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sábado, 30 de julio de 2011

Los milagros


Hablar mal de Ufemia en tuito el pago
era entrar en negosios con Mandinga;
porq'eya se vengaba hasiendo un "daño"
qu'era capás di arriar con la familia.

Tenía el rancho ande tuitos acudían
-rancho viejo agachao y medio largo-,
con su sala'e recibo, la cosina,
y la piesa ande hasía los milagros...

No'bía sensia que ya eya juera mucho;
con la ayuda'e Dios y con sus dones,
lo soltaba tranquiando lo más trucho
a cualquier desausiao por los dotores.

¿Acaso no contaba que a Elso Mena,
qu'era manco a l'altura del nudizo,
l'hiso un día creser la mano entera
y hasta tráiba los dedos con aniyos?

¿Y otra vez, cuando dijo don Crisanto
qu'él no cráiba ni en viejas ni en pavadas
no l'echó los espíritus al campo
y le serdiaron tuita la manada?

En demás tenía un hijo; el negro Roque
que heredaba el "poder", sigún desía,
y ronsiaba los ranchos por las noches
pa correr tuito intento'e brujería...

Y aunque algunos lo vieron que a la güelta
tráiba en ancas un bulto medio blanco,
de miedo a las vengansas de la vieja
no quisieron andar averiguando.

Hasta que uno cansao d'echar de menos
güelta a güelta una oveja conosida,
cortó el pasmo al asunto yendo al pueblo
dando cuenta a la mesma polesía.

¡Y cayeron d'espaldas las comadres
cuando oyeron desir al comesario
que'había serda y sien cueros lanares
en el cuarto ande hasía los "milagros".

lunes, 28 de marzo de 2011

De vuelta y media

(Dibujo: Eleodoro Marenco)
Pa que aprieten y copen los que charlan
que no quedan mas crioyos en mi tierra,
ya que tengo la taba, pa prubarla,
bia a tirar a clavar de guelta y media.

Puede ser qu'entre tantos salga un toro
que me grite, entonao: "Voy al qu'espera!"
Carculando qu'el tiro salga un... lomo
y pialarme en las burlas ¡diande yerba!

Tira un gaucho Señores, voy al tiro:
tan de banca hast'al poncho y las espuelas.
Que aproveche pa armarse el gringuerío
y el que dude del hombre de esta tierra!

¡Y se jué cabayeros, abran cancha,
va de chasque, bajito y apurada,
pero cierren los ojos los que aguantan
por si salta la tierra en la clavada...

Carneada

(Pintura: Carlos Montefusco)
Una charla mezclada con los clamores
de unas ruedas resecas y envejecidas,
anuncian que se acercan los carneadores
por la misma huella de "ida y venida".

Van rumbeando al potrero, tras de la Estancia,
donde esperan la hora de la carneada,
un vuelo de chimangos en vigilancia
que después, en los postes, hacen parada.

La "zorra", desprendida de la asidera
clava el pértigo en tierra, mientras los peones,
van derecho a las gordas, donde una overa,
dispara maliciando las intenciones.

Esa! -grita uno de ellos-, como un convite
mientras arma el trenzado con todo esmero,
despues le forman calle y a un solo "pique"
la llevan paleteando hasta el matadero.

Al llegar a la playa zumba la armada
y el pingo, baquianazo, queda aguantando,
mientras ciñe la arisca que, medio ahorcada
resuella a los quejidos trastabillando.

Como luz, sobre el lazo y echando amno
se ha corrido uno alerta por la embestida,
luego un triste balido que es casi humano
comprueba la certeza de la honda herida.

En las últimas ansias, tiembla unos pasos,
despues, ya desangrada cae de rodillas,
y afirma la cabeza, besando el lazo
que le ingirió la muerte con la presilla.

Sobre el "pucho" garrean, la carne asoma,
y hacia a los costillares baja el acero,
cuando alguno descarna, puntea la broma:
"El que quiera matambre que vaya al cuero"...

