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viernes, 29 de julio de 2011

Que no me llore el cristiano


Que no me llore el cristiano,
no quiero su lagrimear,
si el que se muere es un pobre
pa qué lo van a llorar.
Entre el criollo braserío
que me lloren los fogones,
el guitarrear de los peones
escondido entre los yuyos,
la flor del cardo en capullo
y el cereal en los galpones.

Dejen que me llore el monte,
que siempre me quiso bien,
y lagrimee la sombra
de un solitario caldén.
Que me lloren "cardorusos",
sombra'e toros, piquillines;
de un potro las bravas clines,
la reunión en las cuadreras,
los postes de una tranquera
y la luz de los candiles.

Que me recen las antiguas
indias un poco de todo,
pa que en el viaje sin vuelta
yo no me sienta tan solo.
Los ponchos me han de llorar
y el viento con su silbido,
las leguas que he recorrido
y las huellas que he olvidado,
y los pechos colorados
levantándose del nido.

Que me tiren un responso
con la arena de mi Pampa,
y una vidalita nuestra
florezca en una guitarra.
Que me lloren los palenques,
la sombra de un noble alero,
los viejos vientos pamperos,
los médanos de mi tierra,
el perfume de sus yerras
y el pasto de sus potreros.

Que con bichitos de luz
y algún pabilo de estrellas,
el más pobre de los pobres
lleve, goteando, una vela.
La Pampa me vio nacer
y aquí me habrán de enterrar,
si no es mucho molestar
y no es mi pedido vano,
que no me llore el cristiano,
no quiero su lagrimear.

jueves, 21 de julio de 2011

Desde adentro


Para vivir el amor
quiero volverme semilla,
mesmo que el cardo Castilla
cuando le soplan la flor.
Porque en la Cruz el Señor
me da su sabiduría,
yo creo que la agonía
del lucero matutino
le va dejando camino
a la luz del nuevo día.

No ha de ser por el sufrir
que deje yo de cantar:
los que no saben llorar
tampoco saben reír.
Tengo por meta, vivir
tal como Dios me pensó.
El mesmo que me creó
me hace esperar lo que espero,
y si el lucero es lucero
también yo quiero ser yo.

No me acobarda la suerte
de vivir para el dolor;
voy a campearlo al amor
en los pagos de la muerte.
Y no es que me sienta fuerte,
me dobla el pecado en dos,
pero se ensancha mi voz
cuando proclamo creer
que en las venas de mi ser
corre la sangre de Dios.

miércoles, 20 de julio de 2011

Mi tropilla



Sobre las lomas floridas
que el sol de enero engalana,
se ve pasar, soberana,
una tropilla elegida.
Y es todo un canto a la vida
ver correr esos potrillos,
contra el viento los flequillos,
sudorosos los pescuezos;
y en cada potro hay un beso
que le da el sol, con su brillo.

Yo los miraba de a pie,
con el alma acobardada,
por la bruta bellaqueada
de un bagual que no domé.
¡Quién me volviera la fe
que ya en mi pecho no brilla!
¡Quién le diera a mis rodillas
toda su fuerza y valor!
¡Quién fuera ese domador
que amansara mi tropilla!

Algo adentro me decía
mientras los potros miraba,
que si no los ensillaba
naides los amansaría.
Y mi corazón sufría
sin coraje y derrotado,
al ver mi gaucho recado
con amargo desconcierto,
lo mesmo que un niño muerto,
sobre el piso, abandonado.

Entonces fue, que Él llegó,
puso un bozal en mis manos
-"Muente -me dijo- paisano,
que he de apadrinarlo yo. "
A los ojos me miró,
y yo a sus ojos miré;
y volví a tenerme fe
porque con Fe le creí.
Entonces le dije: "sí"
y las espuelas calcé.

¡Bendito apadrinador,
conocedor del oficio!
Decir que "no", fuera vicio,
decir que "sí", fue mejor.
¡Toda la pampa está en flor.
Todo el campo está de fiesta!
Tengo las espuelas puestas,
y mi potro en el palenque,
ya levanto mi rebenque:
... todo lo que vale... cuesta.

