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viernes, 29 de julio de 2011

Flor del monte

Yo soy la dulce trigueña
la de los ardientes ojos,
la que nacida entre abrojos
quiere soñar y no sueña.
La que en el llano y la breña
posa atrevida su planta;
la palomita que canta
cuando ninguno la mira,
la que se queja y suspira
desde que el sol se levanta.

Yo soy la que el payador
canta en endechas sonoras,
la que al rayo de la aurora,
roba su luz y color.
La que en la lid del dolor
les gana a todas la palma,
la que no encuentra su calma
desde que sueña en amores,
la que en la sien lleva flores
y espinas dentro del alma.

Yo soy la de alma de fuego
que para amar ha nacido,
la que jamás ha tenido
horas de paz y sosiego.
La flor que muere sin riego
porque el dueño la abandona,
la que su nívea corona
muestra siempre inmaculada,
la que se ve desdeñada
y en vez de matar, perdona.

lunes, 25 de julio de 2011

Casi bueno...

(Foto del Dr. "Lalo" o el Petiso Figallo)
Vine de mis pagos, soberbio, altanero...
traje algunas pilchas del viejo estanciero,
del viejo mi padre ("botas coloradas" de patrón surero)
cristiano y querero
la quise a mi madre como la recuerdo.

Me gustó el Azul, me sentí "azulero"
me preñé de amigos... parí sentimientos
vine por un rato... ya hace mucho tiempo,
respiré este viento, que es viento surero
y por eso llevo mi olor a resero.
Si... me "Doctoriaron"...(pero pa´ qué le cuento)...
debe ser más lindo el ser azuleño.

"Nací casi "bueno",
después me hice malo... malo, sin remedio...
me sentí "compadre", consentido y "lleno",
no me faltó nada, plata, estudio, techo...
tuve una familia que... que pa´ qué les cuento,
(llegué hasta sentirme que yo era un portento),
en fin, mi mentira, se como fue como el viento.

Pulsé una guitarra, rimé sentimientos,
me sobraron amistades (que ausentes, lamento),
y viví mil "lujos" para mis adentros...
¡Qué lástima grande...
ya no los encuentro!.

Y, tal vez mañana, mis hijas, presiento,
piensen que he fallado en mi "acercamiento",
porque ensucié un "mucho" en muy poco tiempo,
(pa´ limpiar un "algo" quedé corto de eso),
les pido perdones con convencimiento
de amarlas con todo, sin un retaceo,
porque al fin tengo, tal vez como un sueño
mi boba esperanza...
de ser...casi bueno.

domingo, 24 de julio de 2011

Iyazuiré

(Dibujos: Lauren de Bacco)
Se dio por amigo mío
en durante una tropiada
de Quiebrayugo a Tablada
en un invierno muy frío.
No hubo un arroyo ni un río
de sacar seco el apero
y nos llevó el viaje entero
la hacienda poco costiada,
durmiendo a ronda cerrada
bajo un rigor de pampero.

Una noche nos tocó
rondar en yunta el ganáo;
se nos había disparáo
y muy inquieto quedó.
Más, cuando por fin s'echó,
al fogón nos arrimamos.
Cincha y bocáo aflojamos,
le dimos güelta los cueros,
montamos dos "trasfogueros"
y un mate amargo ensillamos....

Tan amigos nos hicimos,
tan honda amistá trenzamos,
que amigos nos separamos
aunque nunca más nos vimos;
tan sincero nos quisiemos
con el indio "cuarterón",
que oí decir una ocasión
conversando dos paisanos
"qu'éramos, sin ser hermanos,
mellizos de corazón".

Con sucia vincha, ajustaba
su larga y chuza melena;
siempre contemplé con pena
lo mal empilcháo que andaba.
Grandes espuelas usaba
con atadura sencilla,
y tenía las "canillas"
curvadas de jinetear
y afirmarse p'aguantar
los "quebráos" de sus tropillas.

Nunca vi, en mis correrías,
cristiano más bebedor:
se arrimaba a un mostrador
y una tras otra pedía.
Agresivo se volvía
(y no era de mala entraña)
estaba "como la araña",
tantiándose el "caronero",
insensible el tragadero
a los fuegos de la caña.

Como de siempre domaba,
(si andaba en algún "saláo"
y el peludo era pesáo)
con "pie de amigo" montaba.
Con gran trabajo estribaba
pero después que subía
ya tranquilo se sentía,
desataba el "potriador",
les largaba el maniador
y arrollándolo salía.

De chiripá, como yo,
en invierno y en verano,
como es de ladiar a mano
de nunca se lo sacó;
verano o invierno, usó
un viejo poncho cortón.
Caminaba inclinadón
como quien anda de apuro,
barba en cruz y el pelo duro
como el perro cimarrón.

