lunes, 20 de abril de 2009

Amaneciendo

Yo andaba levantao. De madrugada,
salgo a prender mi pucho en el Lucero,
mientras termina de encerrar la noche
una ronda de gallos ferrugientos...

Tapao por la ceniza del rocío,
arde en el horizonte el trasfoguero...
Hay un pirincho que madruga mucho
pa hacer buches de luz en ese alero
y cuando lo salpica a mi espinillo,
tiene que ver lo que se ríe el ceibo!

Allá sale al galope a'quella sierra:
va remontando el sol... cimbra el sobeo
en un temblar de pajaritos gauchos,
con los picos recién pintaos de nuevo...
y en los juncales del arroyo de oro,
pone a secar sus medias el boyero...

Yo era mozo y con novia,
me faltaría un mes pa'l casamiento...
Sobre el amanecer de mi relato,
ha pasao poco olvido y mucho tiempo.
Cebé un amargo y ya sentí en la puerta,
como el balar de un corderito enfermo..
Abro y me topo con un niño e meses
arrepollao en un reboso viejo.
Y el inocente, pa que yo le abriera,
usaba sus sollozos de cencerro.

Dios sabe que miseria me tendía,
como una mano, a ese mamón ajeno...
Lo alcé como quien alza un crucifijo:
temblando por dentro.
Lo besé en la mollera, que tenía
una pelusa de patito negro,
y él dejó de llorar; se jué secando
con el calor emplumao de mi pecho.

El sol se le arrimó como a olfatiarlo...
El horno abrió tamaña boca al verlo.
Pa que el niño riyera, mi lobuno
hizo de la coscoja un sonajero...

Entonces yo, tocao, les dije a todos:
-"Aquí se los presento,
va'a ser un hijo mío, un hijo gaucho,
una semilla que llegó en el viento.
Bendita sea la noche que lo puso,
desnudito de amor, bajo mi alero!...

Y ya le dejé el nene a una vecina.
Le cerré pinchos al lobuno viejo,
hice sonar la lonja de la senda,
estaquiada con cardos en el suelo,
y lo rayé en el patio de mi novia...

Y ella, la moza que entuavía quiero,
la que siempre me puso unto de luna
sobre las quemaduras del cabresto,
la que se hacía cruz en la tranquera
y pájaro de adios en el pañuelo...
no tuvo corazón pa un niño gaucho,
le negó l'agua del socorro y techo;
porque iban a decir cuatro vecinas
que ese gurí era nuestro,
que ella lo tuvo sin permiso'el pago,
antes del casamiento...

Me pidió que lo diese!
No era un cuzco;
era un botón con una rosa adentro!
Dios no lo puso a ese pichón de tordo
en el nido de un cuervo;
sino en el rancho querendón de un criollo,
que se santigua con los cuatro vientos...
Y yo no estoy pa que me tiemble el pucho
cuando lo viá encender en el Lucero!

Me dió a elegir: "o el inocente o ella".
Me apuntó los ojazos contra el pecho.
Yo estaba enamorao hasta las ráices;
ya agarrando e la oreja el casamiento!
Ella me pudo dar un hijo propio...
y el otro era un pedazo e carne ajeno!
Y no aflojé: - Con el gurí - le dije -
desnudito de amor, con él me quedo!

domingo, 5 de abril de 2009

Arreando la tropilla de la nada.




Manera zonza de buscar palabras
echando disimulo y esquivada
sobre una cantidá de cosas ciertas
contra una cantidá de cosas vanas.
Manera zonza de querer fingirme
sonrisa de colmillo a cada rato,
creyendo que me dentran por el ojo
sin darse cuenta que ya estoy chicato.
Que ya ni miro de ande viene el viento
ni si es de noche, ni si está aclarando...
Manera zonza de pasar chiflando
pa´ conformar un ruido y escucharlo.
Ansina se acorta la espera
y de paso se espanta los caranchos.
Manera de arrimar una esperanza
pa´ quien se habrá de dir de una boqueada
contando el parejero de una nube
y arriando la tropilla de la nada.

No vuelva a decir nada de nada;
deje nomás de andar tragando rabia
que no me va a ligar haciendo remolino
como cachorro en vaca agusanada.
No tenga miedo amigo, todo pasa
don Dios da justo el tiempo a cada cosa:
no hay acomodo que le resbale un día
de toda la creación, la mas hermosa
la igualdad pa'l de arriba y pa´l de abajo;
no hay diferencia entre terrón y loza
no tenga miedo amigo ya es un hombre
que no digan que le tembló la pera
al fin y al cabo via a morir vivido
y sepa m´ hijo que eso no es zoncera,
amontonar costumbre no es igual
que aviejarse por afuera.
Tengo mucho ricuerdo que respira
y mucho otros que serán mi vuelta
cuando el vuelo de algún jilguero pampa
se detenga en la edad de una cumbrera
y haga sonar el pico contra el pecho
de la misma gramilla que me espera.

