombre que es calavera
nunca debe ser casado,
una mujer a su lado
muy bien le puede servir
para aumentar su sufrir
cuando se vea desgraciado.
Al vicio de la bebida
nadie se debe entregar,
se puede un trago tomar
pero sin emborracharse,
aquel que suele embriagarse
nada bueno ha de lograr.
Todos los vicios son malos
pero el de la borrachera
es más peor que cualquiera
y por lo tanto a mi ver
en el hombre y la mujer
es una cosa muy fea.
El hombre que se emborracha
pierde hasta el conocimiento.
Le abandona el sentimiento
y a veces por la bebida
puede estar toda la vida
agobiado en el tormento.
Todo el que quiera vivir
del juego y no trabajar,
debe aprender a florear
un naipe con perfección,
la plata por arfición
nunca se debe jugar.
Al hombre mal pagador
nunca hay que facilitarle,
siempre el bulto hay que sacarle
porque si uno se descuida
va expuesto a perder la vida
si confianza llega a darle.
Las armas deben llevarse
por si llega la ocasión.
Primero está la razón,
para aclarar y entenderse
y sólo por defenderse
se ha de sacar el facón.
Por el gusto de florarse
nunca se debe sacar
y jamás se ha de cortar
al ñudo ningún varón,
si no llega la ocasión
sangre no hay que derramar.
También debo decirles
ya que el caso ha llegao
que aquél que marcha agobiao
ni nieguen su protección,
hay que tener compasión
del ser que es desgraciao.
Nunca desprecien al hombre
porque lo vean desgraciao
que aquél que marcha agobiao
por algún dolor profundo
debe ser en este mundo
por los demás respetao.
Siempre el sufrimiento ajeno
debe el hombre respetar
y jamás se ha de burlar
teniendo por experiencia
que es el valle de le existencia
para sufrir y llorar.
Ser, debe el hombre decente,
y en todo caso querido
nunca debe andar metido
en enriedos ni en cuestiones
evitando alegaciones
no hay que se entrometido.
Y todo aquél que no tenga
una mujer a su lao
y se siente apasionao
y determina casarse
muy bien debe de fijarse
en la prenda que ha buscao.
Llena de espinas y abrojos
es la huella del querer.
El que quiera recoger
de ese camino una flor
antes de entregar su amor
estudie bien la mujer.
De golpe no hay que entregarle
el amor a la mujer,
primeramente hay que ver
si nos quiere con ternura
y si su pasión es pura
o es fingido su querer.
Nunca hay que creer en promesas,
muchos prometen en vano
y al hombre que es baquiano
cualquiera le forma el cuento,
la paja la lleva el viento:
hay que irse derecho al grano.
El que recibe en la vida
de otro ser un beneficio,
agradézcale el servicio
y en cualquier otra ocasión
pa servir a otro varón
haga cualquier sacrificio.
Nunca debe andar el hombre
ni en pandilla ni juntao
porque andar amontonao
puede en cualquier descuido
hallarse comprometido
tal vez sin haber faltao.
Y cuando de la justicia
sientan los fuertes rigores,
jamás sean delatores
de ningún otro varón;
es muy fea condición
buscar pa'otros sinsabores.
Por juerte que sea el tormento
no debe el hombre aflojar.
Debe sufrir y callar
los rigores y castigo
y ni al mayor enemigo
se le debe delatar.
Que observen estos consejos
porque con seguridad
son ellos de la verdad
los purísimos reflejos.
Por último, les prevengo
a chicos, grandes y viejos
aunque son de un ignorante
no deben ser despreciaos
apréndalos con cuidao
y si no tienen gran ciencia
demuestran que hay experiencia
en el que los ha cantao.
viernes, 10 de junio de 2011
Consejos gauchos
(Foto del payador José Luis Betinotti- 25 de julio 1878 - 21 de abril 1915-)
La confianza mata al hombre,
dice un proverbio muy viejo,
yo sé olfatearla de lejos
como zorro desconfiado,
porque el hombre que ha rodado
puede hasta dar un consejo.
La sencia es una gran cosa,
me dijo un maestro profundo,
pero en mi razón me fundo
que si es muy útil la ciencia,
no está demás la experiencia
mi major maestro fué el mundo.
El camino de la vida
tiene bastantes zanjones,
y el que quiera en dos tirones
evitar sus barquinazos,
se ha de dar muchos porrazos
debido a los tropezones.
Que si a golpe uno se forma,
solo se ha de levantar,
porque es muy feo implorar
ayudas o indicaciones,
si los golpes son lecciones
por su bien debe aguantar.
El mundo a mí me ha enseñado
como debo de seguir,
porque a fuerza de sufrir
se hace el hombre en esta vida,
no hay esperanza perdida
para el que sabe vivir.
El hombre que anda rodando,
ya sea en cualquier terreno,
no debe de estar ajeno
de todo buen proceder,
ni está demás conocer
lo que es malo y lo que es bueno.
El que arma un juego de taba
debe procurar de modo
que resulte su acomdo
formándose el entrevero,
lo mejor es ser coimero,
que al final arrea con todo.
El que entra en una carpeta
más si en el pago es extraño
desconfíe del mismo paño,
y si es medio observador,
cuidesé del tayador
que no hay juego sin engaño.
Que si entran a hacerle fiesta
como amigos estimados,
mira a los cuatro costados
y todos serán testigos,
que en el juego no hay amigos,
y si los hay, son contados.
Todo el que se meta a un baile,
que nunca lo venza el sueño,
y si lo lleva el empeño
de hablar a alguna mujer,
primero debe saber
si la prenda tiene dueño.
Y al que se encuentre en un lío
entre gente forastera
busque de modo y manera,
de no salir al encuentro,
que si la cosa fue adentro
cuidado con los de afuera.
Digan que no han visto nada
si ante uno se hace muerte,
porque el hombre que algo advierte
siempre ha de ser apreciado,
protéjase al desgraciado
aunque uno no sea de su suerte.
Nadie se ría del más pobre
y si lo agobia un pesar,
no le dejen de ayudar
porque si uno anda rodando,
sin saber cómo ni cuando
de él puede necesitar.
Si se da con un porfiado
que se arma una discusión,
sobre cualquier opinión,
no traten de abrirle brecha,
habrá que darle la derecha,
aunque no tenga razón.
Y el que tenga algún secreto
con él se debe morir,
no lo debe de decir,
aunque sea a su mujer,
que la madre sin querer
nos puede hasta descubrir.
No hay que envidiar ni al más guapo
que hace de su valor alarde,
porque reflexiona tarde
con toda su habilidad,
quien ama la libertad
pasa aunque sea por cobarde.
Cuando se presta una prenda
aunque no sea de valer,
trátenla de devolver
que con tal procedimiento,
tendrán en todo momento
quién los pueda proteger.
Con el malo hay que ser bueno,
y con el bueno: decente,
que es muy lindo ser prudente
con el mismo pendenciero
que al fin al que es caballero
lo estima toda la gente.
Si es muy malo ser pedante,
más triste es ser pretencioso,
ser modesto y bondadoso,
no es cometer un desliz,
porque el hombre más feliz
es no sentirse envidioso.
Y el padre que ama a sus hijos
si en la vuelta de los años,
le pagan con desengaños,
no les debe maldecir,
solos se han de arrepentir
si andan vagando entre extraños.
Si una madre siempre ha sido
quién consoló nuestras penas,
todas las madres son buenas
no es justo las destituya,
que aquel que estima la suya
sabrá apreciar las ajenas.
Quien respeta es respetado
donde quiera y donde cuadre,
y el que obedece a su padre
tiene una virtud consigo,
para mi es muy buen amigo
hijo que quiere a la madre

La confianza mata al hombre,
dice un proverbio muy viejo,
yo sé olfatearla de lejos
como zorro desconfiado,
porque el hombre que ha rodado
puede hasta dar un consejo.
La sencia es una gran cosa,
me dijo un maestro profundo,
pero en mi razón me fundo
que si es muy útil la ciencia,
no está demás la experiencia
mi major maestro fué el mundo.
El camino de la vida
tiene bastantes zanjones,
y el que quiera en dos tirones
evitar sus barquinazos,
se ha de dar muchos porrazos
debido a los tropezones.
Que si a golpe uno se forma,
solo se ha de levantar,
porque es muy feo implorar
ayudas o indicaciones,
si los golpes son lecciones
por su bien debe aguantar.
El mundo a mí me ha enseñado
como debo de seguir,
porque a fuerza de sufrir
se hace el hombre en esta vida,
no hay esperanza perdida
para el que sabe vivir.
El hombre que anda rodando,
ya sea en cualquier terreno,
no debe de estar ajeno
de todo buen proceder,
ni está demás conocer
lo que es malo y lo que es bueno.
