jueves, 3 de febrero de 2011

El mensual de a pie


Al criollo amigo Jacinto Batilana
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Bordeando el San Borombón
por las costas del salado,
fuí mensual de a pié, cuñado,
baquiano pa unir bellón.
Enlienzaba en un galpón
que había pa trabajar,
cerdas, cueros que apilar,
separar los de epidemias,
que bien se aprende si enseña
el que ponen a mandar.

Siempre fui voluntarioso
donde pude di la mano
porque el gaucho o el paisano
es listo y mensteroso,
de más noble bondadoso
franco, derecho, formal,
en el mundo no hay más leal
porque trabaja y se afianza
con él nació la confianza,
honrado a carta cabal.

Afilaba las tijeras
para esquilar y tuzar
también para descolar
a las manadas potreras.
Les voltiaba las clineras
de la frentera a la cruz,
sin implorar a Jesús
enorquetao subía en pelo,
varias veces planché el suelo
y otras cuerpié como luz.

Terraplené bebederos,
yapé alambres cortaos,
paré postes de alambraos
y estiré torniqueteros.
En los trabajos camperos
pude aprender de verdad
la obediencia y voluntad
puse de mensual de apié,
y qué bien que lo pasé
con salud y felicidad.

Sed de pampa


"Pampa madre, peregrina de quietudes
cielo verde que repaso en la mirada..." (José Larralde)
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Hundido en las piedras que cortan los vientos
ahogado en los lagos y ciego en los montes
aunque todo canta, yo no estoy contento:
mis ojos anhelan ver el horizonte.

La luz de mis ojos se choca en las piedras
y hacia el cielo sube buscando llegar
trepando murallas, como hace la hiedra,
hasta una llanura donde descansar.

Yo soy de los llanos, y también mi alma,
y el estar tan lejos me hace sentir
que, aunque sea un sueño gozar de esta calma
tendido en mi pampa quisiera morir.

Estos versos llanos, hijos de los montes,
son ríos cumbreños que quieren bajar,
y con ellos mi alma, con sed de horizonte
va abriéndose paso camino hacia el Mar.

Día de lluvia


Fué despacio oscureciendo,
la lluvia es ya espesa y mucha,
y sólo el rumor se escucha
del agua que va cayendo.
Tuve tiempo de ir trayendo
la leña para una hornada,
entré toda la majada,
las aves llevé a su altillo
y hasta le he puesto un toldillo
a una plantita quebrada!

Desde el borde del alero
el gotear constante brilla
formando una cortinilla,
adorno del aguacero.
El último teru-tero
hace tiempo se alejó,
pero lo recuerdo yo
cual si fuese en ese instante,
porque el silencio reinante
gritando nos anunció!

Es codiciado aposento
más que todos, la cocina;
en él prepara mi china
el mate y el complemento.
Las tortas que hará al momento
ya los chicos las sospechan
y en un rincón aprovechan
la ocasión de estar callados,
mientras mis perros mojados
sacuden el agua y se echan.

Mi mira el "Fiel" zalamero,
gruñe el "Lobuno" seriazo,
y yo entro a sobar un lazo,
vieja prenda que venero.
No ha quedado en aguacero
el llover murmurador,
y a su influjo bienhechor
van las almas ablandando
y vamos todos mostrando
lo que hay en ellas mejor.

Más calma se halla en los viejos
y más ternura en los niños;
mis olvidados cariños
nos tiene a todos perplejos;
tras muchos años, de lejos
parece que hemos tornado;
el quehacer nos ha apartado
un día tras otro día,
e ignorábamos que había
esto tan lindo y sagrado!

Trae un mozo a la cocina
un nido de chingolitos.
¡Sin duda a los pobrecitos
los volteó la ventolina!
En las manos de mi china
se comienzan a animar.
Yo vuelvo el nido a arreglar
y lo seco junto al fuego,
y como ella es madre, luego
los va en el zarzo a dejar.

Allí el ave enloquecida
que volaba en la enramada,
reconquista su pollada
en mi alero guarecida.
Con mi mujer conmovida
vuelve el silencio a la rueda;
fuera y dentro el amor queda
amparando a sus hijuelos
y el agua trai de los cielos
su inmenso arrullo de seda.

A un chico que se enzurruna
porque un chingolo quería,
una torta, avemaría,
le han dado, como la luna!
Mientras a saciar su hambruna
en la torta comenzó,
el abuelo le explicó,
oyendo un trueno lejano:
"El padre Eterno es anciano,
y por usté rezongó".

Comiendo y al par mirando
al abuelo mi chicuelo,
cree ver a su propio abuelo
en los cielos asomando.
Más que nunca el nido blando
gozamos con lo ocurrido;
el mocetón ha encendido
el candil de la velada,
en tanto en la noche entrada
sigue sonando el tronido.

