miércoles, 18 de noviembre de 2009

Riquezas de un pobre

(Foto: Eduardo Amorim)
Este tirador, mi amigo,
y la rastra que aquí ve
justo a explicarme ni sé
los años que andan conmigo.
Prendas que van al abrigo
del lucero y de la luna;
dos prendas que se hacen una
y así son, sin que les sobre,
riquezas de un gaucho pobre
sin ambición de fortuna.

Hubo unos años tan flojos
pa mi oficio de resero
que estuve con el pulpero
endeudado hasta los ojos.
Como oveja con abrojos
andaba de mal en peor,
y más de un caballo flor
lo he dao pa poder pagar,
pero alcancé a conservar
mi rastra y mi tirador.

Lo chairé a mi corazón
pa enfrentar las horas malas,
por más que a veces, los talas,
se rinden al ventarrón.
Pa borrarme un nubarrón
la rastra brillaba igual,
y en ese tiempo fatal
mi tirador, ¡quién lo viera!
tapao en plata de afuera
y adentro sin medio real.

Hoy otra vez con tropilla
y con trabajo a montones
embozalando ilusiones
sigo mi vida sencilla.
Y cuando aquél que acaudilla
bien llamao Nuestro Señor,
me aplique la de rigor
pa ocupar mi sepultura
¡déjenmé en la cintura
mi rastra y mi tirador!

Entre amigos


- "Mirá Hermano, vengo a verte
pa'pedirte una gauchada
porque me ha dejao sin nada
mi tremenda mala suerte.
Enfermo, casi a la muerte
estuve al salir de preso;
y ahura al pasar todo eso
como templando el coraje,
voy a salir en un viaje
pa'ver si gano algún peso".

-"Que de preso habías salido
me anoticié no hace mucho,
y ahurita recién escucho
lo enfermo que habías caído.
Pero largate tendido
dejando a un lao la tristeza,
y hablá nomás con franqueza
que lo mío es de los dos,
porque pa'mí juiste vos
sin revés y de una pieza".

- "Pa'empezar a trabajar,
como mal montao me hayo;
si te sobra algún caballo
te lo quisiera comprar.
La verdad, pa'negociar
no tengo ni un pingo viejo,
pero de a pié no te dejo,
podés tener por seguro...
Si me sacás de este apuro
voy a resollar más parejo!".

-"Allí en mi tropilla hay diez:
nueve zainos y un tostao;
mientras yo ensarto este asao,
andá y elegite tres"...
- "Pero Hermano, vos sabés,
que yo me arreglo con uno,
a más tengo este lobuno,
emprestao por otro amigo"...
- "Llevá tres como te digo
o no te llevás ninguno!".

-"Es orden muy espinosa
pa' colmo de tantos males,
sacarte tres animales,
de tu tropilla lujosa".
-"Sin decir ninguna cosa
cabresteame del mandao
y a más un poncho encerao
vas a llevar por si acaso;
y en pilchas si andás escaso
prontito te armo un recao".

-"Sos cadena de eslabones,
pareja y sin una falla;
y un amigo de tu laya
no se encuentra a dos tirones"...
-"Dejate de esas cuestiones,
no me hagás llover el techo
y ahura pa'mejor provecho,
ya que la suerte te trajo;
¡vamos a pegar un tajo
que ya el asao está echo!"

Recostao en la tranquera


Cuando ruede a plena luz
y me pialen los tobillos,
he de arroyar los ovillos
que tuve en mi juventud,
cuando un bagual de la cruz
me haga besar la clinera;
cuando ya puerta ajuera
errando piales esté,
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando el patrón en enero
haye un potrillo abichao,
o algún vacuno empastao
encuentre en algún potrero;
cuando al ñandú más ligero
no le eche mis ñanduceras,
cuando llegue a una cuadrera
mal empilchao y de a pié;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando tenga que charquear
un potro crudo ensiyao,
cuando me quede colgao
de los bastos al montar;
cuando no pueda enlazar
a nuestra usanza campera,
de las aspas a una ternera
con tres rollos de revés;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

Cuando al bolcao de pabilo
ya no lo pueda trenzar,
ni en mi milonga arrancar
cifras, milongas o estilos;
cuando de plano o de filo
me machuquen la sesera,
cuando un borrego cualquiera
se burle de mi vejez;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.

El mayor de los muchachos


Recièn despuntaba el día
cuando el hijo de un puestero
montando un pasuco overo
rumbo a la estancia salía.
Un tero en su gritería
lo saluda a la pasada,
y entre los cueros, doblada,
lleva una carta del padre
con letra despatarrada.

Es el muchacho mayor
hijo del "pampa" Machao,
un criollo muy estimao
por serio y por cumplidor.
Como hombre trabajador
le traza al hijo una senda,
y pa que el patrón lo atienda
sin buscar mucho acomodo
escribiéndole a su modo
al mozo le recomienda.

Y así le escribe al patrón
a lo criollo y sin empacho:
"ahí va Lauro... mi muchacho...
por si le hace falta un pion.
De entrada andará cortón
al verse rodeao de extraños,
pero en verdá y sin engaños
en todo un hombre a mi ver,
y ayer, justamente ayer,
me cumplió los quince años.

