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jueves, 19 de mayo de 2011

Del tiempo de antes

(Foto: Eduardo Amorim)
A la hora en que’l sosiego
de la oración se venía
y en el poniente se hundía
el sol, como bola ‘e fuego,
cuando el lucero muy luego
a encenderse comenzaba,
desde lejos se alcanzaba
a divisar un jinete
que al galope de su flete
cortando campo avanzaba.

Fácilmente se hacía cargo
quien lo mirara un instante
de que tenía por delante
algún viaje medio largo.
Pues se vía sin embargo
d’ir bajo el pellón guardau
más de un chifle y a su lau
pa’ que menos sitio abarque,
un gran pedazo de charque
tras de los bastos atau.

Montaba un gatiao overo
entuavía tan potrillo
que a gatitas el colmillo
le asomaba por entero.
Tanta pinta de ligero
tenía el animal aquel
que’l avaro más sin yel
le hubiera sin duda alguna,
fiado todo su fortuna
en cualquier andarivel.

Las narices como hornalla,
ancho el pecho, corto el lomo,
no se vía ni por asomo
en todo el pingo una falla
y si por su linda laya
era de justa alabanza,
no tenía comparanza
pa’ correr en el rodeo,
o florearse en lo más feo
de algún entrevero a lanza.

De redomón al estilo
iba el potrillo enriendau
con un sencillo bocau
hecho de puro pabilo
y pa’ viajar más tranquilo,
como gaucho previsor,
al cogote el maniador,
y a manera de cencerro
iba la pava de fierro
colgándole del fiador.

Vestía poncho de pañete
grueso y largo por demás
pues por la parte de atrás
le tapaba el anca al flete.
Pa’ que’l frío lo respete
iba en bayeta forrau,
a la cabeza añudau
un pañuelo que se atara
y haciendo sombra a la cara
el panza ‘e burro inclinau.
.......................................

Y cuando allá en el confín
de los horizontes vastos
murió el sol sobre los pastos
entre celajes carmín,
en la llanura sin fin
el jinete del gateado
cada vez más esfumado
por la oscuridad creciente
era un símbolo viviente
de nuestro heroico pasado.

martes, 26 de abril de 2011

La carrera



1.-
Surcando el dorso leonado
del ondulante pajal
se estira el camino real
sobre el llano dilatado
y en una altura apostado
como si fuera un vigía
rompe la monotonía
del horizonte infinito
la silueta de un ranchito
blanqueando en la lejanía

Pulpería "El Tropezón"
es el nombre que le han puesto
en el que va, por supuesto
encerrada una intención
pues en toda la región
no hay quien no de en ella al fin
desde el boleador mas ruin
y el poderoso estanciero
al mercachifle extranjero
o el milico de fortín

Flameando en el mojinete
izado en una picana
el banderín color grana
mil diversiones promete
y cual al lugar compete
por su aislada situación
vese además de un zanjón
rodeando el recinto suyo
el consabido mangruyo
para vichar el malón

Junto al galpón el corral
de palo a pique formado
y el palenque levantado
frente al rancho principal
cuyo pobre aspecto es tal
que nadie al verlo creería
que además de pulpería
es posta de la galera
que va de "La yegua Overa"
al fuerte de Olavarría

Todo el criollaje del pago
se encuentra en "El Tropezón"
de suerte que la reunión
causa verdadero halago
unos por echar un trago
se han venido de ex profeso
otros por tirar el gueso
y los demás tragaderas
para ver si en las carreras
pueden ganar algún peso.
....................................
2.-
Ya El Tropezón ha quedado
poco menos que vacío
porque todo aquel gentío
en la cancha se ha volcado
cuando uno recién llegado
de modales altaneros
"Vamos a ver caballeros"
vociferando propuso
"le corro con este chuso
al que le abaje los cueros"

Con un silencio completo
recibe esto la reunión
y el gaucho en tono zumbón
vuelve a repetir el reto
añadiendo: "les aceto"
"cualquier parada, canejo"
"ya ven el pobre azulejo"
"que aura tengo aqui ensillao"
"lo traigo medio aplastao"
"porque es un sotreta viejo"

Otro hombre se abre paso
entre la rueda de gente
y dice tranquilamente
sujetando su picazo
"Le corro pues amigazo",
"aunque se, no via ganar"
"mas bien lo hago por probar"
"este animal tan bellaco"
"en cuanto a correr lo saco"
"se me arrastra a corcoviar"

Ya la apuesta concertaron
los dos a cual mas ladino
y al costado del camino
los fletes desensillaron
ya sus rayeros nombraron
depositando la plata
dejaron junto a una mata
sus sombreros en el suelo
y ambos se ataron el pelo
con una vincha escarlata
...................................
Pronto ambos emparejaron
y en haciéndolos picar
a sus pingos a ganar
el tirón se prepararon
en cuanto se acomodaron
el azulejo salió
el del picazo paró
el animal y enojado:
¡Sujete no he contestado!
a su adversario gritó

Este comprendió al momento
que "madrugar" no podía
pues el otro conocía
su intención y estaba atento
así que regresó lento.
Cuando pararon los fletes,
nuevamente como cohetes
los parejeros partieron
y los dos ¡Vamos! se oyeron
lanzados por los jinetes