La lluvia que nunca cesa
rebasa en el tinajón,
y tal vez en mi zanjón
pasa un codo la represa.
En derredor de la mesa
ya habremos de comentar
por lo que se hizo esperar
y por lo que es tan mansita
esta gran lluvia bendita
que hoy bebe mi trebolar!

La humildad



El que haya oído esta copla
dígamelo sin tardar,
que si no sabe el sentido
yo se lo habré de explicar:

"Si por pobre me desprecia
no le hallo mucha razón,
que hombre pobre y leña verde
sirven cuando hay ocasión".

Así dice la cuarteta
sin ambages ni parola.
Es tan clara su intención
que se está explicando sola.

Se me han como acobardado
los versos que canto yo:
de más floridos presumen,
pero de más sabios, no.

Vieja copla remozada
a la par que va rodando,
de labios en labios vuela
y a muchos va consolando.

Y a otros enseña a no dar
el fallo por la apariencia.
No siempre lo humilde es pobre,
ni lo que brilla opulencia.

¡Linda la copla algo zorra!
A veces me ha echo a pensar
en quién pudo haberla urdido,
y en qué trance y qué lugar.

Si fué el mozo que bailaba
bolseado por su pareja
y aprovechó el pericón
para soplarla a su oreja.

Si la pensó un olvidado
en la rueda del fogón,
a quien no alcanzó ni un mate
la dueña de su pasión.

Saber quién fué, dónde y cómo
no hará la copla más buena;
si esa copla es bella flor
es porque es flor de una pena.

Yo la venero y la doy
igual como a mí ha venido...
¡Flor del aire, al aire va!
De la copla me despido.

Es pobre mi comentario;
pero no habrá quien me tilde.
Yo escucho la voz más débil
y aprendo en lo más humilde.

Y tal vez fué tan humilde
y huérfano este cantar,
que nunca la oyó la ingrata
que lo ha sabido inspirar.

Perdón para mí les pido,
para la copla atención,
y para su buen consejo
un sitio en el corazón.

Despedida gaucha

¡Mirá, florcita, si el sino
fieramente nos amola
que igual que quirquincho bola
me tiene junto al camino!
Ni a cinchar mi "Rey" atino
ni a mostrarme en su presencia...
Sin sombra de malquerencia
ponerme a prueba quedrá
que ansí empujándome está
pa los campos de la ausencia.

Yo que clavao me quedé
en la sabrosa espinita
de la flor de tu boquita
en cuanto a verte empecé;
sangrando me alejaré
pero al ñudo es que la suerte
me esté mandando no verte
si a toda parte que voy
siempre mirándote estoy
de tanto que sé quererte.

¡Pobre el cuzco de tu antojo
que mi excusa supo ser
pa dentrar a merecer
tu modito y tu reojo!
Llegó cruzando el rastrojo
y me vino a acariciar,
y viéndome titubiar
comprendió que yo me iría
y por tu pena y la mía
se echó a mis pies a llorar.

Ya que la suerte está echada,
cortemos campo, mi "Rey":
vos que sos gaucho en mi ley
me ahorrarás la costalada.
¡Adiós!, florcita dejada;
quizás me quedrás mejor
ya que alvertiste el amor
de quien nada te ha pedido
y áura se encuentra perdido
en la huella del dolor.

Corazón


Que cómo fue? Ni me acuerdo.
Lo cierto es que yo aguardaba
cabizbajo, pecho adentro,
una tristeza en mi alma,
al tiempo mismo en que iba
a explicarle con palabras
del por qué de nuestro amor
en ambas conciencias sangra.
Pero se cruzó el silencio
y hablaron nuestras miradas.

Y sus ojos me dijeron
mucho más que las palabras
que tenía para hablarle
con todo el dolor del alma.
Ya estaba predestinado
como para conformarla...
Ella sabía mucho más
de lo que yo imaginaba.

Yo no sé si fue el destino
que en ese instante cruzaba
para no dejar que nuestros
corazones se juntaran.
Cómo creerle a la vida
si la vida nos engaña,
primero nos ilusiona
y luego se torna ingrata.
Por qué será que no deja
realizar mis esperanzas
si ella es parte de mi vida
y yo parte de su alma!

Calla, calla corazón,
que en realidad lo que pasa
entre ella y yo es muy común
cuando dos seres se aman,
porque el amor es así:
comienza y termina en nada!

Opinando


Cantar por cantar no vale
la pena si es que no hay
un especial fundamento
y un porqué para cantar.

El que no siente no puede
vivir su propio cantar,
menos si no hay argumento
que es la base principal.

El que canta debe siempre
saber lo que ha de cantar
a través de un pensamiento
para que sea realidad.

No siempre tiene el cantor
suerte de poder lograr
el aplauso merecido
cuando dice una verdad.

Pero la verdad no deja
de ser siempre la verdad,
yo antes de mentir prefiero
vivir mudo y no cantar.