Mostrando entradas con la etiqueta Canto con jundamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canto con jundamento. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de agosto de 2011

Elecciones 2011

¡Argentinos: llego el dia,
volveremos a votar
seguro que va a ganar
el candidato elegido.
Gane tal, o cual partido,
por sufragio popular
tendra el pobre que aguantar
hasta que lo trague el "hoyo"
o hasta que venga algun "crioyo"
EN ESTA TIERRA A MANDAR...!

jueves, 14 de julio de 2011

Me gusta la gente simple


Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado,
la gente de casa pobre
y corazón millonario.

La que todavía suda
la que se rompe las manos,
la que se juega la vida
por el pan de sus hermanos.

Me gusta la gente simple
que al vino le llama vino,
la que al pan le llama pan
y enemigo al enemigo.

La que se da por entero
y no tiene intermediarios
la que comparte conmigo
el respeto a los milagros.

Me gusta la gente simple
que se levanta temprano,
porque hay que limpiar la calle
pintar el frente al mercado,
bajar del camión la fruta
repartir los telegramas
servir el café, la sopa,
pescar,embolsar la papa,
cortar el árbol preciso
para hacer una guitarra
con la que un día el cantor
caminará por la patria
contando a la gente simple
que sin ella no hay nada
ni siquiera la milonga
que en el mundo me declara.

Me gusta la gente simple
que hace la silla y la mesa,
los zapatos de mi madre
el vestido de Teresa.

La que ríe fácilmente
la que fácilmente llora,
la que inocente confía
que un día cambien las cosas...

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado.
..........................
Tal vez mañana me vaya
si se me ocurre partir
y si no me da la gana
me quedaré por aquí:
no será más pobre el mundo
el día que yo me muera
otro canalla andará
agitando por la tierra.

lunes, 4 de julio de 2011

Carta a ño Baso


Como muy pronto, ño Baso,
pa'esa estancia he de rumbiar,
he comenzao a aprontar
cabresto, recao y lazo...
Aquí le mando el picazo
que para el viaje he comprao.
Como ve, bien retratao
le mando a mi parejero,
pues, ya sabe usté, aparcero,
que siempre ando bien montao...

Yo, por áura, y como pión,
como andaba muy cortao,
amigo, me he conchavao,
en la estancia'e ño Falcón.
No me gusta ese patrón,
me pienso desconchavar;
dicen que van a mandar
pa'esa estancia una pionada
y puede qu'en la nombrada
yo me pueda mesturiar.

Aquí la cosa, aparcero,
anda fiera por demás...
Pa'mejor, el capataz
es un criollo picotero.
Ni a la madre, compañero,
creo que le hace un favor;
tiene yerba superior,
pero el que quiera probarla
primero debe pagarla
con plata del tirador.

Ya no se ve una jugada
como en otro tiempo había;
hoy tuito es melancolía
entre tuita la pionada;
hay veces que alborotada
de puro hambre, amigazo,
se dan algún talerazo
y el mate se colorean;
¡si hasta de gusto pelean
en esta estancia, ño Baso!...

¡Da hasta ganas de llorar!
Ya no hay juego de sortija
donde un paisano a la fija
siempre solía ensartar.
Y asigún se siente hablar
en esa estancia nombrada
vive bien la paisanada
y si no me han engañao
hasta trajes les han dao
y come bien la pionada.

Aquí nos arrean en montón
cuando llega la comida;
¡jugamos a la parida
en semejante apretón!
Hablarle de la ración
está de más, aparcero;
ni parecido a puchero
es el rancho que nos dan,
¡Y muchas veces ni pan
nos quieren dar, compañero!

Ya no se ven ni los cobres,
ni un peso en el tirador;
andamos que da dolor
de mixto jediendo a pobres.
Qué importe de que nos sobre
pa'l trabajo voluntá;
cuando la necesidá
entra a clavar su aguijón,
¡se estrella la reflexión
y es pura calamidá!

Según me han asigurao
que en esa estancia al entrar
lo entran a trasquilar
y lo dejan bien pelao...
Pero después he pensao
qu'el pelo se vuelve a criar
y a juerza'e reflexionar
yo mismito me consuelo:
¡Tiene el que no tiene pelo
menos que desenredar!...

No me deje de mandar
una carta pa'saber
lo primero que he de hacer
en esa estancia al llegar.
No me quisiera portar
como gaucho chapetón;
dándome usté una licción
puedo ir más priparao;
¡no quiero que alborotao
me sorprienda su patrón!...

Bueno, amigo, voy a dejar
porque pa'chorizo es largo.
Lo único que le encargo:
no deje de escrituriar;
y si llega a preguntar
por mi salú algún paisano,
déle un apretón de manos;
y esté reciba, ño Baso,
de su amigo un fuerte abrazo
¡y que pase un buen verano!...

jueves, 23 de junio de 2011

Como yo lo siento

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero
porque no es como aparenta
sino como yo lo siento.

Yo soy cardo de estos llanos
totoral de esos esteros
Ñapindá de aquellos montes
piedra mora de mis cerros
y no va a creer si le digo
que hace poco lo comprendo.

Debajo de ese arbolito
suelo amarguear en silencio
si habré lavado cebaduras
pa intimar y conocerlo.

No da leña ni pa un frio
no da flor ni pa remedio,
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco.

No tiene un pájaro amigo
pero pa mi es compañero.

Pa que mentar mi tapera, velay
velay, si se está cayendo,
le han rigoreau los agostos
de una ponchada de invierno.

La vi, la vi quedarse vacia,
la vi... la vi poblarse e recuerdos,
sólo por no abandonarme
le hace pata ancha a los vientos
y con gotera de luna,
viene a estrellar mi desvelo.

