miércoles, 26 de agosto de 2009

Un domingo de cuadrera



Fue pa un domingo de Enero
que "la Polla" se corría,
la gente iba y venía
mironeando los floreos,
el potro que en escarceos
primero salió a la cancha,
era un zaino frente ancha
que según los entendidos,
al reloj lo había "dormido"
haciendo la "pata ancha".-

Un oscuro patas blancas
siguió detrás del primero,
dicen que este parejero
viene invicto de sus pagos,
también que tuvo el halago
de cobrar por ganador,
que arriba es aguantador
sin tener que castigar,
y solo empieza a apurar
pa cruzar el marcador.-

El tercero en la porfía
es un tordillo plateao,
un caballo muy mentao
por su fama de lijero,
lleva por monta un surero
que le conoce las mañas,
con él, realizó hazañas
que hoy piensa reverdecer,
y en ésta Polla vencer
así pierda las entrañas.-

Cuando los vió acomodaos
el "bandera" los llamó,
el gentío se hubicó
de la cancha a los costaos,
enseguida de ambos laos
comenzaron "las paradas",
alguien daba la "cortada"
y otros usura pedían,
¡en Pollas nadie se fía
por temor a la "encerrada"!

En los "cajones" los fletes
demoraban la partida,
no pudiendo haber salida
si no miraban al frente,
el "abanderao" paciente,
esperó a que se calmaron,
y en cuanto se acomodaron
a "salir" los convidó,
y en la mañana se oyó
el grito de ¡ya largaron!.-

Picó el oscuro en la punta
como queriendo "cortar"
pero el zaino entró a apurar
exigido por su monta,
el tordillo no se atonta
viéndose con desventaja,
sabe que "arriba" se cuajan
muy caras aspiraciones,
y que en muchas ocasiones
el primerear no es ventaja.-

En el palo e´los quinientos
el "rayero" está esperando,
los baguales van cruzando
de un galope los trecientos,
se acercan los cuatrocientos
y el tordillo se adelanta,
la cola el zaino levanta
apurado por su dueño
y el oscuro pone empeño
por si el otro se amedranta.-

Falta poco pa la meta
y el oscuro le da alcance,
los dos resuelven el lance
porque el zaino se quedó,
el "surero" lo peinó
al tordillo en un costao,
el oscuro ya cansao
sabe que no ha de ganar,
y en grito triunfal se oirá:
¡¡ganó el tordillo plateao!!

martes, 25 de agosto de 2009

Un susto grande


Yo desde atrás divisaba
lo que adelante ocurría,
aunque a ocasiones creía
que el río ya nos llevaba.
Ningún caballo aflojaba
librao a su propia suerte,
y al ir juyendo a la muerte
en la corriente intranquila
nueve cabezas en fila
se iban resollando fuerte.

Quiso cobrarse el salao
la audacia de un imprudente
y rondando en la corriente
se traiba un vacuno ahogao.
Iba el tordillo apurao
justamente en lo más hondo,
y allí aquél bulto redondo
pasó en su marcha violenta,
cuando yo ví a mi osamenta
que no paraba hasta el fondo.

Ya el tordillo serenao
cuando salió la tropilla
iba buscando la orilla
nadando como un pescao.
Animal bien enseñao,
pingo de ley, nadador,
y trás del susto mayor
por mi tremenda osadía
en una tarde tan fría
¡yo me sacaba el sudor!

Después de aquella aventura
que tan barata saqué
ahí mismo reflexioné
que solo fue una locura.
Mirando en toda su anchura
al Salao en movimiento
se aferró a mi pensamiento
de que en aquella emergencia
de ir contra de la querencia
¡no hubiera contao el cuento!

Quisiera ehcar al olvido
-pa no achicar mi coraje-
cuando de vuelta de un viaje
hallé al Salao muy crecido.
Pero aunque soy decidido
y nunca supe afligirme
observando bien de firme
al ver que venía bramando
me quedé un rato pensando
sin llegar a decidirme.

Sin que el temor me abatate
dí un resuello a la tropilla
y ahí nomás, sobre la orilla,
hice fuego y tomé mate.
Largarse era un disparate
y flojura el no intentarlo,
por eso, sin más pensarlo,
siendo mis pingos de aguante
echándolos por delante
me acomodé pa cruzarlo.

Pa jugarme esa baraja
calculé, por mi experiencia,
que el rumbiar pa la querencia
me daba cierta ventaja.
Y como el peligro ataja
quien lo encara sosegao,
las pilchas de mi recao
después de echada la cuenta
con toda mi vestimenta
las lié en el poncho encerao.

Obedeciendo a mi mando
la madrina entró primero,
y un gatiao y un bayo overo
la diban como escoltando.
Dentró un zaino mañeriando,
dos moros, luego un rosillo,
y cuando ya un doradillo
nadaba en lo más profundo
como Dios me ha echao al mundo
dentré al agua en un tordillo.

De a pie


Tengo una gaucha tropiya
que de a poco juí formando
y con el qu'estoy domando
son siete chuzos de siya,
la madrina bien rosiya
me ha dao un potrillo moro,
un petisito muy loro
de pelo alazán tostao
que compré con un rosao
y un colorao sangre'e toro.

Un bayito retacón
que me ha salido reguapo
tiene una boca de trapo
y es bastante jugosón,
teng'otro parecidón
hijo di una yegua oscura,
y anqu'es como una pintura
agatas lo ando, cuñao,
pues quedó medio azonzao
a causa de la locura.

