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domingo, 19 de junio de 2011
Escuela de baile
Aunque de chico soñé
ser bailarín como tata,
salí más duro de pata
que mi yegua pangaré.
Pa peor me enamoré
de Prospolapia Carrizo,
una mujer: todo hechizo,
joven, coqueta y ladina
y la mejor bailarina
de los pagos de Chamiso.
Por eso en cualquier lugar
que sonara una'cordeona,
no había un solo varón
que no la juera a invitar.
y ella, pa no despreciar,
bailaba la noche entera,
yo nunca entraba en carrera
porque mi pobre bichoco,
me resultaba muy poco
para tan buena parejera.
Tuitos formaban pareja
y yo por ser maturrango,
andaba como un guarango
bostezando entre las viejas.
Aunque al ver las muchachejas
se me hacía agua la boca,
sofrenando mi ansia loca
masqué fuego en más de un baile,
siempre haciendo las del fraile
que mira pero no toca.
Y pa remediar la cosa,
me decidí sin temor,
consultar el profesor
de una academia famosa.
Vendí la vaca barrosa
y los tamangos de goma,
le dije a mi paloma:
-"Ahura pienso ser por fin
tuito un señor bailarín
con autoridad y diploma".
Con mi ponchito oriental
y mi rastra dominguera,
viajé sentao en primera
con rumbo a la capital.
Me apié en la estacion central
y en eso vino a mi encuentro,
un hombre, gordo pa dentro,
uniformao de chofer
en su coche de alquiler
me ofreció llevarme al centro.
Le amostré la dirección
que mi Mama y tío Jacinto,
habían guardao en mi cinto
apuntada en un cartón.
Oservó la inscribición
y me llevó hasta una casa
con una puerta machaza
y unas cortinas de lujo,
con chorretes y dibujos
tuitos de color mostaza.
Apenitas toqué el timbre,
apareció una belleza,
con cara de actríz inglesa
que se arqueaba como un mimbre.
Le dije: -"No se desimbre
porque no aguanto el corcovo,
y retrucó: -"no sé a cómo
que no soy hombre de broma",
mientras mascaba una goma
formando con ella un globo.
Cuando llegué a comprobar
que aquello era el profesor,
avergonzao por mi error
dije pa'disimular:
-"Vengo a'prender a bailar
si no es mucho lo que cobra"...
-"Tenemos tiempo de sobra
para hablar del presupuesto",
dijo: "¡Bien dispuestos
piecesillos a la hora!"...
-"Le daré para empezar
algunas lecciones básicas,
¿prefiere las danzas clásica
o está por lo popular?
-"Mire, yo quiero rumbear"
le dije, "aunque más no fuera
un chotis y una ranchera
pa bailar a rienda suelta,
y un valse de vuelta y vuelta
y una polca rastrojera".
Se riyó con tantas ganas
que el globito del chiclé,
saltó contra la pared
salpicando las persianas;
y me dijo: "Esas macanas
son del tiempo de Falucho,
aura lo que se usa mucho
es el paso caballito,
el canguro y el patito
y la danza del serrucho.
-"Yo enseño piezas modernas,
contagiosas y animadas,
y no cosas antiguadas
del tiempo de las cavernas".
Escarranchó bien las piernas
en posición de descanso,
y camiando a lo ganso
al compás de un disco loco,
comenzó a avanzar de a poco
como quien planta garbanzos.
Viéndolo tan papanata,
no pude soportar eso,
y tomé un tren de regreso
pa'la tierra Malagata,
al llegar le dije a tata
que tocara el acordeón,
y en una sola lección
sin profesores de fama,
aprendí a bailar con Mama
la polca y el pericón.
sábado, 22 de enero de 2011
Aconsejando a Isabel
(Pintura: Florencio Molina Campos)
Cuando Isabel se ennovió
sin decírselo a sus viejos,
la mama olfateó de lejos
el noviazgo de Isabel
y asumió el bravo papel
de prodigarle consejos.
Le dijo: -"Tener novio
cuando el instinto lo exija,
no es ningún delito, m'hija,
pero es un riesgo muy grande,
porque aunque Dios te lo mande
Satanás le da manija.
"Atendelo pero en casa
pa que la paz no se quiebre,
pa vigilarle la fiebre
y observarle los retozos.
Los toros son peligrosos
más a campo que a pesebre.
"Existen los novios tímidos
que dejan la mano quieta;
sin embargo, el más bobeta,
cuando le entra el apetito,
se refala despacito
como choclo en la tolveta.
"El burro a veces no come
ni aunque esté suelto en la parva,
y el chancho a veces no escarba
sino que está pensativo.
Pero a la larga no hay chivo
que no le jieda la barba.
"Dosificale los besos
calculando cuándo y dónde.
Dale lo que corresponde
pero nada más, muchacha,
que el que con gofio se empacha
ve el tostador y se esconde.
"Dale amor y dale celos
pa balancear el asunto;
pero dáselos a punto,
cada tanto y medio y medio.
Pa que haga bien un remedio
no hay que darlo todo junto.
"Sin exprimirlo hasta el fin
andá sacándole el jugo.
No accionés como un verdugo
pero aplicale la ley
como quien amansa un buey
pa que venga solo al yugo.
"Recordá la formulita
maravillosa y eterna:
dominalo en forma tierna
con tu astucia de mujer
pero dejándole creer
que es él el que te gobierna.
"Cuando apurada te saque
jugá tranquila tu carta.
No le aflojés ni una cuarta
por más que él te mire bizo,
que el bagre se pone arisco
cuando pica y no se ensarta.
"A la tuerca de sus ansias
ajustala con cautela.
Dale llave hasta que duela
pero al fin, guarda la tosca,
que si lo pasás de rosca
va a precisar arandela.
"Templalo hasta que les baje
su martillo un sacerdote,
curándole el mal camote
de pichulero ridículo.
Si le interesa un artículo,
que oferte por todo el lote.
"Cuando traiga los anillos
dale la mano y no el codo.
Pero cuando él, de igual modo,
te oferte tan solo el dedo,
tironeáselo sin miedo,
que tiene que pasar todo.
"Y cuando amueblen el rancho,
que el amoblamiento sea
señal de que te desea
pero que el desear no es todo.
Que lo inquieten de igual modo
la cama que la batea.
"Pero si es demasiado quieto,
duro pa entrar en calor,
pa evitar cualquier error
frente a la duda torealo,
porque si atropella es malo
pero si recula es peor.
"Fijate si no es azul
como huevo de pirincho.
Si cruza el cerco de pincho
pero al agua no se tira,
sacá el ojo de la mira,
que es aperiá y no capincho.
"Si quiere máiz, que lo plante,
que lo corte y que lo empirve.
Pero al ver que el agua hirve,
si no prepara el porongo
que vaya a noviar con Mongo
porque pa vos no te sirve.
"Los novios no son vestidos
pa cambiarlos a tu antojo;
pero aunque alegren el ojo
pienso que devolverás
tanto al que ajusta de más
como al que es demasiado flojo.
"Disculpá si mis palabras
te aguaron el chocolate;
pero es justo que una trate
de aplicar sus experiencias.
Y con estas advertencias,
si te ensartás, jorobate.

