domingo, 16 de enero de 2011

El pangaré


En un pingo pangaré,
flete guapo coscojero,
buen herraje, lindo apero,
en dirección a Pigüe,
va el paisano Cruz Montiel,
orillando una cañada,
con camisa bien planchada,
un clavel rojo retinto,
puñal de plata en el cinto
y bota fuerte lustrada.

Voy en busca de un lucero
a quien le ha tendido el ala
y llevo el clavel por gala
en la cinta del sombrero...
Yo soy un criollo altanero
cuando de mi honor se trata
el valor se desbarata
ante el mas mínimo antojo
y el puñal de aquellos ojos
con que mi prenda me mata.

La prenda se sonrió y luego
dijo en tono campechano:
-"pa' vos... un mate en la mano...
ya tengo el agua en el fuego",
-"a esto vengo y no lo niego
porque nunca se mentir",
-"lo que ahura se va a sentir
que la yerba no sea buena"...
-"eso no me causa pena
la pena es tenerme que ir".

Y sin hacer mas descargo
Juan Cruz Montiel con su china
se fueron a la cocina
a tomar un mate amargo,
un mate como de encargo
porque a solas lo tomaron...
lo que después se juraron,
lo que allí se prometieron,
y lo que después dijeron,
eso... a nadie le contaron.

Lo cierto es que Cruz Montiel
como era un criollo jinete,
monto de un salto en su flete
y despacito se fue...
y cuando ya el pangaré
al galope se tendía,
de cuando en cuando volvía
la cara para mirar
si llegaba a contemplar
a su amada todavía.

(Pintura: Salinas)

jueves, 13 de enero de 2011

El adiós de un payador

(Dibujo: Rodolfo Ramos)
De un viejo ceibo colgaba
y escondida entre sus flores
trágica virgen de amores
con corona ensangrentada,
como náufraga olvidada
al desierto y al dolor,
que el pampero bramador
al pasar besa y desgarra;
está la vieja guitarra
que fuera del payador.

Y su dueño, aquél trovero,
viejo de frente cobriza,
de a poco se hace ceniza
lo mismo que un trasfoguero.
Tendido sobre el apero
y con el poncho tapao,
junto al fogón apagao
dejó el mate y la caldera,
y anda el pingo en la pradera
con el maneador cortao.

Fue una tarde de verano,
cuando el sol ya se ponía
que se vio en la lejanía
la figura del anciano.
Atravesando los llanos
desensilló en un ceibal;
y aquel viejo sin igual,
de barba blanca y melena,
traía en el pecho la pena
del payador oriental.

Venía enfermo de tristeza
atravesando caminos,
y era un manantial de trinos
aquella blanca cabeza.
De su pecho la grandeza
vibró en su voz con afán,
rugiendo sus versos cantaba,
porque en décimas lloraba
por las cosas que se van.

Y esa tarde, al acampar,
después que el sol se ocultó,
el viejo cantor sintió
su corazón palpitar.
Quiso ponerse a cantar,
pero quedó enmudecido
mirando el campo carpido
por la reja del arao;
y dijo, "me han derrotao;
ya pa siempre me han vencido".

Y dijo, "patria: me muero;
me va matando el progreso;
te dejo, tierra, mis huesos
entre el poncho y el apero.
Guitarra: cuánto te quiero",
dijo, y besó la encordada.
"Y hoy te dejo abandonada
porque la muerte me amarra.
Te voy a dejar, guitarra,
entre los ceibos colgada".

Al fin colgó de una rama
la guitarra en mudecida;
al pingo ató de la brida;
con el recao hizo cama;
de guayabo y de retama
encendió la última hoguera;
se puso una cabecera
de flores blancas y rojas,
y sepultó entre sus hojas
su plateada cabellera.

Cuando abandoné el recao


Cuando abandoné el recao
lo hice con tanta tristeza
que derrumbé mi cabeza
sobre los cueros doblaos.
Allí quedó mi pasao
entre sus garras prendido,
y yo triste y abatido
solo, a pie, como un andante,
emprendí desde ese instante
el camino del olvido.

Al mirarlo abandonao,
en silenciosa quietud,
recordé mi juventud
dejada sobre el recao.
Como si estuviera atao
a mi sangre o a mi piel.
Pero hoy, insensible y cruel,
lo tengo que abandonar,
que por temor a charquear
no quiero morir sobre él.

En mi vida de mensual,
de domador o tropero,
si habré ensillao caborteros
pa poder ganarme un real!
Con él y con un bagaual
yo era de la tierra el dueño,
y hoy, que no tengo el empeño
que el espíritu reclama,
no me sirve ni pa cama
porque ya me quita el sueño.

