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jueves, 28 de julio de 2011

Cartas gauchas (Fragmento de la carta 1ª)

(Foto de Plaza Constitución "1895")
Mi muy querida Benita:
aunque bichoco y despiao
de tanto haber caminao
en esta ciudá bendita,
le pego una cuerpeadita
al cansancio que me aplasta
y, haciendo honor a la casta
de criollo guapo y curtido,
a escrebirte me decido
tuito el día si me basta.

¡Qué ha de bastar! Ni en un año
creo podría escrebirte
cuanto tengo que decirte,
de embarullao y de extraño,
como entre un susto tamaño
he visto en esta ciudá,
que como borracha está,
gritona y embanderada,
florida e iluminada
que's una barbaridá!

Después de andar en prisión
un día en fierro carril,
llegué como un perejil
a la mentada estación
que llaman Constitución
y que es un galpón grandote,
ande dentramos al trote,
echando un humo jediondo,
y metiendo un batifondo
que daba al diablo un cerote.

Yo bajé medio entumido
y ansina como almariao;
de la vista encandilao
y del mate dolorido,
cuando un mozo que me vido
y se hizo cuenta, dejuro,
de que estaba en un apuro
en aquel corral ajeno,
vino a refalarme el freno
y a ayudarme, comedido.

-Veo que usté es pajuerano
(me dijo con güenos modos).
Mirá Benita: no a todos
les cái del cielo un hermano
que venga a darle la mano
en un trance como el mío,
¡pues me encontraba en un lío
mesmamente soberano!

-¡Ha adevinao, amigazo!-
le dije al mozo pueblero;
¡estoy como un hormiguero
al que le han dao un humazo!
Había sido fierazo
hallarse de sopetón
en medio a una población
ansina, deste tamaño...
mesmo que en un pago extraño
suele hallarse un mancarrón.

-¿Y trai equipaje?
-Ese lío
que son mis pilchas camperas;
unas maletas fuleras
y pa fumar el avío...
¿De qué se rái?
-Pues me río
de verlo a usté tan confiao
largarse ansí, sin cuidao
con su talero en la mano...

-¿Y no sabe quel paisano
nació para ser soldao?
¿No sabe que esta nación,
hoy tan grande y tan ufana,
nació de un toque de diana
y un disparo de cañón?
¿Que un valiente pelotón
de paisanos argentinos,
más valientes que ladinos,
más patriotas que valientes,
levantaron, imponentes,
esos colores devinos?

¿Ya no se acuerda, paisano,
de los Patricios mentaos,
de los bravos Coloraos,
de los Blandengues, del llano
en que con sable en mano
y garabina terciada,
bajaba a la disparada
con su gauchaje atrevido
aquel Güemes tan temido,
el de la fama mentada?

¿Y no saben los puebleros
que fueron gauchos, al fin,
los bravos de San Martín,
los heroicos granaderos,
los audaces, los primeros
que al cóndor de la montaña
asustaron con la hazaña
de llegar hasta sus nidos
y allí lanzar, atrevidos,
su protesta contra España?

¿No saben que si hoy tenemos
patria, riqueza, fortuna,
se la debemos ¡ahijuna!
al gaucho... ni más ni menos.
Que ellos, valientes y güenos
pa trabajar ande quiera,
custodiando la frontera,
en el rodeo o sembrando,
siempre se les vio formando
al pie de nuestra bandera?

Como en misa se quedó
aquel pueblero, Benita,
al oír esa licioncita
que ni en sueños esperó
de un gaucho que, como yo,
se la diera de memoria,
pues ellos saben la historia
como yo de hablar en gringo,
o como puede a mi pingo
montar cualquier zanagoria.

-¡Había sido dotor!
(me dijo riyendo el mozo),
-Antes de salirme el bozo
ya era en mi pago cantor
y ya echaba un "¡de mi flor!"
a cualesquier atrevido,
aunque me dijera, "¡envido!"
con un bramido de toro,
porque el gaucho Martín Oro
jamás se dio por vencido.
(Ilustración: Esteban Tolj)

jueves, 23 de junio de 2011

Lindo domingo de fiesta


Por ser más domingo que otro,
hoy es domingo de fiesta:
la primera luz del día
corre a lucero y estrella
que amagaron a quedarse
hasta que el sol con su cresta,
hizo un serrucho y cortó
a todas las nubes negras.
En la cruz de dos caminos
un cartel lleno de letras,
anuncia la jineteada
que en el pago se comenta,
y abriendo su boca ancha
para tragarse la huella,
hoy se libra del candao
una tranquera de rienda.

En el poste que se agarra
para afirmar su existencia,
luce en la parte de arriba
lo que de una yunta queda,
el rancho de dos horneros
que lo han dejao tapera,
y como adorno mayor
del otro lao se florea
un palo atao con alambre
que sujeta la bandera,
que está tirando p'arriba
como buscando querencia.