Cuando Isabel se ennovió
sin decírselo a sus viejos,
la mama olfateó de lejos
el noviazgo de Isabel
y asumió el bravo papel
de prodigarle consejos.
Le dijo: -"Tener novio
cuando el instinto lo exija,
no es ningún delito, m'hija,
pero es un riesgo muy grande,
porque aunque Dios te lo mande
Satanás le da manija.
"Atendelo pero en casa
pa que la paz no se quiebre,
pa vigilarle la fiebre
y observarle los retozos.
Los toros son peligrosos
más a campo que a pesebre.
"Existen los novios tímidos
que dejan la mano quieta;
sin embargo, el más bobeta,
cuando le entra el apetito,
se refala despacito
como choclo en la tolveta.
"El burro a veces no come
ni aunque esté suelto en la parva,
y el chancho a veces no escarba
sino que está pensativo.
Pero a la larga no hay chivo
que no le jieda la barba.
"Dosificale los besos
calculando cuándo y dónde.
Dale lo que corresponde
pero nada más, muchacha,
que el que con gofio se empacha
ve el tostador y se esconde.
"Dale amor y dale celos
pa balancear el asunto;
pero dáselos a punto,
cada tanto y medio y medio.
Pa que haga bien un remedio
no hay que darlo todo junto.
"Sin exprimirlo hasta el fin
andá sacándole el jugo.
No accionés como un verdugo
pero aplicale la ley
como quien amansa un buey
pa que venga solo al yugo.
"Recordá la formulita
maravillosa y eterna:
dominalo en forma tierna
con tu astucia de mujer
pero dejándole creer
que es él el que te gobierna.
"Cuando apurada te saque
jugá tranquila tu carta.
No le aflojés ni una cuarta
por más que él te mire bizo,
que el bagre se pone arisco
cuando pica y no se ensarta.
"A la tuerca de sus ansias
ajustala con cautela.
Dale llave hasta que duela
pero al fin, guarda la tosca,
que si lo pasás de rosca
va a precisar arandela.
"Templalo hasta que les baje
su martillo un sacerdote,
curándole el mal camote
de pichulero ridículo.
Si le interesa un artículo,
que oferte por todo el lote.
"Cuando traiga los anillos
dale la mano y no el codo.
Pero cuando él, de igual modo,
te oferte tan solo el dedo,
tironeáselo sin miedo,
que tiene que pasar todo.
"Y cuando amueblen el rancho,
que el amoblamiento sea
señal de que te desea
pero que el desear no es todo.
Que lo inquieten de igual modo
la cama que la batea.
"Pero si es demasiado quieto,
duro pa entrar en calor,
pa evitar cualquier error
frente a la duda torealo,
porque si atropella es malo
pero si recula es peor.
"Fijate si no es azul
como huevo de pirincho.
Si cruza el cerco de pincho
pero al agua no se tira,
sacá el ojo de la mira,
que es aperiá y no capincho.
"Si quiere máiz, que lo plante,
que lo corte y que lo empirve.
Pero al ver que el agua hirve,
si no prepara el porongo
que vaya a noviar con Mongo
porque pa vos no te sirve.
"Los novios no son vestidos
pa cambiarlos a tu antojo;
pero aunque alegren el ojo
pienso que devolverás
tanto al que ajusta de más
como al que es demasiado flojo.
"Disculpá si mis palabras
te aguaron el chocolate;
pero es justo que una trate
de aplicar sus experiencias.
Y con estas advertencias,
si te ensartás, jorobate.
Balada de amor toruno

Proseando alambrao por medio
se lamentaban dos toros
con balidos que eran lloros
de una pena sin remedio.
Víctimas ambos del tedio
y heridos en lo moral,
en uno y otro animal
fue rotunda la opinión
sobre la inseminación
por método artificial.
El más grande - un toro negro-
dijo: -"Yo soy muy capaz,
pero estoy como de más
en la cabaña que integro.
Y en realidad no me alegro
de habitar esta región
donde hay vacas en montón
sin que ninguna sea mía,
pues todas agarran cría
sin mi participación.
"Yo fui sembrador de vidas,
un seguro servidor
que balé un himno al amor
con bajadas y subidas.
Hoy las vacas son servidas
con jeringa y desde abajo,
y es tal el ruido que trajo
la rara técnica de hoy,
que en el tambo donde estoy
me dejaron sin trabajo.
"Los tachos en los que viene
la germinadora savia
no se imaginan la rabia
y el rencor que uno les tiene.
No hay desprecio que me apene
volviéndome cabizgacho;
pero es muy triste pa un macho
que por macho se distinga,
perder contra una jeringa
y estar celoso de un tacho.
"El amor es lo que hace
nacer hijos. Y es probao
que de ese amor envasao
también más de un hijo nace.
Pero el amor en envase
presenta el grave defecto
que es un amor sin afecto,
sin ímpetus y sin llamas,
pues los mejores programas
son en vivo y en directo.
- Y yo tan rabioso estoy
- respondió el toro más chico-
que, si me aguanta el hocico
rompo la argolla y me voy.
Porque, siendo como soy,
tremendo toro... forzudo,
quiero, en vez de estar al ñudo,
ganarme el agua y el pasto.
Será virtuoso ser casto,
pero en un toro... lo dudo.
"Las vacas, con estas modas,
nos miran indiferentes
porque hay toritos ausentes
que aman, por poder, a todas.
Es decir: a nuestras bodas
entran amantes colaos,
a echar yel a los guindaos
y a lambusear los bizcochos.
Con razón ellos son mochos
y nosotros... adornaos!
"Frecuencia por mis corrales
un técnico sabio y cruel
que fecunda mi plantel
con formas artificiales.
Ignora mis credenciales,
mi sangre tora, mi estampa,
y al sentir que me hace trampa
sustituyendo mis prendas,
siento unas ganas tremendas
de levantarlo en la guampa.
"¡Qué será de nuestras vidas!
Después de haber sido reyes,
no servimos ni pa bueyes
pues ya ni se habla de uñidas.
Hoy si están mal repartidas
las vaquitas y las penas.
Las vaquitas eran buenas
y hoy nos engañan con otros.
Las guampas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.
Prosiguió el diálogo aquel
y se acompañaron ambos
a sus respectivos tambos
a ver las lunas de miel.
Vieron el técnico cruel
regar los vientres maternos,
y ante amores tan modernos
mostraron sus formas fatuas
cual ridículas estatuas
de dos estorbos con cuernos.
Aujeros que matan
Esta primavera, de maleta al hombro,
me voy al tranquito rumbo a la ciudad
donde las gurisas provocan asombro
con las bien llamadas "blusitas verdad".
Dicen que están hechas en tela calada
que es purito aujeros, como un cernidor,
y que, como abajo no se ponen nada,
se les ve clarito su forma y color.
Si andan por la calle con blusa aujereada,
polleras cortitas y medias "cancán",
al final, la ropa no abriga ni nada,
y uno se pregunta pa qué la usarán.
Y, a más de la blusa, dicen los expertos
que en la misma tela viene el pantalón,
porque ese tejido de puntos abiertos
resuelve un problema de ventilación.
No puedo explicarme cómo se les deja
cruzar por la plaza con tanto calao.
Yo uso calzoncillos "nidito de abeja",
pero no los muestro nomás que en privao.
Blusitas caladas como una fiambrera
donde el gato puede ver pal otro lao,
sin tener más chance que mirar de afuera,
pues doña Prudencia les pone candao.
viernes, 21 de enero de 2011
Payada por celular