Después, como descanso, por un momento,
se oyo "cantar" la chaira sacando filo,
luego prenden un "negro", siguen un cuento
y un cuzco, largo a largo, duerme tranquilo.

Termina la faena; la zorra vieja
se queda con la carga medio empinada,
y comienzan las ruedas la misma queja
que anuncia, entre dos luces, la retirada.

martes, 15 de marzo de 2011

Sensiyito

(Pintura: Florencio Molina Campos)
Yo no tengo riales que me den lisencia
pa ufreserle, moza, lo que se merese,
tengo solamente, po aya, en mi querensia,
un ranchito nuevo que... ¡si uste lo viese!

Es un nido gaucho que se ve en de lejos
como quien agarra del poblao pal sú,
serquita di an eran los corrales viejos
que supo ser antes l'esquina "El Ombú".

Y, nu es ponderansia, pero aveses creo
qu'es mas lindo'e vista que ande'está el patron...
Tiene cola'e pato, y amas un blanqueo
tirando a rosita, como su batón...

¡Tuito barro y paja! Como los horneros
lo amase yo mesmo pa tenerle fé,
cosa que a los chirlos que le dé el pampero
me les ponga el pecho sin cambiarle pies!

Las puertas son verdes... como l'esperanza,
y las tres ventanas del mesmo color,
y en el mojinete que da pa l'estancia
l'escribi, parejo: "El trevo di olor".

Tiene dos piesitas, cosina y dispensa,
qu'en total son cuatro pa mas esplicao,
y un alero grande yeno e madreselvas
pa que este a la siesta fresco y perjumao.

Dispues, tiene tierra pa jardin y guerta
con un cerco e cañas pa atajar las aves,
y el pozo pa l'agua cerquita e la puerta
ansi no se cansa la moza que lave.

Y, ansina es mi rancho, como lu he descrito:
nu hay pa que agregarle ni pa que mentir.
Es un nido gaucho, pobre y sensiyito
por si a usté... u alguna le gustase dir.

Domingo

(Pintura: Florencio Molina Campos)
Cada siete brazadas que corre el tiempo
se forma una presilla con el domingo,
pero son siete meses para Rosendo
que vive suspirando por un cariño.

Desde el lunes al jueves junta recuerdos;
de jueves a domingo vive esperando,
pero siempre parece que el tiempo es lerdo
y eso que su cariño lo va empujando!

El sábado a la noche recien resuella:
desensilla la espera de una semana,
y mirando, goloso, la "joto" de ella,
le dice desde el catre: "hasta mañana"...

Y ni bien quiere el día pintar la aurora
ya Rosendo impaciente tira los ponchos,
como no desvelarse, si "entre" unas horas
va a cobrarse la espera... ¡Mirá que zonzo!

Por eso tempranito se empilcha y monta.
Son diez leguas de huella pero no es nada,
para eso el doradillo mientras galopa
va cruzando las riendas cada escarceada.

Por fin llega al palenque de sus anhelos
y unos labios le brindan la bienvenida.
Que importa una semana con sus desvelos
si el domingo le endulza toda la vida!
..........................................
Cuando vuelve a la Estancia ya está aclarando,
pero esta vez el día despierta en lunes,
y Rosendo murmura, desensillando:
Siete días sin verte...¡Cirila Junes!

La cita


Ariqueando a los perros, prevenido,
llega el mozo, baqueano, viento en contra.
Y hasta al frene del pingo que desmonta
le "manea" la coscoja por el ruido.

Se aproxima hasta el quincho de la huerta
vigilando hacia el rancho que dormita.
Y allí espera, hasta la hora de la cita
siempre atento al rumor de algún alerta.

Son la once, mas bien medio corridas
y la noche estival se despereza,
en la luna grandota que bosteza
galopando en el cielo mal dormida.

Sonrie el gaucho feliz, y sin urgencia
arma un "negro" de puntas hilachadas,
y ocultando el tizón echa pitadas
por "matar" con el humo la impaciencia.