Y lo entregué con mis manos
con la pena y la amargura
de quien da a la sepultura
el cuerpo de un pobre hermano.
He llegado a ser anciano,
ya la osamenta me pesa
y no quiero la tristeza
de que un día, sin batalla,
cualquier manso se me vaya
con mi orgullosa pobreza.

Cuando pal último vuelo
ate una noche al palenque,
sin espuelas ni rebenque,
la voy a saltar "de en pelo".
Será mi único consuelo;
y por eso es el motivo
que él no se quede cautivo
de mi derrota en la prueba,
hoy que la vida me lleva
como colgao del estribo.

(En colaboración con Chiquito Benavente)

miércoles, 12 de enero de 2011

La espuela de jinetear

(Fotos: Eduardo Amorim)
La espuela, un bagual azusa
cuando se las calza un hombre,
y tiene distintos nombres
que comúnmente se usan...
Hay quienes la llaman "chuzas"
a lo largo y a lo ancho,
y desde la estancia al rancho
se le da un nombre que encaja,
unos le llaman "rodajas",
y otros le dicen los "ganchos".

Yo ablo de la sencilla
espuela de los que montan...
siempre lista, siempre pronta
pa'"rayar" pecho o costilla,
a la que se nombra "horquilla"
y todo se relaciona,
el lenguaje de la zona
te da nombres paralelos...
"los fierros" o "los pihulos",
"las picudas" o "lloronas".

Quería nombrarte espuela
porque prendida a un garrón...
vos sos de la tradición,
la hija, la madre y la abuela,
con vos el valor nivela
la del "basto" y "la clinera",
te dicen "las chimangueras",
"los criques" como "las púas",
y allá en la tierra "charrúa"
te llaman "las carancheras"...

Al herir una "paleta"
con el dolor que amalgama...
comúnmente se te llama,
"los grillos" o "las rosetas",
frente a vos, cualquier "sotreta"
se "agranda" ante tus rigores...
y muchos "animadores",
para darle más valor...
le dicen al montador
- alzalo en "los tenedores"-.

Con qué valor te calzaron,
jinetes con mucho oficio,
y en el "garrón" de un novicio,
vi que tus púas temblaron,
los poetas que te cantaron
te dieron su admiración,
porque amarrada a un talón
vas a seguir siendo espuela...
la hija, la madre y la abuela,
de la gaucho tradición...

Puntal de Patria


Noble caballo argentino
símbolo fiel del gauchaje
q'en honor a tu pelaje
cruzaste cualquier camino,
con justeza de designo
el puntal de nuestra historia
por portar tanta victoria,
por tu estampa, por tu aliento,
se te debe un monumento
en los campos de la gloria.

Yo te quiero tanto pingo,
que hago más de una protesta
cuando en un día de fiesta
se te sienta al lomo un gringo,
desde lejos lo distingo
que cualquier "chuzo" lo apura
y te hace tal basteadura
al andar de cincha floja
que te deja la cruz roja
por la bestial "matadura".

Hay que ser gringo caracho
compredor o vendedores...
que olvidau de tus favores
te "negocean" para el "tacho",
ahí te achatan el penacho
de la forma más ingrata
que tu carne venga en la lata
eso sí que no lo acepto,
porq'es faltarle el respeto
a un soldau de cuatro patas.

Me parece que aun escucho
q'el Martín Fierro me grita..
"siempre un gaucho necesita
un pingo pa'fiarle un pucho".
A vos se te debe mucho,
y la gloria te amadrina
yo v'ia colgar de la clina
esta frase como aureola...
"a potro, a lanza y a bola
se hizo la Patria Argentina".

La credencial del jinete

Pa'ser jinete cabal...
es necesario templarse
no es solamente sentarse
sobre el lomo del bagual...

El que a practicar se mete
el deporte de la raza...
las peripecias que pasa,
por ser de oficio jinete.

Desde chiquito al campero,
ya la madre le protesta...
por jinetear a la siesta,
los potrillos y terneros.

Ya de muchacho crecido...
va'una fiesta por si "muenta"
y nadie lo tiene en cuenta,
por ser un desconocido...

Si por "caidor" algún flete
nadie lo quiere ensillar...
ahí lo llaman pa'montar,
ya que quiere ser jinete...

Y es esa, la parte dura
que empieza a ponerlo a prueba,
ya que por gaucho se lleva,
la primera quebradura.

Lo llevan en ambulancia,
más luego lo enyeiaían,
y el patrón al otro día,
lo despide de la estancia.