Mi canto conserva cosas
guardadas en su silencio,
que yo gane campo afuera
que yo perdí tiempo adentro.

No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero,
porque no es como aparenta,
sino,como yo lo siento.

Su cinto no tiene plata...
ni pa pagar mis recuerdos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Canto final

(Foto: Ethel Panciroli)
Si en la hora final yo me consumo
sabiendo como sé que nada alcanza
para colmar en vida la esperanza,
que todo lo que vi tan sólo es humo.

Si fue vano el gemir en la querella,
la risa inútil, el desvelo largo,
no es tan triste el morir, no tan amargo
el tránsito supremo hacia la estrella.

Si la rosa de aquella primavera,
yace en el fango, en fango convertida
y en los aires se fue desvanecida
en aire y luz el ave prisionera.

Aunque el dolor me anegue
no he de estallar en llanto.
Cuando la muerte llegue
le entregaré este canto.

jueves, 9 de junio de 2011

Opinando

(Foto de Horacio Guarany tomada por Jorge I.Gaviria)
Triste es hacerse aclamar,
pero agachando la frente,
digo: si el hombre es consciente,
no lo debe tolerar.
Nada le habrá de pagar,
esa cobarde traición
de arrodillar la canción,
para que le abran la puerta,
es tener el alma muerta
y reyuno el corazón.

El hombre pa' ser varón,
debe tener bien presente
que el consentir inconsciente,
tal vez tenga su perdón.
Pero quien como un ladrón,
se presente comedido,
donde a otros le han impedido
dejar libre su canción.
Tiene alma de charabón,
con el huevo fuera' el nido.

Ser audaz no es valentía,
atreverse no es coraje.
Se atreve audaz el hembraje,
hasta con la policía.
Más la clara varonia,
Que nadie podrá comprar,
es el saberse plantar,
de frente a la prepotencia.
Tener libre la conciencia
es ser más libre que el mar.

Quien me puede comparar,
la alegria que yo ostento
de ser más libre que el viento,
siempre dispuesto a gritar.
Nadie me puede parar,
el pueblo es mi derrotero.
Y sé volar compañero,
por encima de las leyes.
Ley que acoyunta los bueyes,
no se han hecho pa mi overo.

El gaucho no es el facón,
botas, poncho, barba larga.
Gaucho es quien alza la parva,
sin mendigarle al patrón.
Gaucho es conciencia, razón,
Decencia, amor, varonía.
Gaucho es la soberanía,
de respetar a la gente.

Gaucho es ser hombre valiente
pero no de latanería.
Más cuando la cobardía,
lo lleva al hombre al rincón.
Donde se encuentra el montón,
de tantas cosas perdidas;
cuando en su sucia guarida,
se oculta de la verdad,
cuando hace de la amistad,
un negocio permanente;
ese no es gaucho ni gente
y dudo si es animal.

Pena del gaucho bandido,
cuando agacha dócilmente
su guitarra que es doliente,
llora porque le han vendido.
Me da pena el que vestido,
como importante doctor,
le cubre el rostro el rubor
cuando lo miro a la cara,
Por qué esas ropas tan caras
son el precio de su honor.

De lejos siento el olor,
del hombre que me ha mentido,
el que me niega vendido,
por una paga mejor.
Firmo mi canto señor,
con mi nombre y apellido.
Tiembla el coraje aterido,
del miedo de pasar hambre
y en su boca hecho calambre,
mi nombre queda dormido.

Me niega en sí, más mi grito,
nunca comió de esa mano.
Mi caballo ya es baqueano
para galopear solito.
Ahora voy al trotecito,
por donde antes galopé
y algún día llegaré,
a la meta no lo dude
que donde algún día estuve,
algún día volveré.

Ahora me dejan por nada,
del corral que los presenté,
a esa gente le diré:
que el que debe siempre paga.
Estoy tirando la taba,
y aunque suerte no echaré
se la clavaré a los pies
tan solo pa' demostrarle,
que muestran con ser cobardes.
lo que en la taba le heche.

La ganga de la cosecha

(Foto: Colección Filipini "Cosechadora tirada por caballos" año 1920 - Fototeca Bernardo Graff - Santa Rosa, La Pampa)
De tan aguachento peca
este tiempo llovedor;
aunque en verdá es pa mejor,
pues ha conjurao la seca.
Dicen no ha de sonar hueca
la caja del que ha sembrao,
y tanto se ha ponderao
la cosecha venidera,
que, si les miento me muera,
¡yo mismo m'he entusiasmao!

¿Cantidá?... ¡Meta contar!
¿Calidá?... ¡Sinun engaño!
¡A la cosecha deste año
un himno le han de cantar!
Corcociando como el mar
un trigo verde esperanza
el color del oro alcanza
preparándose al acopio.
¡Al fin con dinero propio
se ensanchará la labranza!

Lo que nos sobre habrá quien
lo pagará en esterlinas;
serán las gentes vecinas
y las lejanas también.
Muchos el dinero ven
que ha volao últimamente
regresar al continente
y aquerenciarse de nuevo.
¡A crér tanto no me atrevo,
aunque soy muy complaciente!

Se afirma que sí señor,
que ha de venir el dinero,
no ya como aventurero,
sino como comprador;
no pagará un esplendor
que no ha brillao todavía;
se acercará día a día
pa agenciar lo necesario:
trigo, carne y fruto vario
desta gran proveeduría.

Pasó lo de especular
a la historia del bochorno:
aunque está encendido el horno,
tan sólo pan ha de asar.
La Uropa ha de precisar
su plata pa componer
lo que ha gozao en romper
con la guerra, ¡la gran pucha!
¡pa volver a ser tan mucha
en las que se habrá de ver!

