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sábado, 23 de julio de 2011

Milonga

(Vista aerea de una guitarra hecha con 7000 árboles plantados por don Pedro Martín Ureta en homenaje a su esposa Ña Graciela Yraizoz, en General Levalle, Córdoba). www.lanacion.com.ar/1371752-una-guitarra-de-7000-arboles-en-las-pampas

Cayó la tarde apurada
y una oscuridad tupida,
cubrió la pampa en seguida
y se hizo noche cerrada.
Una guitarra pulsada
sentidas notas entrega,
una voz lejana llega
que un viento suave prolonga
y es que canta por milonga
el alma de Santos Vega.

Del rodar de las lloronas,
del relincho del bagual,
del viento en el pajonal
que mil canciones entona;
de la prima a la bordona
que en bella combinación
abrieron el corazón
de la guitarra al cordaje,
nació en la pampa salvaje
la milonga hecha canción.


En el día del Payador: ¡Feliz día a esos paisanos que cantan con fundamento!

jueves, 19 de mayo de 2011

La guitarra

(Foto: Hugo Covaro)
Al verte arrumbada y sola
he aventado de tu caja
el polvo que te amortaja
sin estar muerta, mi viola.
De tanto anudar con piola
tus viejas cuerdas barbudas,
están esas cuerdas mudas,
no puedo un cielo rasguear
ni al son de un triste implorar
al Señor de mis ayudas...

En tu caja resentida
de tu existencia razón,
como yo, en el corazón
tienes una larga herida.
Así, tu vida es mi vida
una la dicha fue ayer,
uno solo el padecer
y, si nuestra vida es una
tal vez la misma fortuna
gozosos nos vuelva a ver.

Allá en tus tiempos mejores
prendidas del clavijero
más de un cantor guitarrero
te envidió cintas y flores.
Una funda con primores,
que hoy se hizo tiras de rala,
te hubo bordado por gala
la moza que amé y me amó
y que también me dejó
de puro que ando en la mala.

Pobre la guitarra mía...
más de uno me ha preguntado
por qué ya no te he mercado
en una vil trastería...
Primero me moriría
asido a tu diapasón,
que si cuerdas de ilusión
no dan más voz que el silencio,
yo en tu mudez reverencio
mi honrada desolación.

Mas, no es tanta tu pobreza:
tus cuerdas emparejé
y ya a rasguear empecé
las notas de una firmeza.
Si tu voz es voz que reza,
honor es tu desventaja;
y solitos, en voz baja
daremos gracias a Dios,
siempre abrazados los dos,
tú a mi vida y yo a tu caja.

miércoles, 13 de abril de 2011

Mi amparo


Aunque parezca de freno,
dicen que soy cimarrón;
porque tengo el corazón
como redomón ajeno.
Si ando de tranco serenco,
donde voy dejo la huella,
y si he visto las estrellas
alguien las gracias le doy:
porque al final lo que soy
se lo estoy debiendo a ella.

Ella me endulza la vida
y si por ahi la abandono,
en cuantito 'reflesiono'
voy a buscarla enseguida.
Me cura de las heridas
que algún percance me deja,
yo creo que se asemeja
al amparo de mi mama.
Es un árbol que en su rama
queda dormida la queja.

Tiene un don pa doblegar
al cristiano más taimao
y al chasqui más apurao
hacerlo desensillar.
Pucha si la he visto entrar
como punta de moharra
por esa razón se amarra
para siempre a mi destino
cuando me llama el camino
allá voy... con mi guitarra.

jueves, 3 de marzo de 2011

A mi guitarra


Hermosa guitarra mía
que nunca te me negaste
la que conmigo cantaste
al dolor y a la alegría
quiero recordar los días
que te pulsé con amor
y ahuyentarás mi dolor
al escuchar tu gemido
ven si es que me has conocido
que soy tu viejo cantor.

Cuántas veces sin tener
quien me brindara un consuleo
mirando muy triste el suelo
lloré como una mujer
ya no esperaba volver
a escuchar más tu sonido
y al verme solo y herido
en campos de la derrota
ya de tu caja las notas
habían desaparecido.