En menos que un gallo canta
envuelve la polvadera,
la gente de todas layas
que a este lugar se allega.
Algunos en sus montaos,
otros en sus cuatro ruedas,
y por ahi un sulky viejo
que a falta'e grasa se queja...
Los que justo al mediodía
todos al monte rodean,
mientras el humo delata
que "en este país no hay miseria",
y más si llega un domingo
y ese domingo es de fiesta.

El verdor de la gramilla
deja de dormir la siesta,
porque lo despierta el grito
de unas bocinas que suenan
como si hablaran los árboles
donde forman sus horquetas,
y ya comienza el revuelo:
jinetes, potros, maneas,
bastos, estribos y cueros,
bolsas, riendas, encimeras...

Los cardos le prestan pinchos
a dos rodajas de espuelas
y la lonja gana el viento,
celosa de las banderas...
Y allí se juegan el todo:
chuzos ariscos y yeguas
contra los bravos paisanos
que su coraje alardean,
mientras se adorna el paisaje
de esta pampa de mi tierra,
con baguales que se estiran,
bufan, disparan, se arquean,
o quedan sobre las patas
paraos y no se volean
cuando los hombres se afirman
mirándoles la cabeza,
poniendo acero en la carne
de los brazos y las piernas,
castigándolos sin yel,
rayándoles las paletas,
en la topada más gaucha
de bravura y de destreza.

Y así va pasando el tiempo
entre miradas inquietas,
cuando el monte se cansa
de ver machaza proeza,
llega la tarde trayendo
una sombra pa'la apuesta,
entonces los comentarios
pasan de oreja en oreja,
repitiendo lo ocurrido
a lo largo de la rueda,
donde caballos y criollos
jugaron tamaña apuesta,
unos: no entregar el lomo;
otros: no tocar la tierra,
y todo porque el domingo
¡cayó en domingo de fiesta!

martes, 21 de junio de 2011

Día de la Bandera


"La cuestión no es cambiar de amo,
sino dejar de ser perro".

(Dicho por don Manuel Belgrano)

jueves, 2 de junio de 2011

Tradición gaucha

(Foto: Eduardo Amorim)

Cuando en el primer albor
del sol que al naciente brilla
vide gauchos y tropillas
y aperos que era un primor,
luciendo con esplendor
chambergo, poncho y facón
y honrando la tradición
de nuestro suelo argentino
marchaba por su destino
el inmortal Pabellón.

Parece que reviviera
la estampa de Martín Fierro
al escuchar el cencerro
de las madrinas punteras.
En mi guitarra viajera
prendo un verso al diapasón,
y lo clavo cual mojón
en las llanuras sureñas
pa que quede como enseña
de la gaucha tradición.

Mientras existan fogones,
ranchos, peñas, pulperías,
vivirá la tierra mía
fervor en sus tradiciones;
retumbos de redomones
que trepan por las laderas
creo ver en las fronteras
y conquistarlas de a jemes,
la imagen de Martín Güenes
envuelta en nuestra bandera.

Así atizando esas brasas
mantendremos encendido
y no caerán al olvido
las costumbres de mi raza.
Como el Pampero que pasa
del uno al otro confín
levantemos un fortín
de patriarcal trayectoria
para conservar la gloria
del pueblo de San Martín.

Orgullo de domador

(Foto: Eduardo Amorim)
El gaucho Ariel Peñaflor
de la estancia La Alborada,
en donde existen manadas
de potros que es un primor,
y como es buen domador
famoso en el pago entero
va a entropillar con esmero
y aquerenciar al cencerro
pingos que al decir de Fierro:
"Den la güelta sobre un cuero".

Entre los doce baguales
se hallaba un bayo atigrao
que parecía endiablao
con ribetes colosales.
Dientes y manos fatales,
cuando el paisano lo ensilla
va temblando su golilla,
cuando no se arrastra, vuela,
y a veces con las espuelas
acaricia la gramilla.

Pero la perseverancia
del criollo al fin lo doblega
y despacito se entrega
al crédito de la estancia,
como premio a su constancia
a su entereza y valor,
y al mirarlo escarciador,
vivo, listo y coscojero,
cifra en el pingo tigrero
su orgullo de domador.

Y una mañana divina
que amor patrio clamorea
mientras en lo alto flamea
la magna enseña argentina.
Con cintitas en las clinas
viene acariciando aquel bayo.
Porque Ariel sacó un caballo
sin cosquillas y de rienda
lleva enancada a su prenda
un Veinticinco de Mayo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fiesta Patria