Y basta de transacciones
sobre un valor inventao.
Aquí tan sólo el mercao
se brindará a las naciones.
Viva a puras inyecciones
el pueblo que sea Tilingo.
Sencillo el caso distingo
y en decirlo no me canso.
Pa cuantos está Indio Manso
o su cuñao Pancho Mingo.

Se descuelga un temporal,
y es cosa de bendecirlo.
Con franqueza he de decirlo,
no me parece esto mal.
Pero, amigo, no es igual
lo que sigue, y desconsuela:
ni se alumbran con pajuela
los que estudian la cuestión.
Da más luz en la ocasión
el yesquero de mi agüela.

No hemos tenido hasta hoy
barcos pa cargar el trigo.
Vaya pensando esto, amigo,
si es que chamboniando estoy.
Yo no he visto, o ciego soy,
del Rosario a Necochea
barco que argentino sea
y hasta el de afuera es escaso.
Pensando en el triste caso
el mercao se julepea.

Espera al ñudo la oferta
mucho maíz en el Rosario;
pasea el intermediario
haciéndose la mosca muerta;
deja la plaza desierta
y pa otro lao se refala;
va haciendo la cosa mala
pa ofrecer luego un insulto;
¡si hoy se menea algún bulto,
ni tan siquiera es de chala!

Con lo de no haber vapor
donde cargar los ceriales,
estos hombres muy formales
apretan al sembrador;
que también el fletador,
dirán los apreta a ellos,
y tras tantos sueños bellos
¡vean al que ha trabajao,
junto al maíz ya fermentao,
tirándose los cabellos!

Nada vale la paciencia
con que ha cultivao sin ocio:
le descalabra el negocio,
amigo, la indiferencia.
El ministro en la emergencia
nada sabrá resolver;
averiguará, pa hacer
buen ojo a este asunto ingrato,
cuántos pelos tiene un gato
cuando acaba de nacer.

No ha de prestar un morlaco
a quien, no habiendo extranjera,
fabricará la arpillera
con fibra de nuestro Chaco.
Perdóneme si me atraco
en esta cuestión mezquina,
pero nadie se imagina
cómo sin bolsas ni piola,
es asunto que no rola
el comercio en la Argentina.

Los pueblos que están en trenza
nos mandarán más de un barco,
pa que el trigo cruce el charco
y les llene la despensa.
Pa nuestro ejemplo y vergüenza
nos mostrarán otra vez
que todo el negocio no es
el chubasco y la faena:
¡a la cosecha más buena
la echa a perder un revés!

Preste el gobierno si tino,
no piense que todo es ganga:
entre intermediario y changa,
no queda un peso argentino.
Esto es matarse, imagino;
nos sobra sólo el afrecho,
y la patria hecha un desecho
de tanto que se abandona,
mira pal cielo, tristona,
como tapera sin techo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Mal cristiano

(Pintura: Pablo Uriburu)
¿Que no soy güen cristiano -usté me dice-,
porque no rezo pa Semana Santa
y en lugar de pasarla a bacalao
me como un churrasquito como nada?
Es la juerza'e la costumbre, solamente.
Los criollos de mi laya
si no tienen asao lindo y jugoso
pa darle rienda suelta a las quijadas
se sienten enfermos, apocaos
y hasta les dentran a temblar las tabas.
¿Que es pecao no rezar? No es culpa mía.
Yo no he tenido quien me lo enseñara,
y pa aprenderlo solo no he podido
ya que de ler no entiendo una palabra.
Además -a mi ver- debe rezarse
cuando una voz se enanca sobre el alma;
cuando una voz de adentro nos reprocha
y alguna mala acción nos echa en cara.
Y yo -gracias a Dios-, llegué hasta viejo
sin manchar mi facón de sangre hermana;
no he robao, ni lo pienso.
Mi palabra de gaucho es más sagrada
que mucho documento que se escribe
y que al final... no sirve ni... pa nada.
Mi rancho, pal cansao, no tiene puertas.
A naides le he negao ni pan, ni agua,
ni el pedazo'e churrasco que hoy me dicen
que comerlo es pecao esta semana.
Tampoco he codiciao la prenda ajena
ni la fortuna que el vecino gana,
ya que parece estar de Dios escrito
que los gauchos de ley no tengan nada.
Por eso no maldigo contra naides
ni me arrodillo pa pedirle gracia:
¡No es pecao no rezar, pa quien no sabe,
ni es pecao no rezar si no hace falta!
¿Que yo lo niego a Dios? Eso es mentira.
Y además que no es tanta mi ignorancia,
siendo que Dios se muestra en todas partes:
en el valle, en la selva, en la montaña,
en el calor que dora los trigales,
en la lluvia, en el viento y en la helada.
Dios está en la luz, está en la sombra,
en el pico ganchudo de las águilas,
en la guampa puntuda de los toros
y en la dureza que le dio a la garra.
Pero también está en la mariposa,
en el gusano lerdo que se arrastra
y en la sencilla flor que nace a campo
y perfuma el aleinto'e la mañana.
¿Que yo lo niego a Dios? ¡Qué ia negarlo!
¡Si en las horas oscuras de la Patria,
dispués de darle luz al pensamiento
de los hombres nacidos pa'librarla,
Dios estuvo en el filo'e los machetes,
en la chuza puntuda de las lanzas,
en el clarín que manda a la pelea
y en el coraje de la raza gaucha!