Y se aguanta cabisbajo,
¡porque a quien se va quejar...
pa'peor no puede montar,
estropeau y sin trabajo...

Cuando es gaucho el tropillero,
sabe ceder un bagual
para una monta especial,
que le aga algún compañero.

Y después muy diligente...
de a caballo el compañero,
junta dentro de un sombrero
los pesos que da la gente.

Pasa el tiempo al tanco vivo,
la herida ya está curada...
de vuelta a la jineteada,
bolso, rebenque y estribos.

La comición determina,
q'el jinete aga su gasto,
y para montar con bastos
tiene que hacerle a la clina.

De nuevo sale maltrecho
pero aguanta el "cimbronazo"
pronto va'dar el zarpaso...
el tigre que hay en su pecho.

Un día, andubo un bagual...
bellaco, muy respetado,
y allí dispuso el jurado,
que entre en su primer "final".

De a poco entra a ser figura,
y toda la paisanada,
lo vé en cada jineteada
ya con la monta segura.

Como a otra final entró
a su espíritu lo eleva
luciendo una pilcha nueva,
que por el premio compró.

Y reniega en abundancia,
con una pena muy honda...
cuando le toca hacer ronda
el día domingo en la estancia.

Como montando disfruta...
pa'una fiesta sin desgano,
se lo vé desde temprano,
haciendo "dedo" en la ruta.

Y pasan horas enteras...
y nadie a llevarlo intenta
sobre su bolso se sienta,
en una paciente espera...

Hay quien lo llevaría atento,
pero esa inquietud, le castra,
el miedo que con la rastra,
pueda romperle el asiento...

Pero concreta el deseo,
porque al fin alguien lo alzó,
y justo a tiempo llegó,
para entrar en el sorteo,

y se dentra a preocupar...
porque vio en los atadores...
varios bellacos "caidores"
que no los quieren sacar...

Y; ablan entre montadores,
q'en la monta les va el cuero...
y no es gaucho el tropillero
que traiga pingos "caidores".

Y otros detalles se ven...
q'en nada los reconforta,
las encimeras muy cortas,
y riendas cortas también...

Otra vez a jineteau,
limpiamente un bravo potro,
pero el premio fue pa'otro,
q'era amigo del jurau...

Las consecuencias afronta,
y se le llega a explicar...
que deje de jorobar
que otra vez no tiene monta.

Si en la fiesta hay poca gente...
es difícil la cobranza..
los pesos que dan no alcanzan,
ni para un escarbadiente

por eso señalo yo...
sin rebusque, ni acomodo,
males que conocen todos
pero que nadie cantó...

Y gritaré a lo campero
para q'el pueblo interprete...
cuando se nombra al "jinete"
hay que sacarse el sombrero.

El desganao

(Foto: Susana Mulé)

"Para los viejos criollos de los brazos caídos como en gesto de inercia, ñandubaires mordidos por el hacha del tiempo".
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Sobre mis tristes rastrojos
ardió en gavillas la creencia
y el humo de la experiencia
ha sangrao mis pobres ojos.
Espinas, cardos y abrojos
me hicieron repecho el llano
y aura ¡que diantre! es en vano
soñar con el tiempo mozo.
Si me he güelto fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Hoy taloneo el "lunanco"
de una ilusión ya cansina
que es como espueliar mi ruina
pa hacerla cambiar de tranco.
"Silleta", "espiao", medio manco
mi malacara "orejano"
va a morir en un pantano
como su dueño "achacoso"
y como yo, fastidioso
de tanto emparvar desgano.

En aura cualquier "sancocho"
me "tumba" como a indefenso
y pa pior si un lazo trienzo
lo revienta cualquier mocho,
di ante lo trenzaba de ocho
desviando con mi mano
el tiento suave y liviano
igual que un beso amoroso
pero hoy vivo fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Yo juí pa versiar sin fin
que me le empaqué al mejor
y baquiano pal amor
como ciego pal violín.
Enamorao del confín
de los trillos como hermano
dicen que mas que baquiano
en el basto pegajoso
pero hoy vivo fastidioso
de tanto emparvar desgano.

La guitarra en el horcón
como candil sin pabilo
sin que le preñe un estilo
el vientre del diapasón;
caído terrón a terrón
aquél rancho campechano
que alcé más allá del llano
soñando vivir dichoso
donde hoy muero fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Soñando glorias mi lanza
dormita sobre el "lomillo"
mellada como el cuchillo
donde chairé mi confianza.
Se me juyó la esperanza
como un sobeo de la mano,
pronto seré polvo vano
de un largo trillo escabroso
donde caiga fastidioso
de tanto emparvar desgano.