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viernes, 10 de junio de 2011

La maquinita de escribir


Caso raro me ha pasao
el otro día, amigazo,
con el tremendo fracaso
que me pegué de porfiao.
Ansina, me vi obligao
a dar rienda, como flojo;
entuavía tengo enojos
por ese invento genial,
que quise hacer otro igual
y no cumplí mis antojos.

Al verla me pareció
sencilla sin discutir,
la máquina de escribir
que bastante me agradó.
Un vaquiano comenzó
sus teclas a manotiar,
y sin mucho trabajar
un papelito enroscao,
lo dejaba "escribidiao"
clarito y sin borroniar.

En el momento pensé
que el inventor no era "mago"
y, al regresar a mis pagos,
me dije: "una mesma haré".
Pero ¡canejo! así fue
que aquel fracaso sufrí,
porque en cuantito volví
con afán y con esmero,
a aquel invento pueblero
hacerlo me decidí.

Con pedazos de latones
una caja fabriqué,
y adentro le acomodé
lapiceras a montones.
Le fui poniendo "botones"
con los que teclas formaba,
en los cabos que asomaban
pa'afuera por ahujeritos,
y adelante un papelito
enroscao le acomodaba.

Cuando dejé preparao
todos estos elementos,
imaginé que el invento
se daba por terminao.
Le puse tinta apurao
deseoso de comenzar,
y ansina, sin esperar,
los "botones" apreté,
pero tan fuerte golpié
que en mis faldas vino a dar.

Maldecí la suerte mía
por darme tan malas cuentas,
y viendo la vestimenta
que llena'e tinta tenía.
Es por eso que entuavía
quéllo me hace rabiar,
más por tener que aflojar
y que a pesar de insistir,
la máquina de escribir
no la pude hacer andar.

(Foto: "Máquina de escribir Blickensderfer nº 5")

jueves, 4 de marzo de 2010

El canto de las aves


El hombre caminador,
que recorre las distancias;
sabe del campo fragancias
y de huellas de frescor...!
¡Oye el pájaro cantor
que se arrima a los senderos;
como símbolo campero
que en aquellas madrugadas...!
¡Despierta las alboradas
con sus silvos lisonjeros...!

Dicen que cantan las aves
más lindo si corre viento;
sembrando como de intento
esa melodía suave...!
¡Y así tal fuera una clave
que sale del corazón;
crece igual que una emoción
o un anuncio vespertino...!
¡Ese manojo de trinos
que es más que una bendición...!

Por eso que el hombre sabe
andando aquellas distancias;
de los campos sus fragancias
y del cantar de las aves...!
¡Y dudas nunca le cabe,
por sus quebradas y amagos;
de que le hacen un halago
cuando las sabe escuchar...!
¡Y hasta le parece andar
entonces, sus mismos pagos...

Recuerdos de mi lazo

(Foto: Eduardo Amorim)
Alguna vez comenté
sobre ese lazo que tengo;
y que guardao lo mantengo
desde que allí lo colgué…!
¡Recuerdo que lo trencé,
en momentos disponibles;
y cuando me era posible
descuidar algún quehacer…!
¡De aquellos que saben ser
mucho menos preferibles…!

Con él siempre que pialaba
me lucía en un rodeo;
o sujeté en un arreo
al toro que matreriaba…!
¡Siempre ayuda me prestaba
en todas las circunstancias;
y andando por las distancias
muchos me lo han codiciao…!
Y hasta también ponderao
como prenda de importancia…!

Por eso es que todavía
está en el rancho guardao;
porque en lo nuevo llegao
como demás lo tenía…!
¡Sin embargo su valía
en ese tiempo pasao;
hace que lo he conservao
como una reliquia más…!
¡Sin olvidarme jamás
de lo que me ha acompañao…!

lunes, 27 de julio de 2009

Canto a la pampa...!


¡Pampa gaucha, tierra hermosa,
de caldenes centenarios;
de pueblos hospitalarios
y praderas generosas...!
Tus llanuras espaciosas,
tus cerros y tus cuchillas;
donde la verde gramilla
perfuma el amanecer...!
¡Me fueron viendo crecer
entre el cardo y la jarilla...!

¡Pampa gaucha, que crucé,
después tus largos caminos;
cuando enredado al destino
nuevas querencias busqué...!
En mis versos evoqué
entonces tus viejas cosas;
tradiciones vigorosas
que en cada mata de pasto...!
¡En ese terruño vasto
se afirmaban silenciosas...!

Eran sólo las cenizas
que quedaban de un pasado;
como suceso heredado
de una raza que agoniza...!
¡Costumbres que sintetizan
el quehacer de los mayores;
que en los primeros albores
del inicio de avanzada...!
¡Dejaron armonizadas
los preclaros fundadores...!

