miércoles, 13 de abril de 2011

Lo que pido (Estilo)



Yo no pido un imposible
ni ritos artificiales,
cuando me vaya del mundo
voy derecho a descansar.
Solo pido a mis amigos
aquellos que fueron leales,
me acompañen el cortejo
y me lleven a enterrar.

Pido una noche sin luna
como azabache de negra,
pa salir sin que me vea
la mujer que me engañó.
Y pido de cabecera
un porrón lleno e giñebra,
pa convidar a los muertos
que fueron antes que yo.

Ni un minuto de silencio
les pido en ese momento,
cuando me haye largo a largo
bien tendido en el cajón,
pues quiero oir el sonido
de un armonioso instrumento,
pa que mi velorio sea
parecido a una función.

Les pido que a mi guitarra
no le cuenten lo que pido,
me quiso tanto la pobre
que yo se que va a llorar,
si fuimos tan compañero
y ella tanto me ha querido,
que si le cuentan mi viaje
también va a querer marchar.

Y pido que si una noche
llegaran al campo santo,
y quisieran de mis labios
alguna triste canción,
que llamen nomás sin miedo
que yo elevaré mi canto,
aunque distinto al de ahora
que no tranquea el corazón.

Pido una noche de luna
como azabache de negra,
pa salir sin que me vea
la mujer que me engañó,
y pido de cabecera
un porrón lleno e giñebra,
pa convidar a los muertos
que fueron antes que yo.

Lo que fue seguirá siendo

Mi rancho no es un museo
mas guarda en cada rincón,
pedazos de tradición
donde mi hastío recreo.
En cada pilchita veo
donde mi ayer hizo nido,
y como siempre he querido
juntar presente y pasao,
a todas las he colgao
pa sacarlas del olvido.

De venao en un cuernito,
un par de bolas colgadas,
dicen que fueron halladas
en "la carga de arbolito".
En la quincha envainadito,
hay un facón carcomido
y colgao como al descuido
después que tanto sonaron,
cencerros que amadrinaron
las tropillas que he tenido.

Ajenas porque la mía,
jamás con seis la formé,
a veces me 'aprosimé'
si la madrina paría.
Hubo en una pulpería
un poncho desvanecido,
que empeñó un desconocido:
nunca lo pude comprar...
¡como pa no valorar
las pilchas que no he tenido!

Una tijera gastada,
un martillo de esquilar,
como la uso pa tuzar
en piedra gruesa afilada.
Una manea sobada
que aguantó a más de un bagual,
un lazo monumental,
de cuatro ancas trenzaos
que no es aquél ramaliao
que se cortó al primer pial.

De mis tiempos de tropero,
hoy guardo un par de lloronas,
de esas de tatuar caronas
que entrañablemente quiero.
Tengo un facón caronero
de cuasi un dedo de lomo,
y cargaditas con plomo
bien calzadas, desde luego,
varias tabas porque juego
y un gran chifle porque tomo.

Mi mate que usé al fiador
largamente en resereadas,
es de guampa trabajada
con un arte superior.
Bajo mi alero cantor
de estribos hay un caudal
y en frenos es un dineral
si tuviera que venderlos,
¡claro que solo con verlos
me siento estanciero igual!

Tengo una guitarra hermosa
hecho en madera muy fina,
hace años en la Argentina
me la 'osequió' Irma Barbosa.
En su ancha vida azharosa
más de un mamao la echó abajo
en la boca tiene un tajo
que erró la boca, tal vez,
la quiero mucho aunque no es
mi herramienta de trabajo.

Ya viejo trasnochador,
medio gastao todavía,
me arrimo a una pulpería
si se que anda un payador.
Si me afinco a un mostrador
no me arrancan ni mamao,
y al cantor si está inspirao
pagándole si es preciso,
le pido letras de Risso
y versos de Wenceslao.

Mi amparo


Aunque parezca de freno,
dicen que soy cimarrón;
porque tengo el corazón
como redomón ajeno.
Si ando de tranco serenco,
donde voy dejo la huella,
y si he visto las estrellas
alguien las gracias le doy:
porque al final lo que soy
se lo estoy debiendo a ella.