El que arma un juego de taba
debe procurar de modo
que resulte su acomdo
formándose el entrevero,
lo mejor es ser coimero,
que al final arrea con todo.
El que entra en una carpeta
más si en el pago es extraño
desconfíe del mismo paño,
y si es medio observador,
cuidesé del tayador
que no hay juego sin engaño.
Que si entran a hacerle fiesta
como amigos estimados,
mira a los cuatro costados
y todos serán testigos,
que en el juego no hay amigos,
y si los hay, son contados.
Todo el que se meta a un baile,
que nunca lo venza el sueño,
y si lo lleva el empeño
de hablar a alguna mujer,
primero debe saber
si la prenda tiene dueño.
Y al que se encuentre en un lío
entre gente forastera
busque de modo y manera,
de no salir al encuentro,
que si la cosa fue adentro
cuidado con los de afuera.
Digan que no han visto nada
si ante uno se hace muerte,
porque el hombre que algo advierte
siempre ha de ser apreciado,
protéjase al desgraciado
aunque uno no sea de su suerte.
Nadie se ría del más pobre
y si lo agobia un pesar,
no le dejen de ayudar
porque si uno anda rodando,
sin saber cómo ni cuando
de él puede necesitar.
Si se da con un porfiado
que se arma una discusión,
sobre cualquier opinión,
no traten de abrirle brecha,
habrá que darle la derecha,
aunque no tenga razón.
Y el que tenga algún secreto
con él se debe morir,
no lo debe de decir,
aunque sea a su mujer,
que la madre sin querer
nos puede hasta descubrir.
No hay que envidiar ni al más guapo
que hace de su valor alarde,
porque reflexiona tarde
con toda su habilidad,
quien ama la libertad
pasa aunque sea por cobarde.
Cuando se presta una prenda
aunque no sea de valer,
trátenla de devolver
que con tal procedimiento,
tendrán en todo momento
quién los pueda proteger.
Con el malo hay que ser bueno,
y con el bueno: decente,
que es muy lindo ser prudente
con el mismo pendenciero
que al fin al que es caballero
lo estima toda la gente.
Si es muy malo ser pedante,
más triste es ser pretencioso,
ser modesto y bondadoso,
no es cometer un desliz,
porque el hombre más feliz
es no sentirse envidioso.
Y el padre que ama a sus hijos
si en la vuelta de los años,
le pagan con desengaños,
no les debe maldecir,
solos se han de arrepentir
si andan vagando entre extraños.
Si una madre siempre ha sido
quién consoló nuestras penas,
todas las madres son buenas
no es justo las destituya,
que aquel que estima la suya
sabrá apreciar las ajenas.
Quien respeta es respetado
donde quiera y donde cuadre,
y el que obedece a su padre
tiene una virtud consigo,
para mi es muy buen amigo
hijo que quiere a la madre
jueves, 26 de mayo de 2011
Concencia

¡Vaya la pregunta que se te ha ocurrido!
Le he buscao la güelta,
y por más que quiero darle a mi palabra
la forma acertada pa que vos la entiendas
no le hayo la punta; y hasta me parece
qu'estoy enredando mi mesma madeja.
¿De ande se te ocurre, muchacho del diablo,
venirme con ésas,
y a boca de jarro pedir que te esplique
qu'es eso qu'el hombre llama su concencia?
Pondremos pal caso, qu'es un policía
que paso tras paso te sigue la güeya
y a quien es al ñudo mezquinarle el cuerpo
o escurrirle el bulto pa que no te vea,
porque te vigila desde adentro mesmo
y sabe las cosas cuando uno las piensa.
¿Que cómo procede? No sabría decirte.
Ricuerdo una güelta
que mi taba andaba tan atravesada
que ni de limosna m'echaba una güena,
y era tanta el hambre, que desesperado
crucé un alambrado y enlacé una oveja.
Mi concencia vido que saqué el cuchillo
pa carniar la ajena,
y en vez de gritarme pa evitar que lo haga
se hizo la distráida... como que no véia.
Engolosinado, quise alzarme el cuero
pa comprar los vicios con lo que me dieran,
cuando de repente me cruzó un guascazo
y me dijo: "¡Epa!,
el hambre es el hambre y los vicios, vicios.
El cuero lo deja.
¡Y bien a la vista sobre el alambrado,
pa'qu'el dueño sepa
que usté no es un bicho ladrón o dañino,
sino qu'es un criollo que lo hizo a la juerza!".
Y güeno, muchacho, ya estás enterado.
Así es la concencia:
te sigue los pasos mesmo que tu sombra
y anda misturada junto a tus ideas.
Por ahi te da soga pa verte el galope
y por ahi te pega un tirón de las riendas.
¡Cuanto más amiga, menos te perdona;
cuanto más te cruza, tanto más te aprecia!
Sólo en ocasiones se hace la distráida,
como aquella tarde que carnié la ajena...
jueves, 19 de mayo de 2011
Consejos (Pá un gurí)
(Pintura: Pablo Uriburu)
Antes que tu güelo empriendas,
-ya qu'es chico el pastoreo
pá'l bagual de tu deseo
que te anda pidiendo riendas-
quiero, gurí, que me atiendas
y oigas bien mi habladuría;
sos muy borrego entuavía,
ansina escuchá, ¡canejo!,
que ya sabrás por qué un viejo
tiene más luses qu'el día.
Al dentrar de apuntador
a esa carpeta temida,
and'es el naipe, la Vida,
y el Destino el tayador,
aprendé a'brir con valor;
los dos ojos pá mirár
pero no te has de olvidar
qu'en ocasiones ¡pá enojo!
cuanto y más abrás el ojo
¡más tierra te v'á dentrar!...
Con cautel'andá vansando,
dispasito, pero e'fé;
ansina, al mudar un pié,
ya estás el otro afirmando.
Pero, si andás trompesando,
haséte una reculada;
andá p'atrás, que no es nada,
tomá distancia y carcula,
"que cuanto y más se recula
es más juerte la topada".
El agua más dentradora
es la que cái dispasito.
La gayina, di a granito
come, pero hasta se atora;
si un asunto se t'empiora,
por no encontrarte "costiao",
no ti hagás el emperráo
y juyile al regoltijo:
que, "cabayo e'campo, m'hijo,
no come pasto cortao"...
Disconfiale al esplandor,
buscá la gente sensiya:
"el facón que muncho briya
no es el que corta mejor".
Sé costante y sinchador,
aprobechá tu trabajo,
Y no te olvidés, ¡barajo!
si querés adelantar
"qu'el juego, pá calentar,
debe ir siempre por abajo"...
Uno deb'e rispetar,
pa que ansina lo rispeten.
Y pa que nunca lo aprieten,
debe saber aflojar.
Al que sea le has de dar
su derecho meresido;
pero n'olvidés, te pido,
lo que áhura dise mi vos:
¡El derecho de la hós,
siempre debe ser torsido!...
Arrancate visi'o maña
de réis, y no te conduelas;
que p'acabar con las telas
hay que matar a l'araña.
Si rumbiás pa otra campaña
andá solo, no en montón.
Y confiá de corasón,
pa correr cualquier albur,
tan sólo en la Crus del Sur
y en la crus de tu facón.
No hagás causa con cualquiera;
y si te obligan, rascaté;
más tené presiente qué
"naides se rasca p'ajuera"...
Cuidate tuita sonsera,
que pa tu bien te lo pido.
Y, como no sós dormido,
has de saber colegir,
lo que te quiere desir
el viejo Santos Garrido.
Antes que tu güelo empriendas,
-ya qu'es chico el pastoreo
pá'l bagual de tu deseo
que te anda pidiendo riendas-
quiero, gurí, que me atiendas
y oigas bien mi habladuría;
sos muy borrego entuavía,
ansina escuchá, ¡canejo!,
que ya sabrás por qué un viejo
tiene más luses qu'el día.
Al dentrar de apuntador
a esa carpeta temida,
and'es el naipe, la Vida,
y el Destino el tayador,
aprendé a'brir con valor;
los dos ojos pá mirár
pero no te has de olvidar
qu'en ocasiones ¡pá enojo!
cuanto y más abrás el ojo
¡más tierra te v'á dentrar!...
Con cautel'andá vansando,
dispasito, pero e'fé;
ansina, al mudar un pié,
ya estás el otro afirmando.
Pero, si andás trompesando,
haséte una reculada;
andá p'atrás, que no es nada,
tomá distancia y carcula,
"que cuanto y más se recula
es más juerte la topada".
El agua más dentradora
es la que cái dispasito.
La gayina, di a granito
come, pero hasta se atora;
si un asunto se t'empiora,
por no encontrarte "costiao",
no ti hagás el emperráo
y juyile al regoltijo:
que, "cabayo e'campo, m'hijo,
no come pasto cortao"...
