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viernes, 24 de junio de 2011

Suavecito pa'las chinas

(Pintura: Carlos Montefusco)
Como he tenido la suerte
de haber nacido varón,
vivo con la pretensión
de ir siempre pisando juerte,
quizá siga hasta la muerte
luciendo bien mi retrato,
y hasta por pasar el rato
dejé frases cristalinas,
siendo suave pa'las chinas
como "lambida de gato".

Si habré atropellado mozas
cuando dentraba en un baile,
encarador como fraile
pa'las chinitas golosas.
Algunas de caprichosas
se me iban apartando,
algunas juí enamorando,
y algunas se me iban yendo,
unas quedaban riyendo
y otras quedaban llorando.

Con una de tan contento
de tanto irle a cantar,
me llegó hasta embozalar
pa'llevarme al casamiento.
Ahí entró mi sufrimiento
y empezó mi perorata,
la pude sacar barata
pues me le pude zafar
"y me le alcancé a escapar
con la manea en una pata".

Una vez a una morena
en menos que canta un gallo,
llegué a atracarle el caballo
en una noche serena.
Ahí se me hizo una cadena,
yo me dije a la que cuadre,
y pa'hablar me citó el padre
pero yo no comprendía
si me hablaba de María,
de Zulema o la que cuadre.

Podría seguirles contando
de las que en ancas me alcé,
pues de tantas que cargué
creerán que estoy bolaceando,
siempre alguna voy marcando
le tiro el lazo a cualquiera,
la que suelto puerta ajuera
es la que está preparada,
y la que queda pialada
es carne pa'la ganchera.

jueves, 23 de junio de 2011

Y fue famoso

(Foto: Eduardo Amorim)
Como el tiempo es una noria
Que da vueltas sin parar,
Suele las cosas dejar
Del otro lao de la historia.
Pero a veces la memoria
Sabe coparlo al olvido,
Y hoy el recuerdo ha querido
Que esté mirando al pasao,
Y vuelva aquél reservao
A su tiempo más florido.

Y ansí mis ojos retratan
A ese bichoco sumido,
Que por los años, vencido,
Anda arrastrando las patas,
Vuelvo al pasao y aunque a gatas
Hoy lo estoy mirando andar,
Yo lo quiero recordar
Como en sus tiempos mejores,
Cuando muchos montadores
Solo de él solían hablar.

Me hace volverlo a ver
Echo corcovo y relincho,
Y al enterrarle los pinchos
Ver un paisano caer,
Tanto que hace estremecer
Todo el público reunido
Cuando lo deja tendido
A un famoso domador,
O cortando un atador,
Cogoteando enfurecido.

Pero es al ñudo el intento,
Y se hace triste pensar,
Que se pueda regresar
Al inicio de este cuento,
Quisiera que en el momento
Que el chimango venga a verte,
Te sientas bellaco y fuerte,
Y pensés en la partida,
Que estás volteando a la vida,
Del palenque de la muerte.

Dos de los de antes


La gente que peina canas
Sabe hablar de dos jinetes,
Que fueron para los fletes
Igual que abrojo en la lana.
A fuerza de maña y gana
Supieron siempre echar buena,
Los que pa otros fue condena
Pa ellos fue jugarle y risa,
Uno: don Joaquín Equisa,
Y otro Oscar Esteberena.

Los dos supieron andar
Cerca del cuarenta
Y por el sur se comenta
Que no hubo otra yunta par,
Y dentrando a ponderar
Se recuerda al Balcarceño,
En la Esquina del Lucero
Al tordillo de Arrechea,
Lo ablandó como manea
Que la ha agarrao un guasquero.

Don Oscar dicen que fue
Lo mesmo que el Vasco Equisa,
Que le dio flor de paliza
A aquél alazán de Argüello.
Que anduvo en Parque Camet
Un muy famoso gateao
De Guerrero y me han contao,
Que a un doradillo de Lopez
En Juarez sacó al galope
Y fue con todo el recao.

