lunes, 30 de marzo de 2009

Artesano del silencio

Rancho de adobe a dos aguas,
un chiquerito, dos perros,
un “malacara” estrellero
y una guitarra partida
son las cosas que la vida
le ha dejao al criollo viejo.

Al ladito ´e la laguna
donde llueven cuatro sauces
sabe verse a Don Rosales
trenzar un botón de tientos,
estirar un lazo nuevo
o arreglar unos bozales.

Como todo rancho humilde
tiene su riqueza adentro:
cuchillos, espuelas, frenos,
maneas, riendas y taba,
un catrecito, una pava
y una olla pal´puchero.

Comentan que fue baquiano
pa´la doma y la pialada,
ligero pa´la “vistiada”,
enlazador contra el campo;
juventud de un amor blanco
que se le murió en el alma.

Si descuelga la guitarra
con sus manos de madera
toda la tierra lo espera
para beber de su boca,
y en cuanto canta una copla
viene el viento y se la lleva.

Es rey de las soledades
porque cultivó el silencio.
En el creció y se hizo viejo.
Con el morirá algún día,
sin llantos ni despedidas
con su caballo y sus perros.

Memoria adentro.


Anduve caminos largos
con el corazón al hombro,
partí mi vida en escombros
por esos campos amargos...
Sufrí también los letargos
que da la tristeza plena
y en noches de luna llena
yo salía a buscar consuelo
de tanto que luna y cielo
me aliviaron de las penas.


Florecí como florecen
esas matitas camperas,
bebiendo en las pasajeras
lluvias que al campo estremese;
supe andar entre las mieses
sin dejar de ser un yuyo,
envuelto en mi poncho puyo;
yo anduve de peregrino
aprendiendo del camino
hasta el mínimo murmullo.


Siempre anduve entre la gente
y nunca me he creído mas,
prefiero quedarme atrás
que hacerme el inteligente.
No presumo de prudente
pero si de precavido,
por fuerza es mas advertido
quien sabe cerrar la boca,
hablando cuando le toca
uno escucha y es oído.

Me he topao con el orgullo,
hermano de la ignorancia;
con la necía extravagancia
De pensar desde un mangrullo
hecho grito en el barullo
de puebladas ciudadanas.
Asistí a todas las vanas
ambiciones de los hombres
enaneses ya sin nombres
de las pasiones humanas.


Uno sabe compartir,
a otros les gusta llegar
y a muy pocos disfrutar
lo que tienen por vivir.
Con eso del porvenir
muchos se vuelven mezquinos
y algunos hasta asesinos
por conseguir a la fuerza
que un pueblo entero no ejerza
su voluntad y su destino.

Y ya me largo a la huella
mi amigo, discúlpeme,
en décimas hilvane
pensamientos como estrellas.
Si mi filo no se mella
pelearé con la esperanza
y si la vida me alcanza
se que he de ver algún día
alegre y en armonía
a este mi pueblo q avanza.

jueves, 19 de marzo de 2009

Cimarrón de ausencia





Cimarrón sos más amargo
que el amor que viste ausencia
y sos polvo de querencia,
que llevó el camino largo.
En el pesado letargo
de mis soledades muertas,
tu savia es aroma incierta
de tristes evocaciones,
y es sangre que a borbotones
pierdo de una herida abierta.

Sos atrancao, por momentos,
como lágrima enredada
flor agreste, tierra arada,
tu sabor es pampa y viento.
Pero sos también lamento
en el sorbo de la agonía
y en esta tristeza mía
que derramas en la tea
cuando a mi pulso flaquea
un temblor de lejanía.

Sos vertiente de agua mansa
que va regando el potrero,
tu calor es sol de enero
y tu verde es esperanza.
Sos puñal, rebenque y lanza,
blandiendo en puños de gloria.
Gota amarga ‘e la memoria
del que perdió su querencia.
Y estás ensillado de ausencia
como el flete de mi historia.

Plata e pobre.