Disconfiale al esplandor,
buscá la gente sensiya:
"el facón que muncho briya
no es el que corta mejor".
Sé costante y sinchador,
aprobechá tu trabajo,
Y no te olvidés, ¡barajo!
si querés adelantar
"qu'el juego, pá calentar,
debe ir siempre por abajo"...
Uno deb'e rispetar,
pa que ansina lo rispeten.
Y pa que nunca lo aprieten,
debe saber aflojar.
Al que sea le has de dar
su derecho meresido;
pero n'olvidés, te pido,
lo que áhura dise mi vos:
¡El derecho de la hós,
siempre debe ser torsido!...
Arrancate visi'o maña
de réis, y no te conduelas;
que p'acabar con las telas
hay que matar a l'araña.
Si rumbiás pa otra campaña
andá solo, no en montón.
Y confiá de corasón,
pa correr cualquier albur,
tan sólo en la Crus del Sur
y en la crus de tu facón.
No hagás causa con cualquiera;
y si te obligan, rascaté;
más tené presiente qué
"naides se rasca p'ajuera"...
Cuidate tuita sonsera,
que pa tu bien te lo pido.
Y, como no sós dormido,
has de saber colegir,
lo que te quiere desir
el viejo Santos Garrido.
sábado, 2 de abril de 2011
Testamento
Desensillá nomás...
¿Pa qué me vas a tráir el curandero,
si el lazo que me tiene atao al mundo
ya se me va cortando, tiento a tiento?
Y sé que a lo mejor, cuando la noche
tienda su poncho negro,
ya habré estirao las patas
y habré pegao el último resuello.
Mejor es que vengás junto a mi catre
pa aprovechar el tiempo
y escuchar de los labios de tu tata,
que ya se va muriendo,
las palabras sencillas, pero güenas,
que te quiere dejar por testamento.
Todita mi riqueza:
el rancho, mi caballo, los dos perros...
y otras cositas más que valen poco,
pa vos, m`hijo, las dejo.
Pero, ¡eso sí, te pido
que les guardés muchísimo rispeto!
Que nunca las paredes de este rancho
te sirvan pa ocultar algo mal hecho.
No quiero que el caballo en un "descuido",
en una de esas noches que no vemos,
se venga paletiando algún novillo
a lo mejor... ajeno.
Ni quiero que "Cuzquito" y el "Cuatrojo"
se te pongan mañeros
y se pasen al campo `e los vecinos
a degollar ovejas y terneros
que al final... es mejor "aprovecharlos",
ya que los animalitos están muertos...
O mejor dicho, pa no andar con güeltas:
siga la güella que dejó este viejo
que llegó a los setenta
sin pisar más caminos que los "rettos".
¡Ah! ¡No me traigás el cura!
Y cuando muera, tampoco me llevés al cementerio.
Más bien, cavá una zanja
en un rincón cualquiera del potrero,
y en lugar de esas flores
que ponen en las tumbas los puebleros,
dejá que nazca el pasto, la gramilla...,
que es útil, por lo menos.
O mejor entuavía, plantá un sauce
pa que sus raíces chupen de mi cuerpo,
pa que mi carne se transforme en sombra
que a lo mejor precisa algún viajero,
pa que mis brazos -que serán las ramas-
le empresten una horqueta a los horneros
y hagan un nido tibio
pa cuando venga un temporal de invierno;
pa que en el tronco
-cuando el tronco sea grande, fuerte y grueso-
escribás a cuchillo estas palabras:
"¡El camino mejor es el derecho!"
¿Pa qué me vas a tráir el curandero,
si el lazo que me tiene atao al mundo
ya se me va cortando, tiento a tiento?
Y sé que a lo mejor, cuando la noche
tienda su poncho negro,
ya habré estirao las patas
y habré pegao el último resuello.
Mejor es que vengás junto a mi catre
pa aprovechar el tiempo
y escuchar de los labios de tu tata,
que ya se va muriendo,
las palabras sencillas, pero güenas,
que te quiere dejar por testamento.
Todita mi riqueza:
el rancho, mi caballo, los dos perros...
y otras cositas más que valen poco,
pa vos, m`hijo, las dejo.
Pero, ¡eso sí, te pido
que les guardés muchísimo rispeto!
Que nunca las paredes de este rancho
te sirvan pa ocultar algo mal hecho.
No quiero que el caballo en un "descuido",
en una de esas noches que no vemos,
se venga paletiando algún novillo
a lo mejor... ajeno.
Ni quiero que "Cuzquito" y el "Cuatrojo"
se te pongan mañeros
y se pasen al campo `e los vecinos
a degollar ovejas y terneros
que al final... es mejor "aprovecharlos",
ya que los animalitos están muertos...
O mejor dicho, pa no andar con güeltas:
siga la güella que dejó este viejo
que llegó a los setenta
sin pisar más caminos que los "rettos".
¡Ah! ¡No me traigás el cura!
Y cuando muera, tampoco me llevés al cementerio.
Más bien, cavá una zanja
en un rincón cualquiera del potrero,
y en lugar de esas flores
que ponen en las tumbas los puebleros,
dejá que nazca el pasto, la gramilla...,
que es útil, por lo menos.
O mejor entuavía, plantá un sauce
pa que sus raíces chupen de mi cuerpo,
pa que mi carne se transforme en sombra
que a lo mejor precisa algún viajero,
pa que mis brazos -que serán las ramas-
le empresten una horqueta a los horneros
y hagan un nido tibio
pa cuando venga un temporal de invierno;
pa que en el tronco
-cuando el tronco sea grande, fuerte y grueso-
escribás a cuchillo estas palabras:
"¡El camino mejor es el derecho!"
jueves, 10 de marzo de 2011
¡Consejo gaucho!

Yo tampoco no creía, era como vos,
rebelde pa las cosas santas,
pero un día una mujer... ¡Una mujer!
Bueno, una de tantas
se me plantó en la huella,
me llenó de padecer
y escureció mi estrella!
¡Si habré penao!
Todo el abrojal del camino
prendido a mis garrones,
amargao,
sin rumbo ni destino,
ni sueños ni ilusiones!
Y yo, si fuí inocente!
Al principio llegué a creer
que fuera franca en el querer,
que su cariño era mío,
que mío era hasta su dolor,
y ahura me olvido
y me río
de lo zonzo que he sido
con ese amor!
Resultó chúcara la indina,
pa todo era capricho,
cociaba la batea,
patiaba la cocina
rabiosa y gritona...
¡Qué fiero el bicho
me fue como la mona!
Pa colmo, una noche
que volví al rancho
al tranco de mi zaino
trayendo sonceras
pa los vicios;
una linda yerbera,
percal, agua florida,
jabón de olor y una paineta,
porque era presumida,
quién te dice que llego
y veo a la fulana
prendido con otro en la ventana...!
¡Casi la mato!
Vichando de la sombra estuve un rato,
apretao el cuchillo
con gana e'degollarla
y Dios, amigo,
se arrimó a salvarme
y a salvarla!
"No la matés", gritó... Dejala...
- Es que la adoro,
me ha embrujao su boca,
me muero sin su beso!
-"Naide se muere por eso"
me retrucó...- Olvidala...
No hay nada más fácil
que olvidar a una hembra mala!"
Me volví...
Solito rumbió mi zaino
pa la pulpería
y vas a creerme m'hijo,
que dende ese día,
Dios cambió mi pesar por alegría!
Ansí que vos que estás penando
como yo aquél día,
aguardá que Dios te mande
pa la pulpería!
sábado, 26 de febrero de 2011
Perdiendo el tiempo
(Pintura: Palliere)
¡Pucha, gurí, me dá risa
verte tan enamoráo!
T'está poniendo entecáo
el amor d'esa gurisa!
Te ha dentráo com'ojerisa
y tuito el día sismás,
no sé qué dientr'esperás...
Pero, asigún yo presumo,
si no te le "vas al humo",
es que no te le animás.
¡Si andás lleno de ataduras
como pájaro de jaula!
Atropeyá, no seas máula,
y dejáte de posturas.
¡siempre ha de comer achuras
el gáucho qu'és resagáo!
No séas tan disgrsiáo,
no esperés qu'eya te invite:
Náides te dará un "envite"
sin que antes háigas "tocáo".
¡Y qué bicho la mujer
pá entregársele de lleno!
¡Si agarra la pierna'el freno,
dispués si, te quiero ver!
¡Pucha...! Vós vas a saber
lo que se sufre y se siente!...
No podrás meterl'el diente,
y en viéndote ansí entregáo,
te v'á tener más meniáo
"que sarandí en la corriente".
Siguiendo en esa bobada
no dentra ni con indulto,
andáte derecho al bulto,
no le reculés parada.