Gaucho, el indio Iyazuiré,
'ende la vincha a la espuela,
trabajador "sin agüela",
sincero y de güena fe;
mil veces lo comprobé
durante jue mi asociáo,
en el negocio arriesgáo
-por ganar algunos riales-
de contrabandiar baguales
d'Entre Ríos pa'este láo.

Si nos tocaba ensillar
algún cargáo de cosquillas
que venía en las tropillas
pa'los montáos aliviar,
tirábamos a clavar,
mano a mano, con mi taba,
y si una vez me ganaba
como cien veces lo hizo
olvidaba el compromiso
y el más arisco ensillaba.

Cuando enfermo me notó,
con solícito cuidáo
lo mejor de su recáo
bajo mi cuerpo tendió.
Con su poncho me abrigó
aunqu'él muriera de frío,
mas si al pasar algún río
todo el pilchaje mojó
también l'empriestaba yo
mis pilchas y el poncho mío.

Por dentro era caridá
como Francisco de Asís;
inmensamente feliz
lo volvía su bondá.
Amor, nobleza, amistá,
perdón, caridá abnegada,
alma extraña y enraizada
a un origen guaraní,
áspero a lo camoatí
relleno de miel rosada.

Era lo mesmo qu'el tala,
que es feo, huraño y torcido,
pero protector del nido,
la torcaz y la luz mala:
con su chiripá de apala
andaba siempre. Tropiaba.
A las "bailantas" llegaba
-se les llama así en Misiones-
y a'nde hubiera pericones
cualquier china lo engrillaba.

No he topáo hombre más leal,
más noble, sincero y franco,
bobo pa'l amor, y blanco
como costilla'e bagual;
p'arreglarse en general
de muy mal gusto y dejáo,
diez años sobr'el recao
anduvo en el suelo mío
o pasando de Entre Ríos
bagualadas pa'este láo.

Como no hay nada perfecto,
él sus defectos tenía
y en sus virtudes ponía
como adornos sus defectos;
ya correcto o incorrecto
según el lugar y estáo
porque hallándose mamáo
ni al amigo respetaba
y por un pucho peliaba
sin que lo hubieran quemáo.

Las espuelas se aflojaba
pa dir ojalando el suelo
y hasta contra los pigüelos
el chiripá se abajaba.
Casi siempre el poncho ataba
a media espalda y bien flojo,
y por cimarrón antojo
usaba siempre el sombrero
con el corte a lo nortero:
bien a pique sobre un ojo.

(Dibujo: Lauren de Bacco)

lunes, 4 de julio de 2011

Hernandez

(Pintura: Carlos Montefusco)
Dijo Hernández con razón
en acriollado lenguaje:
"Es al ñudo que lo fajen
al que nace barrigón".
Soy de la misma opinión
porque alcanzo a comprender
que jamás ha de poder
el que escuela no ha tenido
compararse al hombre instruído
en la fuente del saber.

Pero aunque nacido y criado
en la escuela del sufrir,
me doy mañana pa’ vivir
como el hombre más pintao;
se echar un pial de volcao,
ponerle a un pingo un apero,
y a un avestruz, aparcero,
lo sé en el campo boliar;
también sé una res carniar
sin pegarle un tajo al cuero.

Sé manejar el arao
y plantar una semilla,
y en el tiempo de la trilla
recoger lo que he sembrao;
sé hacer un lazo trenzao,
un cabresto, un maniador;
sé apartar como el mejor,
rodeo en el campo abierto,
y hasta en el mesmo desierto
soy baquiano y rumbiador.

Si me toca trasquilar
lo sé hacer como el primero,
y al más pintao y ligero
sé ponérmele a la par;
sé en un rodeo apartar,
en una cancha correr.
Lo sé sacar y poner
a cualquier novillo el lazo
y boliar en campo raso
cualquier bicho pa’ comer.

Yo sé un potrillo capar
y cuidar un parejero
y al mancarrón más mañero
las mañas le sé quitar;
soy baquiano pa’ marcar
en una yerra la hacienda,
sé trabajar cualquier prenda
que me falte en el recao
y al potro más reservao
yo lo sé sacar de rienda.

Y si escuela no me han dao
los que me dieron el ser
a fuerza de padecer
la experiencia me ha enseñao;
el que educarse ha lograo
debe ser por fuerza instruído.
Mas yo que siempre he vivido
por la ignorancia rodeao,
soy el gaucho desgraciao
del suelo donde he nacido.