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fiesta Patria

(Pintura: Carlos Montefusco)-Venga p'acá, m'hijo,
y siéntese a lo gaucho, junto al fuego,
pa contarle a su tata lo que vio
hoy, que le dio permiso pa ir al pueblo.
¿Taban lindos los festejos patrios?
-Pa decir la verdad...¡yo ni me acuerdo!
Iba tanta gente por la plaza
haciendo tanta bulla, tanto estruendo,
que salí como zonzo y almariado
de esa que más que plaza era un infierno.
-Y áura, contésteme esta pregunta
que de la vaina se me está saliendo:
¿Sabe m'hijo lo que es el patriotismo?
-Y... el patriotismo es, por lo que veo,
salir pa un 25'e Mayo o un 9 'e Julio
luciendo el trajecito dominguero,
vivar la bandera azul y blanca,
llevar botones lindos en el pecho
y subir, como dicen, la tribuna
pa dende arriba, discursearle al pueblo.
-¡Todo ese patriotismo que usté vido
no vale un pucho de tabaco negro!
Porque no es patriotismo andar gritando
todos amontonaos como borregos,
ni lucir los colores de la patria
cuando se lucen pa adornar el pecho,
ni tampoco subir la tribuna
y decir cosas que las lleva el viento...
El verdadero patriotismo, m'hijo,
lo demostraron nuestros bisagüelos
allá por Tucumán, en Ayacucho,
en Suipacha, Maipú y en San Lorenzo,
peliando como liones por la patria;
conquistando de a jemes el terreno
y cruzando después la cordillera
pa darle una manito a los chilenos.
Pero jue patriotismo sin alardes,
ni llevaron más lujo sobre el pecho
que la rosa de sangre que el mosquete
al escupir les dibujó de lejos.
Y hay también otra clase'e patriotismo
que a juerza de mirarlo ni lo vemos,
y es el patriotismo de los hombres
que engrandecen al país con sus esjuerzos.
Trabajando, muchacho, arqueando el lomo,
martillando los fierros,
destripando terrones con la reja
pa llenar hasta el tope los graneros;
recortando ladrillos;
levantando edificios pa colegios
y estudiando los libros
pa mañana o pasao llegar a maestro
y enseñarle a escribir a los muchachos,
y a sacar unas cuentas por lo menos.
El otro patriotismo, el que usté vido,
¡no vale un pucho de tabaco negro!

El presupuesto


Pal instrumento dispongo
de tan sólo un encordao
que hoy encontré arrinconao
y enredao como un rezongo.
Mi canto será un rezongo
en la guitarra viejita
que la he templao muy bajita,
pues me debo prevenir...
¡no tenga que recurrir
a un encordao de piolita!

Deme el amigo auditorio
asunto pa emprecipiar:
no me gusta soportar
un silencio de velorio.
Me han gritao que es bien notorio
el tema del presupuesto,
y ya me apunto con esto
y advierto a más de un cantor
que viendo que hay truco y flor
canta contra flor al resto.

La comisión que en sancocho
puso la pitanza anual,
cosa que hizo muy formal
entre su té y su bizcocho,
casi acaba en trenza de ocho,
a no ser que haciendo punta
salió arisqueando la yunta
del Melo y el Le Bretón,
a la escasa reducción
presentada por la junta.

Los dos apretaron duro
cortando por todo lao,
pero por otro costao
se hallaron en un apuro,
pues el detalle seguro
de empleaos que están sobrando
pidió el principal, desiando
si voltiar saber a quién.
Por tropa han indicao bien,
pero por cabeza, ¡cuándo!

De modo que habiendo cola
la pareja ver dejó
que hace tiempo comprobó
plata que no se controla,
pero como no es paviola
sólo indica la majada,
pues gente de su camada
han hallao en los registros;
y le han dao a los ministros
el derecho a la voltiada.

Con la pluma eligirán;
"este quiero, este no quiero".
A ningún jaife mañero
de seguro voltiarán,
desos que a buen sueldo están
por supuestos que nunca han visto,
de los que los ha provisto
el propio papá ricacho,
¡mientras más de un buen muchacho
se muere de hambre, por Cristo!

La junta del presupuesto
sin más dimes ni diretes,
despachó como chijetes
las litas tras todo esto.
Cada diputao ha puesto
sus ojos en la cuestión,
y en la primera sesión
no ha de haber quien no retruque:
que ya está pago el batuque
con pesos de la nación.

Del raboneo colijo
que más de un chancho se libra,
mientras se desequilibra
cargando al pueblo de fijo.
De un mal padres es este el hijo
que soporta el hurguetiar
con que lo viene a mochar
y a sumirlo en un infierno
¡Si dicen que eso es gobierno,
vaya al diablo a gobernar!

Ellos quedarán orondos,
muy taitas con mil quinientos,
cuando con sólo trescientos
tendrían bastantes fondos.
Pa lucir saberes hondos
y ser gente de verdá,
no sé qué necesidá
tienen, es lo que pregunto,
de alzar tanto peso junto
en ley de mensualidá!

La ponchada de millones
que juntó Roca, el finao,
es un ejemplo clavao
de todas estas cuestiones.
¡Dele y dele pellizcones
en los gastos de la lista!
Pero a ellos, ¡Dios los asista
si es que anda mal su balance!
¡De las gangas a su alcance
no apartan nunca la vista!

Muchos creen que chacoteo
porque es milonga mi canto;
pero tal juicio no aguanto,
pues no es el de mi deseo.
Tacho lo que es malo y creo
que mancha el alma argentina:
se las chanto al que se ostina
en salirse de la ley.
Mi porfía es la del buey:
sólo en la güella camina.

No olviden lo principal,
cocoritas congresales,
y ahorren los nacionales
donde estén destinaos mal.
Por su partido leal
deben de mirar, es cierto;
pero el país es un concierto
y olvidarlo será mengua.
Ni le den gusto a la lengua
ni crean que el pueblo ha muerto.