Con la revolución bendita
se ve un cambio general
y hasta el payador actual
no es tanto lo que se agita.
Ya casi no necesita
sufrir cansancios grandotes
ni estirar tanto los trotes
de su pasión andariega
soñando hallar a un colega
con el cual medir sus dotes.
Dos bardos, tan afamaos
como la bota de potro,
muy lejos uno del otro
pero igualmente inspiraos,
uno en Villa Los Venaos
y otro en Paso del Difunto,
tratando más de un asunto
sobre cosas de la vida,
tuvieron una reñida
payada de contrapunto.
Actuaban según los dones
de las más parejas yuntas
formulándose preguntas
y dando contestaciones.
Y, además de mil cuestiones
relativas al gauchaje,
describían el paisaje
muy fielmente y quedo, quedo,
botonenado a un solo dedo
cada texto del mensaje.
Don Matiauda, que lo supo,
dijo, cambiando de poses:
- Juro por todos los dioses
y por el vino que chupo,
que son troveros "de grupo".
(Y aclaró bien, don Matiauda):
- Quiero decir que defrauda
su actuación sin porvenir,
y no que puedan reunir
un grupo que los aplauda.
- Pienso diferente a usted,
- le retrucó el Chueco Irusta-,
pues, en verdad, no me gusta
patear contra la pared.
¡Por qué morirnos de sed
teniendo el aljibe a mano!
Comunicarnos, paisano,
siendo un don y no un capricho,
pertenece a cualquier bicho
como a cualquier ser humano.
Pa la indiada era frecuente
mandar, con esmero sumo,
señales hechas con humo,
de facundia sorprendente.
También las hace actualmente
la chimenea industrial,
y eso tal vez no esté mal;
pero un diario ayer decía
que pa doña Ecología
no es una buena señal.
Un náufrago, en un lugar
que nadie ve ni legisla,
solitario en cualquier isla,
sin fuego ni celular,
arroja un mensaje al mar,
que ha embotellao bien primero;
y aguarda, sobrio y austero,
rogándole al dios Neptuno
que cumpla el rol de oportuno,
puntual y altruista cartero.
Se busca el Hombre y se llama,
ya por línea, ya sin ella,
ya humadera, ya botella,
ya carta, ya telegrama,
ya un heraldo y su proclama,
ya radio, fax o tambor.
Después de todo, Señor,
son apenas un volido
los tiempos que han transcurrido
del chasque al televisor.
A mí me importa tres cuernos
que, sin bordonas ni primas,
dos troveros crucen rimas
merced a medios modernos.
No debiera sorprendernos
el uso de cosas tales,
pues hay entre los mortales,
no resultando anacrónicos,
tanto besos telefónicos
como puteadas postales.
Vamos inventando todas
las maneras de unir puntos,
pues el querer estar juntos
no es cuestión de simples modas.
Hay juicios, duelos y bodas
hechos a través del mar,
y, habiendo en cualquier lugar
globalización de bienes,
¿quién puede prohibir a quiénes
que payen por celular?
Breve historia de un piropo
(Foto: Ronai Rocha)
Salí, como salgo a veces,
por el pueblo a caminar,
pues la calle, como el mar,
suele darme buenos peces.
Mi red cosecha con creces
cuanto en mi bote acomodo.
Procediendo de igual modo
frente a los distintos climas,
el ser pescador de rimas
me cuesta empaparme todo.
De pronto te divisé
y el pecho me percutió
cual olla de pororó
cuando mete pereré.
No sé ni en que calle fué,
se me borró tal detalle,
porque mirando tu talle
tan amnésico pa un hombre,
me olvidé hasta de mi nombre
cuantimás el de la calle.

Viéndote venir, Simona,
pensé un saludo bien lindo,
de los que, obsequioso, brindo
no siempre a toda persona.
Te dije "adiós, vaquillona",
con voz de toro cebú;
pero sospecho que tú
no me oíste, sin embargo,
porque pasaste de largo
sin responderme ni "mu".
Salí, como salgo a veces, por el pueblo a caminar,
pues la calle, como el mar,
suele darme buenos peces.
Mi red cosecha con creces
cuanto en mi bote acomodo.
Procediendo de igual modo
frente a los distintos climas,
el ser pescador de rimas
me cuesta empaparme todo.
De pronto te divisé
y el pecho me percutió
cual olla de pororó
cuando mete pereré.
No sé ni en que calle fué,
se me borró tal detalle,
porque mirando tu talle
tan amnésico pa un hombre,
me olvidé hasta de mi nombre
cuantimás el de la calle.

Viéndote venir, Simona,
pensé un saludo bien lindo,
de los que, obsequioso, brindo
no siempre a toda persona.
Te dije "adiós, vaquillona",
con voz de toro cebú;
pero sospecho que tú
no me oíste, sin embargo,
porque pasaste de largo
sin responderme ni "mu".
Mensajes de texto

Se usó en un lejano día
señales de humo, tambores,
guapos chasques troteadores,
y, al fin, la telegrafía.
También la telefonía
fue llegando a todos laos,
uniendo pueblos y estaos
pa bien del Planeta en pleno,
porque no hay nada tan bueno
como estar comunicaos.
Hoy, la inmensa mayoría
se conecta sin demora,
como lo hace a toda hora
la moderna china mía.
Tanto en el séptimo día
como del primero al sexto,
sin que le falte pretexto
manipula el celular,
llegando a cualquier lugar
con los mensajes de texto.
Ayer, en medio al ruidaje
del tránsito pueblerino,
salió a comprara leche y vino,
pilchas y algún maquillaje.
Botoneando un mensaje
cruzó la calle, de a pie,
y, escribiendo no sé qué,
se concentró de tal modo
que, concentrada del todo,
casi la pisa un charré.
Hoy el destino dispuso
que fuera yo a un bodegón
donde me prendí al porrón
hasta ver todo confuso.
Mi mujer, sin hacer uso
de su aparato eficiente,
con una trompa imponente
y una violencia salvaje,
fue a buscarme. Y el mensaje
me lo dio personalmente.
Sin que la magia le falle
de la maquinita esa,
ya en el baño, ya en la mesa,
dondequiera que se halle:
ya en Moscú, ya en Canelones,
ya en Andorra, ya en Misiones,
ya en el Cairo, ya en Florida,
la gente pasa su vida
con el dedo en los botones.
Suelta palomas de viaje,
pero también recepciona
pájaros que otra persona
manda desde otro paraje.
Cuando recibe un mensaje
la famosa maquinita,
cumple su misión bendita
de avisar con un cencerro,
como lo hace cualquier perro
cuando llega una visita.
El destinatario aprieta
cierta tecla, y a su influjo
marcha el mecanismo brujo
sin precisar más receta.
Da la información secreta
que celosamente calla,
logrando en una pantalla
poco o más grande que un chicle,
que la inscripción se recicle
como quien prende una hornalla.
Mi cuñao frena el deseo
de sumarse al mismo trillo
mandando un texto al caudillo
que le prometió un empleo.
Quieto en el molde lo veo,
y, aunque no le teme al trance
de que su discurso avance
por lo inusustancial o chirle,
tiene tanto pa decirle
que no hay pantalle que alcance.
Jacinto conquistó a Ester,
y fue a gritos la conquista
viviendo ella en Bella Vista
y él, cerca de Juan Soler.
Aunque demostró tener
un vozarrón ejemplar,
su "estatus", a no dudar,
lo perdió usando esos modos,
porque así supieron todos
que no tiene celular.
Ya no espero que consuma
sobres de cartas mi china
ni tinta de marca fina
ni lapicero ni pluma.
Les dijo adiós, pues, en suma,
desatiende mis consejos.
Entre los trastos más viejos
todo eso he visto yo,
y el pañuelito que usó
pa saludarme de lejos.

