(Foto: Eduardo Amorim) Este tirador, mi amigo, y la rastra que aquí ve justo a explicarme ni sé los años que andan conmigo. Prendas que van al abrigo del lucero y de la luna; dos prendas que se hacen una y así son, sin que les sobre, riquezas de un gaucho pobre sin ambición de fortuna.
Hubo unos años tan flojos pa mi oficio de resero que estuve con el pulpero endeudado hasta los ojos. Como oveja con abrojos andaba de mal en peor, y más de un caballo flor lo he dao pa poder pagar, pero alcancé a conservar mi rastra y mi tirador.
Lo chairé a mi corazón pa enfrentar las horas malas, por más que a veces, los talas, se rinden al ventarrón. Pa borrarme un nubarrón la rastra brillaba igual, y en ese tiempo fatal mi tirador, ¡quién lo viera! tapao en plata de afuera y adentro sin medio real.
Hoy otra vez con tropilla y con trabajo a montones embozalando ilusiones sigo mi vida sencilla. Y cuando aquél que acaudilla bien llamao Nuestro Señor, me aplique la de rigor pa ocupar mi sepultura ¡déjenmé en la cintura mi rastra y mi tirador!
- "Mirá Hermano, vengo a verte pa'pedirte una gauchada porque me ha dejao sin nada mi tremenda mala suerte. Enfermo, casi a la muerte estuve al salir de preso; y ahura al pasar todo eso como templando el coraje, voy a salir en un viaje pa'ver si gano algún peso".
-"Que de preso habías salido me anoticié no hace mucho, y ahurita recién escucho lo enfermo que habías caído. Pero largate tendido dejando a un lao la tristeza, y hablá nomás con franqueza que lo mío es de los dos, porque pa'mí juiste vos sin revés y de una pieza".
- "Pa'empezar a trabajar, como mal montao me hayo; si te sobra algún caballo te lo quisiera comprar. La verdad, pa'negociar no tengo ni un pingo viejo, pero de a pié no te dejo, podés tener por seguro... Si me sacás de este apuro voy a resollar más parejo!".
-"Allí en mi tropilla hay diez: nueve zainos y un tostao; mientras yo ensarto este asao, andá y elegite tres"... - "Pero Hermano, vos sabés, que yo me arreglo con uno, a más tengo este lobuno, emprestao por otro amigo"... - "Llevá tres como te digo o no te llevás ninguno!".
-"Es orden muy espinosa pa' colmo de tantos males, sacarte tres animales, de tu tropilla lujosa". -"Sin decir ninguna cosa cabresteame del mandao y a más un poncho encerao vas a llevar por si acaso; y en pilchas si andás escaso prontito te armo un recao".
-"Sos cadena de eslabones, pareja y sin una falla; y un amigo de tu laya no se encuentra a dos tirones"... -"Dejate de esas cuestiones, no me hagás llover el techo y ahura pa'mejor provecho, ya que la suerte te trajo; ¡vamos a pegar un tajo que ya el asao está echo!"
Cuando ruede a plena luz y me pialen los tobillos, he de arroyar los ovillos que tuve en mi juventud, cuando un bagual de la cruz me haga besar la clinera; cuando ya puerta ajuera errando piales esté, como un maula lloraré recostao en la tranquera.
Cuando el patrón en enero haye un potrillo abichao, o algún vacuno empastao encuentre en algún potrero; cuando al ñandú más ligero no le eche mis ñanduceras, cuando llegue a una cuadrera mal empilchao y de a pié; como un maula lloraré recostao en la tranquera.
Cuando tenga que charquear un potro crudo ensiyao, cuando me quede colgao de los bastos al montar; cuando no pueda enlazar a nuestra usanza campera, de las aspas a una ternera con tres rollos de revés; como un maula lloraré recostao en la tranquera.
Cuando al bolcao de pabilo ya no lo pueda trenzar, ni en mi milonga arrancar cifras, milongas o estilos; cuando de plano o de filo me machuquen la sesera, cuando un borrego cualquiera se burle de mi vejez; como un maula lloraré recostao en la tranquera.
Recièn despuntaba el día cuando el hijo de un puestero montando un pasuco overo rumbo a la estancia salía. Un tero en su gritería lo saluda a la pasada, y entre los cueros, doblada, lleva una carta del padre con letra despatarrada.
Es el muchacho mayor hijo del "pampa" Machao, un criollo muy estimao por serio y por cumplidor. Como hombre trabajador le traza al hijo una senda, y pa que el patrón lo atienda sin buscar mucho acomodo escribiéndole a su modo al mozo le recomienda.
