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jueves, 19 de mayo de 2011

Recuerdos del carrero

(Foto de la Chata de Garbiso, Museo de Miramar)
Chata la mejor armada
del viejo tiempo que añoro,
la del cadenero moro
y de la yunta de alzada;
con vos subí la pesada
barranca de Montes de Oca,
y el recuerdo me coloca
las riendas en esta surda
cuando venía medio en curda
de hacer un viaje a la Boca.

Sentao sobre tu pescante
con seis o siete mil quilos,
cuántas veces mis estilos
silbé siguiendo adelante;
subía el repecho campante,
entraba por la cortada,
y en el boliche de Ahumada
hablando sin espamento
reducía en poco vento
alguna bolsa anafada.

De botas o sapatiyas,
de cualquier forma que fuera,
con esta pinta diquera
me floriaba en las oriyas;
hasta con los cajetiyas
hijos del trompa'e la tropa,
s'entreveraba mi ropa
los domingos de mañana
cuando a la cancha 'e Maidana
iban a tomar la copa.

Los liones, -corte shofica-,
diez y nueve abajo'e todo,
y arriba por acomodo,
veintisiete a lo marica;
más jailaifes que botica,
los timbos mejor puntiaos,
tacos altos y delgaos
resonando en la vedera
y el funghi gacho masera
con abujeros a los laos.

La camisa batará,
la faja negra enflecada,
goliya blanca bordada
con iniciales acá,
lujos que no se ven ya
gastábamos los carreros;
cinchada entre cadeneros
a cadena o a la cincha
y el gusto con que relincha
alguno de los tronqueros.

¡Chata de mi corazón:
t'estrené recién pintada
y un jueves bien fileteada
te saqué del corralón,
vos, qu'e en más de una ocasión
aliviaste mis apuros,
la de elásticos seguros,
más linda'e la tropa "El Toro"
la del cadenero moro
y de la yunta de oscuros!

(Pintura: Francisco Madero Marenco)

La doma

(Pintura: Eleodoro Marenco)
Qued'al pronto enlazado del cogote
el noble bruto que del sur de Trenque
Lauquen trajeron sin probar palenque
y sin siquiera acompasar el trote.

Puesta la rienda luego como un mote
del mozo fuerte que no es nada enclenque,
qu'en la derech'aseguró el rebenque
pa guiarlo mejor con el azote.

Nadie opinaba ya: muchos arrobos
llenaban de ansiedad a los paisanos,
y en ese instante de nervioso anhelo,

salió el potro feroz dando corcovos
con la cabeza puesta entre las manos
porqu'el jinete lo sacaba en pelo.

El domador

(Dibujo: Eleodoro Marenco)
A Raúl González Tuñón

Sereno y fuert'el arrogante mozo
para los golpes de la vida hecho,
muestra las carnes del robusto pecho
y desnudos sus brazos de coloso.

Al parecer, un tanto cuidadoso,
mira el lazo con aire satisfecho,
porque de la tropilla va derecho
a pialar un oscuro revoltoso.

Es un día de prueba cual no hay otro
ni otro gaucho como él en el concurso
que dome limpio y sin fatiga un pingo.

Por eso el mozo ha preferido el potro
de brava pinta, como buen recurso
para lucirse solo ese domingo.

El potro

(Pintura: Eleodoro Marenco)
Es chúcaro y por tanto, hasta salvaje:
patea, muerde y se sacude fiero,
que al verse acorralado en el potrero
vomita espumarajos de coraje.

Suelta la crin sobr'el pescuezo, encaje
forma flotando en su retinto cuero,
las orejas rebeldes, altanero
lo muestran a los ojos del gauchaje.

Se suponen allí que de los toldos
de las tribus del Chaco lo han traído,
que tiene los colmillos como guampas.

Y el que lo monta v'a sentir recoldos...
y hay un viejo con fama d'entendido
que aseguro no hay d'esos en las pampas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Campo

(Pintura: Carlos Montefusco)
¡Campo mío!... ¡campo flor
de fecundos gramiyales,
y de azulados cardales
del rancho en su derredor!...
Campo del trébol de olor
y bermejas margaritas
vengo a traerte las citas
de tu glorioso pasado,
en el rescoldo avivado
por las brasas de mis cuitas...