(Pintura: Carlos Montefusco)-Venga p'acá, m'hijo,
y siéntese a lo gaucho, junto al fuego,
pa contarle a su tata lo que vio
hoy, que le dio permiso pa ir al pueblo.
¿Taban lindos los festejos patrios?
-Pa decir la verdad...¡yo ni me acuerdo!
Iba tanta gente por la plaza
haciendo tanta bulla, tanto estruendo,
que salí como zonzo y almariado
de esa que más que plaza era un infierno.
-Y áura, contésteme esta pregunta
que de la vaina se me está saliendo:
¿Sabe m'hijo lo que es el patriotismo?
-Y... el patriotismo es, por lo que veo,
salir pa un 25'e Mayo o un 9 'e Julio
luciendo el trajecito dominguero,
vivar la bandera azul y blanca,
llevar botones lindos en el pecho
y subir, como dicen, la tribuna
pa dende arriba, discursearle al pueblo.
-¡Todo ese patriotismo que usté vido
no vale un pucho de tabaco negro!
Porque no es patriotismo andar gritando
todos amontonaos como borregos,
ni lucir los colores de la patria
cuando se lucen pa adornar el pecho,
ni tampoco subir la tribuna
y decir cosas que las lleva el viento...
El verdadero patriotismo, m'hijo,
lo demostraron nuestros bisagüelos
allá por Tucumán, en Ayacucho,
en Suipacha, Maipú y en San Lorenzo,
peliando como liones por la patria;
conquistando de a jemes el terreno
y cruzando después la cordillera
pa darle una manito a los chilenos.
Pero jue patriotismo sin alardes,
ni llevaron más lujo sobre el pecho
que la rosa de sangre que el mosquete
al escupir les dibujó de lejos.
Y hay también otra clase'e patriotismo
que a juerza de mirarlo ni lo vemos,
y es el patriotismo de los hombres
que engrandecen al país con sus esjuerzos.
Trabajando, muchacho, arqueando el lomo,
martillando los fierros,
destripando terrones con la reja
pa llenar hasta el tope los graneros;
recortando ladrillos;
levantando edificios pa colegios
y estudiando los libros
pa mañana o pasao llegar a maestro
y enseñarle a escribir a los muchachos,
y a sacar unas cuentas por lo menos.
El otro patriotismo, el que usté vido,
¡no vale un pucho de tabaco negro!

Sube, sube


Queridos Paisanos:

¡Güenas y con licencia!, dejo esta canción pa cantar un día como hoy en que sube por la sangre el calor afectuoso por la patria acompañado de un fogón, un locro, un tinto y un buen poncho; y deseando que "subamos" todos juntos como país, y dejemos de enterrarnos unos a otros en el mesmo lodo. ¡Viva la Patria!
Sube, sube, sube, bandera del amor, pequeño corazón
y brilla como el sol, y canta como el mar

Canta como el viento peinador de trigo
Canta como el río, canta pueblo mío
Si... los pueblos que cantan siempre tendrán futuro

Sube, sube, sube, bandera del amor, pequeño corazón
y brilla como el sol, y canta como el mar

Canta por las voces de los que soñaron
Canta por las bocas de los lloraron... canta
Dame tu esperanza America India
Dame tu sonrisa America Negra
Dame tu poema America Nueva
America Nueva, America Nueeeeeevaaaaaaa

Sube, sube, sube, bandera del amor, pequeño corazón
y brilla como el sol y canta como el mar

Canta por los bellos días, los que se han ido
Canta por el bello mañana
Canta buen amigo... caaaaaaantaaaaaaa

Letra: Víctor Heredia

miércoles, 18 de mayo de 2011

Patria


Patria es la tierra donde la existencia
se ha bañado de luz por vez primera,
donde hay la grandeza de un escudo
y la sublimidad de una bandera.

Patria es lo grande, lo que dignifica,
es oratorio sacro, es un altar,
son los libertadores bello ejemplo
pues buscando su tumba se halla el templo
que han merecido para descansar.

Patria es la voz que está en la misma Patria,
Patria es la tumba donde está Belgrano,
es lo inmenso del Ande, es Maipú, el llano;
y voz de Patria o himno americano
son esas dianas que vocea el clarín.

Patria es la tierra que hombres valerosos
nos supieron legar a los presentes,
no ganada con bombas tan potentes
ni tanques impetuosos;
cuando no había medios poderosos
como el ave mecánica que vuela,
ganada horociamente y con cautela
por esos héroes del mejor linaje,
empuñando la lanza con coraje
y animando el caballo con la espuela.

Patria es el ejemplo que nos dieron
esos hombres bien hombres del pasado,
que vive cada uno eternizado
en el bronce o el mármol que esculpieron.
Aquellos que sus vidas expusieron
por salvar de la Patria algún derecho,
sin pensar en sacarle ni un provecho
puesto que el ser patriota era vehemencia,
que apoderándose de la existencia
hacía explosión de amor dentro del pecho.

Patria es amar, saber sentir la Patria,
Patria el agua que corre por sus ríos
que es sangre cristalina de la tierra
donde se bañan estos versos míos.

Patria es mantener las tradiciones,
cultivarlas lo hombres, las mujeres,
en la escuela, los centros, los hogares,
en los ratos que cesan los quehaceres.

Patria es el deber de toda madre
de inculcarle amor patrio a cada niño,
viendo que el modernismo y lo de afuera
van cambiando la patria toda entera
y matando el patriótico cariño.