Ese oscurito tapao
será el último bagual.
Cuando muente ese animal
todo se habrá consumao.
Pondré en su lomo el recao
de más linda platería
y al morir la luz del día,
la tropilla por delante
-con mis dos manos sangrantes-
partiré en su compañía.

Cuando divise el galpón
-capaz de ser un domingo-
voy a hacer rayar el pingo
pa'saludar al Patrón.
Desmontaré el redomón
y le diré de rodillas.
-Aquí tiene la tropilla
que Usted me había encomendao.
Estando su Hijo a mi lao,
la doma se hizo sencilla.
(Pintura: Castells Capurro)

lunes, 18 de julio de 2011

Platicando

(Pintura: Alberto Güiraldes)
Tengo unos animalitos
que yo mesmo los lidéo
y que a juerza de porféo
hoy están entabladitos.
Los tengo acomodaditos
como pa dir ande quiera...
Porqu'es fiera la carrera
pa'l que debe reseriar,
tenerse que priesentar
como un arrastrao cualquiera.

V'esa yegüita tubiana
marce de una "ese" p'ajuera?
Se la comprié a Zenón Vera
cuando le vendí la lana.
Me ofiertó tres; una ruana
y dos tubianas iguales;
cadá una diez nacionales
y la cosa era a elición,
los ráibamos con Zenón
pu'el negocio'e los baguales.

Retozábamos los viejos
en conversación sencilla,
devisando la tropilla
no se juera a dir muy lejos.
La d'él era de azulejos
parejones muy iguales,
relinchaban los baguales
al sonar de los cencerros
y yo apretando los fierros
chiflaba mis animales.

Yo ya estoy acobardao
de tanto andar en la güeya
y qué hacer si esa es la estrella
que Dios nos ha reservao.
¡Y hay que ser juerte cuñáo
pa cuando llame el destino,
qu'es honra pa'un argentino
que le hizo frente al coraje,
¡¡¡Dir de resero en el viaje
and'es más largo el camino!!!

viernes, 1 de julio de 2011

Rumbiando


Allá, lejos, muy lejos, se oye una campana
¿Será de la muerte, que me viene a buscar?
¡Via dirme preparando, aunque no tengo ganas
pues ella no pregunta y a nadie hay que apelar!

¡Que venga! ¡Aquí la espero! ¡No temo su guadaña!
¡La vida es tan mezquina, pa'qué quiero vivir!
¡No valgo tan siquiera, lo que teje una araña
por eso me parece que mejor será morir!

Estoy acobardado de ver tanta mentira,
¡Cómo será que tengo calloso el corazón:
El mundo es un pantano, ande parejo tira
el hombre con la bestia, en uso de razón!

Lo mismo que salvaje estoy de cosquilloso,
me asusto de la sombra y le cuerpeo al amor,
¡En este mundo maula, lo cierto es tan dudoso
que todo pa'mis ojos, tiene el mesmo color!

El carro de la vida, cargao de Charamuscas
va por la carretera de la brutalidad
sembrando vanidades en las almas dormidas,
y dejando a sus espaldas sembrada la maldad!

Por eso yo que vivo matrero en esta tierra,
como ñandú, juyendo al pial de la ilusión,
lo mesmo que cordero que en el corral lo encierran
al tranco voy rumbiando, camino del cajón.

¡Qui diantre!, no me asusta la júnebre llamada,
que, allá por los potreros, la muerte hace sonar,
v'ia dirme preparando, tata! no tengo nada
en este mundo perro, que pueda lamentar.

Pa'que v'ia corcobiarle al filo'e su guadaña
si al fin, temprano o tarde, a la juerza v'ia dir,
y siendo esto un infierno v'ia andar haciendo maula
tan solo con pensarlo, me da ganas de rair!

Gorjeos - o "Mariposa"- (Estilo)


Tiene muy lindos colores
La mariposa liviana
Mil encantos la mañana
Tiene la estrella fulgores,
Perfume tienen las flores
Misterio la fuente pura
El campo tiene frescura
El viento canciones suaves
Gorjeos tienen las aves
Sólo yo tengo amarguras.