Casi a leer no ha aprendido
y embarulla las vocales,
pero en trabajos rurales
puedo darlo garantido.
Es callao, muy retraído,
y enemigo de las charlas,
costumbreas que al valorarlas
no son elogios de abuelas
y si usté lo vé de espuelas
seguro que sabe usarlas.

Le he enseñao, sin fantasía,
cómo se enrienda un bagual,
y en la puerta de un corral
vuelca el lazo a la par mía.
Le gusta, tiene baquía
y afición pa ser soguero;
cura sarna con esmero,
es baquiano pa esquilar,
y si le toca cueriar
no le va a rayar un cuero.

Saturno, el finao mi hermano,
- hombre campero y capaz-
fue su mentao capatáz
de confianza y muy baquiano.
Rercuerde a Juan, qué paisano
tan parejo y liberal,
que cuando fue su mensual
tanto carniaba un novillo
como entregaba un potrillo
hecho un pingo escepcional.

Yo también, desde muchacho,
recordarlo es mucho honor,
fuí en la estancia un domador
jinete y vivaracho.
Ahura ya me deshilacho
como poncho muy gastao;
mi agilidá se ha mermao
por los años que amontono,
pero ni ansí lo abandono
y estoy siempre a su mandao.

Luce mi hijo ese apellido
que nunca llegó a mancharse,
y ha de saber comportarse
pa llevarlo merecido.
Le enseñé que sea cumplido,
decente, bueno y constante,
pero aunque sea tolerante
debe tener bien grabao:
que jamás a los Machao
los han echao por delante!".

El zorro mentao


Yo soy "el Zorro" mentao
honor que nunca busqué
y siempre que bellaquié
fue por verme maltratao.
Tal vez nací pa'l arao
pa'l que mi cuerpo se presta;
pero en vez de llevar puesta
la pechera ruralista,
debo ser protagonista
principal en una fiesta.

Me suben pa'castigarme
y clavarme con la espuela,
tratando de que me duela
y al corcovo provocarme.
Entonces dentro a hamacarme
peliando de macho a macho,
y del lomo los despacho
aunque cause un estropicio,
pa'vengar el sacrificio
de los que mandan al tacho.

Pagan la entrada que es plata
queriendo verme vencido,
es por eso que he tenido
un tesoro en cada pata.
Que mi gloria no es barata
lo demuestran los rayones
y cientos de picotones
que me han dejao los chuzazos,
sin contar los rebencazos
con las peores intenciones.

Dicen que debo una muerte
más lo que pasó aquél día,
no todo fue culpa mía,
hubo algo de mala suerte.
Bajé bellaqueando fuerte
a un hombre digno de mí,
del recao lo despedí
a un gran jinete argentino;
lo demás lo hizo el destino
que suele portarse así.

Como desgraciadamente
no me queda otro camino,
seguiré con mi destino
de luchar con quien me muente.
Cuando el tiempo me atormente
jinete que no hay quien venza,
no quiero más recompensa
que ser libre en campo abierto,
bajo el cielo descubierto
que cubre la pampa inmensa.

Cantándole a la alpargata


La desprendida bombacha
sobre el empeine cayendo,
te acariciaba cubriendo
como una casta muchacha.
Al bigote de tu hilacha
lo vi en esquilas y trillas.
Por detrás de las gavillas
o salir de los maizales.
Y por sobre los papales
en los pies de las cuadrillas.

Te vi en los pies del bolsero,
sobre el burro o el tablón.
O abarrotando el galpón
en un pago chacarero.
También te llevó el resero
por esas güellas remotas.
Compañera en sus derrotas,
marchando en un día tibio,
supiste darle un alivio
cuando se sacó las botas.

Siempre suave y livianita,
pa' los cayos nunca estrecha.
Al terminar la cosecha
te vi en el pueblo nuevita.
El paisano de visita
te lucía sin desdenes.
Yo te vi sobre los trenes
o andar en la romería,
y ocupar la estantería
de los viejos almacenes.

Te he visto blanca en la cancha
de bochas y en los frontones,
y bordada y con cordones
deslizarte por la plancha.
Yo te he visto en la pata ancha
y pisar en las tabiadas.
Y en fieras atropelladas
defender al menos fuerte.
Y enfrentarte con la muerte
atajando puñaladas.

Desde al Ande al Litoral,
en este suelo bendito,
tal vez te deba un poquito
la grandeza nacional.
Sos un símbolo rural,
prenda cómoda y barata.
Y aunque me sobre la plata,
mi planta te ha de calzar,
cuando a gusto quiera andar
sobre la tierra: ¡alpargata!

Payada entre Marcelino Moya y Lázaro Moreno


L.M.:
- Saludo padre Marcelino
soy santiagueño del ocio,
pero tengo un sacerdocio
que llevo en mi propio trino,
canto, sueño, me ilumino
y a veces en mis locuras,
tendido en noches oscuras,
aunque no voy a la iglesia,
mi poesía también reza
por la sapiencia de los curas.

