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domingo, 16 de enero de 2011

Y... el "Zorro" perdió el invicto

Domingo siete de octubre...
mil novecientos noventa,
un cielo de agua y tormenta
a toda la Pampa cubre...
El paisanaje descubre,
q'hay un fiestón soberano,
allí estuve yo paisano
con mis versos en desbande,
pa'ver la hazaña más grande,
de un gran jinete pampeano...

Llegó "el Zorro", un reservau...
terror, pa'muchos jinetes,
porque en verdad, ciento siete,
de su lomo había bajau...
luciendo muy buen "estau"
imponente... soberano...
abra pensau el "baquiano",
acostumbrau a bajar...
-este me puede durar-,
como un suspiro en la mano...

Pero allí, estaba Alfredito
Ramos, jinete tamaño...
que al "Perejil" veinte años,
q'en clinas andaba invicto...
lo anduvo a telero y grito,
inamovible en la cruz,
y Dios le acercaba luz,
cuando le hincó nazarena...
al "Silencio" de Anzorena,
y al "Rubio" de Santa Cruz...

Y por la lluvia caída,
se temía por el jinete...
-no sea cosa que lo aprete,
en una de esas benidas-,
sabiendo q'en la salida,
se alza muy fiero el bagual,
y, en día de temporal,
y con el suelo barroso...
capaz que por muy "goloso"
se cayera el animal...

Llegó el "clásico" paseo,
cuando el animal traían...
y la gente lo aplaudía
como a ningún otro, creo,
después de breve vareo
en el palenque quedó...
Alfredo, lo contempló...
pensando con gesto adusto,
-te voy a meter un susto...
como nadie te metió-,

y... allí, estaba el pingo "malo"...
de meritoria valía,
demostrando que sabía,
ser educao en el palo...
y sobre del campo ralo
que con mi vista recorro,
oigo que se hace un ahorro,
de voces, porque se callan...
presintiendo la batalla
de Alfredo Ramos y el "Zorro".

La suerte que le deseamos,
yo en versos, la trasmitía,
y a cada rato decía:...
-¡"Vamos, Alfredito, vamos"!...
y escuchaba, Alfredo Ramos,
mis versos desde el mangrullo...
y el pueblo, pa'l q'es orgullo,
le aumentaba su coraje...
-si hasta los pumas salvajes
bramaban adentro suyo...

Pasaroti - el propietario-,
del "Zorro", paisanamente...
le acariciaba la frente,
al bagaul extraordinario,
mucha suerte, al adversario...
como gaucho, le desea,
y el hombre q'en su tarea,
oficia de "largador"...
le desprendió el "atador",
y comenzó la pelea...

Al prenderlo en los "pigüelos"
de que lo ande me esperanzo...
y dio el bruto un abalanzo,
como pa'morder el cielo...
se zambulle en un revuelo
doctau de una fuerza loca,
y allí, con el hombre choca,
al alzarse en un "botazo"...
y le pegó un cabezaso,
que le hizo sangrar la boca...

Pero el hombre no aflojaba...
-fue histórico ese domingo-,
más bellaqueaba ese pingo,
más el hombre se afirmaba,
en las riendas lo buscaba
desesperado -quizaz-,
le "martillaba" al compaz
de su brutal maestría...
pero Alfredo, presentía,
que no lo bajaba más.

Once segundos, llevaban...
peleando a brazo partido,
y el público conmovido,
sus voces multiplicaban...
-"¡Vamos, Alfredo!", gritaban,
y yo me quedé sin voz...
traz un abalanzo atroz,
del hasta entonces invicto,
que se dio vuelta enterito...
cayendo al suelo los dos...

Tan fuerte el golpe se oyó,
al caer pesadamente...
que pensó toda la gente,
"A'lfredo, lo reventó",
hay, quien dijo, -"lo quebró"-,
sobre la cancha barrosa.
Quien más quien menos, solloza,
cosas raras de este mundo,
de q'en un solo segundo,
se piensen miles de cosas...

