Mostrando entradas con la etiqueta Nuestros paisanos los indios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestros paisanos los indios. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de julio de 2011

Dorotea, la cautiva

(Pintura: Malena Berrueta)
Yo no soy huinca, capitán,
hace tiempo lo fui.
Deje que vuelva para el sur,
dejeme ir allí.

Mi nombre casi lo olvidé,
Dorotea Bazán.
Yo no soy huinca, india soy
por amor, capitán.

Me falta el aire pampa y el olor
de los ranqueles campamentos,
el cobre oscuro de la piel de mi señor
en ese imperio de gramilla, cuero y sol.

Usted se asombra, capitán,
que me quiera volver:
un alarido de malón
me reclama mi piel.

Yo me hice india y ahora estoy
más cautiva que ayer.
Quiero quedarme en el dolor
de mi gente ranquel.

viernes, 1 de julio de 2011

El pangaré

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Paisano, tu pangaré
es un flete soberano
regalámelo, paisano,
que mucho lo cuidaré.
En cambio yo te daré
mi lindo oscuro tapado,
lindo flete pa'un pueblado,
saltarín como pelota
y es un lujo cuando trota
y si corre es un venado.

Montá, paisano, mi oscuro
y andate con tu querida,
mirá que ya la partida
viene a buscarte seguro.
Y yo, gaucho, te lo juro
que nunca te venderé.
Si me preguntan diré
que mis indios te encontraron
y que después te mataron
pa' robarte el pangaré.

En un malón que pegamos
de la pampa en las orillas
arriamos varias tropillas
que en el camino encontramos,
luego que nos amontonamos
pa'repartir el botín
sonó el indiano clarín
que se tocó p'al reparto,
yo me le prendí de un salto
a mi oscuro de la crin.

Sin riendas lo salté en pelo
y se agachó a corcovear
y se empezó a levantar
como quien se va p'al cielo.
Medio le tuve recelo
mas me había asegurado
y el indiaje alborotado
se levantó en gritería
y encaró la toldería
mi lindo oscuro, tapado.

Tomá, paisano, mi oscuro,
mi lanza y hasta mi pluma,
mi cojinilo de puma
y mi rebenque pampeano;
mi lindo perro baqueano,
gaucho, también te daré.
Mas yo quiero el pangaré
porque me agrada su estampa
yo quiero cruzar la pampa
montado en tu pangaré.

viernes, 18 de febrero de 2011

El último malón

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
En tiempos de mis mayores
-ande se borra el recuerdo-
hubo un malón de los grandes,
el último, asigún creo.
Po'esos años este pago
era en verdá un nombre cierto,
con grandísimas estancias
que iban cambiando el disierto;
la cosa estaba tranquila,
el indio se andaba inquieto
pa'el otro lao del Salao
ande'ra patrón y dueño.

Pero... ¿quién sabe el porqué?

Cosas del politiqueo
(de cabildantes, decían)
palabras que no son hechos,
tratao'que'ntran al olvido
o se echan un sueño lerdo
...y al final, un ruido sordo,
de tormenta rota en truenos
y alarido filoso
que'n el aire encuentra el eco,
y áhi estaban, de a cabayo
bajo el celeste del cielo
los antiguos pobladores,
los pampas de mirar seco,
echando fuego a los ranchos,
arriando la hacienda lejos,
y güeno, es cierto también
¡no perdonando ni un ruego!
y yevando las mujeres
pa'los aduares de adentro...

Mentan rilatos d'entonces
de que al frente y altaneros
Guayquitipay y Currel
diban de coraje yenos;
y mucha contra en verdá
no habían de hacer los puesteros,
pues los guardias militares
tenían al pago indefenso;
ayá por Luján y Lobos
tan lejos del pago nuestro.

Aquél malón de las lanzas
mucho tiempo estuvo fresco,
pero jué'n La Madalena
el último grande al menos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Pa que alambran si no es de ellos


Volvamos con la memoria
buscando el hombre aborigen,
hasta dar con el origen
del indio frente a la historia;
del dintel de la prehistoria
de la noche del pasao,
desde el primer alambrao
que dividió la llanura,
la barbarie y la cultura
del desierto y del Estao.

La tierra imperecedera
cuántos siglos ha girado,
miles de especies ha creado
antes que el hombre naciera;
hasta hoy se ignora en qué era
nació el germen racional,
si es origen de casal
o parte de su nacimiento,
desde donde parte el viento,
el agua y el mineral.