Y así le escribe al patrón a lo criollo y sin empacho: "ahí va Lauro... mi muchacho... por si le hace falta un pion. De entrada andará cortón al verse rodeao de extraños, pero en verdá y sin engaños en todo un hombre a mi ver, y ayer, justamente ayer, me cumplió los quince años.
Casi a leer no ha aprendido y embarulla las vocales, pero en trabajos rurales puedo darlo garantido. Es callao, muy retraído, y enemigo de las charlas, costumbreas que al valorarlas no son elogios de abuelas y si usté lo vé de espuelas seguro que sabe usarlas.
Le he enseñao, sin fantasía, cómo se enrienda un bagual, y en la puerta de un corral vuelca el lazo a la par mía. Le gusta, tiene baquía y afición pa ser soguero; cura sarna con esmero, es baquiano pa esquilar, y si le toca cueriar no le va a rayar un cuero.
Saturno, el finao mi hermano, - hombre campero y capaz- fue su mentao capatáz de confianza y muy baquiano. Rercuerde a Juan, qué paisano tan parejo y liberal, que cuando fue su mensual tanto carniaba un novillo como entregaba un potrillo hecho un pingo escepcional.
Yo también, desde muchacho, recordarlo es mucho honor, fuí en la estancia un domador jinete y vivaracho. Ahura ya me deshilacho como poncho muy gastao; mi agilidá se ha mermao por los años que amontono, pero ni ansí lo abandono y estoy siempre a su mandao.
Luce mi hijo ese apellido que nunca llegó a mancharse, y ha de saber comportarse pa llevarlo merecido. Le enseñé que sea cumplido, decente, bueno y constante, pero aunque sea tolerante debe tener bien grabao: que jamás a los Machao los han echao por delante!".
Yo soy "el Zorro" mentao honor que nunca busqué y siempre que bellaquié fue por verme maltratao. Tal vez nací pa'l arao pa'l que mi cuerpo se presta; pero en vez de llevar puesta la pechera ruralista, debo ser protagonista principal en una fiesta.
Me suben pa'castigarme y clavarme con la espuela, tratando de que me duela y al corcovo provocarme. Entonces dentro a hamacarme peliando de macho a macho, y del lomo los despacho aunque cause un estropicio, pa'vengar el sacrificio de los que mandan al tacho.
Pagan la entrada que es plata queriendo verme vencido, es por eso que he tenido un tesoro en cada pata. Que mi gloria no es barata lo demuestran los rayones y cientos de picotones que me han dejao los chuzazos, sin contar los rebencazos con las peores intenciones.
Dicen que debo una muerte más lo que pasó aquél día, no todo fue culpa mía, hubo algo de mala suerte. Bajé bellaqueando fuerte a un hombre digno de mí, del recao lo despedí a un gran jinete argentino; lo demás lo hizo el destino que suele portarse así.
Como desgraciadamente no me queda otro camino, seguiré con mi destino de luchar con quien me muente. Cuando el tiempo me atormente jinete que no hay quien venza, no quiero más recompensa que ser libre en campo abierto, bajo el cielo descubierto que cubre la pampa inmensa.
La desprendida bombacha sobre el empeine cayendo, te acariciaba cubriendo como una casta muchacha. Al bigote de tu hilacha lo vi en esquilas y trillas. Por detrás de las gavillas o salir de los maizales. Y por sobre los papales en los pies de las cuadrillas.
Te vi en los pies del bolsero, sobre el burro o el tablón. O abarrotando el galpón en un pago chacarero. También te llevó el resero por esas güellas remotas. Compañera en sus derrotas, marchando en un día tibio, supiste darle un alivio cuando se sacó las botas.
Siempre suave y livianita, pa' los cayos nunca estrecha. Al terminar la cosecha te vi en el pueblo nuevita. El paisano de visita te lucía sin desdenes. Yo te vi sobre los trenes o andar en la romería, y ocupar la estantería de los viejos almacenes.
Te he visto blanca en la cancha de bochas y en los frontones, y bordada y con cordones deslizarte por la plancha. Yo te he visto en la pata ancha y pisar en las tabiadas. Y en fieras atropelladas defender al menos fuerte. Y enfrentarte con la muerte atajando puñaladas.
Desde al Ande al Litoral, en este suelo bendito, tal vez te deba un poquito la grandeza nacional. Sos un símbolo rural, prenda cómoda y barata. Y aunque me sobre la plata, mi planta te ha de calzar, cuando a gusto quiera andar sobre la tierra: ¡alpargata!
L.M.: - Saludo padre Marcelino soy santiagueño del ocio, pero tengo un sacerdocio que llevo en mi propio trino, canto, sueño, me ilumino y a veces en mis locuras, tendido en noches oscuras, aunque no voy a la iglesia, mi poesía también reza por la sapiencia de los curas.