Tengo mucho recuerdo pa´ acordarme
y mucho otro que ya son olvido,
tal vez de los primero ya no me acuerdo,
y de los otros, de los otros me acordé al vivirlo
no vale ni la pena echar la cuenta
algunos tienen y otros han tenido.
Que le puedo pedir por voluntades
al cielo socarrón de los designios
si tengo lo que tuve y me lo llevo
lo mas hermoso de vivir conmigo
la vida de los otros que vivieron
con los mismos perdones y castigo
sin mas problema que decir "me quedo",
en el mismo confín en que he nacido.
Naide me puede alzar sobre otra estrella
que no sea del mundo en que he vivido.
Que mas puedo pedir por voluntades
y por ser voluntario, va conmigo
mientras me aguante un soplo el percherón del tiempo
no tenga miedo m´ hijo que me alcanza
pa´ darle un "quiero" cerrado a lo que falta
sin calentarme el color de la baraja.

No me tiemble muchacho
que el que tiembla, suele hacer de la vida una mortaja
se nace macho, se vive y se termina macho y medio
si es preciso entre la caja.

sábado, 4 de abril de 2009

Cuando abandoné el recau.



Cuando abandoné el recau
lo hice con tanta tristeza
que derrumbé mi cabeza
sobre los cueros doblau.
Así quedó mi pasao
entre los cueros perdido
Y yo triste y abatido,
solo a pie como un andante
Emprendí desde ese instante
el camino del olvido.

Al mirarlo abandonao
entre silenciosa quietud
recordé mi juventud
dejada sobre el recao,
Como si estuviera atao
a mi sangre o a mi piel
Pero hoy insensible y cruel
lo tengo que abandonar
que por temor a charquear,
no quiero morir sobre el.

En mi vida de mensual,
de domador o resero
si abré ensillado mañeros
pa´ poder ganarme un pial.
Con él y con un bagual
yo era de la tierra el dueño
y hoy q no tengo el empeño
que el espíritu reclama
no me sirve ni pa´ cama
porque ya me quita el sueño.

Lo entregue con mis manos,
con la pena y la amargura
Le entregue a la sepultura
el cuerpo de un pobre hermano
He llegau a ser anciano
y la osamenta me pesa
Y no quiero la tristeza
de que un día sin batalla
Cualquier manso se me vaya
con mi orgullosa pobreza.

Cuando pa´l ultimo vuelo
ate una noche al palenque
sin espuela, sin rebenque,
la voy a saltar en pelo
Será mi único consuelo
y por eso es el motivo
que él no se quede cautivo
de mi derrota en la prueba,
hoy que la muerte me lleva
como colgao del estribo.

viernes, 3 de abril de 2009

El pico chato.


De pico chato y cogote,
bastante emplumado y largo
sin orejas y sin embargo,
no lo sorprenden al trote.
De ojos mansos y grandotes
pero de patas peladas,
que con tres dedos formadas
pisa el ñandú y no ignoro,
que entre su plumaje moro
luce blancas y plateadas.

Sólo el macho tiene plumas,
bien renegrido en el pecho;
y en los bajos y repecho,
picando verde se suma.
Es codiciado por el puma,
por el hombre y por el zorro,
por eso entre los matorros,
es muy difícil que duerma.
Sólo con la carne enferma
le pide al monte socorro.

No es ni manso ni es matrero,
más si lo apuran de pronto
mueve haciéndose el tonto;
pero cuidado que es ligero.
En la lucha es gambetero
y aunque el indio lo ha boleado,
a muchos galgos ha dejado,
si defenderse le toca;
con las plumas en la boca,
sediento y acalambrado.

Anda solo o en cuadrilla
depende de la temporada
y encontrarle la nidada
es casi una maravilla.
Los huevos para las tortillas
son lindos y sin recovecos
y pensando que no peco,
que un saber todo repito:
frescos están amarillitos,
si están blancos están cluecos.

Que lujo cuando del nido
el macho como con celo,
posando el pico en el suelo
larga al viento su bramido.
Bramar que se hace zumbido
poblando las extensiones
y andan las conversaciones,
según entre gente criolla:
que siendo el macho el que empolla,
también cría los pichones.

Ñandú moro que picando,
ayer en mi pago hallaba;
cuando todavía ni pensaba
que se irían terminando.
Hoy que lo andan tiroteando
ni bien pueden divisarlo,
pues debo de confesarlo
yo también supe correrlo;
pero eso sí para comerlo:
no matarlo por matarlo.

Don Zorro.




De pelaje medio gris
y de astucia sin engorro
entre pastos y matorros
se ve y se escapa en un tric,
y a veces como lumbris
de flaco, ambula don zorro.

Otras veces hasta el color
de la piel, luce hermoso
y anda de lomo lustroso
y de aspeto oservador..
demostrando con valor
que es animal ingenioso.

De noche cuando al gritar
hace toriar la perrada
parece una carcajada
que el viento sabe llevar
como queriendo mostrar
que no lo achica la helada.

Astuto y caminador
terrible pa los corderos
y si cerca, a un gallinero,
encuentra el olfatiador;
es seguro que lo pior
no va a llevar el cuatrero.

