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jueves, 12 de mayo de 2011

Como nido abandonao

(Foto: Eduardo Amorim)
De la güeya en una oriya
como algo que se ha estraviao
hay un ranchito tirao
entre cardos y gramiya;
ya se ha ido medio ‘e costiya
por los vientos paletiao
pero entuavía está parao
y como una mano abierta
está ofreciendo una puerta
por si pasa algún cansao.

De tanto andarlo el pampero
medio lo ha matao del lomo,
y de tordiyo palomo
aura pasó a zaino overo,
le han hecho meya a su cuero
el tiempo y las alimañas
y mientras que las arañas
zurcen aujeros del techo,
los mangangases han hecho
como una tarja ‘e sus cañas.

Al voltearle la tranquera
los años con sus pechadas,
lindas épocas pasadas
dispararon campo ajuera,
ya en su patio sin frontera
aura tan solo ha quedao,
porrón a pique rodiao
como fortín de avanzada,
un cantero a la dentreada
por hormigas maloniao.

Sobre los cardos overos
que le han hecho corralito,
el cielo cuelga cachitos
pa’ adornarle los aleros,
rayito ‘e sol, los jilgueros
con melodiosa tibieza
le ponen a la tristeza
que’n un sauce viejo yora,
un’alegría en cada aurora
que’n cada ocaso regresa.

Lo mesmo que’n cualquier nido
ayí emplumaron pichones
que al criárselé los alones
levantaron su volido,
un casal muy dolorido
quedó mirando la güeya,
y al tiempo é la ida aqueya
vio el rancho con desconsuelo
su gaucho ‘e negro pañuelo
y ayá en su cielo otra estreya.

Por la soledá arrendao
dentró a morar la tristeza,
ilusión, dicha, beyeza,
el tiempo todo ha yevao.
Viejo nido abandonao
ande’l pasao desensiya
y un negro presagio briya
dende aquel día que’l nochero
quedó adentro del potrero
relinchando a la tropiya.

jueves, 3 de junio de 2010

El tubiano

La yuvia mansa'e setiembre
cáia como acariciando,
y se iba hundiendo en la tierra
como una reja de arao,
las flores de un duraznero
de gotas'eiban perlando
y un sauce yoraba lágrimas
qu'el cielo le'abía emprestao.

Con un vientito del este
le seguía el agua pegando
y mientras yo en el galpón
le daba la forma'un lazo
buscando el reparo'el monte
se'abía echao mi cabayo...
de pronto... una puñalada
abrió las nubes de un tajo
y un rayo con blanca luz
alumbró negros presagios.

Con la cola entre las patas
los ovejeros dentraron,
se'charon cerquita mío
y se quedaron temblando,
y ai se largó un chaparrón
que quedó el campo blanquiando,
y fue el de la compostura
porque el pampero baquiano
empezó 'apartar las nubes,
dispacio las jué cortando,
se las echó por delante
y pa'l naciente rumbiaron.

Agarré el freno, el rebenque,
el cuerito bajo el brazo
y cuanto dejó 'e yover
salí'agarrar mi tubiano.
¡Qué cosa rara! Esta vez
no lo vide retozando
y ai se me clavó una espina
qu'asta hoy me sigue chuciando.

Casi en el mesmo lugar
pero aura largo a largo,
estaba el cuerpo sin vida
de quien pa'mi jué un hermano,
y sentí que adentro mío
también había cáido un rayo...
marrones ojos sin luz
pareció que me miraron...
se me ñublaron los míos
de dolor atormentados
y un chaparrón de ricuerdos
de a poco los jué mojando.

Lo vi cuando era potriyo
con su madre juguetiando
aqueya primera vez
que lo monté, pa'manasarlo.
¡Cómo corcovió aquél día!
me hizo manotiar los bastos...
pero dispués s'entregó
más amigo que un crestiano.
¡Si habremos bandeao caminos
a lo largo 'e tantos años!...

Aura te me fuiste solo
cuando el camino es más largo,
justo me has dejao de a pié
cuando se a'cortao mi tranco,
y de tanto trienzar tiempo
ni juerza tengo en las manos,
cuando a la güeya'e mi vida
de un galopito l'andábamos
ya estoy viendo la tranquera
que sale al camino largo
y va derecho al potrero
ande andarás retozando.

