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viernes, 29 de julio de 2011

Allá...

(Pintura: Molina Campos)
Yo canto allá en los rincones,
en donde naide me escucha,
allá donde no se lucha
por encontrar afecciones.
Yo busco los albardones
solitarios del recuerdo;
yo del pasado me acuerdo
con entusiasmo y lo quiero,
y siguiendo su sendero
entre sus brumas me pierdo.

Yo canto en noche callada
cuando todo es sentimiento
y el eco de mi lamento
corre a perderse en la nada.
Soy ave mal emplumada
que por subir aletea
y que el viento la ladea
sin permitirle ascender...
¡Cuando Dios quita el poder
debiera matar la idea!

Yo cruzo arroyos y zarzas
sin salpicar con el lodo
mi plumaje blanco, al modo,
como lo cruzan las garzas.
Soy refractario a las farsas,
me gusta la soledad,
prefiero la tempestad
que los bosques despedaza,
que ver indigna mi raza
viviendo en la falsedad.

Yo duermo en los matorrales
como duermen las perdices,
paso mis horas felices
contemplando los sauzales.
Yo busco los pajonales
y me interno en la espesura:
cruzo también la llanura
cuando quema el sol ardiente,
sin marchitar en mi frente
del recuerdo la frescura.

Ya no se escucha al cantor
con el deseo vehemente
con que hoy escucha la gente
al extranjero tenor.
Ya no se le hace el honor
de dispensarle un momento;
escuchando el sentimiento
con que entona alguna endecha...
¡Planta en miñangos deshecha
por los azotes del viento!

Hoy veo con gran pesar
que todo desaparece;
es ley que lo que envejece
se tiene que terminar.
La tradición al pasar
busca el frío de los polos;
rondan los recuerdos solos,
pues ya en los campos no quedan
¡ni cardales donde puedan
anidarse los chingolos!

domingo, 19 de junio de 2011

Mi poncho

(Pintura: Eleodoro Marenco)
Para Alberto H. Acuña, que fue el primero en poner música a mis versos.

Yo tengo un poncho estimado
que conservo con cariño,
porque casi desde niño
mis noches ha cobijado.
Tiene el secreto guardado
de las cosas que he vivido,
y si hallándome sentido
lo extiendo o lo abro en la mano,
¡parece mostrarme el plano
de lo que hemos recorrido!

El ha contado mis horas
de trabajo y diversión,
él fue conmigo al fogón
y a salas deslumbradoras.
El copió de las totoras
el color de su tejido,
en el que tiene escondido
mi palpitar de campero,
y azotes que del pampero
mil veces he recibido.

Ese poncho compañero
que siempre tengo presente,
fué chiripá en caso urgente
y manta del parejero.
Terrible en un entrevero
y útil en cualquier lugar;
me sirvió para arrollar
una hacienda en disparada,
y en los pastos lo hice almohada
cuando he querido sestear.

Y cada nudo observando
de su fleco bien tejido,
parece que fuera un nido
de recuerdos incubando;
recuerdos que están hablando
porque son muy decidores;
recuerdos que ya son flores
o esperanzas deshojadas,
¡que en la vida hay madrugadas
obscuras y sin albores!

Ha sido en época inquieta
de exigencia y de rigor,
abrigo de lo mejor,
colcha de cama y carpeta.
Y aunque el tiempo no respeta
lo querido y lo sagrado,
los recuerdos no ha borrado
del poncho que quiero tanto...
¡Y es por eso que le canto,
para sellar su pasado!

Palenque

Palenque, poste plantado
de madera resistente,
que está firme en el presente
como añorando el pasado;
que está como amojonado
de hazañas de domadores,
y a cambio de los rigores
del tironear de baguales,
hoy lo escoltan los cardales
como rindiéndole honores.

Mucho podría contar
de bozales y atadores,
de maneas, maneadores
y de los que vió domar;
de cuando ha visto soltar
esa alegre carcajada,
que escapaba acollarada
a un dicho con picardía,
cuando a cualquiera se veía
charquiar en la jineteada.

Hay en él originales
leyendas como rayones,
escritas a manotones
por vasos de los baguales;
fue testigo de los piales
puerta afuera y con destreza,
cuando entre tanta proeza
en que el tiempo transcurría,
cada gaucho parecía
una expresión de grandeza.

De ñandubay o quebracho
de la estancia colonial
fue poste fundamental
cuando el hombre era bien macho;
cuando el de sombrero gacho
o de vincha en la melena,
calzando la nazarena
sobre el bagual se lucía,
cuando aquí no se admitía
ni mordaza, ni cadena.

