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lunes, 28 de marzo de 2011

Pero el poncho no aparece

Todos pidieron que cante,
y ahí nomás solté al camino
una tropilla de trinos
que marchaban p'adelante.
Como en esto soy constante
y el canto en mi pecho crece,
dejé como tantas veces
mi poncho pampa a un costao.
Hoy la fiesta ha terminao...
¡pero el poncho no aparece!

Aquél que llevó ese abrigo
sabiendo que no era el dueño,
no se enterará ni en sueños
que ese poncho era mi amigo;
él fue el único testigo
de mis dichas y reveses,
el pensarlo me enternece,
pero con eso... ¿qué gano?
Son todos buenos paisanos,
pero el poncho no aparece...

Fue justo en Semana Santa
que alguien me hizo la gauchada,
¡si parece una humorada
robarle un poncho al que canta!
Mi suerte no ha de ser tanta
p'hallar un poncho como ése,
¡me cobijó tantas veces
en noches de serenata!
Por hallarlo oferté plata,
pero el poncho no aparece...

¡Vieran qué pena que siento
por perder mi poncho pampa,
y por aquél que con trampa
me lastimó en un momento!
Pero, paisanos, no miento,
si el que lo tiene dijese:
"¿qué hago si el poncho aparece?"
y me explica los porqué,
¡Yo se lo regalaré...
pero el poncho no aparece!

domingo, 19 de diciembre de 2010

Argentino y bien parido


Hagan silencio señores
que una guitarra machaza,
con sonido de esta raza
va a desparramar sus flores.
Templada por payadores,
conserva su bizarría,
y guarda en sus armonías
cuando al gaucho se le entrega:
la gloria de Santos Vega,
de Fierro su rebeldía.

A mí me hallará el dos mil
una milonga cantando,
porque me sigo alumbrando
con ese mismo candil.
No me meto en el redil
de cualquier ruido extranjero,
orgulloso y altanero
voy a cumplir el destino,
de ser un gaucho Argentino:
bota, bombacha y sombrero.

No me concibo señores,
pensando de otra manera,
y tan solo a una bandera
le entregaré mis favores.
Amontónense cantores,
pueden elegir la cancha,
que en la milonga se ensancha
mi corazón de paisano,
con la guitarra en la mano
donde quiera hago pata ancha.

Al progreso no lo niego
porque la vida es progreso,
pero no crean que por eso
olvido de donde llego.
En mi tierra yo no ruego,
eso ya lo están sabiendo,
canto lo que ando sintiendo
con el deber soy prolijo
y mis derechos exijo:
"no me gusta andar pidiendo".

-"¡Gaucho!", me gritan algunos
tontos en tono burlón,
son híbridos del montón
que se arrean como vacunos,
no me incomoda ninguno
con su canto, con su ruido;
yo conozco bien el nido
donde el canto se prolonga
por ser cantor de milonga:
Argentino... y bien parido.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Me verás pasar muchacha


Por la huella de la noche
me verás pasar muchacha,
por estos campos de Dios
llevando el diablo en el alma.
Ya ni se hacia donde voy...
sé que voy y eso me alcanza.

Pa mí la vida es un campo
sin tranqueras ni alambradas,
miro al pájaro en su vuelo
y no le envidio las alas;
él podrá ganar el cielo,
a mí la tierra me basta.

Si me canso, desensillo,
me pego una refrescada
y duermo sobre los pastos
bajo la noche estrellada.

Antes de dormir entono
una canción de pasada,
no me duele el corazón
no tengo penas guardadas...

Tristezas suelo tener
pero nunca digo nada,
al que está triste o alegre
se le nota cuando canta...
Tristezas suelo tener
pero nunca digo nada.

En el flete de la vida,
a la muerte llevo en anca;
la vida me da la vida,
la muerte nunca da nada.

Por la huella de la noche
me verás pasar muchacha
por estos campos de Dios
llevando el diablo en el alma.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Carta a mi Padre en el cielo.



