miércoles, 15 de septiembre de 2010

Malambo


La noche le puso al viento
negro chiripá de gaucho
Un par de estrellas cayeron
rodando sobre los pastos.
Y así con magia de pampa,
de galopes desatados,
de arroyo, gramilla, trébol
Y dura gracia de cardo,
mirando la cruz del sur
nació el Malambo.

Espuelas de plata pura
con más cantos que un verano
Espuelas llenas de pinchos,
terror de los potros bravos.
Espuelas de fierro dulce
del que nunca tuvo rancho.
Todas, siquiera una vez
en un domingo paisano
rayaron los patios criollos,
Malambeando.
¿Qué es la espuela? Es una estrella
copiando el sonido exacto
de los galopes tendidos
a lo largo y a lo ancho.
O galopeando en silencio
cuando el caballo va al tranco
sin apuro, en un regreso
sin por qué, dónde, ni cuándo

¿Que es la espuela? Luz de luna
que una vez se hizo pedazos
por besar una guitarra
que entre las manos de un gaucho
se durmió en un solo ritmo,
Malambeando…
La guitarra suena, suena.
De su brocal embrujado
salen los tonos precisos
en tres acordes rasgueados
¡Sírvase algo el guitarrero.
Y siga con el Malambo!

Un forastero se allega
y prudente se abre paso:
Si me permite la gente
voy a pedir un barato
¡Yo soy de Saldungaray,
y cuando estoy mudancenado
bailo mirando de frente,
mientras tengo preparado
mi caballo, rienda arriba,
y el poncho envuelto en el brazo!

En las guitarras del sur
la pampa esta malambeando
con viento, arroyo y estrella,
con cardo, gramilla y árbol.
Con sus eneros quemantes
y sus junios escarchados.
Y con las huellas tendidas
a lo largo de los llanos.
Rancho, estancia, pulpería
¡Allá van, de pago en pago
las guitarras de la pampa,
Malambeando…!

Sobre las criollas vihuelas
galopando, galopando
la pampa llegó a la fiesta:
“¡Güenas tardes amigazos!
Con su permiso señores,
ponga una güelta. Yo pago
¡A la salú de la moza!
¡Guitarrero, cántese algo!”

La pampa bebió ginebra
y hablo de potros y pastos,
de bueyes y carretones,
de cañadones y vados.
Habló de lanzas de ponchos,
de rodeos y de lazos
¡Y ajustándose el barbijo
como pa montar un bravo,
se metió en los corazones
Malambenado!


El Malambo es el guardián
de una tropilla de cantos
que andan por la tierra nuestra
marcaos, y siempre orejanos.
¡No morirán las vidalas,
Las chacareras, ni el gato,
Ni la Huella, ni la Zamba,
Los estilos ni los huáinos,
mientras retumbe la tierra
en los domingos del campo,
y se haga astillas un criollo
Malambeando! ¡Malambeando!

Por engaño

(Pintura: Castells Capurro)La historia que aquí comento
sucedió hace muchos años:
se trata de un desengaño
que generó un sufrimiento,
dejando un rancho desierto
y convertido en tapera.
Un hombre entre reja espera,
la justicia con tesón
por degollar al patrón
que robó su compañera.

Juan Dominguez el paisano
que como todo rural,
trabajaba de mensual
en la estancia "El Orejano".
Con el sudor de sus manos
armó un rancho con adobes
donde cubierto de flores
taba el jardin preparau,
porque hace un mes se a casau
con Marta Elisa Rigones.

Los días iban pasando,
muy felices por supuesto,
él temprano deja el puesto
para salir recorriendo.
Con un beso va diciendo:
-"te juro que soy sincero
mas que a nadie yo te quiero!"
Y avisa sin mas hablar
que vuelve para matear
antes que se haga el puchero.

Ella queda allí madraza
realizando los trabajos:
limpia, lava, pica ajos,
recorre las batarazas.
Como buena ama de casa
porque tiene condición
le sobra buena intención,
pero hoy sufre ella muy sola;
el diablo metió la cola
y el ojo le hecho al patrón.

Desde entonces muy astutos
disimulan la pasión;
pa verse en cualquier rincón
y de amar, sacarse el gusto.
Ella espera el punto justo
que Juan se pierde en la loma,
atrás del rancho se asoma
y con un gesto ensayau
llama al patrón que apurau
entre sus brazos la toma.

Como un puñal en el alma
de Juan las dudas se clavan
y pa saber lo q traman
simula una falsa calma.
De un salto deja la cama
se viste y habla resuelto,
al ver q estan muy hambrientos
dice con otras intenciones
-"Via`llevar los redomones
pa`lagarlo a campo abierto".

Como un actor preparau
embozala los overos,
al zaino le hecha los cueros
y pa no ser delatau
al cusco dejo encerrau`
por si quisiera ladrar;
porque él piensa llegar
escondido entre las matas
sin ruido y moviendo a gatas
pa ver que puede encontrar.