El que alcanzó a palenquear
muchos soberbios baguales,
que hasta de altos Generales
fueron caballos de andar;
hoy sólo podrá esperar
por toda compensación,
que quiera un nuevo patrón,
de esos de pelo dorado,
verlo en su estufa, trozado,
dándole calefacción.

(Pintura: Carlos Montefusco)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mi lobuno


En mi tropilla 'e trabajo
yo tuve un pingo lobuno,
lindaso como ninguno
y rápido como tajo.
Era bien domao de abajo
y en la boca jué mejor,
como tropilla, Señor,
y agatas lo taloniaba,
¡de mis piernas s'escapaba
de puro boraceador!

¡Lo hubiera visto pasiar!...
Trotiaba bien menudito,
como si al mesmo pastito
no lo quisiera pisar.
Asiadito para andar
y recogido en las riendas,
pa trabajar con haciendas
otro no había en el suelo,
y como caído del cielo
para conquistar las priendas.

Es lo mejor qu'he montao
en mis años de resero,
igual como parejero
que con un toro enlazao.
Corría en él sin cuidao,
pues era fijo y sereno;
dispués lo vendí y me apeno
porque m'he quedao sin nada.
¡Ah... si era en l'atropellada
de boliar abajo el freno!...

Lo que soy

(Dibujo de tapa: Pepe Gonzalez Guerrico)
Yo nada soy, a mi ver,
nada tengo y nada valgo,
mas, si ser nada es ser algo,
algo también debo ser;
pero sí, soy el que ayer
en la aurora de su edad,
admiró la realidad
del que ser gaucho sabía,
cuando la patria vivía
en mayor intimidad;

cuando no había entrevero
de costumbres importadas,
que tienen como aplastadas
tradiciones que yo quiero.
Soy el hijo de estanciero,
de aquella estancia primera,
formado en la verdadera
lucha del hombre rural
y aunque hago vida social
canto con ciencia campera.

Yo soy nativo uruguayo
siendo mi madre porteña,
por eso mi "santo y seña"
es veinticinco de Mayo;
de frente y no de soslayo
miro a este suelo divino,
defiendo de él lo genuino,
lo tradicional que quiero,
por lo que me juego entero
como el mejor argentino.

Yo sostuve una contienda
con las lluvias y el pampero,
con los solazos de enero,
con la siembra y con la hacienda,
y quiero que se me entienda
que el campo he bien conocido,
que lo conozco florido
como mustio y desolado
que es mi orgullo haberlo andado
y orgullo haberlo vivido.

Yo sé vestir con soltura
traje de campo completo,
y no caigo, por respeto,
disfrazado a la llanura;
brich, campera y montura
jamás me dio por usar,
y no me habrán visto andar
manga corta y escotado,
ni en cabeza, engominado,
porque el campo es profanar.

Yo conozco en general
todo trabajo campero,
se plantar un esquinero
como lidiar un bagual;
pero un detalle total
de lo muy mucho aprendido
sería largo y repetido,
ya que mis composiciones
no son charlas de fogones
sino cosas que he vivido.

No acepto que alguien se atreva
a dudar de lo que digo,
mi conciencia es mi testigo
y lo que escribo es mi prueba;
yo soy el que siempre lleva
verdad y honor como guías
y a esas dos cosas bien mías
mi dignidad va reunida,
que en el cielo de la vida
lucen cual las "Tres Marías".

Y dejo así establecido
para ese eterno mañana,
que tengo un alma paisana
y que bien de campo he sido;
que soy cardo florecido
allá en la agreste lomada,
que soy como esa cañada
que corre sin hacer ruido,
porque jamás he tenido
la vanidad por cascada.

Patria


Patria es la tierra donde la existencia
se ha bañado de luz por vez primera,
donde hay la grandeza de un escudo
y la sublimidad de una bandera.

Patria es lo grande, lo que dignifica,
es oratorio sacro, es un altar,
son los libertadores bello ejemplo
pues buscando su tumba se halla el templo
que han merecido para descansar.

Patria es la voz que está en la misma Patria,
Patria es la tumba donde está Belgrano,
es lo inmenso del Ande, es Maipú, el llano;
y voz de Patria o himno americano
son esas dianas que vocea el clarín.