(Pintura: Florencio Molina Campos)
Aprontando el nido
(Pintura: Juan Palliere)
Dicidite, china, y elegí la fecha,
si mal no te viene, pa dentro de un mes;
que, si Dios nos hace rendir la cosecha,
vamos a pedirle presupuesto al Juez.
Ya corté los yuyos, desbosté el chiquero
y al rancho lo tengo blanqueao a la cal,
lleno de ilusiones como pa soltero
pero amuebladito como pa casal.
Le haré sobrequincha cuando estemos juntos
después que conmigo vengas del altar,
pues no tengo a nadie que me dé los puntos
y un cristiano solo no puede quinchar.
Zapallos de tronco tengo más de ochenta,
surcos de muñatos tengo más de dos;
me sobra de todo pero hago de cuenta
que no tengo nada faltándome vos.
También tengo hacienda, pero por ahora
mis escasas reses no llegan ni a mil:
son el buey de canga, la lechera mora
y un chongo con sarna que cincha el barril.
Siempre media cama me queda vacía
porque duermo solo y es matrimonial;
y al ver que me sobra vivo ansiando el día
de ocuparla juntos y que sobre igual.
Si ya hay en el rancho riqueza bastante,
cuando nos casemos va a haber mucha más.
Yo sabré ser guapo y echar pa adelante
pa que vos te pases echada pa atrás.
Yo haré la tarea difícil y dura:
tirar el servicio, dar vuelta el colchón,
llenarte la tina, juntar la "fatura"
y acarrearte marlos pal lao del fogón.
Vos vas a ocuparte del trabajo chico,
como por ejemplo carpir y alambrar,
abrir sangraderos a pala y a pico
y arrancar las chircas pa después arar.
Rajar con el hacha rolos de ocalito,
desaguar cachimba, pozo y tajamar.
Tareas livianas, cuantito, cuantito
pa que no envicies con el buen pasar.

Dicidite, china, y elegí la fecha,
si mal no te viene, pa dentro de un mes;
que, si Dios nos hace rendir la cosecha,
vamos a pedirle presupuesto al Juez.
Ya corté los yuyos, desbosté el chiquero
y al rancho lo tengo blanqueao a la cal,
lleno de ilusiones como pa soltero
pero amuebladito como pa casal.
Le haré sobrequincha cuando estemos juntos
después que conmigo vengas del altar,
pues no tengo a nadie que me dé los puntos
y un cristiano solo no puede quinchar.
Zapallos de tronco tengo más de ochenta,
surcos de muñatos tengo más de dos;
me sobra de todo pero hago de cuenta
que no tengo nada faltándome vos.
También tengo hacienda, pero por ahora
mis escasas reses no llegan ni a mil:
son el buey de canga, la lechera mora
y un chongo con sarna que cincha el barril.
Siempre media cama me queda vacía
porque duermo solo y es matrimonial;
y al ver que me sobra vivo ansiando el día
de ocuparla juntos y que sobre igual.
Si ya hay en el rancho riqueza bastante,
cuando nos casemos va a haber mucha más.
Yo sabré ser guapo y echar pa adelante
pa que vos te pases echada pa atrás.
Yo haré la tarea difícil y dura:
tirar el servicio, dar vuelta el colchón,
llenarte la tina, juntar la "fatura"
y acarrearte marlos pal lao del fogón.
Vos vas a ocuparte del trabajo chico,
como por ejemplo carpir y alambrar,
abrir sangraderos a pala y a pico
y arrancar las chircas pa después arar.
Rajar con el hacha rolos de ocalito,
desaguar cachimba, pozo y tajamar.
Tareas livianas, cuantito, cuantito
pa que no envicies con el buen pasar.
domingo, 9 de enero de 2011
Querencia
(Pintura: "Taperas" Cármen Moyano)
Subido en la cuchilla mira el camino
y, a modo de visera, por ver más lejos,
pone sobre los ojos de sus ventanas
una mano vigía: la de su alero.
Es el cofre de barro de mi inocencia,
es la pena del tibio nido paterno
que en actitud cansada de larga espera
hace mucho que sueña con mi regreso.
Allí está el tala grande de tronco firme
que conoce la historia de mis abuelos;
y como antes me tientan sus frutos de oro,
pedacitos de soles y de luceros.
Los postes que en un tiempo fueron palenque,
los viejos espinillos en el potrero.
Con los brazos del pozo se despereza
la cabeza del horno, siempre con sueño.
Aquí tuve mi mundo de dichas blancas;
aquí me vio la luna cuando pequeño
perseguir silencioso de yuyo en yuyo
estrellitas con alas junto al sendero.
A veces, con los ojos en lo infinito,
envidioso, sentía la voz del viento:
A él le daban guitarras los alambrados
y escuchaban sus cantos de gran viajero.
Y cuando pastoreaba sobre el rastrojo,
montado en el petizo panzón y lerdo,
cuántas veces las vacas se me estraviaron
por andar distraído buscando versos.
Cómo lloré la falta del perro amigo
que se perdió una tarde rumbo al estero
y volvió con bicheras a los tres días
a morir en el patio del rancho viejo.
Cuando pase la muerte por esta choza,
cuando no deje a nadie bajo su techo,
cuando al pozo le borre su caminito
y herrumbre su chicharra con el silencio,
Nadie toque mi rancho... no lo destrocen;
déjenlo en la cuchilla tocando el cielo,
que por seguir soñando con mi retorno
resistirá la furia de los pamperos.
No derriben el tala de tronco firme;
dejen que de su muerte se encargue el tiempo.
No cierren la tranquera que nunca supo
rechazar el cansancio de los viajeros.
Porque cuando me sienta con poca vida
quiero volver al sitio de mis recuerdos
y a la sombra de todo lo que fue mío
dar el último aullido... ¡como mi perro!

Subido en la cuchilla mira el camino
y, a modo de visera, por ver más lejos,
pone sobre los ojos de sus ventanas
una mano vigía: la de su alero.
Es el cofre de barro de mi inocencia,
es la pena del tibio nido paterno
que en actitud cansada de larga espera
hace mucho que sueña con mi regreso.
Allí está el tala grande de tronco firme
que conoce la historia de mis abuelos;
y como antes me tientan sus frutos de oro,
pedacitos de soles y de luceros.
Los postes que en un tiempo fueron palenque,
los viejos espinillos en el potrero.
Con los brazos del pozo se despereza
la cabeza del horno, siempre con sueño.
Aquí tuve mi mundo de dichas blancas;
aquí me vio la luna cuando pequeño
perseguir silencioso de yuyo en yuyo
estrellitas con alas junto al sendero.
A veces, con los ojos en lo infinito,
envidioso, sentía la voz del viento:
A él le daban guitarras los alambrados
y escuchaban sus cantos de gran viajero.
Y cuando pastoreaba sobre el rastrojo,
montado en el petizo panzón y lerdo,
cuántas veces las vacas se me estraviaron
por andar distraído buscando versos.
Cómo lloré la falta del perro amigo
que se perdió una tarde rumbo al estero
y volvió con bicheras a los tres días
a morir en el patio del rancho viejo.
Cuando pase la muerte por esta choza,
cuando no deje a nadie bajo su techo,
cuando al pozo le borre su caminito
y herrumbre su chicharra con el silencio,
Nadie toque mi rancho... no lo destrocen;
déjenlo en la cuchilla tocando el cielo,
que por seguir soñando con mi retorno
resistirá la furia de los pamperos.
No derriben el tala de tronco firme;
dejen que de su muerte se encargue el tiempo.
No cierren la tranquera que nunca supo
rechazar el cansancio de los viajeros.
Porque cuando me sienta con poca vida
quiero volver al sitio de mis recuerdos
y a la sombra de todo lo que fue mío
dar el último aullido... ¡como mi perro!
Caprichitos