¡Vengo a traerte el ayer
con frangancia de retama,
que lejos se desparrama
en brisas de amanecer!...
Vuelvo de nuevo a traer
murmullo de tu arroyuelo,
las frescuras de tu suelo
en la luciente alborada
y la brava disparada
de las tropillas de un pelo...

¡Vuelvo, pues, con la belleza
de los despuntes del día
del sol de la lejanía
que le besó con tibieza!...
Quiero otra vez la fiereza
de los altos pajonales,
de los tupidos pastizales,
abrigo de los caranchos
y las toldas de tus ranchos
de los bravos totorales.

¡Traigo de nuevo el deseo
y la iracunda bravura
que flota por tu llanura,
de la hacienda en el rodeo!...
¡Quiero otra vez el torneo
donde hacía gala el gauchaje,
su campechano coraje,
el pial en los fuertes brazos
y la armada de los Pazos
en manos del reseraje!

¡Traigo de nuevo el rumor
de las tardes estivales,
los cascos de los baguales,
galopando en tu verdor!...
el grito del domador
ganando el corral afuera,
y en la cocina campera
el encendido fogón,
donde se dora el capón
adobado con salmuera!...

¡Quiero otra vez en la pampa
el caldén de altiva copa
y en el camino la tropa
que junto al reparo, acampa!...
¡El perfil, la regia estampa
del vigoroso resero,
el fértil nido de hornero
en una horqueta de tala,
y como antes la luz mala
viboreando en el sendero!...

Pal rodeo



Mi mal ya no tiene cura,
cuando l'encuentre un remedio
ya hay otro mal al asedio
contra el ungüento y la untura
y no tiene compostura
lo que de viejo se duebla...
Tuita mi senda se puebla
de baches, charcos, zanjones,
mi cielo de nubarrones
y mis noches de tiniebla.

Ni bien seca un costurón
que alguna herida me deja,
rondo el panal de otra abeja
y ¡zas! m'encaja el puyón,
resulta que el aguijón
como que fué por encono,
deja en la herida un abono
y ya no hay yanto ni labia
que calme el virus de rabia
aunque soy Cristo y perdono.

Pero como nunca aflojo
y vuelvo siempre a la carga;
en cuanto un mal se aletarga
dentr'a morderm'el antojo,
y no hay súplica ni enojo,
ni parangón, ni consejo,
de la vieja, ni del viejo...
Mi aflicción no capitula
¡El cardo que más se azula
es el del tronco más viejo!

Ayer juyendo el encuentro
de una que le cáe la baba,
como sargento de brava,
dejé las luces del centro.
Rumbié nomás, monte adentro
montao en mi zaino flor,
flete nuevo, rumbeador
que solo aceta en el anca
por lo querendona y franca
a alguna loca de amor.

Y como no me despinto
y no aflojo la cinchada,
repechándo una lomada
enderecé al laberinto,
ojos de mirar retinto
me miraban a través,
con ansias y pen'a la vez.
Dos ojos atribulados,
por el dolor agrandados
en ese ambiente montés.

Así apartando el ramaje
aguijoneao por la duda,
aunque con palabra ruda,
me le aparié sin ambaje,
en la quietú del paisaje.
Cantó el zorzal del amor,
y, espiritual hablador,
y, altamente, soñador,
rasgó las nubes l'aurora
y nos inundó de albor.

Y ahí ando en la nueva racha
enfermo del viejo mal,
en el anca del bagual
remolcando a la muchacha,
parece de buena hilacha
de mejiyas como guinda,
y pa'que tuita se rinda,
le eché mi pial de boleao;
¡flor de montes inexpugnao,
flor silvestre pero linda!

