viernes, 1 de julio de 2011

Gorjeos - o "Mariposa"- (Estilo)


Tiene muy lindos colores
La mariposa liviana
Mil encantos la mañana
Tiene la estrella fulgores,
Perfume tienen las flores
Misterio la fuente pura
El campo tiene frescura
El viento canciones suaves
Gorjeos tienen las aves
Sólo yo tengo amarguras.

Mil encantos tiene el día
Flores silvestres el suelo
Y tiene pureza el cielo
Que cubre la patria mía,
Tienen muchas melodías
Los mirlos con sus cantares
Y tienen calma los mares
Después de los aquilones
Todos tienen ilusiones
Sólo yo tengo pesares.

Entre sus broches la aurora
Tiene mil encantos presos
Encanto tienen los besos
De la mujer que uno adora;
La guitarra cuando llora
También tiene mil ternezas
La noche tiene grandezas
Que sus crespones estampa
Frescura tiene la pampa
Sólo yo tengo tristezas.

No vengas a mí a llorar
Hijo soy de la congoja
El árbol seco sin hojas
¿Qué sombra nos podrá brindar?
Cansado estoy de llamar
A la prenda que perdí
Todo es pena para mí
Aunque el dolor no me sacia;
¿Qué he de hacer si mi desgracia
me besó cuando nací?

El colorao

(Pintura: Carlos Montefusco)
Yo también tuve un güen flete
vivaracho, escarceador,
lindazo como una flor
y ligero... ¡la gran siete!
El más pintado jinete
pa'montarlo ha desconfiao,
si era de verlo, cuñao,
hasta cosa no de crér
lo veloz que pa'correr
era el lindo colorao.

Era sencillo el apero
con que a mi pingo adornaba,
pues nada lo engalanaba
como el brillo de su cuero.
¡Ah, si pudiera, aparcero,
verlo de nuevo a mi lao!...
Le juro que m'empeñao
pa'olvidarme de él...¡ahijuna!
-Si era todo una fortuna
mi lindazo colorao.

Recuerdo que era un domingo
que a una carrera llegué
lugar ande m'encontré
a un chacarero algo gringo
a quien gané con mi pingo
un desafío mentao
y allí con un "reservao"
vino a pedirme revancha
y en las faldas de esa cancha
le ganó mi colorao.

En tuitas partes que juí
con mi colorao machazo
no sé mentir, amigazo,
siempre halagado me ví.
Aunque también comprendí
que pa'ser tan afamao
es que había dismostrao
ser un jinete sin trampa
sobre la terrible estampa
de mi lindo colorao.

Sin entrevero ni engaño
e impulsao por un empeño
sabrá cómo me hice dueño
d'ese flete tan extraño.
El día de mi "cumpleaño"
en regalo lo he ganao.
(Mi tata que hoy es finao)
aún recuerdo que me dijo:
-Voy a regalarte m'hijo
un güenazo colorao.

Y aquél flete escarseador
dueño de tantas victorias
envuelto en sus propias glorias
cayó... pero vencedor.
Inorando que un traidor
me lo había envenenao,
un día que juí invitao
pa' una carrera de agaya
triunfó, y, en la propia raya
cayó muerto el colorao.

El pangaré

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Paisano, tu pangaré
es un flete soberano
regalámelo, paisano,
que mucho lo cuidaré.
En cambio yo te daré
mi lindo oscuro tapado,
lindo flete pa'un pueblado,
saltarín como pelota
y es un lujo cuando trota
y si corre es un venado.

Montá, paisano, mi oscuro
y andate con tu querida,
mirá que ya la partida
viene a buscarte seguro.
Y yo, gaucho, te lo juro
que nunca te venderé.
Si me preguntan diré
que mis indios te encontraron
y que después te mataron
pa' robarte el pangaré.

En un malón que pegamos
de la pampa en las orillas
arriamos varias tropillas
que en el camino encontramos,
luego que nos amontonamos
pa'repartir el botín
sonó el indiano clarín
que se tocó p'al reparto,
yo me le prendí de un salto
a mi oscuro de la crin.

Sin riendas lo salté en pelo
y se agachó a corcovear
y se empezó a levantar
como quien se va p'al cielo.
Medio le tuve recelo
mas me había asegurado
y el indiaje alborotado
se levantó en gritería
y encaró la toldería
mi lindo oscuro, tapado.

Tomá, paisano, mi oscuro,
mi lanza y hasta mi pluma,
mi cojinilo de puma
y mi rebenque pampeano;
mi lindo perro baqueano,
gaucho, también te daré.
Mas yo quiero el pangaré
porque me agrada su estampa
yo quiero cruzar la pampa
montado en tu pangaré.