Anacleta por capricho,
cometió un guarango error
exigiéndole a su Juan
una gran prueba de amor.
Se le antojó que su Juan
le regalara la luna;
y él le daba explicaciones
con su paciencia reyuna:
-"Tenés mi honesto apellido,
limpio aunque de humilde cuna".
-"Sí - le contestaba ella-,
pero yo quiero la luna".
-"Tuya es mi fidelidad
sumisamente perruna".
-"Sí - le contestaba ella-,
pero yo quiero la luna".
-"Tuya es mi sangre fogosa,
Roja y pura cual ninguna".
-"Sí -le contestaba ella-,
pero yo quiero la luna".
Juan salió al patio una noche
y observó el gran plenilunio
sembrando polen de plata
sobre la escarcha de junio.
Junto al pozo de brocal
vio la tina de madera,
bebedero cotidiano
de la barcina lechera.
Tuvo una idea genial
y, sin dejar pa después,
puso manos a la obra
con mayúsuculo interés.
Dejó descansar el balde,
la roldana y la cadena
cuando estuvo, al fin, la tina
llena de agua y luna llena.
Celestializando el grito
llamó a su dulce Anacleta
y en cuanto la tuvo al lao
se sintió medio poeta.
Le dijo: "Sé que me faltan
fama, talento y fortuna
pero, de una vez por todas,
te voy a obsequiar la luna".
Y en su romántico afán
de complacer a la china,
la manoteó de la nuca
y la zambulló en la tina.
La serenata
(Pintura: Carlos Montefusco)
De lo agreste del follaje
y las flores de la loma
roba la brisa el aroma
que desparrama en su viaje.
Y emborrachando el paisaje,
mágicamente oportuna,
llora que llora la luna
con lagrimones de plata,
porque la laguna ingrata
le ha robado la fortuna.
Guarda el monte de espinillos
el silencio de sus nidos,
y en el potrero, escondidos,
cantan los ásperos grillos.
Chairan sus férreos cuchillos
en la quietud bienhechora;
y un viejo sauce que llora
ha prolongado su llanto
y derrama su quebranto
sobre un rancho de totora.
Luego de un galope fuerte
que ha llegado por la senda,
ronda un cantor la vivienda
donde lo espera su suerte.
Cuando la moza despierte
con la canción de su dueño,
con su mirar halagüeño
y una sonrisa lozana,
ha de abrirle la ventana
y le contará su sueño.
- "No te muestres desdeñosa.
Abre, que la luna clara,
viendo tan blanca tu cara
ha de sentirse envidiosa.
Dulce mujer cariñosa,
pura y bellísima flor:
Abre, que tu payador
quiere mirarse en tus ojos
y besar tus labios rojos
para no morir de amor".
Y la novia del trovero
es como un clavel del aire
al florecer su donaire
bajo la crin del alero.
Lugo el temblor del lucero
surge con su primer guiño,
mientras la luna de armiño
vierte sus flecos plateados
sobre los enamorados
que se arrullan con cariño.
Y en la tierra despedida,
con dulzura descubierta
sueña la moza, despierta,
verlo soñando dormida.
Tras la ventana florida
vuelve a ocultar su embeleso;
y al emprender su regreso,
el payador, por la senda,
aún conserva de su prenda
el sabor dulzón de un beso.

De lo agreste del follaje
y las flores de la loma
roba la brisa el aroma
que desparrama en su viaje.
Y emborrachando el paisaje,
mágicamente oportuna,
llora que llora la luna
con lagrimones de plata,
porque la laguna ingrata
le ha robado la fortuna.
Guarda el monte de espinillos
el silencio de sus nidos,
y en el potrero, escondidos,
cantan los ásperos grillos.
Chairan sus férreos cuchillos
en la quietud bienhechora;
y un viejo sauce que llora
ha prolongado su llanto
y derrama su quebranto
sobre un rancho de totora.
Luego de un galope fuerte
que ha llegado por la senda,
ronda un cantor la vivienda
donde lo espera su suerte.
Cuando la moza despierte
con la canción de su dueño,
con su mirar halagüeño
y una sonrisa lozana,
ha de abrirle la ventana
y le contará su sueño.
- "No te muestres desdeñosa.
Abre, que la luna clara,
viendo tan blanca tu cara
ha de sentirse envidiosa.
Dulce mujer cariñosa,
pura y bellísima flor:
Abre, que tu payador
quiere mirarse en tus ojos
y besar tus labios rojos
para no morir de amor".
Y la novia del trovero
es como un clavel del aire
al florecer su donaire
bajo la crin del alero.
Lugo el temblor del lucero
surge con su primer guiño,
mientras la luna de armiño
vierte sus flecos plateados
sobre los enamorados
que se arrullan con cariño.
Y en la tierra despedida,
con dulzura descubierta
sueña la moza, despierta,
verlo soñando dormida.
Tras la ventana florida
vuelve a ocultar su embeleso;
y al emprender su regreso,
el payador, por la senda,
aún conserva de su prenda
el sabor dulzón de un beso.
Mi china es pueblera
(Pintura: Carlos Montefusco)
Tengo un rancho a la orilla del arroyo,
entre plumachos blancos y entre flores,
ande llega el perfume de los yuyos
y el canto de los pájaros del monte.
Tengo tuita mi dicha en esa choza:
mi azulejo, mis pilchas, mi guitarra
y una chirusa buena y querendona
que no sabe ordeñar ni hacer “chatasca”.
¡Es pueblera nomás!... ¡pero qué importa,
si guarda su cariño pa este gaucho,
si a mi no me disgusta que sea fina
y ella vive gustosa en ese rancho!
Cuando suelto los “pampas” a las doce,
después de hacer cantando mi trabajo,
ella mimosa y linda, en la tranquera,
me espera con un beso y un amargo.
Aura está acostumbrándose al trabajo,
-no vayan a pensarse que es tan fina-.
Ya aprendió a juntar yuyos pa los chanchos
y a darles la ración a las gallinas.
Al principio nos dábamos lecciones:
Ni ella sabía hacer el amasijo
ni pisar mazamorra en el mortero
ni yo sabía comer sin hacer ruido.
Como yo soy de lengua tan matrera
y ella es pa conversar tan refinada,
a veces nuestra charla acaba en risas
y nos decimos más con la mirada.
Yo soy bruto nomás, hijo del campo;
ella es fina –al revés- por ser del pueblo.
Y yo pregunto: A quién va a parecerse
el gauchito que llega pa febrero?