Sus campos fueron otrora,
cuna de un gaucho vivir;
crisol de un noble sentir
cuyo caudal atesora...!
Testigos mudos que lloran
una ausencia sin regreso;
porque en el largo proceso
que tuvo su desarrollo...!
¡Se fue trocando lo criollo
con las faces del Progreso...!

Y así, ciudades y estancias,
del rancho hicieron taperas;
y las anchas carreteras
acortaron la distancia...!
Sólo quedó la arrogancia
de esa estirpe de varones;
que apuntalando mojones
se adentraron en la Pampa...!
¡Y modelaron la estampa
de nuevas generaciones...!

Más tarde, cuando se hundió,
en el obraje el hachero;
la voz del filoso acero
con fuerza repercutió...!
¡A su golpe desgranó
la riqueza acumulada,
y en la extensión dilatada
el surco marcó horizontes...!
¡Hasta convertir el monte
en melgas y tierra arada...!

Por eso en mi derrotero,
sigo aquella rastrillada;
que permanece arraigada
junto a los patrios senderos...!
Encender con esto quiero
los fogones apagados;
porque será conservado
el acervo campechano...!
¡Mientras exista un pampeano
con cariño a ese pasado...!

Y con este pensamiento,
codeándome la confianza;
este canto es esperanza
de acreditar tu portento...!
Con íntimo sentimiento
se vuelcan mis expresiones;
y plasmo las emociones
con un patriótico anhelo...!
¡Pampa gaucha, que en tu suelo,
no mueran las tradiciones...!

viernes, 24 de abril de 2009

Mi tabaquera


Bordada todita entera
con matizados colores
tengo e tiempos anteriores
una linda tabaquera.
Es una joya campera
sino "traiguarda" mi ver,
la conservo en mi poder
como recuerdo de antaño:
por ser regalo 'e cumpleaños
de la dueña 'e mi querer.

Toda vez que está en mis manos,
en cualquier pago que sea
las chinas la codicean,
lo mesmo que los paisanos.
Gratos momentos lejanos
mantengo con simpatía
de cuando la china mía
me la osequió cariñosa,
y una sonrisa amorosa
de sus labios florecía.

Lindamente riveteado
se puede ver su contorno,
con el moñito de adorno
que está unido a su encintado;
y en un lugar destacado
en letras entrelazadas,
mis iniciales bordadas
entretejidas de flores:
manifiestan los primores
de su forma presentada.

Por eso gustosamente
en ella llevo el tabaco
y con orgullo la saco
pa' invitar a los presentes.
La guardo celosamente
a esta prenda gaucha y fina
pero hay algo que me inclina
a obrar en este sentido
y es el hecho de haber sido
trabajada por mi china.

jueves, 23 de abril de 2009

¡De paso...!



Perdonen que haya llegao
sin tener invitación;
pero tuve la ocasión
y no la he desperdiciao...!
Quiero dejar aclarao
evitando confundidos;
que apenas me he detenido,
haciéndome un alto de paso...!
¡Mi nombre no viene al caso,
soy sólo un desconocido...!

Por eso si mi presencia
llega a algunos molestar;
mañana sigo mi andar
así es que tengan paciencia...!
En cuanto a la concurrencia
que me permite acomodo;
le voy a hacer a mi modo
un trazo de mi retrato...!
¡Pa’ que después del relato
puedan conocerme todos...!

Tal cual me ven, soy apenas,
un hombre como cualquiera,
caminador campo afuera
sin que lo amarren cadenas...!
No soy de los que se llenan
la boca con ponderaos;
y si a veces me ha tocao
en la shuellas tropezar...!
¡He sabido apechugar
paciente los resultaos...!

Me gusta andar empilchao
pero no es por un capricho;
si no pa’ esquivarle al dicho
de gaucho mal entrazao...!
En lo que hace a mi recao
es prendaje de primera;
y mi flete, una zoncera,
de mancarrón de valía...!
¡En la cancha todavía
no se perdió una carrera...!

Soy cantor y guitarrero,
otro oficio no he aprendido;
nunca patrón he tenido,
no sirvo pa’ mandadero...!
Y si en algún entrevero
mis dotes he demostrao;
con sólo haberme escuchao
algún zorzal que cruzaba...!
¡Muy capaz que le quedaba,
de envidia el pico cerrao...!

Conforme con el vivir,
medio aviejao por afuera;
la suerte de compañera,
que más podría pedir...!
Mi vocación de servir
fue siempre como de encargo;
y los momentos amargos
que a veces marcó mi estrella...!
¡Las fui dejando en las huellas
de tantos caminos largos...!