Que el hombre más entendido
en los derechos del hombre
diga en nombre de qué nombre
el indio fue desposeído
si él a nadie le ha vendido,
ni nadie se lo ha comprao,
como es que han escriturao
una anónima riqueza,
que es por naturaleza
de un origen ignorao.

La tierra, la madre tierra,
venerado sea su nombre,
puso en las manos del hombre
cuantas riquezas encierra;
pero el hombre alambra y cierra
con oscura mezquindad,
demostrando que es verdad
ante los hombres del globo,
que la propiedad es un robo
y una estafa la heredad.

Tenemos las pruebas plenas
que allá en los tiempos aquellos,
alambraban como de ellos
legua y leguas ajenas;
con las fuerzas de mis venas
le meto hacha al alambrao,
que se disperse el ganao
por la sierra y por el llano,
porque todo es orejano
lo que el sol no ha legao.

Las haciendas que dejaron
en la huida los iberos,
nuestros criollos estancieros
como propias las marcaron;
desde entonces no pastaron
una vaca sin señal,
ni sin su marca un bagual,
ni un carnero sin zarcillo,
ni oveja sin ojalillo
sin que les costara un real.

No se salvó de la yerra
ningún bagual de la zona,
ni una vaca cimarrona
que bajara de la sierra;
se apropiaron de la tierra
se adueñaron del alero,
de las sogas, del apero,
de la humana independencia,
como si fuera la herencia
de un muerto sin heredero.

Que aprueben con la escritura
cuál fue el primer comprador,
cuál, el primer vendedor
y dueño de la llanura;
a quien le dio la natura
el derecho de poseer,
la facultad y el poder
de donarla, de heredarla,
de venderla, de comprarla
y volverla a revender.

Porqué sin gastar más nada
que la audacia y el embrollo,
el terrateniente criollo
que no compró una pulgada;
atravesó una alambrada
y encerró el libre ganao,
y aquel que carnió un alsao
sigue siendo un delincuente,
y el par de terrateniente
es un ciudadano honrao.

Porque cuando algún llanero
le puso el lazo a un novillo,
y cortó con su cuchillo
las lonjas para su apero;
y sacó del mismo cuero
tamangos para sus pies,
salió a perseguirlo el Juez
al frente de la partida,
muchos perdieron la vida
sobre el cuero de una res.

Que busquen en los archivos
a partir del año treinta,
si hay un título de venta
firmado por los nativos;
los derechos punitivos
los impuso el invasor;
a elegir de lo mejor,
a alambrar cuanto quisiera
y pasó la pampa entera
al poder del agresor.

El indio ha sido estafado
despojado impunemente,
ante él el terratentiente
nunca será un hombre honrado;
y siempre será acusado
con ruda severidad,
demostrando que es verdad
ante el tribunal del globo,
que la propiedad es un robo
y una estafa la heredad.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Canción de amor calchaquí


Añurita ella
la de mi querer;
ni la flor del aire
es como ella es.

Tiene un nombre dulce
como agua de lluvia:
Amancay se llama.
Le dicen la Ñusta.

Es fresca como una
tinaja de barro.
Y humilde, lo mismo,
que una cruz de palo.

Achalay, ¡los ojos!
Achalay, ¡la boca!
Achalay, ¡el pelo
de mi novia coya!

Cuando sea su día,
tocando mi cuerno,
con mis seis llamitas
bajaré del cerro.

Cargaditas todas
con doce petacas
de albahaca y espliego
de cobre y de plata.

De flores del aire
y de lechiguana.
De queso y quesillo,
de arrope y añapa.

Y amás, el regalo
de mi tamboril;
de mi quena india...
De mi yaraví...

Y a todas las gentes
que salgan a verme,
les irá diciendo
cómo es que me quiere.

Cómo es que la quiero;
cómo nos quisimos;
que pronto andaremos
buscando padrinos,

y una casa blanca
cerquita del río,
cerquita del cerro
y lejos del ruido.

Para que la miren
estos ojos fieles;
para que la toquen
estas manos fuertes,

y para que lata
con su corazón
este pecho mío
con sangre del sol.

Añurita ella
la de mi querer.
¡Ni la flor del aire
es como ella es!

lunes, 31 de enero de 2011

Cerro Champaquí


Desde el valle donde vivo
y lo que recorro aquí
no se ven Comechingones
ni se fueron porque sí.
Fueron dueños absolutos
quienes los expropió de aquí,
ni una vara les dejaron
por el cerro Champaquí.