Tengo un rancho a la orilla del arroyo,
entre plumachos blancos y entre flores,
ande llega el perfume de los yuyos
y el canto de los pájaros del monte.
Tengo tuita mi dicha en esa choza:
mi azulejo, mis pilchas, mi guitarra
y una chirusa buena y querendona
que no sabe ordeñar ni hacer “chatasca”.
¡Es pueblera nomás!... ¡pero qué importa,
si guarda su cariño pa este gaucho,
si a mi no me disgusta que sea fina
y ella vive gustosa en ese rancho!
Cuando suelto los “pampas” a las doce,
después de hacer cantando mi trabajo,
ella mimosa y linda, en la tranquera,
me espera con un beso y un amargo.
Aura está acostumbrándose al trabajo,
-no vayan a pensarse que es tan fina-.
Ya aprendió a juntar yuyos pa los chanchos
y a darles la ración a las gallinas.
Al principio nos dábamos lecciones:
Ni ella sabía hacer el amasijo
ni pisar mazamorra en el mortero
ni yo sabía comer sin hacer ruido.
Como yo soy de lengua tan matrera
y ella es pa conversar tan refinada,
a veces nuestra charla acaba en risas
y nos decimos más con la mirada.
Yo soy bruto nomás, hijo del campo;
ella es fina –al revés- por ser del pueblo.
Y yo pregunto: A quién va a parecerse
el gauchito que llega pa febrero?
jueves, 11 de noviembre de 2010
Mi hijo el refinao
Hoy llega mi gurisitodesandando la distancia,
y estoy sofrenando el ansia
de alzar mi dicha en un grito.
No hay que hacerle, estaba escrito,
que le'iba a doler la ausencia;
y engavillando esperencia,
se habrá dao cuenta ¡de'juro!
que no hay trillo más seguro
que el trillo de la querencia.
Un año en Montivideo,
lo habrá transformao sin duda,
cambiando su lengua ruda
por el mas fino proseo.
Bien hablao, ¡ya me lo veo
ligar chinas onde cuadre!
Pa mejor es como el padre,
seco en la cuestión "mujer",
¡Tá clavao no puede haber
hijo'e perro que no ladre!
Aquí conservo la esquela
que le remitió a su Tata,
solicitándole plata
pa comprarse una vigüela.
Y aunque a gatas fue a la escuela,
si tiene afición y apego;
yo carculo que el borrego
me va a salir buen cantor:
guitarrero y payador,
igual que Julio Gallego.
------------------------------
¡¡¡guau guau guau guau!!!
...............................
¡Ay! si el cuzco no me engaña
ya mi muchacho ha llegao,
pero... si vendrá cambiao
que el "Jeta Negra" lo extraña.
-"¡M'hijito!¡Dicha tamaña
de los ojos que te ven!...
Aunque mirándote bien,
tan extravagante estás,
que por poco soy capaz
de ladrarte yo también".
-"¡Callao, stop, father, please,
que el sport me sienta cumbre
y hay que imponer la costumbre,
del plan "Juventud Feliz".
-"Ta bien, se ve que venís,
afiladazo del centro,
y aunque algo raro te encuentro
no critico tu pilchaje,
que al gaucho no lo hace el traje
sino lo que tiene adentro...
¿Y?, ¿Te fue bien?".-"¡Okay, papi!
Te diré que soy un hit
cantando en el grupo beat,
más vip que hay en la capi!
-"¡Jué pucha!hace falta un lapi
la libreta y goma;
pa ver si tu padre toma,
apunte de ese palabreo,
porque a vos Monti-video
te ha dao vuelta
hasta la idioma!"
-"¿Te has comprao el instrumento?"
-"Fui father, yes, hace rato,
¡Mirame en este retrato
tocando en un casamiento!"
- "Dejame ver un momento...,
¡Pero esta lira es cuadrada!
No tiene boca ni nada
y en vez de un gaucho cantor,
parecés un planchador
con la herramienta enchuflada!".
-"Father, Usted no carbura,
mi guitarra es electrónica,
porque yo imprimo la tónica
que la juventud procura".
-"Respondeme, ¡caradura!,
si aquí no hay más que una vela,
¿dónde enchuflas la vigüela
pa hacerme oir los cantares,
del Indio Juan Carlos Bares
y de Wencesalo Varela?
-"Yo no cultivo el gauchesco,
yo canto música beat,
que es la que está en el cenit
con un brillo gigantesco...
-"No m'hijo, yo no merezco
que usted me salga sanguango,
y use un guitarrón guarango
que parece por lo fiero,
la pala de un panadero:
poca tabla y puro mango!".
-"Father, porqué despotrica,
¡tampoco yo lo merezco!
mi canto es virgen y es fresco,
burbuja azul que salpica,
la música de hoy, implica,
más espíritu que idea;
y aunque usted diga que es fea
que lo tiene facto putre,
nuestra inspiración se nutre
de aquello que nos rodea"...
Los muchachos de éstos días,
los de la era vigente,
vamos al club simplemente
porque ya no hay pulperías.
ni vitroles ni tranvías,
son del tiempo de nosotros,
y usamos en vez de potros,
motonetas relucientes.
¡Ya ve somos diferentes
porque los tiempos son otros!
-"¿Sabés que tenés razón?"
-"No sabe cuánto me alegra,
que respalde a quien integra
a la nueva generación.
La paternal comprensión
es imprescindible aun hoy.
Puesto que la nueva hola
se compone de esa gente,
que arma un bochinche imponente
porque se siente muy sola".
Y ustedes que han sido y son,
fanáticos de otra era,
nos miran solo por fuera
sin vernos el corazón...
-"¿Sabés que tenés razón?"
-"¡Claro que la tengo y mucha
pues pretende nuestra lucha
desgarrar antiguas redes,
y cantamos para ustedes
pero no se nos escucha!"...
No quiera usted desoir,
la magia de esas canciones,
que son manifestaciones
de una forma de sentir.
Una cosa es porvenir
y otra cosa es tradición,
y la actual generación
con armas de otro calibre,
tiene derecho a ser libre..."
-"¿Sabés que tenés razón?..."
...Pero con razón y todo
tenés aquí mi guitarra,
que todo aquél que la agarra
debe cantar a mi modo.
Desculpá si te incomodo
poniéndola en tus brazos,
y pa que afirmés los pasos
y el oido se te componga,
me tocás una milonga
o te deslomo a guascazos!".
Nicolás no quiere más

Con los gallos mañaneros,
la mayor de los Gómez,
escofinó a piedra pómez
sus talones chacareros.
Puso en sus crenchas ruleros
de diferentes tamaños,
saldó una deuda de baños
con lo que andaba morosa
y afrontó muy buena moza
su fiesta de quince años.
Exquisito almuerzo criollo
con los vecinos del pago,
y un halago y otro halago.
como un pial con todo el rollo.
Fué desbordando el arroyo
de paisanos satisfechos
que tal vez más por estrechos
que por judas y por chuzcos,
trajeron hasta los cuzcos
pa' aprovechar los requechos.
Cayó el turco Nicolás,
vendedor de baratijas:
-"Beine, bendiente, sortija,
berfume, lienzo y matrá"...
Teniendo eso y mucho más
no se animó a ofrecer nada
pues halló a la paisanada
dándole el tajo primero,
a un soberbio asao con cuero
de vaquillona chorriada.
Fué servido Nicolás
y vaciló entre asco y hambre,
viendo el mechón de pelambre
que no había probao jamás,
sin mirar a los demás
pa' comer del justo modo
lo que mereció su apodo
de 'socotroco beludo'
mascó y tragó cómo pudo,
carne cuero pelo y todo.
El patrón pa' todo el mundo
tendió los brazos abiertos
logrando que los cubiertos
descansaran un segundo,
pidió un aplauso rotundo
de manos pero de pie,
que sonó de buena fé
ponderando al asador,
y el turco lleno de horror
se preguntaba ¿porqué?...
Después de los prolongaos
diálogos de sobremesa
llenos de historia y promesa
de muchos otros asaos,
vio partir los convidaos
que satisfecho el carrillo,
fueron emprendiendo el trillo
de sus respectivos ranchos,
a esa hora en que los chanchos
reclaman el afrechillo.
Por la noche fué invitado
pa' cenar y pa' dormir
después de algún elixir
con pitangas o guindados,
Nicolás ilusionado
con un menú más diverso,
tuvo que hacer un esfuerzo
por disimular su pena,
cuando vio servir la cena
con sobrantes del almuerzo.
-"Turco no quierer manjar
que ya morder medio día,
turco breferir vacía
blato en mesa familiar.
Turco dormir sin cenar,
turco bartir bara el alba,
turco dientadura salva
del duro comida buerca,
y ¡ojalá vecino cerca
tiener vaquillona calva!".
Chevroleteando

