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martes, 26 de abril de 2011

El gaucho y su caballo

(Foto: Ra Tor)Antes de ensillar el flete,
de las orejas a las tabas
les doy rasqueta y cepillo
y repaso la tuzada.
Desranillo pelo, orejas,
dejo la cola peinada:
lavo con cuidao los ojos
reviso manos y patas
porque el gaucho y su caballo
son limpios de cuerpo y alma.

Le pongo la sudadera,
el mandil, con una matra
y los bastos de caronas
con gurupas reforzadas.
Juerte encimera de potro,
las tres Marías maneadas,
sujeta al correón la cincha
apretando las cacharpas,
cojinillo y sobrepuesto
y el cinchón pa sujetarla.

A los tientos ato el lazo
de la precilla amarrada
y llevo la california,
herramienta chabacana.
Emparejo los estribos
y lo dejo a rienda alta,
maneado de las dos manos
con una rosa, de yapa.
Yo soy porteño y paisano,
llevo la herencia de Tata.

Todas las pilchas mejores
pobretonas como escazas,
me las hecho sobre el cuerpo
contento con Fe cristiana.
Muento y salgo en mi pazuco,
repechando cielo y pampa
por los caminos de Dios
porque el gaucho de mi Patria
es más libre que los vientos
y a ningún carro se ata.

Siempre levanto mi poncho
y la verijera daga.
No soy de calzar espuelas,
no alzo rebenque ni guacha.
Aprendí a respetar
al que la mano me daba.
No comparto la herejía
y estoy con la paisanada:
sin el gaucho y el caballo
¡qué sería de mi Patria!

lunes, 7 de febrero de 2011

El pirincho


Cuando viene amaneciendo
canta el pirincho anunciando
que se nos suma otro día
debemos seguir luchando.
Es flaco como una espina,
planeador como aeroplano
y se alimenta de insectos
sabe andar por los sembrados.

Su canto es un silbido,
se escucha rato tras rato
y luce erguido el copete
demuestra estar enojado.
Pobre pirincho piojoso,
sabe andar tras el arado;
tal vez, por ahogar las penas
sigue silbando su canto.

Al llegar la primavera
forma el nido en árbol alto
y ponen muy lindos huevos,
mezcla de celeste y blanco.
Yo me pregunto en silencio,
mientras quedo meditando:
piojoso y feo el pirincho
es además enamorado.

Cuida mucho los pichones
y se muestra muy enojado
si alguien al nido se acerca
es muy capaz de picarlo.
Y cuando dejan los nidos
de boqueras amarillando,
ensayan la puntería
todos los niños del barrio.

Sabe esquivar las pedreas
saltando rama tras rama
y equivocada la gente
llaman al pirincho, urraca;
y a veces por los caminos
escucho las carcajadas
porque se la ve, tan fea
piojosa, curcuncha y flaca.

Pero tiene la bondad
que a muchas otras les falta,
se defiende siendo fea
piojosa, curcuncha y flaca;
hay quien con más oropeles,
con ricas plumas adornadas
no reúnen las condiciones
del Pirincho, o de la Urraca...

jueves, 3 de febrero de 2011

El mensual de a pie


Al criollo amigo Jacinto Batilana
...................................
Bordeando el San Borombón
por las costas del salado,
fuí mensual de a pié, cuñado,
baquiano pa unir bellón.
Enlienzaba en un galpón
que había pa trabajar,
cerdas, cueros que apilar,
separar los de epidemias,
que bien se aprende si enseña
el que ponen a mandar.

Siempre fui voluntarioso
donde pude di la mano
porque el gaucho o el paisano
es listo y mensteroso,
de más noble bondadoso
franco, derecho, formal,
en el mundo no hay más leal
porque trabaja y se afianza
con él nació la confianza,
honrado a carta cabal.

Afilaba las tijeras
para esquilar y tuzar
también para descolar
a las manadas potreras.
Les voltiaba las clineras
de la frentera a la cruz,
sin implorar a Jesús
enorquetao subía en pelo,
varias veces planché el suelo
y otras cuerpié como luz.

Terraplené bebederos,
yapé alambres cortaos,
paré postes de alambraos
y estiré torniqueteros.
En los trabajos camperos
pude aprender de verdad
la obediencia y voluntad
puse de mensual de apié,
y qué bien que lo pasé
con salud y felicidad.

lunes, 31 de enero de 2011

La yarará de Monte Caseros


He visto vistear a un niño
que sin conocer quizás
el peligro que corría
con la brava Yarará.
Nacido en Monte Caseros,
bien correntino nomás,
retacón y bien fornido
¡bien Argentino y capaz!

La madre le dio apellido,
soñando la realidad
y el tiempo dirá con tiempo
hijo del Guayrá nomás.
Y sin conocer peligro
visteaba a la Yarará.

