miércoles, 13 de abril de 2011

Tropilla de antaño

(Fotos: Eduardo Amorim)
Tropilla antigua entablada,
en otro tiempo lejano,
galopaste todo el llano
de la pampa desolada.
Dió alegría tu llegada
en cualquier pago que fuera
y en la madrina puntera
el cencerro hecho tañido,
dejó el paisaje prendido
en una nota campera.

Tropilla antigua entablada
que al trote atrás de la yegua,
largaba legua tras legua
la flor de la caballada.
De tu guapeza mentada
sufriste altiva el calvario
y en un viaje imaginario
del paisano de este suelo
no llegaste un día al cielo
porque no fue necesario.

Tropilla antigua entablada
donde lucieon airosos
los pelajes más hermosos
de una época pasada.
En divina pincelada
zainos, moros y tostaos
bayos y overos rosaos
galopeando en los desiertos,
prefirieron caerse muertos
antes de aflojar cansaos.

Tropilla antigua entablada
que los campos recorrías
y que orgullosa lucía
como una cosa almirada.
Hoy ya casi sepultada
con tu cencerro perdido
porque el destino has querido
vas de viaje en la Argentina
de tiro con la madrina
rumbo al pago del olvido.

A mi caballo

(Foto: Eduardo Amorim)
A la orillita del río
como escuchando su arrullo,
casi besando a los yuyos
yo he visto al caballo mío.
Miraba el agüita clara
como asombrado de ver
que al cielo pueda tener
tan pegadito a la cara.

¿Qué estrella andarás buscando
cuando escarbando en el suelo
sus ojos levanta al cielo
y queda como pensando.
Qué penas has de tener
cuando te vas junto al río,
alazán amigo mío,
quién te pudiera entender?

Tanto tiempo que anduvimos
uno al ladito del otro
ver si empezar desde potro
que poco nos conocimos.
Tú en tu mundo y yo en el mío
toda una vida enlazaos
tan juntos tan separaos
como la orilla y el río.

Quiero volver


Si alguna noche me muero
arriando por esas huellas
me han de velar las estrella,
la mansa luz del lucero.
Que no pare el guitarrero,
que no se esconda el porrón
que nadie junto al fogón
lamente mi oscura suerte,
si al fin y al cabo en la muerte
descansa mi corazón.

Si cavan mi sepultura,
en Jachal tierra sufrida,
quiero volver a la vida
siendo árbol en la llanura.
Entonces en la negrura
de mi muerte sin razón,
milagro será la flor
del arbolito coposo
o en el trinar melodioso
del pajarito cantor.

Después de años de olvido,
pasada la primavera,
seré la dura madera
del árbol viejo y caido
y en madera convertido
arriero de largo andar
alguno me ha de encontrar
junto a la cruz de otro muerto
y en el fogón del desierto
serviré para alumbrar.

Cuando llama la querencia

(Foto: Eduardo Amorim)
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar:
si gusta vaya ensillando
yo voy al tranco nomás.
El camino va delante,
mis ojos tendidos van,
de rienda llevo un silbido,
de cabezada un cantar.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.

La distancia es como un freno
de no ya estaría allá,
la querencia es nido viejo
que siempre sabe esperar.
La distancia es sólo tiempo,
vencerla solo es andar,
la querencia no pregunta,
tiene la boca de pan.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.

El sol viene cabrestiando
en medio'el polvaderal,
me saludan las lechuzas
el tero y el pajonal.
Atrás va quedando el eco
del paso de mi cantar,
mi zaino patas de lana
se afirma en el medanal.
Quien quiera volver que vuelva
sólo lo invito a pensar.
(Foto: María Cristina Silva)

martes, 12 de abril de 2011

Buena mano


Hace unos meses escasos,
me enteré que un tal Ramayo
vendía en el pueblo, un caballo
y lo fui a ver: ¡por si acaso!
Resultó que era un picaso
arratonao y bragao;
que su dueño acobardao
lo vendía por las razones
que en dos o en tres ocasiones
se había con él, disparao.

El hombre poco campero,
medio tirando a chambón,
lo había comprao redomón
a la viuda de un puestero.
Y aunque intentó con esmero
sacar una buena prienda
nunca pudo hallar la senda
y al dentrar a abalanzarse
era capaz de bolearse
con el peso de las riendas.

También era de cuidao
si lo montaban de apuro,
pues salía de lomo duro
mirándose los costaos.
Bufarrón y desconfiao
miraba con gesto altivo
y con un brinco a lo chivo
era capaz, sin ver cómo,
de abarajarlo en el lomo
ni bien pisaba el estribo.

Sincero como se ve
el hombre,me da esos datos
de igual modo al ser barato
el pingo le negocié.
Pa la casa lo llevé
ansioso como muchacho,
"acetando" sin empacho,
que por esas venturas
nunca le hallaba la cura
lo hacía moneda en el tacho.