Y en América es Patria todo aquello
que puso un marco de oro a nuestra historia,
cuando flamearon ponchos y golillas
y al tañer del cencerro,
los héroes, con sus armas y tropillas
asombraron los cóndores del Ande
y, al rechinar allí los cascos,
estremeciéndose hasta los peñascos,
nuevas grietas se abrieron en la cumbre,
mientras realzaba el magistral pasaje
el sol de una bandera
que bañando de luz la Cordillera
anunciaba que en trance soberano,
acababa de unir la cumbre al llano
el soldado ¡más grande de la esfera!

Y eso es la Patria: Templo a cielo abierto,
siendo el Ande solemne altar mayor
y ante la Cruz del Sur, desde la altura,
¡bendígala el Señor!

Y sean mis versos oración de ruego
que elevo a Dios con todos mis anhelos,
¡haz que sus hijos quieran más la Patria,
Padre nuestro que estás en los cielos!

martes, 26 de abril de 2011

El gaucho y su caballo

(Foto: Ra Tor)Antes de ensillar el flete,
de las orejas a las tabas
les doy rasqueta y cepillo
y repaso la tuzada.
Desranillo pelo, orejas,
dejo la cola peinada:
lavo con cuidao los ojos
reviso manos y patas
porque el gaucho y su caballo
son limpios de cuerpo y alma.

Le pongo la sudadera,
el mandil, con una matra
y los bastos de caronas
con gurupas reforzadas.
Juerte encimera de potro,
las tres Marías maneadas,
sujeta al correón la cincha
apretando las cacharpas,
cojinillo y sobrepuesto
y el cinchón pa sujetarla.

A los tientos ato el lazo
de la precilla amarrada
y llevo la california,
herramienta chabacana.
Emparejo los estribos
y lo dejo a rienda alta,
maneado de las dos manos
con una rosa, de yapa.
Yo soy porteño y paisano,
llevo la herencia de Tata.

Todas las pilchas mejores
pobretonas como escazas,
me las hecho sobre el cuerpo
contento con Fe cristiana.
Muento y salgo en mi pazuco,
repechando cielo y pampa
por los caminos de Dios
porque el gaucho de mi Patria
es más libre que los vientos
y a ningún carro se ata.

Siempre levanto mi poncho
y la verijera daga.
No soy de calzar espuelas,
no alzo rebenque ni guacha.
Aprendí a respetar
al que la mano me daba.
No comparto la herejía
y estoy con la paisanada:
sin el gaucho y el caballo
¡qué sería de mi Patria!

miércoles, 13 de abril de 2011

Acá y allá


Desde los ranchos surgieron
los héroes libertadores
y a los viles invasores
mil derrotas le infligieron.
Son ellos los que vistieron
el chiripá nacional
y al acorde del triunfal
marcha de nota divina,
dieron gloria a la Argentina
y libertad al Oriental.

Nos dimos juntos la mano
para unirnos playa a playa,
donde jamás una valla
cortó el temple americano
y como fuimos hermanos
por las acciones de gloria
bien grabadas en la historia
de nuestra patrias hermanas
mientras el Plata se ufana
al recordar su victoria.

Allá el cerro y sus cuchillas,
acá el ombú y la pampa,
acá y allá lo que estampa
en el fiel criollo de golilla;
acá y allá la gramilla
de los pájaros cantores,
acá y allá los primores
de una raza bien templada,
acá y allá la encordada
alma de los payadores.

lunes, 11 de abril de 2011

Montielera


Yo soy Lorenza Maidana
porque se me da la gana:
con cuatro hijos y otras luces
acero en los caracuses
y sangre pura, entrerriana.
Yo soy Lorenza Maidana.

No tuve más que un marido
al que ni finao olvido.
¡Era una estampa mi viejo!
En el trabajo, parejo,
y en la guitarra, florido.
No tuve más que un marido.

Ansí he criao a mis muchachos
desiando dispués de criarlos
a los varones ¡bien machos!
que dijeran al mirarlos:
¡son como cuatro quebrachos!
Ansí he criao a mis muchachos.

Aunque no lo tenga en cuenta
debo andar por los cuarenta
pero ni lerda ni manca
capaz que me hago potranca
si la ocasión se presenta:
Aunque no lo tenga en cuenta.

Simplemente acollarada
rispeté, juí rispetada,
que a eso nos comprometimos.
Pena de muerte pusimos
en la palabra empeñada.
Simplemente acollarada.

Por eso me maliceo
si me vence un mal deseo
que el que acuda en su rimedio
tendrá que ser hombre y medio
pa que dentre en mi rodeo.
Por eso me maliceo.

Obligada a parva y trilla
y a coronar la cuchilla
haciendo rayar la espuela
también he gastao mi vela
deletriando la cartilla.
Obligada a parva y trilla.

Al andar entre la gente
todo lo vi claramente
en la lición de mi tata:
"Que no te almiren por plata,
que te alaben por decente."
Al andar entre la gente.

Si la patria es ofendida
sangre y alma, en la partida,
pa que copen les entriego.
¡Por nuestra tierra me juego
cinco vidas en mi vida!
Si la patria es ofendida.