Hoy que sangrando una herida
quiero contarte mis penas
vos que fuiste la más buena
compañera de mi vida
si ayer sonaste sentida
hoy de nuevo sonarás
y conmigo vencerás
nuestra desgraciada suerte
porque ni la misma muerte
podrá separarnos más.

Si me ayuda la cadencia
de tus cuerdas vibradoras
habrá llegado la hora
de cumplir nuestra sentencia
porque sos en mi existencia
dueña de mi amor más fuerte
y cuando mi cuerpo inerte
baje a la última morada
irás conmigo abrazada
a la región de la muerte.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Vieja guitarra


Triste y vieja mi guitarra
que olvidada en el alero,
solamente la polilla
va dejando el armazon.
Y al romperse en astillitas
bajo el peso de los años,
va marchándose con ella
nuestra vieja,
nuestra gaucha tradición.

Ya bajo la sombra de verde enramada,
no baila el gauchaje cuando con tu son,
ponías alegrías en las reuniones,
cuando en tus bordonas sono un pericón.

Hoy no cruzas la llanura,
a la espalda del paisano
que te llevó cual reliquia
de reunión en reunión,
para hacer vibrar tus cuerdas
en yerras y pulperías
y cantar con tus acordes
los paisanos
en las ruedas del fogón.

Ya nadie te templa con trémula mano
los dedos no corren por tu diapasón.
Hoy todas tus notas apaga el olvido,
que cubre tus restos con negro crespón.

Ahura como ya estás vieja,
achacosa y carcomida,
cada trozo que se rompe
se clava en mi corazón.
Y me causa inmensa pena
pues comprendo que al quebrarte,
se va el mejor exponente
de una raza
que fue toda tradición.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Guitarra pampa

Ven a mis brazos, guitarra,
que tu acento me estremece;
porque en tus cuerdas florece
una leyenda bizarra.
El hoy casi historias narra
el eco de tu concierto,
parece que el tiempo muerto
en tu voz resucitara,
y que en tu caja dentrara
toda el alma del desierto.

A través de tu sonido
miro la mansa laguna,
donde la cante y la luna
su fulgor ha humedecido.
El noctámbulo graznido
oigo del ñacurutú,
veo correr al ñandú
por un paisaje sublime,
y escucho el viento que gime
en las ramas del ombú.

El horizonte salvaje
de la llanura infinita,
profundamente palpita
en tu lírico cordaje,
y si lleno de coraje
su vuelo armonioso toma
diviso al malón que asoma
por el virgen pajonal
y al indómito bagual
disparando por la loma.

En el llano y en la cuesta,
en el valle y la montaña;
alentaste en las campañas
de las más gloriosas gestas.
Fuiste canto de protesta
de mi raza en cautiverio;
por eso duró el imperio
de tu legendaria estampa,
eres reina de la pampa
y nube de su misterio.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La guitarra y el cantor

(Video tomado de Carloslopezquilmes)Está la copla cantada,
silencioso el diapasón
y un largo camino abierto
para que andemos los dos.

Yunta ceñida y eterna:
la guitarra y el cantor;
si el hombre sigue la huella
que el destino le fijó
pal que anda rodando tierra
no hay aparcero mejor.

La pampa me dio distancias,
el cerro su luz me dió,
la selva me puso duendes
adentro del corazón.
Pero yo no se que fuerza
de raza o de tradición,
de abuelos que me conversan
con su más profunda voz,
me arrimaron este abrazo
de cuerdas y diapasón.

Y así andamos por el mundo
siempre juntitos los dos,
pal que anda rodando tierra
no hay aparcero mejor.
Ahora nos vamos guitarra
por esos campos de Dios,
lo que el camino enseña
lo aprende mejor que yo.

Tú sabes bien que la vida
no me ha dado perfección,
quizás por esas razones
no alcanzo tu condición.
Tú eres madera profunda
la Patria canta en tu voz

El hombre en cambio tropieza,
se nubla en la confusión
su sueño se vuelve duda;
se vuelve espina su flor
y no traduce aunque quiera
lo que dicta el corazón.