Ella me endulza la vida
y si por ahi la abandono,
en cuantito 'reflesiono'
voy a buscarla enseguida.
Me cura de las heridas
que algún percance me deja,
yo creo que se asemeja
al amparo de mi mama.
Es un árbol que en su rama
queda dormida la queja.

Tiene un don pa doblegar
al cristiano más taimao
y al chasqui más apurao
hacerlo desensillar.
Pucha si la he visto entrar
como punta de moharra
por esa razón se amarra
para siempre a mi destino
cuando me llama el camino
allá voy... con mi guitarra.

Acá y allá


Desde los ranchos surgieron
los héroes libertadores
y a los viles invasores
mil derrotas le infligieron.
Son ellos los que vistieron
el chiripá nacional
y al acorde del triunfal
marcha de nota divina,
dieron gloria a la Argentina
y libertad al Oriental.

Nos dimos juntos la mano
para unirnos playa a playa,
donde jamás una valla
cortó el temple americano
y como fuimos hermanos
por las acciones de gloria
bien grabadas en la historia
de nuestra patrias hermanas
mientras el Plata se ufana
al recordar su victoria.

Allá el cerro y sus cuchillas,
acá el ombú y la pampa,
acá y allá lo que estampa
en el fiel criollo de golilla;
acá y allá la gramilla
de los pájaros cantores,
acá y allá los primores
de una raza bien templada,
acá y allá la encordada
alma de los payadores.

La trenzada


No llore, vieja, no vé
que ya no sangra la herida;
no vi'a dirme de esta vida
dejándola sola a usted.
Fué un tropezón que pegué
y que el otro aprovechó,
naides ignora que yo
tuve tuita la razón,
si le partí el corazón
fue porque él se lo buscó.

El hombre andaba rabioso
porque le quité la prenda,
y se me vino a las riendas
hechando mano al filoso.
Pero no soñaba el mozo
que era brava la topada,
al darme esta puñalada
que cuasi me abrió el costao
y ahi nomás quedó enrollao
lo mesmo que pata asada.

Alcánceme un trago, vieja,
pa suavizar el garguero
fue muy duro el entrevero
la cosa fue bien pareja.
Yo no pegué ni una queja
cuando su acero me entró,
él tampoco se quejó
si hasta le falló el intento,
de un tajo corté el aliento
que a la 'esistencia' lo ató.

Vieja, alcánceme esa caña...
llene hasta el borde ese vaso...
Mire que el tajo es machazo,
¡Tá... que me tiró con saña...!
Pero,vieja, que está extraña...
¿porqué me mira llorando?
¡No ve que me voy quedando
dormido así..., despacito...
viá descansar un ratito...
dispués... le sigo... contando...!

Vea Patrón

(Video: Nahuel Marengo)Patrón, esa sombra que tirita tras sus reses,
huella y harapos, comiendo a veces;
patrón, por sus intereses,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra que levanta sus galpones,
sudor trenzado con otros peones;
patrón, por sus ambiciones,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra carne al sol que le rotura,
con sueldo enano, su tierra oscura;
patrón, y que usté disfruta,
ese es su peón.

Patrón, esa sombra, como un nuevo Cristo que anda,
piedra en el pecho, cruz en la espalda;
patrón, y tosiendo rabia,
ese es su peón.

Patrón, una sombra y otra sombra hacen tormenta,
y el vendaval no tiene riendas,
patrón, no hay quien lo detenga;
ahí va su peón.

Patrón, si esa sombra en luz estalla y ve que avanza,
como una aurora y en su garganta,
patrón, se le vuelve daga,
ése es su peón.

El loco Antonio

Milonga que estás pensando
qué es lo que vas a contar,
no me salgas con tristezas,
yo en eso no pienso más.

Decís que yo la quería,
mire que charlás de más,
hablá del Santa Lucía
veintiún años más atrás.

Puente de fierro sobre el pajonal,
agua sin rumbo, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
la bajante lo encontraban
pensando y dele fumar.

Cruzando el puente, milonga,
acordate hay un lugar
donde las garzas rezongan
al lado de un manantial.

Pensar que en aquellos días
que vos querés recordar
ya estaba el Santa Lucía
con su puente y su canal.

Puente de fierro sobre el pajonal,
creciente, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
la bajante lo encontraban
pensando y dele fumar.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
la bajante lo encontraban
mirando pa'la canal.