Lo dejé esa noche atao
y al otro día bien temprano,
le eché la pampa a las manos
y al lomo todo el recao;
lo monté con gran cuidao,
de arriba lo desmanié,
al tranquito lo saqué
hasta pasar las bebidas,
y a campo abierto enseguida
a galopiar lo invité.

Ni bien pisó la gramilla
quiso ganar las alturas,
¿pero de ande que hay yerba pura
cuando en la bolsa hay semilla?.
-"Es un criollo el que te ensilla"
le recordé por mi cuenta,
y como manda el que muenta
con tan solo dos tirones,
le hice arar con los garrones
ande le eche los noventa.

Un tacazo a cada lao
le acomodé de propina,
y alguno por la pretina
al notarlo abatatao,
otro tirón bien pegao
le di pa su desconsuelo,
y sin dejarlo alzar vuelo
lo hice marchar largo trecho,
con la pera contra el pecho
que ni pisaba en el suelo.

Después de unas galopeadas,
por querer probarlo a fondo,
lo mandé al corral redondo
con tuita la novillada.
Cuanto intentó una monada
le entré apretar las clavijas,
y al ratito era una fija:
metido entre los terneros
como cuzco cocinero
que ha visto una sabandija.

La cuestión que de ese día
ando nomás bien montao,
sin que le encuentre al bragao
ni una falla todavía.
Y si esto sirve de guía
y alguna enseñanza deja,
vayan parando la oreja
que aquí me juego en el fallo:
¡es bueno cualquier caballo
cuando un criollo lo maneja!

Pa' la mujer del tambero

(Foto: Ilinka Leathwood)
Antes que el canto tropero
del viejo gallo en la higuera
Empiece a arrear campo afuera
las perezas del lucero,
Ya está el farol mañanero
palo arriba servicial,
Y echadas en el corral
50 overas cargadas
Esperan pa' ser llamadas
por su nombre cada cual.

Dos voluntades parejas
reunidas en un oficio
Desgranan su sacrificio
sin pronunciar ni una queja
Él, un vasco, que refleja
las virtudes de una raza.
Ella, una criolla machaza
que no tiene más fortuna
Que dos cachorros de cuna
durmiendo solo en las casas.

Por eso de cuando en cuando
los mira de una corrida
Regresa al trote enseguida,
apoya y sigue ordeñando.
No le afloja ni jugando
porque el que afloja se atrasa
Y cuando la ultima pasa.
y tapa el último tarro
Mientras el vasco ata el carro
ordeña la de las casas.

Después le ayuda a cargar
los panzones de cincuenta
Mientras va sacando cuentas
qué cosas le va a encargar
Ya en la cocina al dentrar
calcula el tiempo perdido
Y aunque es escaso y medido
prepara en forma resuelta
Un churrasco vuelta y vuelta
pa´ que pellizque el marido.

Cuando el carro al trotecito
se va con rumbo al camión,
Hierve en el viejo fogón
la leche a los muchachitos.
Piensa sentarse un ratito
pero abandona la idea
Porque la mesa blanquea
de platos sucios y copas
Y tiene un montón de ropa
esperando en la batea.

Y así con tantos quehaceres
sin pretensiones grandiosas
Es peón, es madre y esposa
sin que ninguno se entere.
Ejemplo de esas mujeres
que apuntalan el país
Porque tienen la matriz
fecundada de nobleza
Y no precisan riqueza
pa´ nacer y ser feliz.

lunes, 11 de abril de 2011

Montielera


Yo soy Lorenza Maidana
porque se me da la gana:
con cuatro hijos y otras luces
acero en los caracuses
y sangre pura, entrerriana.
Yo soy Lorenza Maidana.

No tuve más que un marido
al que ni finao olvido.
¡Era una estampa mi viejo!
En el trabajo, parejo,
y en la guitarra, florido.
No tuve más que un marido.

Ansí he criao a mis muchachos
desiando dispués de criarlos
a los varones ¡bien machos!
que dijeran al mirarlos:
¡son como cuatro quebrachos!
Ansí he criao a mis muchachos.

Aunque no lo tenga en cuenta
debo andar por los cuarenta
pero ni lerda ni manca
capaz que me hago potranca
si la ocasión se presenta:
Aunque no lo tenga en cuenta.

Simplemente acollarada
rispeté, juí rispetada,
que a eso nos comprometimos.
Pena de muerte pusimos
en la palabra empeñada.
Simplemente acollarada.

Por eso me maliceo
si me vence un mal deseo
que el que acuda en su rimedio
tendrá que ser hombre y medio
pa que dentre en mi rodeo.
Por eso me maliceo.

Obligada a parva y trilla
y a coronar la cuchilla
haciendo rayar la espuela
también he gastao mi vela
deletriando la cartilla.
Obligada a parva y trilla.

Al andar entre la gente
todo lo vi claramente
en la lición de mi tata:
"Que no te almiren por plata,
que te alaben por decente."
Al andar entre la gente.

Si la patria es ofendida
sangre y alma, en la partida,
pa que copen les entriego.
¡Por nuestra tierra me juego
cinco vidas en mi vida!
Si la patria es ofendida.