Libertad

Con mi razón o sin ella,
apartando al que se oponga
he de seguir meta y ponga
sin ladiarme de la güeya.
Por que no me hace ni meya
perderme en la soledad,
hundirme en la inmensidad
a paso lerdo... tranquilo,
porque aún no se ha hecho el filo
que corte mi Libertad.

Cabalmente pienso y hago
sin darle cuenta a ninguno,
mi Libertad no es vacuno,
que se vende al mejor pago.
Ofrazcan, que no es amago
y tómenlo como quieran;
mi libertad no es tranquera
abierta al primer mandón:
Pa un libre no hay más patrón
que la madre y la bandera.

Pa mí no existe caudillo
que doblegue mi conciencia:
como en señal de obediencia
sólo ante Dios me arrodillo.
Hombre que saca el cuchillo
y ante el peligro no arrolla
y a la Libertad la apoya
con su fe, y en su derecho
es que ha mamao en un pecho
de mujer, su sangre criolla.

Sangre... cuyos cuajarones
son medallas conquistadas
en mil gloriosas patriadas
y en muchas revoluciones.
No se arrean a empujones
ni el ideal ni el sentimiento;
sobre la hilacha de un tiento
pa'un desmadrado, pa'un guacho;
aprende a ser libre el macho
oyendo rugir el viento.

La Libertad hay que llevarla
con honor... con honradez,
es decir, con altivez
que uno puso al conquistarla.
Al que no sepa guardarla
se la sacarán mañana:
La Libertad es soberana
cuando un varón es de ley;
La Libertad no es un güey
que responda a una picana.

Ni es tampoco rebencazo
asestado en las costillas,
ni bisagra en las rodillas
ni dobleguez de espinazo.
La Libertad es trompetazo
de victoria en la pelea;
es banderín que flamea
al tope de una tacuara:
es un potro que dispara
y un águila que aletea.

Es también fecundo tajo
en las criollas sementeras
Gorro Frigio en las manceras
simbolizando el trabajo.
Es el puño de un badajo
cachetiando la campana
que está pegonando ufana
que en esta tierra Argentina
la Libertad no es propina...
sólo peliando se gana.

Así es la Libertad,
que es pregón en nuestro himno,
escudo, estandarte, signo
de nuestra Argentinidad.
Santa palabra, verdad
por los libros venerada;
fogón cuya llamarada
ningún déspota apagó:
herencia que nos legó
Nuestro Santo de la Espada.

martes, 5 de abril de 2011

Un abuelo


De la histórica entrerrianía
montonera Ramirista
..............................

Malherido, ciego, ronco,
todo en sangre, cuerpo y cara
se afirma como en un tronco
en su resto de tacuara.

¡No me rindo! ¡Viva Pancho!
La voz, apenas se escucha,
espera, en vuelo, un carancho,
que cese la cruenta lucha.

Un gaucho, en dulce consejo
le grita en la última carga
¡Acuéstese, Tata Viejo,
la agonía es menos larga...!

"¡Llevame en anca, siquiera...!"
¿Echarse él, igual que un buey?
Patriarca en la montonera
sabrá cumplir con su ley.

Entre la verde gramilla
se ha hecho la herida, vertiente,
el banderín de lanilla
es también, sangre caliente.

Cruza un potro en fuga loca
con un lanzazo en el cuello
y un clarín aullante, toca,
allá en el bajo: ¡A degüello!

El guerrero monologa
apagados desafíos,
tiende la noche una soga
con quietos ponchos sombríos.
.............................
Ya es otro día: amanece
aún de pie, muerto, el abuelo...
sobre la loma, parece
¡un monumento a su suelo!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Como cencerros

(Foto: Eduardo Amorim)
Siempre fueron mis cantos como claros cencerros,
llamadores del tiempo, sobre el viejo camino;
cencerros de la estirpe en ranchos, pampas, cerros
convocando a los signos más altos del destino.

¡Dios te conserve gaucha, mi tierra bienhechora!
¡Dios oiga tu cencerro, santa y noble Madrina,
cuando entropilles nuevas legiones de la aurora
en las rutas gloriosas de otra epopeya andina!

Los laureles ¡oh tierra! que te aprietan las sienes
te bastan, por su origen, popular y profundo,
con menos de lo ajeno y más de lo que tienes
del genio primitivo con que enfrentaste al mundo.

