miércoles, 21 de octubre de 2009

El salto de la maroma


La ciencia y la jineteada
se distingue de la doma
y el salto de la maroma
es la más grande arriesgada.
Es el corral, la manada;
y un paisano de colgao
que dicen que se ha largao.
A mí me cuesta creer,
hace años que ando por ver
al que caiga bien sentao.

Del nuevecientos pa' cá
si habré andao en domas,
y el salto de la maroma
yo no lo he visto jamás.
Cuentan como una verdad
que esa criolla arriesgada
lo hacían como una payada,
como quien se desayuna
largarse en noches de Luna
al padriyo de la manada.

Yo no niego la maroma,
niego su resultao,
si yo sé que se han largao
muchos paisanos por broma
en cuanto el bagual asoma
se lo largan al más clinudo
y a veces hasta de un embudo
caen al cogote o al anca
y lo pisan las potrancas,
yeguas, potros y cojudos.

martes, 20 de octubre de 2009

Patio criollo


Bajo la alegre mañana
que desparrama su gozo,
ensaya versos al pozo
la cantadora roldana.
Un cielo de porcelana
prende en el día su rosa;
y junto al brocal la moza,
al mirarse en el reflejo,
piensa en el único espejo
que la dice que es hermosa...

Perfumando los cedrones
están del patio a lo largo,
donde a veces, sin embargo.
suelen brillar los facones...
Sus más alegres canciones
allí los zorzales dan;
con incomparable afán
la abuela al niño adormece,
y en el hornito se cuece
el bien amasado pan.

En el alambre tendido
el viento bate los trapos
entre el cantar de los sapos
junto al cerco florecido.
El chingolo entristecido
da en el sauce su canción;
y hacia un lado del fogón,
están, por buena ventura,
sancochando alguna achura
las ollas del chicharrón...

En un continuo cantar,
bravo, el gallito se encela,
y la puntiaguda espuela
acusa ansias de pelear.
El buen grano triturar
se oye, afanoso, al mortero.
Y, el moño en el clavijero,
en criolla actitud bizarra,
colgando está la guitarra
de una caña del alero.

En la tranquera, ensillando,
y goteando espuma roja,
tascando está la coscoja
un oscuro bien plantado.
Flexible lazo trenzado
cae del pingo sobre el anca,
y avasallando la tranca
desátase a relinchar,
la tropilla al divisar
sobre la verde barranca.

El bravo perro guardián
desde unas matas enseña
a la gente lugareña
sus dos ojos de Satán...
"Por aquí no pasarán",
grita con obstinación,
que por cuidar al patrón
nunca cesa en su ladrido,
y en las moscas, al descuido
afila su tarascón.

Bajo el sol que quema fiero,
en el vecino corral,
con hondo amor maternal
lame la vaca al ternero.
Revolando el terutero
cruza del patio a la orilla;
la mariposa amarilla
préndese a la abierta flor,
y el viento trae el olor
del trébol y la gramilla.

Canta en el ombú frondoso
que amoroso el rancho ampara
la cigarra de voz clara
el año lindo y dichoso.
Hunde el sauce, pesaroso,
sus ramas en el canal,
y como un canto triunfal
modulado en un alarde
suena al morir de la tarde
la guitarra nacional.

Mis espuelas


¡Velay!, el campo está güeno
y voy a desensillar;
y pa' poder pellizcar,
me voy a sacar el freno
y retozando sereno
no he de pegar un tropiezo...
Ansina que ya enderezo...
lo mesmo que mancarrón,
y pa'empezar la junción
voy a soltar la sin güeso...

Con temple de güen acero
y calidad superior,
entre el pilchaje mejor
de mi vida de campero,
tengo guardao con esmero
un par de espuelas machazas,
testigos de mis viarazas
de cuanto montaba un quiebra
y enroscao como culebra
daba planchazas fierazas...

Siempre tuve presunción
del jineteador sin yel,
cuando andaba el cascabel
crujiéndome en el garrón,
y en sintiendo mi alegrón
o besando una limeta,
podía contar el sotreta
que le guasqueaba yo en fija
el costillar, la verija,
el hocico y la paleta.

Milonga de los fortines (estilo)


Milonga de cien reyertas
templada como el valor.
Grito de pampa desierta
diciendo su alerta
con voz de cantor.
Milonga de quita penas.
Nostalgia de población.
Canto qu'en noche serena
su rezo despena
detrás del fogón.