Derrepente, una puerta silenciosa
va agrandando una hendija con recelo,
y allí asoma, emponchanda con su pelo,
una criolla vestida color rosa.

Tira el pucho el paisano y de goloso
se resfiega el ocico cual si fuera
a morder un churrasco de ternera
que se está derritiendo de jugoso.

Y estirando a lo cisnes el pescuezo
se aproximan los dos y en cuanto apenas
se saludan, bajito, con las "guenas"
ya se quedan prendidos en un beso.

Y, hasta el pingo primero sorprendido
viendo el bulto "rosao" con extreñeza
inclinando de a poco la cabeza
por no ver... se ha quedado entre dormido.

lunes, 28 de febrero de 2011

Cumpliaños


Jue pa'un trainta de Junio, en "La Blanquiada"
ande estaba el mayor de los Lucero,
que se había desmandao, con cuasi nada;
un mamón entuavía, asao con cuero!

Y era el santo de su hija, la donosa,
mas u meno en diesiocho primaveras,
y decía la máma que esa rosa
no iba a ser pa los que usan corralera.

Siempr'estaba: que a m'hija en la coltura
no le sacan ni oreja entre los ricos.
Que no pience el zonzaje qu'esa achura
es pa que eyos se paspen el ocico.

Pa'eya solo era l'hijo' el mayordomo:
que monada ese mozo que usa "brieches",!
y la vieja a lo bagre movi'al lomo
ponderando a un lampiño diente'e leche.

Po eso nesa ucación, de punta en blanco
la bia puesto a la moza de carnada,
pa que viera el buscao que nu era manco
si elegía esa potranca en la manada...

Y ni bien le pasaron a los güesos
la escobita po ensima a lo ligero,
s'estiró una acordión com'un pescuezo
cerruchao enterito pa un puchero.

Y ya entramos tamien, como los patos
meta polca, escarciando y en hilera,
y la moza, priendida al candidato
reventando el corrión las avajeras!

Pero en esa pasó, que un ridepente
le agarró comu especie de un "balido",
-segun dijo una láido e los priesentes-
y ahy domas se hizo rastra a los quejidos.

Y se armó la de sáis! Tuitos querían
sujetarl'el ataque pa abrazarla,
y otra diva al corpiño y disprendía
pa que algun sofocón nu fuese a ahugarla...

Hasta que uno juersudo y una mozas
se yevaron pa adentro a la torcaza,
y a la vieja gritando: "Mi preciosa,
mi paloma, mi ráina, qué le pasa?"

Y, quel'iva a pasar? Una zoncera,
por que al rato nomás salió Lucero,
meta lonja pal pueblo en el "nochero"
pa invitar a la fiesta a... la partera!

Chá que la tiró...!

(Foto: Eduardo Amorim)
Me dijo Micaila: "si querés un beso
pal día de la yerra,
sentátele al zaino que bajo a Nemesio
y charquialo a espuela!
Pa que vean los otros que vos no sos d'esos
que en degusto charlan y te chichonean".

Yo le dije: "Gueno!",
y me malambiaron del chucho las piernas...

Y yegó la yerra,
cayó como hormiga gente forastera,
quedaron sin mozas los alrededores
y al lau del alambre parecían flores
di una enredadera,
aplaudiendo juerte a los pialadores
que se merecían el trago é giñebra.

Y vino el momento!
Al puertiar pa ajuera l'último ternero,
-"Que traigan los potros!"- gritó Don Severo
el dueño 'e la estancia- Y tuitos contentos
ya se comidieron,
pa trair los ariscos qu'en otro potrero
andaban alzando las colas al viento!

Se montaron varios
y s'iban lusiendo los que jinetiaron,
cuando un ridepente algunos gritaron:
-"Que traigan al zaino que goltió a Nemesio!"
Yo, pens'en Micaila,
mi acordé d'el beso,
y dije pa adentro; "no aflojés Serilo!
Corajiá y pedilo,
que ya sabés tuito lo ganao co'neso!