¡Cencerro... te hice canto, para que me traslades
en la sangre del pueblo que mi acento levanta
por rumbos de peligros en futuras edades
cuando se haya extinguido la voz de mi garganta!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Romance de Pumas


Hacen ricién unas horas
que terminó el entrevero.
Entuavía sale el humo
de sangre, hocicos y fierros.
Los redotaos buscan madre
sierra arriva o monte adentro
y sus galopes encienden
un chisporrotear de teros.
Allá se paran diez gauchos
pa morir pisando el freno.
Sacan coraje de un pozo
que tiene brocal de cuervos.
Sobre el albardón heroico,
se echa un arroyo regüelto
de redomones clinudos,
divisas, chuzas y viento...
y los clarines mellaos
dentran a tocar degüello!
El regatón de las lanzas
va dando güeltas a los muertos;
buscan el viejo caudillo
pa que sirva de escarmiento.
Cuando redame la sangre
de ese General Lucero,
las yegüas no dan más potros,
las chinas no dan más güenos.
Salió en un moro aplastao
y no puede dir muy lejos...
Pa que no se les escape,
boliadoras como perros
se prenden a los garrones
de los últimos dispersos.
Al calor de su tapera
está sentao un agüelo.
Lo hacen temblar los cimbrones
de cuasi setenta inviernos.
Parece tres veces manso:
de güey, de surco y de tiempo...
y lleva un tigre tapao
con un vellón de borrego;
porque a caballo de lanza
es el general Lucero.
Los contrarios van y vienen
sin ver a ese pobre agüelo,
que encontró un poncho de sol
y duerme entre el avispero.

Allí cerquita, en el patio,
pisa la sombra del viejo
uno de sus ayudantes
que acaba'e cáir prisionero.
Es un lindo mozo'e campo.
Lo esperan allá a lo lejos,
la madre con un bendito
y la novia con un beso.
Está vivo de milagro;
porque el caudillo reseco,
golpea a sus ayudantes
en los yunques del infierno.-
Él se los quita a las madres,
pa darlos a los troveros
que van a sembrar semillas
de tacauaras y guapeos,
cuando le borren su rastro
las heladas del silencio.

Un capitán enemigo
le pregunta al prisionero:
-"¿Dónde anda su general?"
-´"¡Sabe Dios...!- responde el preso,
y se sonríe pensando
que está a media vara de ellos.
Entonces salen al frente
cuatro milicos con réminton.
-"Se le perdona la vida
si nos entrega a Lucero.
Tiene un minuto, ayudante".
Y el caudillo sigue quieto...
recuerda que en "El Talar",
le baliaron el overo...
y que este mismo muchacho
enderezó a lo más feo
y a remesones de espuela
jué gastando el entrevero,
pa dar vida, estribo y anca
a su General Lucero...
Por premiar esa gauchada,
él, delante del ejército
mandó tocar los clarines,
hizo parar ese lancero
la cruz de una bendición
y se la prendió en el pecho...
Hoy dejan que lo jusilen;
él ya no es hombre: es cencerro,
lo necesita su causa
pa entropillar los dispersos;
es la bandera de carne,
la única fe del ejército...
no puede morir por gusto,
como cualquier mozo d'estos;
tiene que cáir de un caballo
al frente de sus lanceros!
-"¡Hable!"-grita el capitán-,
nos va a entregar a Lucero".
El mozo no le contesta,
se jué a cobrar aquel beso...
le está mostrando a la novia
la cruz que ganó supecho...
-"¡Preparen!"
Cumplen la orden.
Y el caudillo sigue quieto:
pero que no se demoren,
porque él lleva un gaucho adentro
capaz de dar más valor
a un muchacho que a un ejército...
-"¡Apunten...!"
Los tiradores
esperan la voz del fuego.
Y los sacude un bramido.
Y se transforma aquel viejo,
y cimbra como una lanza
cuando se clava en el suelo,
pa gritarle al enemigo:
-"¡Soy el General Lucero...!"

domingo, 6 de marzo de 2011

El mensajero

(Pintura:Francisco Madero Marenco)

¡Galopa!¡Galopa!
Los cascos sonoros golpean la tierra,
muerden la gramilla verde en la llanura,
hieren con su filo la senda de la tropa,
difunden sus ecos secos en la altura
y el joven jinete soldado de guerra
firme en los estribos, su corcel apura.
¡Galopa!¡Galopa!

Cubierto de espuma su caballo vuela,
bajo el sol que abrasa o el frío que hiela.
De nada se cuida ni nada le ampara
lluviasy torrentes le empapan la ropa
las flechas del viento le cortan la cara.
¡Galopa! ¡Galopa!

Cumbres, pampas, valles, simas misteriosas
atraviesa el bruto que empuja la espuela:
le atajan el paso moles poderosas,
selvas, lagos, piedras, ramas espinosas,
pircas y quebradas que el abismo vela.
¡Galopa!¡Galopa!

Inclina su cuello, grave y sibilino
el Cóndor, que observa los raudos despliegues
del hombre y el potro, buscando camino,
en el desolado reino de las nieves.
¡Galopa!¡Galopa!

Abostos le miran los ojos vacíos
que abren en las pétreas márgenes los ríos.
¡Galopa!¡Galopa!

Las águilas siguen con inquieto asombro,
desde la alta peña y el nidal en copa,
el ala del poncho que bate en el hombro.
¡Galopa!¡Galopa!

No hay tregua, ni pausa, ni tranco ni trote,
el talón se clava y estalla el azote.
¡Galopa!¡Galopa!

Los Andes, Mendoza, las landas salinas,
los trillos ardientes de los arenales,
calvarios de antiguas rutas argentinas
sembradas con huesos de hombres y animales.
Contra los fantasmas y llamas que topa.
¡Galopa!¡Galopa!