Se vinieron, y la gente
para no perder detalle
abriose formando calle
en dos filas frente a frente
y en velocidad creciente
avanzan como un turbión
mientras meneando el talón
los mozos sobre los tuses
van casi echados de bruces
espiándose la intención
.....................................
Y cuando en raudo correr
cerca de la raya estaban
y todos ya descontaban
que "puesta" tenía que ser
viose al picazo perder
pìe y cambiar de mano
mientras su jinete en vano
por seguir en la contienda
lo levantaba en la rienda
con esfuerzo sobrehumano

Pero que, ya no hubo caso
fue una "calzada" maestra
y ya no quedó ni la muestra
de la furia del picazo
aprovechando su atraso
el de la trampa apuró
en dos saltos se cortó
y por mas de un cuerpo entero
al caballo forastero
la carrera le ganó

3.-
Ahora en el mostrador
con un porrón a su alcance
comenta a su gusto el lance
muy contento el vencedor
tiene hinchado el tirador
que de vez en vez tantea
en tanto se pavonea
satisfecho de su obra
porque él es hombre que cobra,
y si no cobra pelea

Mas de pronto una advertencia
alguien susurra a su lado
y el gaucho se ha enderezado
barruntando la pendencia
pues poniendo en evidencia
hallarse resuelto a todo
arremangado hsta el codo
y el poncho arrollado al brazo
encáralo el del picazo
y apostrofa de este modo:

"¡Oiga don, salga pajuera"
"venga pa acá; atráquese"
"ya maliciará porque"
"le hablo de esta manera"
"cuando se arma una carrera"
"diciendo libre de pata"
"me parece que se trata"
"de correrla bien legal"
"por lo que aura; tal por cual"
"me va a devolver la plata!"

Quebrándose los sombreros
uno y otro antagonista
corrieron la mano lista
en busca de sus aceros
"que me cuentan caballeros"
"me habrá tomao por ladrón"
"¡Oigan la reclamación!"
el del azulejo grita
agregando "a ver mulita,
ya basta de alegación"

Y con ademán veloz
las dagas desenvainaron
y de firme se cargaron
a punta y hacha, los dos
de una puñalada en pos
viene un quite o un revés
y ya avanzan a la vez
o pierden terreno a trechos
entre el jadear de los pechos
y el resbalar de los pies

Hasta que en una topada
y a todo vigor del brazo
logró entrar el del picazo
con certera puñalada
Se rodeó la paisanada
en torno del gaucho muerto
y a favor del desconcierto
el matador, al tranquito
marchó a esconder su delito
en el pajal del desierto.-

sábado, 9 de abril de 2011

El overo de Aguilar

(Foto: Eduardo Amorim)
Si habrá volteao domadores,
el overo de Aguilar,
¡Qué animal pa'corcovear,
Ja, una máquina señores!
Y pa'hacer las cosas peores
sin sujetarse un instante,
se voleaba por delante
dentre las mesmas costillas,
así partió'a las islillas
al correntino Escalante.

Y a cuántos más no estropeó
diganló los Alderetes,
dos hermanos muy jinetes
que eran del "Rincón de Ajó".
A uno cuasi lo mató
largándolo como globo,
y si no es el peón de Cobos
que salvo la vida a gatas,
pues lo abarajó en las patas
y al largarlo en un corcovo.

Corcoveando por derecho
y gritando a lo lechón,
cada brinco es un cimbrón
de esos que dejan deshechos.
Se volcaba al poco trecho
y la crin toda revuelta,
la cabeza floja y suelta
lo mismo que un remolino,
se apretaba aquél indigno
para corcoviar a vueltas.

Lo conocí al reservao
en "El Tala"'e los Ocampos
como a diez leguas de campo
de las costas del "Pescao"
Ahí funcionaba el Juzgao,
había posta y pulpería;
dos veces al mes solía
pasar yo con la galera,
cuando estaba en la carrera
de Juarez a Lobería.

Y allí lo dejó Aguilar,
al pasar con un arreo,
que llevaba según creo
pa'las costas de la mar,
y no lo volvió a buscar
el pobre ánima bendita,
porque a causa de una cita
un tal Liborio Collazo,
lo mató de un trabucazo
allá por la Mar Chiquita.

Y cuadró que en esa ocasión
que al pasar yo por "El Tala"
viene, pues, y me regala
ese caballo el patrón.
Nunca suebra un mancarrón
a un mayoral de galera,
pues sea ese como quiera
igual le saca provecho,
con la lanza atao al pecho
o en una cuarta cualquiera.

Y allí me lo até también
sin que me diera trabajo,
pues era de manso de abajo
y cabresteaba muy bien.
Cuando arrancamos recién
macaqueó un poco el overo,
pero como iba'e ladero
en una cuarta de atrás,
tuvo que seguir nomás
mansito como un cordero.

Que con buenos postillones
y en un camino apropiao,
al sotreta más porfiao
se lo hace entrar en razones.
Cuestión de algunos tirones
en el momento preciso,
pa evitar un estropicio:
¡guasca nomás andequiera!,
eso lo sabe cualquiera
que haiga sido del oficio.

Con el overo enterito
llegamos a la otra posta,
que estaba junto a la costa
'e la laguna "El Chorlito".
En la esquina'e Gorosito,
seguía como si tal,
y al mudarlo en "San Pascual",
estancia del vasco Esquerro,
amagó a cociar un perro,
que lo torió en el corral.

Resultó guapo endeveras,
cansarse ese pingo ¿cuándo?
si se hizo como jugando
doce leguas bien enteras.
Y eso entre cuestas tan fieras
como por allí se ve,
por el camino va bien
entre la sierra'e "La Tinta",
y se estira como cinta
por las lomas del Quequén.
(Foto: La Chata de Garbiso)