Patria es la tierra que hombres valerosos
nos supieron legar a los presentes,
no ganada con bombas tan potentes
ni tanques impetuosos;
cuando no había medios poderosos
como el ave mecánica que vuela,
ganada horociamente y con cautela
por esos héroes del mejor linaje,
empuñando la lanza con coraje
y animando el caballo con la espuela.

Patria es el ejemplo que nos dieron
esos hombres bien hombres del pasado,
que vive cada uno eternizado
en el bronce o el mármol que esculpieron.
Aquellos que sus vidas expusieron
por salvar de la Patria algún derecho,
sin pensar en sacarle ni un provecho
puesto que el ser patriota era vehemencia,
que apoderándose de la existencia
hacía explosión de amor dentro del pecho.

Patria es amar, saber sentir la Patria,
Patria el agua que corre por sus ríos
que es sangre cristalina de la tierra
donde se bañan estos versos míos.

Patria es mantener las tradiciones,
cultivarlas lo hombres, las mujeres,
en la escuela, los centros, los hogares,
en los ratos que cesan los quehaceres.

Patria es el deber de toda madre
de inculcarle amor patrio a cada niño,
viendo que el modernismo y lo de afuera
van cambiando la patria toda entera
y matando el patriótico cariño.

Y en América es Patria todo aquello
que puso un marco de oro a nuestra historia,
cuando flamearon ponchos y golillas
y al tañer del cencerro,
los héroes, con sus armas y tropillas
asombraron los cóndores del Ande
y, al rechinar allí los cascos,
estremeciéndose hasta los peñascos,
nuevas grietas se abrieron en la cumbre,
mientras realzaba el magistral pasaje
el sol de una bandera
que bañando de luz la Cordillera
anunciaba que en trance soberano,
acababa de unir la cumbre al llano
el soldado ¡más grande de la esfera!

Y eso es la Patria: Templo a cielo abierto,
siendo el Ande solemne altar mayor
y ante la Cruz del Sur, desde la altura,
¡bendígala el Señor!

Y sean mis versos oración de ruego
que elevo a Dios con todos mis anhelos,
¡haz que sus hijos quieran más la Patria,
Padre nuestro que estás en los cielos!

martes, 15 de febrero de 2011

Dando en el blanco

(Video provisto por Carlosquilmeslopez en Youtube)Ninguno pierda en amor
si es a la Patria que adora,
¡Patria! no es novia traidora
si ser Patriota es Honor.
Yo no me rindo al rigor
de la crítica constante
y siempre voy adelante
donde lo nuestro peligra
porque a mi no me denigra
los que otros creen denigrante.

Retrogrado se me llama
porque a lo mío no dejo
pero he de morir de viejo
orgulloso de esa fama.
Sepa el que así me proclama
que no cedo ni aun a darme
porque yo se acomodarme
entre los montes de espinas
y cruzo por sendas finas
sin temor a lastimarme.

No me achican los que creen
que me sobran en valía,
yo no discuto la mía
ni pido que me la den;
pero no ha de existir quien
pueda mi mente maniar
y a mi sentir y pensar
no han de ponerle cadenas:
el león no tendría melena
si se dejara esquilar.

Figurar no he pretendido
ni entre medianos cantores,
un yuyo entre tantas flores
pasa desapercibido
pero si el yuyo a tenido
y tiene sabia nativa
ninguna larva nociva
ha de alcanzarlo a dañar;
yo he podido comprobar
que el tiempo agranda y cultiva.

martes, 23 de noviembre de 2010

Campaña

(Pintura: Rodolfo Ramos)
Campaña, magna extensión
con bellezas naturales
de sierras, llanos, pajales
de montes y floración;
ríos y arroyos que son
correntadas de cristal,
lagunas donde hay juncal,
espadañas y totoras
y cisnes y garzas moras
que hablan con el tero real.

Lagunas donde hacen nido
la gallareta, el chajá,
donde zambulle el macá
pecho plateado o bruñido;
más allá el tero aguerrido,
desde una loma advirtiendo,
sobre aviso está poniendo
a los patos y cigüeñas,
como que a gritos y señas
ellos se están entendiendo.

Donde al tender la mirada
parece que al cielo ataja
una cuchilla que baja
a beber en la cañada;
manchones de flor morada
y margaritas en flor,
ponen la nota mayor
abriendo a dirario su broche,
como si en ratos de noche
las cultivara el Señor.

Donde en las grandes praderas
extendidos los ganados
y los inmensos sembrados
ocupan zonas enteras;
donde por las carreteras
se ven tropas enfiladas
y las carretas cargadas
que marchan con precaución,
cuando es toque de oración
el balar de las majadas.

