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miércoles, 27 de julio de 2011

Sanos consejos

(Pintura: Carlos Montefusco)
Güeno, amigo, arrimesé
si es que se cree pal amargo
criollazo y de tiro largo
como para una de a pie;
yo también lo seguiré
hocio a hocico ¡canejo!
volcándole algún reflejo
de mi experiencia oportuna,
como hace el sol con la luna
al contemplarla de lejos.

Veo que es muy cachorrito,
ladra fuerte y sin gobierno,
que vive en su hogar paterno
con sus padres y hermanitos.
Si algún día ¡Dios bendito!
los llegara a abandonar
y se lanzara a rodar
los caminos desparejos,
recuerde de estos consejos
humildes que le viá dar.

Nunca se haga el pendenciero
ni se achique demasiado;
cuando se vea mal parado,
no dispare, compañero,
nunca se haga de un ladero
para sostener su nombre,
de los guapos no se asombre
ellos saben lo que hacen:
ande hay yeguas potros nacen,
no hay distancia de hombre a hombre.

No se envicie en ningún juego
porque él labrará su ruina.
Y si pretende una china,
no se aboque ni sea ciego,
no se chamusque en el fuego
devorador del querer,
trátela de conocer
bien a fondo, compañero,
que suele ser embustero
el amor de la mujer.

Júyale a los adulones,
tienen ponzoña en el alma,
estime con fe y con calma
sólo a los sanos varones.

Si llega a ser padre un día,
haga de su hogra un templo,
legando el más rico ejemplo
a sus hijos como guía.
Deles paz, sabiduría
de la que ofrece la escuela,
como la madre lo anhela
para bien de su futuro,
la instrucción es pan seguro
que sustenta y no desvela.

Deles carrera y oficios,
que no se hagan haraganes,
si se convierten en truhanes
darán malos beneficios;
júyale a los artificios
de la gran vida moderna,
adore la sempiterna
y fértil Naturaleza,
que en ella está la grandeza
que da vida y nos gobierna.

Tenga por fe la doctrina
de Cristo y su religión,
templo sea su corazón
y altar su alma argentina,
porque el cielo la ilumina
a vuestra alma sincera
que en perpetua primavera
sigue su existencia en pos;
no hay más amigo que Dios
y un canario en la cartera.

martes, 7 de junio de 2011

Boliao

(Foto: Eduardo Amorim)
Prenda: dende que la hi visto
mi ha dejau el alma loca,
y vivo "abriendo la boca".
Yo me pasaba 'e listo
y es cosa juerte, ¡por Cristo!
que ande un hombre a los antojos
que pidan sus labios rojos.
Como yo vivo "maniao",
¡dende que usted me ha boliao
con los "plomos" de sus ojos!

¡Qué quiere... Ansina mi vida,
es tuito lo que rifiero,
porque yo soy muy sincero
cuando juego una partida.
No sé sondiarle la herida
al cáustico del amor...
Y le juro por mi honor,
mi viola y mi parejero;
que pa ser su compañero,
¡Me hizo de encargo, el Criador!...

Si no le asusta mi estampa
y llego a ser su marido
himos de tejer el nido
bajo el cielo de la pampa.
Por qué... dnde quiera acampa
el criollo, si güeno es...
y pienso con interés
contemplando su hermosura:
¡"Ni aunque nazca en la llanura
el hijo de un montañés"!

Si es "hembra será... La Historia
desplegando su oriflama
con parecerse a su mama
¿Pa qué quiere mayor gloria?...
Y...oiga; mi requisitoria:
Si "nuestro encargo" es varón
pa que sea "de corazón"
y no un pueblero sotreta
en vez de darle la teta
¡Me lo cría con "cimarrón"!...

lunes, 6 de junio de 2011

Flores del monte


Flor de la costa entrerriana
que perdida en el follaje
da esplendores al paisaje
de esa tierra soberana.
Donde al rayar la mañana
la saludan los zorzales
en tupidos matorrales
donde el ceibo se levanta
esa magnífica planta
engarzada de corales.

Allí crece el espinillo
exhalando sus aromas,
allí gimen las palomas
de atornasolado brillo
y entre el débil plumerillo
que blanquea en las cuchillas,
el trébol y las gramillas
le dan al aire pureza
y al corazón la tristeza
que entonan las avecillas.