A un mala cara padrillo
Que era de Pastor Molina,
La fama se le termina
Cuando Equisa lo echó al trillo,
Que ha aumentao el doradillo
Velaez también lo apoca,
Y aunque era fuerte de boca
Aquél bayo de Aspitarte
Le dejó la fama aparte
Como al “Huracán” de Roca.

En cada recuerdo van
Los nombres de estos criollos
Que a Candia por Tres Arroyos,
Oscar lidió su alazán;
Por hay otros contarán
Que con los ojos vendaos,
Joaquín anduvo enancao
Con su hermano o con Juan Alza,
Porque le sobró confianza
Pa’encarar los reservaos.

Y no termina la historia
Cuando en rueda de paisanos,
Se habla de un tiempo pasao
Y de jinetes con gloria,
Pero siempre la memoria
De dos nombres utiliza,
Ya que poco se precisa
Pa dar la razón más plena,
¡Si bueno fue Esteberena,
Ahí anduvo el Vasco Esquisa!

Corral de palo a pique

(PIntura: Carlos Montefusco)
El corral de palo a pique
Que pertenece al pasao,
Se hace cifra en mi encordao
Pa que cantando lo explique:
Que en el tiempo del cacique
Se clavó sobre una loma,
Y fue lugar pa la doma,
Pa pialar con todo el rollo,
O pa que se juegue un criollo
A largarse’e la maroma.

Su redondeada estructura,
Como circo sin techumbre,
Fue signo de reciedumbre
En medio de la llanura.
Aunque torcido en su anchura
en ñandubay fuerte y rudo,
se apretó entre sus ñudos
ya que ni el viento se colaba,
y pa más se sujetaba
con lonjas de cuero crudo.

Y fue el primer escenario,
Que el gaucho tuvo en la pampa,
Pa que se luzca su estampa
En un tiempo legendario,
En él tal vez solitario
Pa que alguien lo califique,
Lo supo andar con achiques
Encarando un potro fuerte,
Y fue testigo’e su muerte
El corral de palo a pique.

martes, 7 de junio de 2011

Pidiendo justicia


-"¡Señor Juez! vengo a decirle
que don Pancho me molesta,
y me acusa que mis pingos
entran al sembrao de avena.

Me dice que por las noches
cierra muy bien las tranqueras,
y que todas las mañanas
el hombre la encuentra abierta.

Que también al gallinero,
a veces dentra mi vieja
y se limpia las posturas
cuando él tiene alguna ausencia.

Me acusa que mis muchachos
en las horas de la siesta,
arman un tremendo infierno
jugando a las montoneras.

Que mi muchacho, el mayor,
siempre algún pingo le lleva
y cuando vuelve del viaje
desenfrena una osamenta.

Que si estamos de jarana,
de reunión en la matera:
me acusa que algún capón,
le robé pa hacer la fiesta.

Que para el mes de febrero,
la vez que durmió la siesta,
me vino que mis gurises
le desplumaron la higuera.

Que pal tiempo de carneada,
una potranca azuleja,
le faltó la mesma noche
que faltó la chancha overa.

Que siente ladrar los perros
y le falta la lechera,
de que le faltan los pollos
y él sabe que hay comadrejas...

¡Señor Juez vengo a decirle
que don Pancho me molesta!
y me viene calumniando
por culpa de su chochera.

Vengo a pedirle justicia
pues me acusa con certeza,
que yo les dejo rabonas
casi toditas las yeguas.

¡Señor Juez! por eso quiero
que lo cite a ese sotreta:
y le encaje cuatro retos
pa que no hable sonceras.

viernes, 26 de febrero de 2010

Compadriando


Cuando pulso la encordada
me vuelco con sentimiento,
y hay coplas que largo al viento
tan sólo por compadrada.
Y sepan que esta jugada
la copo por entendido,
porque a más de un atrevido
que me ha querido parar,
me lo he podido pasar
como alambrao caído.

Algunos dirán que es feo
el peludo azucarao,
pero cuando estoy montao
yo bien seguro me veo.
Guitarreando me floreo
y a ninguno me le achico,
y si bien franco me explico
haciendo esta atropellada,
no crean que es pura parada
como caballo e milico.