(Versión de Fernando Ochoa)

sábado, 18 de junio de 2011

Mano criolla


El botón de la presilla
que sujeta a la encimera
no lo abre un tirón cualquiera
aunque cinche una tropilla.
Es de confección sencilla,
salido de mano ruda,
mano en que el criollo se escuda
y va al peligro tranquilo
¡Que no ha de mermarle al filo
cuando la cosa es peluda!

Mano tosca, mano fiera
que aguanta al lazo el cimbrón
cuando enlaza el cimarrón
que ha puerteado campo afuera
y un pial de astucia certera
junta sus manos al vuelo
y el tirón venido al pelo
a la libertad lo arranca
¡y golpea con el anca
chicoteando por el suelo!

Mano que calza la taba
y la acaricia un baquiano
con la magia de su mano
de vuelta y media la clava;
al ventajero lo traba
al conocer la intención
que va a pelar el facón
y bien sabe, compañero,
¡no hay animal pescuecero
si se le gana el tirón!

De los alambres de púa
a veces luce una herida
que el sol la seca enseguida
como seca la garúa;
la mano es como ganzúa
que abre cuanto se imagina:
y en esta tierra argentina,
si algún amor lo desgarra,
¡abre al son de su guitarra
el corazón de una china!

(Foto: Aldo Sessa)

jueves, 16 de junio de 2011

Rodolfo Flores


Una guitarra encintada,
güen caballo, güen apero,
linda brasa en el yesquero
y mucha dicha soñada.
Alguna criolla olvidada
entre otros viejos amores
unos cuantos sinsabores,
poquitas sus alegrías,
así era, señora mía,
el gaucho Rodolfo Flores.

De verlo tan sin agüela
las criollas lo maldecían
pero alguna brujería
sabría darle a las mozas
que al volver, las muy donosas
otra vez lo bendecían.

Cuando cáiba a las cuadreras
ya lo rodeaba la gente,
con una vincha en la frente
y otro pañuelo en gorguera,
concertaba una carrera
a vaciar los tiradores,
porque en sus tiempos mejores
tenía un zaino de laya,
primero siempre en la raya
los fletes del gaucho Flores.

Pa’ correr dos cuadras libres
ninguno se le igualaba:
él siempre de atrás picaba
el hocico a la paleta
pero áhi nomás su sotreta
como tres cuerpos sacaba.

Pa’nde te juiste aparecero
de mi mocedá bravía?,
si sabrás que mi alegría
se acabó, porque te quiero,
que conservo tu yesquero
y tus lazos potriadores,
y en la sombra ‘e mis dolores
tu yesquero es sombra y luz
para encenderle a tu cruz
mis velas, Rodolfo Flores.

martes, 7 de junio de 2011

Rumbo a la fiesta

(Dibujo: Alberto Güiraldes)
El sol ha elevao un rayo,
imponente, silencioso,
y despierta luminoso
el Veinticinco de Mayo.
Marcelo Acuña, en su bayo,
-un flete que es un primor-
luce prendas de valor
cuidadas y muy prolijas,
pa floriarse en las sortijas
donde habrá de lo mejor.

Es un bayo cabo blancos
de muy desenvuelto andar,
como dando a imaginar
que va midiendo los trancos.
La plata de cuatro Bancos
no alcanza para pagarlo,
y muchos al ponderarlo
como conocen al dueño,
dicen que Acuña, ni en sueño,
jamás pensó en negociarlo.

La condición del paisano
nadie podrá desmentir,
al verlo también lucir
su poncho pampa araucano.
Después al cruzar, ufano,
con el sol que lo ha emponchao,
es un brillo el "emprendao"
y también un solo brillo
espuelas, rastra, cuchillo,
y el tirador escamao.

El hombre, a más de resero,
es renombrao domador,
y un firme batallador
en su vida de campero.
En su "emprendao" bien surero
con sus detalles cuidados,
fácil se lleva gastados
-según dice el paisanaje-
meses enteros de viaje
y muchos potros domados.

Provincia de Buenos Aires


Provincia de Buenos Aires
sos la llanura tendida,
sos la querencia querida,
guardiana sos de buen aire.
Sos el gran clavel del aire
a un tala viejo prendido,
sos el recuerdo encendido
que hermana a la tradición;
sos rancho, alero y fogón
para un sueño amanecido.

Sos profunda rastrillada
y caminos de carretas,
sos el ñandú y sus gambetas,
sos el bañado y la aguada,
sos piedra y lonja trenzada
en las patas de un bagual;
sos domador ,sos mensual,
sos vieja estancia señera
y sos abierta tranquera
que jamás te echaron pial.