Y entonces queriendo dimostrar aplomo
-"Si lo train lo muento!" - grité ni se cómo-
Y entre unos aplausos y algunos selbidos
como si soñara,
m'encontré priendido del zaino en el lomo.

Cuando lo soltaron,
peg'un abalanzo que crái que volaba!
Dispués en el aire dio guelta serrada
y arrancó a lo saltos dando sacudones,
que yo en el apuro ni los manotones
pal charque asertaba!

Y jué en una d'esas...
que salí escupido sobre la cabeza,
mientras que sin asco seguía beyaquiando!

Al lau di unos cardos me clavó el sotreta...
y cayí lo mesmo que la gayareta
que pelea al chimango...
..............................................

Disperté en el catre dispués del porrazo!
Quise endieresarme pero justo en eso,
Micaila sonriendo me siño en sus brazos
y diciendo: -"sonso", m'encajó tal beso
que cuasi me ahugó!
Y dispués, quemando su aliento mi cara,
me pidió mimosa que la perdonara...
"¡Chá que la tiró!".

Una milonga cualquiera

Amadrinando emociones
con seculares acentos,
ciñe en horcones los tientos
que amarran las tradiciones.
Hecha con voz de varones
clara, valiente y sincera,
con un flamear de bandera
sobre totora y terrón,
florece en el diapasón
una milonga cualquiera.

Milonga vieja y sencilla
que en la llanura acunada,
trae una estirpe enancada
de vincha, rastra y golilla.
En ella se hace presilla
lo que al ayer se ha heredado,
es el cordaje templado
con clavijeros de fe,
donde una raza de pie
le está cantando al pasado!

Ella es la novia y la amiga
de quien en la inmensidad,
pena, ausencia, y soledad
en sus acordes mitiga.
Es la que al gaucho prodiga
como adornando su hombría,
esa emoción que en poesía
torna su verbo impulido,
pero que brilla encendido
de amor a la Patria mía!

Milonga que en el pampero
corre su afán de distancias,
hace noche en las estancias
y madruga en el lucero,
ella es el trino primero
de la alborada campera,
y cuarteadora y señera
mientras exista un fogón,
cantará a la tradición
una milonga cualquiera.

domingo, 27 de febrero de 2011

Sonseras


Qu'estoy triste? ¡No se! No tengo nada
que pudiera afligirme, puesto al caso,
pero siempre en esta hora me lo paso
mirando lo que pa otros, son pavadas.

Son sonseras domas que ando rumiando
-Como dijo una ves el mayordomo-,
"En tuavía sos así, porque en el lomo
no has sudao avajeras trabajando".

Sin embargo, dispues m'his'en la gueya
y a la par del mas guapo trabajaba,
pero siempre soñé cuando miraba
dormirse l'orasión con una estreya.

Y aura mesmo, maduro y medio ruano
donde vibre una cuerda sus ternuras
soy capas que si naydes no me apura
me quedo como el guay, mirando al yano...

Y, ¡qué quiere! Cad'uno a su manera
va acortando el corrión de la esistencia.
Que yo tengo esas mañas? y... ¡pasensia!
Pa mi es lindo sentir esas sonseras!

Puchos


Lo que vamos viviendo
entre dichas, pesares y desvelos,
tuito se vuelve un pucho con el tiempo
y las cenizas se nos van pal pelo.

Si miramos pa atras, en el repecho
com'una cerrazón se ve a l'espalda;
son los puchos que quedan de los sueños
humiando desengaños dende el alma...

Lo que jué de pasiones bracerío
y chapiao de ilusiones y grandezas,
es un pucho domás en el olvido
pisotiao por la tropa'e las tristezas.