Si estoy jugando con fuego
y alguno se siente paja,
que me muestre la baraja
a ver quién tiene más juego.
Jamás me rebajo a un ruego
ni he tenido una rodada,
y en esta depositada
me siento tan satisfecho,
que ando sacando más pecho
que china recién casada.

Estos no son tropezones
del tranco de algún mamao.
Ni piensen que me he bandiao
con tantas ponderaciones.
Pa' terminar las cuestiones
dejo estos versos parejos,
si encandilan mis reflejos
es pa' que vayan sabiendo
que no me anduve durmiendo
igual que los perros viejos.

jueves, 25 de febrero de 2010

En las esquilas


Pa' los curiosos de cosas de'nantes recomendamos:
http://coleccionrosatto.blogspot.com/2007/01/latas-de-esquilas.html
¡Hay de todo como en galpón!

Fue apenas pasó septiembre
que me fui pal lao de Pila,
a trabajar en la esquila
que empezaban en noviembre.
Así pa fin de diciembre
cambio de pilchas y agatas,
renueve las alpargatas
a fin de año estaré,
gastando lo que gané
en esas jornadas gratas.

Haciendo "cebo" entre piones
remoloniando en la estancia,
sin trabajo y sin ganancia
me arreglaba en los fogones,
se decía que había cuestiones
y se pasaba otro día,
sin mirar la pulpería
por no quererme empeñar,
y era un espiar y espiar
si la lana florecía.

En cuanto vido tranquila
la cuestión, el mayordomo,
ordenó con mucho aplomo
pa que se largue la esquila
por las maneas en fila
nos quedamos dando el resto,
ya la "comparsa" con esto
era una atención total,
y metíamos al corral
las majadas de los puestos.

Sobre un lienzo de arpillera
trabaja el hombre y le gusta,
aunque la faja se ajusta
pa hacer sonar la tijera.
Uno que ha quedao afuera
sabe que se desbarata,
y aunque entró perdiendo plata
enganchó de agarrador,
otro de embellenador
pero igual hacen su lata.
..........................
Después que la hube limpiado
bien la panza a un cascarriento,
crucé pa darle un "aciento"
a la tijera que he usao,
y ya bien despreocupao
lotié unas embellonadas,
pa dejarlas aliviadas
aunque empecé muy tardón
por darle el gusto al patrón
fuí haciendo las más cargadas.

También "enganche", contrajo,
un viejo que desvasaba,
el mismo que descornaba
y el que curaba algún tajo.
Cada cual con su trabajo
al asendao le dio brillo,
y aunque parezca sencillo
hay un clasificador
y el mejor esquilador
va esquilando los padrillos.

Entre el que alza los avellones
y el que pa'l consumo aparta,
como el que un cordero ensarta
o el que estiba en los galpones.
Después de esas cuestiones
que la primavera brinda,
pa que le dure y le rinda
y la vida sea mejor,
cargue bien el tirador
y vuelva con pilchas lindas.

martes, 23 de febrero de 2010

Pa un puestero de "La Lor"


En cuanto encerré el nochero,
el cimarrón preparé
y acomodar empecé
unos versos pa un puestero.
Los tenía en el tintero
pensando en su nombre yo
y aunque mucho me costó
me dediqué a concertarlos,
pa copiarlos y llevarlos
aunque el tiempo se pasó.

Jugaban en mi memoria
sus mentas echando un pial
y un aplauso en el corral
de su larga trayectoria.
Su recuerdo ya es historia
por los potros que domó,
de los reales que ganó
levantando sus paradas,
en las carreras ganadas
por los pueblos que pasó.

Dejó desde los albores
de un precioso atardecer
hasta un bello amanecer
su menta en los mostradores.
Y entre sus dotes mejores
estaba el zapateador,
el campero verseador,
el de clavar bien la taba
y era una fija que estaba
donde se halla un cantor.

Nochero sin sacar cuenta
bolichero mil por mil
y no sé que día de abril
el hombre cumple sesenta.
Anda su hermana contenta
porque ya se sosegó,
creo que se acollaró
cuando quedó de puestero
como cualquier parejero
el paisano se aplastó.

