jueves, 25 de febrero de 2010

Le canto al sur



Le canto al sur...
le canto al sur porque nací en sus predios
y corrí por sus campos tras mis sueños
y miré panza arriba cuando niño,
dibujitos de nubes en el cielo.

Le canto al sur ¡porque me gusta, hermano!
Me gusta su manera de vestir en primavera,
chiripa'e gramilla, bota'e trébol,
todita multicolor su corralera.
Poncho de margaritas sobre el hombro,
porque alimenta tropillas con sus fuerzas,
la tierra negra es su pañuelo 'e cuello,
y el sauce su melena de poeta.

Porque cuando lo nombra mi guitarra,
aparcera y consecuente,
me embriaga con su aroma y lentamente
se desgrana en mi voz: una milonga...

Recordando el boliche

Pa'entrar a un boliche en la web, no tiene más que golpear las dedos y pasar p'al bolicho virtual de don Daniel di Leo: http://viejoboliche.blogspot.com

Viejo Boliche Pavón
Hoy yo quiero recordarte
Por que sos el estandarte
De la vieja tradición
Te llevo en el corazón
Y nunca podré olvidarte
Volveré para cantarte
En tu modesto salón
Y pondré mi inspiración
En cada verso que cante
-o-
Pueblas Luquez y Pavón
Fueron los antecesores
De aquellos viejos albores
De noches y amanecidas
Hoy vuela mi fantasía
Sólo quiero regresar
Viejo boliche a cantar
Mis coplas y serenatas
Y sentir que se desata
El potro del alma mía
-o-
Cuando caiga la oración
Llegaré hasta ese lugar
Dispuesto para cantar
Milonga y chamarritas
El corazón me palpita
Lo digo con emoción
El canto es la intención
Y mi verso así lo explica
Por que el criollo nesecita
De la vieja tradición
-o-
Viejo boliche de campo
Nunca te echaré al olvido
Por que este criollo ha vivido
En tus noches guitarreras
Hoy saco de mi asidera
Este verso para nombrarte
Nunca podrán olvidarte
Es mi canto el que te halaga
Viejo Boliche Pavón
Del camino a Madariaga
-o-
Y ya me voy despidiendo
Yo seguiré mi camino
Con mi guitarra y mis trinos
Con rumbo hacia el horizonte
Como el zorzal de tu monte
Así te voy a cantar
Cuando pueda regresar
A ese bonito paraje
Viejo Boliche Pavón
Del partido de Lavalle
-o-

En las esquilas


Pa' los curiosos de cosas de'nantes recomendamos:
http://coleccionrosatto.blogspot.com/2007/01/latas-de-esquilas.html
¡Hay de todo como en galpón!

Fue apenas pasó septiembre
que me fui pal lao de Pila,
a trabajar en la esquila
que empezaban en noviembre.
Así pa fin de diciembre
cambio de pilchas y agatas,
renueve las alpargatas
a fin de año estaré,
gastando lo que gané
en esas jornadas gratas.

Haciendo "cebo" entre piones
remoloniando en la estancia,
sin trabajo y sin ganancia
me arreglaba en los fogones,
se decía que había cuestiones
y se pasaba otro día,
sin mirar la pulpería
por no quererme empeñar,
y era un espiar y espiar
si la lana florecía.

En cuanto vido tranquila
la cuestión, el mayordomo,
ordenó con mucho aplomo
pa que se largue la esquila
por las maneas en fila
nos quedamos dando el resto,
ya la "comparsa" con esto
era una atención total,
y metíamos al corral
las majadas de los puestos.

Sobre un lienzo de arpillera
trabaja el hombre y le gusta,
aunque la faja se ajusta
pa hacer sonar la tijera.
Uno que ha quedao afuera
sabe que se desbarata,
y aunque entró perdiendo plata
enganchó de agarrador,
otro de embellenador
pero igual hacen su lata.
..........................
Después que la hube limpiado
bien la panza a un cascarriento,
crucé pa darle un "aciento"
a la tijera que he usao,
y ya bien despreocupao
lotié unas embellonadas,
pa dejarlas aliviadas
aunque empecé muy tardón
por darle el gusto al patrón
fuí haciendo las más cargadas.

También "enganche", contrajo,
un viejo que desvasaba,
el mismo que descornaba
y el que curaba algún tajo.
Cada cual con su trabajo
al asendao le dio brillo,
y aunque parezca sencillo
hay un clasificador
y el mejor esquilador
va esquilando los padrillos.

Entre el que alza los avellones
y el que pa'l consumo aparta,
como el que un cordero ensarta
o el que estiba en los galpones.
Después de esas cuestiones
que la primavera brinda,
pa que le dure y le rinda
y la vida sea mejor,
cargue bien el tirador
y vuelva con pilchas lindas.

martes, 23 de febrero de 2010

Rancho viejo (Estilo)



Rancho viejo estás vencido,
casi del todo olvidado,
y al mirarte abandonado
parece que estás dormido.
El tiempo como al descuido
en derredor te ha cubierto,
por muchos yuyos es cierto,
ya libre de moradores;
vives tan rodeao de flores
parece que ya estás muerto.