M.M.: - Salud Lázaro Moreno, un hermano de santiago, al saludarlo me embriago en sus sentimientos buenos. Se vino a este terreno, maestro y compañero; márqueme usted el sendero pero el cura en esto insiste: es ciero que Dios existe y se encuentra aquí en Chiquero.
L.M.: - Lo busqué en el mostrador, crea, Padre Marcelino, por eso me gusta el vino porque es sangre del Señor. Me hace creer más payador y a veces eso me inspira; aunque parezca mentira el vino trae locura: y no temo ningún cura cuando el pueblito me inspira.
M.M.: - Se que me andaba buscando lo dijo ahora que, eso me hace muy feliz porque ahora lo estaba escuchando. Por usted estaba rezando, por usted voy a rezar; y algo le voy a expresar, estimado payador: me buscaba en el mostrador y yo estaba en el altar.
L.M.: - Toda la tierra es altar si el hombre anda de rodillas, cuando se pone de cuclillas podrá muy bien conversar. Orar, pensar o rezar siempre tiene bendición y lo pienso con razón, aunque lo anduve rezando: también quien vive cantando tiene a Dios en el corazón.
M.M.: - Todo el mundo es un altar pero no es un mostrador, se lo digo al payador que aquí a venido a cantar. Y algo más voy a agregar, del alma saco este trino, dice el Padre Marcelino en esta tierra Argentina: después vamo'a la cantina que le voy a pagar un vino.
L.M.: - Casi que me hace pensar cuando apela a su insistencia, yo tengo poca paciencia si tengo que contestar. Pero d'entrando a pensar soy grande, humilde y valiente; hombre que gasta y que siente sin gastarme en protocolo: usted toma el vino solo y yo tomo con mi gente.
M.M.: - Eso es en el altar, lo compartí con Luciano, porque él es un buen hermano que aquí me vino a ayudar. Y algo quiero aquí enseñar y usted no vaya a enojarse, pero el cura va a expresarse, grita el Padre Marcelino: para tomar de ese vino primero hay que confesarse.
L.M.: - No se si todo con vos, capaz que en algo sencillo, algo guardó en los bolsillos que Diosito no escuchó. Pero igual me quedo yo, ¿sabe porqué? por grandote, y a veces, pa'que lo anote, estas palabras entablo: soy capaz de topar diablos y que me alce un sacerdote.
M.M.: - El dice que en el bolsillo yo algo aquí me guardé, pero predico la fe y preciso un monaguillo. Yo creo que el hombre es pillo, y en una forma bendita, como lo tengo cerquita le digo en esta payada: ¿sabe?, no guardé nada... no pasé la canastita.
L,M.: - ¡Cuánto diezmo pa juntar, pa guardar en su madero, yo le presto mi sombrero y a medias vamos a andar; mejor para cantinear cuántas cosas con gran fe, y otra cosa le diré, Padre usted que habla del Santo: el mozo tiene su canto con bendición y con fe.
M.M.: - Me va a prestar el sombrero pa'que yo haga la colecta, No se si saldrá perfecta estimado compañero. Me va a prestar el sombrero en este suelo entrerriano, lo voy a tratar de hermano y algo le voy a decir: mejor voy a repartir con la boina del Chano.
L.M. - En todo no hay que creer mi gan familia entrerriana, este cura con sotana tiene mucho por deber. es rezar y comprender porque se siente orgulloso; andubo en rumbo sinuoso y quedó con muchas ganas, una cosa es con sotana y sin ella es peligroso.
M.M.: - Algo le voy a aclarar al tremendo payador. soy enviado del Señor y aquí he venido a rezar. Algo le voy a aclarar en el criollo decimal, le grito en este sitial ante esta gente entrerriana: con sotana o sin sotana sigo siendo cura igual.
L.M.: - Ya le afloró y siento, que vibra más cuando canta un zorzal en la gargante hace que sacude al viento. El noveno mandamiento cuántas veces abrá rezao y yo que vengo del pasao: se me pinchó la locura, ojalá vengan diez curas para dejarme a un costao.
M.M.: - ¿Porqué pide más sacerdotes si ahora alcanza con uno? El momento es oportuno de algún cariño grandote. Y es bueno que yo le anote en este criollo camino, Y en este suelo Argentino ya que predico la fe, para confesarlo a usted le sobra con Marcelino.
L.M- Mejor vamos a tomar un vino en el mostrador, M.M.- Estimado payador yo se lo voy a pagar. L.M.- Una fiesta popular sabor de pan y de vino M.M.- Del alma van estos trino para este público bueno L.M.- Pide Lázaro Moreno apoyen a Marcelino.