Hoy que prudente lo noto
al que tanto caminó,
el que a la vida gastó
como alpargata de croto.
Hoy que se hizo devoto
a ser un casero fiel;
voy a llevarle pa él
como le conozco el rastro,
milongas de Martín Castro,
de Risso y Omar Menvielle.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Repechando las penas


Desprendo unas coplas viejas
pa'darle rienda al garguero,
y mostrar el guitarrero
que en mi vida se refleja.
Si la güeya es despareja
se me hace flor y flor,
el que sale de cantor
debe conocer caminos,
porque en la güeya, los trinos
del canto, se hacen mejor.

Yo que anduve por mil rumbos
y también tracé mis güeyas,
si me alumbraron estrellas
también anduve a los tumbos.
Si no brillo, no sucumbo
y no soy de claudicar,
no soy de dejarme arrear
soy de fundirme en mi fragua,
y con manchitas de agua
no me podrán espantar.

Soy seguidor pa'la farra
medio parejo pal vino,
como el "linye" pal camino
y un loco por la guitarra.
Pal canto como chicharra
y chúcaro pal amor,
me pongo disparador
si me acorralan las quejas
y si me apuran las viejas
me les vuelvo mosquiador.

Soy como agua cristalina
de tranquilos cañadones,
aunque anduve a tropezones
por culpa de algunas chinas.
Firme como cina cina
soy como el amigo leal,
trato de ser bien cabal
pa'tomar un rumbo pienso,
y corto por el comienzo
la cosa que sale mal.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hablando en criollo


Ya que me piden que cante
se han de tener que aguantar,
pues no se tartamudear
aunque otro cantor se plante.
Muchos eché por delante
en canciones de campaña,
siempre supe darme maña
cuando me largué a cantar,
y a muchos hice saltar
como sapo a la guadaña.

Les voy a seguir golpeando
hasta que me abran la puerta;
lo mismo que yegua tuerta
ando siempre desconfiando.
Pero sigo asegurando
con mi palabra campera,
con expresión altanera,
lo digo a carta cabal,
que cuando es chico el corral
se pone a enlazar cualquiera.

Ansí cortado como hacha,
ando cortando redondo,
voy nadando por lo hondo
pa'poder mostrar la hilacha.
Si la escuela de "Vizcacha"
me dejó bien enseñao
escuche atento cuñao:
ande hay un peligro sumo,
vale más hacerse humo
que quedar como finao.

Si quieren más claridad,
hay que dir echándole agua,
pues no se hizo la fragua
que ha de fundir mi ansiedad.
Si mi personalidad
marca mi rol sin doblez,
afirmo así sin revés
con acento soberano,
que pa'hacerse algo baquiano
hay que perderse una vez.

Como pistola e'bolsillo
voy siempre bien preparao,
y ando medio agazapao
pa'mantenerme con brillo.
"Aunque soy medio sencillo"
pa'hacer mi presentación,
verán que mi corazón
tiene un machazo capricho,
y lo que está dicho es dicho
y me aguanto el chapuzón.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La adquisición de mi oscuro


Muchos pueden ofertar
Que yo de mi pingo oscuro
Por esta cruz, se lo juro,
Que no me habré de apartar
Pa’ que entiendan viá contar
Cómo ha llegao a mi lado
Y sin ningún agregao,
Les dejaré referido
Cómo fue que lo he adquirido
Y a qué precio lo he pagao.

Me había conchabao en eso
pa’ domar una tropilla,
En un campo de la orilla
Del "arroyo de los huesos".
Y aunque el caldo estaba espeso
En el lugar con la indiada,
Como no me ataja nada
Cuando me encuentro chaludo,
Salí rumbiando en un crudo
pa’l Azul de madrugada.

Siete leguas había hecho
De las once de camino,
Cuando sentí que me vino
Como un sacudón al pecho.
Pasó que al muy corto trecho
De bandear un fachinal,
Un griterío infernal
Armaron cinco clinudos
Que me cargaron seguro
pa’achurarme en el pajal.

Le pedí a mi Dios bendito
Una ayuda dende el cielo
Y le mandé hasta el pigüelo
Las espuelas con un grito...
¡Pingo lindo pobrecito!
Me respondió en la ocasión,
Si hasta soy de la opinión
Que si no está el del oscuro
Me les hago humo seguro
Al comenzar la junción.