Aura que soy del poblao,
dónde no hay zanjas ni barro,
vendí la yegua y el carro
pa comprarme un auto usao.
Lo blando del tapizao
me desconcertó bastante
y acostumbrao al pescante,
la martinica y las riendas;
soporté dudas tremendas
con los cambios y el volante.
Pero igual mostré la garra
y en lo que chifla un chingolo
lo aprendí a lidiar yo sólo
cómo aprendí la guitarra.
Tratando de no hacer farra
lo monté lo más tranquilo
diciendo si agarro el hilo
del secreto del chofer,
calculo que esto va a ser
cómo cantar un estilo.
Cuando tantié la palanca
dejándolo en punto muerto
pensé, voy a ver si advierto
cual es el botón que arranca.
Le hundí una perilla blanca
y al rugir cómo una fiera
dije: -" acerté de primera!"
pero lo que había prendido
fué el radio, que metía ruido
de música nueva olera.
Después toqué el clavijero
del medidor de bencina
los faroles, la bocina,
la escobilla y el yesquero
y todito aquel tablero
de teclas al por mayor,
nervioso y de mal humor;
toqué tantas que al final
no pude saber con cual
hice arrancar el motor.
El radio anunció un conjunto
con la zamba "La Engañera"
y al sentir gritar: -"¡Primera!"
puse el cambio en ese punto.
Como llevando un difunto
salí con pasó de entierro
y escuchando cómo el perro
con la atención más profunda
cuando dijeron: -"segunda!"
les obedecí en el fierro.
Ladiándole el bulto al centro,
rumbié pal lao del estadio
y al bastonero del radio
le dió por gritar: -"Adentro!",
yo iba a marchar al encuentro
del portón a rienda suelta
cuando aquella voz resuelta
quiso evitar el desorden
acaté la contraorden
cuando me dijo: "¡Otra vuelta!"...
Fui a doblar a la derecha
pero aquel mandón porfiao
por gritarme: -¡"Al otro lao!",
me zambulló contra flecha.
Como la calle era estrecha
vi que la cosa era brava
porqué un camión se acercaba
tremendamente veloz
y alcancé a escuchar la voz
advirtiéndome: -"¡Se acaba!".
Un golpe ensordecedor
tronó en los carrocerajes
y una lluvia de engranajes
fué cayendo alrededor,
al juntarse el radiador
con el asiento de atrás
se salvó el radio nomás,
que marchando lo más bien,
le preguntó a no se quién:
-"Engañera, ¿pa' onde vas?"
miércoles, 14 de octubre de 2009
Había una vez vino de uva

Cuando abandonando el arca,
Noé cultivó las parras;
le puso a todas las jarras
vino de una sola marca.
Entonces cada comarca
copiándole la receta,
inundó todo el planeta
de auténtico jugo de uvas,
llenando las viejas cubas
de tintillo hasta las jetas.
Pero después con la urgencia
que el progreso nos impuso,
hicieron uso y abuso
hasta de la propia ciencia.
Alguien inventó la esencia,
la anhilina y la tintura
y con una tinta oscura
se inventó un líquido oscuro:
entonces el vino puro
pasó a ser química pura.
Luego una simple etiqueta
adherida al envase
le dio distinción y clase
a cualquier vino berreta.
y la botella coqueta
en los estantes del bar,
cambió el gusto popular
provocando los antojos,
de saborear con los ojos
y no con el paladar.
Con el nombre de una granja
o de una bodega nueva,
cualquier botella nos lleva
a dormir en una zanja.
basta que tenga una franja
verde, si es una película;
o una pequeña partícula
de semilla, cuando es vino;
para que uno pierda el tino,
el buen gusto y la vesícula.
Claro que hay vino aromático
y auténtico cien por cien,
que por puro le cae bien
al abstemio y al hepático;
pero ese vino antipático
a los boliches no llega;
y únicamente despliega
le exquisitez de su aroma,
cuando orgulloso lo toma
el dueño de la bodega.
Es tanta la propaganda
que al vino haciéndole están;
que las bodegas no dan
abasto con la demanda.
No falta en ninguna tanda
esta frase repetida:
"Acompañe su comida
con un producto genuino,
porque una copa de vino
es una copa de vida"...
O sino la frase aquella
de: "Tómelo por amigo,
por más que haya un enemigo
escondido en la botella".
sobre todo cuando en ella,
la ciencia que es tan completa,
en vez de uva en las recetas
para hacer las cosas buenas:
le pone un racimo apenas
dibujado en la etiqueta.
Si es totalmente seguro
que el vino alarga la vida,
ha de ser una bebida
superior al whisky puro.
Entonces nuestro futuro
puede depender con creces,
en cuestión de pocos meses
de la exportación de vino,
compitiendo con el fino
licor de los escoceces.
Yo confieso que no cato
ni el buen whisky ni el cogñac,
sin embargo soy un crack,
pa chupar vino barato.
Y sentado frente a un plato
rebosante hasta el copete,
no me vengan con clarete,
ni rosado, ni amarillo;
porque yo soy pa'l tintillo
como gurí pa'l chupete.
jueves, 19 de marzo de 2009
A las tortas fritas

Nadie sabe a que se debe
que las criollas tortas fritas
suelen ser más exquisitas
sí son hechas cuando llueve,
no falta quién no las pruebe
sí no es bajo un temporal,
también la siesta nupcial
de una parejita nueva
sólo siempre y cuando llueva
tiene un sabor especial.
Se forma una simple masa
de harina con agua y sal
que admite y no queda mal
agregarle leche o grasa,
su fórmula tan criollaza
no exige más condiciones
pero por sus propios dones
tolera ingredientes nuevos,
cómo ser un par de huevos,
muñatos y otras cuestiones.
Después que un rato se soba
se hacen los discos de masa
cuando ya suelta la grasa
su fragancita que arroba,
sí no hay ni un palo de escoba
pa' darle forma y orilla,
se recurre a la sencilla
solución de una botella,
y a veces a falta de ella
se moldean en la rodilla.
Se frien en la sartén
pudiendo hacerse en la olla
que es la manera más criolla
y es la más propia también,
cuando la grasa está bien
dando burbujitas mudas
se les hace estando crudas
y antes de echarlas adentro,
dos tajos en cruz al centro
pa' que no queden panzudas.
Las tortas son un deleite
cuando están fritas en grasa
pero sí ésta fuera escasa
lo mismo sirve el aceite,
no hay hippie que no se afeite
sí un sicólogo le exhorta
que acepte oler una torta
y al instante le hace creer,
que sólo podrá comer
quién tenga la barba corta.
Son un gran bocao caliente
y una regia cena fría,
y hay quienes las frien un día
pa' comerlas al siguiente,
pueden ser naturalmente
redondas o punteagudas
pero de lo que no hay dudas
es de que siempre son ricas,
ya sean grandes o chicas
quebradizas o guascudas.
En rueda de tortas fritas
aprovechando el momento
se estudia el comportamiento
de las diversas visitas,
no faltan las señoritas
que sintiéndose observadas,
muerden cómo desganadas
con veinte mil miramientos
y abundan los angurrientos
que se las meten dobladas.
Los de fino paladar,
afirman y hacen muy bien
que estén hechas cómo estén
las tortas son un manjar,
el que las quiera probar
y darse la tal panzada,
no tiene que hacer más nada
que esperar un chaparrón,
y apearse en cualquier fogón,
que en fija están de torteada.
lunes, 21 de julio de 2008
La confusión