Y se paró el "Zorro" cruel...
con aturdida fiereza,
pa'llevarse la sorpresa,
que Alfredo, estaba sobr'él...
ya ciñiéndose el laurel,
de temerario y capaz...
pero el bruto montaraz,
por su instinto de villano...
alzó tres veces las manos,
pero ya no quería más...

Y se detuvo ahí nomás,
el bellaquear de aquél potro...
si el dueño fuera algún otro
se lo asustaba de atraz...
pero no, muy eficaz,
así, como le detallo,
atropelló como un rayo,
como el pampero arremete,
para sacar al jinete
y sentarlo en su caballo.

La emoción...-un solo idioma-,
todos querían, tocarlo,
felicitarlo... abrazarlo...
dentro del campo de doma,
La Pampa le dio el diploma,
a su audacia y valentía,
Alfredo ya no reía...
rompió en un llanto ejemplar...
-¡Qué lindo, q'es ver llorar,
si se llora de alegría...

Y, me bajé del mangrullo,
sin palabras... sin aliento...
pa'trenzar mi sentimiento,
con todo el coraje suyo,
y en un varonil arrullo,
dije, -"qué grande que sos"-
y al darle gracias a Dios
por todo lo que abía echo...
lloramos pecho con pecho,
un rato largo los dos...

Y sobre el tiempo regresa...
la frase esculpida en bronce,
que hay que recordar entonces
del viejo, Julio Cabezas
que opinó, con la certeza...
de su cencia campecina
esta verdad cristalina,
que retumba como un grito...
"no hay pingo que muera invicto...
en nuestra Patria Argentina".

Y "el Toto" Ramos, q'es tío
de Alfredo, en medio del quebranto,
pretendía evitar q'el llanto,
lo desborde como un río...
y al estar al lado mío
del jinete, la mama...
dijo "el Toto" - calcula-
en un gracioso contraste...
-"pavada e cría te echaste,
"Maruca" vieja nomás"...

El público espectador...
aplaudía conmovido,
a un honorable vencido
y al gallardo vencedor...
q'envuelto en llanto y sudor
más allá de la disputa,
logró la gloria absoluta,
q'es para el gaucho grandeza...
hacer triunfar la destreza,
por sobre la fuerza bruta...

Salió, el sol por un momento,
antes de ir a esconderse,
tal vez para no perderse
tamaño acontecimiento,
Alfredo Ramos, contento,
con todo el mundo se besa...
al sol le agarró pereza,
y, como ya no llovía...
el arco iris salía,
dando marco a su grandeza...

Aunque le paresca cuento


Yo nací en suelo pampeano,
a la Pampa, por trabajo,
la'nduve, de arriba a'bajo
en invierno y en verano,
supe oficiar de "vaquiano"
en más de una cacería,
de hay que tengo la vaquía
de, conocer, que le conste,
"fachinal", médano, monte,
y toda su geografía...

En la estancia "El Pangaré",
lindante a "La Overa Guacha"
q'está saliendo de "Acha",
como quien va pa' "Quehue"
varios años trabajé
en ese establecimiento,
el tiempo con paso lento,
l'echa luz, a mi memoria,
y allí sucedió esta historia,
que ya nomás se las cuento...
Por orden del estanciero,
fui a rejuntar la majada
que encerré en una ensenada
donde aparté, cien corderos...
Los llevé hasta otro potrero,
trabajando sin cachaza,
y cuando la noche abraza
al campo, con cierta bruma,
me dentró en el lote un puma,
como "pancho por su casa".

El puma que abía bajau,
sigiloso y oportuno,
casi, no me deja ni uno,
de los cien que abía apartau...
Muy astuto, el condenau,
que tanto daño causara,
eso hizo que me enojara
y ante tal "carnicería"...
pa'mis adentros decía,
-ésta te va'costar cara-.
Y les solté a los demás...
palabras, q'el odio suma,
hasta que no encuentre al puma,
al puesto, no vuelvo más
y, así sin mirar atraz,
para el monte enderecé...
lógicamente, que alzé,
la cantimplora, un ponchillo...
el revólver, el cuchillo,
y un solo perro, "el Painé"...

