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viernes, 19 de marzo de 2010

Así soy


Cuando me piden que cante
yo nunca me hago rogar
aunque en esto de cantar
apenas soy principiante.
Me gusta echar adelante
la tropilla de mis versos
y en cien motivos diversos
volcar una inspiración,
siempre con el corazón
a la par de mis esfuerzos.

No tengo la ilustración
ni el estudio suficiente
para llegar de repente
y animar una reunión,
pero me sobra emoción
para cantarle a mi tierra
que tanta belleza encierra
y tengo por toda ciiencia
ese mucho de experiencia
que dan la pampa y las sierras.

Siempre digo la verdad
y nunca lo que no siento,
llego como llega el viento
cantando a la libertad.
Desato una tempestad
a veces con mi franqueza
y mantengo con firmeza
y el cuchillo si es preciso
lo que digo y lo que piso
por Dios me dio entereza.

Soy más malo que un león
y más manso que un cordero;
soy último y soy primero
según cuadre la ocasión.
Para mí la tradición
es el honor, la decencia,
la libertad, la prudencia,
el orgullo y el coraje:
que al gaucho no lo hace el traje
sino su hombría y su ciencia.

Ennoviao (Pintura: Rodolfo Ramos)


Ha llegao la primavera
y el aire está perfumao
como si hubieran echao
agua florida'e primera.
En mirando campo ajuera
se divisan los colores
que entre los pastos, las flores
van tejiendo primorosas
con alas de mariposas
y dorados resplandores.

Al galope por la güeya
que se estira culebreando,
un mozo se va alejando
como guiao por una estreya;
de tanto pensar en eya
se ha quedao sin pensamientos
y lleva atao a los tientos,
un amor que lo chucea
y deande quiera que sea
se la va nombrando el viento.

Nunca ha sido muy formal
y siempre jué abandonao
pero áura que anda ennoviao
ya naide lo mira mal.
Ta trabajando'e mensual,
se ha comprao pilchas decentes
y asigún dice la gente
es serio y trabajador:
¡chá lo que puede el amor
cuando llega de repente!

Se llama Nemesio Ayala
y ella Dolores Valdés
y hace apenitas un mes
que le anda arrastrando el ala.
La encontró en un monte 'e talas
llevando un atao de leñas,
se le acercó haciendo señas
y por miedo de asustarla,
dentró dispués a silbarla
y dende entonces la sueña.

Ese día va risuelto
a decirle que la quiere
y que con ella prefiere
vivir atao y no suelto.
Dos o tres veces se ha güelto,
sin haberle dicho nada,
pero ya noche cerrada
esa vez viene cantando
y al aire le va gritando:
¡ya tengo mi pior es nada!

El boliche del venado (Pintura: Jorge Frasca)



Su nombre quedó grabado
entre carreras y tragos
y hoy es historia en el pago
el boliche del venado.
El tiempo se lo ha llevado
como una cosa cualquiera
sólo quedan a la vera
del camino que va a Pila,
los recuerdos que desfilan
en medio de una tapera.

Un montón de cosas viejas
quedaron alrededor,
en lugar del mostrador
y de las antiguas rejas;
las baldosas desparejas
de la cancha de pelota,
algunas botellas rotas,
escombros, huesos, ladrillos,
donde se esconden los grillos
y le gritan su derrota.

A las dos huellas iguales
de la cancha de cuadreras,
las borran las vizcacheras,
los pastos y los cardales.
Sólo sombras fantasmales
de famosos parejeros
galopan por el potrero
y sus nombres favoritos
los repiten en sus gritos
las lechuzas y los teros.

Pero cuando muere el día
en medio de aquella calma,
parece que vive el alma
de la antigua pulpería.
Vuelve el fogón que encendían
y rodeaban los reseros
pero a falta de yesqueros,
hoy lo encienden las estrellas
y lo rodean las huellas
que dejaron los troperos.

Vuelve a sonar la vihuela
que pulsaba el payador
y en el palenque hay rumor
de coscojas y de espuelas.
Todo eso en el aire vuela
sobre el sitio abandonado,
cuando el viento del Salado
acaricia las barrancas
y llega trayendo en ancas
todo un hermoso pasado.