Sin conocerme siquiera
se me declaró por carta,
donde me enrabó una sarta
de linduras en hilera,
ligando de esa manera
el resto se me hizo robo
y empecé a sentirme lobo
como nunca me sentí:
más contento que un gurí
que le regalan un globo.
Con el propósito firme
de ofrecerle juez y cura,
juí a conocer su figura
pa dispués no arrepentirme
salió el viejo a recibirme
de la forma más atenta
porque se sacó la cuenta
que yo era algún comprador
de una camioneta Ford
que tenía pa la venta.
-"¡Ya calcula lo que viene"!!
dijo, invitándome a entrar
y le puedo asegurar
que es lo que a usted le conviene,
con los ajustes que tiene
su arranque es muy impulsivo
y antes de hacer el recibo
puede probarla nomás...
Yo pensé: "¡Satanás,
qué padre desaprencibo!".
-"Le alvierto", dijo el anciano,
"que no es ninguna monada
pero está recién pintada
aunque es de tercera mano"...
-"¿Qué mas?", dije con desgano
refiriéndome a la hija,
"pa arrancar nunca le exija
porque inundada se atora
y a más como es pateadora,
cuídese al darle manija".
-"¿Y es muy vieja?", pregunté
-"calcule, tiene bigote
y un caño que a medio trote
ya empieza a hacer "pereré".
Cuando pase a ser de usted
trátela de muy buen modo,
que aunque están flojos del todo
y aflojaus los paragolpes
si no le da muchos golpes,
el de atrás tiene acomodo".
-"Me la miró un auxiliar
y me aconsejó también
que la lubricara bien
pa que no juera a chillar".
Y agregó, sin yo soñar,
que hablaba de la cachila
-"déjelá marchar tranquila
donde hay un repecho bravo
que si la apreta en el clavo
se va a calentar en pila".
-"Cuando el pión la necesita
sin permiso me la agarra,
pa salir por ahi de farra
con amigotes que invita.
Por eso la pobrecita
con la trompa echa pedazos,
conoce todos los pasos
y las picadas mas malas
y de andar entre los talas
me la han curtido a pinchazos!"
-"Con razón esa vizcacha
salió a buscar quien le ladre",
dije mostrándole al padre
la esquela de la muchacha
y el anciano en una racha
de cólera sin gobierno,
me mandó al mesmito infierno.
Quedándose el infeliz
sin comprador y sin yerno.
Romance al payador.

Su querencia es el pago "Los ayeres", pago inmenso,comarca de comarcas. Desde alli viene,pero el gris del Tiempo no empolvo su guitarra: La sabe abrillantar de soles nuevos no renunciando
a lunas ya pasadas; y luciernagas jovenes tachonan como estrellas el cielo de su caja. Nomade,trashumante,peregrino, sin que su siempre andar jamas lo haga forastero de pueblo ni de siglos, llega,se va y retorna,como el agua, con carta blanca de ciudadania, porque "Canto" es el nombre de su patria. No viene huyendo de ningun progreso; viene a su encuentro ,y no con una lanza sino con la extendida mano tibia para desearle muy feliz llegada. Memorioso,"actualista" y adivino, crecio para ser tronco y echar alas; y,oriundo y aparcero de preteritos, menciona los presentes y mañanas. Gesto pleno gestado en plena gesta, que se mantuvo cuando las tacuaras en lugar de caduco semilunio por fin lucieron aguijon de plata. Gesto que se conserva cuando el musculo deja sitio a las maquinas, cuando los naipes dan espacio al libro para flores de luz,mejor cantadas. Gestos que otros veran cuando las cosas aun lejanas sean ya lejanas; porque ya los oidos del futuro captan su voz altisima...y la llaman ! Tiene una novia que se llama Vida cuyo insomnio no entorna la ventana para premiar con besos noche a noche, los ramos de su eterna serenata. Nadie canta mejor,aunque no tenga cuerdas de ruiseñor en la garganta, ni existen arpas magicas que suenen mas claras que su rustica guitarra. Payador:todo el barro del Planeta se hace nido de hornero entre sus ramas. Abel Soria.De su nuevo libro:"QUe yunta pa una cinchada"
miércoles, 16 de julio de 2008
Lo malo tampoco dura
Después de haber embarcao
la ciruela y la sandía,
dije, “qué querés, María,
que te traiga del poblao?
Si ando bien en el Mercao
contá con un regalito”.
Y ella exclamó, dando un grito
medio ahogao por la emoción:
- Tráime un larga duración,
Si es posible de “Palito”...
Llegué al Mercao, y después
de una lucha seria y larga,
conseguí vender la carga
pese al escaso interés.
Me entretuve hasta las diez,
acaso sin darme cuenta,
castigando mi osamenta
con algún “mata-organismo”,
pa brindar conmigo mismo
por el triunfo de la venta.
Un heladero en la esquina
gritó, “sángüiche, vasito,
cassata, bombón... palito!”
...Y áhi me acordé de mi china,
Me acerqué y le dije ansina:
- Ya que machetear es malo,
me despacha uno de palo,
pa que sea más que palito;
y en un papel bien bonito
me lo envuelve pa regalo.
En el bolsillo trasero
de mi bombacha “caquí”
lo guardé junto al “Haití”,
las hojillas y el yesquero.
Y al ratito, contra el cuero,
justo donde se me irrita,
sentí una gota maldita,
gorda y fría como un chumbo,
refalando con mal rumbo
y haciéndome cosquillita.
A pata, desde el Mercao,
con un solaso infernal
llegué a la Estación Central
caliente con el helao.
Completamente inundao
por la popa y por la proa,
sintiéndome una canoa
que más que agua hiciera barro,
me puse a armar un cigarro
que le hallé gusto a cocoa.
En un tren con mucha pasta
soporté miradas hoscas,
jediendo y rodeao de moscas
como pa decirles “basta”.
Bajé con aquella pasta
frente mismo, a mi tapera,
sin poder ni tan siquiera
tirarla pa la banquina
porque, impaciente, mi china
me esperaba en la tranquera.
Y dándole un montoncito
contenido en el pañuelo,
le dije con desconsuelo
y en tono grave y marchito:
-Tu regalo de “palito”
que le compré al del cajón,
se ha vuelto un charco marrón,
todo pegoteao y chirle,
porque me olvidé advertirle
lo de “larga duración”.
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