Como los años pasaron
ya tus terrones cedieron.
Igual que quienes te hicieron
que pa siempre se marcharon.
Y tus pichones volaron
llevando el recuerdo humano;
del padre el consejo sano,
de la madre el beso tierno,
de pie el calor del invierno
y el fresquito del verano.

Una pequeña arboleda
te sirve de dulce aroma,
forma un círculo en la loma
pa lo poquito que queda.
Hay un eje con dos ruedas
que antes la carreta fue,
donde hubo un patio hoy se ve
un pozo ya derrumbado
y tu como un fiel soldado
que quiere morir de pie.

El caldén


Al mirarte en lontananza,
recortando tu perfil,
te parecés a un candil
con una luz de esperanza.
Y al poner en la balanza
el presente y el pasao
me imagino que habrá estao
bajo tu sombra ralona
paisano, recao, carona
y algún criollito gateao.

Solitario en la llanura
contemplarás el progreso
sin pensar que nada de eso
ha de achicar tu figura
pues sos la esencia más pùra
y tu estao es virginal.
Tu semilla es ancestral
y un hondo misterio encierra
que anque la tapen con tierra
no nace ni por casual.

Dicen viejos pobladores
que aunque parezca un hechizo
después que algún yeguarizo,
como probando sabores,
mastica chauchas y flores
y al digerir sus semillas;
aunque no es cosa sencilla
en nuestra bendita tierra,
nace la planta y se aferra
¡qué natural maravilla!.

Viejo Caldén centenario
vos abrás visto al malón,
a la lanza, al regatón,
y al paisano solitario
fuiste con él solidario
le dio sombra tu figura
y en el monte y su espesura
se afirma tu recia estampa
sos el señor de la pampa
y el patrón de la llanura.

Pa un puestero de "La Lor"


En cuanto encerré el nochero,
el cimarrón preparé
y acomodar empecé
unos versos pa un puestero.
Los tenía en el tintero
pensando en su nombre yo
y aunque mucho me costó
me dediqué a concertarlos,
pa copiarlos y llevarlos
aunque el tiempo se pasó.

Jugaban en mi memoria
sus mentas echando un pial
y un aplauso en el corral
de su larga trayectoria.
Su recuerdo ya es historia
por los potros que domó,
de los reales que ganó
levantando sus paradas,
en las carreras ganadas
por los pueblos que pasó.

Dejó desde los albores
de un precioso atardecer
hasta un bello amanecer
su menta en los mostradores.
Y entre sus dotes mejores
estaba el zapateador,
el campero verseador,
el de clavar bien la taba
y era una fija que estaba
donde se halla un cantor.

Nochero sin sacar cuenta
bolichero mil por mil
y no sé que día de abril
el hombre cumple sesenta.
Anda su hermana contenta
porque ya se sosegó,
creo que se acollaró
cuando quedó de puestero
como cualquier parejero
el paisano se aplastó.

Hoy que prudente lo noto
al que tanto caminó,
el que a la vida gastó
como alpargata de croto.
Hoy que se hizo devoto
a ser un casero fiel;
voy a llevarle pa él
como le conozco el rastro,
milongas de Martín Castro,
de Risso y Omar Menvielle.

domingo, 21 de febrero de 2010

El desafío


"Le corro con mi manchao
al alazán de Cerilo,
y no le pido ni un kilo
como le dio al Colorao.
NIcasio de abanderao
y como juez don Zenón,
a correr dende el portón
hast'allí, hasta el esquinero,
y me juego hasta el apero
y empeño hasta mi facón!...

No respeto caballeros,
estao, ni pelo, ni marca,
y al de la estancia "La Zarca"
le pueden bajar los cueros.
No me asustan parejeros
con tapa ni con trompeta,
que no es al primer sotreta
qu'en esta esquina e' "Las Latas"
l'hecho revoliar las patas
y luego, alargar la jeta!"

Le aceptan... y desensilla,
dejando sobre el apero
botas, facón y sombrero,
y hace vincha la golilla,
va de la cancha a la orilla,
en vez de un rebenque, dos;
y, con la fe puesta en Dios
cual legítima esperanza,
pa los laos de la balanza
a igualar sesentidos.

Le corre a un rosillo moro
marca de Hilarión Contreras,
que había ganao más carreras
qu'el colorao sangr'e toro.
Lo montaba un mozo Floro
muy güen corredor campero;
puntiador y ventajero
pa largar a la bandera,
pues no había quien le saliera:
siempre picaba primero!

El rival del mocetón
que se sintió desafiar
cargó, pal peso igualar
medio kilo e' munición.
Lo rodiaron un montón
que hacían juerza pa su lao;
otros seguían al manchao
al dir pal andaribel,
como si vieran en él
un triunfo ya descontao.

Y pa qué seguir narrando
lo que jué aquella carrera,
si cualquier hombre de ajuera
ya lo estará carculando.
Anduvieron mezquinando,
errar y errar la partida,
hasta qu'en una corrida
les bajó el abanderao,
y el rosillo y el manchao
jueron una luz prendida.

Y se sintió "¡ya pegaron!...",
y la cosa juè pareja,
ni se sacaban la ureja
y los rebenques bajaron.
Y cuando al final pasaron
entre el público y rayeros,
y entre aplausos y sombreros
que se agitaban de gozo,
el juez gritó sentencioso:
"¡Puesta, nomás, caballeros!".