Pa pasar el tiempo


Un domingo de tardesita,
d'esto ya hace un tiempo,
me juí de visita
a lo'el vasco Pedro.
Procuré peinarme
como los puebleros,
y en forma de hachaso
m'hise raya al medio
y gasté en la clina
un caracú entero
con mis botas nuevas
y el mejor pañuelo,
un relós que no anda
por más qu'es nuevo,
sólo por florearme,
me lo puse al pecho.

Porque soy redondo
como nido'e tero
y ni me hase falta
ser dotor y leído:
pa saber las horas
me sirvo del cielo,
qu'es relós que no erra
ni un menuto e medio...
¡Ah!... ya me olvidaba
decir que jediendo
a Pachulí estaba
todito mi cuero.
Pachulí machazo
que compré en dos pesos
a un turco ladino
que dijo ser bueno.
Y a é ser, porque jiede
como a flor de trébol.
Ah, cuanti lo tope
a aquél cajonero,
como veinte frascos
compré por lo menos;
y, cuando é visita
vaya a lo é ño Pedro,
perfumo mi chuso,
perfumo mi apero,
y hasta el panza'e burro,
l'echo un frasco lleno;
perfumo mis patas,
perfumo mis tientos,
l'echo a cuanta guasca
ande por el suelo,
y hasta a las que cuelgan
contrito del techo,
que no ha d'escaparse
ni mi cuzco overo,
que ha crer que lo baño
porqui anda pulguiento.
¡Ah! ¿si por mi juese?
L'echo al mundo entero
pa que jieda lindo
ya que jiede a muerto,
y después de todo...
pa pasar el tiempo...

Pa seguir cotando,
pues me voy del cuento,
me juí de visita
a lo'el vasco Pedro,
que tiene tres hijas
que son un portento.
Son de anca partida
y abundante pecho,
y la clina larga
que les llega al suelo,
porqui ellas no quieren
el tuse del pelo,
porque asigún dicen,
el vasco ño Pedro
si las ve serdiadas
las peina a talero...

Güeno, la más chica,
me da el mate hirviendo;
me quemo la jeta,
me quemo por dentro;
las manos me quedan
que parece juego;
me lloran los ojos,
todito me quemo
y hasta me dan ganas
de salir corriendo;
pero ella me mira
y todo compriendo;
de dise, en el mate:
"Mirá si te quiero,
que pa que lo sepas
te lo sirvo hiviendo".
Yo siento en el alma
todito un consuelo,
y, dispués, ¡qué diablos!
voy pasando el tiempo...

La mayor, sí, si ceba,
me dise riyendo:
"Sírvase, mosito,
que le haga provecho;
no sé si mi verde
lo ha e hallar muy bueno.
Porque... ¿sabe?, moso,
cuasi nunca cebo..."
Y la muy... ladina
me le ha echado adrento
del ombú unas hojas
qu'es purgante fiero.
Y a los tres menutos
yo cuasi reviento.
Me despido al punto.
Hinchao como escuerzo
con dolor de tripas;
y hago un gran esfuerso
por no... ¿me comprenden?
Ca...erme allí mismo,
y, dispués de todo,
pa... pasar el tiempo...

La del medio, pone,
debajo e mi apero,
una piedra; el chuso,
cuanti siente el peso
en su lomo herido,
de tuito mi cuerpo,
s'encoje el trompeta,
no obedece al freno,
y pega un corcovo
machaso. No quiero
decir que me tira,
pero le confieso
que el asunto'el pingo
se me pone feo
delante'e las mosas
que s'están riyendo,
no porque sean malas...
por pasar el tiempo...

Cuento esta judiada
allá en lo'el pulpero
y me disen tuitos
que no güelva al puesto
porque cualquier día,
me dejan por muerto;
pero yo, ¡qué diablos!
Güelvo a lo'e ño Pedro,
porque sí... por nada...
por pasar el tiempo...

Ya va pa cinco años
que pasó tuito esto,
y, como Dios manda,
con tuito rispeto,
vivo acollarao
con l'hija'e ño Pedro,
aquella más chica
la del mate hirviendo.
Me ha dao tres chancletas
lindas como el cielo,
y cuando las miro
preñao de contento
me apronto pa ráirme,
que ha de llegar momento
en que alguno caiga
pa pasar el tiempo.

Llegará un paisano
de Pachulí lleno,
peinao con hachaso
como los puebleros;
se sentará orondo
en la silla'e cuero,
mientras la más chica
le cebe un infierno...
En el ombú grande
a la mayor veo,
con un puñao'e hojas
pa... pasar el tiempo...
La del medio, acaso,
se gane el apero
y palmiando al pingo
me l'encaje un güeso
contrito del lomo,
pa que se hinche feo,
y , acaso el jinete,
puede quedar muerto,
mas todo ha de hacerse
pa... pasar el tiempo

¡Amhalaya juera cierto!