Cuando un chaparrón de estreyas
se descuelgue en esos pagos,
en cuento deje'e yover
me verás yegar, tubiano,
con el freno y el rebenque
y un cuerito bajo el brazo...

jueves, 6 de mayo de 2010

El pasao

Señores, tengo vigencia,
aunque algunos me creen muerto,
galopiando en campo abierto
haré notar mi presencia,
soy grito de independencia,
proclama de libertá,
soy el momento que ayá
Belgrano creó la bandera
y flameó por vez primera
a oriyas del Paraná.

Soy el toque de clarín
qu'en la inmensidá s'espande,
y soy cruce de los Andes
del general San Martín,
soy primitivo fortín
por una zanja rodeao,
mangruyo ayí levantao
y soy soldado fortinero
cayendo en el entrevero
por lanzas indias chuziao.

Soy ranchito de totora
cobijao bajo un ombú,
y soy gambeta'e ñandú
cuerpiando las boleadoras,
soy la galera que otrora
de posta en posta corría,
candil de güampa que ardía
con su amariyenta luz,
y soy Martín Fierro y Cruz
yegando a las tolderías.

Yo soy la bota sacada
del garrón del yeguarizo,
y el poncho pampa que se hizo
en los toldos de la indiada,
soy la guitarra templada
con clavijas de madera,
la pulpería de frontera
con mostrador enrejao,
y soy el pial de volcao
en un bagual puerta ajuera.

Soy patrio oreja cortada
qu'era señal del estao,
y soy sable de soldao
con la hoja curva y meyada,
soy toque de retirada
en medio de un entrevero,
soy el facón caronero
defendiendo a quien lo empuña,
y soy sonar de pezuñas
que va'purando el resero.

Soy quejumbrosa carreta
abriendo güeya en la pampa,
y soy el chifle de güampa
porrón de barro y limeta,
el viejo mate gayeta
en la rueda del fogón,
soy el tropel del malón
que retumba en el desierto,
y soy lazo en campo abierto
que se le cierra'un mamón.

Soy el talero forrao
con la cola del vacuno,
y soy taba que a más de uno
l'hizo perder el montao;
soy calzonciyo cribao
y chiripá de merino,
rastra y tirador muy fino
en soga bien trabajao,
y soy chata que'acampao
a la oriya del camino.

Yo soy tropilla entablada
que va siguiendo el cencerro,
y soy espuela de fierro
achando'asta en la quijada,
soy el jagüel con bajada
calmando la sé al ganao,
soy tierra sin alambrao
yegando'asta el infinito,
y soy gringo al trotesito
tras la mansera 'el arao.

Soy salto de la maroma
sobre'l lomo de un bagüal,
palo a pique en un corral
y vizcachera en la loma,
soy la pata que se asoma
pa'entre los dedo'estribar,
chasque que supo yegar
aunque herido a su destino,
soy el pasao argentino
¡no me vayan a olvidar!

lunes, 16 de noviembre de 2009

El mangruyo


Mangruyo qu'en los fortines
majestuoso t'elevabas,
mirando a los cuatro vientos
de la inmensidá pampeana,
hoy te recuerdo en mis versos
como una reliquia patria,
porque sos para nosotros
un libro de historia gaucha
escrita en sangre caliente
por las puntas de las lanzas.

Vos albergaste al vigía
que con su aguda mirada
descubría en el horizonte
los malones de la indiada;
vos juiste mudo testigo
de aqueyas bravas topadas,
cuando regaban con sangre
las tierras de nuestra patria
esos machazos corajes
que defendían sus causas.

Dominador de desiertos
en fortines de avanzadas,
en pulperías de fronteras
y en las primeras estancias,
aguantándolo al pampero,
a las juertes sudestadas,
a los soles del verano
y al chuzazo de las lanzas
amamantaste el progreso
naciente de nuestra patria.

Y hoy qu'el malón del olvido
ya se te viene a la carga
desde lo alto de mi canto
se hará lanza mi guitarra
para que no mueras nunca,
para desde tu atalaya
ser vigía de un futuro
de trigo, paz, de esperanza,
y ver unidos los pueblos
d'esta tierra americana.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Presentación


Soy nacido en la yanura,
en el Carmen de Las Flores,
donde evoca tradiciones
el ombú con su figura,
aunque es poca mi cultura
le doy gracias al Señor
por haberm'echo cantor
pa'espresarles lo que siento;
canto y mis penas al viento
se van junto a mi dolor.