Con esta crisis aguda
a media rienda han de andar,
o a la ruina ha de rodar
la patria entera, sin duda.
Suerte tan fiera y peluda
sólo a este pueblo tocó
cuando también se olvidó
poner bien clara la cuenta,
y fué allá por el noventa
cuando la gorda se armó

viernes, 20 de mayo de 2011

Andan matreros los cobres


"Con la cosa de la guerra
andan matreros los cobres.
¡Se van a morir de pobres
los paisanos de esta tierra!"
En una ocasión muy perra
así cantó aquél cantor
que cantando con primor
rindió a la patria el tributo
del fausto criollo, ese fruto
de la más preciada flor.

Señores, la gente está
aplastada de tan corta.
Falta de esperanza aborta
toda buena voluntá.
Se ve andar de aquí pa allá
en el campo al paisanaje,
en la ciudá al jilaifaje,
¡y hasta a la mujer, al cabo!
Hoy todos buscan conchabo,
pero sin ningún coraje.

En este trance tan fiero
hasta Anchorena dispara.
¡Feaza tiene la cara
Buenos Aires sin dinero!
¡Intendente majadero!
Quiso la ciudá tajiar
pa alegrarla y ventilar
con calles tuertas... y ¡de ande!
¡Coco chico, oreja grande,
hombre puro bulevar!

Deja la ciudá mistonga
y aujeriada en la barriga.
No habrá quien cortando siga
ni quien un centavo ponga.
De áhi que también se proponga
dejar todo sueldo mocho
la comisión que en sancocho
pone la pitanza anual,
cosa que hace muy formal
entre su te y su bizcocho.

Tierra adentro es algo triste
como las cosas están.
De Entre Ríos a San Juan,
tan sólo miseria existe.
Ya la razón se resiste
a crer sean tan siniestros
los percances que a los nuestros
da la suerte en sus reveses.
¡Por allá hasta quince meses
van debiendo a los maestros!

Cuando subió Laurencena,
al gobierno provincial,
halló por todo caudal
el dinero pa una cena.
En otra provincia suena
una especie de desliz.
Alguien pensó: -es infeliz
entre el enorme entrevero,
dejar que pueda el dinero
ir haciéndose perdiz.

Y pal sastre lo guardó,
no pa otra cosa maldita
porque una vez su levita
por vieja se criticó.
Fué cuando lo visitó
Roque Sáenz Peña, el finao.
Desde entonces ha porfiao
en vestir en forma grata.
Y es por eso que la plata
se le ha como aquerenciao.

Eso es lindo tan siquiera,
pues debe un gobernador
por donoso y por pintor
anunciar la primavera.
Él nunca se desespera,
y su figura cantora
ha de llevar sin demora
a veraniar, y al contrario
otros tendrán por balneario
la fuente de Lola Mora.

Los cobres andan matreros
huyendo de los cristianos.
Muy pocos son los ufanos,
y éstos no son verdaderos.
Todos se ven tan fuleros
que ya ninguno se indina.
Sólo la patria Argentina
al mando de Victorino,
le llora al Poder Divino
pa que l'eche una propina.

martes, 10 de mayo de 2011

Un relincho al cielo

(Pinturas: Pablo Uriburu)

¡Tata Dios, Señor del Cielo,
de montañas, de valles y praderas,
de la pampa interminable
donde siempre galopó mi raza vieja
en manadas cimarronas que crecían
como crece el pastizal sobre la tierra;
sin más corral que la cinta'e los arroyos,
ni más palenque que el ombú de sombra buena...
¡escuchá por favor este relincho
que más que relincho es una queja!

¿Porqué el hombre, el rey de la creación,
el ser más perfecto que Tú hicieras,
el que tiene el don de la palabra
y puede razonar, cuando se acuerda,
el que a gusto y semejanza de tu imagen
puebla por millones el planeta;
se olvida del amor que el inculcaste
cuando enviaste a Jesús a orar la tierra.
Se olvida que la vida es solo Tuya,
sin distinción de raza ni de época,
se olvida de nosotros que por siglos
estuvimos a su lao pa lo que fuera,
sin fijarnos ni en su raza, ni en su causa,
ni en su edad, su religión o en su bandera.

Con el indio, en la pampa interminable,
maloneando por amor a su querencia...
Con los hombres de mayo, sin descanso,
llevando la ilusión a media rienda
cuando hervía en las venas de la patria,
las ansias de ser libre toda América...
Con el gaucho, entre ponchos colorados
haciendo con Güemes la proeza,
meyando las charrascas con el pecho
cuando enrejamos de lanza la frontera...
Con el soldao, nadando en sangre,
en los campos de Maipo en cruentas guerras,
o ateridos de frío entre las cumbres,
al cruzar San Martín la cordillera...
Con el hombre de trabajo sudoroso,
destripando terrones con la reja,
pa sembrarles en el vientre una esperanza,
que se haría realidad en cada mesa...
Con el mensual humilde en las estancias,
entre lazos, pechadas y tranqueras,
repuntando guampudos capitales
que le dan al patrón mayor riqueza;
esa que saca a relucir sobre nosotros
cuando ensilla su chapeao y su soberbia...
Con el niño hasta de a tres en cada escuela,
ni más sombra que la ondeante sombra
que nos presta el poncho azul de la bandera...
Con los enfermos, acortando distancias pantanosas,
llevando los remedios con urgencia
o cuartereando parturientas ilusiones
con apuros de llanto en la sotera.

Y hoy, ¡já! y hoy no sirve nuestro lomo pa su causa
porque tiene el poder que da la ciencia,
ya no sirven nuestras fuerzas pa'l trabajo
porque tiene su ganancia sobre rueda
y precisa de la luz de nuestra pata
pa trerle un dotor a media rienda,
solo sirve nuestra sangre pa su causa,
nuestro hueso, nuestro cuero, nuestra cerda,
diezmándonos sin asco, cada día,
cegao por la ambición de la moneda.