No le hagás ni un'aflojada
pá que apriénd'a cabrestiar;
solita se háde amansar,
y dispués que ya esté ansina...
¡"Agarrate, Catalina
que vamos a galopiar".
El hombre siempre ha'e tener
ausasia, que ansina crese;
qu'el hombre bobo padese,
y hase tamién padeser.
Y en tocante a la mujer,
nunca debe de arroyarse,
y tratar de acomodarse
y pá'elante atropeyar,
qu'eya no quiere puntiar,
pero le gust'atajarse.
Siguiendo un juerte carteo,
a la larga no hay cotejo;
no dispresiés mi consejo,
que yo juí muy "benteveo".
Que quede siempr'en deseo;
no li hagas el juego ver,
y no ti hás d'entristeser
si te hase alguna diablura:
¡La leña más seca y dura
echa humo antes de arder!...
Sin haber sido cargáo,
nunca dá juego un trabuco:
y náides quiere un retruco,
sin haberle retrucáo.
Ansina, no seas ladiáo,
has'é tripas corasón;
aprovechá la ocasión,
"endureséle la pata":
¡La piedr'aboy'a una lata
y dá juego al islabón!...
Yo sé que tuito es bobada,
qu'esto no t'entra, borrego;
porqué, como ya estás siego,
la vés a eya y más nada.
¡Ya pegarás la rodada
que te dejar'álvertido!...
Debieran di haberse unido,
pá que no jueras sotreta,
tus años con la carpeta
del viejo SANTOS GARRIDO.

¡Pucha, gurí, me dá risa
verte tan enamoráo!
T'está poniendo entecáo
el amor d'esa gurisa!
Te ha dentráo com'ojerisa
y tuito el día sismás,
no sé qué dientr'esperás...
Pero, asigún yo presumo,
si no te le "vas al humo",
es que no te le animás.
¡Si andás lleno de ataduras
como pájaro de jaula!
Atropeyá, no seas máula,
y dejáte de posturas.
¡siempre ha de comer achuras
el gáucho qu'és resagáo!
No séas tan disgrsiáo,
no esperés qu'eya te invite:
Náides te dará un "envite"
sin que antes háigas "tocáo".
¡Y qué bicho la mujer
pá entregársele de lleno!
¡Si agarra la pierna'el freno,
dispués si, te quiero ver!
¡Pucha...! Vós vas a saber
lo que se sufre y se siente!...
No podrás meterl'el diente,
y en viéndote ansí entregáo,
te v'á tener más meniáo
"que sarandí en la corriente".
Siguiendo en esa bobada
no dentra ni con indulto,
andáte derecho al bulto,
no le reculés parada.
No le hagás ni un'aflojada
pá que apriénd'a cabrestiar;
solita se háde amansar,
y dispués que ya esté ansina...
¡"Agarrate, Catalina
que vamos a galopiar".
El hombre siempre ha'e tener
ausasia, que ansina crese;
qu'el hombre bobo padese,
y hase tamién padeser.
Y en tocante a la mujer,
nunca debe de arroyarse,
y tratar de acomodarse
y pá'elante atropeyar,
qu'eya no quiere puntiar,
pero le gust'atajarse.
Siguiendo un juerte carteo,
a la larga no hay cotejo;
no dispresiés mi consejo,
que yo juí muy "benteveo".
Que quede siempr'en deseo;
no li hagas el juego ver,
y no ti hás d'entristeser
si te hase alguna diablura:
¡La leña más seca y dura
echa humo antes de arder!...
Sin haber sido cargáo,
nunca dá juego un trabuco:
y náides quiere un retruco,
sin haberle retrucáo.
Ansina, no seas ladiáo,
has'é tripas corasón;
aprovechá la ocasión,
"endureséle la pata":
¡La piedr'aboy'a una lata
y dá juego al islabón!...
Yo sé que tuito es bobada,
qu'esto no t'entra, borrego;
porqué, como ya estás siego,
la vés a eya y más nada.
¡Ya pegarás la rodada
que te dejar'álvertido!...
Debieran di haberse unido,
pá que no jueras sotreta,
tus años con la carpeta
del viejo SANTOS GARRIDO.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Oiga mi hijo
Oiga mi hijo: voy a hablarlecomo se habla a los varones,
puede ser que mis razones
a usted no le caigan bien;
por eso quiero que entienda,
no sea que se le cuadre
que otro que no sea su padre
lo acuse con más desdén.
Hoy cumple veinticinco años,
es un hombre casi instruido,
de aspecto bien parecido,
rebosante de salud;
como padre, desde niño,
todo siempre se le ha dado:
sustento, ropa, cuidado
con sincera gratitud.
Un hijo que llega a hombre,
inteligente y robusto,
ha de aceptar, sin disgusto,
una lección paternal.
El lisiado, el ignorante,
la humana mueca viviente
es justo y claro que atente
contra su autor genital.
Pero usted físicamente
no tiene ningún defecto
y su joven intelecto
funciona en forma normal;
por eso desnudo su alma
a plena luz, sin misterio,
para hacerle con criterio
un análisis moral.
Usted, amigo, en esta casa
es más padre que su padre,
es superior a su madre,
todo un pequeño señor;
su padre es casi un esclavo,
un lacayo cada hermano
y su madre un peón de mano
a quien riñe en cada error.
Como usted es un nocherniego,
retorna a la madrugada,
hora que de la morada
salimos a trabajar;
y mientras todos bregamos,
a usted no hay que molestarle,
hay que rogarle y llamarle
para hacerlo levantar.
Su madre es una sirvienta,
casi diría una esclava,
de su lengua dura y brava,
de intolerable burgués;
y como una pobre sierva,
cuando penetra en su pieza,
pisa con delicadeza
con la punta de los pies.
Se hace servir mesa aparte
y siempre almuerza a deshora,
hasta tiene planchadora
que no tienen los demás;
son gustos que hace su madre
que nunca le pide un cobre,
claro, dice que la pobre
ya no sabe planchar más!
Me es doloroso decirle,
pero el caso es terminante,
y del dilema imperante,
usted tiene que elegir
por conquistar la migaja
en la labor cotidiana,
o de esta casa mañana,
hijo, tendrá que partir.
Cada especie, por origen,
trae dentro de sí mismo
las formas del organismo
para luchar y comer:
garras, dientes, picos, alas
y todos, todos los días
emplean sus energías
para sustentar el ser.
Por sobre de las especies
el hombre es el más sapiente:
habla, sufre, piensa, siente,
tiene memoria y razón
y debe, por sus valores,
en honor a su existencia,
emplear con mayor conciencia
las virtudes de su don.
El trabajo es el crisol
que todo lo purifica;
el trabajo dignifica
en la tierra y en el mar;
para cuando usted retorne
purificado al regazo,
lo espera un paterno abrazo
en el seno de este hogar.
lunes, 7 de febrero de 2011
Carta de muchos

Güenas patrón, con permiso
tomo la pluma en la mano
desiando se encuentre sano
de su emperrao romadizo.
Nojotros, pa qué decirle
bien, y su ahijao tan gritón
que m'he metido al galpón
pa ver si puedo escrebirle.
Pu'aquí, las cosas, rialmente
no andan p'hacerse ilusiones
suebra mando y faltan piones
y se procede malmente.
Y como es justo que le hable
de agregaos y parentela
le viá pintar en la esquela
al delito y al culpable.
No han hecho honor sus amigos
al favor que les priestara;
pa usté, tienen una cara
y otra pa sus enemigos.
Sólo les falta, lamberlo,
cuando están en su presencia,
pero dispués, en su ausencia
se atropellan pa venderlo.
Son, aparentes y agata,
sortijas de baratillo
y ande se ponga el anillo
le deja negro la lata.
En lo único consecuente
son pa dar el manotón
comen a doble ración
y aun prietenden que la aumente.
Colijo que en su escritorio
no le ha quedao ni el retrato
sale de allí rato a rato
cada cual en su envoltorio.
Siempre prendidos a un güeso
o escarbando en los cajones
parecen pior que ratones
pa tomarle olor al queso.
¡Ansí son los que ha dejao
como amigos de confianza:
pa muestra creo que alcanza
el botón que l'he bordao.
Sus parientes si son güenos
carculo que hay día a día
tanto más de pulpería
cuanto en la estancia de menos.
¡Qué destrozo o qué maldá
puede haber que no haigan hecho!
No le han desquinchao el techo
de pura casualidá.
¡No hay gasto que los asombre
dele giñebra y guitarra!
¡Rompa, tire y meta farra!
que pa eso llevan su nombre.
Viéndolos me acuerdo e Juancho
su capataz, cuando dijo:
"Por qué el cielo en vez de un hijo
no me habrá mandao un chancho".