Lo que tuvo colores de alborada
y perfume a jardín en primavera,
lo que puso el amor en la mirada
y sombró la esperanza pu ande quiera;

tuito al fin en el tiro de la gueya
hecho polvo pa siempre va quedando,
y el pucho de ilusión se va achicando
como borra un ñublao a las estreyas.

Y ansí vamos tranquiando, hasta que un día
cuando damos las últimas pitadas,
viene y suelta la muerte una escupida
y el pucho al corazón también le apaga!

Y ayá vamos disupues, pa donde nunca
siembra estragos la envidia ni el orguyo,
pande igual es el oro en una tumba
que una cruz, en la tierra y algun yuyo....

Pa lisión

(Pintura: Justo Cruz Errecaborde)
Las otras tardes yo iba galopiando
rumbiando en mi matungo pa la feria,
pa ver si m'encontraba un viajesito
pa guapiarle al charrasco y la yerba,
cuando senti di atras el bosinazo
de un auto que venia pidiendo gueya.

Me ladie pa dejarle tuito el tiro
pero igual, cuasi cuasi me atropeya,
me paso rifriegando los estribos
y entre una carcajada y un bufido
me dejaron tapáo de polvadera!

Amalaya! -pense- te dieras guelta
como potro pialao en un corcobo,
pa que aprendas a dir con mas prudensia
y te alcansara mi arriador po el lomo!

Y va a crér? ¡ni endivino! Un ridepente
a una legua po'rahy diande les digo,
no lu encuentro tumbao y dando el frente
pal mesmo lao qu'el loco bia venido?
Ajá! -me dije yo-ya veo que siemte
algunas Tata Dios de las que pido,
aura van a saber qu'en un descuido
vale mas que una estancia, ser prudente.

Cuando ya iba yegando cuatro mosos
entuavía medios blancos del sustaso,
-Dejuro pa salvar el barquinaso-,
se acercaron pa hablarme, rispetosos:
-"Vea Señor lo que nos ha pasao,
risulta que peg'una patinada...!

Ah si? -les dije yo-, eso nu es nada.
No venian con la juria tan engreidos
hechos dueños del mundo y entonaos,
pa pasar rifriedándome el recao
y pa ráirse en la jorma que se ha ráido?

Aura, soy yo, el me las ráigo'e frente
y no entre un cascaron como tortuga,
pero van a saber que no se arruga
castigando la lonja'e mi rebenque!

Y ande medio amagué, los charabones
arrancaron los cuatro ¡campo ajuera!
Igual que si mandinga los corriera
soplándoles con juego los garrones!

Nu es pa ráirse? Solté la carcajada
pero, al ver esos crioyos tan blanditos,
yo pensaba, al seguir al galopito:
¡Ya no quedan soldados pa una patriada!

sábado, 26 de febrero de 2011

Dicen mucho

(Pintura: Carlos Montefusco)
Disen muchos qu'el hombre d'esta tierra
nu es hombre pa la pala ni l'orquiya,
y que sacao del mate y la giñebra
no le tiene afisión mas que a las chinas.

Que le basta tener algun matungo
conque dir el Domingo a las "esquinas",
y que si tiene cuatro riales juntos
ya li anda hasiendo el tirador cosquiyas.

Que es su única ambisión andar rodando;
Ambisión? y ¡pa que!, si las tuviera,
no biese dao lo que ganó peliando
pa que vengan y engorden los de ajuera.

Que se pasa la noche ande lo agarra
por el gusto de andar con las estreyas,
afirmao a la curva e la guitarra
u hasiendo remolinos de poyeras.

Dicen muchos... ya se, pero d'envidia
los que al gaucho lo tienen siempre a menos,
porque nu anda segao por la avarisia
enterrando los guesos como el perro.

Porque cantan y viven generosos
mas qu'el propio, cuidando el bien ajeno.
Herensia d'esta tierra ande sus ojos
solo vieron la pampa, gueya y sielo!

Pero nunca se acuerdan de qu'el gaucho,
el guaso, el haragán, y hasta matrero,
corta un cuero, abre un surco, alsa su rancho
y engaviya a la par del estranjero.