Por eso... ¡Tata Dios, este relincho,
por eso... pa ver si tu poder que todo enmienda,
le toca el corazón a nuestro amigo,
le torna la razón y la conciencia
y le muestra que al galope que llevamos,
cerquita nomás, sobre esta tierra,
como el indio, nuestro hermano, por su culpa:
seremos nada más que una leyenda!

viernes, 22 de abril de 2011

Milonga para todos

(Pintura: Pablo Uriburu)

Aquí me pongo a cantar
al compás de la guitarra;
no tiene cintas celestes
ni blancas ni coloradas,
no es guitarra con bandera
no es nada más que guitarra.

Tanto me puede escuchar
el criollo como el gringo,
y ninguno de los dos
se ha de sentir ofendido;
los aprecio por igual
y hacia los dos me dirijo.

Yo no necesito cintas
para cantar de adeveras;
me basta embrazar un palo,
un palo hueco y con cuerdas;
en las violas de tal palo
caben todas las banderas.

Y canto y he de cantar
aunque se apaguen las velas,
aunque ninguno me escuche,
aunque me pasen la cuenta,
aunque me niegen un trago,
aunque revienten las cuerdas.

Lo que tengo que decirles
a toditos interesa,
tanto al criollo como al gringo
basta que esté en esta tierra;
por dentro somos iguales
la diferencia espor fuera.

Pero esa diferencia
se ha de borrar a la larga;
el sol y el aire de América
ha de emparejar las caras;
cuanto a las almas hay una,
ni blanca ni negra: humana.

El que nació en este suelo
como el que vino de otro
y aquí vive y le va bien
y sus hijos nacen criollos,
es de aquí como el que más,
como un cardo o como un potro.

La ley acá es para todos;
la ley no mira el color;
para todos el trabajo,
el dulzor o el amargor;
cualquiera sale de pobre
con baquía y con sudor.

Yo soy gaucho y le abro cancha
al que quiera trabajar;
que venga de donde venga
ya dejó de interesar;
al que tenga buenos brazos
la puerta de par en par.

Pero un momento, paisanos,
eso sí, tengan en cuenta
que aquí tenemos relojes
para relojear conciencias;
traigan la bolsa vacía
pero tráigannos decencia.

Y ya está dicho, aparceros,
-que a todos doy este nombre-
sepan llevarlo con honra
y que nunca se les borre;
este es el canto de un gaucho,
este es el canto de un hombre.

miércoles, 13 de abril de 2011

Vea Patrón

(Video: Nahuel Marengo)Patrón, esa sombra que tirita tras sus reses,
huella y harapos, comiendo a veces;
patrón, por sus intereses,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra que levanta sus galpones,
sudor trenzado con otros peones;
patrón, por sus ambiciones,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra carne al sol que le rotura,
con sueldo enano, su tierra oscura;
patrón, y que usté disfruta,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra, como un nuevo Cristo que anda,
piedra en el pecho, cruz en la espalda;
patrón, y tosiendo rabia,
ese es su peón.

Patrón, una sombra y otra sombra hacen tormenta,
y el vendaval no tiene riendas,
patrón, no hay quien lo detenga;
ahí va su peón.

Patrón, si esa sombra en luz estalla y ve que avanza,
como una aurora y en su garganta,
patrón, se le vuelve daga,
ése es su peón.

sábado, 2 de abril de 2011

Aguas turbias


No la insultés, muchacho.
¿Te cres, porque es ramera,
que ya tenés derecho a pisotiarla
y decirle de todo pa ofenderla?
¡Estás equivocao! Ella merece
igual rispeto que tu madre mesma,
porque nació mujer; igual que todas.
Y si es mala... también pudo ser buena.
¿Que áura la vida le torció su rumbo
haciéndole agarrar por mala güeya,
y anda vendiendo besos y caricias
como quien vende alcohol, tabaco o yerba?
Quién sabe si la culpa'e su desgracia
no se debe a nosotros, más que a ella,
que validos de astucias y de engaños
deshojamos la flor de su inocencia...
Y dispués... cuando está bien palquenqueada,
la echamos a la calle puerta ajuera
pa que le ponga sus caronas sucias
el primero que venga...
Y ya ves como aquello que bien pudo
ser fuente de agua dulce, limpia y fresca,
áura es triste charquito de aguas turbias
que revolvieron las pezuñas nuestras...
Pero que a veces, cuando un sol de enero
parece que nos tuesta
y andamos afiebrados por el camino
con la garganta seca,
nos vamos al charquito de agua sucia,
doblamos las rodillas junto a ella;
y tomando por boca y por narices
la encontramos tan linda al agua esa
qu'es mejor olvidar que'es agua turbia
pa hacerle esta pregunta a la concencia:
¿Por qué somos lo mesmo que los cerdos,
que antes de tomar el agua la ensucean?

jueves, 3 de marzo de 2011

No alcanza y no alcanza


Güenas, con permiso, digo, si estoy entre amigos
como andan las cosas, tan mal barajadas
uno, ya no sabe ni ande ricostarse,
si cayó al camino, o erró la picada.
Soy tropero, viejo, pero no por años,
sino que el oficio me viene de tata:
jué su única herencia, discontao, se entiende,
la viola, el apero y un nombre sin mancha.

Ahura ser tropero no es asunto fácil;
los fierrocarriles, camiones y jaulas
son dueños del campo, pero yo, ya he dicho
soy hijo e tropero y un tropero de alma.
Dende muy muchacho me quemé los güesos
arriando animales bajo sol y escarchas;
me hice hombre a caballo y en ley de mi sangre
jundé una familia, lleno de esperanzas.