Cuando la dicha, me alcanza,
de cortarle el rastro al "león"
sentí un enorme alegrón,
abrigando la esperanza
que semejante "matanza"
no fuera a quedar impune,
y en lo q'el suelo reúne
vi con la vista azorada...
q'eran aquellas pisadas
más "grandes" que las comunes...

El tiempo que lo "rastrié",
me dio su fruto, canejo...
-éste no debe estar lejos
en silencio, medité-,
de los ojos de "Painé"
se desprendió un chisperío,
pero, yo le aplaqué el brío,
porq'es de esos perros leales,
si no lo "chumbo" no sale
ni a la rastra de al lau mío.

Y en "cuantito" el "fachinal"
entreabrió, su entraña obscura,
y se "ralió" la espesura
por mandato natural...
pude verlo, al animal
sobre de un "caldén" caído,
bien a lo largo tendido,
el sol, cayéndole a pleno...
de puro agotau y lleno,
completamente dormido...

A juzgar por su figura
por lo cabezudo y gruezo,
por el tamaño y el peso
no era normal su estructura...
como quien no le da usura
al ansia que se despertara
la distancia calculé...
y entré a chumbarle a Painé,
para que me lo empacara...

¡Qué salto pegó el salvaje!
y se encrespó como un cerro
cuando vio venir al perro
entre el ruido del ramaje,
y sin que nada me ataje
me le fui al humo ahí nomás,
y al ver bien al montaraz
me resultó impresionante...
bien fornido de adelante,
y medio achatau de atraz.

Sobre su cuero "gateau"...
le resaltaban algunas,
manchas redondas "lobunas"
que le vide a cada lau...
"Painé" estaba reatorau
porque no tenía respiro,
"zafó" con un par de giros
y antes de que me lo "aprese"...
le gatillé cinco veces,
y no me salió ni un tiro.

Como luz "pelé" el cuchillo
el perro le atajó el paso,
pero recibió un zarpaso
que lo tiró echo un ovillo...
su mirada cobró un brillo
sanguinario y asesino,
yo pensaba q'el felino
libre del perro huiría...
¡qué gran error, virgen mía!,
con qué angurria se me vino.

Yo agazapau lo esperaba,
el poncho arrollau al brazo
que de aguantarle zarpasos
echo jirones quedaba...`
él "gruñía" yo "putiaba",
los dos con mala intención,
como contraposición
se me venía echo un ovillo,
y mostraba los colmillos...
yo le enseñaba el facón.

Al facón lo respetaba
y yo pensé que aquel pillo,
ya habría probau el cuchillo
en otra trenzada brava,
cada vez más me "apuraba"
y yo a bajarlo me aferro...
de punta le mandé el "fierro"
hasta q'al fin lo prendí,
una, le encajé por mí,
y como diez por el perro...

Y en cuanto cayó vencido
por Dios que me persigné
y me fui a ver a "Painé"
que exaló un débil quejido,
estaba muy mal herido
por bravo, leal y corsario,
-lo que te hizo el sanguinario
yo te lo voy a curar-,
aunque tenga que estudiar...
pa'doctor veterinario.

Descansé un rato y me alzé
con el cuero de la fiera,
que posiblemente era,
"cruzau" con yaguareté,
despacio al perro cargué
q'en verdad estaba echo escombro
llegué al "puesto" ante el asombro
con un cansancio machazo,
el perro herido en los brazos,
y el cuero del puma al hombro...

Y ésta es la historia total...
que los mantuvo en suspenzo,
si todo tiene comienzo,
también tiene su final...
si cree q'es o no real
eso depende de usted,
fue en la estancia "El Pangaré"
lindante a "La Overa Guacha"
que está saliendo de "Acha"...
como quien va pa'"Quehue"...

miércoles, 12 de enero de 2011

La espuela de jinetear

(Fotos: Eduardo Amorim)
La espuela, un bagual azusa
cuando se las calza un hombre,
y tiene distintos nombres
que comúnmente se usan...
Hay quienes la llaman "chuzas"
a lo largo y a lo ancho,
y desde la estancia al rancho
se le da un nombre que encaja,
unos le llaman "rodajas",
y otros le dicen los "ganchos".