Padre, vengo del camino,
hice un alto en tu morada
traigo la frente cansada,
quiero descansar un rato
la vida no da buen trato,
si ya está la suerte echada.

Aquel orgullo argentino
que me enseñaste a sentir
hoy tanto me hace sufrir,
porque no puedo entender
¿porque nos cuesta aprender,
en esta tierra a vivir?.

Padre, te quiero contar,
que allá por la gran ciudad
la mentira y la verdad
duermen bajo el mismo techo
nada vale ser derecho
ni vivir con dignidad.

Hombres que en su largo hablar
mentan la soberanía,
a la patria noche y día
venden al mejor postor
y llenan el tirador
con su charlatanería.

Padre, yo sé que no es nuevo
lo que te vengo a contar
siempre le tocó bailar
al gaucho con la más fea
pero aunque usted no lo crea,
algo tendrá que cambiar.

Usted que arando la tierra,
fué capitán de la espiga
dijo a la semilla: "amiga
la tierra no tiene dueños"
y abrió surcos... y gastó sueños,
volteando cardos y hortigas.

A este granero del mundo,
le llevan todos los granos
pero en ese pasamanos,
siempre salimos perdiendo;
ellos se quedan comiendo,
nosotros nada en las manos...

Padre mío, se habla tanto...
todos tienen un banquito
se mandan el discursito,
pero nadie quiere arar,
en cuestión de trabajar,
se acabaron los gallitos.

Por uno que vive arando
y gastó su esfuerzo diario
hay filas de intermediarios,
zánganos que sin pudor
se quedan con lo mejor
y trabajan sin horario.

Yo creía padre mío,
que a Martín Fierro y su historia
guardaría en mi memoria
cual recuerdo solamente...
pero Fierro está vigente,
sólo Hernández está en la gloria.

"No hay mal que dure 100 años,
ni tiento que no se corte"
y no hay pueblo que soporte
el engaño eternamente,
vendrá un malón de decentes
a mandar de sur a norte.

Yo que nací campesino,
con poca escuela rural,
aprendí del bien y el mal
la perfecta diferencia,
del silencioso su ciencia
y del bocón: su inmoral.

Me cuesta padre, usted sabe, a
guantar tanta indecencia
porque mi gaucha conciencia
no entiende porque razón,
los hijos del pago son:
hijos de la indiferencia...

sábado, 18 de julio de 2009

Apenas, si soy cantor


SI alguien me pide que cante,
me vuelvo caminador,
porque pienso que el cantante
que canta lo que otros piden;
es muy probable que olvide
su oficio de sembrador.

A mi me gusta cantar
cuando algo me quema el pecho
pero cantar sin derecho,
sin razón y sin porqué
es algo que yo no sé
a pesar que otros lo han hecho.

El aplauso suele ser
halagador ¡ah razón!
pero tanta reunión
y aplaudir tanta tontada
que el aplaudido gozaba
lo pobre de su canción.

Al cante no hay que pedirle
el tiempo que va a durar
hay que dejarlo volar
y escucharlo calladito
molestarlo es un delito
que usted no puede pagar.

Las ansias de ser famoso
otra razón puede ser
hay quien pagaría por ver
su nombre en letras doradas
pero al no estar bien pegadas
el tiempo las hará caer.

Cuando yo vivía en mi pueblo
entre el mar y la montaña
a mi madre escuchaba
cantar canciones sencillas
qué hermosa que era mi vida
cuando mi madre cantaba.

Esa si era cantaora,
ni guitarrras precisaba
cuando mi madre cantaba
en el calor de la fiesta
todo el campo era una orquesta
que su voz acompañaba.

'Hoy cuando escucho a un cantante
cantar canciones de aquellas
yo que ando sus mismas huellas
buscando lo verdadero
les aseguro, caballeros,
le pido perdón a ella,

Unos graban un disquito
y se sienten profesores
ya no son los cantaores
que con el cante lloraban
al tener suerte se engañan
y ya se creen unos dioses.'