Cuanto a condiciones, no dirá denguno
que crucé de largo viéndolo en disgracia
ni que me hice el zonzo, pijotiando riales
si llegó el momento de rascar la chala...
Manso por costumbre, no dirán tampoco
que frente a un insulto me golví de espaldas;
quise ser y he sido, nada más que gaucho,
tal como me criaron y jueron mis tatas.

Ese es mi ritrato... ansina he vivido
limpio de concencia, con mis cuentas claras
sin trampiar a naide ni acordarme nunca
qué vecino y cuándo me pidió una cuarta.
Mas hoy, poco a poco las calamidades
me han ido empujando sobre la barranca
y áhi me encuentro, al borde, con un pie en el aire
que caigo, no caigo y hasta que me caiga,
porque no me queda nada en que agarrarme
ni llega un amigo pa ver si me salva.

No acuso a los criollos, tuitos más o menos
como yo, por serlo, están, ¡que dan lástima...!
A mi paso, no oigo más que los lamentos,
sólo no se queja quien perdió hasta el habla.
Y he luchao ¡lo juro! sin darme respiro
lo mesmo haiga sido pa arriar cuatro vacas
que con la tropilla con gente y siñuelos
pa llevar haciendas a grandes distancias.

Meses a ocasiones me ha pasao trotiando
sin pegar la güelta pa el lao de las casas
en tanto mi China, con mis sais cachorros,
cismaban, creyendo que clavé las guampas.
Y lo pior no es eso, lo rialmente malo
es que antes, tropiando dos o tres semanas,
cubría con sobras gastos y renuevos
de aperos, caballos, y ropas gastadas.

Golver ahura al rancho dispués de cien leguas
de meniarles trancos por ferias y estancias,
es como dir preso pa que me ajusilen:
llego a mi querencia con la vista baja,
beso a las criaturas, abrazo a mi china,
le dejo en el buche de avestruz la plata
y salgo al alero, mudo y convencido
que ni pa rimedios lo que truje alcanza.

Por más que mi pobre mujer se deslome
trabajando, ahurrando, rompiéndose el alma,
planchando, limpiando, remiendando pilchas
cuasi echando sangre las manos rajadas
tanto lavar priendas, midiendo el centavo
¡ni estiraos a cincha los riales alcanzan!

Jabón, carne, yerba, la sal, los fideos;
de azúcar no hablemos, ya no se usa en casa,
algunas camisas de lienzo, galletas
si es muy frío el tiempo medias y alpargatas
y otras pocas pilchas pa no criar los hijos
como indios salvajes desnudos y en pata
se llevan en horas lo que a mí me abonan
por días y noches de rondas y marchas.

Y esto es cuento viejo, mi historia presente
tal como los lazos trenzaos, tiene yapa:
m'hija, la más chica que vino de un susto
nació con las piernas medio engarrotadas:
le faltaban meses pa llegar a un mundo
ande más valdría que nunca llegaran
los hijos sin suerte de los criollos pobres
que andan sin destino por tuita la Patria.

Vide hombres baquianos pa arreglar los güesos,
brujos, curanderas y hasta manosantas...
Abogiaos por viajes y gastos nos fuimos al pueblo
de un dotor famoso: risolvió... estaquiarla
con un aparato de fierros y cueros
pa que no tuviese la desventurada
que llagarse el cuerpo tirada en el suelo
o igual que un gusano moverse a la rastra.

Vendí la tropilla, mi recao de fiestas
cujas, ponchos, riendas que fueron de tata;
mates y cuchillos que antiguos plateros
cubrieron con flores de plata labrada.
Lo dejé a mi rancho, mesmo que tapera,
pa evitar vergüenzas, comento y demandas.
Quedé como el trigo que espigó con seca
pelao, amarillo, vano, pura paja
y aún ansí en el pago tengo cuentas nuevas,
en la Pulpería, ni sé cuántas rayas.
¡Ni un pan ni un rimedio, me dan más a cuenta,
una cruz me han puesto Boliche y Farmacia!

Y aquí estoy, vencido, sin estar en guerra,
redotao por tuitos, por tuito... y por nada.
Me falta tropilla pa ofrecer trabajos
traté de alquilarla dando mi palabra
pero no hubo caso: ¿quién va a fiarle a un cáido?
Pa los sin amparos, no hay crédito o fianza;
que se hunda y se muera, total sobran pobres
y enterrao un pobre no estorba y descansa...
He sudao pionando, fuese en lo que fuese,
a veces me alquilo pa una que otra changa
mas si ayer lo justo que truje jué poco
lo injusto que hoy gano ¿pa qué diablos alcanza?

Se me ha hecho un martirio dentrar a mi rancho,
la negra pobreza silenciosa avanza
mis hijos parecen flacos perros galgos:
hay noches que a juerza de mate se pasan
gambetiando el hambre: sobre sus remiendos
como barba e choclo cuelgan las hilachas,
y áhi están calláitos, mirando a la madre
que busca rincones pa esconder sus lágrimas.
Tal vez piensen ellos, que soy un inútil
un mal padre, un vago sin sangre en la cara
que no se le importa lo que les sucede
ni tiene conciencia ni es gaucho ni es nada.

¿Quién es el culpable de estos sufrimientos?
¡Naide! Claro, naide; denguno se para
como responsable de esta muerte lenta
en la que agonizan el pueblo y la Patria.
Lo mismo al obrero que pa el pión de campo,
el sueldo que cobra no alcanza y no alcanza.

Y pa qué protestas, mitines o güelgas...
cuando alguna de estas cuistiones se ganan
nos tiran cien pesos, pero ni mil aumentan
lo que una familia malviviendo gasta.