Yo elijo la noche abierta
para pedir tu perdón
y te confieso guitarra
que tienes algo de Dios:
me castigas, me perdonas,
me consuelas, Que se yo!

Amalaya siempre juntos
mi copla y tu diapasón,
yunta ceñida y eterna:
la guitarra y el cantor;
p'al que anda rodando tierra
no hay aparcero mejor.

domingo, 29 de agosto de 2010

Triste


Guitarra dueña del trino,
envidia de los zorzales
por donde brota a raudales
el sentimiento argentino.
Otra vez en mi camino
vuelvo a buscar tu canción,
pero no tienes el son
aquel que en lazos estrechos,
nos unió como dos pechos
en un solo corazón.

Ya no responde a mi afán
tu cordaje lastimero
como si fuese un alero
donde las aves no van...
Tristes los campos están
cual si fuera oscurecer...
y en lo más hondo del ser
que a la pensa se habitúa...
se desata la garúa
de las nostalgias de ayer...

Triste el arroyo dormido
de la loma se desata
como un suspiro de plata
en la llanura perdido....
Murmura el viento al oído
sollozos de la tapera
y toda el alma campera
se hace lágrima en los ojos;
más triste que los rastrojos
después de la sementera!

Ya el rancho no tiene nada
de aquel tesoro sencillo
que dió consistencia y brillo
a la hitórica jornada.
Parece que despiadada
la grandeza olvidadiza,
en la gloria que agoniza,
hubiera de un manotón,
deshecho el patrio fogón
y aventado la ceniza...

A lo largo del camino,
parece el viento la queja
de lo grande que se aleja
envuelto en un torbellino...
Nubla el cielo del destino
de la duda el temporal
y una sombra sepulcral
cruza la noche distante
como el alma en pena errante
de la gloria nacional.

Como estigma del pasado,
solo queda de la raza,
el surco que despedaza
y la espiga del mercado.
Y trueca el pueblo cansado
la melena del león
en librea de baldón
sin que la patria se acuerde...
tropa mansa que se pierde
al caer la cerrazón...

En la abundancia caído
el pueblo aquel de la hazaña,
se confunde en la maraña
como un pájaro sin nido...
Árbol que rueda partido
por la tormenta en miñangos,
arroyo que se hace fangos
cuando la seca lo abruma...
restos altivos de puma
que devoran los chimangos.

El recuerdo de otra edad
en la niebla se diluye
como un fantasma que huye
de su propia soledad...
Un viento de tempestad
descogolla los plantíos
y los árboles sombríos
en los lejanos ponientes,
parecen almas ausentes
sobre los ranchos vacíos.

Enramada sin aroma,
la tradición argentina,
no la borda la glicina
ni la arrulla la paloma.
La sequía de la loma
marchita el trébol de olor
y el surco del arador
siempre fecundo y abierto,
como la fosa de un muerto
está esperando al cantor...

Guitarra, triste guitarra,
ya no suenas como antes,
con los estilos vibrantes
y la milonga bizarra.
Tristezas cívicas narra
el poema de tu son;
has perdido la canción
la que con lazos estrechos,
nos unió como dos pechos
en un solo corazón.

martes, 1 de junio de 2010

Herencia pa'un hijo gaucho (fragmento)


Soná guitarra pampera
que preciso tu tristeza,
encerrame en la tibieza
de tu embrujo celestial,
que en esta gota de sal
es un gaucho el que te besa.

En el divino torrente
de tu eterno divagar,
tal vez se logre ensamblar
mi copla lenta y tristona,
y en gravísimas bordonas
al cielo quiera llegar.

Si me falta por sobrarme
lo que me sobra al faltar,
si no me puedo ensartar
en tu madero dolido,
del camino recorrido
sé que nada ha de quedar.

De tu boca sentí el beso
mas dulce y mas soñador.
De tu seno vibrador
el respiro que es umbroso
y hasta me sentí celoso
del zorzal que te anidó.

Que bueno saber que soy
prolongación de tu ser,
que lindo sería saber
si mañana cuando muera
con restos de tu madera
en árbol vuelva a nacer.