Sos el monte, sos la sierra,
sos el médano escarpado,
sos el criollo río salado
que es un hachazo en la tierra.
Sos barranca cuando en guerra
se senizaron los cañones
para ahogar las pretenciones
del gringo que había usurpado
y en la Vuelta de Obligado
mostrarle los espolones.

Los colorados del monte
con pasión te galoparon
y fue un trueno colorado
que desgajó el horizonte.
Pues sin gastar en aprontes
y embretados por el brillo
de los ojos de un caudillo
que se llamo Juan Manuel,
marcharon firmes con él
paridos por los cerrillos.

Sos ARECO y la porteña,
sos de SEGUNDO aquel viejo;
lindos recuerdos añejos
que convertidos en leña
y en la memoria sureña
crepitan en el fogón.
Pura raza y tradición
que encendía DON RICARDO
para después como el cardo
desparramar su emoción.

¡Ah! pago de mis amores
por la Villa del Lujan,
velay qué campos: Vidal,
que criollaje el de Las Flores,
un fortín era Dolores,
Junín fue en federación,
la Rufina allá en Naòn,
cuarteles: Santos Lugares
que hace ya también añares
una posta en el Morón.

Criollos del norte y del Andes,
del sur y del litoral
a todos cobijó igual
y en ella es la patria grande.
Pero es la tierra de HERNANDEZ
que hoy mismo les sensibleo;
cuna de gauchos enteros
para entreveros y bailes,
es mi pago BUENOS AIRES
¡¡la cancha de mis anhelos!!

Autor: lo estamos averiguando...

lunes, 6 de junio de 2011

El chismoso


Paisano de pinta brava
pa quien el mate es de miel
y si no seca un jagüel
es por no gastar la pava;
jamás su lengua se traba
si halla con quien conversar
y no se va a molestar
porque se le acorte el pucho.
Siempre le suebra un cartucho
si necesita pegar!

El lleva mermuraciones
de lo que en el pago pasa,
menos lo que pasa en la casa
que otros cuentan a ocaciones;
en toditos los fogones
se le reserva un rincón
y esperando el cimarrón
mientras el pucho ladea
cada chisme que gotea
saborea la reunión.

El sabe que no era cierto
la enfermedad de Ramona.
Que jué ligera y cortona
y la agarró a campo abierto;
parece que ño Ruperto
-el de la Estancia "La Taba"-
día y noche la rondaba,
cuando nadie los veía:
el no sabe que sería
que ella nunca se enojaba...

Entre el humo que lo apura
mira entornando los ojos
mientras deja los despojos
de la moral del que achura;
ni se escapa el señor cura,
ya anciano, a su torpe asedio,
y dice como con tedio,
cansado de echar veneno:
no hay naide en el pago güeno
¡canejo! ¡ni pa rimedio!

jueves, 19 de mayo de 2011

Soy de los pocos que quedan


Traigo templao mi instrumento
por si se da el caso emplearme,
y si gustan escucharme
paren la oreja un momento.
Voy a levantar mi acento
pa’ que aprendan los que puedan
estos versos que se enriedan
en mi pasado florido:
¡Soy de los muchos que han sido
y de los pocos que quedan!...

Vivo mi vida presente
tal cual viví mi pasao;
nunca mirando al costao
sino, mirando de frente.
Si alguna vez por prudente
lo cuerpeo al aguacero,
no es por mezquinar el cuero
ni por andar reculando,
pues, ¡aún me están sobrando
dedos para guitarrero!

Siempre le he pegao parejo
sin nunca andar mañeriando
y le he de seguir pegando
sin fruncir el entrecejo.
A naides pedí consejo
y a naides le pido nada,
y ande copo una parada
trato siempre de guapearla;
¡la taba hay que soliviarla
pa’ calcular la clavada!...

Cuando la mala me amaga
procuro salir parao,
mas, nunca desparramao
como mata‘e verdolaga.
Ardedor como biznaga
nunca serví pa’ tiznasa;
lo va diciendo mi traza
sencilla, pero… de macho;
¡soy como astiya‘e quebracho
que es la que da mejor brasa!

A cuesta con mi osamenta
he de seguir sin ladiarme;
no soy hombre de arrimarme
pa’l lao que el sol más calienta.
Prefiero perder la cuenta
que andar como jarro ‘e tambo.
No confundir patizambo
con chueco ni con torcido;
¡yo a la vida la he carpido
con figuras de malambo!...