Esta raza se ha extinguido
cuando el blanco llegó aquí
adueñándose de todo
lo que ve y existe aquí.
¡Qué bonito todo esto
se distingue porque sí,
desde el valle hasta el cerro
se distingue el Champaquí.

Los que andamos de visita
preguntamos a insistir
por si acaso el indio muerto
no sería el Champaquí.
Una india enamorada
tejió el poncho porque sí
del color de las violetas
para el cerro Champaquí.

Un malón forma tormentas
avanzando por aquí
y en la furia suelta piedras
desde el cielo porque sí.
Inspirado por ser criollo
y en la patria que nací,
tiene música el silencio
con perfumes de alelí.

La natura lo ha tallado
al indio muerto es así,
implorando mira el cielo
el Diaguita o Calchaquí.
Serían hijos de Ranqueles,
de Araucanos tal vez sí,
de Matacos o de Tobas
o del fuerte Guaraní.

En mi pecho de paisano
he cantado para tí;
desde aquí "Piedra Pintada"
a tu cerro Champaquí.
Y de paso dejo un verso
si quieres llamarlo así,
sin orgullo por ser criollo
por la Patria en que nací.

domingo, 9 de enero de 2011

Los Huarpes


Vienieron de las tierras lejanas de los mitos.
Pachamama los guiaba en su oscuro destino...
y la fila de cobre se iba abriendo camino
bajo la estrella infausta de los seres malditos.
Salieron hace siglos del imperio del Sol...,
y valles ymontañas y torrentes cruzaron;
espinas del camino sus plantas desangraron,
y los vio el Famatina, Belén y Guandacol.
Descansaron sus armas al pie del Villicum
y bajaron al río turbulento y bermejo...:
bebieron de sus aguas como de un vino añejo...
y sus almas poblaron el Valle del Tulum.
Eran altos y fuertes, velludos y barbados
-labriegos y pastores, orfebres y mineros-;
ágiles como gamos, formidables arqueros
y sus rostros solían ir de verde pintados.
Los cóndores los vieron en las tierras bravías
luchando con los rudos Diaguitas y Araucanos.
Repecharon a nado los torrentes serranos
y las flores del aire perfumaron sus días.
Pachamama...: ¿qué hiciste de los Huarpes hermanos...?
-los dueños de estos valles del amor y la vida-...
Pachamama: en mi cuerpo está abierta su herida,
y en mi voz... la protesta de los indios cuyanos!.

Romance indígena

(Pintura: Carlos Montefusco)
Tiene la frente volcada,
a un lago de aguas azules
y una fuga de huemules,
añora cada mirada.
Tiene la voz ya cansada
de rudas imprecaciones,
porque la ardieron pasiones
en sangrientas correrías,
y aguardo en las tolderías,
la vuelta de los malones.

Hecha de asombros y mudos,
pavores en los desiertos
llora la india a sus muertos,
muestra sus pechos desnudos.
No la arredraron escudos,
ni lanzas de castellanos;
le estan sangrando las manos
- todo sombra y toda luz -
y sosteniendo una cruz,
maldice a blancos cristianos.

Sobrevivida en su tierra,
sobrevivida en su raza,
su corazón es la brasa
tranfoguera de la guerra.
Yo la veo aquí en la sierra,
-vestal de cobres andinos-,
yo la veo en los caminos
sin pausa de la llanura,
desnuda, savia y oscura,
madre de nuevos destinos.

Nacida en la selva brava,
ardida en rojas pasiones,
olvidó sus maldiciones
cuando el romance volaba.
En la frontera esperaba,
enamorado y tirano,
su capitán castellano,
y allá en los cielos abiertos,
como asistiendo a sus muertos,
la Cruz del Sur sobre el llano.

Tiene los ojos rendidos
a lo azul del infinito.
Toda su vida es un grito
de ardientes credos vividos.
Muestra los pechos heridos
el alma en sombras de ocasos;
y pues forjó a rafagazos,
tormentosos su detino,
tiene lo mas de argentino:
un hijo gaucho en sus brazos.

martes, 28 de diciembre de 2010

Romance del indio gringo

El indio tenía una china
celosa a más no poder;
en cuanto había viento norte
no le daba de comer.

Cuando él llegaba a las casas
pa dentrarle al locro guacho,
ya la china se lo había
comido con los muchachos.

De las juntadas de máiz,
de maní y el algodón,
llegaba lustroso el indio
y con plata a discreción.

Se empezaba a entumecer
y flaco de cuerpo y plata,
otra vez cardo y cicuta
por culpa´e la china ingrata.