Asi es que a la hora justa
llega Juan desconsolau,
ya que todo ha divisau
y la rabia lo despunta.
- "A vos no te hago difunta
porque mucho yo te he amau,
pero el rico condenau...
va a morir como un novillo!
En la punta del cuchillo
pienso dejarlo estaquiau"...

"-¡Para juan!" gritaba ella,
queriendo calmar su esposo,
pero el cuchillo filoso
sale mostrando una mella.
Pega un salto y atropella
sin titubiar muy lijero
dice "-¡Muera el estanciero!"
y con un fuerte chusazo,
en un tajo machazo
en dos le cortó el garguero.

"Aqui todo ha terminau,
mala mujer traicionera,
andar buscar quien te quiera..."
dice alzando su recau.
"Si siempre tube engañau
ciego por tus sonrisas,
me repugnan tus caricias"...
dice, tranquiando hasta el brete,
tranquilo ensilló su flete
pa entregarse a la justicia.
...........................
Un hombre entre reja espera
que llegue el juicio temido,
sin plata no es defendido
y la cosa va a ser fiera.
Ta cerrada la tranquera,
con candau está el galpón.
Como sabe la reunión,
dejó el hecho doloroso:
una mujer sin esposo
y una estancia sin patrón.

Polca e' damas

(Pintura: Molina Campos)Taba el baile que ardía! Y, ridepente,
Pa’anunciarnos la pieza, el guitarrero,
Dijo atando un pañuelo al clavijero:
“Polca e’damas”, pa’tuitos los presientes.

Hubo cierto murmuyo entre las mozas
Y enseguida domás, vide a las viejas,
Arrimarse la trompa a las orejas
Pa’decirse en secreto algunas cosas…

Nos paramos los mozos, por si acaso,
Y, ni bien arrancó, la “seguidora”.
Ya puertiaron las chinas como loras
Que las corren del nido a cascotazos!

¡Pucha! A mi me toco una alazancita
Que, altenderle la sarpa en los matambres,
S’hizo un arco lo mesmo que un alambre
Y se vino, golosa, más cerquita!

Dispués vino lo güeno; pa’los “dentres”
Sofrenó l’acordion, y el bastonero,
Dijo haciendole seña a los primeros
“A ver la rilación; ¡Salgan pal frente!”

Y hay domás, un mocito forastero
Que cayó a la oración con la tropiya
Dijo, echando pa´un hombro la goliya,
Del pañuelo bordao con tuito esmero:

“Aqu’istoy pa decirle, güena moza.
Que a diez leguas di aquí, pu el lau de Pila,
Teng’ un rancho sin dueña, ande tranquila
Viviría feliz… si es qu’es gustosa!”

Lo aplaudimos al gaucho y a “la güelta”,
Le habló ansina la moza entusiasmada:
“Yo no sé de rilación, pero… no es nada;
Si me quiere yevar… ¡Estoy risuelta!”

Y otra vez festejamos la ocurrencia,
Pero, al rato dispués, ya no jué broma:
La tropiya, el paisano y la paloma…
‘Se’bian hecho perdiz pa’otra querencia!

De todos los pelos

(Pintura: Carlos Montefusco)
Cuando el sol dora el maizal
y hace arder los pajonales
yo me voy con mis baguales
en dirección pal corral.
Es la tropilla sin par
del pelaje mas variado
alli un bayo, un tostao
un colorao sangre e´toro;
un picaso con un moro
y un overito rosao.

Van en sus vivos reflejos
los colores mas variaos:
un parejero gatiao,
un cebruno, un azulejo
un redomón lunarejo
que se va abriendo camino;
en la tropa un rosarino
que va llevando a su flanco
a un señuelo pico blanco
cortito y de remo fino.

Mas afuera y retrasao
cabrestiándole a un lobuno
viene un pingo cual ninguno
el mejor de mi tropilla.
Un pangare testerilla
y apariándolo a un tordillo
un zaino oscuro potrillo
un yaguané y un tobiano,
un picaso contra un ruano
repechando a un doradillo.

Ya en el famoso corral,
de palo a pique cerrado,
vi entrar al ensabanao
de mi tropillita real.
Un malacara bagual,
yeguarizo bien formao,
de galope amartillao
que va con sus patas blancas
llevando pegao al anca
a un pingo oscuro tapao.

Solo me falta el rosillo
que en el palenque maneado
ha sido bien desvasado
todo a punta de cuchillo.
Y en el riendaje sencillo
donde hace juego el bozal,
la baquía sin igual
del cuero crudo sobado,
bien parejo y bien trenzado
como lazo de corral.