Yo ablo de la sencilla
espuela de los que montan...
siempre lista, siempre pronta
pa'"rayar" pecho o costilla,
a la que se nombra "horquilla"
y todo se relaciona,
el lenguaje de la zona
te da nombres paralelos...
"los fierros" o "los pihulos",
"las picudas" o "lloronas".

Quería nombrarte espuela
porque prendida a un garrón...
vos sos de la tradición,
la hija, la madre y la abuela,
con vos el valor nivela
la del "basto" y "la clinera",
te dicen "las chimangueras",
"los criques" como "las púas",
y allá en la tierra "charrúa"
te llaman "las carancheras"...

Al herir una "paleta"
con el dolor que amalgama...
comúnmente se te llama,
"los grillos" o "las rosetas",
frente a vos, cualquier "sotreta"
se "agranda" ante tus rigores...
y muchos "animadores",
para darle más valor...
le dicen al montador
- alzalo en "los tenedores"-.

Con qué valor te calzaron,
jinetes con mucho oficio,
y en el "garrón" de un novicio,
vi que tus púas temblaron,
los poetas que te cantaron
te dieron su admiración,
porque amarrada a un talón
vas a seguir siendo espuela...
la hija, la madre y la abuela,
de la gaucho tradición...

Puntal de Patria


Noble caballo argentino
símbolo fiel del gauchaje
q'en honor a tu pelaje
cruzaste cualquier camino,
con justeza de designo
el puntal de nuestra historia
por portar tanta victoria,
por tu estampa, por tu aliento,
se te debe un monumento
en los campos de la gloria.

Yo te quiero tanto pingo,
que hago más de una protesta
cuando en un día de fiesta
se te sienta al lomo un gringo,
desde lejos lo distingo
que cualquier "chuzo" lo apura
y te hace tal basteadura
al andar de cincha floja
que te deja la cruz roja
por la bestial "matadura".

Hay que ser gringo caracho
compredor o vendedores...
que olvidau de tus favores
te "negocean" para el "tacho",
ahí te achatan el penacho
de la forma más ingrata
que tu carne venga en la lata
eso sí que no lo acepto,
porq'es faltarle el respeto
a un soldau de cuatro patas.

Me parece que aun escucho
q'el Martín Fierro me grita..
"siempre un gaucho necesita
un pingo pa'fiarle un pucho".
A vos se te debe mucho,
y la gloria te amadrina
yo v'ia colgar de la clina
esta frase como aureola...
"a potro, a lanza y a bola
se hizo la Patria Argentina".

La credencial del jinete

Pa'ser jinete cabal...
es necesario templarse
no es solamente sentarse
sobre el lomo del bagual...

El que a practicar se mete
el deporte de la raza...
las peripecias que pasa,
por ser de oficio jinete.

Desde chiquito al campero,
ya la madre le protesta...
por jinetear a la siesta,
los potrillos y terneros.

Ya de muchacho crecido...
va'una fiesta por si "muenta"
y nadie lo tiene en cuenta,
por ser un desconocido...

Si por "caidor" algún flete
nadie lo quiere ensillar...
ahí lo llaman pa'montar,
ya que quiere ser jinete...

Y es esa, la parte dura
que empieza a ponerlo a prueba,
ya que por gaucho se lleva,
la primera quebradura.

Lo llevan en ambulancia,
más luego lo enyeiaían,
y el patrón al otro día,
lo despide de la estancia.

Y se aguanta cabisbajo,
¡porque a quien se va quejar...
pa'peor no puede montar,
estropeau y sin trabajo...

Cuando es gaucho el tropillero,
sabe ceder un bagual
para una monta especial,
que le aga algún compañero.