Mi nombre pa'qué mentarlo,
soy nomás que un argentino,
un andador de caminos
que naides pudo mañarlo,
mi nombre han de pronunciarlo
el tala, el sauce yorón,
y en la rueda del fogón
ande matea la pionada
se'a chamuscao mi encordada
con brasas de tradición.

Tal vez al verme empilchao
a nuestra usanza campera,
dirán que digo zonceras
o que soy un disfrazao,
pero aquí o en cualquier lao
se los puedo demostrar,
esto no es pa compadrear
pues ese error no cometo,
pa'mí no tiene secretos
ningún trabajo rural.

Mi honradez y mi opinión
son mis únicas riquezas,
y no agacho la cabeza
porque lo quiera un mandón,
cuando veo una razón
naides me tapa la jeta,
rispeto al que me rispeta
sea miyonario o mendigo,
y pa'yudar a un amigo
nunca me gasto en gambetas.

Aura'e de seguir la güeya
que mi destino ilumina,
tengo alma de golondrina
y mi pasión es la güeya,
aunque me pierda por eya
aquí queda mi canción,
pero antes pido perdón
si cometí alguna falta,
pues más que con mi garganta
canté con mi corazón.

viernes, 23 de octubre de 2009

Ocaso


Con flecos grises de yuvia
se había emponchado la tarde
y el viento creció angustiando
ramas desnudas de sauces.
El frío, oviyaba perros
ayí donde iban a echarse
y cuando las horas lerdas
mañeriaban pa'marcharse
pa'echar por delante el tiempo
solía ensiyar su mate.

Los años, manea redonda,
que nadie puede sacarse;
al acortarle su tranco,
le achicaron el paisaje...
Y él, que montado en sus moros
no envidió el vuelo a las aves
ni preguntaba: "¿pa' dónde?",
cuando le salían los viajes...
Se le hacen leguas los metros
que hay desde'l fogón al catre.

Curiosidá de gramiya
borra el patio al atracarse
y se confunde el alero
con los verdes cicutales.
Del potrero sin tropiya,
se adueñaron los cardales
y el silencio de un cencerro
que'scucha por todas partes;
le va amadrinando penas
qu'n su alma van a rodiarse.

Desde la puerta del rancho,
mirando pasar la caye,
de tanto buscar distancias
sus ojos solían nublarse...
y se iban con una tropa
por mil rumbos y parajes.
Parajes que yebó el tiempo
pero como él no lo sabe,
desensiya y hace noche
rondando sueños baguales.

Y así se marchó su vida,
lo mismo que aqueya tarde,
con su tropiya e'recuerdos
reseriando soledades.
Su nombre por los fogones
siempre se toma algún mate
o entra en las pulperías
y se acoda entre'l gauchaje;
pues no murió aquél resero,
sólo se fue en otro viaje.

Mirando como se ensiya


Después de echar la tropiya
y agarrar uno cualquiera
retoca con la tijera
el tuse, cola y raniya.
Lo rasquetea, lo cepiya
y para hacerlo estirar
despacio le entra tocar
las manos con la'lpargata
y lo manea de las patas
para empezarlo a ensiyar.

Le echa la sudadera
de impecable lona blanca
y a palmaditas le arranca
si alguna arruga tuviera,
dos mandiles de primera
le acomoda bien parejo
y relumbra como espejo
una carona de suela
que'n sus relieves revela
historias del tiempo viejo.

Después ya le supo echar
los bastos, y a su manera
los golpea en la cabecera
para que hayen su lugar.
En menos de un pestañar
ya le pone la encimera,
de grupa usa las potreras
y estribos de entrada chica
por si el bagual se le osica
hecharle el dos donde quiera.

Como él mucho galopea,
prefiere la cincha e'lona
pues la de cuero es durona
corrediza y sobaquea.
Ya los correones tantea
yevándose de un consejo,
aprendió de un crioyo viejo
que cinchando de ambos laos
queda mejor el recao
y los estribos parejos.

Tras el último tirón
en la'rgoya e'la encimera
lo anuda y en las potreras,
le da una vuelta al correón;
ya después por precaución
de frente le'cha un vistazo,
bien arroyao ata el lazo
a un tiento de la encimera,
prendiéndolo a la ecidera
tan solo por un si acaso.