Mil encantos tiene el día
Flores silvestres el suelo
Y tiene pureza el cielo
Que cubre la patria mía,
Tienen muchas melodías
Los mirlos con sus cantares
Y tienen calma los mares
Después de los aquilones
Todos tienen ilusiones
Sólo yo tengo pesares.

Entre sus broches la aurora
Tiene mil encantos presos
Encanto tienen los besos
De la mujer que uno adora;
La guitarra cuando llora
También tiene mil ternezas
La noche tiene grandezas
Que sus crespones estampa
Frescura tiene la pampa
Sólo yo tengo tristezas.

No vengas a mí a llorar
Hijo soy de la congoja
El árbol seco sin hojas
¿Qué sombra nos podrá brindar?
Cansado estoy de llamar
A la prenda que perdí
Todo es pena para mí
Aunque el dolor no me sacia;
¿Qué he de hacer si mi desgracia
me besó cuando nací?

¡Amhalaya juera cierto!

(Pintura: Rodolfo Ramos)
¿Que ando como perro sarnoso,
y como apestao, juyo a la sierra?...
¿Y de hay?...
¡Si pa mi es chica tuita la tierra!
¡Ansina!... ¡Velay!...
Que no tuve en jamás rancho ni china;
ni una querencia que me tirara nunca?...
¿Que matrereo,
que tengo a mis espaldas más de una vida trunca,
y a naides creo?...
¡Pucha que había sido entrometida pué,
la gente'e pueblo!...
¿No, pulpero?... ¡Gusto'e hablar al cuete!...
¡Cada cual hace de su vida un mundo,
y de no, un potrero!...
Tengo el campo, amigazo, yo en mi vida,
e penas yeno,
donde e largao al macarrón sotreta,
que adentro e mi corazón sufriendo yevo,
pa que su jeta
pastoree los yuyitos del recuerdo!...

¡Sirva ginebra,
y no me enyene la cabeza e cuentos,
¿Que el pueblo habla, y me cuerea,
porque naides supo nunca e dónde vengo?...
¡Y de hay, nomás!...
¡Esa no es razón, amigo, pa estaquiarme el cuero!...
¿Que no tuve nunca ni rancho, ni china,
y que soy matrero?...
¡Amalhaya juera todito eso cierto!...
....................................
Y cual si tuviera delante e sus ojos
un tigre fierazo, revolió el talero,
y el frasco e ginebra recibiendo el golpe
se estreyó en el suelo...
Y salió pa juera, y sobre la frente
agachó el sombrero:
Se arrimó al palenque; desató el overo,
y al tranco espacioso
se alejó del pueblo.
¡¡Qué no tuve nunca ni rancho ni china!!...
¡¡Amalhaya juera todito eso cierto!!...

La plata pura de mi vieja patria

(Foto: Eduardo Amorim)
Traigo el flete emprendao, como pa fiestas
ande ái qu'echar el resto en la parada,
y le viene sonando en la coscoja
la plata pura de mi vieja patria.

Vengo'el pago'el amor ande s'escuende
yena'e tristeza la amargura gaucha,
y ande rodaron tuitos mis deseos
y güelta a güelta me astillé las guampas.

Vengo'e la tradición y traigo sólo
perfumes y rumores qu'en la Pampa
son mi pena en las tardes silenciosas
y mi alegre cantar en las mañanas...

Vengo'e la tradición y traigo en el buche
yeno'el sol y el amor que la torcaza
comienza en el rastrojo'e los cardales
p'anidarlo de un sauce'entre las ramas...

Y siento no sé qué... Parece un ñudo
que yeno'envidia me ciñera el alma,
y en el retobo'e cuero s'enorqueta
marchita ya pa'siempre l'esperanza...

Charquiando la verija'e mi sotreta
ante su rancho le boleo la pata
y l'entriego en su mano, humildemente,
tuita la dicha qu'el deseo le guarda.

Es l´único que tengo... Otros avíos
hace años los yevó la correntada,
y con eyos se jueron las puesías
que m'enyenaban de ternura el alma...