La china tenía poder
en yuyo y trapo rezao;
el indio jué a verlo al cura
pero no dió resultao.

Le pegó pa la farmacia
y el " botica " muerto´e risa
le dijo: !lo que le falta
es una güena paliza!

Se le prendió al latagá
y desmaneó la sin hueso,
pero ella, con la conversa
le ganó a medio pescuezo;

" Ya ´tás desgraciao demás,
nos tenés abandonaos;
no tráis un par de alpargatas
ni cortesito jloriao !"
"! No se te puede ni hablar,
´tas demás adotorao !"
..! date con pueglera blanca
con tal que quedés callao ".

El indio tenía una flauta
pa entretención y sosiego:
"! Que tanto tocando´e balde !"
- le dijo - y se la echó al fuego.

De cuatro gurises, uno
salió de pelo dudao;
ganándole ella el tirón
ansí se lo había achacao:

"!Tanto saludar la gringa
me has enrubiao la tropilla!"
(el indio tragó el carozo
duro para ser semilla).

Cuando la china le dijo:
"!yo no te queriendo máj!"
él se lo contó a la flauta
y la flauta al latagá.
"Tontoyogos", "sarandises"
y "bravos ", en soledad,
la cáida ´el sol esperaron
pa lanciarlo sin piedad.

Se jué cuando ya la noche
se le hizo negra demás.
Un caminito de sangre
dejó la flauta en su andar,
hasta que un día de tantos
en una juntada ´e máiz,
vido una mazorca rubia
junto a su pecho asomar;
ojos azules llorando
lágrimas de hiel y sal,
boca tajeada en un: "!Pagre!"
y en el medio del maizal,
llenó su bolsa nochera
con sol de felicidad.

Mocobí firme, adelante,
y mocobí rubio, atrás;
en el medio iba la flauta
dele cantar y cantar.

Misterios tiene la sangre
que náides puede explicar.
Gringo se lo dió la vida,
Gringo lo viene a cuartiar.
! Cuasi con la noche encima
le vuelve el sol a brillar !

Miel lechigüana en la flauta
y un mocobí conversar:
"!Patrón… pa dos indios puros,
dos vasos de latagá !"
.............................

Vocabulario:

Latagá = caña, en mocobí.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La India loca de la isla


Timbó Blanco. Victoria (Entre Ríos)


Tiene quemada la piel
mezcla de criolla y charrúa
en la trenza de la infiel
el hilo blanco garúa.

Navega en su cascarón
sobre el remanso sombrío;
¡le han llevado el corazón
las aguas negras del río!

¡Ay! M'hijito cara triste
gajito de "Curupí"
Yacaré, si lo comiste
comeme también a mí!

¡Ay! M'hijito cara güena!
¡Ay! mi gurí sabalero!
Me quiero morir de pena
y tuavía no me muerto!

Dolor, locura y cariño:
sigue y persigue en la bruma
la mirada de su niño
en los ojos de la espuma.

Mueve a pala el frágil bote
habla y llora sin sentido
y le cuenta al camalote
su sueño desvanecido.

Tenía un rancho en la costa
"Charques" de sábalos gordos
para el fuego "chilca" y "bosta"
y criaba garzas y tordos.

De vez en cuando un "nutriero"
que "atracaba" en su remanso
les dejaba "pa el puchero"
por un rato de descanso.

Su "tapecito" "sin tata"
(semilla de, "con licencia")
cazaba y pescaba "en pata"
toda al aire la indecencia.

Venía "pa lindo el guacho";
atrevido, por demás,
talón ágil de "Viracho"
y ojos de "Zorro Aguarás".

Hasta en las noches más crueles
el ronco canto del gallo
lo hallaba "echando espineles"
o prendido en el "tramallo".

Ni enfermo, se estaba quieto
corajudo y decidido
no le imponía respeto
el oleaje enfurecido.

Selvas, cuevas y embalsado;
no hay matorral misterioso
donde no haya penetrado
su audacia de hurón curioso.

De sepa Dios qué camino
sangrando el cuerpo desnudo
"caiba jediendo a Zorrino
o jineteando un peludo".

Con los sesos "redetidos"
"se diba" en las siesta a veces
a espiar y enlazar dormidos
"capinchos y yacareses".

"Y ansina jué que salió
una mañana temprano...
Pa el lao del río agarró
con su lacito en la mano.

¡Ay! mi plantita de aromo
mi mojarrita platiada,
tu busco m'hijo, y ni como
ni tomo mate ni nada!

