jueves, 3 de junio de 2010

Homenaje a Juan Carlos Bustriazo Ortiz


Querido hermano "académico" te hundiste lentamente en el estrellerío... ¡hoy brindan los ángeles en el vaso de tu alma!
¡Abrazo del Gauchoguacho hasta volver a encontrarnos en el estilo de una calandria!

El tubiano

La yuvia mansa'e setiembre
cáia como acariciando,
y se iba hundiendo en la tierra
como una reja de arao,
las flores de un duraznero
de gotas'eiban perlando
y un sauce yoraba lágrimas
qu'el cielo le'abía emprestao.

Con un vientito del este
le seguía el agua pegando
y mientras yo en el galpón
le daba la forma'un lazo
buscando el reparo'el monte
se'abía echao mi cabayo...
de pronto... una puñalada
abrió las nubes de un tajo
y un rayo con blanca luz
alumbró negros presagios.

Con la cola entre las patas
los ovejeros dentraron,
se'charon cerquita mío
y se quedaron temblando,
y ai se largó un chaparrón
que quedó el campo blanquiando,
y fue el de la compostura
porque el pampero baquiano
empezó 'apartar las nubes,
dispacio las jué cortando,
se las echó por delante
y pa'l naciente rumbiaron.

Agarré el freno, el rebenque,
el cuerito bajo el brazo
y cuanto dejó 'e yover
salí'agarrar mi tubiano.
¡Qué cosa rara! Esta vez
no lo vide retozando
y ai se me clavó una espina
qu'asta hoy me sigue chuciando.

Casi en el mesmo lugar
pero aura largo a largo,
estaba el cuerpo sin vida
de quien pa'mi jué un hermano,
y sentí que adentro mío
también había cáido un rayo...
marrones ojos sin luz
pareció que me miraron...
se me ñublaron los míos
de dolor atormentados
y un chaparrón de ricuerdos
de a poco los jué mojando.

Lo vi cuando era potriyo
con su madre juguetiando
aqueya primera vez
que lo monté, pa'manasarlo.
¡Cómo corcovió aquél día!
me hizo manotiar los bastos...
pero dispués s'entregó
más amigo que un crestiano.
¡Si habremos bandeao caminos
a lo largo 'e tantos años!...

Aura te me fuiste solo
cuando el camino es más largo,
justo me has dejao de a pié
cuando se a'cortao mi tranco,
y de tanto trienzar tiempo
ni juerza tengo en las manos,
cuando a la güeya'e mi vida
de un galopito l'andábamos
ya estoy viendo la tranquera
que sale al camino largo
y va derecho al potrero
ande andarás retozando.

Cuando un chaparrón de estreyas
se descuelgue en esos pagos,
en cuento deje'e yover
me verás yegar, tubiano,
con el freno y el rebenque
y un cuerito bajo el brazo...

El pago (Pintura: Carlos Montefusco)


En mi sangre hay sangre pampa
ya ni recuerdo de quién,
más tuitos los que me ven
la aprecean en mi estampa;
mi vida en la zona acampa
hace ya muchos inviernos,
dende mis años más tiernos
a estos, los más bichocos...
¡que si aura me quedan pocos
quiero acá el descanso eterno!

Tanto mama como tata
nacieron por esta tierra,
la que'n el descanso encierra
sigún mi cencia rescata
-de un tiempo que no se data
pero que esiste en las mentas-
a tuitas las osamentas
de agüelos ¡y más que agüelos!,
los que han engordao el suelo
ande este pago se asienta.

Y si aura estoy pa'criar grasa
como pa'cebo de vela,
la vida antaño, jue escuela
que me enseñó sin mordaza,
y como crioyo de raza
¡a caballo me eduqué!;
de postiyón principié,
dispués, jui pión de un carrero,
también anduve'e resero
y en algún caso amansé.

Y ansí al andar de la vida
el del lao zurdo del pecho
se me puso un día al acecho
¡y ahí se acabó mi partida!:
me acoyaré deseguida
a una crioya querendona,
y asosegué mi persona
conchabao como puestero,
en campos de un estanciero
acreditao de la zona.

Hoy, ricordando el ayer,
yo que crucé tanto pago
siento orguyo y siento halago
por el que me vio nacer.
Y anque no es mucho a mi ver
lo que'n mi sesera suena,
desataré la cadena
que'ngriya la rilación,
pa'hacer la ricordación
del Pago'e la Madalena.

Esquila


Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
una ficha pa’ mi lata
y un vellón, pa’l estanciero.