A cuatro me fui dejando
Muy atrás en la corrida
Y el oscuro en la partida
Venía conmigo jugando.
Las potreadoras silbando,
Baqueanazas pa’ las yeguas
Le dieron fin a las treguas
Prendiéndomelo al lobuno,
Que rodó como ninguno
Después de correr dos leguas.

Eché el dos, y en el instante
Desenvainé mi cuchillo,
Maliciando que aquel pillo
Me llevaría por delante.
Y sin que el temor me espante
Di la vuelta y ya llegaba
Justo cuando me lanceaba
El bulto logré quitar
Aunque no pude evitar
Que me hiriera en forma brava.

Enseguida entré a rodar
Como bola sin manija
Llegándome a las verijas
La sangre del costillar.
Si me llegaba a achicar,
Seguro que no la cuento,
Pero calculé al momento
Que una esperanza quedaba
Porque el pampa ya contaba
Por ganao aquel encuentro.

Y quedando arrodillao,
Simulando estar sin cura;
Desprendí de la cintura
Las bolas con gran cuidao...
En el momento indicao
Procedí con una trampa
Y llegué a meterle al pampa
Tal bolazo en la sesera
Que sin un susto siquiera
Ahí nomás clavó las guampas.

Como esperando mi juida,
Quedó el oscuro a mi lao
Y me le monté apurao
Apretándome en la herida.
Venía el resto ‘e la partida
Bramando por esa senda
Pero apenas le dí rienda,
A la distancia se puso,
Este soberano chuzo
Que me armé en esa contienda.

Y así han visto las razones
Que tengo pa’ ponderearlo
Y que quiero conservarlo
Por todas sus condiciones
Si hasta pienso en ocasiones
Que me salió regalao...
Por más que lo haya pagao
Con un redomón lobuno
Y un chuzazo que ninguno
Creo que hubiera ofertao.

viernes, 14 de agosto de 2009

Mi rancho y la tradición



En mi rancho podrá ver
si lo observa con cuidao,
pilchas y armas que he colgao
pertenencias del ayer.
Es un campero placer
ver colgao unos cinchones,
culeros con patacones
y algunos viejos fusiles
a más de algunos candiles
que alumbran las tradiciones.

Aunque no soy tomador
tengo un chifle bien cargao,
que perteneció a un soldao
que había sido desertor.
Dos limetas flor y flor
rememoran el pasao,
un medio frasco arrumbao
del Terne aquél que al dentrar
"A Fierro" quiso apurar
diciendo: -"¡Beba cuñao!".

De plata un buen arreador
aunque yo tampoco arreo,
lo guardo como un trofeo
de un poreño cuarteador.
También de él un maneador
y un par de riendas lujosas,
dos californias famosas
por la audacia de un cuatrero,
y un trabuco naranjero
de aquellos tiempos de Rosas.

Y aunque tampoco he boliao
tengo unas avestruceras,
que son de las viejas eras
de un tiempo lindo pasao.
Un buen cuchillo afilao
que jamás a un duelo entró,
y que siempre se lució
como pilcha de un campero,
es recuerdo de un carrero
que una vez me lo obsequió.

Una buena selección
de cencerros nabarreros,
frenos, bozales, taleros
y ponchos de colección;
tijeras a discreción
aunque no aprendí a tuzar,
varias marcas pa'marcar,
un viejo estribo machazo
y trenzao de seis un lazo
que no lo sé ni agarrar.

En mi rancho hay tradición
y si bien no es un museo
es en donde me recreo
y endulzo mi corazón.
Unas guitarras que son
dulzura de camoatí,
con las que yo me lucí
y a las que tanto me aferro
con el viejo Martín Fierro
y estilos de Abel Fleury.

jueves, 13 de agosto de 2009

Capataz de tropa


Era un amigo en la tropa
Don Alcario el Capataz,
que por lo noble y capaz
le dio prestigio a la ropa.
Hace rato que galopa
en el recuerdo conmigo
y si hoy el rumbo le sigo
por ser diestro en esas huellas,
más me alumbran las estrellas
del ejemplo de mi amigo.

