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jueves, 2 de junio de 2011

Barro negro

(Foto: Eduardo Amorim)

Yo tuve un pingo manchao
marca de "Las tres lagunas",
supe llamarlo "fortuna"
por lo suertudo y aseao.
Bien pampa, y a cada lao
de los encuentros tenía
lunares que parecían
un celaje de su pelo,
como los que deja el cielo
al entras las Tres Marías.

Lo mismo que el tero real;
como una espuma en la panza.
Gargantilla mano lanza
y botas con delantal.
Ojos cabra el animal.
Bonito desde potrillo,
de cola negra y flequillo
sin dejar de ser manchao,
era 'e pelaje bandeao
a la altura del codiyo.

La madre, baya encerada;
el padre, overo castaño;
pelaje criollo que antaño
Don Yenqui tuvo manadas.
De azulejas y manchadas,
moras, tobianas, rosillas,
de ái entablé una tropilla
que fue lujo en "Tres Lagunas"...
pisoteaban la lobuna
diez picasos testerillas.

Se me murió por descuido,
de barro negro en el vaso.
Por hacerle poco caso
siendo un mal tan conocido.
Lo recuerdo arrepentido...
su cura es cosa senciya:
Pelarle en cruz la raniya,
foguearle bien el candao,
no hubiera muerto el manchao,
lunarejo'e mi tropiya.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Retazos


Me gusta que salga sola
pa'tirarle de bolcao,
echarle el cuerpo al costao,
que castigue con la cola,
se haga como una bola
retirao de la tranquera,
donde un paisano espera
sentársele en el suelo
y salir pegao al pelo
sin mezquinarle sotera.

El pial, puerta afuera,
las jineteadas y domas,
no lo tomen a broma
que no es para cualquiera;
el yeguarizo es fiera
y sale como balazo,
tiene que ser baquianazo
pa'juntarle los brazuelos
quien no se largue al suelo
va a recibir un porrazo.

El pialador baquiano
hasta se pone mañero
cuando pisa el primero,
ya le junta las dos manos;
es lindo ver al paisano
bien lejos de la tranquera,
meterle hasta la pera
un revés y de volcao
queda humeando el trenzao
del potro la polvareda.

Y esos son los retazos
de toda una vida rural,
el escenario: el corral,
las duras trenzas de un lazo,
el gaucho, paso a paso
se topa con el salvaje
y sin elegir paraje,
sin tener otra ventaja
que el revenque, la rodaja,
su habilidad y su coraje.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Recostao en la tranquera


Cuando ruede a plena luz
y me pialen los tobillos,
he de arroyar los ovillos
que tuve en mi juventud,
cuando un bagual de la cruz
me haga besar la clinera;
cuando ya puerta ajuera
errando piales esté,
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando el patrón en enero
haye un potrillo abichao,
o algún vacuno empastao
encuentre en algún potrero;
cuando al ñandú más ligero
no le eche mis ñanduceras,
cuando llegue a una cuadrera
mal empilchao y de a pié;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando tenga que charquear
un potro crudo ensiyao,
cuando me quede colgao
de los bastos al montar;
cuando no pueda enlazar
a nuestra usanza campera,
de las aspas a una ternera
con tres rollos de revés;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando al bolcao de pabilo
ya no lo pueda trenzar,
ni en mi milonga arrancar
cifras, milongas o estilos;
cuando de plano o de filo
me machuquen la sesera,
cuando un borrego cualquiera
se burle de mi vejez;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Corazón de mujer

Soy la calandria que trina
sin ninguna pretensión
y canto sin más razón
que haber nacido Argentina.
Soy el verso sin espinas,
suave como el terciopelo,
soy la bondad, soy señuelo
de nuestra raza campera;
la que tiene una bandera
con los colores del cielo.

Soy la cifra y el Estilo
sureña por excelencia,
entradora en la conciencia
como daga de dos filos.
Soy el bocao de pavilo
que sujeta al redomón,
mate amargo, chicharrón,
soy verso del viejo Pancho;
yo soy alero del rancho
hecho de paja y terrón.

Soy Malambo escobillao
a nuestra usansa Surera,
yo soy el pial puerta ajuera
con tres rollos de volcao.
Soy presente, soy pasao,
yo soy lo que debo ser
y canto sin mas placer,
que haber nacido Argentina;
soy la calandria que trina
con corazón de mujer.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Floreos

(Foto: Aldo Sessa)
Desde la crin al garrón
le dedico mi floreo,
porque, paisano, ya veo
que le sobra condición;
lleva en su corazón
el escudo nacional,
es palenque y también pial,
bota de potro, yesquero,
es el nido del hornero,
la calandria y el zorzal.