Cuando tu perro torea
en la ranchada vacía
tal vez, en sombras, te vea
pegao a la sombra mía.

Pero yo por más que miro
no te veo, mi alma, y siento
qu'en el aire que respiro
voy respirando tu aliento.

Ceibo en flor que derramás
tu flor de sangre en el río
yo soy pobre, y le dí más
en la flor del hijo mío.

Lagrimeo y lloro tanto
y echo el llanto en la corriente
pa qu'el calor de mi llanto
all'abajo te caliente.

¡Ay! pena que me atormenta
¡Ay! tormento que me aguanta
me consume y me alimenta
me voltea y me levanta.

Sauce llorón, mi agonía
tu verde rama lloró
y aunque llores noche y día
no llorarás más que yo.

-"Vení que t'estoy buscando.
¡¿No te duele verme sola...?!"
.............................
Y se la llevan, boyando,
el cascarón y la ola.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aborigen

(Pintura: Francisco Madero Marenco)(Este verso ganó el 1er premio del 13º Certamen de Poesía Gauchesca
edición: 2010)¡Felicitaciones don Vicente!


Arraigada en vasta historia
con espontánea crudeza,
quedó su racial pureza
de notable trayectoria,
al perpetuar en memoria
aquél cobrizo idealismo
el letal protagonismo
“atropellando” en malón,
a pregonar la razón
pionera del nativismo.

“Abrió” con lanza certera
de auténtico americano
una brecha desde el llano
a la “albina” cordillera.
Mientras ya en plena frontera
al son de marcial clarín
cruzó junto a San Martín
aquella enseña irredente
flameando hacia todo frente
en aras de patrio fin.

“Apadrinó” en rastrilladas
a los ecos “malheridos”
con vientos “enardecidos”
tras gélidas madrugadas,
cuando al trasladar mentadas
tropillas de un solo pelo,
le iba “relinchando” al cielo
sensaciones transmitidas
por anécdotas vividas
con calificado “vuelo”.

Con actitud patriarcal
en libertaria moharra,
dio “rienda suelta” a bizarra
rebeldía natural.
Oponiendo a esa fatal
invasión usurpadora,
“tropeles” de arrolladora
astucia natal, errante
más la convicción constante
retemplada en cada aurora.

Sobre terrenal pellejo
con inclaudicable ardor
a “cántaros” el sudor
“derramaba” en tiempo añejo
como indeleble reflejo
de aborigen, fiel estampa
para dejar en La Pampa
a “percheronas” crueldades,
“cabresteando” ante verdades
si alguna ocasión acampa.

martes, 23 de noviembre de 2010

Suroeste

Patagonia, precordillera, 1918


Un valle, un cerro y una senda larga;
un silencio de muerte,
se abre en ojos de sal el agua amarga
y hay piedra y fuego en el paisaje inerte.

Nada alienta en el tedio del desierto;
de vez en cuando un zorro sigiloso
cruza con paso incierto,
y turba, con un -"¡Huác-co!", su reposo.

Igual que un copo de algodón que sube,
el pájaro que sueña,
al pararse en la altura, se hace nube;
duerme en azul su sueño, la cigüeña!

Ni un silbido interrumpe la agonía
del sol que cae, rojo lampadario,
y su manto de sangre es el sudario
en que se envuelve el estertor del día.

Llegó la noche; todo es una alfombra
ancha y oscura; quieta, desolada.
¡Ni estrellas hay para cortar la sombra!
¡Silencio, muerte, nada sobre nada!
.........................................

De pronto un grito, un llanto, un gran lamento
nace del suelo, se hunde en la maraña,
trepa en las alas cálidas del viento
y se repite en ecos de montaña...

¡Es un indio que canta!... Es un gimiente
aullido inmenso que imponente pasa.
Canta un indio, y se siente
que es un sollozo el canto de su raza!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los Matacos son así



Va surgiendo de sus manos
La jica que está tejiendo
En los hilos vegetales
Teñidos como sus sueños
Sus ojos carbón le brillan
Encendidos de misterios
Porque no le importó a nadie
Lo que a su pueblo le hicieron

Y lejano un chamamé
En un lejano galopar
Le llega en el viento
Ella encorva su dolor y su juventud
En los hilos tensos

Hasta cuándo hay que esperar
Alguien tiene que escuchar
No ha de terminar así
Esa raza orgullo de sus abuelos

Qué emoción despertó
La acordeona azul
de aquel musiquero
Hoy quisiera estar allí
Por sentir la vida
como esos puebleros