En fin... Que sea feliz... Que la lechuza
no anuncee con un grito la disgracia...
Que le salgan guapazos los gurises,
y que caiga parao d'esta rodada!...

jueves, 23 de junio de 2011

Como yo lo siento

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero
porque no es como aparenta
sino como yo lo siento.

Yo soy cardo de estos llanos
totoral de esos esteros
Ñapindá de aquellos montes
piedra mora de mis cerros
y no va a creer si le digo
que hace poco lo comprendo.

Debajo de ese arbolito
suelo amarguear en silencio
si habré lavado cebaduras
pa intimar y conocerlo.

No da leña ni pa un frio
no da flor ni pa remedio,
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco.

No tiene un pájaro amigo
pero pa mi es compañero.

Pa que mentar mi tapera, velay
velay, si se está cayendo,
le han rigoreau los agostos
de una ponchada de invierno.

La vi, la vi quedarse vacia,
la vi... la vi poblarse e recuerdos,
sólo por no abandonarme
le hace pata ancha a los vientos
y con gotera de luna,
viene a estrellar mi desvelo.

Mi canto conserva cosas
guardadas en su silencio,
que yo gane campo afuera
que yo perdí tiempo adentro.

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta,
sino,como yo lo siento.

Su cinto no tiene plata...
ni pa pagar mis recuerdos.

martes, 21 de junio de 2011

Viento de otoño

(Pintura: "Moisesville" de Gaby Grobo)
Barriendo viene el camino
el viento que el polvo aventa
y desde lejos se menta
la fuerza del remolino;
chirria el eje del molino
y la rueda hace gambetas;
dan dos vueltas las paletas,
las repiten al revés,
y se oye de vez en vez
silbar a las martinetas.

Sacude de tanto en tanto
los sauces que amarillean,
sus hojas muertas gotean
con la blandura del llanto:
se siente un vago quebranto,
la angustia rompe su entube,
y a la garganta nos sube,
aumentando el desconcierto,
si el sol que parece muerto
se esconde tras una nube!

Queda algún nido de hornero
entre el ramaje desnudo
aguantando el soplo rudo
y seguidor del pampero;
se hamacará con el fiero
sacudir, allí en su horqueta,
y se me hace a mí, poeta,
al ver que nunca lo saca
¡un gaucho como una estaca
que jinetease un sotreta!

Aunque el alma como fierro
tenga el hombre más fortacho
siente, si no es muy muchacho,
como el frío aullar de un perro:
el Destino su cencerro
deja oir hasta el más feliz,
que la vida es un desliz,
sin un posible retoño
¡y tiene también su otoño
como esta tarde gris!

sábado, 18 de junio de 2011

Con el pie en el estribo


Cuando ya esté pa dirme,
cuando las prendas suebren en el viaje,
cuando tu voz se empañe al despedirme
¡escasa de coraje!

Cuando como un ñublao,
como una tela tenga encima de las vistas,
y la lengua trabada se ha empacao-
¡porque al cuete es pensar que se resista!

Secá los ojos y mirá pa'juera
y pensá-
Que la muerte, si es fiera, no es tan fiera:
¡Por lo menos nos hace descansar!

Ahorrame los rezos,
que si hubiese justicia más ayá,
no la creo ni temo, ¡qué canejo!
Si a naides hice mal!

No necesito cruz pa'los lamentos,
consolate, nomás:
La cruz -en vida- la llevé en los tientos,
¡Pa'qué preciso de las cruces más!

jueves, 16 de junio de 2011

Pájaros de piedra


Ensillé cuando clariaba
y ahura...ni se ven mis huellas.
Pero, nacido en el basto,
me entretengo haciendo leguas
y saco de las que faltan
goluntá pa las que quedan.
Si dejo por a'i un rastro
se ha de ver cuando amanezca;
piedra soy, y ando rodando
pa'encontrarme con las piedras..

Hay que entregarse al camino
y amoldarse a la pobreza
y encender una esperanza
que alumbre...y que no se vea.
La noche del que camina
tiene más perros qu'estrellas
y bastó que le vislumbren
una pitada'e luciérnaga
pa que se astiyen ladrando
que l´escuridá es ajena.