¡Ta que es gaucha su canción!
cuasi me ha hecho lagrimear,
porque sabe interpretar
con alma, la tradición.
Quedo a su disposición
si hay que pialar de volcao
y antes que se haiga parao
me le v'ia dir como luz
y entre el riñón y la cruz
voy a salir enorquetao.

¿Sabe?, me ha entusiasmao
su canción, aquí me halaga,
pero siento que su daga
muy adentro me ha chusiao.
El indio se ha despertao
y retoza de contento
al sentir en su instrumento
tan hermosa melodía,
a un genio de Echeverría
en la patria de Sarmiento.

Métale por lo carpido
al compás del encordao
que el gauchaje, entusiasmao,
pondrá atento el oído.
Canta lindo, no es cumplido,
no se hace al ñudo rogar,
y si lo vieran volcar
un trenzao puerta afuera,
es como vizcachera
hace las yeguas rodar.

Esa milonga campera
con sabor a nativismo
cultiva el patriotismo
como honra mi bandera.
¡Amalaya! yo pudiera
cantar con tanta armonía,
entonces me pasaría
al rededor de un fogón,
al chasquiar del pericón
en ranchos y pulperías.

Cosa seria


Cosa seria la pialada
puesta afuera del corral;
es una bala el bagual
cuando se siente en la armada.
La más chica se hace pesada,
la grande con más razón.
Pobre del que es chambón
y se las da de baquiano,
le van a quedar las manos
como si fuera un tizón.

Pialar, piala cualquiera,
de paleta o de boleao,
que volteen son contao;
a una yegua puerta afuera.
Yo conocí un tal Barrera
y a un tal Teófilo Zapata,
le mató una yegua a Tata
y las quebrava por chacota,
y un tal Ignacio Lasota,
del pago de Mar del Plata.

Los Gutiérrez, ni qué hablar,
pialadores puerta afuera
son como vizcachera,
hacen las yeguas rodar.
Es un lujo tironear,
es para el gaucho un consuelo,
el juntarles los brazuelos,
dejarle como maneada
en el suelo y estirada
pa que la monten en pelo.

Yo en mis tiempos de mozo
fuí bastante tironeador;
hoy ya soy cabrestiador
y me voy como balde al pozo.
Pero en cambio los Cardozo,
principalmente Andrés,
de derecho o de revés,
tanto al grande, como al chico,
lo hace rodar sobre el hocico
yo le tengo mucha fe.

El salto de la maroma


La ciencia y la jineteada
se distingue de la doma
y el salto de la maroma
es la más grande arriesgada.
Es el corral, la manada;
y un paisano de colgao
que dicen que se ha largao.
A mí me cuesta creer,
hace años que ando por ver
al que caiga bien sentao.

Del nuevecientos pa' cá
si habré andao en domas,
y el salto de la maroma
yo no lo he visto jamás.
Cuentan como una verdad
que esa criolla arriesgada
lo hacían como una payada,
como quien se desayuna
largarse en noches de Luna
al padriyo de la manada.

Yo no niego la maroma,
niego su resultao,
si yo sé que se han largao
muchos paisanos por broma
en cuanto el bagual asoma
se lo largan al más clinudo
y a veces hasta de un embudo
caen al cogote o al anca
y lo pisan las potrancas,
yeguas, potros y cojudos.

viernes, 16 de octubre de 2009

Gaucho viejo


El pie derecho torcido,
chambergo sobre la frente,
el puñal sobresaliente
y gauchamente vestido.
El poncho ha hecho nido
sobre su hombro derecho,
y se muestra satisfecho
cultivar la tradición;
tan grande su corazón
que no le cabe en el pecho.

Morocho, peinando canas,
de regular estatura,
un pedazo de natura
lleva su alma paisana.
Es clarear de la mañana,
es alerta de fortín
y es avance de clarín,
leguaraz en tolderías,
pedazo de patria mía,
soldado de San Martín.

Pinto de cuerpo entero
a quien tantos ha pintao,
y con su arte almirao
Argentinos y extranjeros.
Vivió para ser campero;
¡quién le quita lo vivido,
quién no lo ha conocido,
es tan popular el hombre:
Jorge lleva por nombre
y Campos por apellido.