Pero no le va aflojar
Ella siempre estuvo aquí
Nunca van abandonar
Los matacos son así

Les han quitado el espacio
Le van ganando terreno
Hilando el coraguata
Ellas tejen en silencio

Los hombres al palo santo
Lo talan y le dan vuelo
Con esas armas combaten
Ellos que fueron guerreros-

domingo, 29 de agosto de 2010

Charrúa

(Foto: Eduardo Amorim)
Sos como tiro e'payanca
cuando pialo puert'ajuera;
de mi oscuro en la frontera
vos, sos la estreyita blanca;
arroyado sobre el anca,
vos, sos mi lazo trenzao;
mi calzonciyo cribao;
mi chiripá de merino,
candil con que me ilumino
p'hacert'este escrituriao...

Vos sos mi freno entrerriano
barbiador y coscojero;
sos mi facón caronero
que abomba si cae de plano;
sos rumbo que hago en el yano
oriyando algún guadal;
y en la fresca matinal,
pa envidia de los mostrencos,
la bandada de flamencos
que se alza del fachinal...

Sos la luz de l'alborada
tras de la nube rosiya,
madrina de mi tropiya
que va buscando l'aguada;
sos la marca recaldeada,
que es tarja con punto al centro
y en las domas, tierra adentro,
de mi espuela la rodaja
qu'en el costiyar s'encaja
sin charquiarlo en el encuentro.

Sos, como para un desparramo,
mi trabuco amartiyao
y del porrón degoyao,
la caña con que me mamo;
pero, yo al cuete te yamo,
con el ñudo del goyete;
te me perdés, la gran siete
entre el alambre de púa:
¡si sos pabeyón charrúa
flameando en el mojinete...

lunes, 23 de agosto de 2010

Abuelo Pampa

(Pintura: Carlos Montefusco)
Abuelo pampa que andás
en mi sangre galopando
y en mi pulso vas marcando
de una milonga el compás.
Tu espíritu montaraz,
tu tremenda gallardía
me legó esta rebeldía
que yo vuelco a mi manera
en las canciones sureras
que canto con alegría.

Por tu noble y recia estampa
de rudo y valiente pecho,
fuiste con todo derecho
dueño y señor de la pampa.
Filosa como una guampa
era tu chuza guerrera
y envuelto en la polvareda,
por la vieja rastrillada,
eras una esfinge alada
sobre un potro a la carrera.

El blanco se fue adueñando
de tu hacienda, de tu aguada,
hasta dejarte sin nada,
condenado a andar robando.
De a poco te fue empujando
a los confines del llano
y el, que se decía cristiano,
con vos no tuvo clemencia,
ni supo tomar conciencia
de que eras un ser humano.

Con el gaucho hizo lo mismo,
pa'combatirte lo usaron
y después lo abandonaron
demostrando su cinismo.
Fue tan grande tu egoísmo
de aquellos que gobernaban,
que al soldado alimentaban
con yeguas viejas y flacas,
mientras ellos con las vacas
sus fortunas amasaban.

Lo llevaban a pelear
con el cuento del deber,
a veces por no tener
sus deudas con que pagar
y allá iba el pobre a pasar
penurias y malos tratos,
porque aquellos literatos
tenían por filosofía
que si un gaucho se moria,
había más, y eran baratos.

Por defender a su gente
muchos caciques pactaron
y a los fuertes se arrimaron
para vivir mansamente.
Pero el blanco era exigente,
les dio trato de tirano
y en vez de tender la mano
hacie el hijo de la tierra
lo obligó a llevar la guerra
contra sus propios hermanos.

Y así fueron destruyendo
tu raza, abuelo, tu gente,
hasta matar la simiente
en un crimen cruel, horrendo;
y el gaucho quedó sintiendo
el sacrificio que encierra
haber vivido una guerra
en la que ganó, perdiendo.
Porque el gaucho aún sigue siendo
esclavo en su propia tierra.

viernes, 7 de mayo de 2010

Los tesoros del indio

Hoy ando sufriendo de una pena enorme
y quisiera juirme, no se ni pa'dónde...

Es que mi huahuita se ha venío de golpe
preguntando: - "¿Tata, porqué somos pobres?"

Yo quise contarle cualquerita cosa,
pero como nunca me'i cayao la boca,

Mi he quedao mirando su vestido viejo,
su boquita juerte, huayco de mis besos.

Mi he quedao mirando su carita'i bronce,
sus ojos de koya, mitracita'i noche...

He mirao mi poncho, mis pobres ushutas,
y estas manos mías: curtidas y oscuras.