Está linda la majada,
mucha suarda bien sudada,
y la tijera dispara
como una boga en el agua.

Hoy esquilé ciento treinta,
vellón, barriga y garreo;
y de barrerme la cancha
se me cansó el benteveo.

¡Jue pucha, bicho pesa’o!,
rezonga el agarrador,
y a contraluz en la bolsa,
malambea el embolsador.

Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
otra ficha pa’ mi lata
y un vellón, pa’l estanciero.

Es la vida del zafrero,
mucho sudor, poca plata,
muchos cuentos y promesas,
pa’ seguir viviendo a gatas.

Yo sé doblar la cintura,
pero no doblo el cogote,
ni ando buscando comparsa
pa’ salir a dar chicote.

Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
otra ficha pa’ mi lata
y otro vellón... de mi cuero.

.............................
Benteveo: Peón principiante, que realiza las tareas menos complejas.
Comparsa: Grupo de trabajo que realiza la esquila, compuesto por el esquilador, el agarrador, el embolsador y el benteveo.
Ficha: Elemento que se va introduciendo en un recipiente, para contar la cantidad de animales esquilados por cada uno de los esquiladores.
Vellonero: El hombre de confianza del estanciero, que controla todo el proceso.
Zafrero: Cada integrante de la comparsa que realiza la tarea, a la que se llama zafra lanera.

El poncho

Siendo yo niño, murió
mi padre en una pelea.
Valiente como el que sea,
o tal vez más, digo yo…
..............................

Y de su vida quedó,
que se quebró de raíz,
de aquel buen tiempo feliz,
cinturón, bolas preciosas,
carteras y, entre otras cosas,
un hermoso poncho gris.

Lindo poncho de verdad
que recuerdo con cariño,
y era en mis sueños de niño
imagen de quien no está.
Si existe quién lo usará,
hoy me digo, si me pierdo,
si mando un recuerdo lerdo,
poncho, por dónde andarás;
llego a pensar si serás
sólo el sueño del recuerdo.

Poncho, por qué te has perdido
en las vueltas de la vida,
como la vida perdida
de aquel varón elegido,
cuyo recuerdo encendido
quiebra la voz cimarrona
de nostálgica persona
de sien y cabeza cana,
alto el sol de la mañana,
estas décimas entona.

Otros ponchos he tenido
en la vida y la tarea,
tela fina, tela fea,
ponchos que he usado y querido.
Año tras año he vivido
andando y andando tanto,
y si afronté sin espanto
priedo y dolor cual mi padre,
otro no hallé que me cuadre
como ese poncho que canto.

Milonga del desdichado

Yo sé que existe el camino
ése que no conocí,
donde me están esperando
rancho, mujer y gurí.

Caminito con su arena,
paraíso y bienteví,
para caminarlo al paso,
para intimarlo feliz.

Con su tosca sonrosada
de cosas de macachín
y tijeretas que cortan
los crespos desde el (inteligible)
Yo sé que existe el camino
ése que no conocí...

Ya blanqueando la melena,
la barba tirando a gris,
conocido en cien parajes
y él conocedor de mil.

Pasa junto a la lechuza
del callejón infeliz,
se descubre a un camposanto,
blanquito como un jazmín.

Arma un toro. Al encenderlo
con yesca de viborí,
saluda a gente de carro,
un hombre y un chiquilín.

Y se dice, convencido,
yo podría andar así,
porque sólo es desdichado
el que pudo presentir
que otra vida lo esperaba
y la perdió por ahí.

Yo sé que existe un camino
ése que no conocí,
donde me están esperando
rancho, mujer y gurí.

martes, 1 de junio de 2010

Herencia pa'un hijo gaucho (fragmento)


Soná guitarra pampera
que preciso tu tristeza,
encerrame en la tibieza
de tu embrujo celestial,
que en esta gota de sal
es un gaucho el que te besa.

En el divino torrente
de tu eterno divagar,
tal vez se logre ensamblar
mi copla lenta y tristona,
y en gravísimas bordonas
al cielo quiera llegar.

Si me falta por sobrarme
lo que me sobra al faltar,
si no me puedo ensartar
en tu madero dolido,
del camino recorrido
sé que nada ha de quedar.

De tu boca sentí el beso
mas dulce y mas soñador.
De tu seno vibrador
el respiro que es umbroso
y hasta me sentí celoso
del zorzal que te anidó.

Que bueno saber que soy
prolongación de tu ser,
que lindo sería saber
si mañana cuando muera
con restos de tu madera
en árbol vuelva a nacer.