M.M.:
- Salud Lázaro Moreno,
un hermano de santiago,
al saludarlo me embriago
en sus sentimientos buenos.
Se vino a este terreno,
maestro y compañero;
márqueme usted el sendero
pero el cura en esto insiste:
es ciero que Dios existe
y se encuentra aquí en Chiquero.

L.M.:
- Lo busqué en el mostrador,
crea, Padre Marcelino,
por eso me gusta el vino
porque es sangre del Señor.
Me hace creer más payador
y a veces eso me inspira;
aunque parezca mentira
el vino trae locura:
y no temo ningún cura
cuando el pueblito me inspira.

M.M.:
- Se que me andaba buscando
lo dijo ahora que,
eso me hace muy feliz porque
ahora lo estaba escuchando.
Por usted estaba rezando,
por usted voy a rezar;
y algo le voy a expresar,
estimado payador:
me buscaba en el mostrador
y yo estaba en el altar.

L.M.:
- Toda la tierra es altar
si el hombre anda de rodillas,
cuando se pone de cuclillas
podrá muy bien conversar.
Orar, pensar o rezar
siempre tiene bendición
y lo pienso con razón,
aunque lo anduve rezando:
también quien vive cantando
tiene a Dios en el corazón.

M.M.:
- Todo el mundo es un altar
pero no es un mostrador,
se lo digo al payador
que aquí a venido a cantar.
Y algo más voy a agregar,
del alma saco este trino,
dice el Padre Marcelino
en esta tierra Argentina:
después vamo'a la cantina
que le voy a pagar un vino.

L.M.:
- Casi que me hace pensar
cuando apela a su insistencia,
yo tengo poca paciencia
si tengo que contestar.
Pero d'entrando a pensar
soy grande, humilde y valiente;
hombre que gasta y que siente
sin gastarme en protocolo:
usted toma el vino solo
y yo tomo con mi gente.

M.M.:
- Eso es en el altar,
lo compartí con Luciano,
porque él es un buen hermano
que aquí me vino a ayudar.
Y algo quiero aquí enseñar
y usted no vaya a enojarse,
pero el cura va a expresarse,
grita el Padre Marcelino:
para tomar de ese vino
primero hay que confesarse.

L.M.:
- No se si todo con vos,
capaz que en algo sencillo,
algo guardó en los bolsillos
que Diosito no escuchó.
Pero igual me quedo yo,
¿sabe porqué? por grandote,
y a veces, pa'que lo anote,
estas palabras entablo:
soy capaz de topar diablos
y que me alce un sacerdote.

M.M.:
- El dice que en el bolsillo
yo algo aquí me guardé,
pero predico la fe
y preciso un monaguillo.
Yo creo que el hombre es pillo,
y en una forma bendita,
como lo tengo cerquita
le digo en esta payada:
¿sabe?, no guardé nada...
no pasé la canastita.

L,M.:
- ¡Cuánto diezmo pa juntar,
pa guardar en su madero,
yo le presto mi sombrero
y a medias vamos a andar;
mejor para cantinear
cuántas cosas con gran fe,
y otra cosa le diré,
Padre usted que habla del Santo:
el mozo tiene su canto
con bendición y con fe.

M.M.:
- Me va a prestar el sombrero
pa'que yo haga la colecta,
No se si saldrá perfecta
estimado compañero.
Me va a prestar el sombrero
en este suelo entrerriano,
lo voy a tratar de hermano
y algo le voy a decir:
mejor voy a repartir
con la boina del Chano.

L.M.
- En todo no hay que creer
mi gan familia entrerriana,
este cura con sotana
tiene mucho por deber.
es rezar y comprender
porque se siente orgulloso;
andubo en rumbo sinuoso
y quedó con muchas ganas,
una cosa es con sotana
y sin ella es peligroso.

M.M.:
- Algo le voy a aclarar
al tremendo payador.
soy enviado del Señor
y aquí he venido a rezar.
Algo le voy a aclarar
en el criollo decimal,
le grito en este sitial
ante esta gente entrerriana:
con sotana o sin sotana
sigo siendo cura igual.

L.M.:
- Ya le afloró y siento,
que vibra más cuando canta
un zorzal en la gargante
hace que sacude al viento.
El noveno mandamiento
cuántas veces abrá rezao
y yo que vengo del pasao:
se me pinchó la locura,
ojalá vengan diez curas
para dejarme a un costao.

M.M.:
- ¿Porqué pide más sacerdotes
si ahora alcanza con uno?
El momento es oportuno
de algún cariño grandote.
Y es bueno que yo le anote
en este criollo camino,
Y en este suelo Argentino
ya que predico la fe,
para confesarlo a usted
le sobra con Marcelino.

L.M- Mejor vamos a tomar
un vino en el mostrador,
M.M.- Estimado payador
yo se lo voy a pagar.
L.M.- Una fiesta popular
sabor de pan y de vino
M.M.- Del alma van estos trino
para este público bueno
L.M.- Pide Lázaro Moreno
apoyen a Marcelino.