Cansao


En los montes del Tordillo
y ya olvidao de la edad,
vivía su soledad
un gaucho noble y sencillo.
Como cortada a cuchillo
parecía su melena;
y en su mirada serena,
su mansedumbre asomaba,
pa decirnos que allí estaba
enterrao por una pena.

Y me contó su pasao
que jué como yel, amargo,
haciendo como un descargo
de su espíritu cansao.
Era rico; había heredao
de su padre una fortuna,
hamacao en limpia cuna,
jué mimoso y regalón
y estaba en su situación
mesmo que en corral de tuna.

Había formao un hogar
que jué toda su esperanza,
el cariño hizo una alianza
que nada podía aflojar.
Pero una vez al pasar,
sin poderse desprender,
se atravesó otro querer
y el hombre se vio perdido,
y lo dejaron rendido
los besos de otra mujer.

Con semejante carrera
por los enredos que andaba,
despacito se alejaba
de su buena compañera.
Le cerraron la tranquera,
los hijos cuando crecieron
y a la madre protejieron
cumpliendo con un deber,
dentrando su padecer
al ver la cosa tan fiera.

La de los besos matreros,
después de romper el nido,
dejó al pobre dolorido
pa buscar otros senderos.
Él tuvo mil entreveros,
pa olvidarse lo pasao,
pero al fin arrocinao
por su vejez, achacoso,
dentró en el monte espinoso
ande vivió abandonao.

Perdió su herencia, su hogar,
y hasta los seres queridos,
que iban en su alma prendidos
sin poderlos olvidar.
Por no saber gambetear,
con tiempo a la tentación,
cayó al fondo del zanjón,
ande lo hallé abandonao,
y allí murió el desgraciao
como cualquier mancarrón.

Asunto viejo



Criao entre las sombras, había formado nido,
lo mesmo que un mueble, consiguió mujer;
pasaron los años, llegaron los hijos,
y dentró el cansancio; aflojó el querer,
pa que se perdieran respeto y cariño,
pa que se olvidaran los días de ayer,
cuando él se ofrecía, pa ser su marido,
pa darle su amparo, pa darle placer.

Los dos eran pobres: ella fabriquera,
dende chiquilina ganaba el jornal,
y él allá en la estancia, en lucha campera,
lo mesmo que esclavo, era peón mensual.
Y se propusieron juntar dos miserias,
sin saber que en ello, buscaban un mal,
pues no habiendo plata, se acaba la juerza,
y lo alegre, se hace tristeza al final.
...............................................

La mujer, -la pobre, -como la lechuza,
que hace a sus pichones, nido de plumón,
a sus chiquilines, les jue haciendo "cujas"
porque eran pedazos de su corazón.
Y el hombre, tiraba las monedas suyas,
jugando a los naipes en el bodegón,
pa decir más tarde, que la ley no es justa,
cuando a su protesta, no le da razón.

El hombre, ya no era, aquel mozo fuerte;
como con cenizas, blanquiaban su sien,
el tiempo que avanza, que no se detiene,
le puso estas marcas; y él supo recién,
que un asunto serio, ha exijirle viene,
cuando menos piensa, que cumpla un deber:
los muchachos crecen, y los padres tienen,
que pagar las fallas que hicieron ayer...

Ha quedao la madre, sola con sus hijos,
porque su marido se le jué cansao;
pide a la justicia, que hallen al perdido,
y, -aunque no lo obliguen volver a su lao-,
que de lo que gane le alcanza un auxilio,
pa criar los muchachos que el padre ha dejao,
pues, sola no puede mantener el nido...
y por eso el hombre, protesta enojao.
Le sacan del sueldo los pesos perdidos,
pues la ley lo tiene, pa el caso obligao!

Tu herencia


Ya sentís, que los años,
se te vienen encima,
y buscás escribano,
para hacer testamento,
con la idea, de que al dirte,
al dejar esta vida,
los parientes, te guarden,
aunque sea en el recuerdo...
Yo, que soy un pariente,
sin pedirte permiso,
quiero darte un consejo.

Vos, al mundo viniste,
como yo, como todos;
trabajaste con suerte,
y te abriste camino;
tal vez juera viveza,
o no juiste como otros,
que aunque vivan cien años,
nunca forman el nido...
Lo que ganan, no alcanza,
pa guardar, porque viven,
enredaos por los vicios.

Cuando muere un cristiano,
lo que lleva, es el cuero,
y si deja fortuna,
al tallar los parientes,
se han de rair del que en vida,
jué juntando los pesos,
que ellos tiran en farras,
porque así se divierten...
Vos gastaste lo tuyo,
si pensás que te viene,
garroneando la muerte...

Si tenés tus cariños,
en aquellos que quedan,
regalales en vida,
pa que así lo aprovechen,
viendo como disfrutan
sin desearte que mueras,
los que tienen apuro,
que la herencia prefieren...
Porque a veces los buenos,
son los que andan deseando,
que mandinga te lleve...