Donde el relincho, el mujido,
y el canto en la soledad,
son como una tempestad
de armonías al oído;
donde es acorde o latido
el cencerro del arriero,
cuando el aguará rastrero
en la media noche cruza,
los pagos de la lechuza,
del avestruz y del tero.

Donde las domas y yerras
tuvieron gran colorido,
donde también se han tendido
líneas de fuego en las guerras;
donde hay variedad de tierras
que guardan mucha riqueza,
donde, entre tanta belleza
que ha puesto allí el Soberano,
toda mi alma de paisano
están en sus encantos presa.

Tormenta

Desde la tarde se vía,
cuasi sin duda ninguna,
que a la dentrada e'la luna
la tormenta se vendría;
por todos laos se alvertía
como a modo e'cerrazón,
uno que otro gaviotón
en busca de aire volaba,
la yeguada relinchaba,
y escurecía la estensión.

Y ansí jué; nos dispertamos
de un trueno al ruido primero
que hizo cortar el nochero
que atao a soga dejamos;
catres y recaos dentramos
en que dormíamos tranquilos,
eran bordonas los hilos
del alambre esa ocasión,
y la noche un pizarrón
escrito con rejucilos!

Y comenzó a descolgarse
el agua que Dios mandaba,
y la piedra desgajaba
al plantío en su hamacarse,
un perro quiso ganarse
a la cocina, asustao,
pero el techo había volao,
y a una acacia preferida
el viento en su arremetida
pa siempre la había tumbao.

Y al otro día se vido
el daño e la tempestá,
más destrozos por acá
y un sauce grande rompido;
y allá, blanquiando, tendido,
por un rayo julminao,
¡a mi tordillo platiao,
que como señas ingratas,
mostraba en las cuatro patas
las listas de lo quemao!
(Foto: Eduardo Amorim)

lunes, 22 de noviembre de 2010

Amanecer


Rompe la aurora en jirones
el cielo, que antes dormía,
y la primera luz del día
peina los sauces llorones;
cruzan los patos silbones
que anuncian ya la postura,
mientras puebla la llanura
algún Caráu con su grito,
que al oído llega enterito
y entra al alma con tristura.

La lejana serranía
se comienza a divisar,
y el sol que quiere asomar
tomará el mando del día;
pasa un chimango de espía
en vuelo como de trazos,
y allá entre el junco a retazos
brilla hermosa la laguna,
¡como si anoche la luna
se hubiera roto a pedazos!

La cuchilla contorneada
de macachines en flor,
muestra ese lazo de amor
que le ató la madrugada;
una nube festoneada
queda con tintes de grana,
que vaporosa y liviana
se va perdiendo en el cielo,
como si fuera un pañuelo
que ha olvidado la mañana.

Continúa seductora
silbando la martineta,
que allá entre el esparto inquieta
se despertó con la aurora;
el sol sube sin demora
todos los campos bañando,
y mientras se va evaporando
de los pastos el rocío,
yo tiro un recuerdo mío
para que siga rodando.

domingo, 21 de febrero de 2010

El desafío


"Le corro con mi manchao
al alazán de Cerilo,
y no le pido ni un kilo
como le dio al Colorao.
NIcasio de abanderao
y como juez don Zenón,
a correr dende el portón
hast'allí, hasta el esquinero,
y me juego hasta el apero
y empeño hasta mi facón!...

No respeto caballeros,
estao, ni pelo, ni marca,
y al de la estancia "La Zarca"
le pueden bajar los cueros.
No me asustan parejeros
con tapa ni con trompeta,
que no es al primer sotreta
qu'en esta esquina e' "Las Latas"
l'hecho revoliar las patas
y luego, alargar la jeta!"

Le aceptan... y desensilla,
dejando sobre el apero
botas, facón y sombrero,
y hace vincha la golilla,
va de la cancha a la orilla,
en vez de un rebenque, dos;
y, con la fe puesta en Dios
cual legítima esperanza,
pa los laos de la balanza
a igualar sesentidos.

Le corre a un rosillo moro
marca de Hilarión Contreras,
que había ganao más carreras
qu'el colorao sangr'e toro.
Lo montaba un mozo Floro
muy güen corredor campero;
puntiador y ventajero
pa largar a la bandera,
pues no había quien le saliera:
siempre picaba primero!

El rival del mocetón
que se sintió desafiar
cargó, pal peso igualar
medio kilo e' munición.
Lo rodiaron un montón
que hacían juerza pa su lao;
otros seguían al manchao
al dir pal andaribel,
como si vieran en él
un triunfo ya descontao.