Que me dejás? y... ¡gueno! vayase domas mosa;
Yo a la china y al perro ni jugando he maniao.
Que me ráigo y no yoro? Chá que sos pretensiosa!
Que querés, que aura yore? Si no siento otra cosa
qu'el haberte encontrao!

Que tenes otro rico qu'es de mas abulengo
co'estancias pal norte y hasta playas pal sú?
Que te dure m'hijita! Yo lo qu'es te prevengo
que a denguno le cambio la jortuna que tengo:
la guitarra y salú.

Que mi rancho era pobre como nido e torcasa
y en el catre apenitas si caviamos los dos?
Q'en lugar de las sedas qu tendras pa entre casa
yo, te tráiba pa lujo di una humilde sarasa
los vestidos pa vos?

Cierto, si er'ansina; pero hay otra riquesa
que jamas, pa tus ojos, no valió un nasional,
Porqu'es plata e los pobres tener solo ternesas,
en las manos carisias, en la frente noblesa,
y en el alma...¡un zorzal!

Chimangos


Esta mañana al divisar pal campo
Descornando el "venao" con un amargo,
Méntretuve mirando un rato largo
cómo andaba pasiándose un chimango,
sobr'el lomo del pobre saino sarco
moy orondo y chiyando,
y...¡pucha! cuantas cosas me trujieron
las gueyas del ricuerdo galopiando!

Juera en antes, pensé, ni con la sombra
lu iba a dir a tocar por las paletas,
cuando al solo ruidito e las yoronas
era capas de basuriar cualquiera.
Cuando no hubo partido en la redonda
quien pudiera ganarle una cuadrera,
y se traiba en las clinas, a las mosas,
adornos del color de mi bandera!

Pero aura, ¡claro!, yo también entonces
d'entraba en tuitas porque nu era manco,
er'un silbido pa cuerpiarle al fierro
y como horqueta de juertón pal basto.
Guapiador pa las leguas de un arreo,
segurón pa volcar un tiro 'e laso,
y tampoco quedaba entre los piores
menudiando posturas al malambo!

Que le vamos haser! Ya no hay tutía;
poco a poco d'entramos'achicarnos,
tuito tiene su tiempo su alegría,
como tiene en su tiempo flor el cardo,
pero al ñudo es mosquiar caundo la vida
ya nos suelta po' el lomo los chimangos...
.........................................
..........................................
Con esta riflesión golví p'adentro,
saludé la mañana y más contento
arrimao al jogón, seguí yerbiando.

Lo que soy


Soy como el viento pampero
que pecha la cerrazón,
soy la rueda en el fogón,
soy brasa en un trasfoguero.
soy la astucia del carrero
con la chata empantanada
soy del lazo, la armada,
soy tiento para un soguero
soy puente y soy clavijero
en la guitarra templada.

Soy el grito de la yerra
de aprete y caña patrón
soy el silbo del peón
cuando la tropilla encierra
soy quien defiende su tierra
a través de un decimal,
soy relincho de bagual,
del reservado cabriolas,
soy rastra, facón y bola
soy matera y soy corral.

Soy del cencerro su trino
para orientar al mensual.
Soy revolcón en un pial,
en nuestro campo Argentino.
Soy el cantor peregrino
que defiende lo pasado,
soy la reja del arado
soy del payador su verso,
soy el sueño y el esfuerzo
de nuestros antepasados.

Soy pontro en una sentada
que hace crujir el palenque
soy espuela, soy rebenque,
bota 'e potro bien sobada.
Retozo de la yeguada
saliendo de la laguna,
soy concurrida tribuna
mirando la jineteada,
serenata pa' una amada
en clara noche de luna.

Así soy por ser campero:
soy cielito y pericón,
soy malambo, soy mojón
que están indicando el sendero.
Soy el castigao tropero
por frío, viento y calor.
Soy cabresto y mañador,
cincha, encimera y corrión;
humilde de corazón
pero ser gaucho es mi honor.