Pero rodar no es tan duro
si uno alvierte que la piedra
se deja dir suelta'e cuerpo
y el tiempo s´encarga d´ella.
Usté alza una, y lo asombra
la redondez con que amuestra
como un ovillo de tiempo
la forma de la pacencia;
y ande la busque en el aire
levanta el vuelo y... rumbea.

Claro; pa'todo hay principio
y hasta lo barato cuesta;
dir de remanso en remanso,
desguamparse piedra a piedra,
juntar mujo en los breñales,
salir de raíces y arenas,
y desatarle al camino
los ñudos de las esperas...
pa sacarle rinde al viaje,
tiene que dar mucha vuelta...

Se notan las cosas que andan
porque hay otras que se quedan;
y habrán de andar o quedarse
según su naturaleza.
Lo malo es querer usarlas,
pa'que se amuelen entr'ellas,
atando las que se mueven
a la goluntá e´las quietas.
Será negocio´e mandinga
no dejar rodar las piedras...

Pa' pior las quietas entienden
que son "demasiado modernas",
piedras que vienen rodando
dende que Dios crió la tierra...
Pa' mi que salen con eso
porque les tienen idea;
verán que de hallar la mano
que las tire y no se escuenda,
garantido que hasta cantan
como pájaros de piedra.

En lo escuro uno no sabe
si va pensando, o si sueña...

Las corujas aliñadas
en los postes, redondean
dos asombros parecidos
a las llamas de las velas...

Derrepente, con zumbidos
de perdices que despiertan,
al pasar por los chilcales
se alborotan mis espuelas,
y rechinan las rodajas
alarmadas, y remedan
el cantar esperanzado
de unos pájaros de piedra...

jueves, 2 de junio de 2011

A campo

(Pintura: Pablo Uriburu)
Sumí en la tierra la hoja e mi cuchiyo,
estaca a que ato a maniador mi overo,
y acomodé el recao en las gramiyas
pa acostarme sobr'él, de cara al cielo.

Como mi vida guacha poco pudo
gustar la miel del sentimiento ajeno,
suelo hacerme el mimoso con la luna
que me manda hecho luz su largo beso.

Hoy gozo sus caricias más que nunca,
mientras me hayo aguardando que los dedos
del sueño yeguen a cerrar mis ojos
y tiendan sobre mi su poncho negro.

Mientras el sueño lerdo me campea,
pues sin duda no sabe ande m'encuentro,
como toros que bajan a l'aguada,
desfilan por mi mente los recuerdos.

Y la res del pasao queda maniada;
en mi viejita pienso, moro al cielo,
se me hace que son madres las estreyas,
veo un lucero grande y lagrimeo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Concencia


¡Vaya la pregunta que se te ha ocurrido!
Le he buscao la güelta,
y por más que quiero darle a mi palabra
la forma acertada pa que vos la entiendas
no le hayo la punta; y hasta me parece
qu'estoy enredando mi mesma madeja.
¿De ande se te ocurre, muchacho del diablo,
venirme con ésas,
y a boca de jarro pedir que te esplique
qu'es eso qu'el hombre llama su concencia?
Pondremos pal caso, qu'es un policía
que paso tras paso te sigue la güeya
y a quien es al ñudo mezquinarle el cuerpo
o escurrirle el bulto pa que no te vea,
porque te vigila desde adentro mesmo
y sabe las cosas cuando uno las piensa.
¿Que cómo procede? No sabría decirte.
Ricuerdo una güelta
que mi taba andaba tan atravesada
que ni de limosna m'echaba una güena,
y era tanta el hambre, que desesperado
crucé un alambrado y enlacé una oveja.
Mi concencia vido que saqué el cuchillo
pa carniar la ajena,
y en vez de gritarme pa evitar que lo haga
se hizo la distráida... como que no véia.
Engolosinado, quise alzarme el cuero
pa comprar los vicios con lo que me dieran,
cuando de repente me cruzó un guascazo
y me dijo: "¡Epa!,
el hambre es el hambre y los vicios, vicios.
El cuero lo deja.
¡Y bien a la vista sobre el alambrado,
pa'qu'el dueño sepa
que usté no es un bicho ladrón o dañino,
sino qu'es un criollo que lo hizo a la juerza!".
Y güeno, muchacho, ya estás enterado.
Así es la concencia:
te sigue los pasos mesmo que tu sombra
y anda misturada junto a tus ideas.
Por ahi te da soga pa verte el galope
y por ahi te pega un tirón de las riendas.
¡Cuanto más amiga, menos te perdona;
cuanto más te cruza, tanto más te aprecia!
Sólo en ocasiones se hace la distráida,
como aquella tarde que carnié la ajena...