Me decía: -"Por más que lleve
libreta de acarreador
hay que ser conocedor
de la hacienda que se mueve.
Si es grande el calor, si llueve
siempre debe adelantarse,
ninguno debe "cortarse";
a todo hay que estar atento,
de qué lado se halla el viento,
en todo debe fijarse".

-"Si se para en una calle
observe todo muy bien,
que los alambres estén
estirados al detalle.
El capataz que aquí falle
quiero que ésto lo aprenda
y pa' que bien me comprenda
mueva con mucho cuidao,
si revienta un alambrao
se mestura o pierda hacienda".

-"Es un asunto sencillo:
haga la hacienda pastar,
antes de echarse a cruzar
un campo con romerillo.
Procure que ni un novillo
le pellizque en la pasada.
Es fácil la repechada
pa'l que es un poco campero,
se puede pasar ligero
una tropa descansada".

-"Y si una noche el vacaje
por algo se le asustó
no la pare amigo, no...!
Nunca de golpe la ataje.
Gritelé, haga coraje,
en esa brava jornada,
es una cuestión sagrada
en el pingo está la suerte;
si rueda, encuentra la muerte...
¡Cuídese de la rodada...!"

-"Miles y miles de reses
mucho vacaje llevé,
y los pesos que cobré
ni en cuenta lo tengo a veces.
De la cabeza a los pieses
fueron mis trabajos leales,
soportando temporales
cuidé fortunas enteras,
con setenta primaveras
por unos pocos reales".

miércoles, 12 de agosto de 2009

Milonga de la sequía


Era tan fuerte el calor,
era tan grande la seca,
que andaban todos los bichos
de picos y boca abierta.
Abrir la puerta del rancho
era encender una hoguera;
todo se había presentao
como pa'verlo a la legua
que iba a ser un gran desastre
la tempestá de la seca.

El sol achicharra el campo
deja el balido hecho mueca,
y más de un matrero viejo
cambió el rumbo de su estrella.
Todo es desolación,
todo es angustia y tristeza,
alrededor de la aguada
está la muestra patética
y pal lado que uno mire
sólo se ve hacienda muerta.

Quedó el arroyo sin agua,
en el jagüel ni la seña,
tan estrelleros los chifles
y una "sapo" que teclea.
Ha sido tan desastrosa
la tempestá de la seca,
que un capataz y unos piones
ya bien pasada la siesta,
quedaron acalambrados
de cueriar hacienda muerta.

En un limpio de la aguada
al ver la cosa tan fiera,
hicieron la quemazón
por si las moscas pudieran.
Sin embargo Pantaleón
le dijo a la cocinera
que iba a ser muy llovedor
este año pa'que lo sepa,
porque se ven por las lomas
mudadas las vizcacheras.

Al divisarse muy lejos
tal vez una polvadera,
se dicen no hay más remedio
que sacrificar las yeguas,
sin decir ni una palabra
con unos cueros de ovejas
un aguatero, una rastra,
y un arado de mancera
preparan pa' un contrafuego
porque es por demás la seca.

Por hay gritó Pantaleón...
¡y si es una tormenta!,
la pucha si juera cierto
amalhaya que ansí sea!
Se empezaron a mirar
juyó del rostro una pena
y a la dentrada del sol,
donde la tarde se cierra,
llegaba un viento pampero
contramarcando la seca.

martes, 11 de agosto de 2009

Y vivo pensando en ella


El sol en un rojo ardía
todo el oeste encendido,
y las aves a su nido
rumbeaban, muriendo el día.
Iba yo en mi fantasía
con mis albores de aprontes,
disfrutando de los montes
lo más raro de sus trinos,
con una se'de caminos
buscando otros horizontes.

Llevaba recuerdos de ella
envuelto en mi sentimiento,
pero iba en mi pensamiento
otro sueño y otra güeya.
Me encandilaba otra estrella
vislumbrando otro lucero,
otro rumbo, otro sendero,
sé'de distancia tenía;
y por mis venas corría
el mundo del guitarrero.