Y, aquel que me ponga en duda
que salga al medio y que cope
que pa’ ganarla al galope
se las va ver bien peluda.
Se va a poner peliaguda
si entran a hacerse los locos,
y a no andar con equivocos
ni menos con atropeyos;
¡no olviden que soy de aqueyos
que van quedando muy pocos!...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Lo que soy

(Dibujo de tapa: Pepe Gonzalez Guerrico)
Yo nada soy, a mi ver,
nada tengo y nada valgo,
mas, si ser nada es ser algo,
algo también debo ser;
pero sí, soy el que ayer
en la aurora de su edad,
admiró la realidad
del que ser gaucho sabía,
cuando la patria vivía
en mayor intimidad;

cuando no había entrevero
de costumbres importadas,
que tienen como aplastadas
tradiciones que yo quiero.
Soy el hijo de estanciero,
de aquella estancia primera,
formado en la verdadera
lucha del hombre rural
y aunque hago vida social
canto con ciencia campera.

Yo soy nativo uruguayo
siendo mi madre porteña,
por eso mi "santo y seña"
es veinticinco de Mayo;
de frente y no de soslayo
miro a este suelo divino,
defiendo de él lo genuino,
lo tradicional que quiero,
por lo que me juego entero
como el mejor argentino.

Yo sostuve una contienda
con las lluvias y el pampero,
con los solazos de enero,
con la siembra y con la hacienda,
y quiero que se me entienda
que el campo he bien conocido,
que lo conozco florido
como mustio y desolado
que es mi orgullo haberlo andado
y orgullo haberlo vivido.

Yo sé vestir con soltura
traje de campo completo,
y no caigo, por respeto,
disfrazado a la llanura;
brich, campera y montura
jamás me dio por usar,
y no me habrán visto andar
manga corta y escotado,
ni en cabeza, engominado,
porque el campo es profanar.

Yo conozco en general
todo trabajo campero,
se plantar un esquinero
como lidiar un bagual;
pero un detalle total
de lo muy mucho aprendido
sería largo y repetido,
ya que mis composiciones
no son charlas de fogones
sino cosas que he vivido.

No acepto que alguien se atreva
a dudar de lo que digo,
mi conciencia es mi testigo
y lo que escribo es mi prueba;
yo soy el que siempre lleva
verdad y honor como guías
y a esas dos cosas bien mías
mi dignidad va reunida,
que en el cielo de la vida
lucen cual las "Tres Marías".

Y dejo así establecido
para ese eterno mañana,
que tengo un alma paisana
y que bien de campo he sido;
que soy cardo florecido
allá en la agreste lomada,
que soy como esa cañada
que corre sin hacer ruido,
porque jamás he tenido
la vanidad por cascada.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Soy balcarceño y cantor

(Pintura: Molina Campos)Después de andar tantas güeyas,
abrazao a una guitarra,
mezclando noches de farra
con mujeres y botellas;
yo le agradezco a mi estrella,
gracias le doy al Creador,
que en vez de hacerme dotor
o leguleyo de fama,
me dio su luz soberana
la vez que me hizo cantor.

No me gusta el alboroto
ni soy de andar en tropilla,
pero de echura sencilla
igual que colchón de croto.
Rendidor como el poroto
si el indio se me desata,
piso con todas las patas
en cualisquier ocasión,
y no me aguanto patrón
dende que murió mi tata.

No me vengan con apuro
porque soy de lomo frío,
será lerdo el tranco mío
pero también es seguro.
Sin presumir de muy duro
porque no soy ni fui malo,
tampoco ando de regalo
pal primer desorejao
y mañas no me han faltao
pa hallarle la comba al palo.

Y así vivo sin desvelo
con poquitas pretenciones,
cantando por los fogones
pero siempre alzando el vuelo.
Andar es todo mi anhelo,
suerte del caminador,
sin envidias ni rencor
cruzo las sierras y el llano
y pa más gloria paisano:
soy balcarceño y cantor.

martes, 10 de mayo de 2011

A don Federico Viejo


Con sus ochenta cumplidos
lo suelo ver vuelta a vuelta,
con esa actitud resuelta
de paisano bien nacido.
En un colorao fornido,
livianón y coscojero,
luce su porte campero
alto como una tacuara
y un gesto serio en la cara
curtido por los pamperos.

Saluda alzando la mano
con el rebenque anudao,
cuando transita callao
como un indio sobre el llano.
Todo su orgullo paisano
muestra en su pilcha barata:
una boina medio chata,
un cinto como no hay otro
y un par de botas de potro
donde se lucen sus patas.

Aunque está medio bichoco
por los años que amontona,
su armada nunca perdona
si hay que tumbar algún soco
y no se achica tampoco
si entra un botón a tejer
que aunque no son los de ayer
sus dedos entumecidos,
saca tientos bien medidos
como un hilo de coser.