Flete colorado (foto:Eduardo Amorim)


Allá por la ruta siete
a la altura ciento ochenta
allí descansa "El Pimienta"
respetado entre jinetes.
La verdad no era juguete
para cualquier nazarena
y al recordarlo con pena
se me cuajan las palabras.
Murió en la estancia "La Laura"
de don Tomás Anchorena.

Ya muy pocos han quedado
como Anchorena y Romero...
Elegían los potreros
pa' los chuzos reservados
y así fue que al colorado
lo jubilara Melón.
Creo que fue en una ocasión
que yo estuve con Orlando,
allí murió retozando
como pidiendo garrón.

Su pelaje colorado
tirando a sangre de toro
"El Pimienta" fue un tesoro
entre muchos reservados.
Murió siendo respetado,
y muy legal el sotreta
poderoso en la jeta,
se iba como balde al pozo;
siempre fue más trabajoso
que recular con chancletas.

Lo miraban con respeto
tanto al caballo "Pimienta"
que al bayo overo dió menta
y al torito 'e Finocchetto.
Yo tengo ese concepto;
se lo que es un reservado.
El gauchaje lo ha admirado;
disculpe, amigo Melón
si le toqué el corazón
con su flete colorado.

miércoles, 14 de octubre de 2009

La patria se hizo a caballo (foto Eduardo Amorim)


Sin ser pintor voy a pintar
una tropilla entablada,
quizá la más codiciada
que pisa en este lugar
y trataré de llegar
tranco a tranco hasta la meta;
el gauchaje que interpreta:
están muy bien entablados
los tobianos colorados
del criollo Laplacetta.

Nueve chuzos y la madrina,
pelaje gatiada overa,
gaucha como la bandera
de nuestra patria Argentina.
Desfiló una chiquilina
retoño del mismo dueño...
Si hasta me parece un sueño
pero es cierto lo que digo:
existen muchos testigos
en el pueblo zarateño.

Lujo de todo paisano
de la madrina al lunarejo
bien arreglados y parejos
sanitos de patas y manos
como capricho de Albano.
Los ayuntó parecidos
chicuelones y fornidos
como pa'cualquier jornada.
Pa'mí que en cada manada
de a uno los ha elegido.

Por su amistá, crealó,
por su tropilla 'e tobianos
si necesita una mano
pídame, que tengo dos.
Usted es gaucho como yo.
Como los hombres de Mayo
lucharemos sin desmayo,
hasta morir si es preciso;
Dios proteja al yeguarizo...
Mi patria se hizo a caballo.

El sietemesino


Según mi mama y mi tata
yo nací sietemesino
con una mancha de vino
en el revés de la pata.
En la panza, una batata;
en el ombligo, un abrojo
y pa' colmo 'e mis antojos
seis dedos en una mano,
se me irritan en los veranos,
las dos niñas de los ojos.

Lindazo como ternero,
dormilón como marmota,
me hacían ruido las botas
si caminaba ligero.
Siempre el dedo en el ahujero
de la oreja o la nariz.
De chiquito recibí
sendas palizas por mama
porque me meaba en la cama
de grandote e infeliz.

Si habré sido infeliz
que mi mujer, la Jesús,
sin conocerme dio a luz;
me echaron la culpa a mí.
Y yo les dije que sí
a su mama y a su tata
porque le ví en la pata
la mesma mancha de vino
y pa' colmo del destino
piojos, pulgas y garrapatas.

Muchos hijos hemos tenido
más o menos unos dieciocho,
rubios, negros y morochos
y ninguno parecido.
Todos llevan mi apellido
¡qué semejante alegría!
Tan gaucha la negra mía
que aunque les parezca extraño,
aunque yo falte tres años
cada año me da una cría.

Si habré sido dormilón
que a la hora de almorzar,
mi mama me iba a buscar
al altillo del galpón.
Mal hablado y cimarrón,
en mi rancho era un extraño,
y a pesar de ser huraño
y que a tuitos les desconfiaba,
yo solito me bañaba
hasta dos veces por año.

martes, 13 de octubre de 2009

Veterano (foto René Burri)



Retozando de contento
desde este pago gauchazo
allá va como un abrazo
mi voz a los cuatro vientos.
Que me escuche un momento
le voy a pedir, por favor,
se debe rendir honor
a las costumbres camperas.
¡Amalhaya! Quién pudiera
ser jinete y domador...

Me gusta ver jinetear
a un paisano, con rigor.
Más me gusta a un domador
ver su tropilla entablar
y puesto a diferenciar
es mucha la diferencia.
La doma requiere paciencia,
el jinete arte y coraje.
Es de parte del gauchaje
que a veces viene de herencia.