Por eso en mi despedida
dejo estos versos camperos;
con un afecto sinceso
enganchao en la partida...!
Si caminando en la vida
llego a estos pagos volver;
saludar será un placer
nuevamente a estos paisanos...!
¡Y así, les tiendo mi mano,
y que sea hasta más ver...!

Como el peludo



La gente está empobrecida,
no hay trabajo y falta plata;
y vamos tirando a gatas
en busca de una salida...!
¡Está tan cara la vida,
que es imposible aguantar,
sólo cabe preguntar
al ver como todo sube...!
¡Si después desde las nubes
los precios pueden bajar...!

La carne a lo que ha llegao,
su costo no es pa’ cualquiera;
y locos se consideran
a los que hablan de un asao...!
También un salto ha pegao
el pan pa’ colmo de males;
sus valore siderales
de quicio al pobre lo sacan...!
¡Y eso que abundan las vacas
y están sobrando trigales...!

De las pilchas ni que hablar,
vienen los tiempos de hilachas,
y en cuevas como vizcachas
nunca tendrán que habitar...!
Nadie piense en trabajar,
las Empresas han cerrao;
y hasta en la calle han dejao
a miles de sus obreros...!
¡Situación que el pueblo entero
está observando asombrao...!

Se habla mucho y nada se hace,
se promete y se hace menos;
y el pobre en todo terreno
va perdiendo hasta su clase...!
Se humilla ante tantas frases
de elocuencia halagadores;
pero ninguna mejora
su precaria situación...!
¡Porque esa no es la intención
de la parte mandadora...!

La gente está empobrecida,
la indigencia es general;
y nadie sabe el final
de estas duras embestidas...!
La justicia está invertida,
sólo es pa’l privilegiao;
eñ qie trabaja ha quedao
pa’ que se arregle a su modo...!
¡Porque el prometer de todo
es un “verso” ya gastao...!

Sino se toman medidas,
esto va a seguir pa’ abajo;
no hay plata y falta trabajo
y esta muy cara la vida...!
La producción prometida
es solo pa’ los platudos;
que nos tienen, corajudos,
agarraos de las narices...!
¡Pa’ hacernos comer raíces
lo mesmo que hace el peludo...!

Estancia Vieja




Allí, donde ya borraos,
van quedando los caminos;
y en donde los remolinos
pasan “bailando” a su lao...!
La estancia vieja ha quedao
desprovista de arrogancias;
sin altivez ni prestancia
en su presencia campera...!
¡Y convertida en tapera
perfilando las distancias...!

Del caserío enclavao,
sólo quedan paredones;
y algunos pocos horcones
que vencidos se han tumbao...!
El techo está derrumbao
no hay puertas ni ventanales,
y de bretes y corrales
donde fue el galpón de esquila...!
¡Por tantos años que apilan
apenas quedan señales...!

Cruzando está el alambrao
y en él la vieja tranquera;
que al mirarla pareciera...
estar volviendo al pasao...!
Ahora el tiempo ha silenciao
las filosas madrugadas;
ya no se oye a la peonada
entre el sonar de cencerros,
y el ladrido de los perros
arreando las caballadas...!

Cuando el progreso llegó,
al campo con sus influjos;
por una estancia de lujo
el patrón se encaprichó...!
Y desde entonces quedó
en el sitio abandonada;
vencida por la avanzada
de ese nuevo amanecer...!
¡Que iba enterrando un ayer
de costumbres arraigadas...!

¡Quién sabe a donde se fueron,
todos aquellos mensuales;
de espuelas, lazos y piales
que en rodeos se lucieron...!
Tal vez quedar no quisieron
pa’ no aceptar lo cambiao;
porque en lo nuevo llegao
con “olor” a lo de afuera...!
¡Lo nuestro, quiera o no quiera,
se fue dejando de lao...!

Nadie tal vez ha pensao,
ni cruzó por su memoria;
que es un pedazo de historia
lo que allí se ha relegao...!
Que es algo de ese pasao
que las distancias alejan;
presencia que nos refleja
una semblanza campera...!
¡En razón que esa tapera,
ha sido la Estancia Vieja...!

Pionando



Yo nunca tuve otro oficio,
que el de pionar en estancias;
y recorrer las distancias
en ancas del sacrificio...!
Madrugando hasta de vicio
pa’ cumplir obligaciones;
aunque en muchas ocasiones
ese duro trabajar...!
¡No han sabido valorar
antojadizos patrones...!

De suerte que me sirvió
como parte de experiencia,
pa’ aplicar en mi existencia
lo que ese andar enseñó...!
Siempre empilchar me gustó
el pingo con lo mejor;
porque el buen trabajador
se conoce en el apero...!
¡Y en la estampa de un campero
es detalle de valor...!