Parece de buena marca
y de las otas distinta,
va en sus pupilas retinta
el fuego de Catamarca.
Yo qu'ensoñé esa comarca
como una revelación,
predispuesto a la emoción,
dientro al aro sin tropiezos,
¡Pal rodeo de sus besos
va mi gaucho corazón!

domingo, 29 de agosto de 2010

Charrúa

(Foto: Eduardo Amorim)
Sos como tiro e'payanca
cuando pialo puert'ajuera;
de mi oscuro en la frontera
vos, sos la estreyita blanca;
arroyado sobre el anca,
vos, sos mi lazo trenzao;
mi calzonciyo cribao;
mi chiripá de merino,
candil con que me ilumino
p'hacert'este escrituriao...

Vos sos mi freno entrerriano
barbiador y coscojero;
sos mi facón caronero
que abomba si cae de plano;
sos rumbo que hago en el yano
oriyando algún guadal;
y en la fresca matinal,
pa envidia de los mostrencos,
la bandada de flamencos
que se alza del fachinal...

Sos la luz de l'alborada
tras de la nube rosiya,
madrina de mi tropiya
que va buscando l'aguada;
sos la marca recaldeada,
que es tarja con punto al centro
y en las domas, tierra adentro,
de mi espuela la rodaja
qu'en el costiyar s'encaja
sin charquiarlo en el encuentro.

Sos, como para un desparramo,
mi trabuco amartiyao
y del porrón degoyao,
la caña con que me mamo;
pero, yo al cuete te yamo,
con el ñudo del goyete;
te me perdés, la gran siete
entre el alambre de púa:
¡si sos pabeyón charrúa
flameando en el mojinete...

jueves, 28 de mayo de 2009

"Pa Cristo"


¿Pa qué? ¡ Si me andás cuerpiando
como ñandú a las tres bolas!
¡Si cuando te dejo sola
ya andás levantando el rabo!
Cuando me adientré a tu rancho
lo hallé vacido y tristón!
el catre cacareador
como urraca perseguida,
más duro y más sabandija
que viejo con sarampión!

¿Decís que el otro era gaucho?
¡Pero, pa mí que era gringo!
¿De ande entonces, ese cachimbo
retorcido como gancho?
¿Y ese reló e'sobrepaso
grandote como sartén?
¿La acordeona? ¿El burro aquél?
¿Esa jerga en vez de poncho?
Pero el grino no era sonso:
¡Te dejó el guacho y se fue!

Y áura, me andás amolando
con sermones y lamentos:
"que sola siempre te dejo,
y lo hago adrede, si salgo",
¡Yo no comprendo, caracho,
qué es lo que querés de mí!
Si me quedo, me decís
"que estoy como pega-pega",
¡tanto alborotar la hacienda,
el toro, se te va a dir!

Lo que vos andás buscando,
asigún áura colijo,
es algún otro pa Cristo,
porque yo no dientro al aro.
Ya andás pa apalabrarlo
al turco, que en una ocasión,
no sé que ropas te fió
que cuando a cobrarte, viene,
te le pegás como liendre
removiéndole el cajón...

martes, 22 de julio de 2008

El arrugáo



Siempre que me hago perdiz,
a golpes y tropezones,
me arrastro por los rincones
como gaucho con lombriz;
hincho a veces la nariz
olfateándola de lejos,
y en los campos desparejos,
me voy como en cuesta abajo,
arisqueándole al trabajo
como los matungos viejos.

Como chimango pal cebo,
soy ligerón cuando amago,
me caliento con un trago
y hasta mamarme me atrevo,
si no pago lo que debo,
es que estoy acreditao,
en los tientos del recao,
van mis maletas y abastos,
¡lo que yo llevo en los bastos
de algún modo me han cobrao!

¡Si habré forcejiao al ñudo,
seguidor como la hormiga,
y siempre a media barriga,
encuevao como el peludo!
Pobre como indio clinudo,
mesmo que lo fue mi tata,
andando a salto de mata,
por cuasi encepo mi cuero:
el zorro va al gallinero
y a veces, deja la pata...

Y aunque soy medio mañero
y no me gasto en partidas
y soy pa las zambullidas
como pato lagunero;
y al cortar lindo mi acero,
ultrajes nunca perdono,
una noche que el encono
me cegó en un entripao,
quedé negro y arrugao
igual que verija 'e mono...