Y he sentío e golpe ganas de gritarle,
¡Huahuita! ¡si somos más ricos que naides!

Tenimos los cerros, los valles inmensos,
¡tenimos todito: la tierra y el cielo!

Y aquí están los ríos, rosadas las albas,
las tardes de oro, las noches de plata,

El sol que nos mira todas las mañanas.
El tiempo del Inca fue Dios de la raza.

El indio y el cóndor, sabelo mi guagua,
son dueños del mundo cuando abren las alas...

¡Duérmase guagüita, duérmase tranquilo,
que seremos ricos todita la vida!

jueves, 15 de abril de 2010

El indio



Parado sobre el lomo
de su flete sin apero,
la figura del guerrero
es una estatua de cromo,
el sol que le cae de plomo
curte su torso bronceao,
su pelo negro, engrasao,
una vincha lo asujeta,
y aquél indio es la maqueta
de un tiempo nunca olvidao.

Por guerrero y buen jinete
supo su cuero ofrecer,
pa la patria defender
del invasor insolente,
con sus gritos estridentes
y sus lanzas tan temidas,
dispersaron en corridas
junto a los bravos soldados,
a aquellos que habían osado
ser dueños de nuestras vidas.

El indio pampa por cierto
tuvo momentos de gloria,
y para algunas memorias
fue el Rey de nuestro desierto,
cabalgando a cielo abierto
era una estatua viviente,
pero fue un irreverente
cuando en medio del malón,
diera muerte sin razón
a tanta gente inocente.

Es por eso que la historia
según sea quien la escriba,
se ha de perder en diatribas
cercenando tu memoria,
para algunos, tendrás gloria,
y en otros olvido eterno,
y andarás de cielo a infierno
en las mentes Argentinas,
y tus raíces genuinas
serán sol de nuestro invierno.

jueves, 23 de julio de 2009

Gritando a lo indio

Vengo a sacarme la vincha
porque soy indio de raza,
pa'tirar en el zanjón
melena, alarido y lanza.

Vengo en gatiao-avestruz
porque es bagual de confianza,
y un manchao sobre un manchao
hacemos juntos seis garras.

Vengo a hamacar camalotes
y a escuchar marejadas,
y a trabajar tierra greda,
y a comer una picana,
y a tirar el braserío
carpincho, sábalo, iguana,
porque soy indio...¡bien indio!
de vincha, alarido y lanza.

Vengo a bailar con mis chinas
en la tierra apisonada,
y a gemir con la acordeona
y a llorar con la guitarra.

Caigo al toldo de cacique,
con la flor de mis indiadas,
en un malón de punteos
metiendo verso en las cargas.

Vengo respirando costa
con estribera 'e confianza,
pa'tumbarme en las gramillas
y rajuñar mis barrancas.

Aquí estoy... sintiendo el pulso
del corazón de las aguas,
y en la lengua mocobisa
trenzao con una calandria;
y aquí estoy, de clina al viento
en el toldo de la raza
con un lenguaraz cautivo
que solloza en la encordada.

¡Soy indio...! No me avergüenzo
de ser un bronce que canta,
de comer potro y de alzar
pluma 'e ñandú en la tacuara.

Soy indio yacaresero,
corazón de lechiguana,
nutriero de los inviernos,
cahcarrero que con paja
va cocinando juguetes
pa' malvenderlos por caña.

Soy tape de "bola de uno"
que nunca conoció cama,
tordo que monta desnudo
sobre un en pelo'e confianza.

Soy un indio, soy un nadie,
cimarrón sin pial ni marca,
esquinero 'e los bolichos
donde las riendas se amarran;
muchacho de la carreta
colgao del plan de la caja,
ahogao de tierra en la seca,
lleno'e barro si ha cáido agua,
reseco si ando en verano,
tiritando en las heladas,
y siempre aguantando'e punta
sobre cada alto una carga.
¡Pero bueno... no me importa
porque soy indio de raza,
tape puro... y enterito
mocobí de cerda a pata!

Quiero que el viento a cachete
meintras manejo la pala,
vaya abriendo trompos huecos
en el plomo de las aguas.

Quiero sentir los crestones
que en escuadrón se abalanzan,
y en las cumbreras del cielo
ver limpio tendido'e garzas.

Quiero ver nidos y pájaros,
y un yacaré en las barrancas,
y miel color trenzas gringas
del ceibal desparramada...