A un cuero de oveja crioya
y un carpincho de dos piezas,
ya le ajusta con presteza
un pegual de cinco argoyas.
Muy suave el freno le apoya,
cuidadoso en la enfrenada
y ni bien la cabezada
pasa atrás de las orejas,
en el ganchito le deja
bien prendida la barbada.

Ya enfrenao el animal
le pasa (y es la manera)
las riendas por la hociquera
para ponerle el bozal.
Ata el cabresto al final
en la manija'el talero
y ayí le deja al overo
de mientras él va'cambiarse
porque'nsiyar y empilcharse
son los lujos de un campero.

martes, 21 de julio de 2009

Con mis pilchas


Como loro no he nacido
nunca me gustó imitar,
siempre prefiero ensiyar
aunque pobre, con lo mío,
en mis soguitas confío,
sé qu'están bien masetiadas,
agrandarse en la parada
luciéndose con lo ajeno
es tironiar con un freno
que se'a cortao la barbada.

No me gusta cosechar
lo que otros ante'an sembrao,
porque aquel que'a trabajao
su fruto 'a de levantar,
no 'a de aprender a volar
aquel que nunca aletea,
siempre más se saborea
lo que luchando se gana,
y es más rica la picana
del ñandú que uno bolea.

Yo no cambio el poncho mío
por uno ajeno abrigao,
porque aunque desilachao
lo tengo cuando hace frío,
yo sé qu'en un desafío
pa'un bueno 'ai otro mejor,
mas no lo veo ganador
si es que 'a ganao con lo ajeno,
es como ganar terreno
en cabayo rodador.

No envidio al árbol gigante
que se adorna en primavera
con flores de enredadera
pa'que lo vean elegante,
porque pa'mi lo importante
no es siempre ser el mejor,
yo siempre almiro al creador
y prefiero a mi manera,
ser un yuyito cualquiera
pero dar mi propia flor.

jueves, 14 de mayo de 2009

Fogón muerto


Entre tizones de olvido
es "charamusca" el recuerdo
y la esperanza no pierdo
de verte otra vez prendido
no se de quien fue'l descuido
que sin leña te ha dejao
pero al hayarte apagao
sin el calor de una braza
tiembla de frío la raza
que nuestra patria ha forjao.

En tu calor se templaron
los hombres de nuestra historia
que a su coraje por gloria
en sus campañas cambiaron,
ay´´i en tu rueda te gestaron
la idea libertadora
y tu yama fue la'urora
dándole luz a ese día
que a tu rescoldo nacía
la patria libre de ahora.

Fueste'scuela pa'l gauchaje
donde enseñaba la vida
la maestra más "estruida"
que'habido en todo paraje,
ahura sos solo un tatuaje
con que un tiempo fue marcao
y aunque no te'aiga rodiao
quien hoy este suelo pisa
removiendo tu ceniza
a de hayar nuestro pasao.

Fuiste calma en las matiadas
pa'l cansancio de las güeyas
curandero de quereyas
vida y muerte de jornadas
querencia de camperiadas,
diabluras y sucedidos,
ponchito en yamas tejido
que a todos diste tibieza
sin distinguir tu nobleza
raza, color, ni apeyidos.

Siendo "gurí" todavía
rompí tus tizones rojos
y me yoraban los ojos
cuando el humo me'nvolvía
después muchacho sabía
siempre'n tu rueda matiar
y hoy que ya entré a "bichoquiar"
casi al final del camino
el humo de tu destino
también me hace lagrimiar.

Veo la pava que al costao
te rinde postrer tributo
vistiendo el batón de luto
que vos le habías regalao
la soledá te a rodiao
auyentando tu calor
y mostrando su dolor
junto al silencio que reza
se arrodiya la tristeza
en la cruz de un asador.

jueves, 30 de abril de 2009

Variya de fierro.


Vieja variya de fierro
por la utilidá que has dao
casi casi has igualao
al cuchiyo y al cencerro.
En la apreciación no yerro
y le hago esta comparancia
porque'n el puesto, la estancia,
en la chacra y en la güeya
seguro se hizo uso de eya
en alguna circunstancia.

Naciste pa´l alambrao
pero a más de tu misión
serviste en cada ocasión
que'l hombre te ha precisao.
En cada uso que te ha dao
cumpliste sus exigencias
casi siempre en emergencias
lo sacaste del apuro
y en muchas partes seguro
todavía tenés vigencia.