El Uruguay en su lecho
corre entre lindas piedritas
cual las penas infinitas
que a solas guarda mi pecho.
Allí muestra el verde helecho
entre penas su frescura,
allí queda la ternura
que mis padres disfrutaron
con las dichas que pasaron
como el agua limpia y pura...

Allí a la hora de la siesta
me la pasaba en el monte,
contemplando el horizonte,
el cielo, el llano, la cuesta.
De las aves dulce orquesta,
del río suave murmullo,
de las flores el capullo
fueron la luz de mi vida,
allá en la tierra querida
de mi sangre y de mi orgullo!...

domingo, 5 de junio de 2011

El mate retobao


Tengo un mate retobao
con un buche de ñandú
de los que andan por el sud
que yo mesmo lo he voliao.
Sencillito y bien curao
por la consecuente usanza
el que guste con confianza
puede a mi rancho llegar:
y en él le haré saborear
un lindo verde esperanza.

Es el lujo e mi cocina
y como tanto lo quiero
lo vigilo con esmero
porque no se ruempa ansina
cuando me alcanza la china
alguno de tardecita
lo chupeteo y la espumita
hace a mi vista alegrar
porque le hace recordar
de los campos la lomita.

Ni bien puntea la mañana
ya lo hace trotar mi china.
De mi cuarto a la cocina
como potranca liviana;
lo cimarroneo con gana
de seguir hasta pasao
la china se habrá cansao
pero el mate qué esperanza
sigue siempre con la panza
ni un punto se le ha bajao.

¡Lindo de noche guitarreo
pa no perder la costumbre
prefiero más que la lumbre
un verde para recreo
y así saciando el deseo
de matero y payador,
la yerba le da frescor
a mi robusta garganta,
dándole armonía tanta
como la del ruiseñor.

jueves, 12 de mayo de 2011

La ruda macho


La ruda tradicional
aunque por su olor sea fiera,
la usa la gente campera
por su don medicinal.
Ella para todo mal
sirve aunque sea despreciada,
siempre fue desalojada
de los más bellos jardines,
vino al mundo con sus fines
y debe ser respetada.

La ruda es como esas criollas
que alejan las sociedades
pero en las necesidades
las ocupan sin embroyas.
La ruda siempre descoya
de las demás, no es coqueta,
el hormigón la respeta
y el frío poco la daña,
se utiliza en la campaña
para el mal de ojo y “la yetta”.

En los guardapatios criollos
la ruda y el azaharero,
la menta como el romero
prestan sus grandes apoyos,
en los instantes de escoyos
son como el alfilerillo
o como el yuyo sencillo
que le llaman la meona,
la lengua ‘e vaca largona,
la cepa y el romerillo.

La infusión de ruda macho
-dijo Sierra, el curandero-,
que es un laxante campero
especial pa’ los borrachos.
La lombriz en los muchachos
la desaloja y la cura,
sus vahos, los parto’apura
y que pa’l oído es,
mejor que el aceite ‘e nuez,
bien frita en la oliva pura.

Yo, como humilde campero,
aunque de ciencia algo escasa,
del guardapatio ‘e las casa
la ruda es lo que más quiero;
en ella pongo mi esmero
por verla hojosa y morruda,
cuando la estación ya muda
los panoramas del rancho
muchos vienen hasta Pancho
por un gajito de ruda.

jueves, 25 de junio de 2009

Mi gaucha




Tengo una gaucha ¡gran siete!
dulce como remolacha,
y aunque no es una muchacha
levanta como el copete,
a veces se empolva al cuete,
y de la pintura abusa,
y moños y cintas usa
en la ropa y la cabeza,
ella se cree una belleza
y es fea como lechuza.

Chillona es como chicharra,
porque es demasiado sorda
y es más bien flaca que gorda
y parece un bicho 'e parra,
a veces se despatarra
haciéndose la mimosa,
y como gata rabiosa
encoge el lomo y lomea
y toda se babosea
como ternera viciosa.

¡Ahijuna!, vieja emperrada,
está en que yo la mantenga
y se hace la chancha renga
si la echo por dejada.
Canta con voz destemplada
y suelta al aire su crin,
sin imaginar el fin
que tendrá su zafarrancho;
no sabe que a cada chancho
le llega su San Martín.

La otra tarde la dejé
sola por ver lo que hacía.
Y a la guasa gaucha mía
muy borracha la encontré,
entonces le pregunté
al verla que estaba muda,
si quería un té de ruda
para limpiar su intestino,
y me dijo: "Dame vino
porque a curarme me ayuda".