Un tordiyo muy mestizo
que a veces hago correr
costubre que sé tener
dende que mi padre m'hizo,
y por fin, otro petizo,
qu'entuavía es redomón,
pronto pero mansejón
y bien bonito el picazo
como que soy, amigazo,
medio sonso en la elección.

No hay uno mal arreglao
(tal vez porque no soy manco)
tuse bajo con güen banco
y vaso bien recortao,
el lomito lastimao
a ninguno se le vé,
la cola al garrón porqué
pa mí no les queda feo
que pienso cuando cambeo:
"tá que fiero andar... de a pié".

jueves, 20 de agosto de 2009

Chasco


El sol parecía durmiendo
(aunque nunca duerme siesta)
le tocó un día de fiesta
al amanecer yoviendo;
pero aura que vá saliendo
d'entre las nubes, mansito,
regala este calorcito
que pica entre acariciando
mientras s'está contemplando
espejao en un charquito.

Quedó el cielo bien limpito
(porque ha pasao otro rato)
y lo rayan unos pato'
que van volando bajito;
lejos un tero dá un grito
y otros l'están contestando,
el eco se vá agrandando
que toda la pampa lo cruza,
cuando se oye una lechuza
como enojada, chistando.

El plumaje alborotao
le ha quedao a las gayina'
mientras la perra barcina
se sacude lo mojao,
roto en el suelo ha quedao
un güevo de torcacita;
y la calandria que imita
un chiflido de cristiano
hace chasquiar a un paisano
qu'está pasando cerquita.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Sos


Sos el lazo primoroso
con que piala la amistad
y la majestuosidad
que tiene el ombú coposo,
sos el andar tan airoso
de que hace gala el hornero,
sos el acorde campero
del relincho del bagual
y la fuerza sin igual
imparable del pampero.

Sos el arroyo que besa
las orillas en su andar
y sos pimpollo de azahar
que perfuma de pureza,
sos el fervor con que reza
un doliente pecador,
sos el divino color
que tiene la madrugada
y sos la visión preciada
que imagina el soñador.

Sos el néctar preferido
del bonito picaflor
y sos el tibio calor
que guarda celoso un nido,
sos el campo colorido
que el sol galano pintó,
sos la estrella que marcó
rumbo preciso y tranquilo
y sos el más lindo estilo
que en mi patria se cantó.

Cuando pases cerca mío...



Cuando pasés cerca mío
cerrá los ojos, chiruza,
porque siempre que me miran
hasta el alma se me ñubla...

Tus pupilas se parecen
a aqueyas pupilas brujas
pa las que jueron mis sueños
ardedoras charamuscas.

Tamién, aqueyas, al sesgo
se clavaban como chuzas
en lo más hondo del alma
pa no salir ya más nunca.

Dentro de la mía las yevo,
y aún en mi noche me alumbran,
y aún las pastorean mis ánsias,
y aún las yaman mis ternuras...

¡Pupilas que me enloquecen!
¡Mis lindas pupilas brujas!...
¡Cuando pasés cerca mío
cerrá los ojos, chiruza!

Oración


Tata Dios: yo no dudo que seas juerte;
que gobernés vos solo tierra y cielo;
que a tu mandao se apague'l rejucio
y se amanse'l más potro de los vientos.

No dudo que haigas hecho esas estreyas
que sirven de candiles a los sueños,
y p'aliviar el luto de la noche
priendas la luna en su reboso negro

No dudo que seas vos el que le puso
al colmiyo'e la víbora el veneno;
el que afiló las uñas de los tigres
y le dió juersa'l pico de los cuervos...

Pero dudo'e tu amor y tu justicia,
puta si juera verdá que sos tan güeno
no te habrias yevao aqueya vida
qu'era pa mi más grande que tu cielo.

Vos sabés, Tata Dios, cómo la quise.
Eya ju'el sol que amaneció en mi pecho.
Por eya tuvo primavera mi alma
y echaron alas mis mejores sueños.

Eya era linda como las mañanas
cuando dispiertan yenas de boyeros:
alegre como el ruido'e las colmenas;
graciosa como el'unco'e los esteros.

¡Y era tan güena, Tata Dios!... ¡Tan güena!...
Nunca un rencor se cubijó en su pecho.
Pa tuitos tuvo un corasón sin trancas,
rebosao de ternuras y de afetos.

Y creyó siempre'n vos. Tuitas las noches
s´endulsaba en su boca el Padre Nuestro,
mientras su almita'e pájaro aletiab'a
ofertándose entera en cada reso.

¡Y tuviste coraje pa matarla!
¡No pensaste que yo tamién jui güeno,
que no meresco este dolor que sangra
la herida siempre viva'e su ricuerdo!

¿Cómo no viá dudar de tu justicia?
¿Cómo viá crér que tengas sentimiento,
si vos, provalecido de tu juersa,
nos quitás siempre lo que más queremos?

¿Pa qué nos diste corazón, entonce'?
¿Pa qué nos esigis que siamos güenos,
ni nos encariñás con esté mundo
y en él ponés nomás que sufrimientos?

¿Crés que consuela tu promesa'e gloria?
Si aquí ande hemos nacido, ande queremos,
nos negás el derecho'e ser dichosos,
¡no sé pa qué nos va'servir tu cielo!