Mientras que dejo por esos
caminos viejos agravios,
van añorando mis labios
todos sus ardientes besos.
Miles pensamientos presos
se me quedan desvelados,
y los recuerdos clavados
en su melena nochera
se me hace una quimera
de sueños enamorados.

Porque añoro sus encantos,
porque quiero su figura,
sus bondades, su ternura,
sus sonrisas y sus llantos.
Y entre sus recuerdos tantos
días y días de fervores,
que perfumaba colores
de mis horas encantadas,
cuando en mis brazos quedaba
la reina de mis amores.

Se me turba el pensamiento
quedo en el tiempo perdido,
buscando algo parecido
para extasiarme un momento.
A mi guitarra un lamento
le arranco con mi querella,
y aunque es muy linda la güeya
no puedo econtrar olvido,
ando en las noches sumido
y vivo pensando en ella.

Aflojando el tranco


Como mamón que se niega
a meterse en los barriales,
se me pusieron baguales
los versos de Santos Vega.
Será mi alma que reniega
porque el tranco le'aflojado,
o por lo que hube rodado
arrugando el entrecejo,
o debe ser que estoy viejo
o que me encuentro cansado.

El mismo fogón al rancho
al no calentar su hoguera,
le da un frío de tapera
y lo hace más largo y ancho.
Yo de macaco lo mancho
hablando sólo macanas,
y por las cosas lejanas
que encandilan mis reproches,
se me juntan con las noches
las tardes y las mañanas.

Si hasta me parece que ella
la que alumbró mi camino,
no quiere darme su fino
aliento para la güeya.
No es su misma luz de estrella
la que alumbraba mi canto,
la que rompió algún quebranto
de la tristeza en el borde
si no me salva su acorde,
sé bien que no me levanto.

Se encaprichan mis endechas
ya ni un pensamiento estampo,
no me inspira nada el campo
ni me importan las cosechas.
Como simples cosas hechas
la belleza se me esconde,
por más que mi fuerza ronde
por darle a mi alma un reflejo.
Me doy cuenta que estoy viejo
y que estoy quién sabe dónde.

Me va alimentando un poco
el alma de Martín Fierro,
que aunque le trabé el cencerro
por estar del todo tioco;
no quiero aflojar tampoco,
no quiero apagar mi día,
y aunque mi sangre se enfría
quiero que el potro me baje,
porque quiero al paisanaje
igual a la tierra mía.

jueves, 23 de abril de 2009

La mula.


La mula en el mundo entero
en una cierta ocasión,
fue capital de un patrón
y salario de un tropero.
Marchando contra el pampero
la utilizó el militar,
fue modelo singular
por su nobleza y pujanza,
y más que nada esperanza
de un lugar a otro lugar.

Facetas inteligentes
aplicaban en su marcha,
cuando rompían la escarcha
las arrias tan eficientes.
Recorriendo continentes
matadas, y ese dolor,
soportó con el calor
sequías muy alevosas
y en regiones montañosas
la mula fue lo mejor.

En las tareas a destajo
a sus patas aplicó,
la fuerza que repartió
en el rinde del trabajo.
Su hibridez de arriba a bajo
hizo en los yugos rendir,
pero al quererla exigir
se paró cuando ella quiso,
no fue como el yeguarizo
que trajinó hasta morir.

La cargaron los mineros
desde la cruz al cuadril,
para ir al ferrocarril
como fue con los cañeros.
Fue igual con los viñateros
por la senda que cruzó,
mas, donde ella pisó
prestó servicios notables
y a sitios impenetrables
como nada penetró.

El tremedal que ha cruzado,
el balasto que pisó
o el precipicio que vio
quedó en su instinto grabado.
El que con ella ha tropeado
supo a la mula tratar,
la tuvo que respetar
por temor a una desdicha,
porque es mula y encapricha
si la quieren maltratar.

Cuando roturó la tierra
su plenitud fue sin fallo,
porque superó al caballo
en la paz; y no en la guerra.
En su colosal encierra
los elementos de atar
el espléndido mular
ha sido una luz de aurora
y fue la locomotora
quien la llegó a suplantar.