¡Alisten una "sin fin"
sobre un telar de guitarras!
¡que resuelle la acordeona
desangrándose en chicharras!
ya están llegando mis chinas
con las cerdas engrasadas;
la indiada en el gramillal
está acostando sus lanzas,
y aquí el "sejo" en la cintura
retoza una tropa'e ruanas
con una marca que dice:
de "60"... y "paraguaya"...

Vengo a sacarme la vincha
porque soy indio de raza
pa'tirar en el zanjón
melena, alarido y lanza.
Caigo al toldo de cacique
con la flor de mis indiadas
en un malón de punteos
metiendo verso en las cargas...

¡Soy indio...no me avergüenzo!
¡Sanjavielero y de lanza,
que come carne de potro
y alza pluma en la tacuara!
¡Soy indio...soy indio puro
corazón de lechiguana,
un don nadie hecho de bronce
pero de un bronce que canta!
¡Soy tape yacaresero,
mocobí de cerda a pata!

miércoles, 24 de junio de 2009

El Indio


Bajo de un coposo pino
de corpulenta figura
que desafiaba la altura
a lo largo del camino,
había un indio genuino
sumido en sus reflexiones,
émulo de esos varones
de cuerpo fuerte y derecho,
que parece que en el pecho
tuviesen dos corazones.

Con las manos apoyadas
sobre el carrillo cobrizo,
los ojos mirando el piso
y las pestañas mojadas,
pensaba en horas pasadas
que el hondo pensar enlaza,
y una lechuza que pasa
lanza un graznido lúgubre
como un velo que descubre
el sepulcro de una raza.

Y ante el graznido del ave
yergue su figura altiva
que supersticiosa priva
salir del problema grave;
llora, siente, piensa, sabe
aquel indio patriotero
que ya no es el montonero
que peleo fuerte en la guerra,
sino el último en su tierra
después de ser el primero.

Mira entonces la llanura
que en silencio dormitaba
y ante sus ojos estaba
trágica, fría y obscura
despierta en él la bravura
y lo mismo que una fiera,
que lucha y se desespera
cuando al cachorro castigan,
las iras al indio obligan
y gritó de esta manera:

Lleno de odio y de rabia,
patria desagradecida,
dejo esta queja esculpida
sobre el pendón de tu savia;
tu falso progreso agravia
mi libertad de varón
yo que por tu pabellón
sentí en el pecho y el lomo
los latigazos del plomo
de la civilización.

Yo que pelié frente a frente
defendiendo tu terruño
con las potencias del puño,
que tiene todo valiente,
sentí mi sangre caliente,
derramarse a borbotones,
y en distintas direcciones
dejé con mi sangre huella
y están marcados en ella
tus sables y tus cañones.

Y después del sacrificio
hecho con toda pujanza
sin tener otra esperanza
que tu propio beneficio,
ando sin rancho ni oficio,
despreciado sin razón,
sin tener un mancarrón
ni una miserable oveja,
porque no hay ley que proteja
los hijos de mi nación.

El rancho que yo tenía,
con mis ovejas y vacas,
lo hallé rodeado de estacas
y un cerco lo dividía;
me encontré con que vivía
allí un señor estanciero
que como él era extranjero,
no puso por vos el pecho,
y me ha quitao sin derecho
lo que fue mío primero.

El día que regresé
no encontré china ni nada,
porque era fiscalizada
la tierra que yo poblé;
en vano les reclamé
derecho de poblador,
puso la ley su rigor
y yo sin plata y rabioso,
fuí a parar a un calabozo
por malo y acusador.”

Aquel altivo guerrero,
después que pasó la guerra
recién al pensar se aterra
porque vió lo verdadero
al ver que tan altanero
peleó por su patria fiel,
y no había otro laurel
para su sien de argentino,
que llorar bajo de un pino
de un campo que no era de él.

viernes, 29 de mayo de 2009

Pero ellos, estaban antes.


-"Mire que son atrevidos
estos salvajes follones
nos cautivan las mujeres
y queman las poblaciones.

No perdonan ni a los viejos,
ni a criaturas si siquiera,
por miles roban haciendas
y las negocian afuera.

Estos infieles cerdudos
no merecen compasión,
han de salir de estas tierras
al rigor del Remingtón".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".

-"Usted como buen fuertero
sabrá lo que el indio fue
cuando con uñas y dientes
se negó a dejar Carhué.

No niego su parecer
su pensamiento, adivino,
que también hubo salvajes
como yo y usted, Argentinos.

Pero el gobierno es gobierno,
no es malón ni gritería,
sacarle la tierra al indio
se llama soberanía".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".