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domingo, 19 de junio de 2011

Viaje imaginario

(Pintura: "Cura Brochero"de Paula Sarría Allende)
He galopiao muchas leguas
pa'poder yegar a "El Cielo",
la gran estancia que Usté
Señor, es único dueño.
Me recibió en la tranquera
su mayordomo, Don Pedro,
le pedí que me anunciara
y me contestó sonriendo:
"Dentre nomás, amigazo,
Él sabe que viene a verlo".

Y aquí estoy, Don Jesucristo,
a molestarlo me atrevo
por cosas que andan pasando
ayá, en los pagos terrenos.
Quisiera que con la cencia
de su sagrao inteleto
pare por siempre las guerras
que nos están destruyendo,
también le pido Señor
un güen trato pa'los viejos,
que no haigan pestes malditas
ni drogas, ni nada d'eso,
que haiga trabajo y amor,
que no esistan ventajeros,
que'l odio sea desterrao
pa'siempre d'entre los nuestros,
que sin distinción de razas
-con la paz como precto-
vivamos todos felices
rodiaos de chicos risueños.

Yo lo sé muy ocupao
pero, comprienda Maestro,
que mucha gente en la tierra
de hambre se está muriendo
y hay poblaciones enteras
carecientes de colegios
ande seres desalmaos
capacitan a "rateros"
que con el tiempo, Señor,
yegan hasta ser gubierno.

Por rigor de la injusticia
a veces, el hombre güeno,
pierde su fe y su pacencia
y se convierte en matrero.
Si me he yegao a su casa
jue Don -pa'serle sincero-
buscando su santa ayuda
y si es preciso le ofrezco
mi vida, que poco vale
pero es l'único que tengo.

Aura que ya he terminao
he d'emprender el regreso.
Entréguele de mi parte
a su Mama mis rispetos
y quedo a disposición
si quiere verme de nuevo.
Contento de haberlo visto,
dispacito me voy yendo
canturriando a media voz
en su honor, el Padre Nuestro.
.........................................

Pd: Recordando al Gran Tata de todos, y pa' todos los tatas...¡Feliz Día!

miércoles, 8 de junio de 2011

Costalada

(Pintura: Alberto "Tito" Freixas)
Aunque empezó a garugar,
los cueros le eché al lobuno,
sabiendo bien que denguno
me lo podría igualar.
El patrón mandó apartar
a campo, cien vaquiyonas,
negras ellas, cimarronas,
de poco roce con gente,
capaces de hacerle frente
a animales o personas.

Salimos a tranco lento
cuando empezaba a clariar,
a fin de cumplimentar
del patrón, su mandamiento.
Jué elegido pa'l evento
personal capacitao,
el que, atento a lo ordenao,
arriaría a la estación
aquel vacaje en cuestión
pa'trasladarlo al mercao.

El capataz repartiría
-montao en un azulejo-
órdenes y algún consejo
a tuita la compañía.
La mensualada, ese día,
conciente de su labor,
ensiyó de lo mejor
que tenía en su tropiya.
¡Ahijuna!¡Qué maraviya!
¡Qué pingazos, por favor!

Pa'l mediodía, en rodeo,
la tropa quedó formada
en un rincón, prieparada
pa'comenzar el arreo.
A pesar del tiempo feo
el aparte estaba hecho,
y al ver que enfiló derecho
pa'l potrero, una macaca,
yo dije: "Es mía esa vaca..."
y salí sacando pecho.

Al lobuno le cerré
las chuecas, y en la marucha
topé a la arisca y¡jué pucha!
contra un poste la estampé.
Pero el barrito, endispué,
me hizo una mala jugada,
mi pata quedó apretada
entre el suelo y el recao
cuando mi pingo, de lao
se me jué de costalada.

Hoy han pasao al olvido
las fáinas con animales,
ya no se ven los mensuales
en su diario recorrido.
Añoro el tiempo vivido
de trabajo y diversión
y guardo de aqueya ación
una marca que perdura:
me quedó una pata dura
fruto de aquél apretón.
............................
1er Premio Juegos Florales Sureños 2009 Coronel Dorrego

(Foto: Eduardo Amorim)

Redomoniando


Temprano yegó Zenón
hasta el último potrero
pa'probar el pingo overo
que montaba en la ucasión.
Ricién tirao, redomón,
entuavía de bocao,
el potriyo era avispao,
obediente y vivaracho,
lucía un largo penacho
sobr'el tuse recortao.