(Pintura: Rodolfo Ramos)
¿Que ando como perro sarnoso,
y como apestao, juyo a la sierra?...
¿Y de hay?...
¡Si pa mi es chica tuita la tierra!
¡Ansina!... ¡Velay!...
Que no tuve en jamás rancho ni china;
ni una querencia que me tirara nunca?...
¿Que matrereo,
que tengo a mis espaldas más de una vida trunca,
y a naides creo?...
¡Pucha que había sido entrometida pué,
la gente'e pueblo!...
¿No, pulpero?... ¡Gusto'e hablar al cuete!...
¡Cada cual hace de su vida un mundo,
y de no, un potrero!...
Tengo el campo, amigazo, yo en mi vida,
e penas yeno,
donde e largao al macarrón sotreta,
que adentro e mi corazón sufriendo yevo,
pa que su jeta
pastoree los yuyitos del recuerdo!...

¡Sirva ginebra,
y no me enyene la cabeza e cuentos,
¿Que el pueblo habla, y me cuerea,
porque naides supo nunca e dónde vengo?...
¡Y de hay, nomás!...
¡Esa no es razón, amigo, pa estaquiarme el cuero!...
¿Que no tuve nunca ni rancho, ni china,
y que soy matrero?...
¡Amalhaya juera todito eso cierto!...
....................................
Y cual si tuviera delante e sus ojos
un tigre fierazo, revolió el talero,
y el frasco e ginebra recibiendo el golpe
se estreyó en el suelo...
Y salió pa juera, y sobre la frente
agachó el sombrero:
Se arrimó al palenque; desató el overo,
y al tranco espacioso
se alejó del pueblo.
¡¡Qué no tuve nunca ni rancho ni china!!...
¡¡Amalhaya juera todito eso cierto!!...

La plata pura de mi vieja patria

(Foto: Eduardo Amorim)
Traigo el flete emprendao, como pa fiestas
ande ái qu'echar el resto en la parada,
y le viene sonando en la coscoja
la plata pura de mi vieja patria.

Vengo'el pago'el amor ande s'escuende
yena'e tristeza la amargura gaucha,
y ande rodaron tuitos mis deseos
y güelta a güelta me astillé las guampas.

Vengo'e la tradición y traigo sólo
perfumes y rumores qu'en la Pampa
son mi pena en las tardes silenciosas
y mi alegre cantar en las mañanas...

Vengo'e la tradición y traigo en el buche
yeno'el sol y el amor que la torcaza
comienza en el rastrojo'e los cardales
p'anidarlo de un sauce'entre las ramas...

Y siento no sé qué... Parece un ñudo
que yeno'envidia me ciñera el alma,
y en el retobo'e cuero s'enorqueta
marchita ya pa'siempre l'esperanza...

Charquiando la verija'e mi sotreta
ante su rancho le boleo la pata
y l'entriego en su mano, humildemente,
tuita la dicha qu'el deseo le guarda.

Es l´único que tengo... Otros avíos
hace años los yevó la correntada,
y con eyos se jueron las puesías
que m'enyenaban de ternura el alma...

En fin... Que sea feliz... Que la lechuza
no anuncee con un grito la disgracia...
Que le salgan guapazos los gurises,
y que caiga parao d'esta rodada!...

Ansina son ellas...

(Pintura: Enrique Castro)
Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que, redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.

¡Ansina son ellas!... ¡Malhaya las mozas!
si saben que el macho las llega a querer!...
Son chúcaras, ¡tercas! y se hacen las locas,
y a todo lo noble salpican con hiel...

¡Pregunta la tuya!... ¿Pa qué la he querío
con tanto entusiasmo y tanta lealtad?...
No creiba que juese lo mesmo que un lirio
que en tan corto tiempo se me iba a secar!...

¡Salió con su antojo!... Mi gloria deshizo
cortando mi dicha pa hacerme sufrir,
y en esos ojazos ¡tan negros y lindos!
dende esa mañana ya nunca me vi...

y afirmo la causa que tuvo el varón:
¡Pa qué me ha besao volcando el veneno
de esos, sus labios que creiba de miel!
Dispués de mentirme me echó como a perro
dejando en mi pecho mis ansias arder...

Por eso, ché, Pancha, por fin me convenzo,
el gran Viejo Trelles de Numán de fuego,
que dijo cantando lo malas que son...

No vale la pena fielmente entregarse
a esas chiruzas sin fe ni piedad,
porque es muy lindo y al ñudo cariño jugarles...
¡La hembra es traviesa y paga con mal!...
..............................................
Jué un día de Mayo... ¡muy bien lo ricuerdo!
Mañana de invierno, bañada de sol,
en que redepente, cayí como un sonso,
pialao por la hembra que a mi alma embrujó.