¿Qué hay que hacer? pregunto, ¿pa qué lao rumbiamos?
¿Qué fin, qué miserias me esperan mañana?
¿Tendrán mis criaturas que dir como zorros
a robar comida por montes y chacras
o tendré yo mesmo que hacerme un bandido
como tantos pillos que un caudillo apaña?

Me están haciendo otro... y en mis sentimientos
algo rencoroso se regüelve y brama.
Hasta mi cuchillo de criollo prudente
¡siento que se sale solo de la vaina!

¡Le hablo a los que tienen, por los que no tienen!
Sepan que la hacienda si carece de agua
rompe los alambres distrozando tuito
lo que está por medio de ella y de la aguada.

No esperen que el ancho rodeo de pobres
haga mil pedazos corrales y trancas:
será tarde entonces pa tomar en cuenta
este grito ronco: ¡NO ALCANZA Y NO ALCANZA!

viernes, 18 de febrero de 2011

PAMPAMERICA


Este es el canto
de una tierra yacente
casi desconocida.

La pampa fue un emblema.

Enhorquetada en él
trazó su historia.
Surcada de alaridos y clarines
gestó el alto desierto,
el cardo, el pajonal
y la cepa viril de los fortines.
De ella nos vino
el canto rudo, el duelo, la payada,
el espolón de hierro en los ijares,
la yerra,
el pial con su cimbrón
y la domada.

Era la pampa bárbara,
la pampa montaraz de los varones,
la cobertura dura y espinosa
de una historia gestada en los fogones.

Pero había otra pampa.

Yacente
en el terrón endurecido
bajo la paja brava.
Yacente
bajo la tumba pétrea de los médanos,
bajo los cangrejales,
bajo el alto pampero,
bajo los cascos tórridos
del malón agorero.
Yacente,
esperando el milagro de la luz
en su seno;
esperando los días
de las fértiles lluvias del invierno;
esperando las palas de la aurora
que cavan los cimientos
de una ciudad,
de un país,
de un destino tan alto como un sueño.

Esperando
los patios, las iglesias,
los puentes, las calientes sementeras,
el escuadrón azul de las guitarras,
el blanco palomar de las escuelas.

Pampamérica.

Yo quiero que ESA pampa
sea un emblema.

Yo quiero que su canto
suba desde el terrón donde yaciera
y que digan los niños de algún día:
la palabra esperanza es de mi tierra.
Pampamérica
dueña del desconsuelo y de la espera,
terrón del canto que se hará futuro.
Por el Sur de tu Sur
ya es primavera.

La Historia

(Pinturas: Carlos Montefusco)
Y que diga la historia
lo que ella pueda.
Ahora
muchas voces han muerto;
esas que paladearon
el dolor
la impotencia
o la victoria.

Esas que trasudaron
el olor de la pólvora,
el miedo,
el clima, el tiempo,
esa irrecuperable pauta vital
que ha muerto.
Ahora
sólo los documentos
apilados, inanimados,
en altas bibliotecas posteriores
con sus sellos de lacre
inviolables,
violados;
con sus páginas rotas
fragmentadas, vetadas,
corregidas con mil enmiendas invisibles,
suturadas con goma
con saliva,
con lágrimas.
Ahora
sólo los que se busquen
en la sangre heredada;
sólo los que atraviesen el presente
como expulsados del seno de su ayer
desconocidos;
los que quieran saber cómo éramos
y qué somos
ahora;
qué somos;
esto
que ha masticado lenta, pacientemente,
la mentira sutil;
el tiempo madurado a máquina,
la venganza infinita,
el anatema pretorial
la historia.
Sólo los que hayan comprendido
que los hechos,
la vida fundamental
no testimonia;
vive su doloroso acontecer de ahora
y muere
irremediablemente
en las bocas anónimas
de los que la vivieron
sin gestarla;
de los que no fueron héroes,
ni caudillos, ni próceres, ni nada;
de los que no supieron
que ELLOS eran la historia
y se murieron
sin poder contarla.

Al sur del canto



Porque el canto también es geografía
-la imagen del país que llevo adentro-
tengo esta pampa musical que es mía
y tengo un pago al Sur para el encuentro.

Por ese pago, donde algunos sueñan
con encender las márgenes del fuego
que alimenta las lámparas sureñas
que guarda el bronce de Manuel Dorrego.

Por este sur del canto, habrá algún día
el sol, de un surco virgen todavía
que nos dará el laurel que nos destina.

Por este Sur transitarás mañana
cuando se echen a vuelo tus campanas
y para siempre cantes, Argentina.

jueves, 17 de febrero de 2011

Si digo mi país


Si digo mi país, digo su gente.
El territorio humano,
las fragorosas costas de la vida;
los límites transidos,
el desolado mapa de cuerpos abatidos.

Si digo mi país,
digo los ojos de los niños
con sus cielos en calma;
digo también los ojos tristes de los adultos:
horizontes nublados
con párpados henchidos
de llantos no llorados.

Y digo la estación de las esperas
donde los trenes pasan sin nunca detenerse;
y el ademán de todos suele ser el silencio
una flor pisoteada que el olvido disperse.

Y digo las ciudades sin el aura del campo,
y los campos arados de obstinada labranza,
y el pan
que aún renace de las arcas del trigo
y la vasta cosecha de la desesperanza.

Mi país: alto nombre,
gesto de multitudes;
vasto mural de un pueblo que soporta su historia
cenotafio y antorcha de todas las memorias
donde guarda la patria la huella de sus hombres.

Sí, Mi país es esto:
los rostros y las voces,
los brazos extendidos y las manos vacías;
el dolor en la copa del amor ofrecido
y la rosa marchita de la última alegría.

Sí. Mi país es esto.
He nombrado su gente,
he nombrado el trabajo
y he nombrado la vida;

país de pecho adentro
donde están las fronteras
y la única manera de la soberanía.