viernes, 20 de mayo de 2011

Brillazón

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Tiene el campo del amor
un cielo de fantasía,
y su reflejo extravía
al gaucho más rumbeador.
A mí me pintó el primor
de una soberbia ramada
con un fondo de cañada,
y cuando al bajo llegué
ni agua ni frescura hallé
con que aliviar mi jornada.

La mujer que yo seguí,
era imagen de un hechizo:
se volvió luz y deshizo
cuando la ramada vi.
Mi engaño lamenté allí
al no encontrar el jagüel
que como en el cuento aquel
fuese la linda morada
de la chinita encantada
que hace ahogar a su doncel.

Mujer, agua ni gramilla
donde echarme a descansar,
encontré al despertar
de aquel sueño o maravilla,
y hasta hoy apena y humilla
mi azorado corazón
la negra desolación
en que voy por el desierto,
sintiendo no haberme muerto
al beso de la ilusión.

Pagué así las vanidades
de que avariento hice acopio:
rivalidad, amor propio
y ardorosas liviandades.
Son esas crueles deidades
en el campo del amor:
hostigan al deseador,
y tras la mujer más bella,
salido de la honda huella
lo sumen en el dolor.

Bien solo y bien al tranquito

(Pintura: Gustavo Solari)
Si me toca en la “culata”
ni me interesa un arreo,
me corro pa’ la puntera
pa’ atar mi silbo al cencerro.
No me gusta dir charlando
con cualquier gaucho tropero
pesao como piedra ‘e bola
que empieza y no acaba un cuento.

Llamando la novillada
al son de un silbo puntero
pasan por sobre el camino
lindas las leguas y el tiempo.
A solas con la tropilla
se me arriman los ricuerdos
a tráirme de viejos pagos
amores que jueron nuevos.

Pasan chinas y guitarras,
pericones y desvelos…
porque -siento estando solo-
como caricias los sueños.
Si hay luna, mejor pa’ un canto,
cuando no hay luna, la enciendo
en cualquier bicho de luz
o en mi puchito estrellero.

O, alzo mi chifle puntudo
pa’ verla junto al chambergo…
Siempre lo llevo con tragos
de esos que se güelven versos.
A mi que me den la punta
si dentro en algún arreo,
que andar solo y medio triste
me hace dos veces tropero.

No me apuro ni aunque sé
que llegar tarde no es güeno,
y si va o viene el camino
tuavía estoy sin saberlo.
Por eso en una puntera,
mejor si hay luna pa’ un verso,
bien solo y bien al tranquito,
triste y solo voy contento.

miércoles, 20 de abril de 2011

¡Mesmo que el Toni!

(Foto: payador Pablo Solo Díaz)
Pa'distrairme un cachito,
-forastero en el pueblo-
pedí anoche al fondero
que m'emprestara un chico
pa'sacar la boleta,
por ser la primera güelta
qu'iba'dentrar a un sirco.

Conforme mi acomodé,
ya prinsipió la jarana
y dende un brete, la banda
arrancó con una polca
y la gente como loca,
¡que salga el toni! - gritaba.

Obedesiendo al mandato,
se presentó al redondel
apareao de mamarracho;
con unos botines largos
y un traje como d'encargo
pa'destetar los muchachos.

Traiba un emparrao más duro
qu'el mesmo garrón de Cristo,
un geme, cuasi, de boca
y una narís relumbrosa
como talón di angelito.

His'unos cuantos saltos y gambetas
como bagual picao'e saguaipeses,
hasta qu'en una d'esas, los dos pieses
se pialó en una rienda
qui al toldo sujetaba una maroma,
y con el pecho castigó l'alfombra...
¡y había un torniyo mácua abajo d'eya!