A veces lo rastrea al león
porque este siempre algo mata
y haciéndose el que va a gatas
lo sigue medio al trotón
pa ver de hacerse un fiestón
con los restos y las patas.

Come huevo de perdiz,
de pájaro y de tortuga,
al piche no se le arruga
y lo come como al cuis,
queriendo mostrar así
que al peludo lo madruga.

No niego que sabe caer
en las trampas del zorrero
adonde el pobre maniero
sabe triste perecer:
tiempos que sabían vender
en muy buena plata el cuero.

Pero hablando de cazar
yo he visto al zorro cebao,
sacar limpita, al costao,
la trampa sin desarmar
como queriendo mostrar
que alguna vez se ha escapao.

Esa astucia e intención,
habilidad y reflejo
pertenece a un zorro viejo
y no a un zorrito pichón
que a veces de compadrón
cerquita deja el pellejo

Los que le han hecho mucho mal
a don juan en su terreno
son los zorrero a veneno
pues han dejao el tendal,
perdido en el pastizal
bajo los cielos morenos.

Su instinto de buen cazar,
de la cola a la cabeza
lo ha demostrao con grandeza
porque una vez de agarrar
capaz de hacerse matar
pero no larga la presa.

Y ansina subsistirán
como la flor del matorro,
corriendo del bajo al morro
y en vuelos de gavilán:
les eh presentao a juan
o mejor dicho a don Zorro.....

jueves, 2 de abril de 2009

Milonga para mi padre



Quiero que el cariño encuadre
en un marco muy profundo
pa' poder pintarle al mundo
el retrato de mi padre.
El que fue junto a mi madre
un ejemplo de constancia
y en el puesto de una estancia,
entre rutina campera,
fue viviendo a su manera
sencillo y sin arrogancia.

Un par de pobladas cejas
le sombreaban la mirada
y una sonrisa marcada
por dentadura pareja.
Media bayuca de vieja
la gorra vasca que usaba,
pa adelante se la echaba
como señalando el suelo;
mientras el negro pañuelo
el mentón le acariciaba.

Usaba para estribar
en su recao de trabajo,
un par de argollas que trajo
quien sabe de qué lugar.-
Estriberas de acortar
con una vuelta 'e corrión,
de dos vueltas el cinchón
qu'el cojinillo apretaba
y más de una vez lo usaba
para manear un redomón.

un viejo "triste" campero
sabía silbar muy bajito,
mientras andaba al tranquito
recorriendo algún potrero.
Será porque fue resero
que nunca andaba apurao,
como cuidando el montao
pa distintas ocasiones,
que al campo los sopetones
le nacen de cualquier lao.

De mucha sabiduría
en las cuestiones camperas
y de palabra severa
pa rechazar porquerías.
Mateando esperaba el día,
sentado en un banco bajo
y nunca sintió relajo
por lo que tuvo que hacer
porque él templó su saber
en la fragua del trabajo.

Nunca le supe decir
lo mucho que lo quería
y que triste fue aquél día
cuando dejó de vivir.
Ahí mi cuerpo entró a sentir
los lazasos del quebranto
y al mojar mi cara el llanto,
como palabra de ausencia;
yo iba tomando conciencia
de haberlo querido tanto.

Campereando.



Viene ya el sol coloreando
Sobre los campos dormidos
Y son un coro los nidos
De pájaros que cantando,
Contentos van alegrando
La mañana que llegó;
Que con luz iluminó
Venciendo las negras sombras
Que tendieron sus alfombras
En la noche que pasó.

El trebolar se estremece
Cuando el sol quema su cara,
Se hace altiva la tacuara
Y el alto cardo florece
De a poco desaparece
El rocío mañanero;
Que junto al grito de un tero
Moja una flor en su paso
Como buscando un retraso
Pa quedarse el día entero.

Viene el nochero troteando
Para buscar su ración
Porque en la puerta ‘el galpón
Un mensual lo está esperando
Y un morral le está mostrando
Haciendo sonar el grano.
Y como estilo baqueano,
Y esa es su costumbre diaria,
Al potrero de una hectárea
Se lo cruza de antemano.

El balar de algún ternero
En el corral ya se escucha
Y la paciencia no es mucha:
Hoy se ha dormido el tambero.
Y allá en el estaqueadero
Ande hay un cuero colgao
Una calandria ha llegao
A picarle la grasita,
No sea se le derrita
Por no haberse adelantao.

Ese es el campo paisano,
El campo donde me crié
Y en los años que pasé
Me hice un hombre campechano.
Mucho anduve de la mano
Con paisanos sin reveses
Aquí sentí muchas veces
La fuerza de algún bagual,
Lo mesmo que echar un pial
¡Díganmé qué les parece!

Después alcé la guitarra
Y me largué a caminar
Por eso aprendi a cantar
Poniendo tuita mi garra.
Anduve en más de una farra
Divirtiendo al pasisanaje
Como rindiendo homenaje
A la gaucha tradición...
Les canté de corazón
Porque lo quiero al gauchaje.