Con el recao bien completo
lo había ensiyao su dueño,
él lo domó con empeño,
con pacencia y con rispeto.
Por áhi se oyó: "¡Tate quieto!!
¡Si denguno te hace nada!"
Es que'l pingo, su mirada
fijaba tras dos ombuces
ande unos cuantos ñanduces
pastoriaban en bandada.

"¡Aquí te yegó el momento!"
-le habló Zenón a su flete-
y le cerró ¡la gran siete!
las chuecas sin miramiento;
salieron echando viento
tras el macho más grandote.
S'escuchó: "¡Ande vas pavote
que la cosa es de'ndeveras!"
Y el tiro de ñanduceras
se hizo moño en el cogote.

Era una fiesta el patudo
hecho n'el suelo un oviyo,
abría y cerraba -el piyo-
su pico morrocotudo.
El paisano, como pudo
lo despojó del plumaje,
mas cuando el bicho, sin traje
de nuevo libre quedaba,
salió que se las pelaba
gambetiando entr'el yuyaje.

Cuando pa'l rancho Zenón
en su montao arribó,
su señora prieguntó:
"¿Cómo anduvo el mancarrón?"
-"Lindazo", -dij el patrón...-
tiene pasta y es ligero,
gracias a él, pa'un plumero
l'he tráido, si necesita,
y esté sigura viejita:
"¡Será un pingazo el overo!"
............................
1er Premio 11ºCertamen de Poesía Gauchesca A.A.E.T.2006

Crease o no


Nuestra gente hace lugar
a numerosas creencias
que ni el tiempo ni las cencias
las pueden desestimar.
Por ejemplo: pa'curar
el reumatismo, es senciyo,
use de cobre un aniyo
o pulsera, si es posible
y es pa'l calambre infalible
un corcho dentro el bolsiyo.

Si el perro en un revolcón
se queda patas pa'arriba,
es una certeza viva
que se vendrá el chaparrón.
En cualesquier ucasión,
si el tero volando grita
anuncia una visita
y el calor ha de apretar
si se la escucha arruyar
temprano a la torcacita.

Tengaló por cosa cierta:
si un visitante molesta,
si irá si se deja puesta
una escoba tras la puerta.
Si durmiendo lo dispierta
de la lechuza el chistido
o el espejo se ha partido,
la disgracia está al caer,
cuidesé, no vaya a ser
qu'estea desprevenido.

Si al escurecer se siente
al chingolito cantando,
tiempo güeno ta'nunciando
pa'la jornada siguiente;
y si escucha de ripente
al gayo en noche cerrada,
comenzará la jornada
con una densa ñeblina,
mire bien ande camina
que no ha de ver cuasi nada.

La yuvia, si está cayendo
con gotones parejitos
y en el piso hace "sapitos",
seguirá nomás yoviendo.
Si una tormenta, viniendo
presagia un triste final,
se evita pronto ese mal
clavando un hacha en el suelo
o si se tiran pa'l cielo
dos o tres puñaos de sal.

Costumbres tradicionales
que son cual legao divino
se arraigan al argentino
como leyes naturales.
En los ámbitos rurales
siempre de moda estarán
y junto al paisano irán
impulsándolo a esperar:
"Hay que crer o riventar",
ansí lo reza el refrán.

Bañao

(Foto: Eduardo Amorim)
Vuelan los patos silbones
ante el grito del chajá,
tal vez un zorro andará
con aviesas intenciones.
Suelta el viento, en ocasiones,
un bostezo prolongao.
Varias garzas se han parao
solo en una de sus patas
y alzan la cabeza a gatas
si un tero cruza el bañao.

Las gallaretas sus nidos
con mil ramitas formaron
y astutas, los ocultaron
entre los juncos erguidos.
Los flamencos coloridos,
tiñen todo de rosao.
Los cuervos que se han volao
conforman oscura nota
y una V corta grandota
se refleja en el bañao.

Una cigüeña aburrida
de tanto mirar pa'abajo
ve en el agua un renacuajo
y se lo embucha enseguida.
En medio de tanta vida
cruza un chimango apurao
y las ranas que han estao
vigilantes, se han hundido
con un salto bien medido
en el fondo del bañao.

Los chorlitos, muy formales,
-en la orilla, al picotear-
parecieran conversar
con un par de teros reales.
Un biguá cuenta sus males
al sol recién ocultao
y es un poncho colorao
el cielo en el horizonte
que cubre el techo del monte
aledaño del bañao.