Yo'staba serca d'él, y yo lo vide,
que con la surda apretujó el chaleco
qu'era, por suerte, de color de sangre...
y siguió con sus bromas y sus beiles
hasta qu'el pito, com'un ¡Dios te guarde!
le dió lisensia pa'ganarse adentro.

Y hoy, que pa'dirm'ha atravesao el pueblo,
con el ricuerdo del que tambaliando
empatiyó su pecho a juersa'e dedos
y mascó su dolor p'así distrairlo...
he notao que de mí también se han ráido,
¡claro! toni de vincha y de chambergo.
¡Quién vido el arrancón qu'está sangriando
retobao po'el peyejo?
Y po'eso como el toni, ¡también raigo!
y como él: ¡ja, ja, jay! ¡estoy contento!
¡a quién diantre l'importan mis heridas?
si en este sirco, que le yaman vida...
¡naide nos ve pó adentro!(Foto: "Circo Criollo", familia Videla)

miércoles, 13 de abril de 2011

Lo que pido (Estilo)



Yo no pido un imposible
ni ritos artificiales,
cuando me vaya del mundo
voy derecho a descansar.
Solo pido a mis amigos
aquellos que fueron leales,
me acompañen el cortejo
y me lleven a enterrar.

Pido una noche sin luna
como azabache de negra,
pa salir sin que me vea
la mujer que me engañó.
Y pido de cabecera
un porrón lleno e giñebra,
pa convidar a los muertos
que fueron antes que yo.

Ni un minuto de silencio
les pido en ese momento,
cuando me haye largo a largo
bien tendido en el cajón,
pues quiero oir el sonido
de un armonioso instrumento,
pa que mi velorio sea
parecido a una función.

Les pido que a mi guitarra
no le cuenten lo que pido,
me quiso tanto la pobre
que yo se que va a llorar,
si fuimos tan compañero
y ella tanto me ha querido,
que si le cuentan mi viaje
también va a querer marchar.

Y pido que si una noche
llegaran al campo santo,
y quisieran de mis labios
alguna triste canción,
que llamen nomás sin miedo
que yo elevaré mi canto,
aunque distinto al de ahora
que no tranquea el corazón.

Pido una noche de luna
como azabache de negra,
pa salir sin que me vea
la mujer que me engañó,
y pido de cabecera
un porrón lleno e giñebra,
pa convidar a los muertos
que fueron antes que yo.

Quiero volver


Si alguna noche me muero
arriando por esas huellas
me han de velar las estrella,
la mansa luz del lucero.
Que no pare el guitarrero,
que no se esconda el porrón
que nadie junto al fogón
lamente mi oscura suerte,
si al fin y al cabo en la muerte
descansa mi corazón.

Si cavan mi sepultura,
en Jachal tierra sufrida,
quiero volver a la vida
siendo árbol en la llanura.
Entonces en la negrura
de mi muerte sin razón,
milagro será la flor
del arbolito coposo
o en el trinar melodioso
del pajarito cantor.

Después de años de olvido,
pasada la primavera,
seré la dura madera
del árbol viejo y caido
y en madera convertido
arriero de largo andar
alguno me ha de encontrar
junto a la cruz de otro muerto
y en el fogón del desierto
serviré para alumbrar.

Cuando llama la querencia

(Foto: Eduardo Amorim)
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar:
si gusta vaya ensillando
yo voy al tranco nomás.
El camino va delante,
mis ojos tendidos van,
de rienda llevo un silbido,
de cabezada un cantar.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.

La distancia es como un freno
de no ya estaría allá,
la querencia es nido viejo
que siempre sabe esperar.
La distancia es sólo tiempo,
vencerla solo es andar,
la querencia no pregunta,
tiene la boca de pan.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.

El sol viene cabrestiando
en medio'el polvaderal,
me saludan las lechuzas
el tero y el pajonal.
Atrás va quedando el eco
del paso de mi cantar,
mi zaino patas de lana
se afirma en el medanal.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.
(Foto: María Cristina Silva)