Por eso me han codiciao,
más de una vez el pilchaje,
en los distintos parajes
que pionando he transitao...!
Y si el lazo he manejao
cuando al rodeo llegaba;
un gran gustazo me daba
cada vez más sastifecho...!
¡De revez o de derecho
les demostré que pialaba...!

No soy manco pa’ boliar
en el monte o campo abierto;
y hasta en el mesmo desierto
me tengo fe pa´rastriar...!
Si se trata de campiar
también soy conocedor;
y si bien no es en rigor
pa’ mí tarea habitual...!
¡Sé amanzar un animal
como cualquier domador...!

Nunca me pude arraigar,
pa’ tironiar la existencia,
en una sola querencia
contagio con el andar...!
Más de una vez quise alzar
un rancho pa’ hacer el nido;
pero jamás he podido
satisfacer este anhelo...!
¡Y ansina, en mi propio suelo,
siempre en lo ajeno he vivido...!

Esta es la vida campera,
de aquel que no tiene oficio;
rodeada de sacrificios
y al final nada le espera...!
Sin embargo a mi manera
soy feliz así como ando;
porque pa’ andar mendigando
un favor de los demás...!
¡Prefiero vivir en paz,
pionando, siempre pionando...!

Dejá nomás...!



Dejá nomás, que en mi rancho,
sigan ladrando los perros;
o vengan desde los cerros
dando vueltas los caranchos...!
¡Dejá nomás, si en el ancho
pastizal de la llanura;
con su flameante figura,
que la impresión acorrala...!
¡Aparece la “Luz Mala”,
en alguna noche oscura...!

Dejá, también, que no es nada,
si ocasiones la lechuza,
en la huella se nos cruza
chistando como asustada...!
Y si en horas alargadas
cuando la tarde oscurese,
que escuchamos, nos parece,
entre los silbos el viento...!
¡Voces igual a lamentos,
como de alguien que padece...!

Dejá nomás, que hay razones,
de sobras pa’ esos sucesos;
que si en ancas del Progreso
se fueron las tradiciones...!
¡Las señales y visiones
que venimos observando,
veremos, analizando,
que todo eso, debe ser...!
¡El alma de aquél ayer,
que anda en los campos penando...!

Rumiando ausencias...!




Allá en mis años de mozo,
tiempos que olvidar no quiero,
yo también como el hornero,
formé mi nido, dichoso.
Robando horas al reposo
al rancho lo levanté;
y cuando al final dejé
la construcción terminada…
¡Con la mesma prenda amada
que hoy tengo, me “acollaré”…!

No tuvimos Juez de Paz
ni cura pa’ la ocasión;
fue testigo de la unión
el mesmo rancho nomás.
Más tarde a lo montaraz
que tiene cueva escondida;
quedamos en la guarida
y en aquella soledad…
¡Con la firme voluntad
de hacerle frente a la vida…!

De esta forma, nuestro empeño,
se mezcló al esfuerzo duro;
y miramos el futuro
con un sentido halagüeño…
Se realizaron los sueños
mientras los años pasaron;
luego los hijos llegaron
colmándonos de consuelo…
¡Que, como gracia del cielo,
juntos y unidos se criaron…!

El rancho cambió de cara,
el alero se alargó;
y hasta el rosal floreció
que en un principio plantara.
Después, como si trataran
de comprobar esa unión;
la calandria y el gorrión
se aproximaron curiosos…
¡Y con aire de celosos
cantaron desde un horcón…!

Nunca tuvo el sinsababor
en nuestro rancho cabida;
el camino de la vida
nos fue dando su calor.
Con esperanza y amor,
en el agreste lugar,
se pudo sobrellevar
el fardo de los desvelos.
Hasta alcanzar los anhelos
que motivó el trabajar...

Pero un día se marcharon
los hijos, del viejo nido;
porque habiendo ya crecido
a su destino enfrentaron...
De allí las cosas cambiaron,
todo se tornó sombrío;
la soledad y el vacío
poco a poco nos cubrió...
¡Y hasta el rancho pareció
mucho más grande y más frío...!

Es que la ley de la vida
una vez más se cumplía;
también nosotros, un día,
marchamos de la guarida...
Sin duda alguna que heridas
con aquella ausencia abrimos;
y si entonces no supimos
todo su alcance apreciar...
¡En idéntico accionar
cosechamos lo que dimos...!

Y ansina, entonces, quedamos
con mi vieja compañera,
solitos en la tapera
igual que cuando empezamos...
Sólo que ahura nos miramos
ocasiones, sin hablar;
y no pudiendo atajar
la angustia que sale al paso...
¡Prendidos en un abrazo
nos ponemos a llorar...!