Pumas, cardos, fuego, sopor del desierto
donde anda el silencio sobre un aire muerto,
relentes, visiones que el delirio toca,
falsos panoramas de un martirio cierto.
¡Galopa!¡Galopa!

Le ofrecen reposo las chozas sencillas,
frescura las frondas, sosiego el paisaje
le invitan alegres refugios y villas
praderas tranquilas, casas de hospedaje.
¡Galopa!¡Galopa!

Ni vallas, ni puertas, ni dulce mirada
ni mortal peligro retrasan el viaje.
Muda en cada posta la bestia agotada,
el rebenque, rojo de azotar ijares,
rojos los tacones de la bota dura.
¡Galopa!¡Galopa!

Girones de azules prendas militares
le cuelgan ahora del cuerpo bizarro:
los negros pantanos con negros lunares
le han hecho un capote de sudor y barro,
mas, el brazo taja, corre locamente,
mientras desde el nudo bajo, de la cincha,
cae un hilo fino de sangre caliente.
¡Galopa!¡Galopa!

Columnas de vahos levanta Febrero,
perros cimarrones ladran en jaurías
sobre todo pasa la fe del viajero:
con tientos de leguas va cosiendo días
y noches, al flanco de su derrotero.
¡Galopa!¡Galopa!

Tras su sombra errante quedan en rezago
nieves, cumbres, lagos, campos en pavesas
arenal puntano, sierras cordobesas,
la cueva felina y el traidor amago.
¡Galopa!¡Galopa!

Ya alcanza planicies, ¡trébol y verbenas!
ya no acechan garras ni páramo aciago.
¡Estancias y aldeas!¡Las tierras morenas!
Y de pronto, ¡el río! y allí ¡la barranca!
¡cuna de la insignia toda azul y blanca!

¡Ya se siente el efluvio del nativo pago!
Hunde más la espuela, se agranda su aliento.
¡Galopa!¡Galopa!

No importa si aun queman las llamas del viento,
si asfixian los polvos del rudo verano,
si se hincha la arteria del pulso violento
y tortura el ansia del labio sediento:
¡qué importa la angustia, la fiebre y la muerte
cuando está la meta cerca de su mano!
¡Galopa!¡Galopa!

¡Heraldo celeste de la buena suerte!
¡Galopa! imponente varón espartano!
El deber lo manda y el honor lo quiere
un pueblo que nace sabrá agradecerte.
¡Galopa!¡Galopa!

¡Obliga!¡Castiga brazo sobrehumano!
Cruza en torbellino, Morón, Miserere
y ¡por fin! cumpliendo la última jornada.
Recio el continente, la voz bien templada.
Altivo y jadeante se cuadra en el Fuerte.
"Oficial en alta misión y reservada"
"Un parte. De Chile. Manuel Escalada".

¡Júbilo supremo! ¡Mensaje de gloria
que a un joven y heroico soldado le cupo
traerle a su Patria desde Chacabuco
anunciando el día de la gran Victoria!
¡Manuel Escalada, tu corcel de guerra
sigue galopando sobre llano y sierra;
su casco de bronce resuena en la Historia!

viernes, 18 de febrero de 2011

Las Barracas


Barracas
nombre antiguo,
el desolado flanco de la pampa perdida;
primitivos galpones donde los vientos ácidos
arrancaban del cuero
el olor de la vida.
Allí parió la tierra
-al sol de la conquista-
la flor rudimentaria de una nueva riqueza:
la llanura sin oros
con tan sólo ese río nominado de plata,
dio al hombre -tajo en mano-
su primera faena:
derrumbarás la muerte del chúcaro ganado
sobre el ruedo sombrío de miles de cabezas.
Entonces
por el campo coloreaban las reses
tibias, despanzurradas;
mientras los cueros húmedos
oreaban los vapores turbios de la jornada.
Y aquellos hombres rudos
a facón y colmillo,
de pie sobre los charcos de sangre coagulada,
devoraban un poco - sólo un poco elegido-
de carne chamuscada.
Lo demás era fiesta lenta de los caranchos;
mientras en las barrancas
los cueros apilados
esperaban el viaje por el mar hacia el mundo
de remotos mercados.

Barracas: con el nombre
viene desde el pasado
el olor de la pampa sobre los vientos machos
de los cueros oreados.
El flanco de una tierra colonial y hechizada,
mansa testuz de reses
sobre el campo infecundo, tibias y desolladas.

Festín de caranchos
que a vuelo de la historia
disputaron su entraña virginal en el nombre
de la Cruz y la espada;
Patria,
tierra del cuero,
tus antiguas barrancas fueron como un destino:

como las reses chúcaras
sobre el suelo mezquino
yaces
sobre la entraña de simbólica plata
de tu nombre argentino.

La Historia

(Pinturas: Carlos Montefusco)
Y que diga la historia
lo que ella pueda.
Ahora
muchas voces han muerto;
esas que paladearon
el dolor
la impotencia
o la victoria.