Y pa qué seguir narrando
lo que jué aquella carrera,
si cualquier hombre de ajuera
ya lo estará carculando.
Anduvieron mezquinando,
errar y errar la partida,
hasta qu'en una corrida
les bajó el abanderao,
y el rosillo y el manchao
jueron una luz prendida.

Y se sintió "¡ya pegaron!...",
y la cosa juè pareja,
ni se sacaban la ureja
y los rebenques bajaron.
Y cuando al final pasaron
entre el público y rayeros,
y entre aplausos y sombreros
que se agitaban de gozo,
el juez gritó sentencioso:
"¡Puesta, nomás, caballeros!".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Aprendan muchachos

(Recordando que ayer 10 de noviembre celebramos el día de la tradición)


En este tiempo en que estamos,
en que tan fácil se olvida,
dejando correr la vida
sin saber ni donde vamos;
es justo nos detengamos
un instante a meditar,
y entremos a reflexionar
sobre costumbres de ayer,
hoy debemos aprender
para mañana enseñar.

Aprender muchachos de ahora
nuestras bellas tradiciones
y a nuevas generaciones
transmitirles sin demora;
lo viejo ha de ser aurora
en los días que vendrán,
auroras que inundarán
el alma del colorido
de costumbres que se han ido,
pero que muertas no están.

Para ello hay que revivir
el amor patrio primero,
inequívoco sendero
que los debe conducir;
amen, no dejen morir
lo que les dará expansiones,
amen como aman los leones
la selva en que han nacido,
¡que no sé si sus rugidos
no son amantes canciones!

Una guitarra encordada
jamás les debe faltar,
pues ella alcanza a llegar
al alma en toda jornada;
que no haya nadie ni nada
que la pueda ensombrecer,
y está en ustedes hacer
que brille y que vibre más,
porque no ha de ser la jazz
la que la haga enmudecer.

Lo nativo hay que inculcar,
tomarlo sagradamente,
con la fe con que el creyente
se acerca al pie del altar;
y hasta en el aula escolar
debía ser obligación
enseñar el pericón,
danza de música bella,
para que deje una huella
de Patria en el corazón.

Aprendan nuestras canciones
que nunca causan desdoro,
ellas son el hilo de oro
que bordan las tradiciones;
tengan algunas nociones
de la doma, esquila, yerra,
descubran lo que se encierra
en los trabajos camperos,
¡no parezcan extranjeros
estando en su propia tierra!

Por eso, aprendan siquiera
los que estén en ese ambiente,
y podrán ser exponente
de sabiduría campera;
sepan lo que es la mancera
y el timón del arado,
lo que es el pelo colorado
distingan del doradillo,
cuándo es sabino el tordillo,
qué es rabicano manchado.

En éste país que ha sido
cuna de gauchos camperos
y que en tropillas y aperos
hubo lujo desmedido;
casi ha desaparecido
lo que aquí estoy recordando,
y en los que se vienen criando
en los trabajos del suelo...
¡hay quien no conoce el pelo
del pingo que está motando!

Aprendan a conocer
campos, haciendas, cereales,
pastos y cosas rurales
que han hecho el país florecer;
¡y no olviden el deber
en que están de repudiar
al que en vez de trabajar
viene de algún suelo extraño,
como embajador del daño
a corromper y agitar!

La reacción será lograda,
pero tras lucha constante,
con el Himno por delante
que es la patria condensada;
y sin más arma ni espada
que patrióticos ideales,
soldados espirituales
sean para defender...
¡muros que quieren caer
se sostienen con puntales!

miércoles, 13 de mayo de 2009

Mis pingos



Aura años en "La Amarilla"
allá por el "monte hachao"
yo tuve un entrepelao
que era flor en mi tropilla;
rabicano, testerilla,
medias botas, muy lindón,
de enderezarlo a un fogón
por la apuesta más absurda
¡Sí era como hachazo e zurda!,
dende que jué redomón.

Tambien tuve un colorao
que le llamaba "Reflejo",
hasta en la cancha parejo
largándolo bien pisao;
como una guinda, agamao,
pingo de laya en la Estancia,
añudando a su arrogancia
la guapeza que tenía:
iba en él ande quería
sin preguntar la distancia.

Amansé un bayito overo
hijo ´e la yegua madrina,
tiznau la cabeza y clina,
me salió guapo y ligero;
le llamaba el "Ñanducero"
porque en esas correrías
aunque durasen dos días
nunca lo vide aplastao,
y a más de un pingo mentao
le ganó en las pulperías.

