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jueves, 26 de agosto de 2010

Charlas de fogón

(Pintura: Carlos Montefusco)
¿En mis tiempos? ¡ Había'e pasar eso!
¡Cualquier día mis jefes se entregaban
mientras quedase medio taco'e pólvora
y se hallase un bagual en la campaña!

¿Q'en Tupambay y en Masoller quedaron
panza arriba unos cuantos? ¡Vaya... vaya...!
¡En el Sauce, estuvimos cinco días
recogiendo los muertos, a carradas,
y entuavía con tantos que sobraron
se rellenaron tuitas las barrancas!

¡Engordaban los pastos, con la sangre
q'empapaba los campos de la patria!
Entonces se atracaban cuerpo a cuerpo.
¡No se tiraban dende veinte cuadras!

¡Clavando al redomón la nazarena,
viboriando la lanza,
pegaos al costillar, como los indios,
y dando al aire las golillas blancas,
ansina es que cargábamos nosotros!
¡Ansina el entrevero se formaba!
Boliadora, facón, lanza y trabuco,
mano a mano y en lay, como Dios manda!

¿Áura? Fusiles de cuarenta tiros
que alcanzan a cien cuadras,
y si las moras pican de cerquita,
como el guazuvirá, golver el anca!

El gauchaje en mis tiempos, se reía
del alboroto que arma la metralla;
¿los cañones? servían... ¡pa enlazarlos
y tráirlos a tirones, como rastra!

Yo no digo que ustedes sean más flojos;
ya sé q'hicieron, sí, la pata ancha...
pero ¡canejo!, no es ni parecido
a aquellos tiempos de mi edá pasada!
.............................
Ansí, en la rueda del fogón, de noche,
en la cocina grande de la estancia
un viejo nos habló. Y lo escuchamos
con rispeto y callaos, que su palabra
tenía el prestigio de catorce heridas
ganadas en el campo de batalla,
cuando los años no le habían dejao
cáidos los brazos y la barba blanca!

Y aemás q'es puro rezongar de viejo
que por sus nietos se le cae la baba;
él sabe bien del modo que peliamos,
que quien nos redotó, jué la disgracia...
¡Sobre el pucho nomás, estamos prontos
pa salir otra vez, por la revancha!

El criollo es siempre el mesmo
de chiripá bordao o de bombacha;
y sabe pelear, áura, igualito
que allá en los tiempos de la edá pasada.

¡No jué más duro el Sauce o Manantiales
que Tupambay, Illescas o Las Palmas!

Y aunque el viejo lo sabe, nos rezonga,
cuando entre mate y mate nos relata
las cosas de su tiempo... Y es que entonces
él, de cerquita véia las hazañas,
y áura se queda en el fogón, matiando,
mientras los nuevos hacen las hombradas.

lunes, 15 de junio de 2009

Retobos


¡Yo no quiero que me hablen de tristezas!
¡La tristeza es un daño que me mata!
¡Yo quiero oir el trino del boyero
q'entre los ceibos sus amores canta,
y no el lúgubre aullido de las penas
clavando sus lloronas en el alma!

¡Yo quiero flores, alegría, luces,
y arrullos de calandria!
.................

¡Q'el patrón lo ha retao? ¡Que se retobe!
¡Es ancha la campaña!
Con plantarle las pilchas al sotreta
y alzar tuitas las garras...
¡No ha'e faltar un churrasco en ningún lao,
como no falta nunca una guitarra,
con que espantar las penas que se vienen
a hacer nido en el alma!

Y en lo pior...¿pa qué diablo se precisa
el facón afilao? ¡La pata ancha
se hace ande quiera... y si joroban mucho,
en cuero ajeno se le busca vaina!

El revolve del gaucho y el del rico
son de una mesma marca:
¡y no escupen más juerte porque tengan
el mango liso o la culata'e nácar!

En el monte hay abrigo... ¡Y es tan lindo
sestiar bajo los talas,
mientras que arrullan con sus dulces trinos
los pájaros que cantan...!
Y dispués que en el campo, en cualquier lao,
s'encuentra una majada
pa carniar de lo gordo, sin escrúpulos,
¡porque al fin es el rico quien lo paga!

Cuidar el parejero, que la vida
está en la ligereza de sus patas;
tener el ojo alerta... ¡y vivir libre
a punta de facón y a juerza'e bala!

Porque el gaucho es ansina: ya ha nacido
destinao a ser patria,
y sólo es libre a juerza de coraje
y echándose las penas a la espalda!
........................

Me contaba mi agüelo, de otros tiempos
en q'el gaucho peliaba por la patria,
redamando su sangre en las cuchillas
pa echar al estranjero, a punta'e lanza,
y que no bien, pa celebrar el triunfo
los clarines tocaban las dianas,
ya otro tirano pior, de los de adentro,
en el lomo del criollo se horquetaba,
haciendo el ñudo tuito el sacrificio
de los que créiban libertar la patria!
¡Y nosotros! ¿Pa qué nos atracamos
por la divisa blanca o colorada?
¡Pa servirles de estribo a los mandones,
y nada más que pa cambiar de marca!

¡El gaucho es libre sólo matreriando!
¡A punta de facón y a juerza 'e bala!
¡Con un bagual que corría más qu'el viento,
y echándose las penas a la espalda!
Me gusta galopiar por las cuchillas
aspirando del trébol la frangancia,
y meterme po'el monte, pa acostarme
a la sombra'e los talas,
mientras que arrullan su canción de amores
el sabiá y la calandria,
y perfuman el aire, dulcemente,
el arrayán, el ceibo y la albahaca.
Entonces sí, soy libre como un pájaro
que ha podido escaparse de la jaula;
y no tengo vergüenza de que corran
de mis ojos las lágrimas...
si me atropellan tuitos los pesares
ricordando a una ingrata...
¡Una chinita qu'entuavía la quiero
aunque al pensarlo se me ruempa el alma!

Pero a mí que no me hablen de tristezas.
¡Yo quiero lo que alegra y lo que canta!
¡El trebolar sembrao de margaritas,
el aire libre en la campaña ancha,
el pericón, que acerca corazones,
el cielito, que vibra en la guitarra...
porque el gaucho es ansina: sólo es libre
a punta de facón y a juerza'e bala,
sin aguantar patrón que lo reprienda,
asustando, lo mesmo que luz mala...
con coraje, y riyéndose de todo,
y echándose las penas a la espalda!