Esas que trasudaron
el olor de la pólvora,
el miedo,
el clima, el tiempo,
esa irrecuperable pauta vital
que ha muerto.
Ahora
sólo los documentos
apilados, inanimados,
en altas bibliotecas posteriores
con sus sellos de lacre
inviolables,
violados;
con sus páginas rotas
fragmentadas, vetadas,
corregidas con mil enmiendas invisibles,
suturadas con goma
con saliva,
con lágrimas.
Ahora
sólo los que se busquen
en la sangre heredada;
sólo los que atraviesen el presente
como expulsados del seno de su ayer
desconocidos;
los que quieran saber cómo éramos
y qué somos
ahora;
qué somos;
esto
que ha masticado lenta, pacientemente,
la mentira sutil;
el tiempo madurado a máquina,
la venganza infinita,
el anatema pretorial
la historia.
Sólo los que hayan comprendido
que los hechos,
la vida fundamental
no testimonia;
vive su doloroso acontecer de ahora
y muere
irremediablemente
en las bocas anónimas
de los que la vivieron
sin gestarla;
de los que no fueron héroes,
ni caudillos, ni próceres, ni nada;
de los que no supieron
que ELLOS eran la historia
y se murieron
sin poder contarla.

A Manuel Dorrego


Manuel Dorrego (Parte 1)
Cargado por elortiba. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.
Argentino, Americano,
En la idea y en los hechos
Impulsivo y corajudo,
En los embates guerreros
Recibió sendas heridas,
En Sansana y Nazareno
Y le pidió a sus soldados
Para seguir combatiendo
Lo alzaran sobre el caballo,
Así fue Manuel Dorrego.

Temperamental en todo,
Bromista en los campamentos,
Pudo hasta indisciplinarse
Pero puesto en el gobierno
Supo muy bien dónde iba
En defensa de su pueblo
Ni emperador del Brasil,
Ni centralismo porteño,
Entreveraron las huellas
Que marcó Manuel Dorrego,

Cada vez que algún retazo
Perteneciente a este suelo
De las Provincias Unidas
Anduvo corriendo un riesgo,
Se alzó con su voz valiente
Reclamando ese derecho
Y por la soberanía
Él supo jugarse entero.
Así cruzó por la vida
Luchando Manuel Dorrego.

Por una América Unida,,
Compartía el alto sueño
Que tuvo Simón Bolívar
Desencontrado en el tiempo
Por intereses extraños
Ajenos al sentimiento.
De los hombres que lucharon
Y que hasta su sangre dieron
A veces incomprendidos,
Como fue Manuel Dorrego

Allá por el veintiséis
Diputado en el Congreso,
Defendía el derecho cívico
De los empleados a sueldo,
Excluidos de votar
Con el absurdo pretexto
Que el depender de un patrón
Ataría su pensamiento.
En defensa del humilde
Se alzó el verbo de Dorrego.

Del veintisiete al veintiocho
En su gestión de gobierno
Propulsó el federalismo
Que siempre fuera su credo.
Y cayó buscando luz
Entre las sombras envuelto;
No pudo montar de vuelta
Como lo hizo en Nazareno
Y en un trece de diciembre
Se apagó Manuel Dorrego.

Allí en la Estancia de Almeida
Se ordenó el fusilamiento,
Con un pañuelo amarillo
Sus ojos enceguecieron.
Cuando el padre Juan José
Lo acompañaba en silencio
Sonaron ocho disparos
Y quedó escrito en un pliego:
Besos para esposa e hija,
Que Dios proteja mi suelo,
Ahorren sangre de venganza...
Firmao' Manuel Dorrego.

Manuel Dorrego (Parte 2)
Cargado por elortiba. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.

jueves, 17 de febrero de 2011

Si digo mi país


Si digo mi país, digo su gente.
El territorio humano,
las fragorosas costas de la vida;
los límites transidos,
el desolado mapa de cuerpos abatidos.

Si digo mi país,
digo los ojos de los niños
con sus cielos en calma;
digo también los ojos tristes de los adultos:
horizontes nublados
con párpados henchidos
de llantos no llorados.

Y digo la estación de las esperas
donde los trenes pasan sin nunca detenerse;
y el ademán de todos suele ser el silencio
una flor pisoteada que el olvido disperse.

Y digo las ciudades sin el aura del campo,
y los campos arados de obstinada labranza,
y el pan
que aún renace de las arcas del trigo
y la vasta cosecha de la desesperanza.

Mi país: alto nombre,
gesto de multitudes;
vasto mural de un pueblo que soporta su historia
cenotafio y antorcha de todas las memorias
donde guarda la patria la huella de sus hombres.

Sí, Mi país es esto:
los rostros y las voces,
los brazos extendidos y las manos vacías;
el dolor en la copa del amor ofrecido
y la rosa marchita de la última alegría.

Sí. Mi país es esto.
He nombrado su gente,
he nombrado el trabajo
y he nombrado la vida;

país de pecho adentro
donde están las fronteras
y la única manera de la soberanía.