Yo no hablo por noticias.
Hablo porque lo he vivido.
Mil veces he sacudido
sobre un bagüal la ceniza.
Y es que no le cause risa:
se que muchos lo han dudado,
mas todo tiempo pasado
deja los hombres dudando.
No me gusta andar mostrando
sólo los que he jineteado.

Muchas veces me han bajado
revoleando en el palenque
y muchas veces el rebenque
en la mano me ha sobrado.
Otras veces he jineteado
con los bastos o la surera...
pero de cualquier manera
al que anda en las jineteadas
lo baja de una patada
un peludito cualquiera.

Tiene su temporada
cada uno en su profesión;
si usted tiene otra opinión
yo se muy poquito o nada.
A veces en cualquier manada
queda un potrillo orejano...
otras, el más baqueano
se pierde al descoyuntar...
vuelve el hombre a jinetear
se lo dice un veterano.

Gauchada


Yo soy algo de cacique
cuero'e potro de su toldo,
llama, brasa y rescoldo
y corral de palo a pique
y es al ñudo que me achique;
está marcao mi destino,
nadies me ataja el camino
ni me manean con garras
soy cifra, estilo, guitarra
y el cien por ciento argentino.

Soy malambo en la guitarra
y lucero al amanecer;
soy presente, soy ayer,
tientos de las mismas garras,
soy amistad que se amarra,
mano gaucho entrelazada;
soy, también, la clarinada
que viene tocando ¡Alerta!
Soy como tranquera abierta
pa'toda la paisanada.

Soy arisco pa'las bajeras,
no me dejo manosear
y no aprendí a cabrestiar
ni prendido a la asidera;
sobre costumbres camperas
jamás me voy a baraja.
Soy pigüelo, soy rodaja,
yapa, armada y rollo...
Yo soy criollo entre criollos;
no pido ni doy ventaja.

Quizás un poco impulsivo
o medio durón, tal vez.
O será que nunca toleré
al sinvergüenza ni al vivo.
Jamás perdí los estribos
por una simple pavada;
pa'mí la sinvergüenzada
deja de ser chiquita...
Como cualquier gauchadita
no deja de ser gauchada.

Tropilla entablada


Las tropillas entabladas,
los fletes bien ensillados
es legado que ha heredado
esta Patria que es sagrada.
¡Qué lujo verla rodeada,
uno por uno agarrar,
la madrina cabrestear,
pegadita a la asidera!
¡Qué orgullo pa'mi bandera
que estamos viendo flamear!

De bayos, moros, gateados,
de yunta u otros pelajes,
sos para el paisanaje
el presente y el pasado...
Tropilla gaucha has quedado
como mojón en mi suelo
bajo del celeste cielo.
Y al grito de ¡Opa!¡Opa!
Sos y serás en las tropas
el mejor de los señuelos.

Con tropillas entabladas
el hombre acortó distancias.
A bolas, facón y lanza
se hizo esta Patria sagrada.
El gaucho en cada jornada
unió la pampa y los cerros
y al chocar de los fierros,
al crujir de los cañones
fueron música y canciones
los relinchos y cencerros.

Tropilla, sos y serás
baluarte en las tradiciones,
orgullo de esos varones
que nos dieron libertad.
Tropilla gaucha: jamás
te vi en mi Patria encerrada
porque vos no sos mandada...
Y antes que echarla al corral
muere el patrón y el mensual
y la tropilla entablada.

Holando-Argentino


Toro "Mandinga", partistes.
Vaya mi humilde homenaje
en el nombre del gauchaje
y el pago donde nacistes.
No hay duda de que fuistes
baluarte en las jineteadas;
tenés tantas, tan ganadas
que ni pesan las perdidas...
Todo el que anda por la vida
pega más de una rodada.

Tuvistes tu temporada
como el jinete la tiene,
por eso mesmo conviene
dejar la cosa aclarada:
Vos en cualquier jineteada
fuistes de gran atracción
y en más de una ocasión
tuvistes serios rivales,
argentinos y orientales
de poderoso garrón.

Mil veces te presenté
orgulloso, creemeló
y juntos estamos los dos
en los pagos de Pigüé.
Recuerdo que aquella vez
lo bajaste a un tal Herrera
y aunque parezca zoncera:
Toro Holando Argentino,
hoy te añora Secundino
y toda la gente campera.