Por tus nobles condiciones
te vi en el dintel de un rancho,
doblada en forma de gancho
de perchero en los galpones.
Fuiste treve en ocasiones
en los fogones camperos
cuando crotos y reseros
en forma de "U" te doblaban
y ayí en la güeya matianban
o hacían algún puchero.

Fuiste asta en la bandera
de abrir melga el arador
y mango del quemador
de la paja vizcachera.
Y en las chacras donde era
difícil pagar la triya,
en una forma senciya
que hasta hoy se hará, presumo,
todo el maíz pa'l consumo
se desgranaba a variya.

Hecha estaca ha sujetao
desde un chancho a un parejero
y de tramojo a un mañero
muchas veces te han atao.
Te vi en un cuero estaquiao,
de palanca en las tranqueras
y hasta en las fiestas camperas
sosteniendo el hilo aquél,
que servía de andarivel
en las carreras cuadreras.

Aunque vieja y oxidada
por útil y por senciya
a mi recuerdo, variya,
quiero dejarte maneada.
Porque ya con su pechada
el olvido se avecina
y aunque tu valor declina
tanta utilidá has dao
que un lugarcito has ganao
en nuestra historia ARGENTINA.

martes, 28 de abril de 2009

Cardos...


De vos dicen que sos plaga
y de mi que soy un vago
porque ocupas tierra ajena
y a mi por andar cantando.
Los dos tenemos espinas,
vos en tus hojas y tayos
y yo las tengo en mis versos
cuando una injusticia canto,
pero también a su tiempo
en flores sabemos darnos.

En inclemencias del tiempo
proteges y das reparo
a cuanto ser sin guarida
se atraca desamparado.
Como yo, que abrigo en letras
sueños con niños jugando
sin hambre y en las escuelas
con un futuro más claro;
donde no existan las guerras
ni el hombre discriminado.

Al madurar tus semiyas
las toma el viento en sus manos
para convertir en trinos
el hambre de muchos pájaros.
Yo también le doy al viento
las coplas que voy cantando
para alimentar palomas
que hambrientas siguen buscando:
paz, justicia y libertad
en el mundo que habitamos.

Y por más que nos persigan
no han de poder desterrarnos
pues somos un poco tierra
y somos un poco pájaros.
Las hueyas hacen sentirnos
dueños de nuestros espacios.
Por eso si nos comparan
se darán cuenta y no errados,
lo parecido que somos
los cantores y los cardos.

jueves, 24 de julio de 2008

Cencerro



Cencerro al verte colgao
como motivo de adorno,
veo un tiempo sin retorno
en tu silencio entablao.
Por el progreso enjaulao,
pájaro de los caminos,
al no escuchar más tus trinos
se me hace al paso que vamos
que cuanto más avanzamos
somos menos Argentinos.

Ayí tu bronce pulido
nuestro pasao se refleja
que tranco a tranco se aleja
reseriao por el olvido.
Mas si por áhi un tañido
se te'scapa de repente,
los recuerdos dando el frente
rodean tu trayetoria
y entra'agarrar mi memoria
trayendolós al presente.

Te veo cuando resero
con yuvia, soles o escarcha
ir siempre abriendo la marcha
con tu sonido rumbero.
No hubo pago forastero
ni quedó "güeya" orejana
y en esas noches que gana
el desvelo sueños idos,
por un cielo de mugidos
me traías la mañana.

Fuistes pa'mis redomones
corral de alambre segura
luna clara en noche oscura
y sol en las cerrazones
a veces fueron tus sones
como el alerta de un tero,
cuando algún piyo cuatrero
quiso arriarme la tropiya
o del pajal a la oriya
salió algún zorro mañero.

No se si por ofendido
o por matar la rutina
al cambiarte de madrina
también cambiabas sonido.
Lo mismo, eras conocido
al rumbiar pa'la querencia,
aumentando tu estridencia
eras en la güeya larga:
un clarín tocando a carga
contra malones de ausencia.

Hoy tu existencia es ocaso
de una jornada cumplida
tu vida, como mi vida
se van yendo paso a paso...
Y cuando el silencio al raso
ayá en la yanura acampa
al gaucho, historia y estampa
lo siento morir, ¡barajo!
al no latir tu badajo
en el pecho de la pampa.