Me acuerdo de un malacara,
zarco de uno, acodillao,
de un rosillo nevao,
de lanciar con la tacuara;
a cualquiera que enfrenara
si me tocaba enlazar,
podía pronto bajar,
atarlo ´e rienda al lazo,
y confiao en el pingazo
correr y desgarretar.

Y aura....sólo,ricordando
los pingos que yo tenía
es como si una alegría
dentrara en mi alma escarciando;
y dispués sigo pensando
y tengo que entristecer,
lloro esos años que ayer
jueron gloria en "La Amarilla",
porque haciendo carretilla
se han alzao pa no volver.

lunes, 4 de mayo de 2009

El tuse de mi pingo.


Siempre me gusta tusarlo
y más si tengo un paseo,
porque pa mí es un floreo
cuando tengo qu'empilcharlo.
Dispués me gusta mirarlo
y observar su movimiento,
rebosando de contento
cuando se me muestra altivo,
y con el pie en el estribo
ya caminando, lo muento.

Naides podrá criticar
el tuse de cogotillo,
ni la altura del martillo
que siempre le sé dejar.
Y han de ponerse a mirar
cada pata bien pelada,
y la cola recortada
arribita del garrón,
a la caída del jamón
bien abierta y cepillada.

Una vez que ya ha salido
y divisa campo ajuera,
hace jugar la testera
escarciando en son medido.
Estornuda presumido
como luciendo el recao,
que le queda de asentao
como si juera exprofeso,
y juega sobre el pescuezo
las riendas, mi colorao.

martes, 26 de agosto de 2008

Doña Petronila




M´hijita: vengo azorada
a mi güelta 'e la ciudá,
pues una parece allá
oveja de otra majada;
la mujer va alivianada
de toda clase de ropa,
al estilo de la Uropa
a según decir se siente...
y el vestido...transparente
como el cristal de una copa.

Del modo que van calzadas
algo te lo vi'a contar:
sin medias, pa empezar
botín de puntas cortadas,
uñas de los pies pintadas
y mostrando los talones.
De correas o corriones
los zapatos son compuestos,
siendo más bien unos cestos
llenos de respiraciones.

Aura cualquier muy tranquila
hasta en Florida pasiando,
va los dedos enseñando
porque... dicen que se estila;
pero de m'hija Cerila,
que andaba la vez pasada
con la alpargata gastada
y el dedo grande de ajuera,
se raian, como si hubiera
quedao pa la cachetada.

Hoy todo lo han olvidao;
la mujer cuando vestía,
su rica media lucía
y un lindo pie bien calzao;
eso todito ha cambiao,
solo lo chocante impera,
y si andar dedos ajuera
parecía una disgracia,
hoy es gala, ché Anastasia,
¡y lujo y moda en cualquiera!

jueves, 3 de julio de 2008

Tata no quiere...


No te me andés empolvando
ni pintándote el hocico,
que no sos hija de rico
pa tanto andarte arreglando.
¡Andá lavate, te mando,
mirá cómo te venís...
si tan solo la nariz
te has dejao sin acomodo:
uñas, labios, ojos, todo...
y flaca como lombriz!!!

¡Hasta tu clin ha cambiao
quién sabe con qué mistura,
que has güelto de lo'e Ventura
de pelo alazán tostao!
Las cejas se te han raleao
y te has teñido el cachete;
¡tenés tanto colorete
que parecés un payaso,
con cada taco machazo,
sin trenzas y de copete!...

Por andar tan presumida
cuidándote la pollera,
hoy se mamó la ternera
y aura quemás la comida.
Cuantito uno se descuida
se te encuentra arrinconada,
con tu herramienta platiada
tironeándote las cejas,
pero no ves las ovejas
que van pa la tierra arada!

Rejuntá tinta y enceres
y echalos a la basura,
y si reclama Ventura
decile: "Tata no quiere".
O de no que solo espere
qu'el juegue los aproveche,
que asigún cuenta Arbeleche,
si vas así a la ordeñada,
extraña la Colorada
y escuende tuita la leche!...

Y aura la trairé a Eleuteria
pa que veng'a acompañarte,
así podrás engordarte
porque has güelto a la miseria.
Y no te me pongás seria
que mi cariño te ampara:
era más linda tu cara
cuando chica y revolcada,
t'iba a lavar la finada
para que yo te besara!