Si tienen ganas de cantar
piensen lo que van a hacer
no se vayan a creer
que la cosa es tan sencilla
de la bolsa canastilla
pero hay que hacerlo caer.


Hoy que vivo entre cantantes
yo les puedo asegurar
que es dificil aguantar
la vanidad y la fama
hasta héroes de la cama
buscan para hacerse nombrar.

Y ya los dejo señores
pero les pido un favor
si por ahí algún señor
les pregunta por mi oficio
díganles que así lo he dicho:
"apenas sé cantar yo".

viernes, 29 de mayo de 2009

Pero ellos, estaban antes.


-"Mire que son atrevidos
estos salvajes follones
nos cautivan las mujeres
y queman las poblaciones.

No perdonan ni a los viejos,
ni a criaturas si siquiera,
por miles roban haciendas
y las negocian afuera.

Estos infieles cerdudos
no merecen compasión,
han de salir de estas tierras
al rigor del Remingtón".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".

-"Usted como buen fuertero
sabrá lo que el indio fue
cuando con uñas y dientes
se negó a dejar Carhué.

No niego su parecer
su pensamiento, adivino,
que también hubo salvajes
como yo y usted, Argentinos.

Pero el gobierno es gobierno,
no es malón ni gritería,
sacarle la tierra al indio
se llama soberanía".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".

Volver en lluvia.


Me gusta andar bajo la lluvia,
soltar mi soledad a los caminos,
llenarme el corazón y repartir
la alegre humanidad del vino.

Mirar la luz crecida en lumbres,
de las palabras se solo el silencio,
y entonces remontar a la emoción
de ser un poco sol y miedo.

Yo tengo la alegría de los años,
la dicha del amor, los hijos y la vida.
Para volver a ser quiero ser lluvia,
gotera en una flor amanecida.

Yo se que soy tiempo de julio,
de luna y hondo mar es mi destino,
del niño que esta en mi que no murió
la inédita verdad que miro.

Que día es hoy, ni lo pregunto,
mi triste funeral tiro al vacío.
Para volver a ser lluvia,
no el rumbo de un puñal perdido.

Yo tengo la alegria de los años,
la dicha del amor, los hijos y la vida.
Para volver a ser quiero ser lluvia,
gotera en una flor amanecida.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Me fui por una guitarra



Me fuí por una guitarra
queriendo ganar el tiempo
y se me llenó de voces
la tarde de mi silencio.
Una llovizna de notas
goteaba en el clavijero
hasta la boca profunda
de la guitarra del pueblo.
Caja de luz, la encordada,
hueco donde guardo un verso
y diapazón infinito
donde se funden mis dedos.

Me inauguré en serenatas
alguna noche de invierno
cuando se abrió la ventana
y en ella asomó el recuerdo
como una triste muchacha
trayéndome el amor nuevo.
Cuánto hace que andamos juntos?...
qué importa, ya ni me acuerdo,
ya somos tierra y semilla,
nube blanca y ancho cielo
yo sé que me amás, guitarra
y vos sabés que te quiero.

Amor a primera vista
noviazgo que lleva lejos,
ternura tiene tu caja
del puente hasta el clavijero
para llenarme de magia
cuando te digo te quiero.
Te quiero así de sencilla
como un pájaro montero
como los ojos de aquella
que hace tiempo que no veo.
Madre del surco que a veces
me hace llorar en silencio.

Pero es tan lindo el camino
llegar y partir de nuevo
y enterrarnos en la ausencia
hasta que me ponga viejo.
Y se me mueran, guitarra
todos los pájaros sueltos
que andan rondando la copla
cuando te digo te quiero
Me fuí por una guitarra
queriendo ganar el tiempo
y se me llenó de voces
la tarde de mi silencio.