Y después muy diligente...
de a caballo el compañero,
junta dentro de un sombrero
los pesos que da la gente.

Pasa el tiempo al tanco vivo,
la herida ya está curada...
de vuelta a la jineteada,
bolso, rebenque y estribos.

La comición determina,
q'el jinete aga su gasto,
y para montar con bastos
tiene que hacerle a la clina.

De nuevo sale maltrecho
pero aguanta el "cimbronazo"
pronto va'dar el zarpaso...
el tigre que hay en su pecho.

Un día, andubo un bagual...
bellaco, muy respetado,
y allí dispuso el jurado,
que entre en su primer "final".

De a poco entra a ser figura,
y toda la paisanada,
lo vé en cada jineteada
ya con la monta segura.

Como a otra final entró
a su espíritu lo eleva
luciendo una pilcha nueva,
que por el premio compró.

Y reniega en abundancia,
con una pena muy honda...
cuando le toca hacer ronda
el día domingo en la estancia.

Como montando disfruta...
pa'una fiesta sin desgano,
se lo vé desde temprano,
haciendo "dedo" en la ruta.

Y pasan horas enteras...
y nadie a llevarlo intenta
sobre su bolso se sienta,
en una paciente espera...

Hay quien lo llevaría atento,
pero esa inquietud, le castra,
el miedo que con la rastra,
pueda romperle el asiento...

Pero concreta el deseo,
porque al fin alguien lo alzó,
y justo a tiempo llegó,
para entrar en el sorteo,

y se dentra a preocupar...
porque vio en los atadores...
varios bellacos "caidores"
que no los quieren sacar...

Y; ablan entre montadores,
q'en la monta les va el cuero...
y no es gaucho el tropillero
que traiga pingos "caidores".

Y otros detalles se ven...
q'en nada los reconforta,
las encimeras muy cortas,
y riendas cortas también...

Otra vez a jineteau,
limpiamente un bravo potro,
pero el premio fue pa'otro,
q'era amigo del jurau...

Las consecuencias afronta,
y se le llega a explicar...
que deje de jorobar
que otra vez no tiene monta.

Si en la fiesta hay poca gente...
es difícil la cobranza..
los pesos que dan no alcanzan,
ni para un escarbadiente

por eso señalo yo...
sin rebusque, ni acomodo,
males que conocen todos
pero que nadie cantó...

Y gritaré a lo campero
para q'el pueblo interprete...
cuando se nombra al "jinete"
hay que sacarse el sombrero.

sábado, 4 de abril de 2009

Cuando abandoné el recau.



Cuando abandoné el recau
lo hice con tanta tristeza
que derrumbé mi cabeza
sobre los cueros doblau.
Así quedó mi pasao
entre los cueros perdido
Y yo triste y abatido,
solo a pie como un andante
Emprendí desde ese instante
el camino del olvido.

Al mirarlo abandonao
entre silenciosa quietud
recordé mi juventud
dejada sobre el recao,
Como si estuviera atao
a mi sangre o a mi piel
Pero hoy insensible y cruel
lo tengo que abandonar
que por temor a charquear,
no quiero morir sobre el.

En mi vida de mensual,
de domador o resero
si abré ensillado mañeros
pa´ poder ganarme un pial.
Con él y con un bagual
yo era de la tierra el dueño
y hoy q no tengo el empeño
que el espíritu reclama
no me sirve ni pa´ cama
porque ya me quita el sueño.

Lo entregue con mis manos,
con la pena y la amargura
Le entregue a la sepultura
el cuerpo de un pobre hermano
He llegau a ser anciano
y la osamenta me pesa
Y no quiero la tristeza
de que un día sin batalla
Cualquier manso se me vaya
con mi orgullosa pobreza.

Cuando pa´l ultimo vuelo
ate una noche al palenque
sin espuela, sin rebenque,
la voy a saltar en pelo
Será mi único consuelo
y por eso es el motivo
que él no se quede cautivo
de mi derrota en la prueba,
hoy que la muerte me lleva
como colgao del estribo.