Pero qué hacerle, son suyos,
pena, disgracia o castigo
usté los quiso, pa trigo
y le salieron, pa yuyos.
Justo es también que le diga
que la escuela se cerró
y de hambre el máistro salió
a tranquiar como la hormiga.
Tal vez ni sospechará
que dende que usté se jué
naide en la estancia hace pie
ni Dios sabe p'ande va.
La gente que nos mandó
pa mestizar, es "tan fina"
que hasta la negra Justina
los vió llegar y escupió.
Han dentrao como al saqueo;
la repartija es su ley
y and'este se traga un güey
aquél se vende un rodeo.
¡Ni la cerda se perdona!
¡Anda al marlo la tropilla!
¡No he visto gente más pilla
más letrada y más ladrona!
De los catorce puesteros
de un decir "tiempos normales"
hay cuatro o cinco, cabales,
y los demás son cuatreros.
Y pa falsos, no digamos;
al que inventó la mentira
cualquiera d'estos lo tira
un campo ande griten: ¡vamos!
Hablan de "honor" noche y día,
"del deber" que los "desvela"
y uno es "de tal..." por su agüela
y otro más "tal..." por su tía.
Y como son de "apellido"
en seguida vino el Juez
se abrazaron, y dispués
¡pongalé por lo carpido!
Denguno "se atreve a nada"
y son capaz, en el hecho
de arrebatarle del pecho
el niño a la Inmaculada.
Cuando han degollao a un pobre
l'echan la culpa al finao,
se hace un sumario inventao
y tuito acaba en un sobre.
Las carreras qu'el contrario
ganó con luz, varias veces,
las trampiaron con "sus jueces"
o las robó el comesario.
El mocito que trujeron
pa limpiezas interiores
ese no está entre los piores
porque piores qu'él no hubieron.
Se descubrió dende nuevo,
como el tero, el angelito,
cuando un casual pega el grito
ni un brujo da con el güevo.
Es una trenza de embrollos
pa quedarse con lo ajeno
que ande usté demore, güeno,
no va'encontrar ni los pollos!
En fin, ni a seguir me atrevo
contando lo d'estos mandrias;
tamién, nos manda calandrias
y deja colgao el sebo...!
Más que herido, abochornao
le impongo, patrón, del caso:
¡a ver si muenta el picazo
y se larga pa este lao!
Es pa llorar, que la herencia
de sus gloriosos agüelos
le eche a rodar por los suelos
esta gente sin concencia.
Ya no es sólo por la estancia;
es que los que aquí sufrimos
hasta en el aire sentimos
lo que viene a la distancia.
Llega el malón, se lo juro:
llega si usté no lo ataja,
y en el mazo que hoy baraja
no veo un triunfo siguro.
Güelva patrón, pero traiga
su vincha blanca y celeste
y dentre a cortar la peste
sin fijarse en el que caiga.
Hay que hachiar de arrib'abajo
pa que este mal se corrija,
¡ajuera la sabandija
y los honraos, al trabajo!
No me le ande con palabras;
los boyeros alvertidos
tráin el vacuno a silbidos
y a cascotazos las cabras.
Güelva, patrón, se lo pido,
más dolencia y sinsabores,
soportaron sus mayores
pa criar y cuidar el nido.
No es sólo suya su casa
y siempre el que la heredó,
supo honrarla y no olvidó
qu'ella queda y uno pasa.
lunes, 3 de enero de 2011
Sobre asunto del amor
(Pintura: Carlos Montefusco)
Contaba el viejo Zenón,
a quien lo quería escuchar,
sus mañas pa gambetear
los golpes del corazón.
Y como hay una lección
pa todos, con su saber
yo en esto quiero poner
un poco de su esperencia,
pa que aproveche tal cencia
aquél que quiera aprender.
La mujer que no ha pasao
de las veinte primaveras,
vive pensando en sonceras
siendo un dulce codiciao.
Quien sea viejo, hágase a un lao
pa contemplar esa flor,
y no empañe su esplendor
saliéndose de su huella,
que se haya muy lejos de ella
pa que lo acerque el amor.
Cuando la felicidá
quiera el mozo enamorao,
también debe hacerse a un lao
la mujer de más edá.
Aunque ella le diga que está
enamorada y vencida,
saque el cuerpo a la embestida,
pues si la hace compañera,
se atará una carcelera
que le ha de amargar la vida.
Siempre el que miente mejor
si se entrega cabrestando,
es el que más va ganando
en los asuntos de amor.
Si lo celan, lo mejor
es hacerse el ofendido,
pues cuando lo crean vencido
le saldrá mejor la cosa.
Convencer a una celosa
pal hombre es tiempo perdido.
La mujer, la más ladina,
la más seria y retadora,
en su espíritu atesora
ternezas de chiquilina.
Antes de hincarle la espina
del desprecio o del rencor,
porque le falla en amor,
o le cortó una esperanza,
piense que nada se alcanza
tratándola con rigor.
Y decía el viejo Zenón:
"quien sepa hacerse querer,
es el que puede tener
más suerte en esta cuestión.
Antes de dar un tirón
conviene más aflojar,
pues el que dentra a jugar
deberá de comprender
que algo tiene que perder
el que pretende ganar".

Contaba el viejo Zenón,
a quien lo quería escuchar,
sus mañas pa gambetear
los golpes del corazón.
Y como hay una lección
pa todos, con su saber
yo en esto quiero poner
un poco de su esperencia,
pa que aproveche tal cencia
aquél que quiera aprender.
La mujer que no ha pasao
de las veinte primaveras,
vive pensando en sonceras
siendo un dulce codiciao.
Quien sea viejo, hágase a un lao
pa contemplar esa flor,
y no empañe su esplendor
saliéndose de su huella,
que se haya muy lejos de ella
pa que lo acerque el amor.
Cuando la felicidá
quiera el mozo enamorao,
también debe hacerse a un lao
la mujer de más edá.
Aunque ella le diga que está
enamorada y vencida,
saque el cuerpo a la embestida,
pues si la hace compañera,
se atará una carcelera
que le ha de amargar la vida.
Siempre el que miente mejor
si se entrega cabrestando,
es el que más va ganando
en los asuntos de amor.
Si lo celan, lo mejor
es hacerse el ofendido,
pues cuando lo crean vencido
le saldrá mejor la cosa.
Convencer a una celosa
pal hombre es tiempo perdido.
La mujer, la más ladina,
la más seria y retadora,
en su espíritu atesora
ternezas de chiquilina.
Antes de hincarle la espina
del desprecio o del rencor,
porque le falla en amor,
o le cortó una esperanza,
piense que nada se alcanza
tratándola con rigor.
Y decía el viejo Zenón:
"quien sepa hacerse querer,
es el que puede tener
más suerte en esta cuestión.
Antes de dar un tirón
conviene más aflojar,
pues el que dentra a jugar
deberá de comprender
que algo tiene que perder
el que pretende ganar".
domingo, 2 de enero de 2011
Mayorcito

Güeno m'hijo, ya semos cuasi iguales.
Ya le ha entregao el juez la papeleta
y asigún acredita el documento,
puede dir y opinar por ande quiera.
De hoy en más, lo que piense,
lo que haga, lo que sienta
tendrá que sustentarlo con el nombre,
con su brazo, su plata y su concencia.
Tuito eso es la fortuna
con que a las luchas de la vida dentra
y usté sabe el empeño que hemos puesto
pa que al llegar a mozo la tuviera.
Mientras golvemos al tranquito a casa
ande estará su mama como clueca,
loca de ganas de abrazar al hombre
con que el cielo al final la recompensa,
le vió decir las últimas palabras
que le guardó pa esta hora mi esperencia:
si le estorban, las oye y las olvida;
si le sirven, las oye y las olvida;
pa que lo ayuden a encontrar el rumbo
en ese viaje largo que le espera.
Ser hombre, no es ser dueño
de crerse más varón que cualisquiera
ni de llevarse a naides por delante,
ni andar de reja en reja
dejando en una, fama de vicioso
y en la otra, de manchar honras ajenas.
Las del boliche son, pa un por si acaso;
las que hay en las ventanas, pa querencia.
Tejen el enrejao de pulpería
unas arañas negras
que se añudan al cuerpo de un cristiano
y ansí amarrao, en la prisión lo entriegan;
las que tiene una moza en su ventana,
(esa que ha de elegir pa compañera),
son las que pone un dios pa que resguarden
su propio nombre en la custodia d'ella.
Nunca hallará destino quien lo busque
en el fondo embrujao de una botella
ni el que ande como el zorro haciendo daño
rondando ranchos y olfatiando puertas.
Dengún vicio es adorno,
ansí muchos se adornen con sus mentas.
Ande pueda priestar algún servicio,
que llegue antes su mano que su oferta.
