lunes, 16 de noviembre de 2009

El mangruyo


Mangruyo qu'en los fortines
majestuoso t'elevabas,
mirando a los cuatro vientos
de la inmensidá pampeana,
hoy te recuerdo en mis versos
como una reliquia patria,
porque sos para nosotros
un libro de historia gaucha
escrita en sangre caliente
por las puntas de las lanzas.

Vos albergaste al vigía
que con su aguda mirada
descubría en el horizonte
los malones de la indiada;
vos juiste mudo testigo
de aqueyas bravas topadas,
cuando regaban con sangre
las tierras de nuestra patria
esos machazos corajes
que defendían sus causas.

Dominador de desiertos
en fortines de avanzadas,
en pulperías de fronteras
y en las primeras estancias,
aguantándolo al pampero,
a las juertes sudestadas,
a los soles del verano
y al chuzazo de las lanzas
amamantaste el progreso
naciente de nuestra patria.

Y hoy qu'el malón del olvido
ya se te viene a la carga
desde lo alto de mi canto
se hará lanza mi guitarra
para que no mueras nunca,
para desde tu atalaya
ser vigía de un futuro
de trigo, paz, de esperanza,
y ver unidos los pueblos
d'esta tierra americana.

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