Porque así como aveses echa un trago
y es su orguyo tener un parejero,
se requinta el chambergo en el arado
y a la par del que raye es chacarero!

Le acomoda al garrón un par d'espuelas
arma el laso, lo vuelca en un floreo,
se le sienta a un arisco, puert'ajuera
y le aparte el que marque en un rodeo!

Y si undia supiera que la Patria
lo priecisa en defensa e sus laureles,
cada gaucho s'ingiere en una lanza
y empujando en la lanza, ¡yeva un Guemes!

viernes, 25 de febrero de 2011

Estilo

(Video provisto por Carloquilmeslopez)
Hecho en el tiempo resero
de tristezas y esperanzas,
a descansar sus andanzas
se refugió en el alero.
Allí, al puntear el lucero
ya de la noche en el filo,
mientras el campo tranquilo
como amplio poncho se extiende,
del cordaje se desprende
como una flor, el estilo.

Brota cambiando ternura
por desengaños sufridos,
y de armoniosos sonidos
puebla la quieta llanura.
La nota cálida y pura
parece que habla en su acento,
y cuando algún sentimiento
tierno de amores expresa,
se diría que hasta reza
la boca del instrumento.

Y si la mano impulida
que el diapasón acaricia,
busca endulzar la injusticia
que halló al correr de la vida,
la guitarra dolorida
comprende su hondo pesar,
y aunque quisiera cambiar
por alegrías sus penas,
de tanta angustia se llena
que solo atina a llorar.

Después, se hermana la voz
ahogada de lejanía,
con esa tierna armonía
de los rasguidos en pos.
Su verso es algo de adios
para el ayer de este suelo,
y mientras cubre en un velo
de evocación la mirada,
la noche está mas callada
y el alma cerca del cielo.

El cencerro

(Foto: Tomás Fernandez)
Como implorando ternura
de un corazón indolente,
triste el cencerro se siente
por la infinita llanuar.
Y cuando al grito se apura
la "madrina" en su trotar,
comienza el eco a doblar
sus melancólicos sones,
como llamando a oraciones
en la hora crepuscular.

Cierta nostalgia de ausencia
vuelca su canto al oído,
como un recuerdo traído
de otra lejana querencia.
Así, en continua insistencia
va martillando sin tregua,
adormeciendo a la yegua
que lo acuna en el pescuezo,
mientras acorta el regreso
dejando legua tras legua.

Cencerro tradicional
campanita peregrina,
sos en mi tierra argentina
como un grillo de metal.
En noches de temporal
que no hay de rumbo una estrella,
cuando la hacienda atropella
y apaga el viento el silbido,
vas goteando tu sonido
como alumbrando la huella.

Sonajero que el destino
le dió al gaucho en su niñez,
y hasta su misma vejez
lo acompañó en el camino.
Cuando joven era el signo
de una esperanza latente,
y al compas intermitente
de su música sencilla,
entablada la tropilla
galopaba alegremente.

Pero, la vida que quita
las ilusiones más bellas,
entre el polvo de las huellas
las fue dejando marchitas.
Siempre el cencerro se agita
con su continua canción,
pero ya en el corazón
del pobre gaucho resero,
no es alegre sonajero
sino un toque de oración.

Y mañana en el olvido
de una cumbrera pendiente,
lo mirará indiferente
quien ni sepa lo que ha sido.
Nunca jamás un sonido
se irá en la huella alejando,
solo algún viejo añorando
tiempos para él mas dichosos,
lo oirá, cerrando los ojos
mientras sueña recordando!

Cara negra


Juntito con el sol que ya se dentra
enredando en los labios un estilo,
se levanta del banco Don Cirilo
y recoge sus gauchas herramientas:
el cuchiyo, la lonja y una lezna
que ya casi en la punta se hizo filo.