Ser honrao, es el mérito más grande
como no serlo, la mayor vergüenza.
Por denguna razón, niegue su firma;
la palabra y la firma no se niegan
ansí le cueste soportar la vida
en lo más disgraciao de la pobreza.
Si tiene que votar, tenga presente
qu'en ese papelito, que usté deja,
deja lo más sagrao que tiene un gaucho:
su libertá, su nombre y su concencia!
Ser guapo no es vivir a lo salvaje
golpiando gente y deshaciendo fiestas;
guapo es el domador que ve la muerte
sobre la cruz del animal que muenta
y cumpliendo el deber de dominarlo,
lo saca a los corcovos campo ajuera.
Más valiente entuavía
es quien junto al arao abre una melga
y se quema en los fríos del invierno
y se abrasa en el sol de media siesta.
Vale más una arruga en el trabajo
que la marca de un tajo en la pelea.
Y no es que piense que lo crié pa flojo;
escuche esta sentencia
que jué la condición de sus agüelos:
"quien no sabe ofender, no almite ofensas".
Naide muere el día antes,
ni hay sangre de gallina en nuestras venas!
Pa defender la vida es el cuchillo;
pa castigar agravios la sotera,
y si un día un extraño de su suelo
o un renegao de corazón y lengua
d'esos que han olvidao hasta la madre,
le perdiese el rispeto a su bandera,
áhi sí m'hijito, tapesé los ojos,
no mire cuántos son ni quienes sean
y dentre a lo varón; ¡nunca más hombre!
¡nunca más firme el brazo y la ripuesta!
¡Argentino! por raza y por orgullo.
¡Argentino! a las malas o a las güenas
y que caiga el que caiga... ansí me llamen
pa levantar yo mesmo su osamenta:
¡el que mata o perece por la patria
ha cumplido la ley de nuestra tierra!
jueves, 30 de diciembre de 2010
Décimas
(Dibujo: Molina Campos)
Yo nunca les he contao
lo que hoy les voy a contar.
¡Quién se podrá imaginar
lo que habré esperimentao!
Los trabajos que he pasao
en este mundo, ¡canejo!
Yo del mundo no me quejo
porque he sido desgraciao
sólo agora que soy viejo.
La joventú es lo mejor
si el dinero la acompaña;
también la joventú engaña
porque el mundo es un traidor,
quiero que me den la razón
los hombres que tengan años
porque de ellos no es extraño
que den la mejor sentencia,
hoy se queja la indolencia
de un hombre avanzado en años.
Esto quedará de ejemplo
para las mozas y mozos,
el que quiera ser dichoso
aprovéchese del tiempo,
no pierda hora ni momento
que después ha de desearse
y no se deje avanzarse
de los años con el tiempo
que después que llegue a viejo
en vano será quejarse.
Yo me quisiera quejar
pero no puedo quejarme,
ya he conocido mi mal
pero ya ha sido muy tarde.
Yo quisiera reclararme
en el mundo con el despejo;
sin embargo no me quejo
no formo una mala idea
porque no hay cosa más fea
que cuando uno llega a viejo.

Yo nunca les he contao
lo que hoy les voy a contar.
¡Quién se podrá imaginar
lo que habré esperimentao!
Los trabajos que he pasao
en este mundo, ¡canejo!
Yo del mundo no me quejo
porque he sido desgraciao
sólo agora que soy viejo.
La joventú es lo mejor
si el dinero la acompaña;
también la joventú engaña
porque el mundo es un traidor,
quiero que me den la razón
los hombres que tengan años
porque de ellos no es extraño
que den la mejor sentencia,
hoy se queja la indolencia
de un hombre avanzado en años.
Esto quedará de ejemplo
para las mozas y mozos,
el que quiera ser dichoso
aprovéchese del tiempo,
no pierda hora ni momento
que después ha de desearse
y no se deje avanzarse
de los años con el tiempo
que después que llegue a viejo
en vano será quejarse.
Yo me quisiera quejar
pero no puedo quejarme,
ya he conocido mi mal
pero ya ha sido muy tarde.
Yo quisiera reclararme
en el mundo con el despejo;
sin embargo no me quejo
no formo una mala idea
porque no hay cosa más fea
que cuando uno llega a viejo.
sábado, 25 de diciembre de 2010
El toro cáido
Dibujo: Eleodoro Marenco)
¡"Ta qué triste ser toro y estar cáido!
mirá muchacho el caranchal que baja,
pa vaciar las vertientes de bravura
del que jué empaque, corazón y estampa.
Su sino era topar; dar en la vida
contra las juerzas de su mesma laya,
y áhi lo tenés... peliando una agonía
contra el cerco de picos y de garras.
¿Que ansí no debía ser?
Talvez, muchacho...
pero la vida, al que lo agarra en mala
no lo voltea de golpe, 'tando juerte;
es remaliao y cáido que lo acaba.
Pal macho del quebracho en el derrumbe
es el último hachazo de la yapa;
y p'al toro de ley, l'armada negra
del caranchal que pa cegarlo, baja.
Sé que sos compañero de los libros
y por eso te he tráido hasta esta página.
No estudiés pa carancho, mi muchacho,
y si esa profesión te me tentara,
mejor darte por muerto que por hijo.
¡Un criollo... nunca despenó en las malas!
............................................
¡Tá qué triste ser toro y estar cáido!...
¡Tá qué lindo quedás con esa lágrima!

¡"Ta qué triste ser toro y estar cáido!
mirá muchacho el caranchal que baja,
pa vaciar las vertientes de bravura
del que jué empaque, corazón y estampa.
Su sino era topar; dar en la vida
contra las juerzas de su mesma laya,
y áhi lo tenés... peliando una agonía
contra el cerco de picos y de garras.
¿Que ansí no debía ser?
Talvez, muchacho...
pero la vida, al que lo agarra en mala
no lo voltea de golpe, 'tando juerte;
es remaliao y cáido que lo acaba.
Pal macho del quebracho en el derrumbe
es el último hachazo de la yapa;
y p'al toro de ley, l'armada negra
del caranchal que pa cegarlo, baja.
Sé que sos compañero de los libros
y por eso te he tráido hasta esta página.
No estudiés pa carancho, mi muchacho,
y si esa profesión te me tentara,
mejor darte por muerto que por hijo.
¡Un criollo... nunca despenó en las malas!
............................................
¡Tá qué triste ser toro y estar cáido!...
¡Tá qué lindo quedás con esa lágrima!
Pa conocer a la gente
(Pintura: Carlos Montefusco)
Aquí estoy con la esperencia
de los años que he vivido,
en los que a veces he sido
golpeado por la deslealtá.
La confianza mata al hombre,
dice un refrán verdadero,
no vale jugarse entero
a veces, por la amistá.
Muchas veces en el trato
un hombre parece bueno,
pero vuelca su veneno
cegao por el interés.
Cuando cree que nos sujeta,
porque un favor le debemos,
si es que estima le tenemos
lo aborrecemos después.
Naides se entregue al que le habla
y no lo mira de frente
con ése hay que ser prudente,
sobre todo desconfiao.
Porque aflojándole lazo
en el campo'e la confianza,
pronto cairá la esperanza
que en la amistá se ha cifrao.
Cuidao con aquél que cuenta
cada servicio que ha hecho,
se pondera, satisfecho
pa que la ponderación
le vaya a hacer güena fama
alrededor de su nombre,
aunque en la práctica el hombre
sea de baja condición.
Haga un lao al que la risa
tiene a un costao de la boca,
y si en la güelta nos toca
sostener trato con él,
que sea de vez en cuando,
porque aunque se diga amigo,
resultará enemigo
que anda escondiendo el papel.
Hay quienes se dicen gauchos,
sólo por la vestimenta,
porque no tienen en cuenta
que pa serlo con honor,
es necesario de veras
tener sus inclinaciones,
¡Sólo las güenas acciones
le dan al hombre valor!
Y no olvide la alvertencia
que yo le hago al que me escucha,
la vida es siempre una lucha
que reclama condición:
¡No es buen amigo, repito,
al compás de la milonga,
quien por la amistá no ponga
en la mano el corazón!...

Aquí estoy con la esperencia
de los años que he vivido,
en los que a veces he sido
golpeado por la deslealtá.
La confianza mata al hombre,
dice un refrán verdadero,
no vale jugarse entero
a veces, por la amistá.
Muchas veces en el trato
un hombre parece bueno,
pero vuelca su veneno
cegao por el interés.
Cuando cree que nos sujeta,
porque un favor le debemos,
si es que estima le tenemos
lo aborrecemos después.
Naides se entregue al que le habla
y no lo mira de frente
con ése hay que ser prudente,
sobre todo desconfiao.