Le pela el poncho a un novillo
si se ofrece a campo raso,
sin más ayuda que el lazo,
su colorao y el cuchillo.
Si hay que soguear un potrillo
no precisa maneador,
solo un bozal potreador
y con su astucia lo deja,
mansito como una oveja,
blandito y cabestreador.

Así es Federico viejo
de mis pagos de Cañuelas;
un criollo sin más escuela
que un tranquear duro y parejo.
En estos versos le dejo
la esperanza que algún día,
su misma estirpe bravía
le brinden algún camino,
un monumento Argentino
pa bien de la patria mía.

miércoles, 20 de abril de 2011

Así soy


Señores, a mí me gusta
por empezar lo campero.
Le aseguro compañero
es cosa que no me asusta.
Por ejemplo a mí me gusta
tirar un pial de volcao,
acomodar un recao,
arreglar algún caballo
y algunas riñas de gallos
que a veces la sé mirar.

También me gusta enlazar
campo afuera un animal,
y ponerles el bozal
a un potro pa jinetear.
Me gusta que al corcovear
se desparrame el sotreta,
pincharlo por las paletas
si es que puedo y no me atoro
y en jineteada de toros
difícil que no me meta.

También me gusta llevar
bien afilao el cuchillo,
limpiarlos y darles brillo
cuando lo tengo que usar.
Un redomón se aguantar
mansito y sin apuro,
golpeador y corajudo
y al trabajarlo que aprenda,
que al acortarlo en las riendas
que el golpe sea seguro.

También me gusta cantar
y pulsar una guitarra,
y entreverarme en la farra
si es que me dejan "atuar".
La taba yo se tirar
de vuelta y media aparcero;
también soy medio soguero
no me quiero aponderear,
y en un papel dibujar
lo que pidan y lo que quiero.

Así soy yo compañero
para todos los presentes,
y en el gusto de la gente
cada cual tiene un sendero.
yo con pacencia y esmero
les voy a seguir cantando,
cosas que fui cosechando
desde el día que nací,
porque solo yo aprendí
de observar y estar mirando.

jueves, 7 de abril de 2011

Los 50


Hoy llegaron los 50
De mi padre tan querido
Con quien yo he compartido
Programas que perdí la cuenta.
Y la vida hoy lo enfrenta
A unos nuevos sacrificios
Tendrá que escribir de vicios,
De doma y de jineteada
Y no se de cuanta pavada
Pues este es hoy su oficio.

Dice que ya está viejo
Para seguir enseñando
Y que se ha ido cansando
Y perdiendo los reflejos
Pero no se ira tan lejos
De la vida del caballo
Va a soñar con más de un bayo,
Un rosillo, o un tostado.
Y se quedará atrapado
Como gallina abajo el gallo.

Ya que hablamos de los sueños
El suyo esta en trapalanda
Donde no hay ningún malandra
Pero si versos sureños
Y la gente con empeño
Se dedicara a domar
Y de caballos hablar
Por todo el día entero
De seguro ese es su cielo
De su sueño sin igual.

Su nuevo “hobby” es ahora
Ese de la fotografía
Se la pasa todo el día
Buscando entre las totoras
En los árboles esta horas
Esperando la mejor foto
Estoy seguro que no hay otro
Que tenga tanta paciencia.
Según el es “una ciencia”
Pero pa´ mí que está loco.

Con esto de los videos
Se levanta a tranco lento
Da vueltas como en un cuento
Y no mete ningún esmero,
Como si fuera torero,
El de a poco se le asoma.
Que me falta alguna coma,
Que me sobran los minutos
Pero a diferencia de muchos
Es feliz como la Oma.

Viejo yo te agradezco
Por todo lo que me diste
Y aunque te parezca chiste
Gracias a vos yo crezco.
Siempre fuiste tan modesto
Y sobre todo sencillo
Nunca te creíste pillo
Ni superior a nadie.
Tus consejos… como caries;
No se van ni con cepillo.

Y para ir terminando
Con este que es mi saludo
Viejo yo te aseguro
Que vamo'a seguir andando.
Por la vida caminando,
Sacando fotos a cuices,
Y a no se cuantas perdices
Que en la vida se nos cruce.
Yo te digo en este "tuze":
¡Que los cumplas muy Felices!

martes, 5 de abril de 2011

Fantasiando


Pa que andarles repitiendo
de que pago soy nativo,
si mi honrao apelativo
donde quiera voy luciendo.
Ni crean que ando escondiendo
que campo afuea me he criao,
porque siempre he comentao
con palabras muy sensatas:
¡vale más un criollo "en patas"
que el gringo mejor calzao!