La noche por ser mujer
se contempla en ese espejo.
Las estrellas su reflejo
desparraman por doquier.
Ellas no pueden saber
por qué el patrón enojao
dice que es campo arruinao
ese bajo pantanoso,
sin comprender cuan hermoso
resulta ser el bañao.

El totoral a esa hora
semeja antiguos lanceros
que empuñando sus aceros
cabalgan hacia la aurora.
¡Cuánta belleza atesora
este terreno anegao!...
Como jamás el arao
en él pudo penetrar,
ruega el sapo en su cantar:
¡Que no se seque el bañao!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Gaucho

(Pintura: Juan Blanes)Gaucho que fue perseguido
En su existir tan aciago
Pues lo tildaron de “vago”
Y de “mal entretenido”.
Fue triste su recorrido
Siempre inmerso en la tristeza
Luchando con entereza
Contra la vil injusticia,
Mas el odio y la codicia
Ultrajaron su grandeza.

Gaucho de gallardo porte
Que fue aliado de la gloria,
Paladín de la victoria
Junto a Güemes en el Norte.
Gaucho fue el que con su aporte
Flameara nuestra bandera
Allende la cordillera
Con el Santo de la Espada
Conmoviendo en la patriada
A Sudamérica entera.

Reclutado en los confines
Para frenar a la indiada
Fue su vida mancillada
En inhóspitos fortines.
Gente ambiciosa con fines
De un poderío que aterra
Lo hizo parte de una guerra
Tan cruenta como indebida.
Una lucha fraticida
Que ensombreciera la tierra.

Gaucho ha sido Santos Vega,
El insigne payador,
Inefable trovador
De pura y total entrega.
El que en fantástica brega
Cantando su vida dio,
Su corazón se apagó
- según cuenta la leyenda -
Cuando en trágica contienda
El diablo lo derrotó.

Gaucho fue aquel “Don Segundo”
El de los “Pagos de Areco”,
De cuya sapiencia el eco
Se arraiga en lo más profundo.
En esa parte del mundo
- selva, río, llano y cerro -
Fue el gaucho son de cencerro
Inmenso como Los Andes,
Prototipo que en Hernández
Inspirara al “Martín Fierro”.

Fusión de razas. La hispana
Mezclada con la aborigen
Dieron al gaucho su origen
Con esencia americana.
Somos un pueblo que hermana
El hoy con el tiempo aquel
Y ha de mantenerse fiel
Al inapelable fallo:
¡La patria se hizo a caballo”
Y el gauçho montado en él!

Imagen del pasao


Un picazo rabicano
calzao de las cuatro patas,
cuya presencia delata
ser un flete soberano.
Montao en él, un paisano
viene silbando y se ve
lucir con gran altivez
en rastra, bastos y pretal,
hecha en oro una inicial
con las letras F.B.

Una madrina tobiana
zarca del lao de montar,
viene del gaucho a la par
cabrestiando muy ufana.
El gran cencerro desgrana
sus sones por el sendero
y el silbo del tropillero
junto a ellos es canción,
que alborota la extensión
con el gritar de los teros.

Pisándole los garrones
a su mama, un potrillito,
ensaya algún galopito
pa´ mostrar sus condiciones;
ya ha de ganar sus galones
cuando llegue a ser mayor,
y si conserva el color
lucirá como ninguno,
porque es tobiano lobuno,
difícil que haya mejor.

Más atrás, como jugando,
viene al tranco la tropilla,
mordizquiando la gramilla
que la hueya está bordeando.
Viene dispacio avanzando
un malacara, un gateao,
un peticito tostao,
un alazán como de oro
y un potro tobiano moro
junto a un tordillo bragao.

Al final, algo atrasao,
vivaracho como gama,
viene un pingo que la fama
se ganó de reservao.
Es un brioso colorao,
cabos negros, linda alzada,
que refleja en su mirada
un ansia de andar caminos,
lo llaman “El Argentino”,
poco nombre, cuasi nada.

Félix Bánez, el paisano
que es dueño de esta zoncera,
allá va y es cual bandera
del agitar de su mano.
Se va perdiendo en el llano
esta imagen del pasao,
y brindándole un legao
a este gaucho y su tropilla,
el sol, se parte en astillas
en la plata del chapiao.