Porque aflojándole lazo
en el campo'e la confianza,
pronto cairá la esperanza
que en la amistá se ha cifrao.
Cuidao con aquél que cuenta
cada servicio que ha hecho,
se pondera, satisfecho
pa que la ponderación
le vaya a hacer güena fama
alrededor de su nombre,
aunque en la práctica el hombre
sea de baja condición.
Haga un lao al que la risa
tiene a un costao de la boca,
y si en la güelta nos toca
sostener trato con él,
que sea de vez en cuando,
porque aunque se diga amigo,
resultará enemigo
que anda escondiendo el papel.
Hay quienes se dicen gauchos,
sólo por la vestimenta,
porque no tienen en cuenta
que pa serlo con honor,
es necesario de veras
tener sus inclinaciones,
¡Sólo las güenas acciones
le dan al hombre valor!
Y no olvide la alvertencia
que yo le hago al que me escucha,
la vida es siempre una lucha
que reclama condición:
¡No es buen amigo, repito,
al compás de la milonga,
quien por la amistá no ponga
en la mano el corazón!...
lunes, 20 de diciembre de 2010
Por qué no tomo más
Se está por empezar la zafra en el horcón,
Ingenio que en la ocasión necesitaba peones,
los paisanos sus reuniones hacían en la pulpería
donde trabajo ofrecía el capataz.
Se bebía, se tomaba mucho, quizás con demasía,
en esas entró Julián mozo apreciado de tuitos,
-Sírvase de algo parcero,-Gracias amigo no ttomo,
-¿Cómo dice? ¿Quée; no toma? ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,
Y donde ha visto un criollo que no chupe por lo menos,
ja,ja,ja,ja,ja,ja, por lo menos un litro de guaro al día, ja,
a ver pulpero, ponga un frasco que va a tomar conmigo el mozo,
-Perdone amigo, le he dicho que no tomo, no quiero tomar,
pero ya que tanto insiste escuche,
yo he tomado quizás como el primero,
tuitos ustedes conocieron a esa que fue mi mujer,
mi Juana, alma pura que ni yo mesmo mereciera y
que más de alguno envidiara,
por ella si, únicamente por ella,
por no verla sufrir ni lloriquear contuve muchas veces mis impulsos de tomar.
Pero cuando un día Dios para siempre de mi lao la llevó
pa ese pago donde no se vuelve,
cuando me vide sólo, completamente sólo con el hijo de su amor,
que formara al juntarse con el mío como un fruto o una flor,
entonces si!, entonces si!! volví con ansia a la bebida,
y encerrao en mi rancho con un frasco de guaro tomaba, tomaba,
tomaba hasta perder la cabeza,
y allí cuando estaba bien pero bien tomao,
en la pared del rancho aparecía ella,
mi Juana, y me hablaba, me hablaba con esa voz
pa' mi más dulce que el canto 'e la calandría.
Esa ilusión se me hacía tan real,
se me hacía tan cierta, que un día mi pobre hijo entrando al rancho me dijo
-¿Pero cómo? ¿todavía esta tomando guaro papasito?,
lleva seis días, seis días tomando,
¿Por qué toma tanto de un tiempo a esta parte papasito?,
¿Por qué?, ¿No ve que estoy descalzo?,
¿No ve que estoy vestido de harapos?,
¿No ve que cuando salgo del colegio me gritan: ¡tu padre es un borracho!
y tienen razón ¿Por qué papasito?¿Por qué toma tanto?
-¿Cómo dice? ¿Cómo dice mocosito zonso?
¿Qué por qué estoy tomando?, ¿Qué por qué estoy tomando?
¿No ve que tomando la estoy viendo?
-¿A quién ve?, ¿A quién estoy viendo ? ,
-"Si adentro 'el rancho no hay naide más que uste' y yo...
¿A quién ve?"
-¿Cómo?, ¿Qué a quien estoy viendo?
¿No la esta viendo a su madre?ja,ja,ja,ja,ja,ja
Juana, dice tu hijo que no te ve,
-¿A mi madre?, uste', uste', ¿;Uste' esta viendo a mi madre?
¿Pero cómo?,
¿No me ha dicho uste' siempre que me mi madre se ha muerto cuando yo nací?
¿Dónde está?,¿Dónde está mi madre? ¿Dónde está mi madre? yo quiero verla,
Yo quiero verla a mi madre!!!, quiero verla!!!.
-Uste' quiere verla a su madre, mire,
para verla a su madre tiene que tomar guaro,
tiene que tomar mucho guaro igual al que lo tomo yo,
ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja.
Y un día frente a mi rancho me apeo,
de adentro me llegó un ruidaje como de risas, llanto, pataleo,
Algo más negro que los ojo 'e mi caballo cruzó por mi cabeza,
y de una patada eche abajo la puerta 'el rancho,
y en el suelo, revolcandose en convulsiones,
y con la boca llena 'e baba como picao por una víbora,
estaba m'hijo, m'hijo estaba en el suelo,
asustao miré pa' tuitos la'os y sobre la mesa,
estaba el frasco 'e guaro completamente vacío,
lo alcé, levantando la mano pa' castigarlo,
le dije: - ¿Por qué has tomao?¿Por qué has tomao hijo de una gran...?
¿Por qué has toma'o?,
y mi pobre hijo dando los ojos vuelta por el espanto me dijo
-No me pegue, no me pegue papasito, no me peque,
yo he tomao, yo he tomao, yo voy a seguir tomando,
yo voy a seguir tomando porque quiero verla,
quiero verla a mi madre como uste' la ve...
-Comprende ¿POR QUÉ NO TOMO MÁS?!!!
Ingenio que en la ocasión necesitaba peones,
los paisanos sus reuniones hacían en la pulpería
donde trabajo ofrecía el capataz.
Se bebía, se tomaba mucho, quizás con demasía,
en esas entró Julián mozo apreciado de tuitos,
-Sírvase de algo parcero,-Gracias amigo no ttomo,
-¿Cómo dice? ¿Quée; no toma? ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,
Y donde ha visto un criollo que no chupe por lo menos,
ja,ja,ja,ja,ja,ja, por lo menos un litro de guaro al día, ja,
a ver pulpero, ponga un frasco que va a tomar conmigo el mozo,
-Perdone amigo, le he dicho que no tomo, no quiero tomar,
pero ya que tanto insiste escuche,
yo he tomado quizás como el primero,
tuitos ustedes conocieron a esa que fue mi mujer,
mi Juana, alma pura que ni yo mesmo mereciera y
que más de alguno envidiara,
por ella si, únicamente por ella,
por no verla sufrir ni lloriquear contuve muchas veces mis impulsos de tomar.
Pero cuando un día Dios para siempre de mi lao la llevó
pa ese pago donde no se vuelve,
cuando me vide sólo, completamente sólo con el hijo de su amor,
que formara al juntarse con el mío como un fruto o una flor,
entonces si!, entonces si!! volví con ansia a la bebida,
y encerrao en mi rancho con un frasco de guaro tomaba, tomaba,
tomaba hasta perder la cabeza,
y allí cuando estaba bien pero bien tomao,
en la pared del rancho aparecía ella,
mi Juana, y me hablaba, me hablaba con esa voz
pa' mi más dulce que el canto 'e la calandría.
Esa ilusión se me hacía tan real,
se me hacía tan cierta, que un día mi pobre hijo entrando al rancho me dijo
-¿Pero cómo? ¿todavía esta tomando guaro papasito?,
lleva seis días, seis días tomando,
¿Por qué toma tanto de un tiempo a esta parte papasito?,
¿Por qué?, ¿No ve que estoy descalzo?,
¿No ve que estoy vestido de harapos?,
¿No ve que cuando salgo del colegio me gritan: ¡tu padre es un borracho!
y tienen razón ¿Por qué papasito?¿Por qué toma tanto?
-¿Cómo dice? ¿Cómo dice mocosito zonso?
¿Qué por qué estoy tomando?, ¿Qué por qué estoy tomando?
¿No ve que tomando la estoy viendo?
-¿A quién ve?, ¿A quién estoy viendo ? ,
-"Si adentro 'el rancho no hay naide más que uste' y yo...
¿A quién ve?"
-¿Cómo?, ¿Qué a quien estoy viendo?
¿No la esta viendo a su madre?ja,ja,ja,ja,ja,ja
Juana, dice tu hijo que no te ve,
-¿A mi madre?, uste', uste', ¿;Uste' esta viendo a mi madre?
¿Pero cómo?,
¿No me ha dicho uste' siempre que me mi madre se ha muerto cuando yo nací?
¿Dónde está?,¿Dónde está mi madre? ¿Dónde está mi madre? yo quiero verla,
Yo quiero verla a mi madre!!!, quiero verla!!!.