Soy guitarrero y cantor
y en reuniones divertidas
tengo más amanecidas
que milico rondador.
También soy buen vareador
de algún flete encarrerao,
y el andar desocupao
pa mí no tiene importancia
pues no me falta una estancia
donde estarme de "agregao".

Yo sé buscar mi acomodo
en un mazo al barajar,
y el que me quiera probar
que se arremangue hasta el codo.
Soy parejito pa todo
cuando la mala atravieso,
y soy regular pa el "güeso"
como muy capaz también
de hacer un tiro por cien
sin tener ni solo peso.

Mi poncho pampa, heredao,
lo uso permanentemente,
pero no hallé hasta el presente
quien me lo hubiera pisao.
Y aunque soy muy educao
al cruzar por otras sendas
me he visto en varias contiendas
empuñando el cabo él plata,
pero ande afirmo la pata
no soy de errar con las riendas.

Sé dormir como un campero
tendiendo, el recao al raso,
y sé andar, si llega el caso,
bien vestido a lo pueblero.
Las bravuras de un coimero
no me causan sobresalto,
y como a nadie le falto
donde otro criollo se encumbre
a mí también por costumbre
me gusta volar bien alto.

martes, 22 de febrero de 2011

Como trenzando


Aquí me pongo a trenzar
unos tientos delgaditos,
que entre mis dedos cortitos
se quieren embarullar.
El cuidao voy a extremar
para evitar que se traben,
y me critiquen o alaben
seguiré trenzando ansioso,
pa que mire el más curioso
y aprendan los que no saben.

Como para hacerles ver
que soy un criollo de agaya
arranco así, de esta laya,
pinchando como alfiler.
Yo quiero hacerles saber
sin pretensión de asustar
que si debo rigoriar
soy espuela y soy rebenque,
y soy regular palenque
pa el que quiere tironiar.

Del mazo soy una "sota",
pero a jugador de ley
a mí no me corre un "rey"
ni me achica una derrota.
Pa el que mi tiro rebota
ó en mi camino se cruza
ya tengo a mano la chuza,
pues si trenzarme es mi gusto
no soy hombre que me asusto
cuando chista una lechuza.

De puro arisco no engordo
igual que bagual matrero;
soy desconfiao como el tero
con apariencias de tordo.
Como arroyo me desbordo
cuando apura el temporal,
y si cae a mi corral
alguno medio liviano
si dentra siendo orejano
saldrá con marca y señal.

Perro que ladra no muerde...
alguno estará pensando,
pero... pueden ir probando...
pa ver si es madura ó verde.
Y si mi rumbo se pierde
justo es que solo me oriente,
pa seguir sobre caliente
pues por pura picardía
siempre fué costumbre mía
nadar contra la corriente.

De este modo, un servidor,
aquí esta trenza les deja,
que de fiera y despareja
no sirve ni pa arriador.
Pero si hay un trenzador
mentao como mano brava,
si el pulso no se le traba
sobre el pucho de este envío
pa tirar en contra mío
que aprete nomás la taba.

...........................................................
Pd: Dedico este verso a la memoria de un señor y maestro en el arte de trenzar y de vivir, don Luis Alberto Flores. ¡Gracias Marinés Flores y a todos sus amigos por hacerlo tan necesario y presente!

viernes, 18 de febrero de 2011

Gaucho mentao


Alcance amigo el porrón
pa mandarle un trago al buche,
y el que es gustoso, que escuche,
con la mayor atención.
Porque ya en la inspiración
las rimas me han rabalsao,
y como el caso se ha dao
en este verso campero
lo pinto de cuerpo entero
al gaucho Eduardo Bilbao.

Nacido allá en el Tandil
hace ya una punta de años
luce entre amigos y extraño
su estampa tan varonil.
Criollazo como el candil
sus virtudes enarbola,
y sin una faya sola
ha transcurrido su infancia
en una mentada estancia
que es de Pereyra Iraola.

Con sus maneras sencillas
es un jinete mentao,
domador acreditao
y entablador de tropillas,
Hizo en esto maravillas,
y enalteciendo a la raza
como Bilbao no fracasa
sacó en concursos habidos
catorce premios seguidos
con los bayos de Apaolaza.

La provincia toda entera
recorrió de punta a punta,
y su prestigio repunta
entre la gente de afuera.
En cualquier reunión campera
por lo buen zapateador
se luce como el mejor
y como le sobran rollos
estando en rueda de criollos
es guitarrero y cantor.