Diana de viejas victorias
en la punta del tropel,
con tu vanguardia de gloria
serás en la historia
canción y laurel.
Son de querencia querida
en las noches del cuartel.
Pena de china querida
que al fin afligida
dejó de ser fiel.

Resuenan con tus acentos,
milonga del batallón,
gritos de viejos sargentos
cargando en el viento
con el escuadrón.
Y vuelven en los sonidos
agudos del cornetín,
ecos de mil alaridos
que estaban perdidos
detrás del confín.

Gime el desierto rodando
sus rumores de huracán...
Vienen las lanzas cargando
y están aguaitando
la Cruz y el Puñal.
Gloria de aquel comandante
que jamás volvió al cantón.
Besan su barba cebruna
la luz de la luna
y el fuego del sol.

El tirador plateado (estilo)


Sos el tirador plateao
que a mi chiripá sujeta,
sos ejes de mi carreta,
sos tuce de mi tostao,
sos el pañuelo bordao
de un pobre gaucho cantor,
sos la prienda más mejor
de mi chapeao de paseo,
sos yapa de mi sobeo,
sos trienza de mi arreador.

Sos la mata'e culantrillo
que crece en el manantial,
sos vaina de mi puñal,
sos la barda donde trillo;
sos alas de mi lomillo
de trabajo brasilero,
sos yesca de mi yesquero,
sos paño de mi bombacha,
sos potranca criada a guacha,
por eso tanto te quiero.

Y pensar que me guardás
en tu pecho un rinconcito
donde llamea un fueguito
que no se apaga jamás...
Yo siento alzar más y más
la llama en mi idolatría;
pues mi mayor alegría
y mi sueñito mejor
es jinetear en tu amor
y maniarte al alma mía.

Mi rebenque platiao


Tuve un rebenque machazo
hecho de papada pura,
que aunque fiero de figura
era un rebenque lindazo.
Pa pegar un güen chirlazo
otro mejor no he encontrao,
lo tuve por descontao
en el tiempo que lo usaba,
ni el diablo se me arrimaba
con mi rebenque platiao.

Tenía una argolla machaza
de pura plata, eso sí,
y un corredor guaraní
hecho con toda cachaza.
Que aunque fierazo de traza
era un trabajo acabao,
y de cuero bien sobao
era su larga azotera;
¡ah, Cristo, si lo tuviera
a mi rebenque platiao!

Hasta pa hacer el amor
me sirvió de buena ayuda,
cuántas veces en la duda
supo ser buen mediador.
Del boliche al mostrador
cuántas veces he golpiao
y el pulpero retobao
me miraba con malicia
de miedo de la caricia
de mi rebenque platiao.

A veces en el rodeo
si un toro se me cortaba
y el campo pronto ganaba
a disparar a lo feo,
y era mi mayor deseo,
al que era toro empacao
dejarle el lomo cribao
y a veces hecho pedazos
a juerza de rebencazos
con mi rebenque platiao.

La boleada de ñaduces


Aunque estoy medio olvidao
de los asuntos camperos,
porque estos años puebleros
me tienen medio cambiao,
este tema me ha gustao,
ya que en muchas ocasiones,
vi gambetear los alones
de esas aves tan ligeras,
que en las llanuras pamperas
denominan charabones.

Y dentraré a ricordar
las boliadas de ñanduces.
Empiezan entre dos luces
cuando comienza a aclarar.
Enseguida de montar
se abren en partes iguales
los jinetes, y así salen
un gran círculo formando,
en el que van encerrando
toda clase de animales.

Y, a medida que se cierran
van apartando ñanduces,
y es allí donde se lucen
los paisanos de mi tierra...
Como lo hacen en la yerra,
las boleadoras desatan
atropellan entre matas
eligiendo ex profeso...
Y se las tira al pescuezo
para envolverles las patas.

En esta criolla función,
que se llama la boleada,
suele haber la "desplumada"
o la simple diversión.
Cuando hay mucho chapetón
la cosa es más divertida
y se comprueba enseguida
que el boliador se ha "boliao"
pues queda el campo sembrao
de boleadoras perdidas.

Y así otra fiesta termina
en nuestra gaucha campaña,
donde se muestra la maña
de la criollada argentina.
Allá en la estancia vecina
mientras se dora el asao,
se ve a un paisano afamao
que un asador engalana
ensartando la picana
de un ñandú sacrificao...