Con un palito de vara,
en cuclillas así nomás;
la acosaba de manera
a la mortal Yarará,
ya por demás enojada
la lengua sabía sacar.
La retrocedía a palos,
dele de aquí para allá.

Cuanto vale la inocencia
¡qué pura la realidad!
Así te la da la vida,
así te la exigirá.
Se arrollaba de tal modo
con intención de saltar
y asomaban los colmillos
para morderlo nomás.

Y viendo que enfurecía
por morder o por picar
hizo en la cabeza blanco
y no por casualidad.
Y la atontó de inmediato,
movía por sí nomás
y ya tanteó su cuchillo,
fui testigo del lugar.

Y la midió por el filo,
cosa de criollo nomás,
y le partió la cabeza
a la brava Yarará.
Descalzo siguió el sendero,
guardó el cuchillo nomás,
cantando ganó pal monte
y sin mirar para atrás.

El soguero de la patria


Al criollo Blas Cejas
.......................
Mi cantar paisano, tiene
todo el sabor de lo nuestro,
sobeos de diez brazadas,
maneadores y cabestros.
Lazos boleadores todos
bien desvirados parejos,
cincha, encimeras, correones,
torzales y bozalejos
maceteados y sobados
con la voluntad del tiempo.

El talabertero criollo
por su habilidá es maestro,
como es útil en la vida
lo tradicional, lo nuestro.
Es un girón de la gloria
del pasado y del progreso
y en la conquista rural
trenzó sus sueños con tientos
y cosió las puñaladas
que a los hermanos abrieron.

Para sacar juertes sogas
aparto un bayo parejo
lo prefiero entre carnes
sin tarjas y crespo el pelo,
después de haberlo cueriado
hago un posito y lo entierro
ahi lo dejo varios días,
lo aventeo y saco el pelo
y lo estaqueo tirante
y al amanecer lonjeo.

Y del lado de las manos
y de los cuartos traseros,
saco livianas botas
que sirven pa los paseos.
Esto lo aprendí del gaucho
de niño siendo boyero,
a descarnar con paciencia
sin cuchillo, a puro dedo.
No al pepe se cantan glorias
bajo de mi gaucho cielo.

Cerro Champaquí


Desde el valle donde vivo
y lo que recorro aquí
no se ven Comechingones
ni se fueron porque sí.
Fueron dueños absolutos
quienes los expropió de aquí,
ni una vara les dejaron
por el cerro Champaquí.

Esta raza se ha extinguido
cuando el blanco llegó aquí
adueñándose de todo
lo que ve y existe aquí.
¡Qué bonito todo esto
se distingue porque sí,
desde el valle hasta el cerro
se distingue el Champaquí.

Los que andamos de visita
preguntamos a insistir
por si acaso el indio muerto
no sería el Champaquí.
Una india enamorada
tejió el poncho porque sí
del color de las violetas
para el cerro Champaquí.

Un malón forma tormentas
avanzando por aquí
y en la furia suelta piedras
desde el cielo porque sí.
Inspirado por ser criollo
y en la patria que nací,
tiene música el silencio
con perfumes de alelí.

La natura lo ha tallado
al indio muerto es así,
implorando mira el cielo
el Diaguita o Calchaquí.
Serían hijos de Ranqueles,
de Araucanos tal vez sí,
de Matacos o de Tobas
o del fuerte Guaraní.

En mi pecho de paisano
he cantado para tí;
desde aquí "Piedra Pintada"
a tu cerro Champaquí.
Y de paso dejo un verso
si quieres llamarlo así,
sin orgullo por ser criollo
por la Patria en que nací.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Dejá que silben los vientos


Dejá que silben los vientos
y que se arqueen los talas,
que en este rancho de adobe
jamás ha pasado nada.

El horcón y las tijeras
están muy bien sujetadas,
por unas sogas y tientos
que fueron bien maseteadas;
de una yegua cimarrona
que quebré en una pialada.

Dejá que silben los vientos
y que castiguen las aguas,
y que en la vieja tapera
se aparezca la luz mala.

Que todo lo que sea luz
es mejor nunca apagarla...
Mientras rebire unos tientos
atracá al fuego la pava
y cebame unos amargos
compañera de mi alma.

Dejá que silben los vientos
y que llueva con más gana,
que buena falta hace aquí
que cayeran estas aguas.

Mañana cuando amanezca
con el lucero del alba,
ensillaré mi picaso
pa'ensillar la caballada;
y dir arando estas tierras
y después poder sembrarlas.

Nunca te asustes del viento
ni le temas a las aguas,
asustate de que puedas
hacer una cosa mala.

Yo voy a dir ensillando
pa'traer la caballada,
vos seguí con tus quehaceres
que sos una moza guapa...
Dejá que silben los vientos
y aparezca la luz mala.