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viernes, 27 de noviembre de 2009

Arroyo de los olvidos (Estilo)


Arroyo de los olvidos
Vengo a probar de tus aguas,
Con un cansancio en el alma
Y el corazón dolorido.
Por eso llego y te pido
Aliviador de dolores;
Que cures los sinsabores
Que he venido padeciendo,
De nuevo aquí estoy sediento
Quiero olvidar sus amores.

Yo se que siguen doliendo,
Viejas heridas cerradas.
Parecen cicatrizadas
Pero adentro están ardiendo.
Yo tengo desde otros tiempos
Heridas que andan conmigo,
Y aquella que me hubo herido
Es la que quiero olvidar.
Por eso es que estoy acá
Arroyo de los olvidos.

También se que los que olvidan
Parece que no sufrieran.
Pero les anda una pena
Como una espina metida.
Y ansí transitan la vida
Sin llorar lo que han querido,
A pesar de que han sentido
Dolores que no comprenden.
Lo mío es muy diferente…
Arroyo de los olvidos.

Con tristeza te pregunto
Si ha bebido de tus aguas,
Porque juró que me amaba
Con su sentir más profundo.
Que sólo tenía en el mundo
Como sueño muy querido
Lo que le dio el amor mío,
Pero una tarde sin sol:
Se fue sin causas ni adios…
Arroyo de los olvidos.

martes, 4 de agosto de 2009

Alambrado de veranada


Que esta tierra era de Dios
mi padre me dijo un día,
que era de Dios y era mía
y no tenía patrón.
Dijo no ver la razón
de tener miedo que alambren
ya que esta tierra es tan grande,
criolla herencia del paisano.
Y hoy de prepo echaron mano,
hasta ande duerme mi padre.

Pago donde largos años
veranearon mis agüelos,
en estas leguas del suelo
donde yo hoy parezco extraño,
las leyes gauchas de antaño
cayeron al papelaje,
le han puesto precio al pastaje
y cercaron las aguadas,
quise ser algo y soy nada,
ya no es mío ni el paisaje.

Por dónde no habrá tranqueras
para poder galopar,
quién fuera viento pa'andar .
tiempo adentro y campo afuera,
volver con la primavera,
señalar junto al fogón,
sentir la lluvia y el sol,
guitarrear pialando estrellas,
aura tan solo la huella
inverna en mi corazón.

Aquí nací y me crié,
campeador de sueño y vacas,
hoy me queda un piño e'flacas
y este pobre pangaré.
Pucha, p'ande rumbiaré
ya que todo ésto que amaba,
lo que a mis hijos dejaba,
aura es para los de arriba.
¡Suerte que el cielo está encima,
si no también lo alambraban!

martes, 12 de mayo de 2009

Desde la Patagonia.




Traigo en mi canto el poco conocido
cantar arisco del canto de mi gente;
de los aludes de la fuerza incontenible
y de los ríos el grito del torrente
de los volcanes altivos de mi tierra
traigo en mi sangre la lava incandescente...

Soy el mensaje distinto que alza el vuelo
por el paisaje increíble de la nieve
con la presencia mañanera de la bruma
y el idioma musical de las vertientes,
y el caudal misterioso de los vientos
que nos diera este acento diferente.

Vengo del oro, la plata y uranio
soy de misma raíz cordillerana,
soy el salvaje rugido de los pumas
y la pureza silvestre de la aljaba;
soy leyenda guardadora de secretos
y el secreto vegetal de la araucaria.

Vengo a ser como el canto postergado
de mi raza que se alza firmemente
y que viene del cerro hacia los llanos,
por el cause natural de las corrientes
como el agua también vuelvo si quiero
con mi canto de siempre y para siempre.

Yo vengo de aquella geografía
cuya lumbre es la misma cruz del sur,
salpicado de lagos y poesías,
llena de aves de peces y de sol
con desierto con bosques y pedreros
y repleta de vida fe y amor.

Y vengo a que otra gente nos conozca
asi como nosotros conocemos,
el canto del resto de la patria
sus costumbres, sus ritos y sus sueños.
Y por eso enarbolo la guitarra
de este canto argentino y bien sureño.

lunes, 2 de marzo de 2009

El viento y el roble.


Aquel roble que asoma por tan alto,
el más viejo quizá de todo el monte,
al viento que pasaba le decía,
que por viejo el era el padre de ese bosque,
que de toda la distancia que miraba,
fue sin duda el primero de los robles.

Y le hablaba con orgullo de sus siglos,
de otras formas que hace mucho tuvo el lago,
de sentir temblar la tierra tantas veces,
allá cuando los ríos se formaron,
que ese cerro en otro tiempo conversaba,
un lenguaje de fuego hoy apagado.

En mi sombra se durmieron tantos años,
vi llegar y vi partir mas de una raza,
yo di lumbre a la noche de los hombres,
que pasaban por esas rastrilladas,
quien me puede hablar a mi de otras edades,
si hasta creo que nací con la montaña.

Entonces, dijo el viento en ese idioma,
sintiéndose tan joven todavía,
si es verdad que conociste todo aquello,
como puedes hablarme de la vida,
pues serás el mas antiguo de los robles,
pero olvidas que yo traje tu semilla…