-Uste' quiere verla a su madre, mire,
para verla a su madre tiene que tomar guaro,
tiene que tomar mucho guaro igual al que lo tomo yo,
ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja.
Y un día frente a mi rancho me apeo,
de adentro me llegó un ruidaje como de risas, llanto, pataleo,
Algo más negro que los ojo 'e mi caballo cruzó por mi cabeza,
y de una patada eche abajo la puerta 'el rancho,
y en el suelo, revolcandose en convulsiones,
y con la boca llena 'e baba como picao por una víbora,
estaba m'hijo, m'hijo estaba en el suelo,
asustao miré pa' tuitos la'os y sobre la mesa,
estaba el frasco 'e guaro completamente vacío,
lo alcé, levantando la mano pa' castigarlo,
le dije: - ¿Por qué has tomao?¿Por qué has tomao hijo de una gran...?
¿Por qué has toma'o?,
y mi pobre hijo dando los ojos vuelta por el espanto me dijo
-No me pegue, no me pegue papasito, no me peque,
yo he tomao, yo he tomao, yo voy a seguir tomando,
yo voy a seguir tomando porque quiero verla,
quiero verla a mi madre como uste' la ve...
-Comprende ¿POR QUÉ NO TOMO MÁS?!!!
domingo, 19 de diciembre de 2010
La milonga de la vida

En esta milonga criolla
suelto mis coplas al viento
para decir lo que siento
sólo ante Dios me rebajo
soy templado en el trabajo,
el rigor y el sufrimiento.
Y con uno que me escuche
no ambiciono más abrigo
la confianza de un amigo
al hombre le da valor,
con un solo sembrador
la tierra da mucho trigo.
Vale más quien siembra un grano
que quien por vicio destroza;
hace a la mujer hermosa
un cariño verdadero,
la mano del jardinero
le da belleza a la rosa.
La vida pone las cosas
en lo hondo, lo verdadero
el hombre leal y entero
no maltrata al infeliz,
la fuerza de la raíz
es la que aguante al pampero.
Muchos sin tener cimientos
quieren trepar de un tirón
ignoran que no es cuestión
de subir salteando escalas,
a la fuerza de las alas
las impulsa el corazón.
Para el que sabe sentir
lo exterior es lo de menos,
son los sentimientos plenos
los que han de prevalecer:
todos traemos al nacer
la obligación de ser buenos.
Puede ser un hombre sabio
desoído o ya olvidado,
pero nadie está obligado
a guardar gloria y renombre,
pero es un deber del hombre
ser en toda prueba, honrado.
Por muy grande que sea un hombre,
por muchas que sean sus galas,
debe pensar que lo iguala,
sin vanidad y sin orgullo
un gusano en su capullo
que hace en silencio sus alas.
Disfrazan tanto las cosas
que hacen del sol un capuz,
y hasta confunden la luz
y olvidan por vanidad
que Jesús, con la verdad,
subió descalzo a la cruz.
Soy cantor humilde y llano,
ni el más malo ni el mejor,
pero, eso sí, soy cultor
de la verdad lisa y llana,
pues mintiendo se hace vana
la obra noble del cantor.
EI cristiano que es de ley,
si en esta huella se planta
y la bandera levanta
de su pueblo en el cordaje
debe tener el coraje
de jugarse cuando canta.
viernes, 22 de octubre de 2010
Consejos
(Acuarela: Hebe Lynch)
Tengo bastante esperencia,
como pa'dar un consejo,
mucho he gaolpiao ¡canejo!
en el campo'e mi esistencia!
He soportao, con pasencia,
lo que el destino ha querido,
y chirlazos he sufrido
de la desgracia o la suerte.
¡Pero como el ombú, juerte
a la vida me he prendido!
Me dejó arrugao el cuero
el pampero de los años
y aunque sufrí desengaños
siempre he vivido altanero!
Yo hago lo mesmo que el tero,
que lejos del nido grita:
así el peligro se quita
y hay tiempo pa la gambeta.
¡El que galopea en sotreta
se queda de a pié cerquita!
El que dentre a una jugada,
ande siempre con cuidao,
que, a veces, el más pelao
se arma de plata con nada,
porque copa la parada
sin tener un patacón,
y, si dando un trompezón
le llegaran a ganar;
¡El, la deuda va a pagar
con pura conversación!
No le juya a la mujer
y comprenda su mirada.
¡Es la prenda delicada
que ha nacido pa querer!
En la vida, a mi entender,
ella dicha nos va dando;
y quien le ande gambeteando
por no querer formar nido.
¡Es, en su tiempo perdido
una mitá caminando!
Y cuando haiga conquistao
con su beso un corazón,
forme nido, y que el fogón
nunca se encuentre apagao.
Si la mujer a su lao
se hace, a veces, la enojada
acaríciela, que nada
va'a dir perdiendo con eso.
¡Se gana más con un beso
que con una cachetada!
Si lo buscan pa peliar
nunca lo haga sin razón.
Trate de que la cuestión
se pueda bien arreglar.
Anque alcanzara a plantar
no es pa tener alegría,
disparar no es cobardía
cuando es pa evitar un mal...
¡Si escapa del hospital
se enrieda en la Polecía!
Emborracharse no es güeno,
todo gaucho que se mama
tiene siempre mala fama
mientras lo mata el veneno.
Si es malo, le pone freno,
la daga que hace un barbijo;
y si va al rancho, de fijo
se le hace el juego barato...
¡Porque allí pagan el pato
su pobre mujer y su hijo!
El gaucho pobre, el que es pión
-que esta idea no le asombre-
¡defienda el derecho de hombre
si lo maltrata el patrón!...
Y si el día de una elesión
el caudillo lo ha palmeao
plata, y juego le ha brindao
no haga caso al alboroto...
¡Es muy gueno por el voto,
el político engomao!
Diga siempre la verdá,
no sea falso ni un segundo
y un sentimiento profundo
no le falte en la amistá.
Ande con sinceridá
no haga alarde de su hazaña,
tenga más que jueza maña
cuando se haiga enamorao...
¡Y viva bien; conservao...
igual que durazno en caña!
Tengo bastante esperencia,
como pa'dar un consejo,
mucho he gaolpiao ¡canejo!
en el campo'e mi esistencia!
He soportao, con pasencia,
lo que el destino ha querido,
y chirlazos he sufrido
de la desgracia o la suerte.
¡Pero como el ombú, juerte
a la vida me he prendido!
Me dejó arrugao el cuero
el pampero de los años
y aunque sufrí desengaños
siempre he vivido altanero!
Yo hago lo mesmo que el tero,
que lejos del nido grita:
así el peligro se quita
y hay tiempo pa la gambeta.
¡El que galopea en sotreta
se queda de a pié cerquita!
El que dentre a una jugada,
ande siempre con cuidao,
que, a veces, el más pelao
se arma de plata con nada,
porque copa la parada
sin tener un patacón,
y, si dando un trompezón
le llegaran a ganar;
¡El, la deuda va a pagar
con pura conversación!
No le juya a la mujer
y comprenda su mirada.
¡Es la prenda delicada
que ha nacido pa querer!
En la vida, a mi entender,
ella dicha nos va dando;
y quien le ande gambeteando
por no querer formar nido.
¡Es, en su tiempo perdido
una mitá caminando!
Y cuando haiga conquistao
con su beso un corazón,
forme nido, y que el fogón
nunca se encuentre apagao.
Si la mujer a su lao
se hace, a veces, la enojada
acaríciela, que nada
va'a dir perdiendo con eso.
¡Se gana más con un beso
que con una cachetada!
Si lo buscan pa peliar
nunca lo haga sin razón.
Trate de que la cuestión
se pueda bien arreglar.
Anque alcanzara a plantar
no es pa tener alegría,
disparar no es cobardía
cuando es pa evitar un mal...
¡Si escapa del hospital
se enrieda en la Polecía!
Emborracharse no es güeno,
todo gaucho que se mama
tiene siempre mala fama
mientras lo mata el veneno.
Si es malo, le pone freno,
la daga que hace un barbijo;
y si va al rancho, de fijo
se le hace el juego barato...
¡Porque allí pagan el pato
su pobre mujer y su hijo!
El gaucho pobre, el que es pión
-que esta idea no le asombre-
¡defienda el derecho de hombre
si lo maltrata el patrón!...
Y si el día de una elesión
el caudillo lo ha palmeao
plata, y juego le ha brindao
no haga caso al alboroto...
¡Es muy gueno por el voto,
el político engomao!
Diga siempre la verdá,
no sea falso ni un segundo
y un sentimiento profundo
no le falte en la amistá.
Ande con sinceridá
no haga alarde de su hazaña,
tenga más que jueza maña
cuando se haiga enamorao...
¡Y viva bien; conservao...
igual que durazno en caña!
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