Su palabra es un consejo
y como es gaucho del Sud
tiene el don y la virtud
de ser un hombre parejo.
Y al hacerles un reflejo
de sus ciencias tan valiosas
con palabras amistosas
quiero dejar aclarao
que quien lo imite a Bilbao
ha de aprender muchas cosas.

sábado, 12 de febrero de 2011

Presentación


Con la milonga sencilla
de galope corto y mansa,
enredada con las cuerdas
el temple y la voz ingrata,
acaricio las bordonas
preguntándote, guitarra...

¿Por qué busco los caminos,
o es la huella que me manda
echar los versos al hombro,
aguantarlos en la espalda?
¡Le tomo el gusto al andar
payador que al pueblo canta!

La diversión, el trabajo,
la soledad de la estancia
o la angustia de la lluvia
y la cosecha en la chacra.
De noche me entran las dudas
cuando miro la encordada...

Yo que no soy un cantor
yo que tengo la voz mala,
yo que he dicho al escucharme
¡dejemos la cosa y basta!
Y me lo paso volviendo
después de la breve pausa.

Porque andar me desespera
desde las tripas al alma...
A mí me gusta contar
lo que a nosotros nos pasa,
historias de gente simple
que a veces parecen nada.

Para cantarle a un caballo
qu'es pingo en todas las canchas,
a la cocina del pobre,
a las viejas alpargatas
del croto que por las calles
de tierra de nuestra patria
arrastrando sus olvidos
y sus recuerdos, avanza.

Me llama para contarles
de la tropilla entablada
qu'el patrón nuevo mandó
pa'los tachos, y en la manga
quiere trabajar de a pie
con ayuda de picanas.

Al obrero correntino,
de Santiago o Catamarca,
desarraigado en la villa,
añorando tardes mansas,
donde el trabajo escasea
y donde la muerte tarda.

Me llaman para cantarte,
dura mujer de tu casa,
criando una punta de hijos,
realizando con la plata
tremendos malabarismos
aunque el marido hace changas.

Para cantarle a la chica
que manteniéndose a gatas
entretiene al pobrerío
pasando de cama en cama...

Es por eso que les pido
que escuchen mi voz ingrata,
mi pobrecita milonga
y mi cuerda destemplada...

Yo solito cuadro el mono
cuando la ruta me llama
y nunca voy a dejarte
sin décimas...¡Mi guitarra!

lunes, 7 de febrero de 2011

En buena ley

(Pintura: Carlos Montefusco)
Yo pienso que los varones
deben cantar cosas buenas,
por eso no canto penas
aunque las tenga a montones.
Y ladiando esas cuestiones
que en mí no tienen cabida,
si me dan una "caida"
les voy a decir cantando
lo que aprendí trabajando
a lo largo de mi vida.

Cuando a un trabajo me entrego
trato de ser cumplidor,
y ande vá jugao mi honor
al reigor no me doblego.
Pues sé carniar un borrego
sin que un solo error cometa,
y pa no ser un maleta
que se gasta en las posturas
yo sé sacar las achuras
y "charquiar" una paleta.

Sé acomodar un recao
como cualquiera que entienda,
y sé contar una hacienda
orillando un alambrao.
Sé hacer a campo un asao
al reparo de unas matas;
pelarle a un pingo las patas
como un buen campero estila,
y en el tiempo de la esquila
ganarme mis buenas "latas".

Observando a los baguales
le saco el que es orejano,
porque en marcas soy baquiano
y conozco las señales.
Con remedios bien rurales
mis caballos he sanao,
y si alguno se ha rengao
no le voy a errar la cura,
pués sé lo que es clavadura
ó si está desortijao.

Sé salir con un arreo;
y perdonen que me alabe,
pero entre gente que sabe
pialo, tuzo y jineteo.
Viento abajo, si boleo,
-enseñando redomones-
tomando mis precauciones
sé atropellar como luz
y sacarle a un avestruz
pluma, picana y alones.

Yo sé macetiar un cuero
pa hacer bozales y riendas,
maneadores y otras prendas
que precise pa mi apero.
Sé "medir" un parejero
porque esa es mi diversión,
y como todo buen pión
sé en un rodeo apartar,
y en la yerra trabajar
donde me ponga el patrón.

Me gusta, por advertido,
tener un pingo enseñao
a saltar un alambrao
y a vadear un río crecido.
Sobre un campo bien tendido
sé enlazar, sorteando escollos,
como acostumbran los criollos
que saben calzar las botas,
con armadas bien grandotas
y por lo menos seis rollos.

Sé lo que es andar mojao
desde el garrón a la nuca,
pero el maestro que educa
jamás me tuvo a su lao.
Siendo en letras atrasao
al trabajo me apliqué,
y aunque firmo y firmaré
con el pulgar de mi mano
talvéz más de un escribano
¡no sepa lo que yo sé!...