Por la gueya, en su "escuro", yaga Usebio;
es el criao ragalón del viejo gaucho,
hijo de una que...¡va!, pa que contarlo
si total ya no pasa de un recuerdo
y el recuerdo es mojón pa no cambiarlo.

Al "toparse" los dos, el viejo dijo:
-"Mirá Usebio; hace un rato se jue Don Rudecindo
bastante disgustao, y...nu es sonsera,
pues me habló de que al cuadro'e "Las Higueras"
ande tiene las lincol apartadas,
a lo mejor, po abajo'e la tranquera
d'este lao se le pasa un "cara negra"
que anda haciéndole cruza en la majada..."

-"Gueno, via a ver si encuentro ese portiyo..."
-"No; no vayas entuavía... nu hay apuro.
Pues, de fijo qu'espera que este escuro
pa pasarse el mañero que yo digo...
-"No l'entiendo..."
-"Yo si; pará un momento.
Ya veo que pa la guardia sos tranquilo,
y aunque va l'intención en cada tiro
estas como si tal oyendo el cuento.
Nu es cuestión de arreglar dengun portiyo;
y si hay un "cara negra" pa cuidarse
sos vos, porque pasas, pedazo'e piyo,
que has dejao con mentiras de cariño
a una pobre infeliz y a un gaucho en viaje!
No! no grite ni me haga su defensa,
que, aunque cuasi de leyes no se un pito,
esta guelta pa vos no necesito
mas lay que l'honradez pa dar sentencia.

Y aura, aguant'al simbrón, ya que vos mesmo
has tirao de mi luenga al ser indino,
pa arrancarme del buche lo qu'el tiempo
tenía guardao pa sepultar conmigo:

Cuando un día te truje pa'este rancho
con los ojos vendaos por la inosencia,
jué pa que hoy, que sos mozo, la verguenza
no t'hiciera sufrir, porque... sos guacho.

Jué pa darte mi nombre, que en la jeta
sofrenó más de cuatro habladurías,
pa que naides se riese de la cría
de una tal, que murió, y de un zotreta.

Han pasao, muchos años... hoy sos hombre,
pero si ese pasao no te hace meya
y dejas con tu asión que, como aqueya,
ande esta otra con su hijo sin un nombre:

Aquí está la sentencia d'este gaucho,
como tuito lo gaucho, moy senciya:
U se va, con su falta y su tropiya
u de no, pa cumplir, ¡este es su rancho!".
...........................................

Pero el mozo, bajando la mirada,
atorao de emoción y un poco'e miedo,
dijo apenas, al tiempo que s'incaba:
-"Tata, su bendición, porque...¡me quedo!

viernes, 4 de febrero de 2011

Me gusta cuando el pampero

(Fotos: Cynthia Delgiudice)
Me gusta cuando el pampero
galopando en campo raso,
me quiebra con su "planazo"
sobe la frente el sombrero.
Viento macho y altanero
que al desatar sus malones,
desafiando los horcones
de los ranchos atropella,
y sigue alzando en la huella
su poncho de nubarrones!

Como bordona salvaje
al zumbar su desafío,
queda a su libre albedrío
mudo de asombro el paisaje.
Es el nativo mensaje
que sin barreras de ausencias,
viene clareando conciencias
desde el heroico pasado,
a quienes han olvidado
tantas gloriosas herencias!

Pampero! No se por qué
cuando entrecortas mi aliento.
Lleno de orgullo me siento
con mas hombría y mas fe!
Para mi, tu nombre fué
siempre el símbolo cabal,
de aquella estirpe inmortal
que al evocarla parece,
que aun mas gallarda se mece
nuestra enseña Nacional!

Cuando algún día vencido
por el tiempo te sosiegues,
y al ocaso te repliegues
solo en brisa convertido:
cuando no avances temido
como pechando el ganado.
Ni levantes endiablado
crines de polvo en revuelo,
será, por que en éste suelo
ya nada gaucho ha quedado!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Polca e' damas

(Pintura: Molina Campos)Taba el baile que ardía! Y, ridepente,
Pa’anunciarnos la pieza, el guitarrero,
Dijo atando un pañuelo al clavijero:
“Polca e’damas”, pa’tuitos los presientes.

Hubo cierto murmuyo entre las mozas
Y enseguida domás, vide a las viejas,
Arrimarse la trompa a las orejas
Pa’decirse en secreto algunas cosas…

Nos paramos los mozos, por si acaso,
Y, ni bien arrancó, la “seguidora”.
Ya puertiaron las chinas como loras
Que las corren del nido a cascotazos!

¡Pucha! A mi me toco una alazancita
Que, altenderle la sarpa en los matambres,
S’hizo un arco lo mesmo que un alambre
Y se vino, golosa, más cerquita!

Dispués vino lo güeno; pa’los “dentres”
Sofrenó l’acordion, y el bastonero,
Dijo haciendole seña a los primeros
“A ver la rilación; ¡Salgan pal frente!”

Y hay domás, un mocito forastero
Que cayó a la oración con la tropiya
Dijo, echando pa´un hombro la goliya,
Del pañuelo bordao con tuito esmero:

“Aqu’istoy pa decirle, güena moza.
Que a diez leguas di aquí, pu el lau de Pila,
Teng’ un rancho sin dueña, ande tranquila
Viviría feliz… si es qu’es gustosa!”

Lo aplaudimos al gaucho y a “la güelta”,
Le habló ansina la moza entusiasmada:
“Yo no sé de rilación, pero… no es nada;
Si me quiere yevar… ¡Estoy risuelta!”

Y otra vez festejamos la ocurrencia,
Pero, al rato dispués, ya no jué broma:
La tropiya, el paisano y la paloma…
‘Se’bian hecho perdiz pa’otra querencia!

jueves, 13 de mayo de 2010

Desvirando


Si alguna vez los recuerdos
Con un pesar me acorralan;
Pensando en tus ojos negros
Vuelvo a ganar las bagualas.

Es, como si algo me diera,
No se que fuerzas extrañas,
Para empujar, puerta afuera,
Las amarguras del alma.

Recoje el poncho la pena,
Prende el candil la esperanza,
Y el corazón, abre huella,
Con la sonrisa más gaucha.

Vuelvo a templar con cariño
Las cuerdas de mi guitarra,
Punteo,de vicio,un estilo,
O endulzo alguna vidala.

Canto, y al oirme, en los Moyes,
Canta también la Calandria,
Y hasta el Zorzal me responde:
Sólo tu trino me falta…

Y mientras en el fogón
Se hacen brasitas de Tala,
La pava y el cimarrón
Parece que te esperarán!

martes, 9 de marzo de 2010

Aroma de tiempos viejos

Paisano vengo de lejos
por huella de evocaciones
y traigo con mis canciones
aromas de tiempos viejos.
Moros, pampas y azulejos
muentan mis trovas señeras
y al ir pechando tranqueras
que a nuestro ayer le cerraron
paso, como antes pasaron
en tropel las montoneras.

Canta en mi voz el gauchaje
con la altivez del pampero,
flameando en el clavijero
donde se tiempla el coraje.
Soy del nativo linaje
que sin pompas ni oropeles,
con tacuares por cinceles
bronces, de sombras grabaron
cuando a tajo conquistaron
para la patria laureles.

Luzco el heroico atavío
que de una estirpe fue orgullo,
porque llevando algo suyo
lo siento al suelo más mío.
No es mi canto un desafío,
reto o grito insolente;
es una voz solamente
pero al pasao amarrada,
suele ser la clarinada
que despierta al indolente.

Siento que en cada canción,
cuando sus alas desplega,
algo de Hernández o de Vega
pone a mi acento emoción.
Abro rumbo a la extención
hacia lejanos albores,
y evocando a los cultores
de nuestra musa campera,
al suelto pelabanderas
de los viejos payadores.